MUY IMPORTANTE! Rápido, "Las Gritonas" ha sido nominada para los Fanficition Adiction Awards, para las categorías de "Mejor Traducción", "Mejor Pelea" y "Mejor Trama Original" y también mi OS "Te tomaré una foto" para "Mejor OS" y "Mejor beso", así que les agradecería un montón que votaran por esta historia y muchas gracias a quien haya nominado esta traducción y mi OS, les dejo el link (borren los espacios y paréntesis)

http (:) / fanfiction-addiction-awards (.) blogspot (.) com

Muchas gracias!

Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

Capítulo 20. Equivocaciones.

EPOV

Presione el puente de mi nariz e intenté no ahorcar a la mujer que estaba junto a mí. La mano que tenía libre presionaba dolorosamente el descansabrazos del asiento, mis dedos estaban blancos por estar enterrados en el duro plástico. Mi piel cosquilleaba de la anticipación de tocar la suave piel cuando mis dedos presionaran su delicado cuello y empezara a apretar con fuerza. Decir que la idea era muy tentadora era quedarse corto. Respiré profundo mientras hacia una lista de lo mal que estaba matar a alguien en la cabina 747 de la sección de primera clase. La lista era larga, pero por otro lado la única justificación que tenía para matarla era simplemente una. Podría hacer ¡QUE CERRARA LA PUTA BOCA!

—Y luego yo le dije "O sea, tipo que entiendo cómo te sientes y así. La primera vez que vi a EC", que por cierto es así como te digo, pienso que es cool porque ya sabes Justin Timberlake es JT, así que tú eres EC ¿entiendes? Como sea, le dije que la primera vez que vi a EC, o sea tú, en un concierto pensé que me iba a morir, porque usaste esa súper cool chaqueta de cuero que tiene escrita cosas, y te veías tan sexy y como malhumorado… tipo como te ves ahorita, y ELLA dijo que sentía lo mismo por John Mayer, y yo tipo que estaba "¿John Mayer? ¿Estás BROMEANDO? EC es mucho más sexy que el idiota mujeriego de Mayer. ¡Sheesh! ¿Verdad que tengo razón?

No me moleste en contestarle. La verdad no importaba. Esto era un monologo, no una conversación.

—Entonces ella comenzó a HABLAR MAL DE TI, por que vio las fotos tuyas y de Rpattz en el callejón y tipo que decía "Obvio que es duper gay" y yo tipo que le dije "No-oh" y ella decía "¡Si es! Y yo estaba como "¡De ninguna manera!" y LUEGO comenzó a decir que Rpattz era más sexy que tú y yo estaba como de "Oh no, no dijo eso" y luego comencé a pensar en ti y si, debo admitir que sí, él está buenísimo… ¿Y puedes creer que estemos en primera clase? Es decir, es taaaaaan genialisimo, me alucino toda porque tipo que solo he estado una en un avión antes y estaba muy ocupada vomitando porque siempre he tenido terror de que el avión se estrelle y nos maté a todos de un solo doloroso golpe ¿si me entiendes? Y nunca he entendido todo eso de la "caja negra", porque, bueno tipo que si el avión explota y lo único que sobrevive es la caja negra, ¿Por qué demonios no construyen el avión con la misma cosa con que hacen la caja negra? Tengo razón, ¿cierto?

—Bree— dije con cuidado con los dientes apretados, intentando no gritarle con todas mis fuerzas que si no cerraba la puta boca en ese mismo puñetero momento, la iba agarrar del cabello y aventarla por la ventana. —Por favor, cállate.

Se detuvo a media oración y se me quedo viendo como si le hubiera metido una pala por el culo.

Oh Jesús, si tan solo…

Me di la vuelta y le di mi más paciente y no asesina sonrisa, con mucho esfuerzo.

—De verdad necesito concentrarme en lo que voy a decir en mis entrevistas de esta tarde así que si por favor pudieras dejar de hablar por un rato, digamos no sé, por el resto del vuelo, de verdad estaría muy agradecido.

