De nuevo les recuerdo que nada es mío, los personajes son de Stephanie Meyer y autora de la historia es Payton79, yo solo traduzco.
Mi compañera de armas está presente una vez más en esta traducción, gracias a mi querida Beta Erica Castelo por corregir todos mis horrores.
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Capítulo 19 – Emboscada
BPOV
Era diciembre 29. Solo me faltaban dos días de mi semirreposo, y solo unos más hasta que nos mudáramos al nuevo departamento. Docenas de cajas estaban esparcidas por el departamento, esperando ser trasladadas a nuestro nuevo hogar.
La mayor parte del tiempo la había pasado en el sofá, de todos modos habría estado de vacaciones, así que en realidad no me extrañaron en el trabajo. Aunque me hubiese vuelto loca aquí, si solo pudiera ver televisión o leer por dos semanas, por lo que me alegré cuando mi jefe accedió a dejarme trabajar desde casa; al menos medio tiempo. Había conseguido editar dos manuscritos completos durante mi descanso.
Aunque estar encerrada aquí me puso de mal humor, realmente le veía sentido. Frijolito y su salud era mi total prioridad, así que sufrí en silencio—casi. Afortunadamente, no hubo ningún problema. Los ligeros calambres que había experimentado justo después de la caída desaparecieron rápidamente, y me sentí aliviada de que no hubo ninguna mancha de sangre o incluso hemorragia.
Había sido difícil no poder pasar la Navidad en Washington con mis padres, pero Edward había hecho las fiestas muy especiales para mí de todos modos. Primero, la sorpresa del árbol la mañana de Nochebuena, luego su inesperada llegada a casa más tarde esa noche, en lugar de estar ausente hasta el Día de Navidad. Y por último, los maravillosos regalos que me dio. El collar fue igual de precioso y bien pensando como el cuarto del bebé – completo con mi vieja cuna en él. Aunque había estado temiendo la Navidad, resultó ser una de las mejores que he tenido en mi vida.
Edward y yo pasamos muchas horas juntos acurrucados en el sofá, incluso durmiendo toda una noche ahí. Él era tan dulce y tierno algunas veces que casi olvidada que no estábamos en una relación – casi. Disfruté de cada minuto que pasamos juntos, y de vez en cuando, me encontré soñando despierta con más, pero todavía estaba muy aterrada de que, si le dábamos a lo que sea que hubiera entre nosotros una oportunidad, podría terminar tan mal como mi última relación seria. Si Riley y yo hubiéramos tenido un hijo, la copaternidad hubiese sido más que imposible. Racionalmente, sabía que Edward no era Riley y que las cosas no tenían por qué terminar mal, pero en mi corazón, me moría de miedo. Había una pequeña voz diciéndome que estar en una relación con él significaría que eventualmente pasaría por otro doloroso – probablemente aún peor – rompimiento.
Hoy, afortunadamente Edward estaba en el trabajo. Por esta vez, tenía solo un día de turno normal, a diferencia de los turnos nocturnos o dobles turnos a los que había sido sometido últimamente muchas veces. Todavía no sabía exactamente qué había pasado entre él y su padre, o si el doctor Cullen realmente era la razón de su inconveniente horario, pero tenía el presentimiento que era, de hecho, su obra.
Eran un poco más de las cuatro, y casi había terminado con el trabajo que había planeado terminar hoy, cuando tocaron la puerta. Ya que apenas hace una hora había hablado con Rose y sabía que hoy Alice tenía una agenda llena, me preguntaba quién habría venido de visita sin avisar.
"¿Quién es?" Grité mientras colocaba mi laptop sobre la mesita de café y empezaba quitarme la manta cubriendo mis piernas.
Fruncí el ceño cuando no hubo respuesta. De modo que me acerqué y abrí un poco la puerta para echarle un vistazo al visitante. En el pasillo estaba un hombre alto, de mediana edad con cabello rubio, casi blanco, usando un claramente costoso abrigo de cachemira. Sus fríos ojos azules se estrecharon un poco al mirarme antes de que me diera una arrogante sonrisa.
"Soy el doctor Carlisle Cullen. Usted es la señorita Swan, supongo." Estaba tan atónita que solo pude asentir. "Me gustaría entrar y tener unas palabras con usted, si no le importa."
