Capítulo 20: ¡Guerra y Dolor!
La vista de Konata se aclaró para revelar una escena familiar. Se sentía débil y no pudo evitar enterrar su cara más profundamente en donde estaba. Solo quería quedarse ahí, siendo confortada y cuidada. Si pudiera hacer eso entonces todo estaría bien, y ella no tendría que estar tan herida.
Konata podía ver, desde el regazo de la figura, que estaba ahora en un parque. Todavía estaba en una banca, y aun estaba muy oscuro alrededor. La lluvia no caía en este lugar. La pequeña Otaku finalmente estaba a salvo. Apenas podía oír algo con el viento rugiendo alrededor de ella. Todavía se sentía como si estuviera cayendo, su estómago era ligero, y se sentía como si subiera por su garganta.
Era genial. Kona amaba cada segundo de esto. La cálida mano acariciando su cabello le permitió saber que no estaba sola. Incluso con el dolor pensaba que este lugar era el cielo comparado dónde había estado antes. Konata intentó volverse y mirar la cara de quien la confortaba, pero la figura era demasiado luminosa para verla, y no podía distinguir nada de ella.
Aun así el amor crecía dentro de ella. Estaba cerca de Kagamin. Kona lo sabía con todo su corazón. Si pudiera ser fuerte durante un poco más, su amor regresaría a sus brazos. Una voz hizo eco alrededor de este lugar, diciendo, "Lo siento"
Solo entonces, dos gotas de lluvia cayeron sobre la cara de Konata. Eran cálidas. Ella estaba confusa acerca de por qué sólo cayeron dos, como si vinieran de la figura que la sostenía. Eso hizo sentir triste a la pequeña Otaku por alguna razón. Esas dos gotas, se sentía como si nunca debieron de haber caído.
Konata preguntó:" ¿Por qué?"
Ella no esperaba respuesta, y se sintió un poco decepcionada por eso. Aun así, la voz habló de nuevo brevemente, de una dirección no discernible. Dijo, "Regresa a mí"
Konata se sintió un poco menos cálida al oír esto. ¿Regresar a quién? ¿A quién podría dejar atrás en un lugar así? ¿Es una de esas sombras llamándola? Kona no quería volver a ver una en absoluto, estaba mucho mejor ahí en la banca siendo cuidada. ¿Cómo podría dejar algo tan seguro, y cálido para volver a sentí más dolor de lo que sentía en ese momento? ¿Cómo algo podría pedirle eso?
"Por favor", la voz dijo.
Konata sentía enojo, cómo esa voz podía demandar tales irrazonables cosas, no la conocía siquiera ni se preocupaba por ella, a diferencia de la figura que la cuidaba en la banca. Ella gritó en la noche, "¿Por qué debería hacerlo? ¡No te conozco siquiera! ¡Todo lo que quiero es a mi Kagamin, para que podamos ser felices por siempre! ¡Tú solo quieres herirme más!"
Hubo silencio durante algún tiempo, y algunas gotas más cayeron, y aterrizaron de nuevo en la cara de Konata. La niña peli azul se preocupó cuando la luz alrededor se encogió un poco. Permitiendo que la lluvia se acercara un poco más. La figura nunca dejó de acariciar su cabello, y sostenerla cómoda, tierna y firmemente.
Kona se relajó un poco tras las acciones de la figura, pero no pasó mucho antes que se rompiera el alivio. Esa voz regresó, de todas partes, con una punzada de dolor. Dijo, "Eres fuerte"
Hubo una pausa de unos segundos en los que Konata notó que estaba aguantando la respiración. Entonces la voz resumió, "Más fuerte que yo. Más de lo que yo pudiera ser"
El enojo regresó a la pequeña Otaku, levantó su cabeza del regazo y se levantó delante del banco, gritando al cielo, "¡Deja de ser tan triste! ¿Qué tienes para estar triste? ¡Ni siquiera sabes lo herida que estoy yo!"
Konata pudo sentir más gotas golpeándola, y la luz se encogió un poco más. Las gotas cálidas de lluvia se mezclaron con sus lágrimas de enojo, y Kona no pudo evitar preguntarse por qué esta voz la torturaba tanto. No era una voz que reconociera. Ésta era la misma voz de la niña que había escrito en su manga. La misma voz de los amigos de la secundaria que nunca la habían llamado. Era la misma voz de la madre que nunca la cuidó y la había dejado sola.
Aun así, a pesar de que la voz la hería, ella no podía evitar oír su tristeza, y pensar, no por primera vez en su vida, "Aun cuando me lastime todavía puedo hacerla sentir bien. Eso es algo que incluso yo puedo hacer"
Kona se sentó en la banca, la fuerza encontrada en su enojo se marchitó rápidamente, y la figura cálida la jaló a ella intentando confortarla. Konata dijo, "Todos te amamos. No importa que hagas, y no importa lo agravante que puedas llegar a ser, todos te amamos. No queremos verte herida nunca, así que deja de estar tan triste ¿de acuerdo?"
Dolía tomar este rol de nuevo, pero Konata encontró mucha felicidad, así como siempre lo hacía. Hacer a las personas felices, era su sueño. Desde que fue herida tanto por la soledad, ella quería que nadie fuera lastimado, así que siempre confortaba a los demás. Ella siempre hacia bromas, y hacia caras con las que nadie pudiera sentirse nunca tan mal como ella lo hizo. Incluso cuando las personas eran malas y rudas con ella, intentaba ayudarlas si lo necesitaban.
Después fue recompensado. Había encontrado amigas que se preocupaban por ella. Konata incluso se había enamorado de alguien. El sentimiento de aceptación, y el sentimiento que tenía cuando sus amigas la amaban la hacía sentir fuerte para poder enfrentar cualquier clase de dolor.
La niña peli azul nunca había considerado cuanto dolía que alguien cercano a ti te rechazara. Era mil veces peor que algún extraño insultándote. El extraño te hacia reír en comparación. Se sentía como si fueras desagarrado por dentro pero no había ninguna medicina que te ayudara a sentir mejor. Kona había tenido que huir, era la única forma de lidiar con esa clase de dolor.
Ahora ese dolor regresaba, y no había ninguna parte donde Konata pudiera esconderse. Estaba aterrada. Kona honestamente no sabía si pudiera sobrevivir. Cada que hablaba la voz, la luz se encogía, su ángel confortante se volvía menos cálido. La lluvia se acercó un poco más. No pasaría mucho antes de que estuviera de nuevo en la oscuridad, perdiendo incluso su amor.
"Tu probablemente me odias", dijo la voz, repentinamente más fuerte, y una vez más la lluvia se acercó.
"NO" gritó la pequeña niña peli azul con toda su fuerza. Ella nunca podría hacer eso. Ella dijo "Odiar es para las personas que quieren herir a otra. ¡Yo no quiero herirte! ¡Yo no quiero herir a nadie!"
El calor salió de repente de la figura que sostenía a Kona, y ella no necesitaba voltear para saber que se había ido. Esos brazos ya no estaban alrededor de ella, haciéndola sentir segura, y ahora la luz estaba marchitándose. Konata estiró su brazo derecho, tocando la lluvia que estaba acercándose más y más.