Me pestañeo. Yo levanté las cejas esperando su respuesta.

—Oh… claro… seguro, EC.

Suspiré y recosté la cabeza contra el asiento. Orando a Jesús.

—Gracias, Bree.

Respiré profundo e intente controlar mis nervios. Si no era lo suficientemente malo que todavía sintiera al maniático corriendo por mi cabeza, impotente de rabia y violencia reprimida, y ahora tenía que añadir la presión de no tener que matar a mi publicista de remplazo y tener que actuar como una foca amaestrada en una serie de entrevistas para las cuales no estaba preparado. Me sentía como si me estuviera ahogando de ansiedad y no tenía idea de cómo detenerlo.

Si Bella estuviera aquí, ella…

Me detuve de inmediato. Bella no estaba aquí. Habían pasado cinco días desde que la deje, y cada segundo lejos de ella sentía como si una daga atravesará mi corazón. Me despertaba cada mañana, soñando que ella estaba en mis brazos, sintiéndome feliz y completo, y luego me daba cuenta que estaba solo y la asquerosa culpa e ira regresaban, llenando mi piel de fuego y hielo.

Dios, la extrañaba tanto. Extrañaba todo de ella; su sonrisa, caricias, espíritu, su… amor. Me reí con amargura. Dudo mucho que sienta algo por ti en este momento, excepto solo odio y desprecio. Después de todo lo que le había hecho, no la culpo.

Esperaba que estuviera feliz.

El maniático bufó con fuerza. Claro que no. Quieres que este tan miserable como tú. Deseas que te extrañe como tú la extrañas, cabrón egoísta. Deseas que este suspirando y sintiéndose patética y que esté esperando pacientemente a que regreses a ella, sano y completo.

Apreté los ojos con fuerza. Podría negarlo, pero no tenía sentido. Por muy egoísta que sonará, una parte de mi todavía se aferraba a la esperanza de que ella algún día me perdonará y poder estar juntos otra vez.

Ni siquiera lo pienses, Tarado. ¿Sano y completo? ¿Tú? No lo creo.

Me sorprendí cuando el avión aterrizó. Debí haberme quedado medio dormido. Antes de darme cuenta, Bree me estaba arrastrando por el aeropuerto hasta una limosina que nos estaba esperando. Un montón de Gritonas y paparazis nos rodearon mientras entrabamos al auto, y luego por fin estábamos a salvo recorriendo las calles de San Francisco.

—Ok, EC, nuestra primera ronda de entrevistas de hoy será en nuestro hotel, el cual por cierto esta súper duper genial. Tenemos tipo, como quince reporteros esperándonos, uno detrás del otro, para hablar del nuevo álbum, y luego tienes que descansar toda la noche para ir temprano a la radio mañana por la mañana ¿de acuerdo?

—Sí, seguro. — contesté atontado mientras miraba por la ventana.

—Han sido advertidos de no preguntar acerca del "incidente", pero ya conoces a los periodistas… te van a preguntar lo que quieran, tipo como si no importara lo que les dijimos, ¿verdad?

—Ajá.

—Y en caso de que no lo haya dicho antes, quiero decirte que estoy súper duper emocionada con este tour. Es decir, es la primera vez que Alice me confía algo así, y estoy muy feliz de que todo saliera así para que pudiera venir.

La miré enseguida, de pronto furioso.

— ¿Oh, enserio Bree? Me da gusto que Bella se haya caído en una mesa y se hubiera abierto la mitad del cuerpo haya traído cosas tan buenas para ti. Eso hace que todo valga la pena.

Ella me miró con dolor y el labio inferior temblando, y una vez más, Edward Cullen, Extraordinario Cabrón había llegado.

Me tallé los ojos e intente controlar la ira, apagándola con mi nueva culpa de lastimar a las personas que me rodeaban cuyo único crimen era haber estado en mi tóxica presencia.

—Bree… lo siento. No quise hablarte así.

Ella respiró profundo y por un horrible momento pensé que se iba a poner a llorar.