Tenía un muy mal presentimiento, pero, ¿quién era yo para negarle al padre de Edward el acceso al departamento de su hijo? De modo que retrocedí y abrí más la puerta para dejar pasar al doctor Cullen. Caminó con seguridad directamente a mitad de la sala, donde se detuvo y echó un vistazo de 360 grados alrededor.
"Nunca pude entender por qué Edward eligió vivir aquí en este hoyo en lugar del penthouse que le ofrecí," escuché que el doctor Cullen murmuró para sí mismo mientras sacudía su cabeza.
En realidad, no parecía conocer a su hijo en absoluto. Yo sabía que Edward había elegido el lugar por el vecindario. Era más grande de lo suficiente para un hombre soltero, y él se sentiría perdido en una enorme y ostentoso penthouse. Pero decidí no mencionar nada de eso y esperar a que el doctor Cullen explicara la razón de su visita.
Después de un momento, se dio la vuelta y miró directamente hacía mí. "Señorita Swan, sé que le gusta el estilo de vida que mi hijo le ofrece y que el apellido Cullen es una gran ventaja, pero quiero ofrecerle un trato. Al hacerle creer a mi hijo que es el padre de su bebé, parece haber ganado la lotería. Pero está equivocada. Si se queda con él y le hace pagar por el hijo de otro, lo voy a desheredar, a repudiar, y usted perderá todo lo que cree haber ganado. Sé que usted tiene una fuerte influencia en él, y voy a tener que hacerle una cuantiosa oferta para que al menos lo considere. De modo que, le pagaré quinientos mil dólares si desaparece sin dejar rastro en los siguientes diez días. Firmará un acuerdo de confidencialidad y accederá a no nombrar a Edward en el certificado de nacimiento o incluso contactarlo de nuevo. ¿Tenemos un trato?"
Había esperado que me acusara de Dios sabe qué, tal vez que me insultara, pero no había esperado que tratara de pagarme para que me evaporara en el aire. No había estado consciente de que era un gran problema para él. Con cuidado, me sujeté de los brazos del mismo sillón en el que me había sentado cuando la madre de Edward nos había visitado. Luego me senté porque sospechaba que mis rodillas iban a doblarse en cualquier momento.
"¿Quiere pagarme medio millón de dólares por tomar al bebé e irme?" Grazné, mi voz ronca por el shock.
El doctor Cullen asintió bruscamente. "Eso es precisamente lo que le estoy ofreciendo."
"Pero es el bebé de Edward." Coloqué una mano sobre mi estómago como si protegiera a Frijolito de su malvado abuelo.
Me dio una indulgente media sonrisa. "Por supuesto que le hizo creer eso."
Me estaba sintiendo terriblemente ofendida. El hombre ni siquiera tenía cinco minutos de conocerme y ya me trataba como una puta. "Porque no hay duda de ello, y Edward lo sabe. Él es el único hombre con el que he estado en los últimos dieciocho meses."
"Para ser honestos, no me da la impresión de que sea una puta, por lo que le daré el beneficio de la duda. Supongamos que usted, de hecho, carga en su vientre al hijo de Edward. Eso significa que él no es tan idiota como pensé, pero en realidad no cambia nada."
Todo el tiempo, el doctor Cullen se quedó justo donde estaba, haciendo solo pequeños ademanes con sus manos y cambios mínimos en su expresión facial.
"Lo cambia todo. No podría arrebatarle a su hijo," insistí con vehemencia.
"Setecientos cincuenta mil," fue su cortante respuesta.
¿El hombre estaba loco? ¿No entendía que esto no tenía nada que ver con dinero?
Solo sacudí mi cabeza con incredulidad. "Doctor Cullen, nuestro bebé merece conocer a su padre."
Una vez más, me estrechó sus fríos ojos azules. "En verdad sabe negociar, señorita Swan. Veo que tiene una posición fuerte para negociar, y tengo que reconocer eso. ¡Un. Millón. De. Dólares! Mi oferta final."
Di un grito ahogado al ver la malicia pura que esa última cifra demostraba. No podía entender el hecho de que, para él, valía la pena pagar esa horrenda cantidad de dinero para sacarme a mí y al bebé de la vida de su hijo y nunca volver. Pero no importaba. Incluso si ofrecía pagarme un billón, nunca podría mantener alejado a un padre de su hijo; con mayor razón aún si los dos eran las personas más importantes en mi vida. Involuntariamente, mi mano se elevó para tocar el collar que Edward me había dado para Navidad, y mi dedo empezó a delinear los nombres grabados en el pendiente.
