Capítulo 36: Sigo Aquí


La pelea entre lo que era en ése momento Nyx y Liuxus seguía en su curso. Liuxus seguía bloqueando ataques de fuego oscuro que eran lanzados desde la boca de aquella criatura y contraatacaba con hechizos de hielo que eran dirigidos hacia ésa boca. Pero cada ataque que trataba de hacer le era en vano: el escudo que poseía por mano lo protegía de todo ataque que le fuese disponible.
En un arrebato de desesperación, Liuxus corrió hacia Nyx con toda su fuerza, mientras que su cuerpo brillaba con un fuerte color violeta.
Al disiparse ésta luz, poseía aquella característica armadura de nuevo.

-¡Te derrocaré! -gritó Liuxus, haciendo que la conciencia de Nyx se extrañara por ésas palabras.

"Derrocar"...
Una tajada vertical, otras dos a diestra y siniestra. Una tajada vertical, seguida de un giro y de otra tajada vertical. Terminando con un giro y diez estocadas al escudo.
Él había ejecutado excelentemente la Danza de Espadas, creando un enorme hueco rojizo en aquél escudo.

-Te eliminaré. A toda costa. -hablaba imponente y con fuerza.
-¿Hablas en serio? -respondía con ésa pregunta la distorsionada voz de Nyx.

Sin que se diera cuenta, la enorme mano libre lo había atrapado y lo tenía sin oportunidad de moverse.
De lo que se podría describir la parte superior de la boca, levantándose arqueado y con una piel oscura como la de un sincorazón pura sangre, el torso de Nyx se revelaba. Unido de la cintura para abajo y de sus antebrazos hacia las manos, él se había convertido en aquella bestia oscura. Alguien...algo. No pensaría en detenerse, hasta haber eliminado a su objetivo primario.
Del cuello, rápidamente se formó una cabeza calva y se formaron las facciones de Liuxus, hasta que la sonrisa no natural y los ojos amarillos se revelaron.

-¿Y qué pasará si te elimino ahora? -decía Nyx con confianza, mientras que aplastaba a Liuxus poco a poco con la mano que lo aprisionaba. -Creo yo que ésa armadura ya no te servirá.

Con cerrar unos centímetros su mano, la armadura se dobló y tronó fuertemente hasta desvanecerse, dejando a Liuxus con su uniforme oscuro. Débil, inmóvil y sin cómo atacar, estaba a la merced de Nyx.

-¿Revolcándote, gusano? ¡Adelante! ¡Trata de hacer algo! ¡LLAMA A TUS AMIGOS! ¡GRITA SUS NOMBRES HASTA QUEDARTE SIN AIRE! ¡LLORA A TODO PULMÓN SUS NOMBRES EN LA OSCURIDAD!

La figura introdujo a Liuxus en las fauces del monstruo, tragando al joven portador de la llave espada.
Él solo sentía como caía en la oscuridad, mientras que su cuerpo se dividía. Poco a poco, piernas y brazos...ya no los podía sentir. Sentía como en cualquier instante, todo su cuerpo se dispersaría en un millón de pedazos.

-No. -dijo una voz, en la oscuridad. -No puedes rendirte.

A pesar de estar sintiendo un dolor intenso por dentro, sentía como algo dentro de él, muy en lo profundo, comenzaba a arder. Algo indescriptible que él sabía, no lo dejaría morir.

-¿Pero qué estás haciendo? -hablaba la voz de nuevo, ahora identificando que se trataba de un joven de su edad. -Si dejas que él te gane, no solo acabará con tus amigos, sino con todo: ¡Incluyendo los mundos a tu alrededor!

Poco a poco, sentía que seguía desintegrándose: pero la voz aún continuaba, al igual que aquella sensación indescriptible. ¿Acaso era la valentía? No...Eso era diferente...

-Las esperanzas que pusieron en ti durante tanto tiempo serán destruidas si tú...
-¡No dejaré que eso pase! -gritó Liuxus, viendo hacia alguien en la distancia. Alguien que se veía tan lejos, y se escuchaba y sentía tan cerca.
-Créelo o no, ahora mismo: los corazones de todos laten como uno solo. Y todos gritan el mismo deseo, con gran anhelo. ¿Lo sientes? ¿Puedes sentirlos?

Liuxus aún no entendía que era lo que sucedía. Dentro de él, podía sentir un gran calor y una energía pulsando desde lo más profundo de él.

-Dime... ¿Puedes recordarme? -dijo la voz, mientras que la figura daba la espalda. -No. No creo que me recuerdes...pero... ¿Al menos puedes sentirme?

Con un enorme grito inhumano, procedente de ésa misma energía en su corazón, todo el vacío negro comenzó a agrietarse, hasta romperse por completo y revelar de nuevo el paisaje de aquél poblado.
Temblando y derritiéndose, las Fauces Oscuras se desvanecían poco a poco y dejaban como sobrante a Nyx, quien se revolcaba en la masa negra y grasosa.

-Tendrás que hacer un mejor intento si quieres DERROTARME. -hablaba Liuxus, quien ahora se encontraba usando una vestimenta casual color negra, con una especie de gabardina grisácea sin mangas, el medio peto, brazo izquierdo de la armadura y parte de la careta.

En su mano, con el llavero del contorno de una estrella dorada, aparecía Starlight. Una llave espada de mango negro, guardamano color violeta, unión dorada a una hoja metálica y delgada, la cual terminaba en una dentadura peculiar: por la parte superior, una flor de Lis de cinco puntas, el contorno dorado de una estrella, y una esfera dorada en la punta.

-¡¿Y ESO QUÉ?! ¡Aún tengo suficiente poder! -gritaba Nyx, mientras que la masa oscura se remolineaba a sus pies.
-Entonces déjame quitarte tu poder.

Rápido y sin piedad, corrió hacia Nyx para darle el golpe de gracia. La llave estaba en su mano, lista para atacar al pecho de Nyx tan pronto Liuxus estuviera cerca.

-¡Se acabó! -declaró Liuxus, mostrándose vencedor al fin.
-Buen intento. -dijo cierta voz conocida.

De la nada, una columna de luz salió rápidamente disparada hacia Nyx. Dando en el blanco, otras seis columnas salieron disparadas desde un punto ciego para ambos, atacando a Nyx sin oportunidad de poder contraatacar. Apareciendo en escena, un encapuchado oscuro comenzó a atacar con una extraña luz blanca que envolvía a su espada, mientras que más pilares de luz se creaban y atacaban a Nyx. A los veinte segundos después de ésos pilares de luz, su némesis quedó en el suelo: inmóvil e inconsciente. Su rival, miraba a Liuxus mientras que giró un par de veces su arma: La Cadena del Reino.