—Sabes…— dijo con voz poco estable. —Cuando Alice me hace sentir mal me recompensa con dejarme usar la tarjeta de crédito de la compañía—. Me miró expectante, con el labio todavía temblando ligeramente.

—Um… bueno… perdón Bree, yo no tengo tarjeta de crédito de la compañía.

Arrugó la cara de frustración.

—¿Tipo que estás jugando, verdad? ¡Eso apesta! No importa—. Movió el cabello y regreso a mandar mensajes en su Blackberry. —Tipo que deberías decirle a Alice que te dé una, son genialísimas.

Desde antes de llegar al hotel, Bree y el coordinador de prensa local me empujaron a una habitación de lujo que tenía dos sillas y una serie de luces. Me senté en una de las sillas y me preparé para la tortura de la inquisición.

Catorce entrevistas y varias horas después, estaba aliviado de que la mayoría de los periodistas escogieron acatarse a la estricta regla de Alice de "ninguna puta pregunta personal malditos chupasangres". Para cuando la última entrevista llegó, estaba cansado, hambriento y resignado al hecho de que recaer y consumir mi peso en tequila era la "mejor puta idea" que había tenido en mucho tiempo. Ignore el impulso cuando un hombre alto y de espalda ancha apretó mi mano firmemente y tomó su lugar en la silla del entrevistador.

Jesús, este tipo parece más un jugador de futbol americano que un periodista.

Estaba por preguntarle de que publicación venía mientras me recostaba en mi silla, pero me sorprendía cuando lo vi acercarse a mí, con los codos en las rodillas y los dedos debajo de su barbilla.

—Entonces, Edward— dijo con grave. —¿Cómo estás?

Fruncí el ceño. Extraña manera de comenzar.

—Um… estoy bien. ¿Cómo estás tú?

Abrió las manos y puso las palmas en sus muslos.

—Bueno, eso no es muy importante ¿verdad? No estamos aquí para hablar de mí.

Me reí de su extraña forma de preguntar, pero le seguí la corriente.

—Bueno, ¿Qué te gustaría preguntarme?

Ladeó la cabeza y dijo.

—Bueno, estoy seguro que estas harto de hablar de tu nuevo álbum así que por qué mejor no hablamos de algo que de verdad necesites sacarte del pecho. Cuéntame de lo que paso la semana pasada…

Mi presión sanguínea comenzó a elevarse pero intenté mantener la sonrisa incomoda en mi cara.

—La verdad no tengo interés en discutir eso, si no te importa.

Una irritante sonrisita comenzó a aparecer.

—¿Qué tal si me importa? ¿De verdad creías que nadie iba a venir a preguntarte?

Busque con la mirada a Bree, pero no estaba por ningún lado. Bella hubiera lidiado con este tipo con una sola mano, pero en vez de eso tenía a Britney Spears drogada, que probablemente estaba en algún lugar con su laptop poniendo en su blog el grandísimo pendejo que era. Fruncí el ceño pero intente mantener la voz calmada.

—Mira, estamos aquí para hablar de mi música, no de otra cosa.

También frunció el ceño y de pronto tuve un muy presentimiento de cómo iba a terminar esta conversación.

—Edward, solo porque no quieras hablar de algo no hará que la situación desaparezca. Las personas necesitan escuchar lo que pasó, y que mejor manera que tú nos digas la verdad.

Apreté la quijada cuando mi ira creció.

—No quieres saber la verdad, no es nada interesante y romántica a comparación con la fantasía que imprimieron en los periódicos.

El asintió con simpatía y yo apreté los puños para evitar no arrancarle la cabeza.

—Eso imagine. Perdiste el control ¿verdad, Edward? ¿Tú novia se puso en el camino o te volviste loco cuando te enteraste que estuvo con muchos hombres?

¿Quién cojones se creía este tipo? ¿Cómo sabia todas esas pendejadas y donde putas estaba Bree? No debería estar solo lidiando con estas cosas. Si Alice se enteraba de esto, metería esa tarjeta de crédito de la compañía en el culo de Bree.

