Holaaaaaaaaa!!!, Se que he tardado un monton en actualizar este fic, pero necesitaba tiempo y no he tenido. Ahora me direis que si he actualizado los otros dos fics, pero es que esos se hacen rapido. Quiero recordaros que podeís votar por el fic que más os guste en miarroba(punto)com/encuestas/votar(punto)php?id(igual)231787, y tambien avisar de que hay un nuevo grupo abierto llamado el club de las MAMOchas, formados por seguidoras de Darien, si tú eres una de ellas y quieres unirte al club te esperamos en groups(punto)msn(punto)com/ClubdelasMAMOchas. Y por ultimo domo arigatô por leer este humilde fic, sobre todo a esas personitas que me dejan sus opiniones, que son ya unas pocas, Psyche, Mikiaome, Lorena, Moon-Chiba,kaoru himura, Ceres, Usako Suyi, Alice Pastén, Isabel, Serena Ferraz, Angie B, Jaz 021, Amy 6666, Ydiel y Sere Chiba, domo Arigatô a todas de corazón y me alegra que cada día tenga que poner más y nuevos nombres en mis agradecimiento. Ahora la pesada de la autora se va y os deja leer baiiiiiiii.
Desde el día que se enteró que su mejor amigo y su cuñada estaban juntos Nephertite estaba que echaba chispas. Casi no se podía hablar con él, si es que querías seguir con vida. La única persona con la que no se la pasaba discutiendo era con Lita, ella tenía el sorprendente don de irritarlo pero no se le podía echar en cara. Todo el castillo se preguntaba cual era el motivo de su rabia, tan solo Lita podía sacárselo. Y ella había decidido hacerlo, habiéndose levantado muy pronto en la tarde decidió pasarse por la habitación de su hermano político. El estaba despierto así que no habría ningún problema. La muchacha golpeó la puerta de la habitación y ésta se abrió enseguida. Nephertite estaba tumbado sobre su cama, y se sentó tan pronto vio a su cuñada.
"¿Podemos hablar?" preguntó ella.
"Sí claro" respondió Neph tensándose cuando Lita se sentó a su lado en la cama "¿De que quieres hablar?"
"Pues veras, he notado, bueno en realidad todos lo han notado, que últimamente estás muy irascible"
"Eso no es cierto" se defendió el general, aunque en el fondo sabía que era cierto.
"Sí que es verdad" expresó Lita con un tono un poco más elevado. "Todos temen hablarte porque digan lo que digan acaban en pelea contigo, los sirvientes te tienen miedo"
Nephertite se puso en pie, y se acercó a la ventana, no quería hacer frente a Lita, si la mirara a los ojos no tendría otro remedio que decirle la verdad y eso no era una buena opción.
"Tenía demasiadas cosas en la cabeza eso es todo" respondió el general.
"¿Eso es todo?" preguntó insegura Lita
"Sí eso es todo"
"Bien¿y que eras lo que tenías en la cabeza? Por que no creerías que me conformaría con esa simple respuesta"
"¿No te basta con saber que tenía cosas que pensar?"
"Neph como pretendes que confié en ti cuando tengo problemas, si tú no confías en mi" le reprochó la joven.
"Porque si te dijera la verdad perdería la confianza que me tienes" musitó él.
"Inténtalo, puede que te lleves una sorpresa" le incitó ella
"Será mejor que te marches, seguro que Andrew te estará buscando"
Lita empezaba a perder la paciencia, estaba fracasando en su labor de descubrir el motivo del mal humor de su cuñado. Se puso en pie y fue hasta él.
"No pienso irme hasta que me digas que es lo que te está pasando"
"No pienso hacerlo ¿me oyes?" gritó Nephertite enfadado.
Porque ella se hacía la victima de la situación si la única victima era él.
"Te desconozco Nephertite, no eres el hombre que creí que eras"
"Eso mismo podía decir yo de ti"
"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó Lita no entendiendo el comentario de su cuñado.
"Que me he ido tan solo unos días y cuando vuelvo te veo retozando con mi mejor amigo. Pensaba que eras una mujer honrada" por fin dejó que la verdad saliera a la luz.
"Y lo soy, Dime ¿Qué debería de hacer quedarme sola toda la vida?. Pues para que lo sepas estoy cansada de estar sola y ver como los demás son felices" respondió Lita muy pero que muy furiosa
"Andrew no es bueno para ti"
"¿A no, y quien es bueno para mi, tú?"
