Abro los ojos sintiéndome aun amodorrada a causa de la anestesia que han usado para la cirugía y frente a mi veo a mis tres mosqueteras, a mis adorables amigas que a lo largo de la vida siempre han estado apoyándome en las buenas y en las malas, aun cuando no están de acuerdo con mis decisiones.

-¿Te sientes mejor?- Escucho la voz de Rei y me limito a asentir.

-Pronto te darán de alta Mako-chan y podrás ir a casa, prometo no regresar a Berlín hasta que te encuentres estable.

-Lo mejor de todo es que… ¡Podrás coger por siempre sin condón que rico!.- Escucho la voz de Mina que como siempre, como toda la vida con sus comentarios me hace reír.

-Gracias chicas.- Susurro.- Por apoyarme aun cuando no están de acuerdo con mis decisiones, sin ustedes me hubiera costado más estar donde estoy ahora.

-No digas eso Mako-chan, tu sola has logrado llegar hasta donde estas.

-Saben que no es así.- Respondo yo.- ¿Dónde esta…

-No te preocupes, esta con Setsuna, ya sabes que le encantan los niños.- Responde Rei y esbozo una sonrisa.

-¿Zafiro?

-Hace un momento vino por aquí. Responde Amy.- Él te ama Mako-chan.

-Lo sé.

Siento que poco a poco el sueño me vence nuevamente, que mis parpados pesan, y aunque sé que no es real, sonrió al encontrarme con mi amado donde solo lo puedo ver en cada sueño, perdiéndome en su sonrisa, en el olor de su cuerpo, enredando mis dedos en su rubio cabello.

Tú y Yo.

Makoto se quedó en silencio tratando de asimilar lo que le acababa preguntar la madre superiora del colegio, no esperaba que tan pronto la noticia se corriera cuando apenas el día anterior ella se había enterada de su estado. Pensaba que todo sería fácil, que en un par de días se haría el legrado y ante los ojos de los demás todo ocurriría como si nunca hubiera sucedido nada, pero parecía que las malas noticias venían una tras otra y como lo indicaba el reglamento escolar ya sabía lo que le devenía a una joven embarazada.

-Señorita Kino le hice una pregunta.- Insistió la madre superiora.- ¿Es verdad que usted está embarazada?

Makoto supo que no tenía caso esconderlo, que si Reika le había dicho eso no había nada más que hacer, no pretendía llorar más de lo que había llorado, a pesar de que eso pudiera poner en riesgo su estancia en el colegio y por ende graduarse del bachillerato.

-Así es madre superiora, estoy embarazada, tengo 5 semanas de embarazo.- Respondió Makoto sin poder asimilar su estado.- Se ha dónde va la conversación, recuerdo perfectamente que de acuerdo el reglamento escolar una estudiante que se embaraza es expulsada pero… este es mi último año escolar, faltan 6 meses para terminar el bachillerato y si no me graduó no podre entrar a la universidad.

-Las reglas son claras señorita Kino.- Habló autoritaria la madre superiora.- En esta institución tenemos una reputación que cuidar, usted sabía perfectamente las reglas al ingresar aquí y a la sociedad de padres de familia no les agradaría mucho tener a una señorita que no de un buen ejemplo entre el resto de las estudiantes.

Makoto se sintió molesta al escuchar que le insinuaban ser un mal ejemplo para sus compañeras, muchas veces había sabido de compañeras suyas que se embarazaban y después conseguían realizarse un aborto, para que todo siguiera en sus vidas tranquilamente como si nada hubiera sucedido, secretos a voces de los que no sólo las estudiantes sabían, sino muchas veces también los directivos de la universidad; noticias que ella escuchaba, callaba y olvidaba, mirándolas como algo lejano, sin imaginarse siquiera que algún día le fuera a tocar vivirlas.

-No si nadie se da cuenta.- Respondió Makoto con voz suplicante.- Le daré solución a este problema… ¡Por favor, le juro que le daré solución en unos días y todo seguirá como si nada hubiera pasado, por favor madre superiora no me impida egresar del bachillerato solo me faltan 6 meses!

Makoto se dio cuenta de cómo la madre superiora la miraba escandalizada al insinuar que terminaría con su embarazo antes de tiempo, de sobra sabia Makoto que el catolicismo en el que había sido criada no se aceptaba el aborto, pero sabía también que más de alguna estudiante se había sometido a algún legrado con tal de poder continuar con su vida normal y seguir como estudiante en el colegio.

-¿Cómo se atreve a insinuar que se hará un aborto señorita Kino?... ¡Eso es pecado mortal, usted fue responsable de sus actos, pero claro ahora se le hace fácil culpar de sus ligerezas a un pequeño inocente!

Makoto esbozó una sonrisa irónica, en aquel momento no se sentía feliz como para reír, pero le parecía gracioso ver la doble moral del catolicismo en el que había sido criada, donde en el colegio muchas veces se les hablaba del terrible pecado del aborto, pero a su vez corrían a las estudiantes que salían embarazadas y a las que optaban por hacerse el legrado fingían no darse cuenta dejándolas que continuaran con sus estudios.

-¿Sabe madre superiora?... Veo que es difícil que usted comprenda y que yo insista.- Dijo Makoto.- Pero me causa mucha gracia su doble moral, por un lado tachándome por estar embarazada, cerrándome las puertas para poder seguir estudiando y por el otro… ¿Escandalizándose porque me quiero someter a un legrado?... Personas como usted solo nos cierran aún más las salidas a jóvenes embarazadas que como yo no encontramos muchas alternativas…

-¡Usted debió…

-¡Usted no tiene que decirme que debí o no debí madre superiora, todos cometemos errores, todos de alguna u otra manera hemos pecado y nos hemos equivocado y lo que yo hice no creo que tenga caso mencionarlo y tampoco tiene derecho a juzgarme por lo que hice ni lo que pienso hacer cuando usted misma me está cerrando las puertas!.- Habló Makoto exaltada.