Me puse rápidamente de pie, mi cuerpo estaba tenso del esfuerzo que hacía por no agarrar a golpes a ese payaso.

—Esta conversación se terminó—. Dije con dientes apretados.

El hombre montaña también se puso de pie y se acercó a mí. Algo nada inteligente, imbécil. La rabia estaba creciendo en mis venas mientras él decía.

—¿Por qué no quieres hablar de eso, Edward? ¿No puedes actuar cómo un hombre y hacerte responsable de tus actos?

Lo miré furioso mientras las palabras explotaban de mí.

—¡He tomado la responsabilidad de mis actos, imbécil! No tienes puta idea de mis jodidos errores. ¡Me he castigado más de lo que cualquier otro pudiera hacerlo! ¿Y a ti qué coño te importa?

—Solo soy alguien que quiere saber la verdad, Edward. Si no puedes decírtela a ti mismo, tal vez puedas decírmela a mí. Estabas enojado con Bella, ¿verdad? ¿Querías castigarla por su pasado, cierto?

Mi furia exploto con violencia dentro de mí y lo último que me quedaba de control fue lo que evito que golpeara a este idiota y comenzar a hacer algo estúpidamente peligroso. Cerré los ojos e intente tranquilizarme a pesar de mi furia.

—Mejor te callas ahora y te alejas a la chingada de mí, o tú y yo tendremos grandes problemas.

Cullen, te estás volviendo loco. Este tipo se ve como si pudiera hacerte polvo sin siquiera sudar.

Tal vez era eso lo que quería.

Se puso frente a mí y me empujo con fuerza en el hombro. Cada músculo de mi cuerpo se tensó de anticipación.

—¿Es cierto eso, chico rudo? ¿No has tenido la violencia suficiente, últimamente? ¿Todavía quieres más?

Recordé a Bella cayendo sobre la mesa y me tensé para poder mantener los puños a mis lados que gritaban para poder enterrarse en su cara.

—¡VETE AHORA!

Puso su cara frente a la mía, enseñando los dientes en una mueca de burla mientras susurraba.

—Solo me iré de aquí si tú, chico bonito, me sacas y te reto a que lo intentes. ¿O tienes miedo de enfrentarte a un hombre de verdad en vez de un proxeneta inconsciente y una ex puta?

Eso lo hizo. Mi furia explotó sin restricción y control mientras lo empujaba con fuerza por el pecho, forzándolo a retroceder. Sentí un gruñido salir de mi cuando me le lance encima, moviendo mi brazo hacia él. Me sorprendí cuando él rápidamente se quitó de mi camino y tomó mi brazo mientras pasaba, poniéndolo detrás de mi espalda y presionando con fuerza mi hombro hasta que quede contra el piso. Golpee la alfombra con fuerza, gruñendo mientras intentaba liberarme. El respondió al dejar caer su rodilla en el centro de mi espalda, haciendo que su peso sacara el aire de mi cuerpo.

—¿Quién coño eres?— resollé cuando sus enormes manos apretaron mi muñeca dolorosamente.

Se inclinó y me hablo al oído.

—Bueno, Edward— dijo con voz ligera. —Jasper me envió. Dijo que necesitabas de mis servicios y coño, de verdad que no estaba equivocado. Soy Emmett McCarty, y soy tu Terapeuta para la Serenidad y puedo darme cuenta que tengo un chingo de trabajo por hacer.

BPOV

—Pattinson, si no abres la puta puerta te juro ¡que la tiro!

Golpee con fuerza la dura madera e hice una mueca cuando mi mano lastimada comenzó a doler. Mierda.

Podía escuchar a Rob murmurando. ¿Qué cojones estaba haciendo ahí dentro?

Me incliné y mire con cuidado por el cerrojo. ¡Ja, demasiado fácil!

—¡Pattinson! Eso es… voy a buscar algo para abrir esta puerta ¡y cuando lo haga vas a sufrir!