La pequeña niña peli azul se recostó en la banca. Preparándose para dejar este lugar, y esta voz. La luz casi se había ido, y el sentimiento de caerse estaba volviéndose más intenso. Ella dijo calladamente, "Una vez más. Solo un poco más"
Por fuera parecía tranquila, como si simplemente estuviera tomando una siesta. Por dentro estaba asustada, y nerviosa. Una elección necesitaba ser hecha. Ella podría aceptar esta oscuridad, y dejar de sentir dolor. Podría seguir adelante y sentir más dolor de lo que sentía en ese momento, y posiblemente terminar en la oscuridad de todas formas.
Kona cerró sus ojos, y sentía la lluvia empezar a caer en ella. Antes de que el rugido tomara todos sus sentidos, la voz habló una vez más. Konata estaba seguro de que habló más de lo que oyó, pero entendió la parte más importante. Ella sonreía mientras repetía en su mente una y otra vez lo que había oído.
Amor.
Kagami miraba a su amor, y se sentía horrible que todo lo que pudiera hacer fuera disculparse. Parecía estúpido que solo pudiera hacer algo tan pequeño por Konata, pero la gemela mayor no sabía que más podría hacer. Todos estaban mirándola muy intensamente, esperando sin razón que pudiera hacer algo que ellas no pudieron.
Ella dijo de nuevo a Konata, "Lo siento Kona. Nunca imaginé que estarías tan herida. Por favor sólo vuelve conmigo ¿bien?"
Kagami estaba intentando detener las lágrimas desesperadamente. Odiaba llorar cuando los demás la veían, pero algunas lágrimas lograron resbalar. Todavía Kona no respondía. Ella no reía o fastidiaba a Kagami por su peso. Sabía que si Konata pudiera decir un callado Tsundere, ella probablemente lloraría de alivio.
Konata no respondía en absoluto. Kagami la abrazó más cerca, y acarició su cabello, y le dijo que todo estaría bien porque nunca la dejaría de nuevo. Dijo un silencioso, "Por favor"
La gemela mayor sentía una mano en su hombro apretando confortantemente, y Kagami volteo para ver a Tsukasa. Su pequeña hermana estaba sonriéndole, y la abrazó de repente. Kagami se sentía mucho mejor siendo sostenida por su hermana pequeña. Era casi tan cómodo como cuando Konata la había sostenido mientras estaba asustada.
Kagami estaba ahora definitivamente asustada. Konata era completamente inconsciente del mundo. Agitándola no hicieron nada, hablando no hicieron nada. Abrazándola, y confortándola no lograron ninguna respuesta en absoluto. Kona solo estaba ahí acostada, respirando rápidamente, pero no tan rápido como si estuviera hiperventilándose. Kagami no pudo evitar recordar lo fría que Konata se había sentido. La pequeña niña era usualmente muy cálida, y Kagami disfrutaba su contacto, pero el estado de su pequeña Otaku peli azul simplemente estaba mal.
Kagami susurró a su hermana pequeña, "¿Por qué ella no dice nada? ¿No dijiste que hablaste con ella? ¿Ella se puso peor?"
Tsukasa examinaba a su pequeña amiga, y le contestó a su hermana mayor, "No lo sé Onee-chan. Todo lo que sé es que está luchando con lo que sea que tenga. Sé que lo está haciendo por ti"
La gemela mayor volteo a ver a Konata, y se le acercó más de nuevo, diciendo, "Konata. Eres fuerte. Eres más fuerte que yo. Eres más fuerte de lo que yo pudiera ser. Si tú me hubieras dejado, yo no habría podido salir adelante. No estaría luchando. Tan solo me habría rendido. Pasaría mi vida entera negando lo que pasó, o buscando alguna razón para odiarte para poder seguir. Yo nunca podría luchar como tú. Por favor no me dejes Kona"
No hubo ninguna respuesta, y Kagami agarró las manos de Konata, entrelazando sus dedos. Un pequeño y rápido chillido fue emitido por Hiyori que estaba de pie en la puerta. Todos excepto Kagami miraban a la artista del grupo inquisitivamente, y ella rápidamente se ruborizó y cubrió su boca. La atención fue devuelta a la cama de Konata mientras Kagami preguntaba sin verlos "Hey, ¿les importaría si me dejan a solas con ella por unos minutos?"
Ella miraba al grupo aguantando las lágrimas obviamente reprimidas mientras hablaba. Kagami sabía que era una demanda egoísta. Todas amaban a Kona también, pero ella quería unos minutos a solas con su pequeña Otaku. Aun le avergonzaba que otras personas la vieran llorar o hablar abiertamente sobre sus sentimientos. Las únicas con quienes había sido tan honesta como con Konata eran Tsukasa y Miyuki, pero Kagami no las quería tener ahí para verla herida.
Tsukasa miró a su hermana mayor inquisitivamente a los ojos por un momento antes de asentir, se dio la vuelta y dejó el cuarto. Ella fue la primero en irse, demostrando que no había problema en ser egoísta justo en ese momento. Después de todo, todas ellas tuvieron su tiempo con ella, ahora era el turno de Kagami.
Matsuri salió detrás de Tsukasa, y después Miyuki, el último en el cuarto con Kagami era Sojiro. Él estaba de pie, y dijo antes de salir, "Sabes. Ella piensa mucho en ti. Todo lo que habla sobre cuanto se divierte contigo. Nunca la imaginé queriendo ir a la escuela realmente, pero después de que te conoció, nunca tuve que luchar para que saliera. Quizá fuera de la cama, pero una vez despierta, ella iba para verte. Cuida de ella, ¿bien?"
Sojiro cerró la puerta cuando salió, y Kagami hizo una mueca de dolor cuando oyó el pestillo hacer clic. Fue entonces cuando sus lágrimas fluyeron libres. Abrazó a Kona fuertemente, y lloró, goteando más y más lágrimas en la cara de Konata. Logró decir después de unos minutos, "Probablemente me odias, ¿huh? No te culpo. Te hice algo realmente malo, y aun así solo puedo hablar sobre lo que quiero de ti. Sé que es egoísta, pero no tengo a nadie más. ¿No puedes entenderlo Kona? No sé por qué todos todavía quieren estar alrededor de mí. Nunca le digo a nadie como realmente me siento, y me enfado cuando las personas insisten. Aun así, contigo no haré eso más, ¿de acuerdo? Solo quiero que sepas que yo..."
Kagami arrastró fuera esas palabras atoradas en su garganta. Eran esas dos palabras que la alejarían de tener la vida que había planeado para sí misma. Efectivamente, todavía podría ir a la escuela de derecho. Nunca conocería algún chico muy guapo, el no sería el padre de sus hijos, y ella nunca los vería crecer ni tener su propia vida.
Vertió una par más de lágrimas, y entonces dijo, "Te amo Konata. Más que a nadie en el mundo"
Kagami se sintió feliz cuando finalmente le dijo a Konata cómo se sentía. Era verdad. Amaba a Konata más que a nadie. Kona siempre fue la que se aseguró que no se sintiera sola. La niña peli azul quizá volvía loca a Kagami cuando la molestaba, pero eso hacía sus momentos juntas aún mejores. Durante algún tiempo se había sentido rara cuando estaba cerca de Konata, y se había avergonzado por pequeñas cosas que no la debían de haber molestado.
Entonces se habían hecho las mejores amigas sólo unas semanas antes, la niña peli azul no había salido de sus pensamientos por más de unos minutos. Ahora que sabía cómo se estaba sintiendo, Kagami no entendió por qué no lo había comprendido hasta que fue demasiado tarde.