-Usted está expulsada de esta institución señorita Kino, por favor no ensucie más el honorable nombre de su familia que contrario a usted su prima y su tía han sido personas ejemplares para esta institución.

Makoto soltó una risa burlona que dejó aún más molesta a la madre superiora.

-¿Persona ejemplar Sonomi Kino?.- Se burló Makoto.- Esa es otra mujer de doble moral… ¿Sabe que se atrevió a correrme de casa porque estoy embarazada?... o mejor aún… ¿Sabe que soy hija de Sonomi Nishimura y me negó y maltrató por no haber sido una hija deseada?... ¡Los directivos de esta dirección y persona como Sonomi NIshimura solo me dan asco!

La madre superiora iba a decir algo, pero Makoto ignorándola salió de la dirección, si no le iba a dar la oportunidad de terminar su ciclo escolar, si iba a seguir juzgándola sin estar en su piel no tenía caso seguir escuchándola y tan sólo salir no pudo evitar derramar algunas lágrimas traicioneras que salieron de sus verdes pupilas, encontrándose pronto con sus amigas que la esperaban afuera.

-Chicas.

-Mako-chan.- Balbuceó Rei.- ¿Se enteró la madre superiora?

Makoto se sorprendió de que Rei estuviera al tanto de lo que acababa de ocurrir.

-¿Cómo lo sabes?

-Lo sospeche, por eso pedí permiso para salir de clases.

-Y como siempre Rei tiene esos arranques cuando tiene una corazonada yo y Amy venimos tras ella.

-Me han expulsado.- Comentó Makoto y enseguida sus amigas se le unieron en un abrazo entre protestas por el trató que les parecía injusto.

-Era de esperarse, pero no es justo, todas sabemos que hasta la misma sobrina de la madre superiora se sometió a un legrado y ahí si nadie dijo nada.

-No tiene caso quejarse.- Habló Makoto.- ¿Ya qué más da?.- Se apartó Makoto de ellas sentándose en una de las bancas.- Todo parece que me está saliendo mal.

-Tenemos que hacer algo.- Comentó Rei.- Te apoyaremos Mako-chan, eres nuestra amiga.

-No se metan en problemas chicas, ya falta poco para que terminen el ciclo escolar.- Makoto se puso de pie y esbozó una sonrisa forzada.- Las veo otro día… ¿De acuerdo?... Vuelvan a clases por favor.

Makoto escuchó a sus amigas que insistieron con hacer algo para evitar que la corrieran, organizar una protesta, pero al final Makoto parecía haberlas convencido de que regresaran a clases y se despidió de ella, dirigiéndose cabizbaja hacia la salida, despidiéndose del colegio donde desde su tierna infancia había estudiado.

Sentía ganas en ese momento de gritar, de llorar, pero parecía que ninguna lágrima quería salir de sus orbes esmeraldas, parecía que después de tanto llorar sus ojos se hubieran quedado secos haciendo que ante esa falta de lágrimas su dolor y su rabia aumentara.

¿Por qué tenía Reika que ir a contarle a la madre superiora sobre su estado de embarazo?

¿No era suficiente con que Sonomi la hubiera echado de casa sin siquiera poder llevar un poco de ropa, un poco de dinero?

Sentía como si su vida fuera un completo desastre, como si no valiera la pena seguir: sin familia, con una madre que la despreciaba, embarazada y sola. Ciertamente Andrew había manifestado querer ayudarla, hacerse responsable y apoyarla en la decisión que había tomado en cuanto a su embarazo y de pronto quiso hablarle por teléfono a su celular para pedirle que fuera por ella al colegio, pero pensó que quizá él estuviera en tan pocas horas enfadado de ella y se detuvo, no quería causarle más molestias de las que ya le estaba causando.

Caminó alejándose apenas media calle del colegio, sin saber a dónde ir y entonces miró venir en sentido contrario el automóvil rojo de Reika que se estacionó, tan sólo verla le dieron ganas de reclamarle lo que había hecho, pero no tenía caso, no tenía ganas de pelear ni discutir y prefirió ignorarla más sin embargo parecía que Reika quería enfrentarla pues bajo del auto y se le cruzó en el camino.

-Mira nada más, aquí está la zorra de Makoto Kino.- Se burló Reika.- ¿Qué haces fuera del colegio prima?... ¿No es demasiado temprano para que estés ya fuera de clases?

Makoto levantó su mirada, clavándola en los orbes esmeraldas de Reika tan idénticos a los suyos, pues aunque dolía, aunque sintiéndose perdida no estaba dispuesta a dejar que quien ahora sabia era su media hermana la humillara.

-¿Qué quieres Reika?.- La enfrentó Makoto molesta.- Ya me expulsaron del colegio, Sonomi me corrió de casa… ¿Qué más quieres Reika?... ¿No es suficiente con eso?... ¿No te cansas de fastidiarme?

-Siempre en casa supe que fuiste la recogida, mi prima la huérfana estorbosa, la marimacho, Makoto la llorona, Makoto la fea, siempre tuve la certeza de que eras una zorra tal como lo fue tu madre la difunta Mika Hasegawa pero… ¿Cómo demonios te atreviste a revolcarte con Andrew maldita perra?.- Explotó Reika llena de ira.- Sabias perfectamente que era el hombre que me interesaba y sin embargo te entrometiste con tu maldita cara de mosca muerta y haciéndote de la sufrida, de la adolescente problemática para poder charlar con él a solas fingiendo que necesitabas terapia para controlar tu rebeldía y…

Makoto sintió que Reika había colmado su paciencia y molesta le metió un puñetazo en medio de la nariz que hizo que su prima cayera aturdida sentada en el piso, retorciéndose de dolor.