Entre furiosa a la cocina, ignorando el hecho de que la habitación giraba un poco. No vives en las calles tanto como yo viví, sin aprender una que otra cosa de como poder abrir una puerta con llave. Busque un rato en la el cajón de la vajilla de plata antes de tomar el tenedor para asar y un chuchillo para untar.

Tuve un poco de dificultad para caminar mientras me dirigía a la puerta. Nunca había sido alguien que tomara mucho y que me hubiera tomado cinco cervezas en minutos no ayudaba nada a mi actual estado mental.

Jesús, ¿qué putas pensaba Pattsy que estaba jugando? Primero me anima para que llamara a Edward y le dijera lo que pensaba de él, lo cual tenía todo el derecho de hacer porque francamente, lo que me hizo estuvo muy mal y de verdad necesitaba decírselo… y luego, se roba mi teléfono y se esconde como una nena en el baño. ¡No lo iba a permitir, brit boy!

Comencé a forzar la cerradura y escuché murmullos llenos de pánico desde adentro. Mi corazón estaba latiendo errático mientras pensaba en todas las cosas que le iba a decir a Edward cuando finalmente tuviera mi teléfono de vuelta.

Hola Edward, soy Bella. Eres un puñetero pendejo y espero que te sientas miserable, bastardo abandona Bellas.

Edward, te odio. Eso es todo lo que quería decirte.

Edward, te vas arrepentir de haberme dejado cabrón. Acabo de mandar un mensaje a trescientas gritonas y van en camino para hacerte pedazos.

Edward, te amo y no puedo vivir sin ti. Por favor regresa a casa.

Mierda. No tenía ni la más mínima puta idea de lo que iba a decirle, pero estaba segura como la chingada que le iba a decir algo.

De pronto el cerrojo cedió y abrí la puerta de un golpe para encontrar a Rob hecho un ovillo en la esquina.

—Dame el teléfono Pattinson y nadie saldrá herido.

Rob se hizo hacia la regadera con el teléfono en su espalda y su otra mano frente a él.

—Bella, vamos, se razonable…

Apenas y lo escuché. Estaba loca de la necesidad de hablar con Edward, para conectarme con él, de escuchar su voz y hacer que escuchara la mía. Estaba desquiciada, lo necesitaba demasiado.

—¡ROB, DAME EL PUTO TELÉFONO EN ESTE MOMENTO, CABRÓN!

Me le lance encima, enredándome en él como un mono e intentando tomar el teléfono. Sus largos brazos lo alejaron de mi alcance e hice la cosa que se me ocurrió, baje mis manos por su pecho hasta que mis dedos alcanzaron sus pezones.

—¡Bella no! Detente… por favor… ¡BELLA! ¡NO!

Los torcí con fuerza, él dejo caer el teléfono y grito de dolor mientras sus manos masajeaban su pecho.

—¡PERO QUE COÑO!

Él me miró furioso y de pronto necesite estar en cualquier otro lugar.

—¡Eso es, Swan! ¡Ese fue la endemoniada gota que derramo el vaso!— avanzó hacía mí y yo me hice hacía atrás para salir del baño. —Tú— dijo con voz oscura. —Acabas de cometer un gran puto error, querida. ¿Crees que está bien abusar sin pena alguna de mis pezones de hombre? Bueno, pues no carajo, no está nada bien, señorita. De hecho, creo que esto merece algo de ojo por ojo diente por diente… vamos a ver si a ti te gusta ¿si?

Se me lanzó encima y yo corrí, corrí en diagonal por el pasillo mientras mi ebrio cuerpo intentaba mantener el equilibrio. Gracias a Dios Rob estaba igual de ido o no había tenido esperanza alguna contra sus largas piernas. Pero yo, sin embargo, tenía la ventaja de que él corría como niñita.

Corrí hacia la sala, poniéndome detrás del sofá. Me di la vuelta justo a tiempo para verlo tropezar con sus propios pies y caerse de frente en la alfombra. Y un nada delicado resoplido salió de mí.