El doctor Cullen debió haber malinterpretado mi silencio por contemplación porque su expresión comenzó a volverse engreída. Por lo que, cuando empecé a sacudir la cabeza despacio pero con decisión, él pareció estar asombrado.
"Ni por todo el dinero del mundo alejaría a Edward de nuestro bebé. Es una decisión que yo no puedo tomar. Si él quiere ser un padre, entonces con un demonio, no le negaría eso. Él lo decidió por sí solo. No lo presioné a nada."
Helados ojos azules me escudriñaron por un muy largo minuto. "La chica Mallory estaba ansiosa en desaparecer por veinte mil. Usted ni siquiera pestañea por un millón. Señorita Swan, estoy impresionado. Parece tener una integridad que no esperaba. Trataría de convencerla con una oferta de trabajo si pudiera. Puedo hacer aparecer de la nada becas escolares para estudiantes de medicina, pero puede decirse que mi influencia termina con la industria editorial."
Mi mente daba vueltas con esas nuevas piezas de información. ¿Había lidiado con más de una de las anteriores novias de Edward? Entonces, al parecer Alice había tenido razón todo el tiempo. Me aseguré de almacenarlo y hablar con Edward al respecto después.
El doctor Cullen pareció deliberar algo, y vi que cambió su postura. Su pose rígida y tensa de antes se convirtió en una más relajada, y tomó asiento en el sofá frente a mí. Fue casi como si pudiera verlo cambiar de táctica.
"Bella, ¿puedo llamarte Bella? Tenemos algo muy importante en común, ¿sabes? Los dos nos interesamos mucho por Edward." Su voz sonó un poco más cálida de pronto, y aunque sabía que era una mentira, realmente daba la impresión de ser sincero. "Mi hijo nunca supo lo que quería. De niño, siempre tuvo su cabeza en las nubes. Solo cuando se le empujó en la dirección correcta empezó a trabajar para su futuro. Y trabajó duro, nunca descansó, nunca se permitió un tiempo libre. Tenía un objetivo claro en su mente e hizo de todo para llegar ahí—hasta que tú llegaste." Pausó por un momento, probablemente con el propósito de hacerlo más dramático.
"Desde que te conoció, no ha mostrado mucha motivación en el trabajo sino que de cierta forma se ha convertido en alguien que está pendiente de la hora, yéndose en el segundo que termina su turno. No ha asistido a ninguna reunión social de sus compañeros o superiores además de la fiesta de Navidad. Está empezando a generar antagonismo entre la gente que necesita más para triunfar. Si continúa por ese sendero, sus oportunidades de conseguir una especialidad se vuelven casi inexistentes."
Sus ojos se clavaron en los míos, tratando de encontrar alguna emoción ahí, y aunque sabía que probablemente me estaba engañando, me sentí intimidada y el miedo se apoderó de mí.
"Aunque vivimos en el siglo veintiuno, la mayoría de las posiciones médicas más prominentes todavía se ocupan de acuerdo al criterio social. Ahora, si Edward admite abiertamente tener un hijo fuera del matrimonio con una mujer que no es—como podría decirlo sin ofenderte—digamos una mujer que no es de su mismo círculo social, podría matar su carrera. Va estar atrapado con turnos de mierda y malos salarios. Ese es el futuro que le espera si tú y el bebé se quedan con él."
Mi boca estaba seca, y traté de tragar, pero sentía mi garganta como el desierto. Mis manos sudorosas se estaban retorciendo en mi regazo al esforzarme por no permitir que las palabras del doctor Cullen me afectaran, pero no estaba teniendo mucho éxito.
"Sé que Edward se sentirá obligado a cuidar de ti y del niño. Puede que incluso crea que el matrimonio es la mejor opción. Pero estoy seguro que sabes que relaciones como la suya, que están basadas en un error, honestamente no tienen oportunidad de durar. No importa que se divorcien o simplemente se separen, con un hijo de una relación previa, ninguna mujer de su posición social lo consideraría aceptable. Así que, básicamente, él está arruinando su vida—en lo privado y profesional—al jugar a la casita contigo y tu bebé. Tal vez él no lo sepa ahora, pero llegará el tiempo en que se sienta resentido contigo por todo, y culpara al niño por ello. Podría haber evitado todo eso al hacerte abortar, como se lo aconsejé."