La familia de la Tsundere la amaba sin importar que. Sus padres se lo habían dicho desde que era pequeña. Parecía tonto para Kagami el haber considerado alguna vez que ellos podrían dejarla por encontrar a alguien que la hiciera feliz. Todo el miedo y dolor no habían sido necesarios. Incluso cuándo Konata preguntó primero, "Kagami... ¿No me amas?"
Incluso entonces, Kagami había querido sostener a Konata, y decirle lo que acababa de decirle hace solo unos momentos. Ahora era probable que Konata no regresara de nuevo con ella. El corazón de Kagami se sentía como si estallara cuando pensó que era posible que nadie la llamaría, "Kagamin" de nuevo. Se sentía aun peor cuando consideró que si Konata nunca regresaba, sería la culpa de la propia Kagami. Habría matado a su mejor amiga, y su amor. La niña de cabello lavanda sostuvo a su amor. Intentando ser feliz estando cerca de ella, hasta que golpearon la puerta de Konata.
Un hombre viejo caminaba con Sojiro y Nanako después de que Kagami dijo que podían entrar. La primera cosa que él hizo fue separar a Kagami de Konata. Una vez separadas, Kagami no era muy fuerte para estar de pie, por lo que solo se sentó en el piso mientras Sojiro la miraba. El hombre de cabello blanco verificó los reflejos de Konata, y la respiración, y volteo hacia Sojiro, diciendo, "Ella está empeorando mucho más rápido de lo que predije. A este ritmo ya no responderá en un par de días. La falta de sueño está causando que la condición empeore tan rápidamente, ¿le han estado dando la medicina que prescribí para el sueño?"
Nanako respondió, "Claro que lo hemos hecho, y la medicina para su apetito. Apenas han ayudado en absoluto"
El doctor asintió a la mujer rubia y suspiró, diciendo, "Ya veo. Si está resistiéndose a la medicación, entonces parece que no tenemos otra opción que hospitalizarla. Hay máquinas allá que podrían extender su tiempo por meses, quizá incluso un año"
"No", Kagami dijo calladamente. Los tres adultos voltearon a verla, y ella dijo llorando, "Ella todavía está luchando. No se ha rendido todavía"
Kuroi parecía como si estuviera a punto de quebrarse también. Ella solo había venido para hacer de la madre de Konata. Ahora quitarle a su bebé era un pensamiento insufrible. Nanako miraba suplicante a Sojiro, como si él pudiera hacer algo para ayudar a Konata. El hombre de cabello azul miró a su hija tristemente, y dijo, "No de nuevo. Qué tan bueno sería para ella ponerla en las maquinas si ya está..."
Él no pudo terminar. Las palabras en su mente habían sido, "como si estuviera muerta", pero no había forma de que las dijera.
El doctor respondió, "Sr. Izumi. Si podemos extender su vida hospitalizándola, estoy legalmente obligado a hacerlo hasta el momento en que ya no pueda sobrevivir aun con las máquinas, tengo que implorarle que dé-"
"¡DIJE QUE ELLA TODAVÍA ESTA LUCHANDO!", Kagami gritó, sobresaltando a los adultos en el cuarto, y probablemente a todos abajo. Kagami se levantó, y dijo, "¿Cómo simplemente puede rendirse con ella? Yo puedo decir por la manera como respira que está dando todo lo que tiene. ¡Konata no está sin reaccionar, ella solo está ocupada haciendo lo que sea que necesite hacer para volver con nosotros! Solo necesitamos apoyarla, si todos nos rendimos y la dejamos sola, ella nunca regresará"
Silencio. Kagami tan solo regresó a su lugar en el piso, estaba cansada de nuevo ya que todavía no se había recuperado totalmente. La Tsundere de cabello lavanda se mantuvo firme sin embargo, y miraba enojada a los ojos de quienes decían que se preocupaban por Kona. Ella les dijo, "Todos ustedes van a cometer el mismo error que yo. Están asustados, y van a perder el interés en su amor por ella, y van a ir corriendo a quienquiera que aun tengan. ¿No ven cuanto la lastime? ¿Pueden imaginar lo que pasaría si todos la abandonamos? Yo sé que ella nos ama a todos nosotros más de lo que podríamos imaginar. No hay forma de que simplemente la abandonemos a la esperanza, ¿cierto? ¿No podemos solo estar con ella un poco más?"
Kagami tenía sus ojos cerrados, intentando detenerse de gritar de rabia y dolor. Ella quiso hacer una rabieta, y simplemente destruir todo alrededor por lo enfadada e impotente que se sentía. Cuando Kagami había estado enferma y herida, Konata la había hecho mejorar solo estando ahí, y Kagami no podía evitar pensar sobre como ella no podía hacer nada cuando la situación fue invertida.
Kagami se sintió cálida cuando un cuerpo poco familiar la abrazó. Sojiro había abrazado a Kagami fuertemente, diciendo, "Gracias Kagami"
La Tsundere estaba aturdida para contestar, de todas las personas de quien hubiera esperado un abrazo, no había esperado al padre de Konata. Ella se enfocó rápidamente en su tensión para ver si quizá su mano estuviera deslizándose por su espalda, pero él simplemente estaba abrazándola. Él apretó fuertemente, y dijo, "Me alegro de que ella tenga a alguien como tú"
Kagami estaba conmovida. Todo el tiempo que había estado aquí, incluso cuando Sojiro le había dicho lo mucho que le gustaba a Konata, Kagami había tenido la sensación de que estaba enojado. Quién podría culparlo ya que ella había herido a la persona más importante en el mundo para él. Ahora Kagami podía verlo. Él no estaba preocupado por su relación, él estaba tan herido como ella. Él solo quería que Konata regresara, y amarla de nuevo.
Sojiro se apartó de Kagami, su abrazo terminó, y le dijo al doctor, "Creo que nosotros esperaremos un poco más antes de moverla. Simplemente tengamos fe en ella"
El hombre canoso dijo inmediatamente, "Sr. Izumi, debo insistir-"
Sojiro lo cortó, diciendo firmemente, " Sólo un poco más. Ambos sabemos que el hospital no puede ayudarla. Quizá todos nosotros podemos"
El doctor suspiró, y dijo, "Supongo. No puede herirla más el estar aquí durante unas horas, pero si su condición empeora, yo la trasladare en una patrulla si es necesario"
Durante esta conversación, Kagami había regresado a lado de Konata. Esta vez se deslizo bajo la sábana y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Konata mientras la jalaba más cerca. Kuroi miró la escena con un tinte de felicidad, y tristeza. Acababa de ganar a una hija, y planeaba estar ahí por el resto de la vida de Konata pero nunca considero que Konata no lo haría.
Esa realización de que pudiera ser una madre, y tener alguien para amar y ver después su corazón inflar de orgullo y alegría. Parecía que no pasaría mucho antes de que Kagami despertara Konata. Una vez más Nanako estaba contenta de que Konata pudiera ser feliz, y triste de que se hubiera perdido tanto tiempo para que pudieran estar juntas. Ella se acercó, y dejó sus brazos envolver a ambas muchachas, cuando dijo, "No te rindas. Regresa con nosotros Konata"
Fue solo unos minutos después que todos los que estaban abajo regresaron al cuarto de Kona. Había tensión, miedo, amor, y enojo en el aire, pero todos esperaban pacientemente. En cuanto a Kagami, sostenía a Konata todo el tiempo. Ella cerró sus ojos, y oró con todas sus fuerzas para que Kona estuviera bien. Ella no perdería a quien amaba más que a nadie. También oró para que Konata pudiera regresar, o se moriría justo a su lado.
