Hello mis niñas hoy es lunes... Lamento que la seman pasada no pude actualizar, es que ya estoy terminando el semestre ya solo me faltan 2 evaluaciones y soy libre asi que tratare de actualizar a diario cuando eso pase...
Cambiando de tema, espero que le haya gustado la maraton pasada, asi que sin mas, disfruten del capitulo..
Recuerden esto es una ADAPTACION la historia es de Atenea85 y los Personajes de la Gran Naoko..
CAPITULO 20 CONOCIENDO LA CIUDAD DEL PECADO
¿Imponente? ¿En serio? ¿Así era como me veía con esta nueva ropa? En realidad no puedo negar que no me gustara lo que vi cuando las chicas al fin me dejaron mirarme en el espejo. La ropa me sentaba de puta madre – sí, qué le voy a hacer – se me adaptaba mucho mejor a mi cuerpo. Mis músculos se marcaban bajo la ropa haciéndome parecer más...más...varonil. Sí, esa podría ser la palabra.
- Estoy deseando de que salgas a la calle con esta ropa – dijo mi hermana con emoción –Sere, será mejor que le agarres bien fuerte, no vaya a ser que le quieran violar – bromeó.
- Sí tío...- dijo Rei – Estás follable, ¿sabes?
- ¿Eso es un cumplido? - dije con miedo.
- Por supuesto - dijo Serena. Se acercó a mi y puso sus labios en mi oído – Me muero de ganas porque sea la próxima clase, Chiba.
Oh por dios. Sí yo también me moría de ganas por avanzar un poquito más, eso no hacía falta jurarlo.
Las chicas salieron de nuestra habitación ya que se tenían que arreglar. Habíamos quedado en cenar todos juntos en el restaurante del hotel, en plan tranquilo...aunque eso me mosqueaba. Con ellos no había nada tranquilo. Vi cómo Serena se metía en el baño para ducharse y suspiré. Quien fuera agua...Oh, venga...¿en qué estás pensando, capullo? Sin duda estaba nervioso por el cambio, por el viaje y sobre todo por tener que compartir habitación – y cama, recuérdalo – con Serena.
Decidí despejarme un poquito colocando mi recién estrenada ropa en el gran armario que compartíamos. Me decidí a meter la ropa interior en uno de los cajones cuando me encontré de lleno con un montón de lencería. Y seda. Y encaje. Y...medias con liga. Ugh, madre mía. Miré por encima del hombro, la puerta del baño aún estaba cerrada a cal y canto...así que aproveché para coger una prenda al azar. Un tanga negro, transparente. Toma ya. Cogí otra prenda al azar, esta vez una de esas medias...vale, ya. Mete toooodo ese encaje en el cajón y preocupate por controlar a tu pequeño Dari...
Serena salió del baño justo al mismo tiempo que yo cerraba el armario. Su piel estaba húmeda y desprendía un exquisito aroma a fresas. Me miró, sonrió y se reajustó la toalla. Esa toalla definitivamante era demasiado pequeña. Si se agachaba un poco podría verla el...Vale, pervertido. Primero toqueteando su ropa interior y ahora fantaseando con lo que la podrías ver debajo de esa toalla...
Se acercó al armario y tras debatirse entre dos vestidos escogió uno negro con tirantes. Decidí mirar hacia otro lado cuando cogió un conjunto de sujetador. Sí, mejor evitar las tentaciones. Volvió a sonreirme y se metió de nuevo en el baño.
Me senté en el sofá que teníamos en la habitación y decidí ponerme la televisión un rato. Si Serena era igual que mi hermana tardaría al menos una hora larga en salir del baño debidamente arreglada. Así que encendí la tele y puse el primer canal que pillé. Ahogué una risotada cuando vi que estaban echando CSI Las Vegas...manda huevos. Aún estaba sonriendo cuando la puerta del baño se abrió.
Serena salió vestida, maquillada y peinada. Miré el reloj, apenas veinte minutos. ¡Veinte minutos! La miré de arriba abajo. El vestido le sentaba de muerte, le hacía resaltar la palidez de su piel y esos tacones le hacían unas piernas endemoniadamente largas. Cuando mis ojos se centraron de nuevo en su cara, me miró y sonrió ampliamente.
- ¿He pasado el examen? ¿Estoy guapa? - sonreí.
- Sí, estás muy guapa. Me estaba preguntando cómo lo has hecho.
- ¿El qué? - dijo fruncuiendo el ceño.