Tuve que inhalar bruscamente, y repentinamente todo mi cuerpo se erizó. ¿Le había dicho a Edward que matara a nuestro bebé? Edward no me había dicho nada sobre eso. ¿Cómo pudo ocultármelo?
"Pero ese barco ya zarpó. Ahora, sé que le tienes mucho cariño a mi hijo, y para librarte del dolor y a él del arrepentimiento al perderlo todo, te pido que hagas lo correcto y lo dejes. Puede que esté triste al principio, pero a la larga, es la mejor solución para todas las partes implicadas. Puedes aceptar el dinero que te estoy ofreciendo para darle a tu hijo la mejor vida posible, o puedes olvidarte de mi oferta porque tu consciencia no te lo permite. De cualquier forma, deberías decidir irte—por el bien del bebé, para que no tenga que presenciar el resentimiento de su padre; por el bien de Edward, para que continúe con su vida de la forma que siempre la había planeado, y por último, por ti. Empieza una nueva vida en alguna otra parte, y saca el mayor provecho de ello."
Era extraño, pero realmente se escuchaba como si estuviera preocupado por mí. Aunque no quería creer una palabra de lo que dijo, no podía silenciar mi mente de decirme que sus palabras eran exactamente lo que siempre había temido: que estaba arruinando la vida de Edward.
En medio de mis dolorosos pensamientos, escuché de nuevo la voz compasiva. "No tienes que tomar la decisión ahora. Tómate algo de tiempo y piensa en todo lo que he dicho. Te voy a dejar mi tarjeta, por si necesitas algo o tienes alguna pregunta, me puedas llamar." Puso su tarjeta de presentación con un corazón y el signo caduceo sobre la mesita de café y despacio la empujó hacia mí. "Sin embargo, no esperes demasiado, porque cada día que pasa lo hará más difícil—para ti y para Edward."
Después de otro momento, sin que yo dijera nada, se levantó del sofá. "Sé que tomarás la decisión correcta, Bella. Puedo darme cuenta, por la ausencia de obstinación de tu parte, que sabes cuál es. No dudes en llamarme. Adiós." Luego caminó hacia la puerta y me dejó sola con la peor sensación de confusión que había experimentado en mi vida.
Si había al menos una pizca de verdad en lo que había dicho, ¿no significaba eso que tenía que despedirme e irme? ¿No estaría jugando con nuestros futuros si continuaba de la forma en que empezamos?
Mi mente saltó por cientos de escenarios diferentes, y no tenía idea cuánto tiempo había pasado desde que el doctor Cullen se había ido, pero todavía era muy temprano para que Edward llegara a casa—y eso, por esta vez, era bueno.
Estiré mis tensas articulaciones y me levanté del sillón para agarrar mi teléfono que había dejado en la mesita auxiliar. Con dedos temblorosos, desbloqueé la pantalla y toqué la foto en la esquina superior izquierda.
Mi llamada fue respondida con solo un timbrazo. "Hola, Bells. ¿Qué pasa?"
Pasé saliva, tratando de tranquilizar mis nervios. Con voz temblorosa, le supliqué a mi mejor amiga. "Rose, necesito que vengas. Por favor."
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EPOV
Eran solo las seis y cuarto y mi turno había terminado oficialmente hacía quince minutos. Sin embargo, mi último paciente tuvo un poco de problemas y tuve que quedarme un poco más de tiempo para dejarlo en condición estable. Sabía que, hace unos meses, no me hubiese importado quedarme un poco más de tiempo de mis horas acostumbradas, pero eso fue antes de que Bella fuera una parte permanente de mi vida, y estaba ansioso por pasar mi tiempo libre con ella.
Después de entregar mi último historial con alivio, iba de camino a los vestidores cuando escuché que decían mi nombre. Reconociendo la voz del médico a cargo, fruncí el ceño en irritación. Mi turno había terminado, y con todos los turnos dobles que había trabajado en las últimas semanas, estaba decidido a irme a casa a una hora decente para variar. Pero no podía liberarme del deber cuando llamaba. De modo que me di la vuelta y me sorprendió ver que el doctor Banner no estaba solo.
"Doctor Cullen, me alegra encontrarlo antes de que saliera del edificio," comenzó a decir. Me acerqué a dónde estaba parado con un caballero de cabello oscuro, que estaba de espaldas hacia mí. "Tuvimos un visitante hoy, y él pidió hablar con usted por unos minutos. ¿Supongo que conoce al doctor Volturi?"