"Sí Yo. Yo he cuidado de ti durante años, he velado por tu seguridad, por tu educación…"
"Y te estoy agradecida por ello, pero es imposible que seas bueno para mi cuando por tu culpa he sufrido. Me he cansado de ver como me ignoraba mientras yo te amaba. Amo a Andrew y él me ama a mi, y siento si tú no lo aceptas porque me importa realmente poco tu opinión acerca de lo que siento por él."
Lita no dejó que Nephertite dijera algo más, y nada más terminar de hablar se marchó dirigiéndose directamente a la habitación de Andrew, necesitaba consuelo y él se encargaría dejárselo.
Clan de los Malfoy
El barco del Clan Malfoy llegó a puerto español tan solo 2 días después de su partida, el mar parecía haber sentido la urgencia del Rey Diamante por llegar a las tierras españolas. Un ejército de más de 100 hombres desembarcó y tomaron rumbo al castillo de los Romanus. Una guerra estaba a punto de iniciarse y los Malfoy llevaban ventaja.
Castillo Romanus
Ajeno al peligro que se le avecinaba, el Rey Endimión se encontraba en su alcoba, quizás no la suya pues en el momento en que Serena diera el aviso de que el compromiso estaba anulado, ese dejaría de ser su dormitorio y regresaría al que había ocupado anteriormente. Proveyendo el cambio inminente, el jefe del clan comenzó a recoger sus cosas. En medio de esta labor se topó con un viejo cofre que una vez perteneció a su padre, casi se había olvidado de él, o mejor dicho de lo que había en él.
En su interior había guardado múltiples recuerdos del pasado, su primer colmillo de leche, su primera condecoración, dibujos de su hermana y también de Serena. Como cambia la vida, durante años Serena y él habían sido grandes amigos, compartían risas, lagrimas, palabras…. Se pasaban conversando horas y horas, provocando el celo de las amigas de la princesa que se veían desplazadas. Desde bien joven había sentido la necesidad de proteger a la chica, quizás por la diferencia de edad, o bien porque le recordará a su hermana, el caso es que siempre que Serena lo necesitaba el estaba allí, incluso la ayudaba con sus clases de Latín. Entre las cosas que Serena le regaló se encontraba una pequeña piedra azabache, cuando la vio en el cofre los recuerdos de ese día llegaron a su mente.
-Endimión era aun un joven pero apuesto vampiro, tan solo contaba con 17 años, un bebe dentro del mundo vampiro, casi un hombre para un humano. Como todos los días, se levantó nada más el sol caía y la noche comenzaba a volver a la vida, con espada en mano salió a los jardines para entrenarse antes de que el resto de los habitantes del castillo despertaran. Entrenó por cerca de una hora cuando escuchó un ruido tras los matorrales del jardín. Una sonrisa se formó en su cara al descifrar que se trataba de la pequeña princesa, que aunque intentaba ocultar su presencia aun no lo hacia del todo, a lo mejor debería de ayudarla a conseguirlo.
"Princesa podéis salir se que estáis ahí" comentó el joven vampiro
"No es justo¿Cómo puedo esconderme si no soy capaz de ocultar mi energía?"protestó Serena.
"No os preocupéis seguro que pronto lo dominareis, podría ayudaros si gustáis"
"¿De veras lo haríais? Endimión sois el mejor" respondió la joven abrazándolo.
Endimión tuvo que contener la risa que estaba apunto de tener al ver a la joven princesa que tan solo contaba con 13 años de edad actuaba como la niña que era y no la princesa que debía ser.
"¿Qué hacíais oculta tras los arbustos?"
"Estaba buscándoos"
"¿Dónde, bajo la tierra?" bromeó el joven.
"No, sois un tonto ¿Sabíais eso?" Protestó la niña
"Sí, algo como eso me habéis dicho alguna vez. Pero decirme ¿Por qué razón me buscabais?"
"Querías daros esto" dijo la princesa dándole un trozo de piedra negruzca.
"¿Una piedra?" preguntó Endimión pues no entendía el sentido del regalo.
"No es una piedra cualquiera. Si te fijas bien por el borde es trasparente y tiene forma de ojo. Se parece a las piedras Egipcias que los Faraones utilizaban para apartar a los malos espíritus de sus vidas" le explicó la princesita
"Ya veo, pero sino recuerdo mal nosotros éramos y somos parte de esos malos espíritus"
"Yo solo quería dártela para que te protegiera" dijo tristemente la niña.