-Primero yo no pedí que me acercaran a Andrew, fueron tú y Sonomi quien me obligaron a charlar con él para molestarme aun cuando a mí no me interesaba conocerlo; segundo no te atrevas a llamarme zorra por haber tenido sexo con Andrew porque te recuerdo que lo que hacías tú con él no es muy diferente de lo que yo hago, al final las dos nos hemos acostado con él por placer y sin compromiso y por ultimo no te atrevas a llamar zorra a Mika Hasegawa porque no lo era y si vas a insultar a mi progenitora te informo querida prima que mi madre es Sonomi Nishimura, la mujer que me rechazó al nacer y no se cansó de hacerme la vida miserable. Y por favor no vuelvas a molestarme porque sabes que eres tu quien va salir perdiendo.

Reika al principio se había sentido humillada cuando Makoto de un puñetazo la había derribado, mas sin embargo, escuchar que se decía hija de su madre le desconcertaba y a la vez la hacía rabiar y llena de ira se levantó, no estaba dispuesta a dejar esa humillación de esa manera y sin darle tiempo a Makoto de que fuera muy lejos entre grito e insulto la tomó de los cabello con tal fuerza que le arrancó la liga con que sujetaba su alta coleta.

-¡No vuelvas a atreverte a decir que mi madre es tu madre maldita perra!.- La hizo girarle y le tiró un rasguño en la cara.

-¡Suéltame Reika!.- Gruñó Makoto quien dispuesta a defenderse también tomó a Reika de los cabellos, ambas golpeándose la una a la otra hasta que ambas se encontraban rodando en el piso…

-0-0-0-

Andrew conducía por las calles de Tokio después de haber dejado a Makoto en el colegio. Había querido ir a desayunar pero la tensión de todo lo que estaba sucediendo parecía haberle inhibido el apetito, había planeado la mañana para sacar una cita con un ginecólogo y en una clínica especializada en interrupción de embarazo (algo de lo que no estaba convencido de que quisiera que Makoto hiciera, mas sin embargo si ella era lo que deseaba le parecía que no había mucho que hacer) y después había querido hablar con algún colega, desahogar sus preocupaciones, sus miedos (como todo psicólogo necesita), pedirle que hablara con Makoto, pero aún era demasiado temprano como para ir a buscar a alguno de sus colegas pues a esa hora la mayoría se encontraban trabajando.

"Irónico el psicólogo con problemas que necesitar ser escuchado" Pensó para sí mismo.

Siguió conduciendo por las calles de Tokio, después de todo tener la mañana libre parecía no le iba servir de mucho más que para seguir pensando en sus preocupaciones, le preocupaba que Makoto hubiera acudido al colegio pues implicaba tener seis horas lejos de su vista y tan sólo recordar que había pensado en quitarse la vida sentía un escalofrió recorrer su cuerpo, pues aunque en el colegio estaba rodeada de sus amigas, compañeras de clases, profesores y las monjas jamás le iba parecer suficiente, jamás le iba a parecer alguien capaz y acto de cuidar bien de Makoto y sin darse cuenta de nuevo estaba rondando por las calles cercanas al colegio.

"Ella prometió no hacer ninguna tontería" Pensó en silencio.- ¿Y si entro al colegio para cerciorarme de que está bien?

Aunque quería estar tranquilo, relajarse y decirse así mismo que Makoto estaba bien no le era posible quitarse de la mente la idea de Makoto intentando quitarse la vida de la manera que más se le facilitara, estaba tan sola y vulnerable, fue entonces que sin pensarlo mucho decidio ir al colegio, entraría, preguntaría por ella e iría a buscarla al aula si era preciso, con cualquier pretexto tan sólo para verla y asegurarse de que estaba bien, mas sin embargo, a una calle antes de llegar al colegio visualizó a dos mujeres peleando a golpes, una de ellas una estudiante del Private Girls T.A., quiso ignorar la situación, pero entonces distinguió sus cabellos castaños, a la otra chica vestida con alguna prenda que anteriormente le había visto vestir a Reika y asustado al saber que en efecto eran ella y Makoto estacionó el auto y bajó corriendo hasta donde las dos estaban: Makoto tirada en el piso luchando por quitarse de encima a Reika que estaba sobre ella y sin pensarlo mucho, preocupado de que Makoto pudiera salir lastimada llegó hasta el lugar, empujando a un lado a Reika que cayó de lado en el otro lado de la banqueta.

Reika dejó escapar un gruñido de dolor, había sentido un empujón que la hizo caer golpeándose fuertemente en el hombro y en una de las mejillas contra la banqueta y cuando se levantó se dio cuenta de que un clavo tirado había hecho un rasguño en su rostro haciéndola irritarse, pero entonces cuando reaccionó y vio a Andrew ayudando a Makoto a ponerse de pie su rabia fue mayor, le parecía difícil de creer que Andrew la hubiera lastimado, ciertamente él nunca había sido romántico con ella, ni le había dado esperanzas, a veces rayando en lo serio y directo… ¿Pero golpearla?... Jamás él había golpeado, ante todo la había tratado con respeto, como a una dama.

-¿Estas bien Makoto?.- Preguntó Andrew cuando la ayudo a ponerse de pie, dándose cuenta de que algunos botones de su saco escolar estaban regados en el piso lo que indicaba que Reika la había agredido sin considerar que estuviera embarazada.- ¿Estas lastimada?

-Todo está bien Andrew, no pasó nada.

Andrew se giró dispuesto a reclamarle a Reika, a ponerla en su lugar pero tan sólo voltear la vio querer írsele a los golpes a Makoto.

-Déjala en paz.- La detuvo del brazo y la miró fijamente.

-¿Cómo fuiste capaz de aventarme imbécil?... ¿Qué no te enseñaron que a una dama no se le golpea?.- Gruñó Reika soltándose de su agarre.

-Me enseñaron que a una dama ni a una mujerzuela se le golpea.- Le respondió él.- Pero si se trata de defender a Makoto y a mi hijo puedo olvidarlo y perderle el respeto a cualquiera.