Sonreí un poco cuando reconocí al hombre. Aro Volturi era el jefe de personal en el Hospital Luri para Niños y un viejo conocido de mi padre. Por lo que sabía, habían ido juntos a la escuela de medicina pero nunca se llevaron muy bien. A diferencia de mi padre, él no parecía sentirse lo más importante en la vida al hacer un show en los eventos benéficos para aparentar ser una mejor persona. Lo he visto unas cuantas ocasiones, pero ya que Luri era más o menos independiente del Northwestern Memorial, no habíamos interactuado mucho además de mi corta rotación ahí.
"Doctor Volturi, es un gusto verlo de nuevo," lo saludé con mi mano extendida.
"Hola, Edward. Me alegra poder encontrarte. Pero, por favor, llámame Aro. Después de todo, nos conocemos desde que eras un niño." Tomó mi mano y la estrechó con un apretón firme. "¿Hay alguna parte donde podamos hablar en privado unos minutos?" Añadió, dirigiéndose al doctor Banner.
Banner se vio un poco molesto pero forzó una sonrisa e hizo un gesto hacia la puerta detrás de mí. "Claro. Pueden usar una de las salas de conferencias de arriba. Pero para más comodidad, pueden usar la sala de guardia. Normalmente está vacía a esta hora del día."
Nos despedimos brevemente, y seguí a Aro dentro de la sala desocupada. Le hice un gesto para que tomara asiento y saqué una silla para mí frente a él.
"Edward, no quiero hacer conversación frívola, así que esta es la razón de mi visita. Escuché que estabas considerando un cambio de carrera."
Abrí mi boca para preguntarle dónde había escuchado eso, pero levantó su mano, diciéndome que todavía no había terminado de hablar.
"Escuché un rumor. Así que, también escuché que estás tratando de transferirte a pediatría, y eso me trae aquí para hacerte una oferta. Recuerdo muy bien las pocas semanas que pasaste con nosotros durante las rotaciones el año pasado. Incluso en ese entonces, estaba impresionado con la forma en que trataste a nuestros pequeños pacientes y pensé que tenías un don natural para nuestra especialidad. Desafortunadamente, te dirigías directamente a convertirte en cardiólogo. Ahora que eso parece haber cambiado, quiero ofrecerte una posición en mi hospital."
Eso era demasiado bueno. Contuve el aliento, esperando que Aro me dijera el inconveniente.
"Sabes que los nuevos residentes siempre empiezan en julio y es diciembre. Por lo que no puedo ofrecerte una posición de residente antes de julio. Pero me enteré de tu… predicamento. No me refiero a tu situación personal con tu novia y el bebé en camino. Felicitaciones por eso, por cierto. A lo que me refiero es, que conozco a tu padre. Carlisle es un idiota no cambiará. Pero su influencia aquí es inmensa. De modo que, creo que por tu bien sería lo mejor si pudieras irte lo más pronto posible. Ahora, uno de mis residentes de primer año tuvo que renunciar por razones personales. Quiero ofrecerte iniciar en el Hospital de Niños Luri como interno—oficialmente—tan pronto como puedas, pero con tu experiencia, harás el trabajo de residente. La ventaja será, que no tendrás que aplicar para una residencia en julio porque ya estarás dentro. ¿Estás interesado?"
Aro me miraba expectante con una sonrisa amable y alentadora, mientras mi mente daba vueltas con su oferta. Lo conocía de hace mucho tiempo, y aunque no era exactamente un amigo de mi padre—o tal vez por eso—sabía que era un hombre de palabra. Su oferta parecía ser la respuesta a la mayoría de mis problemas. Aunque seguía buscando una falla en ella.
Empecé a rascarme la parte de atrás de mi cuello. "Aro, wow, um, no sé qué decir." Él se quedó callado, dándome la oportunidad de organizar mis pensamientos. "No tengo idea dónde escuchaste de mis consideraciones ya que ni siquiera he comenzado a preguntar por ahí realmente, pero sí, tomé la decisión de dejar medicina interna e intentar transferirme a pediatría. De hecho, tu oferta es mucho más de lo que había soñado."