- Arreglarte tan pronto. Mi hermana tarda horas – se rió con ganas.
- Sí, tu hermana es que es muy perfeccionista. Y un poco pesada – sonreí – Vamos, los chicos nos están esperando.
Cuando salimos al pasillo los chicos ya estaban haciendo el burro. Nicolas estaba bromeando con una de las estatuas romanas que había en el pasillo. Se reía sin parar mientras miraba y señalaba las partes nobles y desnudas de la estatua.
- Esto es lo que se llama un micro pene, Rei – dijo aún riéndose.
- Esto se supone que es arte, oso loco – replicó Serena haciendo que la atención se centrara en nosotros. Los chicos sonrieron cuando me vieron.
- Joder, Darien – murmuró Seiya – Estás resultón...
- Vaya, vaya...mirale – dijo Nicolas secándose aún las lágrimas – si pareces hasta normal con esa ropa...- bromeó.
- Ja, ja...tu humor nunca cambiará.
- Como las buenas costumbres – dijo – Seiya...creo que esta noche podemos llevarle donde tu y yo sabemos – Sei sonrió de manera que se le vieron todos los dientes.
- Oh...sí.
- Ya sabes, nada de chicas desnudas o te capo – le amenazó Rei.
- Tranquila, Serena sabe donde le vamos a llevar, ¿verdad, Sere? - la aludida negó con la cabeza mientras sonreía.
¿A donde demonios me querían llevar? Lo lógico es que se tratara de un club de striptease, conociendo a Nicolas...pero no, Rei le cortaría los huevos de manera literal si una chica desnuda resultara incluída en nuestra salida nocturna. Ugh, me estaba acojonando. Nos montamos en el ascensor, así que me pegué todo lo que pude a Serena.
- ¿Dónde me van a llevar? - la susurré.
- No tengas miedo, Darien...vas a aprender muchas cosas – se le escapó una risilla tonta.
- Me dais miedo, ¿sabes?
- Relájate y disfruta, ¿quieres?
He de decir que no me relajé ni un poquito. Cenamos en el gran comedor decorado con motivos romanos, como el resto del hotel. La comida estaba buenísima, todo estaba delicioso.
- ¿Desea alguna cosa más? - me preguntó a mi directamente una camarera rubia vestida con una túnica romana.
- No, gracias.
- Si desea algo más...no dude en llamarme - dijo de manera sugerente.
En cuanto la chica se marchó con los platos sucios todos se rieron. Les miré sin entender.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué tengo la sensación de que os reis de mi?
- No nos reímos de ti, nos reímos contigo – aclaró mi hermana – Esa chica te estaba comiendo con los ojos.
- ¿A mi? - pregunté sorprendido.
- Sí, a tí...y debería sentirme un poco mosqueada – dijo Serena – Esa chica no se ha parado a pensar que quizás éramos pareja, ya sabeis...tres chicos, tres chicas...Creo que se hubiera avalanzado sobre ti – bromeó.
- Venga ya – dije sonrojado.
- Compruebalo tu mismo – dijo Serena cabeceando en una dirección. La camarera estaba atendiendo otra mesa, aún así me miró y se pasó la lengua de manera libidinosa por los labios.
- Ugh – dije mientras hacía una mueca.
- Poco sutil, ¿eh? - bromeó Seiya.
- Bueno...dejémonos de gilipolleces ni de rubias romanas...Dari, despidete de las chicas. Tu, el moreno y yo nos vamos a conocer mundo.
- ¿Tengo que ir? - pregunté con miedo.
- Tranquilo, pequeño – dijo Seiya pasándome las manos por los hombros – Yo te protegeré.
Vale, eso no me servía de mucha ayuda. Salimos del hotel ya bien entrada la noche. Ahora si estaban todos los espectáculos en funcionamiento. Pudimos ver desde fuera el espectáculo del hotel Luxor, con su gran pirámide negra, las luces de neón anunciando los casinos más famosos, a lo lejos se podía oir la música y el rumor del agua de las fuentes del Bellagio...aunque pronto dejamos Las Vegas Trip para adentrarnos por una calle perpendicular. Allí había casinos y casas de apuestas mucho más pequeñas, aunque igualmente llamativas. Pasamos por un par de clubes con carteles un poco explícitos. Entonces Nicolas y Seiya se pararon y sonrieron.
- ¿Estás listo para comenzar tu aventura en la Sin City? - dijo Nico con una gran sonrisa.