Endimión de manera casi inmediata se sentía como un miserable, tomó a la niña por la cintura y la atrajo hacia si para darle un abrazo.
"Muchas gracias princesa, la llevaré siempre conmigo para protegerme"-
Tal y como había prometido, Endimión siempre llevaba consigo ese pedazo de roca, que con tanto amor le regaló la pequeña princesa. Fue así por lo menos hasta que ella lo nombró su peor enemigo.
Los pensamientos de Endimión fueron rotos por unos golpes en la puerta. El permitió el paso de su visitante, que no era otra que su hermana.
"¿Qué hacéis aquí hermana?, suponía que estaríais disfrutando de vuestra luna de miel"
"Dispongo de tiempo de hacerlo, pero quería hablar con vos" respondió Rai con cierto formalismo. "Sí disponéis de tiempo, claro"
"Para ti dispongo de todo el tiempo del mundo"
Rai sonrió al escuchar las palabras de su hermano. Sus ojos vagaron a los dibujos que se encontraban sobre la cama.
"¿Esos son mis dibujos?" preguntó sorprendida de verlos después de tantos años. Se acercó a la cama para poderlos ver más de cerca
"Así es son tuyos" dijó Endimión mientras le daba algunos de ellos para que los viera "Y de… Serena"
Rei se tensó al escuchar el nombre de su amiga. Aun recordaba aquellos tiempos en los cuales peleaba con su hermano por la atención de la Princesa.
"Parece extraño que con lo bien que os llevabais hace años, acabarais odiándoos y aun así vayáis a casaros"
"¿De que queríais hablar Rai?"preguntó Endimión desviando el tema de la boda.
"Es sobre vuestra madre. Bueno de nuestros padres" comentó Rai acomodándose al lado de su hermano.
El cual no dijo nada, solo esperó a que su hermana continuara hablando.
"Hace unos días tuve una visión, una visión del pasado. En ella salíais tú, nuestro padre y mi madre. Salvo que la mujer que estaba embarazada de mi, no era quien yo consideraba mi madre"
"¿Quién era sino?" pidió con curiosidad el líder del Clan.
"Endimión no solo compartimos un mismo padre, sino que también nuestra madre es la misma. No somos medio hermanos, sino hermanos puros. Pero tras la muerte de nuestra madre, padre nos hizo creer que la que hasta ese momento fue nuestra niñera era de verdad nuestra madre"
"¿Cómo puede ser que no recuerde nada de eso. Estás segura que es eso cierto?"
"Mi "madre" lo confesó todo momentos antes de mi boda. En cuanto a porque no lo recuerdas…. En eso no puedo ayudarte"
Clan Malfoy
El ejercitó Malfoy se encontraba en las cercanías del castillo de los Romanus, todos ellos esperando a que el Rey diera la orden y atacar cuando fuera necesario. Sin embargo aun habría que esperar, a que la misión de Malaquite diera sus frutos. El general había ido hasta la aldea cercana al castillo del enemigo con intención de elegir un emisario para que portara un mensaje hasta la fortaleza. Una vez que el elegido le diera la carta al Endimión tan solo quedaba esperar a que este apareciera.
Castillo Romanus
Endimión se encontraba en la biblioteca disfrutando de un poco de tranquilidad. El asunto de la autentica identidad de la madre de Rai había tomado mucho de él, y si fuese humano ahora mismo tendría un grandísimo dolor de cabeza. Para desembarazarse de todos los interrogantes que tenía en su cabeza decidió que sería una buena idea leer un poco, desde siempre este había sido su pasatiempo favorito. Ver los recuerdos ocultos de su cofre y más concretamente la piedra ojo, había despertado su deseo de leer sobre Egipto, así pues con la piedra en la mano y el libro sobre su regazo, se adentró en el mundo de las pirámides.
Pero no fue el único que pensó que leer un libro sería un buen pasatiempo, pues Serena también había pensado lo mismo. Su problema era distinto al del Rey su problema tenía nombre de mujer MINA. Su mejor amiga se había encargado de despertarla tan pronto cayera el sol, para preparar su futura boda con Endimión, una boda que solo ella y el susodicho sabían que no iba a realizarse. El primero en conocer la noticia debería de ser Marius pues se trataba del padre de Serena, así que con gran esfuerzo la princesa trató de sentir emoción alguna, pero tras cuatro horas planeando un acontecimiento que nunca tendría lugar, huyó despavorida. Para ella fue una sorpresa el encontrarse con Endimión allí, le hacía en su despacho al igual que hacía su padre día tras día cuando era monarca.