Aparté la mano de mi cuello, y en vez de eso, la pasé por mi cabello rebelde, entonces tomé una respiración profunda. "Carlisle prácticamente me repudió; al menos amenazó con hacerlo cuando me negué a deshacerme de Bella y el bebé para ocultar… la vergüenza de la familia. También prometió arruinar mi carrera aquí en este hospital y cualquier otro departamento de cardiología en los Estados Unidos. No le dije que hace mucho tomé la decisión de cambiar de especialidades. En fin, no quiero que te metas en problemas con él por ofrecerme una salida."
Miré al hombre que estaba frente a mí con preocupación, pero él solo me dio una sonrisa amigable.
"Edward, he conocido a tu padre por, qué, más de treinta años ya. Sé que es un experto bastante apreciado en su especialidad, pero—disculpa mi elección de palabras—él es un pendejo, y me alegra asegurarte que su influencia termina en cardiología y tal vez medicina interna. Siempre y cuando no hablemos de amigos personales, sus brazos no llegan a pediatría, y estoy lejos de ser su amigo. Así que, mi oferta es muy real, y sería una gran pérdida para Luri si no consigo que aceptes. Te necesitamos tanto como tú a nosotros."
Sus ojos miraron a los míos durante todo su discurso, y supe que estaba siendo sincero.
"Aro, suena demasiado bueno para ser verdad. Tiene que haber algún inconveniente en alguna parte."
"El inconveniente es que no podremos pagarte mucho, si acaso, en tanto que no empieces oficialmente tu residencia."
Su expresión decayó un poco luego de su confesión, pero fui rápido en responderle.
"Eso no será un problema. No hay forma de que mi padre pueda tocar mi fideicomiso. Me las arreglaré por algunos meses." Una pequeña sonrisa satisfecha jugó en las comisuras de mi boca al permitirme considerar realmente la oportunidad.
El arrepentimiento desapareció de su rostro, y regresó su previa sonrisa amable. "No espero que tomes una decisión hoy. Estoy seguro que quieres discutirlo con tu novia. Pero deberías saber que me gustaría que empezaras tan pronto como sea posible."
Mi cabeza ya empezaba a calcular las logísticas. "Voy a tener que darle al Northwestern Memorial mi notificación de dos semanas, de modo que a menos que mi padre encuentre una forma de despedirme al instante tan pronto como se entere, creo que estamos hablando del primero de febrero."
"El primero de febrero estará bien para nosotros," respondió Aro, asintiendo despacio. "Pero entre más pronto puedas hacerlo, mejor. Como sea, tómate unos cuantos días para considerar todo e infórmame tu decisión en enero. Si es un sí, haré que redacten el contrato de inmediato." Se levantó y me tendió su mano. "Pronto estaré feliz de llamarte un miembro de mi personal."
Compartimos un firme apretón de manos y nos deseamos Feliz Año Nuevo después de que le prometiera responderle en unos cuantos días. Luego, veinte minutos después, finalmente estaba de camino a casa.
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Innegablemente caminaba con más bríos cuando salí del ascensor y me dirigí hacia la puerta de nuestro pequeño departamento. Estaba ansioso por compartir mis grandiosas noticias sobre la inesperada oferta de Aro con Bella y discutir con ella los pros y los contras.
Tan pronto como metí la llave en la cerradura, abrí la puerta, llamando a mi compañera de cuarto. "Becky, nunca adivinarás lo que pasó hoy."
Miré alrededor de la sala y me sorprendió un poco el no encontrar a Bella ahí en el sofá. Sabía lo mucho que odiaba el descanso forzado, pero hasta ahora lo había soportado sin quejarse. Debía haber ido al baño ya que la manta que usaba para taparse estaba a un lado y las almohadas que por lo general soportaban su espalda estaban amontonadas en un extremo del sofá.
Sonriendo para mí mismo, entré a la recámara para buscarla ahí, pero de camino noté que la puerta del baño estaba entre abierta y no había luz dentro. Mi ceño se frunció cuando comprendí. Bella no estaba ahí. El departamento estaba vacío. Desconcertado, regresé a la sala para mirar de cerca la escena ahí. La habitación se veía como si ella hubiese estado ahí hace unos minutos. Sin embargo, luego de una inspección más de cerca, noté que el libro negro que le había dado para su cumpleaños, que era casi un accesorio constante sobre la mesita de café con su pluma fuente sirviendo de separador de libros, no estaba, así como la laptop de Bella, que por lo general estaba a su fácil alcance en la mesita auxiliar.