- Qué remedio me queda...- murmuré.
- Pues adelante, vas a entrar a uno de los mejores museos del amor de Las Vegas.
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Adelante.
Los chicos se apartaron dejándome ver ante mi una cristalera con grandes letras. Sex shop La almeja caliente. ¿La...almeja caliente? Oh, Dios...¿qué era esto? ¿Me habían traído a un sex shop?
- ¿Qué demonios hemos venido a hacer aquí?
Vas a culturizarte, tronco – dijo Nicolas empujándome hasta la entrada – Tomatelo como una clase extra...
Nicolas me invitó "amablemente" a entrar de un empujón. Me moría de vergüenza el pensar que cualquiera que pasase por la calle en ese momento me estaría viendo. Y se pensaría que era un salido, un pervertido por entrar en un sitio como ese...
Bueno, una vez dentro tampoco era tan raro como me lo había imaginado. Dentro de lo que cabe, claro...Como dependiente había un chico no mucho mayor que nosotros con varios piercings en la cara. Tenía un gran tatuaje de una calavera en el cuello, pero aunque pudiera parecer lo contrario parecía majo.
- Hey – nos saludó con la mano – Si necesitais ayuda...aquí estoy.
Así, con lo que primero nos encontramos fue con una estantería llena de peliculas X, aunque los chicos no le dieron mayor importancia. Pasamos por un pasillo que estaba lleno de botes de todos lo colores y tamaños.
- Estos botes son lubricantes – me explicó Seiya – Para jugar, ya sabes. Los hay de sabores – dijo moviendo las cejas de arriba abajo.
- Mira lo que tenemos aquí – gritó Nicolas – Disfraces – dijo alzando delante de nosotros un trozo de tela blanca, aunque en el envoltorio decía que era un disfraz de enfermera.
Me acerqué hasta el perchero que contenía los disfraces. De diabla, de policía, de colegiala, de...¿leopardo? Lo saqué de la percha, constaba de un mono con un estampado de leopardo, con orejas y rabito incluído.
- ¿Leopardo? Es un poco loco ¿no? - ambos se encogieron de hombros.
- Para gusto los colores, tío. Yo prefiero el de colegiala...- dijo Nicolas cogiendo el disfraz y poniéndoselo bajo el brazo. Seiya hizo lo propio con uno de vaquero.
Los chicos me animaron a seguir el recorrido. En el siguiente pasillo había una enoooorme cantidad de vibradores. De todos los tamaños y colores.
- Mira, Nico...Rei le regaló uno como este a Serena, ¿no?
Me acerqué al aparato en cuestión. Era rosa y tenía el dibujo de un conejo en uno de los laterales. Lo examiné desde diferentes ángulos hasta encontrar un interruptor. Lo encendí y este comenzó a moverse al instante. Alcé una ceja. Guau. Definitivamante estos movimientos no los hacía mi polla, aunque al menos me quedaba el consuelo de que era más pequeño que mi amiguito Dari.
- Serena...¿tiene uno como este? - pregunté tragando en seco.
- Sí, Rei se quiso jugar la gracia para un cumpleaños – dijo Seiya encogiéndose de hombros.
Dejé el condenado aparato en su sitio. Conforme iba avanzando más se iba pareciendo a una sala de torturas, o al menos me lo parecía a mi. Bolas con cuerdas, vibradores con...pinchos, anillos para el pene...Jesús...Lo que más me sorprendió fue un consolador que iba enganchado a una especie de cinturón. Lo cogí y lo examiné.
- ¿Qué coño es esto? - les pregunté a los chicos.
- Oh...bueno, esto es muy útil a las parejas que les gusta cambiar de roles – alcé una ceja – Ya sabes, cuando es la chica la que le da con todo lo gordo al chico – puse cara de dolor.
- O sea...que esto se lo pone la chica y le mete el...- ambos asintieron – vale, ugh...
- Sí, a nosotros tampoco nos va ese rollo – dijo Nico – Por mi culo...
- Ni por el mio – terminó Seiya.
- Perfecto, me uno al club...- dije colocando de nuevo el...aparato.
Al parecer ese pasillo terminó siendo de lo más heavy – al menos me lo pareció a mi – ya que había una infinidad de fustas de cuero, máscaras de látex y corpiños con pinchos.
- Esto...esto parace la cámara de las torturas – les dije a los chicos – O al vestuario ochentero de Madonna...- dije señalando un corset con formas extrañas.