Reika se le quedó mirando detenidamente, sintiéndose humillada de que Andrew, el amante por el que ella había quedado prendada estuviera defendiendo a otra, y no a cualquier otra sino a su prima.

-Largo de aquí Reika y no molestes más a Makoto, recuerda que ella está embarazada y es menor de edad así que mejor evítate problemas.

Reika apretó los labios, estaba esforzándose porque la lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos no cayeran por sus mejillas, no estaba dispuesta a darle ese triunfo a Makoto, de verla llorar, humillada y quedarse con él hombre con el que ella tantas veces se había ilusionado.

Muchas veces se había puesto celosa de Nabiki, la amiga sexual de Andrew con quien sabia a veces tenia sexo esporádico pero siempre notaba un trato igualitario para con ambas, mas sin embargo, ella siempre había luchado por ser especial, porque él la viera distinto que a Nabiki y ahora parecía que a quien el había terminado por considerar alguien especial era a su insignificante prima.

-Me las vas a pagar Makoto.- Gruñó Reika.- Esto no se quedara así.

-Ni te atrevas a intentarlo Reika.- Le respondió Andrew.

Reika se dio media vuelta y subió molesta en su auto, arrancando a toda velocidad, mientras Andrew de nuevo se giraba, viendo con más atención a Makoto que tenía el cabello suelto y despeinado, el saco rotó del uniforme, un pequeño rasguño en la cara y en el pecho.

-Esa mujer está loca.- Miró Andrew detenidamente a Makoto.- Vamos a levantar una denuncia Makoto.

-No quiero.- Respondió Makoto.

-¿Cómo no?.- Desconcertado Andrew.- Tu prima está loca, no quiero que se te vuelva a acercar, además estas embarazada y eres menor de edad.

-¡Andrew por favor no quiero entiende!.- Exaltada ella.- No quiero más problemas con Reika ni con Sonomi sólo quiero ir a…- Makoto se quedó en silencio, dándose cuenta de que ni siquiera tenía un lugar al cual llamar su hogar.- Sólo quiero estar sola.

Para Andrew no pasó desapercibida su mirada de tristeza, sus ojos enrojecidos muy seguramente porque de nuevo había llorado y posó sus manos en los hombros estrechos de ella.

-¿Sucedió algo Mako-chan?... ¿Por qué estas fuera de colegio?

-Me expulsaron.- Respondió Makoto.- Reika fue a decirle a la madre superiora que estoy embarazada y ahora no me podre graduar.

Andrew estrechó a Makoto en un abrazo, acariciando su cabello castaño.

-Te aseguro que vas a lograr terminar tu ciclo escolar Mako-chan, quizá no vuelvas más al colegio pero siempre puedes reubicarte en otro… o en todo caso podemos hablar con la madre superiora.

-No entiende razones.- Respondió Makoto.- Ya lo intente todo y termine molesta con su maldita doble moral.

-Bien Makoto, te prometo que yo mismo hablare con la madre superiora de tu colegio para que si al menos no te permite seguir en el colegio al menos te permita hacer los exámenes para que te gradúes y en caso de no convencerla entonces siempre te puedes matricular en otro colegio hay muchas opciones Mako-chan no te desanimes.-Le dijo tratando de tranquilizarla.- Ahora en vista de que estas fuera del colegio aprovechemos el día porque hay mucho que haces, te llevare con la ginecóloga que te lleve cuando comenzaste a tomar los anticonceptivos para saber cómo ha progresado tu embarazo y para plantearle sobre tu caso de querer interrumpir el embarazo, para que te explique cuáles son los métodos… ¿De acuerdo?

Makoto asintió y estaba a punto de subirse al auto cuando Andrew la detuvo del brazo y la hizo girarse para quedar frente a él.

-¿Sucede algo?.- Preguntó ella.

-¿Estas segura de que quieres abortar Mako-chan?

Makoto esbozó una sonrisa forzada y respondió con total seguridad:

-Si Andrew, creo que sería lo mejor… ¿Tu qué piensas?

-Ya te lo dije ayer.- Respondió él.- Me gustaría verlo nacer.

Makoto desvió su mirada y tomó una bocanada de aire, él saber que Andrew deseaba que ella llegara al termino del embarazo, que diera a luz, aunado con la idea de que el aborto era un pecado que le habían metido en la cabeza durante sus años de estudiante era algo que ponía en tela de duda la seguridad que ya tenía sobre su decisión.

¿Qué pasaría si después se arrepintiera?

-¿Me crees una mala mujer por querer abortar?

-Yo no pienso eso.- Respondió Andrew.

-¿Crees que me quede algún trauma psicológico?.- Le preguntó ella.- Por favor dímelo honestamente, supongo que tu como psicólogo debes de tener alguna idea… ¿Has tratado con mujeres que se hagan legrados?

-Si he tratado con mujeres que se hacen legrados.- Respondió Andrew.- Jovencitas, mujeres de edad avanzada e incluso mujeres jóvenes que tienen la estabilidad para tener un hijo, he tratado a algunas que años después de haber abortado sufren psicopatologías porque ven una ecografía o algunas que no pueden escuchar el llanto de un bebe.

-¿Entonces me estas queriendo decir que la mayoría se arrepiente?

-No necesariamente.- Le respondió Andrew.- Hay mujeres que toman esa decisión y no se arrepienten y por tanto no necesitan ir a consulta psicológica. También me ha tocado conocer la contraparte, mujeres que quieren someterse a un legrado pero su entorno social pesa sobre ellas para hacerlo, algunas al final deciden que eso quieren, otras no.

Andrew tomó a Makoto de la mano y se sentaron en una de las bancas donde los pasajeros suelen esperar el trasporte público, solos los dos a esa hora de la mañana.