Con mi aliento atorado en mi pecho, saqué mi teléfono, desbloqueando la pantalla para ver si tenía un mensaje de Bella, pero no había nada. Me habría llamado si algo hubiese pasado y si necesitaba ir a emergencias, ¿verdad? Estaba muy seguro de eso.
De modo que, si no había una emergencia médica, entonces, ¿por qué dejaría Bella el departamento, aunque se supone que debería de estar reposando? Miré el teléfono en mi mano otra vez y decidí que la única persona que podía darme respuestas era Bella. Marqué su número y esperé. Después de cinco timbrazos, fui dirigido al correo de voz. La confusión dio paso a la preocupación, la llamé de nuevo, pero el resultado fue el mismo.
Acabo de llegar a casa y no estás aquí. ¿Está todo bien? – E
Envié el mensaje, luego entré a la recámara para echar un vistazo por ahí. Bella por lo general no era una persona desordenada, pero hoy, había dejado la habitación como si hubiese tenido prisa. Eh. Si no se hubiese llevado su libro y la computadora, habría estado seguro que necesitaba ver un médico. Los cajones de su cómoda estaban medio abiertos y unos cuantos de sus ganchos en el armario abierto estaban vacíos.
Inspeccionando el baño, encontré que su cepillo, champú y loción, junto con algunos otros productos de belleza faltaban y el miedo empezó a apoderase de mi pecho. Bella se había ido. No solo se había ido, se había llevado suficientes cosas con ella para que le duraran por al menos una semana.
"Bella, ¿dónde estás? Estoy preocupado. ¡Por favor, llámame!" El mensaje que dejé en su buzón de voz sonaba ahogado y asustado, pero no era tan buen actor como para contener esos sentimientos.
Resignado, me dejé caer en el sofá y froté mis manos por mis cansados ojos. ¿Cómo podía un día tan grandioso irse a la mierda de esa forma? Solo quería compartir mis buenas noticias con la mujer que amaba y en vez de eso, parecía que algo había sucedido que la hizo dejarme, y ni siquiera sabía dónde estaba.
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Una hora más tarde, no solo todavía no había señales de vida de Bella, sino que también había llamado a Rosalie, Alice y Jasper, sin recibir ninguna noticia. Mi hermana y su prometido no habían escuchado de ella y Rose no contestaba su teléfono. Había dejado cuatro mensajes de voz en su teléfono y en el de Bella, pero ninguna de ellas me regresó la llamada. No tenía sentido llamar a Emmett, ya que estaba trabajando el turno nocturno y estaba bastante seguro que Bella no tenía su número.
El pánico estaba empezando a consumirme mientras me paseaba por la sala, tirando de mi cabello. ¿Dónde estaba Bella? ¿Le había pasado algo a ella o al bebé? ¿Por qué no me escribió al menos un mensaje de texto?
Estaba a punto de volverme loco cuando, al fin, mi teléfono empezó a sonar.
Sada-cadula-sal-chicomula-Bibidi-Babidi-Boo…
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Sí, ya sé, ya sé que quieren matar a Bella y confortar a Edward. Pobrecito, venía tan contento por las noticias que acababa de recibir y se encuentra con que Bella lo abandonó. ¿Pero será realmente así? ¿Será Bella la que llama? (No olviden contestar la encuesta en el grupo ;) ) ¿Y qué les pareció papito querido? Un hombre astuto sin duda, al ver que no le funcionó el soborno, usa la táctica de la culpa. ¿Le habrá funcionado? Espero ansiosa por sus respuestas. Y ahora, sé que quieren saber que pasó en realidad, ¿qué tanto? Ya saben que tienen que hacer para tener pronto la respuesta. El capi está listo y esperando.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Antonia, Laura Katherine, Jimena, Cely Peralta, Sully YM, Somas, eliroso, liduvina, nicomartin, Marie Sellory, ginnicullenswan, Gabriela Cullen, Jane Bells, Brenda Cullenn, Adriu, Ali-Lu Kuran Hale, lagie, Andy, AliciaGA, dushakis, freedom2804, Dama Felina, patymdn, Daniela Mata, tulgarita, solecitopucheta, paramoreandmore, Wawis Cullen, lizdayanna, injoa, Hanna D.L, cary, paosierra, Roxy Sanchez, Manligrez, debynoe, Anastacia T. Crawford, bellaliz, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, Mafer, Yoliki, rosy canul, Ericastelo, bbluelilas, y algunos anónimos. No olviden que sus palabras me animan.