- Sí, es para los juegos un poquito más rudos...dominación, sumisión...Tampoco me va ese rollo, aunque algo sutil no está mal...- dijo Nicolas.
- Como por ejemplo esto – Seiya me tendió unas esposas forradas de terciopelo negro – Es super excitante que de vez en cuando jugueis a ataros...
- Oh...
- Sí, tío – Nicolas me cogió de los hombros mientras dejábamos atrás el circo de los horrores – a las ellas les gusta que de vez en cuando seas malo. Aunque parezca lo contrario no somos tan diferentes, ¿sabes? A veces les gusta que seamos...impulsivos, que las cojamos desprevenidas en cualquier sitio y les hagamos ver las estrellas – movió las cejas de manera sugerente – Y dicho esto, sigamos con nuestra visita guiada.
He de reconocer que este pasillo me resultaba mucho más light que el anterior, incluso había cosas que podían parecer cómicas. Tangas comestibles que me dejaron con la boca abierta, juegos de dados con posturas sexuales incluso una pesa para el pene. Evidentemente se trataba de un artículo de broma...Pude ver que Nicolas se llevaba un par de botes de aceites para masajes y Seiya un montón de preservativos de colores.
- ¿Qué pasa? - me preguntó indignado cuando le miré con una ceja alzada – A Mina le encanta el sabor a melón y...
- Hey, hey, hey...es mi hermana, no quiero saber nada más...
- ¿Y tu? ¿No...no vas a comprar nada? - me preguntó Nicolas.
- ¿Yo? ¿Estás flipando?
- No – dijo totalmente serio – Echa un vistazo, seguro que encuentras algo interesante...
Mi mirada se posó en una estantería que ponía "librería". ¿Librería? ¿En un sex shop? ¡No jodas! Me acerqué por la curiosidad. Cogí un libro al azar, el sexo tántrico. Vaaaleee, quizás eso lo podamos dejar para más adelante. Cogí otro, adéntrate en el mundo de los dom. Ugh, con sólo ver la portada – un tío con una careta de cuero y envasado al vacío en látex negro – se me quitaron las ganas de seguir. Hasta que dí con un clásico. El kamasutra. Le abrí con miedo...en él se explicaban las técnicas de los hidúes y, evidentemente, todas las posturas sexuales con unos muñecos muy graciosos. Lo cogí y fui a la caja a pagar. Los chicos me miraron con guasa.
- Como no, Dari...un libro – espetó Nicolas haciendo que el dependiente sonriera.
- Es educativo – me defendió Seiya – Ya tendrá tiempo de experimentar.
- Tienes razón...de momento puedes irte aprendiendo todas esas posturitas...y practicarlas con Sere - miré la bolsa que contenía el libro. Realmente ese era el cometido, ¿no? Iba a empezar a estudiármelo cuanto antes – Por cierto – sonrió como una hiena – He ganado una apuesta – canturreó.
¿Apuesta? ¿Otra vez conmigo? Vale, mejor vivir en la ignorancia. De momento con lo que me conformaba era con estudiarme el libro que tenía en la bolsa. Iba a adelantarme a las lecciones de Serena...o al menos lo iba a intentar...
Cuando llegué a la habitación que compartía con ella, ya estaba dormida. Y no era de extrañar, eran las dos de la mañana y los habíamos pegado un madrugón de la leche. La pobre estaba durmiendo como un bebé. Me fui a quitarme la ropa, la dejé sobre la silla para no hacer ruido y despertarla. Me puse un pantalón de pijama con una camiseta blanca y fui a meterme en la cama en silencio. Argggg. Serena se había movido haciendo que el edredón se deslizara por su cuerpo y...y dejándome unas impresionantes vistas. Llevaba puesto un pijama de seda, con un pantaloncito más corto que lo que acepataba mi pobre salud mental. Y esa camiseta...podía ver más allá del nacimiento de sus pechos, un poco más, sólo un poquito más y le podría ver esos pezones rosados y...
- Móntame duro, vaquero...
Oh Dios...oh Dios...esa era la voz de mi hermana...a través de la pared. Y mucho me temía que estaban estrenando el condenado disfraz de vaquero que había comprado Seiya. Ugh.
- Oh, sí...¿te gusta cómo cabalgo? - jadeaba.
- Jesús bendito...- murmuré.
Serena se removió a mi lado medio dormida, botezó de manera cómica y abrió los ojos.
- ¿Darien? - se incorporó en la cama hasta sentarse - ¿Qué haces ahí de pie como un pasmarote? - preguntó restregándose los ojos.