-Mira Mako-chan, un aborto te puede afectar psicológicamente dependiendo de muchos factores, si no estás segura de querer hacerlo, si lo haces porque te sientes presionada para hacerlo, si tu credo religioso pesa mucho sobre ti, porque tengo entendido que dentro de la mayoría de las religiones no es aceptado, , pero te seré honesto y tambien te hablare de la contraparte.- Andrew tomó una bocanada de aire.- Dar a luz también puede acarrear problemas psicológicos cuando la mujer es obligada a llevar a término su embarazo, cuando se le niega el aborto que ella quiere realizarse, cuando se siente obligada por su medio para dar a luz. Así que como te digo Mako-chan no es una decisión fácil, pero quiero que sepas que si quisieras dar a luz no les faltaría nada a ti ni a mi hijo, yo te apoyaría en todo y lo mismo hare si es que decides al final de todo ponerle fin al embarazo.

-Gracias Andrew.

-No me agradezcas nada Mako-chan. Ahora vamos al ginecólogo… ¿Quieres?

Makoto asintió y ambos subieron al auto, alejándose del lugar.

-0-0-0-

Algunas horas después…

En los patios del instituto "Private Girls T.A." las jóvenes se encontraban dispersas disfrutando de la hora del almuerzo en compañía de sus amigas, riendo y conversando, a diferencia de Rei, Amy y Minako quienes se encontraban dentro de la dirección con la madre superiora, abogando por Makoto sobre su derecho de terminar el instituto, idea que había sido ideada por Rei, pero que despues Minako y Amy habían decidido apoyar.

-Entiéndanlo señoritas.- Habló enérgicamente la madre superiora.- El reglamento escolar es muy claro, la señorita Kino salió embarazada y no es un buen ejemplo para las demás alumnas además de que a los padres de familia que pagan tan altas cuotas por que sus hijas pertenezcan a tan prestigiado colegio no les agradaría que sus hijas convivan con una chica embarazada, dentro del catolicismo no vemos con buenos ojos las relaciones sexuales prematrimoniales.

-¿Y acaso usted cree que porque Kino Makoto está embarazada es dentro del instituto la única joven que ha tenido sexo?.- Preguntó Rei molesta.- Le aseguro que no madre superiora, las alumnas de este instituto no son precisamente santas en su mayoría… ¿O que hay de su sobrina la señorita Ikeda Akane?... Todos sabemos en el instituto que estaba embarazada y se sometió a un legrado, es un secreto a voces y sin embargo usted no la expulso por someterse a un aborto… ¿Verdad?... No la expulso por cometer pecado mortal.

La madre superiora se ruborizó al escuchar el secreto a voces del que a los profesores había prohibido hablar dentro del instituto, el embarazo de su sobrina un año atrás del que todos habían sabido pero del que las estudiantes hablaban como un secreto a voces y que ahora Rei había sacado a relucir.

El silencio se hizo presente dentro de la sala de dirección, a Rei no le pasó desapercibida el aura de la madre superiora, en ese momento irritada, molesta por su comentario, pero a la vez dejándola en jaque sin saber que decir, mientras Amy y Mina estaban cada una a un lado de ella, temerosas de que Rei hubiera tocado aquel secreto.

-Disculpe lo que mi compañera a dicho madre superiora.

-No pidas disculpas Amy.- Respondió Mina.- ¿Por qué negar la verdad?... Además no entiendo… ¿Cómo se le puede juzgar a una jovencita por querer abortar cuando su entorno le da la espalda y la señala y como a la vez se le puede juzgar y expulsar del colegio si se convierte en madre soltera?.- Habló Mina tranquilamente.- ¿No es eso doble moral madre superiora?

-Cierto.- Respondió Rei.- Además creo que dentro de este instituto todas deberíamos tener los mismos derechos, sin preferencias hacia ninguna estudiante… ¿No es así madre superiora?

-¿No le parece demasiado su atrevimiento Hino?

-Para nada.- Respondió Rei.- Sólo estoy pidiendo lo que es justo.

-¿Saben que podría expulsarlas por desafiar a la autoridad?

-¿Sabe que podría ir a alguno de los diarios locales y hablar sobre la desigualdad y la doble moral dentro de prestigiado instituto "Private Girls T.A.?.- Le contestó Rei con otra pregunta sin dejarse intimidar.- ¿Se imagina el escandalo madre superiora?... Ademas el señor Yusuke Wakamatzu quien es el marido de mi madre es el director de uno de los diarios más leídos no sólo en Tokio, sino en todo Japón.

-¿Yusuke Wakamatzu?.- Preguntó la madre con un tonó de burla aunque también un poco temerosa.- No invente cosas señorita Hino, todos sabemos que usted es huérfana de padres.

-No le daré explicaciones.- Respondió Rei tomando su celular.- Simplemente ahora mismo lo llamare, le diré que venga y bueno mañana mismo podrían estar llenos los diarios locales sobre la noticia.

La madre superiora se sintió intimidada ante Rei quien todavía sonrió cínicamente.

-No puedo permitir que acuda al instituto una jovencita embarazada.- Respondió la madre superiora.- Daría mala imagen, pero si Kino Makoto se somete al legrado podrá volver… si desea continuar con su embarazo… entonces le doy la oportunidad de que presente los exámenes pero sin acudir formalmente al colegio ni mucho menos asistir a la graduación.

-¿Entonces es un trato hecho?- Sonrió Rei.

-Trato hecho Hino Rei.

Rei al igual que Minako y Amy se inclinaron respetuosamente ante la madre superiora.

-Muchas gracias madre superiora. Ahora mismo le informo a Makoto.

Rei acompañada de Minako y Amy salieron de la dirección con una sonrisa triunfal.

-Fue genial lo que hiciste.- Respondió Amy.- Te admiro Rei.

-Lo hicimos juntas chicas.- Respondió Rei tomándolas a ambas de la mano.- Su apoyo me dio mucha fuerza en esto.

-Cuando dijiste que Mako-chan no era la única estudiante que tenía sexo estuve a punto de gritar que yo también lo gozo duro y seguro.- Gritó Minako con voz chillona, haciendo que Rei y Amy se ruborizaran.- ¿Qué?... ¿A poco ustedes no lo han hecho con Darien y Kazuo?