Antes de la última oración, Kagami apretó la mano de Kona, y besó su mejilla. Entonces permitió a la oscuridad entrar mientras cerraba sus ojos para estar a solas con sus pensamientos. Kagami solo tenía un desesperado pensamiento,
Regresa.
Konata abrió sus ojos para oír el rugido alrededor de ella. Estaba haciendo eco por las paredes de la estación, y todo lo que Kona podía ver era una pared negra retorciéndose que se detuvo a pulgadas de su cara. Exclamó de miedo cuando comprendió que era una de aquellas sombras. La pequeña Otaku se aterró por un momento por que fuera a atacarla cuando de repente simplemente se alejó, siguiendo el rastro del tren, y llevando su rugido ensordecedor con él.
Su corazón se sentía como si estuviera a punto de salirse de su pecho. Konata sabía que incluso un pequeño toque de esa cosa sería suficiente para acabar todos sus esfuerzos. Por ahora se había ido aunque su ruido todavía podía oírse a la distancia. Había sido demasiado alto para ver, y más ancho que las vías del tren ya que su volumen casi había llegado a la banca de Konata. Incluso entonces, Kona podría sentir que estaba creciendo.
Ella estaba temblando en la banca, y le tomó unos momentos para recuperarse. El dolor todavía estaba con ella, pero había tomado su decisión. Había dejado la seguridad de la oscuridad por este dolor, y no cedería de lo que tenía que hacer. Kagami todavía estaba esperándola, quizá incluso buscándola, y ella estaba cerca. Tan cerca que Konata podía sentir su presencia en el aire alrededor de ella. En lugar de dejar que le doliera como antes, ella sacó fuerza de ello.
La niña peli azul buscó bajo la banca, y recogió el tubo que Kagami le había dejado. Una vez lo hubo agarrado, dio un par de golpes de práctica para saber la mejor manera de usarlo en una lucha. Entonces observó sus alrededores. Kona todavía estaba en la estación del tren brillantemente encendida. Los torniquetes estaban a su derecha, y una pared a su izquierda. Del otro lado sin embargo, dónde debía de haber una pared, había una gran puerta.
La puerta era grande y roja, y estaba en el mismo nivel de las vías. Konata pensó que se parecía a la entrada de la habitación de un jefe en uno de sus juegos de aventura. Konata se obligó a sonreír a pesar de su dolor y soledad, y dijo, " Adelante a la aventura, supongo"
Kona tomó dos pasos hacia la puerta, preguntándose cuánto tiempo le tomaría a la sombra grande en el tren dar la vuelta y regresar aquí, cuando oyó un golpe ensordecedor como dos pedazos de metal pegándose entre sí y arrastrándose a kilómetros por hora. El viento de lo que sea que hubiera causado el ruido fue inmediato, viniendo atravesó de la puerta y golpeándola, y ella casi resbaló hacia atrás.
Las vibraciones se movieron a través del cuerpo de Konata obligándola a temblar, y causando que reconsiderada revisar la puerta por unos momentos. Diciendo que estaba asustada de lo que había del otro lado era una subestimación. Su estómago estaba de nuevo anudado, y sus palmas estaban sudando, haciendo resbaladizo el tubo. La niña peli azul dudó si el tubo le ayudaría contra lo que estaba del otro lado. Ella no podía ceder a estas alturas, Konata cruzó las vías, y alzó una gran asa en la puerta. Una vez el asa se levantó, ella empujó tan duro como pudo, y la puerta abrió fácilmente.
La desorientación pasó rápidamente mientras todo se puso blanco, y empezó a caer de nuevo. Lo blanco duró sólo segundos antes de que Konata se encontrara de pie delante de la misma puerta, pero ahora del otro lado, ahora la puerta estaba cerrada. Ella se dio la vuelta lentamente, el cuarto estaba iluminado por ninguna fuente visible. Parecía ser un cuarto vacío hecho de piedra lisa color canela, pero eso no era lo interesante sobre el cuarto. Tampoco era el tamaño del cuarto, ya que Konata apenas podía ver las distantes paredes, y el lejano techo sobre ella.
Lo interesante sobre este cuarto era el hecho de que Konata estaba viendo dos copias de ella misma. Se veían cansadas, muy cansadas. Ambas estaban jadeando pesadamente, con el cabello todo enredado y grasiento como si no se hubieran bañado en días. Ambas tenían moretones en todos lados, y sus uniformes invernales rasgados. Ambas sostenían sus propios tubos mientras jadeaban, y se miraron una a otra.
Se estaban enfrentando, aparentemente sin notar que Konata había entrado. Claro, quizá solo no les importaba. Kona misma no sabía que pensar o que decir. Parecía fuera de lugar con su impermeable rosa, y tenía la sensación de que las dos eran más fuerte de lo que ella era. La pequeña Otaku estaba a punto de aclarar su garganta, o golpear su tubo en el suelo para llamar su atención cuando una de sus copias gritó, "¡Tú la odias!"
La Konata en la izquierda que había gritado cargaba contra la otra, preparando su tubo para blandirlo. La segunda copia de Kona a la derecha, preparaba una posición defensiva, y gritó, "¡Nosotras odiamos lo que nos hace! ¡No ella! ¡No podemos permitir que hiera a las personas por las que nos preocupamos! ¡Escucha para razonar!"
La primer Konata blandió su tubo tan fuerte como pudo hacia la segunda, y hubo un enorme ruido resonante que le dio vértigo a Konata. Ella fue presionada contra la puerta por donde había entrado mientras el viento la golpeaba. Era difícil respirar contra ese viento, pero desapareció después de unos momentos, y Kona tropezó hacia delante.
La pequeña Otaku conocía a esas dos. Se preguntó por qué no las había reconocido al verlas. Una de las voces parecía desesperada, y solitaria. La otro racional y enfadada. De las dos, Konata no sabía cuál la asustaba más, pero por su condición era obvio que la batalla no duraría mucho más. Ambas estaban golpeadas y jadeantes, y Kona se preguntaba cómo no habían colapsado por los moretones que cubrían sus cuerpos.
La copia racional se lanzó de repente, enviando a la otra más desesperada de vuelta a dónde había empezado su ataque. Se veían una a la otra de nuevo, pero la que fue empujada hacia atrás vaciló, y se derrumbó sobre sus rodillas. Ella lloró ruidosamente, sin molestarse por esconder sus lágrimas. Ella no estaba avergonzada en absoluto. Entonces gritó:
¿Por qué no quieres que seamos felices? ¡No necesitamos estar heridas, podemos simplemente amarla! ¡No tendremos que sentir nada más!
La que estaba de pie bajó su tubo, y empezó a caminar muy despacio hacia la oponente en el piso. No parecía tener prisa por acabar con su parte caída. Se detuvo después de unos pasos, y está enojada Konata contestó serenamente.
¿Puedes llamar a eso vida? ¿Escoger una emoción, y dejarla dominarte sin pensar? ¿Para estar con alguien sin importar cuánto nos hirió por miedo a que nadie quisiera estar cerca de ti? Yo la amo también, pero ella nos dejó, nos rechazó, y nos hirió, justo como todos a los que alguna vez permitimos estar cerca de nosotras. Yo no quiero dejarla tampoco, pero nunca podríamos ser realmente felices amando a alguien de esa manera.
La Kona en el suelo miro a la otra mientras lentamente se acercaba. Esta Konata en el suelo dijo calladamente, pero por alguna razón audible en todo el cuarto.