- Dios – susurré – No puedo dormir...
- Dame más fuerte, vaquero – gimió mi hermana.
- Por eso...- señalé el tabique. Serena se tapó la boca con las manos y empezó a reirse a carcajadas – A mi no me hace gracia, ¿sabes? Es mi hermana pequeña.
- Es tu hermana a secas, Darien. Son mellizos – dijo aún riéndose.
- Eso no es verdad, yo nací antes, así que soy el hermano mayor – dije frunciendo el ceño – Es un poco incómodo oir como tu hermana echa un polvo...Estoy por dar un golpe en la pared y joderles un rato...
- Eres malo – dijo Serena levantándose de la cama. Pegó la oreja a la pared y me hizo señas para que fuera con ella.
- Ni de coña voy a seguir escuchando esto, Serena – dije cruzándome de brazos enfadado sobre la cama.
- No seas tonto, ven...me ha gustado tu idea. Cuando estén en lo mejor...aporreamos la pared – tuve que sonreir ante la cara de niña traviesa que tenía. La hice caso y me puse a su lado.
- Justo así, vaquera mía – gimió Seiya haciendo que a Serena se le escapara una nueva serie de risas.
- Vale, esto no me hace gracia, Tsukino...
- Espera, espera – me dijo Serena pegándome aún más en la pared – Ya están casi...- sí, podía oir los grititos de mi hermana...cielo santo...- ¡ahora! – gritó Serena.
Aporreamos la pared con todas nuestras fuerzas y con toda la mala hostia de la que disponíamos. Al segundo pudimos oir un sonoro "joder" que no estaba muy seguro de quién procedía...y luego un fuerte golpe. Uy, alguien se había caído de la cama...Serena y yo nos miramos conteniendo las risas. Esta era la primera vez que hacía una travesura y me lo estaba pasando genial. Hasta que al medio minuto aporrearon nuestra puerta.
- Abre tu que a mi me da la risa – le dije a Serena.
- Ni de coña – negó con la cabeza.
- Vamos...ha sido idea tuya – me defendí.
- Vamos los dos...- avanzamos con miedo hasta la puerta – Eres un miedica, Chiba.
- Mira quién fue a hablar – murmuré.
Abrimos la puerta tan sólo una rendija...pero fue suficiente para que el terremoto de mi hermana entrara hecha una verdadera furia.
-Son unos imbeciles...los dos – nos miró a ambos.
Se había puesto una camisa de Seiya que le llegaba casi a las rodillas...y aún llevaba puesto el sombrero de vaquera y un cintúrón con una pistola de juguete. Seiya llegó medio minuto después vestido con unos pantalones de pijama y sobándose el culo. Al menos ya sabemos quién de los dos se había caído.
- Mina – la llamó Serena - ¿Dónde te has dejado el caballo? - dijo sin poder aguantarse la risa. Mina se tocó la cabeza y abrió mucho los ojos para después quitarse el sombrero.
- Estaba montándole hasta que uds tuvieron que tocar las pelotas...Estábamos en lo mejor, ¿sabes? - dijo poniendo los brazos en jarra.
- En el punto álgido – apuntó Seiya.
- Son muy escandalosos...me he despertado esta mañana a las cinco, joder. A estas horas tendrian que estar durmiendo.
- Ugh – Mina pataleó el suelo como si fuera una niña pequeña - ¿durmiendo? ¿Y tu por qué no aprovechas y le das una clase extra a mi hermano para que se te quite ese caracter agrio?
- Sí, Darien...¿por qué no haces uso de lo que has comprado esta noche?
Entonces pasaron varias cosas a la vez. Mina se rió a carcajadas, Seiya me miró con cara de idiota...y Serena me hizo la mirada del tigre. ¿Ahora qué había hecho yo?
¿Que creen que le hara Sere a Nuestro lindo Darien?
Gracias por sus comentarios me animan a seguir: Sui-AliRs, SirenaMisty, Elizabeth Serena, La Dama oculta Mistress9, mirtiangis, yesqui2000, aleparedes, VICO-darien, RushiaReiesu, karly15, Isabella Anianka Black Zabinni.
Ya van 125 Reviews, 25 Followers y 21 Fovorites.. Como estoy de feliz.. Gracias a todas las que me escriben y las lectoras fantasmas, me alegraran mas si me dejan un coment...
Nos leemos el miercoles..
Besos... EsteVas