Endimión se volvió al escuchar la puerta pero al ver que se trataba de Serena actuó como si nada, ella hizo lo mismo. Al cabo de los minutos se pudo sentir un pequeño ruido, como si algo cayera al suelo, Serena miró al pavimento y pudo ver un objeto extraño que había rodado hasta ella, se agachó y lo tomó entre sus manos. Para su sorpresa comprobó que se trataba del ojo que muchos años y décadas atrás, cuando aun era una bebita vampiresa, le regaló a Endimión.
No pudieron decir nada porque la puerta volvió a abrirse esta vez se trataba de Artemis que portaba un sobre entre sus manos.
"Majestad, un aldeano a traído esto para usted, dice que viene de parte del Rey Diamante" explicó el consejero mientras le daba el sobre al soberano.
"¿Cómo es posible que nos allá encontrado?" preguntó un tanto asustada la fémina.
Endimión leyó la nota que el líder de los Malfoy le había dirigido. Se trataba de una citación para que ambos se reunieran en el claro del bosque que separaba la aldea del castillo. Según Diamante quería llegar a un acuerdo para alcanzar la PAZ. Endimió leyó y releyó la carta para estar seguro de no haberse pasado nada. Cuando estuvo satisfecho dobló la carta y la devolvió al sobre.
"Me marcho" comunicó el joven monarca.
"¿Disculpe señor?" preguntó Artemis.
"Diamante quiere que nos reunamos a hablar y eso haré" Explicó el joven
"Pero puede ser peligroso"
"Lo sé, por eso mismo te encargarás de que todos los hombres se reúnan y me sigan al encuentro de Diamante, pues dudo mucho que de verdad quiera conseguir la Paz"
Artemis cabeceó en señal de entendimiento, mientras que Endimión se disponía a irse.
"Endimión espera" le llamó Serena, la cual se acercó al monarca y le entregó la piedra ojo. "Diamante es un mal espíritu y necesitas que te proteja"
"Gracias" respondió suavemente.
"No, es tuya, debes tenerla" Serena intentó evitar que los dos hombres pensaran que estaba preocupada.
"Aun así…. gracias. Artemis reúne a todos los hombres, salvo al Rey Marius, el debe de quedarse aquí" Miró a Serena una vez más y se fue al encuentro con Diamante.
Pero aunque la princesa fingió indiferencia no era exactamente lo que sentía, estaba preocupada. Que Diamante estuviera en España y supiera donde vivían, era malo muy malo. Y tan y como había dicho Endi, era realmente sospechoso que buscara la Paz cuando Diamante era el primero que buscaba formar problemas. Todo eso unido a un mal presentimiento, hacía que Serena estuviera más que preocupada, por ella, por su clan y también por Endimión. Quizás en esos momentos era el que más le preocupaba porque iba a enfrentarse a Diamante en soledad, y un juego sucio por parte de este podía causar la muerte del Rey de los Romanus, y un palo así podría hacer peligrar al resto del clan. Por mucho rencor que guardar al joven, tenía que reconocer que el pedir que su padre se quedara había sido un gesto muy noble por su parte.
Tal y como el Rey le había ordenado, Artemis reunió a todos los hombres del clan que se encontraban allí, comenzando por los generales y acabado por el ayudante de cocina. Tan pronto como todos estaban listos y con las espadas entre sus manos, marcharon en busca de su monarca, por si acaso su ayuda era necesaria.
Cuando Endimión llegó al lugar elegido por Diamante, este ya se encontraba allí.
"Por fin llegaste, me hubiera defraudado si hubieras decidido no aparecer" comentó el líder de los Malfoy.
"No puedo desperdiciar la oportunidad de alcanzar el bienestar de los míos" le contestó él.
"Tan atento como siempre" aunque pueda parecer un halago no lo dijo como tal.
"Es mi labor, viene dado con el cargo"
"Eso dicen"
"¿De que querías hablar?" preguntó Endimión
"¿Que te parece que hablemos de lo ingenuo que eres?" dijo Diamante y tan pronto como dijo estas palabras los Malfoy comenzaron a salir tras los árboles. Tal y como
Endi había predicho le tendieron una emboscada. Para su suerte sus hombres llegaron justó a tiempo y una fuerte batalla comenzó. Mientras que el numero de Malfoy se elevaba a 100, el de Romanus tan solo llegaba a 45, menos de la mitad, pero aun así el enfrentamiento fue bastante reñido. Mientras que sus hombres combatían con los hombres de Malfoy, Endimión se encargó de Diamante, y estaba siendo a su favor.