Tienes miedo. Puedo verlo en tus ojos. Tiene miedo a que ella deje de herirnos. Miedo a que ella quiera realmente estar con nosotros, porque tienes miedo a desaparecer. Estás asustada de que ya no estés aquí, y nosotras te olvidemos. Tienes más miedo a que un día tengas que regresar aquí y quedarte mucho tiempo. Tendrás que volver a la oscuridad, y lucha tan solo para existir.
¡CÁLLATE!
La Konata de pie estaba temblando ahora. Era obvio, la voz más débil había dicho algo que la hizo enojar más allá de su lado racional. Le gritó de vuelta a su contraparte que lloraba.
¡Qué sabes tú sobre este lugar! ¡Has estado aquí durante unos días, ni siquiera existías hace una semana! Yo he estado aquí durante años, y años. ¡Cada que intentamos acercarnos a alguien, y nos volvemos más felices, ellos simplemente nos dejan, y tenemos que ir aún más profundo para lidiar con ello! Ésa es la única manera de sobrevivir aquí. La ÚNICA manera de existir. ¡Nunca dejaremos este lugar o de lo contrario moriremos! No hay forma de poder manejar todo afuera de este lugar, nadie puede manejar esa clase de dolor.
La Kona en la puerta empezó a caminar hacia ambas. Ella podía ver hacia donde se dirigía esta lucha, y estaba mal. Sus piernas se sentían débiles, y apenas podía caminar, pero se concentró, y empezó a dar un paso a la vez. Pronto estaba corriendo hacia donde sus contrapartes estaban en el centro del cuarto, orando por hacerlo a tiempo.
Ahora la encarnación del dolor de Konata estaba sobre su amor. Casi terminaba. El amor gritó una vez más,
¿No puedes ver que estamos muriendo de todas formas? ¡Nos estas destrozando, y no podemos manejarlo! ¡Si sigues haciendo esto desaparecerás, pero será para siempre, sin felicidad en toda nuestras vida! ¿Eso es lo que quieres? ¿Matarnos?
El dolor vertió una sola lágrima, y dijo,
No. No vamos a morir. Nosotras estamos destrozándonos. Así que la solución es simple. Tú morirás, y entonces podremos seguir viviendo. No creas que eres la única que vino aquí aparte de mí. Yo maté a las otras también, todo para que podamos irnos. Quiero que seamos felices, pero sé que nunca pasará, así que elijo sentir dolor, para que los demás no tengan que sentirlo. Se agradecida por que no tienes que quedarte aquí y sufrir. Adiós, éste es el final para ti
El dolor alzó su tubo sobre su cabeza, agarrándolo fuertemente con ambas manos. Ella lo dejo caer tan duro como pudo contra el rival más fuerte que había enfrentado alguna vez. El amor levantó su tubo, bloqueando el golpe, e intentando detener la fuerza asegurando un extremo del tubo contra su antebrazo. El zumbido era más horrendo que cualquier golpe anterior, y toda la fuerza aplastó al Amor contra la tierra.
El amor bloqueó el golpe, enfocándose en sobrevivir a la fuerza del golpe viajando a través de ella, podía sentir el piso ceder bajo ella. Ella podía sentir marchitarse, y entonces la fuerza se fue. Había sobrevivido al golpe, pero aun así, el Amor sabía que era muy débil para sobrevivir a otro. Ella realmente iba a morir aquí.
Ella miró suplicante a los ojos del Dolor, asustada de lo que vendría, y fue sorprendida al ver lágrimas fluyendo por la cara de su oponente. Ella honestamente creyó que intentaba ser cercana con las personas que mataría. Creyó que amando a alguien con todos su corazón les haría desaparecer, hiriendo al Dolor aún más de lo que podría soportar.
Así que cazaba implacablemente a esos otros sentimientos cuando empezaron a herirla demasiado, ella aceptaría un poco más de dolor cada vez, justificando su existencia en el dolor diciendo que lo sentía por sus amigos, pero no podía ver que su dolor estaba hiriéndolos también. Eventualmente un poco de dolor aquí, y un poco de dolor allá, aferrada a que los mismos errores no se cometerían de nuevo. Esto la agobiaría algún día. Incluso alguien tan fuerte como el Dolor no podría soportarlo para siempre.
El Dolor miró hacia abajo a su rival caído. Ella ya no se veía como Dolor, simplemente era una niña pequeña de pie en el agujero hecho por la fuerza de su golpe. El dolor dijo calladamente,
Yo era como tú. Pensaba que había forma de salir de aquí. Después de años de investigar sin embargo… tú comprendes. Algunas personas fueron hechas para ser felices, y algunos para hacer felices a los demás. Nosotras entramos en el segundo grupo. Nosotras nunca podremos ser felices y seguir siéndolo nosotras mismas. Así que recogemos la felicidad que podemos de las personas que lo merecen, y eso tiene que ser suficiente.
El Dolor levantó su tubo una vez más, y cerró sus ojos, preparada para dejarlo caer sobre su oponente por última vez. Después de unos momentos de pausa, blandió su tubo, con una fuerza completamente aplastante, y fue premiada con un grito de dolor y el viento soplando alrededor de ella.
Había terminado.
El dolor abrió sus ojos a una vista muy inesperada. Delante de ella, protegiendo el cuerpo del Amor, Konata estaba sobre sus manos y sus rodillas con lágrimas goteando de su cara. El amor estaba a salvo debido al cuerpo que la protegía. El dolor se llenó de ira. Una vez más la idiota interfirió, sólo buscando herirse más, creyendo que realmente podría ser feliz.
Una débil voz gimió bajo Konata,
¿Kagamin?
"No", dijo Konata, "Yo no soy tan genial"
El dolor dijo,
Tu. ¿Por qué estás aquí?
Konata imaginó que así se sentía ser golpeada por un tren. Su cuerpo todavía estaba temblando por el golpe, se sentía mareada, pero por alguna razón, ahí no se veía ningún daño físico en su cuerpo, sólo mucho y mucho dolor. Consiguió temblorosamente ponerse de pie, y estaba parada entre el Dolor y el Amor diciendo, "Vine aquí para salvarla"
El dolor sentía el enojo surgir a través de ella de nuevo, ciertamente no podía estar oyendo lo que pensó que estaba oyendo. ¿Esa Otaku sin valor realmente pudo escoger al Amor por encima de todo? El Dolor realmente pensaba que Konata se preocupaba por todos. Su enojo no podía controlarse, golpeó a Konata en el estómago con su tubo, alzándola ligeramente en el aire, y continuó dándole un par de golpes, sin permitir a la niña peli azul caer, antes de golpearla fuertemente de nuevo, y mandándola de un golpe contra la tierra. El Dolor le grito furiosa,
¡Tú, idiota! ¡No comprendes lo que estás haciendo! ¡Te estas rindiendo, y todo solo por ella! ¿No puedes ver lo feliz que serias solo teniendo personas que no te quieren lastimar? No tienes que estar herida, yo seré herida por ti, incluso disfrutaré el dolor si las hace feliz.
El Dolor estaba explotando ahora a través del cuerpo de Kona. Esa paliza no se había sentido bien en absoluto, y su visión tenía algunas manchas oscuras. Aun así, había esperado esto cuando empezó, y sabía que podría ser mucho peor. Kona ni siquiera lloró durante la segunda paliza.