-¡Minako!.- La reprendió Amy.

-Bueno no se enojen… mejor hablémosle a Mako-chan para darle la buena noticia… ¡Podrá volver al colegio que emocion, seguiremos siendo las cuatro mosqueteras!

-Minako son tres.- La corrigió Amy.

-Pero nosotras somos 4.- Respondió Minako quien se quedó pensativa.- Además chicas…. Se me acaba de ocurrir una idea.

-¿Qué cosa?- Preguntó Amy.

Minako miró a la madre superiora salir de la dirección y se acercó a ella con voz chillona.

-¡Querida madre superiora se me ha ocurrido una grandiosa idea!

-¿Qué se le ofrece Aino, no es suficiente con el trato que hemos hecho?

-Entiendo que dentro del catolicismo no se ve bien el sexo prematrimonial, que el embarazo daría un mal ejemplo entre las estudiantes.- Dijo Minako.- ¿Pero qué tal si Makoto se casa con el papá de su bebe?... ¡Así no habría problema de que venga embarazada a la escuela!

-¡No!.- Exclamó la madre superiora.- Fui muy tajante en las condiciones que puse Aino… ¿No les quedo claro?... Además aquí el problema no es si Kino se casa o no se casa, simplemente no da buena imagen que una menor este embarazada.

-No le haga caso madre superiora.- Se acercó Rei.- Aino sólo dice tonterías.

Una vez que la madre superiora se alejara Minako miró como Rei movía negativamente la cabeza.

-Sólo era una idea… ¿Por qué me miras así Rei-chan?

-Es que sólo a ti se te pueden ocurrir tantas tonterías.- Respondió Amy.

-Además… ¿Qué te hace pensar que Makoto se quiera casar?.- Habló Rei.- Por favor Minako.

-Bueno… Andrew no está nada mal.- Dijo Minako.- Y ahora que lo pienso bien lo bueno que escogió un buen molde para hacer a su bebe.- Rió Mina.

-En la tarde ire a visitarla a casa de Furuhata.- Dijo Rei.- Para decirle lo que la madre superiora puso de condiciones… ¿Alguien quiere ir conmigo?

-0-0-0-

Makoto se encontraba acompañada de Andrew quien tenía un brazo sobre sus hombros sentados en la sala de espera del sobrio consultorio ginecológico donde esperaban ser atendidos por la ginecóloga.

El silencio estaba presente entre ambos, ninguno dispuesto a interrumpir los pensamientos del otro, pero Makoto dentro de si se sentía nerviosa al estar en ese lugar. Recordaba como muchos meses atrás, hacia nueve meses había estado dentro de esa sala de espera cuando Andrew la llevara para que le recetaran pastillas anticonceptivas, nerviosa por tener su primer visita por el ginecólogo y hablarle del inicio de su vida sexual… ¿Y ahora?... Que lejanos le parecía los 9 meses que habían pasado desde entonces, nunca se había imaginado que la vida le cambiaria de esa manera.

-¿Recuerdas que hace un año nos conocimos?- Interrumpió ella el silencio.

-Hace un año con cuatro días.- Respondió él.- Tú te enojaste porque te dibuje desnuda y estabas triste porque Tamahome te había engañado… ¿Lo recuerdas?

Makoto esbozó una sonrisa amarga.

-Claro, pensé que ser engañada por Tamahome era lo peor que podía sucederme y ahora…

Makoto se quedó en silencio, dentro de si sentía que estaba sufriendo más que un año atrás, pero al encontrarse con los ojos azules de su amante se arrepintió de lo que estaba a punto de decir.

-Y ahora por mi culpa te sientes peor que hace un año. En verdad lo lamento.

Makoto le desvió la mirada y clavó sus orbes color esmeralda en la pared en blanco.

-Tú no tienes la culpa, los dos lo hicimos por propia voluntad.- Respondió Makoto.- Pero muchas veces quisiera despertar y que estar embarazada solo sea parte de una horrible pesadilla.

-¿Te gustaría mejor no haberme conocido?- Preguntó él.

Makoto tomó una bocanada de aire, dentro de todo ni ella misma sabia la respuesta a su pregunta, Andrew si bien la había apoyado muchas veces cuando se sentía triste y sola por los malos tratos de su tía, muchas veces la habia hecho sonreir, le había hecho sentirse feliz y darse cuenta de que era hermosa y que era una persona valiosa, pero al mismo tiempo también le había causado desdicha al haberse enamorado de él y no ser correspondida y ahora al ver truncados su sueños por un embarazo que no deseaba.

-Andrew no tiene caso pensar en el hubiera, eso no…

Makoto no pudo continuar hablando, pues en eso de dentro del consultorio salió una mujer de edad madura y la recepcionista la hizo llamar.

-Señorita Kino Makoto.

Makoto tan sólo escuchar su nombre se puso de pie, dispuesta a entrar sola a la consulta pero entonces se dio cuenta de que Andrew también se ponía de pie.

-Iré contigo.- Dijo él.

Makoto no puso resistencia y junto con Andrew entró dentro del consultorio donde la ginecóloga de cabellos negros ataviada en la bata blanca sacaba su expediente y le hacia los exámenes y preguntas de rutina.

-A pesar de que usted es Kino-San es aún muy joven le puedo decir que está muy bien de salud y que este es el principio de un embarazo sano.- Comentó la ginecóloga.- Le daré la receta de lo que tiene que tomar en su embarazo y le indicare los cuidados que debe tomar, pero primero pase conmigo.- Se puso de pie la doctora removiendo la cortina donde estaba una pequeña camilla y los aparatos de ultrasonido.- Le hare un ultrasonido rápido para ver cómo va todo.