"Quien habría pensado que el pequeño mocoso que conocí hace años se convertiría en un hombre" comentó el líder de los Malfoy, una estrategia que utilizo para despistar a su adversario.
"No sé a que te refieres, no te había visto nunca" le respondió el aludido.
"Te equivocas" dijo antes de esquivar la espada del otro monarca "Me vistes hace mucho tiempo, tu me quitaste lo que más anhelaba, el heredero al trono del Clan"
"Creo que te equivocas" le negó Endimión
"Estás seguro, pues yo recuerdo muy bien como salvabas a tu pequeña princesita"
La mente de Endimión comenzó a trabajar sola, y los recuerdos del último gran enfrentamiento entre los dos clanes llegaron a su mente.
-El tan solo contaba con 7 añitos cuando todo aquello ocurrió. Todo estaba tranquilo en el castillo que los Romanus poseían en Irlanda, nada podía presagiar lo que estaba apunto de acontecer. Un ejercitó de Malfoy entró por sorpresa en el castillo. Pronto los gritos de miedo y de terror fueron oídos, los hombres Romanus corrieron a por sus espadas para enfrentarse a los invasores. Endimión se encontraba en su habitación, cuando todo empezó, su padre entró corriendo a la habitación y le pidió que se escondiera en los pasadizos y luego desapareció. Cuando estaba dispuesto a esconderse en los pasadizos, escuchó como la Reina subía corriendo las escaleras, la curiosidad pudo con él, y abrió la puerta de la habitación para ver que pasaba. Vio como la reina corría hasta la habitación de la princesa seguida muy de cerca por un joven con el cabello rubio platino, ambos entraron en la habitación. Sintió miedo pues también se encontraba la pequeña princesa que tenía tan solo dos añitos. Con sumo cuidado Endimión se acercó a la puerta y vio como el hombre tenía sus colmillos clavados en el cuello de la reina, la cual se veía muy debilitada. Su mirada viajó a la camita en la cual se encontraba la princesa, se acercó sigilosamente hasta ella y la despertó. La tapó su pequeña boquita para que no hiciese ruido, la bajo de la cama y acogiéndola de la manita la sacó de la habitación para ocultarla con él. El hombre que atacó a la Reina se dio cuenta y comenzó a seguirlos, como pudieron pues la princesa era demasiado pequeña salieron corriendo y consiguieron esconderse despistando al hombre que no era otro que Diamante-
Aprovechando su inconsciencia Diamante clavó su espada en el estomagó de Endimión, hiriéndole gravemente.
"Tú me quitaste a la princesa, y yo te quite a tu padre. Ahora todo será como debió ser, te reunirás con tu padre yo tendré a la princesa"
Le sacó la espada del estomago, y Endimión cayó rendido al suelo, desangrándose. Zafiro se acercó a su hermano y le anunció que había demasiados heridos. Lejos de negarse y seguir obcecado en su empeño por vencer a los Romanus, aceptó, y ordenó la retirada. Cuando los Malfoy se marcharon fue el momento de comprobar a los heridos. La mayoría pertenecían al clan rival, pero había algunos del propio, Andrew fue el primero en encontrar uno, se trataba de Nephertite.
"Neph" gritó el general al verlo "Zosite, ven aquí en seguida, Neph está herido"
"Drew" musitó
"Tsuuuuu, no hables, no te preocupes te pondrás bien" su amigo trato de tapar la herida para que no se desangrara. Zosite llegó corriendo e examinó a su compañero, comprobando que ya no se podía hacer nada por él, había perdido demasiada sangre. Su compañero lo miró para conocer el estado de su amigo, pero este le negó con su cabeza y se fue a comprobar a otro miembro del clan.
"Drew, promete….. Promete que cuidaras de….de Lita por mi. Y…. y que la amaras…. Como ella merece"
"Lo prometo"
Al escuchar la promesa de su amigo Nephertite murió. Y a la par que este moría Jedite encontró a su cuñado.
"Zosite" gritó a pleno pulmón el general.
Su compañero llegó corriendo, juntos atendieron al Rey. No había perdido tanta sangre como Nephertite, pero aun así estaba muy grave. Zosite le aplicó un ungüento que contrarrestaba los efectos de la plata en su cuerpo, provocando así que de ese modo la herida cicatrizara y perdiera menos sangre. Pero esa poción no era suficiente.