Lentamente Konata se levantó, preguntándose cuánto podría soportar antes de romperse. Ella dejo caer su tubo al piso, su copia era obviamente mucho más rápida y fuerte. Ese tubo no hacia ninguna diferencia ya que Konata no ganaría ninguna lucha física aquí. Cuando lo dejó caer, sintió mucho de su valor previo irse. El tubo era un regalo del corazón de Kagami, ella se había empapado, y asustado, y hecho todo para poder devolvérselo a Konata.
Se marchitó de la existencia mientras Konata lo veía tirado en el suelo. Ahora ella estaba sola. Era probablemente mejor así. Ella necesitaba hacer esto sola, y no podía permitirse el lujo de usar la fuerza como ayuda. Konata dijo, "Olvidas lo que hace a Kagami diferente. Ella es la primera persona. La primera que necesitaba alguien para amarla también. Lo prometimos cuando éramos pequeñas. Si alguna vez encontrábamos a alguien como ese muchacho del anime mecha quien estaba herido, asustado y necesitaba a alguien para amarlo. Prometimos que nunca le permitiríamos estar solo. Yo no me estor rindiendo. Podemos ser felices también. Tu tan solo estás asustada"
La cara del dolor parecía congelada en una expresión de enojo, y estaba preparando su tubo, parecía como si otro golpe fuera inminente. Ella le dijo a Konata,
¡NO TENGO MIEDO! Todos los días enfrento a las sombras, todos los días camino en esta oscuridad. Lo hago porque tienes demasiado miedo de enfrentarlo tú misma.
Konata empezó a caminar hacia el Dolor, y podía ver a su contraparte ponerse más tensa con cada paso. Era obvio que estaba tan herida como Konata. Quizá estaba todavía más herida. Ella tenía miedo. Asustada de estar equivocada, y todos su tiempo gastado aquí sería para nada. Asustada de que incluso el Dolor pudiera asustarse.
Konata le dijo, "Yo no estoy escogiendo a Kagamin por encima de todo"
La golpeada niña miro a Konata, y preguntó,
¿Entonces por qué? ¿Por qué la proteges todavía? Amándola nos lastimas. Nuestro dolor lastima a nuestras amigas y nuestra familia. Está mal amarla todavía, ¿cierto? Si hiriéramos a alguien ellos nos dejarán. No podemos estar solas de nuevo. Yo no puedo, quiero decir NOSOTRAS no podemos manejar eso. Siempre estoy sola aquí, para no tener que estar solas afuera. Si vamos a estar solas de todas formas, entonces no podemos continuar.
Konata ahora estaba a pulgadas de la parte de ella que estaba tan herida. La parte que siempre enfrentaba su dolor, y decidió ser feliz solo porque sabía que estaba haciendo feliz a la otra parte. Konata se abrazó, e inmediatamente empezó a llorar. Tocando a su dolor su cuerpo fue atormentado con un sentimiento horrible. Se sentía como si se estuviera quemando viva.
Sólo tocar al Dolor era una experiencia terrible, pero Konata la sostuvo. No dejaba irse a la otra niña de cabello azul. Konata le susurró, "Realmente no crees que ellos nos dejaran algún día, ¿cierto?"
El Dolor contestó llorando calladamente,
Ella nos dejó. Eso dolió demasiado. Si ella pudo dejarnos, ¿entonces los demás no podrían?
Konata suspiró incluso a través de su dolor, y explicó como si fuera a un niño, justo como cuando había estado intentándole decir a Kagami sobre hacer algo con ella mientras estaba lloviendo, "Kagamin es diferente. A veces hace cosas que son realmente tontas. Es porque ella es toda niña y sensible. Se asusta de cosas que nunca había sentido. ¿Recuerdas cuándo tiró ese estúpido tubo? Yo pensé que ella realmente iba a llorar. Ahora supongo que no es tan estúpido sin embargo, ¿huh? Nuestra pequeña Tsundere tiene formas de componer las cosas. Apuesto que cuando regrese, tendrá listo algo tan genial que nos dejara boquiabiertas.
El dolor de repente se puso aún más intenso cuando Kona sintió al Dolor devolverle el abrazo. Cada segundo entrelazada con esta parte de ella eran una agonía, pero la Otaku peli azul logró sonreír. Ella casi había detenido toda la lucha.
¿Y si ella nos deja de nuevo? Yo no puedo hacerlo de nuevo. Duele demasiado.
Konata respondió, "No lo hará".
¿Cómo sabes?
"Lo sé ", dijo la niña de cabello azul. Estaba abrazando ahora a la pequeña niña llamada Dolor contra su pecho.
Ya no quiero estar sola.
La voz que dijo esa frase parecía muy frágil. Nada a como había sido antes. Konata dejo ir al Dolor con un brazo, y simplemente sostuvo la mano de la pequeña niña peli azul mientras caminaba a dónde el Amor todavía estaba escondida en el agujero causado por el golpe del Dolor. Con cada paso Konata se sentía como si estuviera siendo rasgada en mil partes. Era difícil pensar. La pequeña Otaku sabía que no podría soportar mucho más, y sabia, que éste ni siquiera era la mitad del dolor que tenía que sentir.
Años de esconderse sola, asustada y herida tenía que ser compensada. Konata extendió su mano a la niña llorosa en el hoyo, y dijo, "Vamos. No podemos quedarnos más aquí ¿de acuerdo?"
Cuando el Amor extendió la mano tímidamente, y tomó la mano de Kona, se sentía cálida por dentro. Un sentimiento tranquilizante vino, ella realmente podría salir de este lugar, aun así no alivió el dolor que seguía creciendo. Las dos pequeñas niñas estaban llorando, obviamente ambas estaban tan asustadas como Konata, pero quería que se sintieran tranquilas por lo que Kona se arrodillo, y jaló a ambas en un gran abrazo.
Ellas le devolvieron el abrazo, y sonrieron. La Otaku peli azul no estaba segura si ellas podían sentir lo mismo que ella, pero Kona esperaba que no pudieran mientras las tres empezaron a caminar hacia la gran puerta roja. Hicieron una pausa durante algún tiempo delante de la puerta, todas tenían miedo de lo que estaba al otro lado. Kona miraba al Amor, y después al Dolor, y entonces se dirigió a la niña herida, diciendo, "Hey, creo que voy a necesitar tu tubo. Eres la única que tuvo bastante sentido para seguir sosteniendo el suyo"
El Dolor se lo ofreció a Konata sin decir nada, y ya que no tenía ninguna mano para sostenerlo en ese momento, ella hizo señas al Dolor para que le dejara sostenerlo bajo su brazo. Con eso hecho, el Dolor dijo,
Tengo miedo.
¿Realmente vamos a morir?
El amor parecía asustado de desaparecer. Quién podría culparle, sólo tenía unos días de edad, era natural que quisiera vivir y crecer. El dolor simplemente ya no quiera seguir estando sola en la oscuridad. Ella quería a alguien con quien estar, así no tendría que soportar todo sola. Konata no quería que ellas tuvieran miedo de nuevo.
La niña peli azul se prometió que en cuanto abrieran la puerta frente a ellas, ella las protegería con todo lo que tenía. Había encontrado su amor, y estaba a punto de enfrentar a su dolor. El mundo se volvió blanco por un momento mientras Konata se sentía caer de nuevo. Todavía podía sentir las manos de las dos niñas que había salvado, pero no podía verlas debido a lo blanco.