Makoto titubeante y dudosa se puso de pie y siguió a la doctora y minutos después se encontraba recostada en la camilla incomoda al principio por lo que era su primera ecografía vaginal, pero poco a poco comenzó a relajarse y entrecerró los ojos, estaba deseosa de que todo pasara para irse a casa pero entonces la voz de la doctora la sacó de su ensoñamiento:

-Todo está bien dentro de los parámetros de las 5 semanas y 6 días de embarazo, aun es pequeño pero su corazón ya se escucha latir, tiene cuatro cavidades, los bronquios comienzan a desarrollarse en los pulmones… los felicito tendrán un bebe muy sano.

Andrew esbozó una sonrisa, mirando a través de la pantalla a su diminuto hijo dentro del vientre de Makoto, apenas visible pues aún era muy pequeño, pero convencido ya de que lo que se estaba formando dentro de ella era su hijo, confirmando para sí mismo que deseaba tenerlo; mientras ella trataba de hacer como si las palabras de la ginecóloga fueran ajenas a ella, tratando de ignorarla para no trastabillar en la decisión que ya había tomado.

-¿Le gustaría escuchar el corazón de su bebe?- Ofreció la ginecóloga.- Late ya muy rápido.- La medica notó como Andrew se sobresaltaba y sonrió.- Pero es normal.

Al acercarse, la médica le entregó unos aparatos de audio que Andrew puso en sus oídos y entonces sintió que todo a su alrededor se detenía, escuchando los rápidos latidos del corazón del hijo suyo que se estaba formando en el vientre de Makoto, viéndolo a través de la pantalla tan diminuto pero sintiendo una emoción inexplicable, como la que pocas veces en su vida había sentido, ansiando poder verlo nacer, tenerlo en sus brazos y fue entonces que sintió que aquella pequeña vida, aquel hijo suyo y de Makoto era lo mejor que le había podido suceder en la vida.

Se sintió entonces culpable de tan siquiera por un momento haber renegado para sus adentros cuando se enteró del embarazo de Makoto, y quiso retractarse de apoyarla en su decisión de hacerse el legrado, imaginándoselo en su mente, pensando como seria si Makoto decidiera tenerlo, recreando como sería el color de sus ojos, su cabello.

Se quitó los aparatos de audio enseguida, dándoselos a la médica.

-Kino-san… ¿Le gustaría escuchar el corazón de su bebe?

Makoto no supo que decir, de pronto estaba dispuesta a decir que no, pero fue como si algo superior la hiciera desear escucharlo y con miedo tomó el aparato de audio que puso en sus oídos, escuchando los rápidos latidos del corazón de aquello que para ella hasta entonces era sólo una molestia, un problema que resolver, un pequeño blastoncito que eliminar antes de que se convirtiera en una carga sobre sus hombros.

Había evitado voltear a la pantalla para no ver aquella molestia que se encontraba dentro de su vientre, pero al escucharlo, sintió como dentro de su cuerpo sus propios latidos se agudizaban y no pudo evitar voltear a la pantalla, mirando a su bebe apenas visible, aun tan pequeño, sintió que las lágrimas traicioneras luchaban por salir de sus ojos y se quitó el aparato de audio sentándose en la camilla.

-¿Ya me puedo parar?

Makoto notó como la ginecóloga la miraba con extrañeza pero asentía y rápidamente tras pasar al escritorio le recetaba lo que tenía que tomar durante el embarazo, algunos análisis que hacerse y le ponía cita para acudir de nuevo dentro de 15 días, la idea había sido hablarle también sobre la decisión de realizarse el legrado para que le recomendara el mejor método de acuerdo al tiempo de gestación que tenía, pero después de escuchar el latido del corazón de ese ser que se estaba formando dentro de ella, sintió como si las palabras no quisieran salir de su garganta y se limitó a responder a todo con un "Si" o un "No".

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Minutos después de haber salido de la consulta ginecológica dentro del auto partiendo sin rumbo fijo Andrew iba en silencio, pensando en el latir del corazón de quien era su hijo, mirando a Makoto quien estaba sentada en el asiento de copiloto, con la vista perdida en la ventana.

"¿Qué hago?".- Se preguntó en silencio así misma mientras veía las calles pasar dentro del auto.- "¿Sera doloroso para él si aborto?... ¿No estaré siendo egoísta al pensar en abortarlo?... ¿Sera niño o niña?... ¿Se parecerá a Andrew?"

Sintió que no podía retener más las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos desde que había escuchado latir el corazón del ser que se estaba formando dentro de su vientre y entonces sintió las lágrimas quemando sus mejillas, mas no quería causarle más molestias a Andrew, hacerlo preocuparse y siguió llorando, volteada frente a la ventana, con la vista empañada por las lágrimas.

"¿Qué hago?" Se preguntó en silencio mientras las lágrimas mojaban su rostro.- "Después de todo yo me lo busque y… aunque no lo planee no es un hijo producto de una violación como yo lo fui para Sonomi, lo que tengo en mi vientre es un hijo del hombre que más he amado… ¿Y si despues él no lo quiere y si lo desprecia?"

Para Andrew no pasó desapercibido que Makoto estaba llorando en silencio, que por eso no había dicho palabra alguna y fingía ir distraída viendo hacia la ventana, sabia dentro de sí que tras escuchar el latido del corazón de su hijo Makoto estaba dudando de su idea de abortarlo, sabia lo difícil que estaba siendo para ella y apartó una de sus manos del volante para estrecharle una de sus manos.

-Todo va a estar bien Mako.- Rompió Andrew el silencio y ella soltó el llanto contenido llevándose las manos al rostro.

Andrew se estacionó dentro del área de un centro comercial y sin decirle más nada la estrechó entre sus brazos, dejándola que llorara abiertamente hasta desahogarse.

-Por favor Mako-chan, no abortes.- Escuchó ella voz de él susurrándole al oído, con tonó suplicante y de preocupación.- No lo hagas pequeña, sé que todo en este momento te parece difícil, que sientes que se te cierra el mundo pero yo te voy a apoyar en todo y te voy a cuidar, por favor no lo hagas.