Entonces regresaron a la estación. La lluvia afuera podía oírse cayendo en un enorme volumen. Cada gota parecía un trueno, y arroyos de agua estaban corriendo bajo los escalones de la entrada, y llenaban el suelo donde estaban los rieles mientras Konata se preguntaba cuánto tiempo tardaría antes de que el mundo entero fuera inundado.
Konata dejo ir las manos de las pequeñas niñas. Cada una intentó agarrarse de nuevo, pero Kona las sacudió. Ellas habían tenido que llevar el peso de todos sus sentimientos demasiado tiempo. Era tiempo de que Konata los enfrentara por sí misma, y les permitió descansar apaciblemente. Pasaron solo unos minutos sin el contacto para que ambas el Dolor y Amor se cayeran al suelo. Ellas parecían muy cansadas.
El dolor vertió un par de lágrimas, y dijo,
¿Así que supongo que voy a desaparecer ahora? Deseo poder estar con ustedes dos un poco más. Finalmente estaba feliz. Me alegra que finalmente me siento como una persona también. Muchas gracias.
El Amor débilmente se levantó, tropezando sobre su hermana, abrazándola, y diciendo,
He he. Me alegro de que finalmente estamos juntas como se supone que deberíamos. Estoy bastante asustada, pero también estoy feliz. Simplemente quedémonos juntas tanto como podamos ¿de acuerdo?
Konata no se molestó en intentar esconder cuan herida estaba ahora. Era obvio por la mirada cansada en la cara del Dolor que pronto se iría. El Amor no duraría mucho tiempo más. No podría obligarles a estar más tiempo en este lugar. Ellas habían encontrado el camino para salir.
Konata sostuvo el tubo con su mano izquierda, preguntándose si su golpe era más fuerte de su lado izquierdo o derecho cuando sintió un tirón en la parte de atrás de su impermeable. La niña peli azul se dio la vuelta para ver a las niñas sonreír. El Amor estaba sosteniendo al Dolor, y apoyándola. Konata se arrodilló de nuevo, y las abrazó una última vez.
El Dolor sollozó ruidosamente, y se dejó caer sobre sus rodillas, derrumbando a su hermana con ella. Ellas hicieron una gran salpicadura fuerte en el agua que cubría las vías, y ella dijo:
Me pregunto por qué. Ni siquiera recuerdo por qué nací. Estoy herida desde el momento en que fui concebida, y nunca se detiene. Aun ahora estoy herida. Supongo que cuándo nuestro dolor desaparezca, yo me moriré también ¿cierto? Siempre quise saber lo que es no sentir dolor. Lo quise detener cuando ustedes me hicieron feliz. Solo quería que todos me amaran también. Justo como todos te aman.
El amor incluso estaba temblando sobre sus rodillas como si su fuerza se hubiera marchitado, miraba a Konata, y preguntó,
¿A dónde iremos cuando nos vayamos? ¿Solo nos vamos? ¿Es así?
Konata se volvió hacia las dos niñas, y estuvo callada por un momento. Entonces dijo, "Siempre me pregunté sobre eso también. Papá siempre me dijo que después de que mueres, puedes ver a todos a los que amas cada día. Tu mamá te despertará todas las mañanas con un gran abrazo, y te llevara abajo por panqueques. Después del desayuno iras a ver a todas tus amigas, y jugar todo el día. Entonces cuando regresas, tus dos padres te dicen cuánto te aman, y te envuelven en la cama después de la cena. No tienes que bañarte ni cepillar tus dientes si no quieres para poder tener más tiempo para los juegos y el manga. Después vas a dormir, soñaras con el día más perfecto que pueda existir y entonces, te despiertas y lo vives"
Las palabras de Kona terminaron con una pequeña salpicadura. Como un guijarro cayendo en un estanque profundo. Las dos niñas no podían ver las lágrimas de Kona. Ellas ya no podían ver nada. Konata no volteo para atrás mientras caminaba hacia las vías. Sabía que ellas se habían ido.
No paso mucho antes de que estuviera corriendo. Pronto estaba fuera del túnel pequeño, y bajo el cielo oscuro, la lluvia estaba cayendo alrededor de ella, y las sombras estaban pululando por todas partes. Por todas partes salvo por dónde corría. Mientras Konata corría sostenía su tubo con su mano derecha, las sombras se movían fuera de su camino.
Las sombras estaban aterradas de ella, y cuando una la tocaba porque no se pudo quitar rápido simplemente desaparecía. Su dolor fluía en ellos cuando pasaba, y eran borradas, no eran suficientemente fuertes para soportar esa carga. Corrió durante mucho tiempo, sin cansarse, aunque su dolor crecía con cada paso que daba. Crecía como la propia noche, ocupando su campo entero de visión. Estaba acelerando hacia ella a lo largo de las vías, tan rápido como ella estaba corriendo.
Kona sintió más que un poco de miedo cuando cargó contra la sombra gigante, sintiéndose agobiada por su rugido incesante. Cuando estaba a un par de metros de ella, Konata giró el tubo tan duro como pudo contra la bestia. El golpe incluso atravesó, y ella estaba corriendo hasta que el mundo se volvió blanco de nuevo. Todo su dolor surgió entonces. Konata sentía como su piel estaba rasgándose lentamente. Ella gritó, lloró, y rogó por ayuda.
El dolor era peor de lo que alguna vez pudo imaginar, y Konata sentía el mundo entero romperse y mientras su borrosa visión empezaba a ser tomada siguió gritando con fuerza el nombre de su amor en su mente, y entonces gritó fuertemente con toda su fuerza,
¡Kagamin!
La pequeña niña peli azul siendo sostenida de repente gritó. Un grito áspero que hirió los oídos de todos en el cuarto. Estaba lleno de dolor y tristeza, y casi rompió el corazón de Kagami en mil pedazos diminutos oírlo de la persona que amaba.
Kagami estaba meciendo a Konata. La respiración de la niña de cabello azul de repente había empezado a hacer un sonido áspero, y todos parecían angustiados. Kagami podía sentir lágrimas saliendo de ella cuando vio la cara de Konata tornarse en una expresión obvia de dolor. Su pequeña Otaku estaba herida. Estaba destrozada, y gimiendo ruidosamente en agonía. Kagami envolvió sus brazos alrededor de los brazos de Kona, sosteniéndola todavía, besando su frente, y diciendo una y otra vez, "Todo estará bien Kona. Sigue luchando. Regresa a nosotros"
Sojiro estaba de pie mirando a su hija angustiadamente. Nanako estaba a su derecha sosteniendo fuertemente el brazo de Sojiro, y pareciendo si es posible más preocupada que el padre de la niña. Ella tenía lágrimas cayendo por su cara.
Kagami podía sentir a Konata luchando muy fuertemente a pesar de lo débil que Tsukasa dijo que estaba. Kagami apenas podía mantener los brazos de la niña más pequeña en su lugar. Tsukasa estuvo ahí en un momento, agarrando una de las manos de Kona, acariciándola, uniéndose a Kagami diciendo que todo estaría bien. Miyuki puso una mano en la espalda de Kagami confortándola, y empezó a frotar los hombros de la gemela mayor intentando relajarla. Tsukasa se veía muy pálida cuando ayudaba a su hermana mayor a intentar calmar a Konata.
Todas ellas se quedaron así durante unos minutos antes de que el hombre de cabello blanco en la parte de atrás del cuarto dijera, "Enviaremos una ambulancia. Necesitamos llevarla al hospital ahora"
Kagami respondió con furia, "¡Usted se aleja de ella! ¡Nadie me va apartar de Kona ahora! ¡Ella me necesita ahora! Todavía está luchando tan fuerte como puede, ¿no puede verlo?"
Ahora las lágrimas caían por la cara de Konata. Kagami besó la mejilla y frente de la pequeña peli azul una y otra vez, intentando tranquilizarla, mientras todos veían, asombrados por la repentina fiereza de la pequeña Otaku. Kagami era consciente de las manos sobre ella ahora, era consciente de empezar a ser histérica mientras intentaban quitarle a la persona que amaba. No podía ser real, era todo lo que la gemela mayor podía pensar. Ellos realmente no podían estar alejando a Kona de ella. Se aferró fuertemente al colchón con un brazo, mientras envolvía el otro alrededor de la cintura de Kona, sosteniendo a la niña más pequeña y rechazando los brazos que intentaban jalarla.
Kagami sabía que si dejaba a ese pequeño ángel peli azul llamado Konata, su lucha habría sido para nada. Todo el dolor de Kona habría sido en vano, por lo que se esforzó. Gritando una y otra vez mientras sentía de repente dejar ir a Konata en sus brazos sin fuerza, y ella estaba empezando a ser apartada lentamente,
¡LUCHA!
Kona estaba entristecida porque su amor estaba triste. Estaba herida porque su amor estaba herida. Incluso ya no se preocupaba de que Kagami le hubiera roto el corazón, con tal de tener a la bella tsundere cerca de ella. Incluso había llorado lágrimas de felicidad porque finalmente le había dicho a Kagamin cómo realmente, realmente se sentía, y no había omitido nada. Luego iba a cocinar un desayuno delicioso para permitir a Kagamin saber que era amada.
Nunca iba a dejar a su mejor amiga sentirse sola de nuevo. Diestramente volteo un panqueque, y suspiró mientras otra lágrima caía en él, pero Kona pensó, "Oh bien, eso solo es un poco más de amor en el desayuno de Kagamin"
Kona estaba completamente perdida oyendo el sonido del sartén, esperando por el cambio de tamaño que ella reconocía como el momento perfecto para voltear el panqueque, y asegurar que quedara café en ambos lados. Simplemente sabía que Kagamin iba a disfrutar este desayuno.
Estaba equivocada. Konata echo una mirada alrededor de su cocina, e incluso pensó a través de su dolor insufrible, "Ella se va a ir. Tengo que detenerla"
Konata no se molestó en apagar la estufa cuando movió el sartén fuera del quemador, y débilmente caminó hacia los escalones. Kagami tendría que bajarlos para salir. Su dolor le hacía difícil moverse, y su visión se estaba nublando. Cada paso era el más difícil que había dado alguna vez, y comprendió que Kagami no estaba bajando los escalones.
Konata se alejó de los escalones que llevan a su cuarto y vio a Kagami abrir la puerta delantera. Ella clamó, pero Kagami no la oyó. Ella estaba tan herida ahora que la pequeña niña peli azul no podía pensar en absoluto. Konata dio un paso, y entonces otro, cada uno más rápido a pesar del dolor que crecía constantemente.
Su miedo estaba creciendo, y su visión era casi completamente negra. Todo lo que Konata pudo ver era un poco de cabello lavanda, y usó sus últimas fuerzas para extender la mano mientras finalmente todo se volvía negro.
Konata sentía aferrarse débilmente en algo, y se dio cuenta del ruido alrededor de ella.
Kagami sintió un leve jalón en su blusa, e inmediatamente dejó de gritar a las personas que intentaban alejarla de Kona. Ellos habían estado intentando quitar a Kagami de ella para llevar a Konata al hospital antes de que pudiera ponerse peor, pero ahora todos estaban callados cuando vieron una pequeña mano pálida pellizcando la blusa de Kagami con dos dedos.
La Tsundere no podía creerlo. Konata había reaccionado finalmente. Tsukasa estaba llorando abiertamente, parecía como si fuera a desmayarse de la conmoción sin saber qué hacer. Matsuri, y Nanako soltaron a Kagami, sintiéndose muy avergonzado por haberse dejado llevar por sus emociones, y hacer la situación peor.
En cuanto fue soltada, la gemela mayor se acercó de nuevo a Konata. Konata dijo en un ronco susurro, "Kagamin. Abrázame"
Kagami obedeció alegremente, acercó a Kona, y la sostuvo fuertemente. Ella no sabía que decir o hacer ahora que Konata estaba despierta. La tsundere ni siquiera sabía si Konata estaba realmente despierta, o si su Otaku tan solo estaba respondiendo al ambiente tal como Tsukasa había mencionado.
Kagami sintió entonces que los brazos de Konata se acomodaban débilmente alrededor de su espalda, y estómago, mientras abrazaba a la niña más grande. Kona susurró, "Abrázame Kagamin, y no me sueltes ¿de acuerdo? Te necesito cerca de mi justo ahora"
La niña de cabello azul enterró su cara en el pecho de Kagami, y Kagami podía sentir su camisa humedecerse rápidamente mientras su pequeño ángel temblaba en sus brazos. Kagami besó la cabeza de su amor, y dijo, "¿Kona? ¿No estas enojada conmigo? ¿No me odias por lo que hice?"
Konata contestó, " Sí. Estoy enfadada, y estoy herida. Sin embargo, después lloraré y gritaré. Nunca diré que te odio Kagami. Yo te amo. Te amo mucho, demasiado. Por favor solo quédate conmigo, ¿de acuerdo?"
Kona estaba obviamente muy débil. Quizá aún más débil de lo que Tsukasa había dicho. Kagami sostuvo a su Kona. La pequeña niña peli azul había tomado sólo unos minutos llorando para desmayarse de nuevo, pero Kagami podía decir que estaba durmiendo normalmente. Por primera vez desde que Kagami había despertado en su cama el día anterior, sintió un poco de alivio.
Kagami no se preocupó de que todos habían oído a Konata decirle que la amaba. No le importaba que sólo momentos antes ella hubiera estado lista para morir si Konata no quisiera estar con ella. Abrazó a su Otaku dulcemente, y finalmente dejo su debilidad salir. Ellas se desmayaron en los brazos de la otra, Konata agarrando a Kagami como si su vida dependiera de ella, y Kagami acunando a Kona amorosamente con una gran sonrisa en su cara. Ella se desmayó sabiendo que nunca se sentiría vacía de nuevo cuando despertara.
No había una sola persona en la habitación que pudiera decidirse a molestar a las dos enamoradas.
Por fin está listo el capítulo 20, casi 9500 palabras.
Lo mas importante que puedo decir esta vez es que SCANDAL DARA UN CONCIERTO EN MEXICO, va ser el 20 de mayo en Plaza Condesa y la venta de boletos empieza el 26 de enero. No se si voy a poder ir (los boletos cuestan 400, 500 y 1500, no tengo dinero y para cuando lo consiga no se si todavía haya boletos disponibles), pero si voy ya les contare que tal estuvo. Si no, espero que vengan Stereopony, Lisa o Yousei Teikoku algún día.
Ya voy a empezar el segundo semestre de la uni así que no voy a tener mucho tiempo libre (excepto para el concierto de Scandal), pero me puse de meta el terminar la historia el 29 de mayo que es la fecha de cuando acabe de traducir Lucky Star: Reto, eso son 2 capítulos por mes y el epilogo.
En fin, esperen la siguiente actualización y sobre todo gracias por seguir leyendo.