-No sé qué hacer, ya no sé qué hacer.- Respondió ella entre lágrimas, aferrada a él.

-Sé que la seguridad que tenías se desvaneció cuando escuchaste latir el corazón de nuestro bebe, cuando lo miraste tan pequeño en la ecografía… por favor Mako-chan no lo hagas. Sé que dentro de ti aunque no me lo digas estás pensando en él y llorando por él, porque estas asustada y tienes miedo al pensar en tenerlo pero tampoco desear abortarlo del todo… ¿O me lo vas a negar?

Makoto se separó un poco de él, encontrándose con sus ojos azules que siempre que se perdía en ellos la llenaban de tranquilidad, sintiendo el dorso de su mano acariciar su mejilla.

-La verdad no estoy tan segura… no puedo evitar pensar en si le estaré coartando su vida, si será un niño o una niña, como pudiera ser si lo dejo nacer… pero también tengo miedo, no sé cómo cuidar a un bebe, me siento sola, no sé si sabré darle lo que necesita…

-Eres tan linda y tierna que estoy seguro serás una buena madre.

-¿Y tú?.- Preguntó ella.- Tú una vez me dijiste que no deseabas tener un hijo de una mujer que no amas.

-Pero contigo si quiero tenerlo… por favor Mako-chan.

-¿Puedo al menos pensarlo un poco?- Preguntó ella.

-Si.- Le respondió él.- Pero sólo dos semanas… ¿De acuerdo?... Recuerda que después de las 12 semanas de embarazo es peligroso, piénsalo pequeña.

Makoto asintió y de nuevo él la estrechó entre sus brazos, sintió como si a su lado los miedos desaparecieran y no supieron en que momento sus labios se encontraron en un beso suave al principio, apasionado después, reavivándose la llama del deseo dentro de ellos.

-Te deseo Mako.- Susurró el en su oído.

-Yo también.- Respondió ella entre gemidos, sintiendo los labios de él que besaban y mordían su cuello.

La casa de Andrew aún estaba más retirada, pero sus cuerpos clamaban por pertenecerse, por unirse de nuevo el uno al otro y darle rienda suelta a la pasión y al deseo, así que haciendo un esfuerzo por no terminar teniendo sexo dentro del auto a plena luz del día Andrew se separó de ella, encendiendo el motor del auto hasta llegar a un hotel donde tan sólo llegar bajaron, el pasando un brazo por alrededor de su cintura, besándola una y otra vez hasta llegar al registro del hotel donde rápidamente pidió una de las habitaciones.

Ambos cruzaron el vestíbulo, entre besos y abrazos, subieron al elevador donde estando dentro él le acarició cadenciosamente las caderas, levantándola en vilo para besarle el nacimiento sus pechos redondos, pensando en ellos dos, como si en el mundo no existiera nadie más hasta que escucharon la puerta del elevador abrirse y se encontraron de frente con una joven tan bien conocida por los dos acompañada de un chico que la abrazaba por detrás: Hinako, una de las mejores amigas de Reika.

Para ninguno de los dos paso desapercibida la presencia de Hinako ni como ella los miraba con sorpresa por estar juntos, pues a él lo conocía por haber sido amigo sexual de Reika y a Makoto por ser prima de la misma; mas sin embargo, no cruzaron palabras, pues Hinako y su acompañante entraron al elevador mientras Andrew que puso de pie a Makoto salieron del elevador para buscar la habitación que les habia tocado.

-¿La conoces?.- Preguntó ella entre besos y caricias.- Es amiga de Reika.

-No hables de Reika ahora pequeña, olvídate de los demás, este momento solo es nuestro.

Ambos entraron al final en la habitación y sin perder tiempo Andrew la tomó en brazos y la depositó suavemente en la cama, desvistiéndose el uno al otro lentamente, acariciándose el uno al otro con paciencia, saboreándose el uno al otro, mordiéndose con ansiedad, aspirando el olor de sus cuerpos, besándose y haciendo que sus lenguas se encontraran entre casa beso, explorando sin miedos de ser descubiertos el cuerpo del otro, hasta unirse el uno al otro y estallar de placer una y otra vez dentro de la habitación impregnada ya del aroma de ambos, del sudor de sus cuerpos.

Él al principio temeroso de lastimarla y lastimar a su hijo, tomándose más delicadezas que antes y ella, ansiosa por sentir las caricias de su amante, dándole rienda suelta al gozó que había reprimido, al deseo que habían reprimido desde aquella ultima vez cuando habían hecho el amor en un día de Tanabata, el día que habían fecundado a su hijo.

Las horas pasaron sin que siquiera ambos se dieran cuenta, olvidándose de los problemas, del tiempo, ordenando algo de comer al mediodía y siguiendo dándole rienda suelta a la pasión hasta que a través de la ventana ella miró que la luz de la luna se filtraba por la ventana.

-Es tarde.- Comentó ella bajo las sabanas.

-Pero ahora ya no tenemos la preocupación de llevarte a casa.

-Pero mañana tienes que trabajar.- Respondió ella.

-Eso es cierto.- Recordó él y la besó suavemente en los labios.- Pero hagámoslo una vez más.

Ambos se encontraron de nuevo en un beso, girando en la cama y tras darle rienda suelta a la pasión una vez más después fueron a parar a la ducha donde él deseó no cesó, hasta que finalmente alrededor de las 10:30 de la noche ambos abandonaron dirigiéndose rumbo a casa, donde tan sólo llegar y tomar la cena de nuevo la pasión hizo presa de ellos.

N/A: Hola mis estimadas lectoras, gracias a cada una de ustedes por su apoyo: Deshy, Patty, Juanita, Cinthya, Yannin, Cherry y Jovidess gracias por la edición.

Disculpen si olvide nombrar a alguien.

Saludos

Atte:

Mademoiselle Rousseau.