—Mierda— se puso de pie con dificultad y me gruño, sacando fibras de la alfombra con su lengua mientras yo reía para mí. —Oh, crees que esto es gracioso ¿verdad?— comenzó a acercarse a mí. —Swan, vas a caer.

Me hice hacía la derecha y luego rápidamente hacia el otro lado, corriendo hacia el pasillo y luego corrí a mi cuarto. Podía escucharlo detrás de mí, pero logre cerrar la puerta en su cara antes de ponerle seguro. La puerta de inmediato comenzó a vibrar mientras él la golpeaba.

—¡Bella! ¡Abre la maldita puerta, mujer! ¡Y no te ATREVAS a llamar a Edward, o Alice nos matará a los dos! ¡SABES que lo hará! ¡Bella!

—Rob, los dos estuvimos de acuerdo con que Edward necesitaba escuchar lo imbécil que estaba siendo, así que sé un buen chico ¡y vete a la chingada!

—¡Todo se irá a la mierda, Bella!

Mi corazón latía dolorosamente mientras lo escuchaba mascullar algo acerca de romper el cerrojo antes de irse. Corrí al baño y me senté en el inodoro cerrado, mirando el teléfono e intentando juntar todo el valor posible.

Ok, Bella, puedes hacer esto. Solo marca el número y deja que toda la mierda que te ha estado comiendo viva por los últimos cinco días caiga sobre él. Entonces te sentirás mejor, y no sentirás la necesidad de oler su ropa todos los días.

Respire profundo y saque todo los sentimientos negativos que sentía hacia Edward desde que me dejó. Saque cada onza de dolor, cada grano de tristeza que había causado, y para cuando tenía su número en la pantalla yo era un volcán lleno de amargura. Apreté el botón de llamar con fuerza y espere paciente mientras sonaba.

—¿Qué?—la voz enojada de Edward salió del teléfono y mando un golpe directo a mi cerebro.

Oh, carajo.

No estaba preparada para que él estuviera enojado conmigo. Pensé que tal vez estaría dudoso inseguro o por lo menos arrepentido, pero se escuchaba como si me odiara. Jesucristo.

De pronto toda la amargura salió de mí y solo me sentí lastimada otra vez.

—¿Hola?— dijo impaciente.

—Um… yo… — no podía formar palabras. Escuchar su voz me afectaba mucho. Era un caleidoscopio de emociones y tuve que cerrar los ojos e intentar bloquear todo.

Estuvo callado por un segundo y luego dijo.

—¿Bella?— su voz sonaba baja, y porque era una glotona de castigos, pensé que percibí un poco de esperanza en ella.

Escuché un enorme golpe seguido de un grito de dolor que venía de detrás de mi puerta.

—¡Ow! ¡Putisima madre! ¡BELLA! ¡ABRE ESTA ENDEMONIADA PUERTA, EN ESTE MOMENTO!

—¿Bella? ¿Qué sucede? ¿Estás bien? —la voz de Edward salió del teléfono, llena de pánico y furia, haciéndolo sonar rudo y demandante.

Jesús, así no era como imagine que sería. Mi estómago se revolvió con violencia y dije lo único en que pude pensar.

—No debí haber llamado. Adiós.

Presione el botón para colgar y apagué el teléfono, lanzándolo a la repisa como si estuviera hecho de alambre de púas. Escuché un sonido de algo desgarrarse en el cuarto y antes de darme cuenta, Rob estaba parado junto a mí, masajeando sus hombros y viendo el teléfono horrorizado.

—Santos cojones, lo hiciste ¿verdad? ¿Lo llamaste?

Asentí atontada, empujando las emociones que intentaban salir de mis ojos. Rob tocó mi hombro con suavidad y yo suspiré con pesadez y talle mis sienes.

—Hey… Bella… ¿estás bien?— preguntó suavemente.

Me puse de pie y enterré mi cara en su pecho, intentando respirar con normalidad para no ponerme a llorar. Él me abrazo y acarició mi cabello.

—Hey, está bien…

—Pensé que estaría feliz por escuchar de mí— susurré. —Pensé que al menos se disculparía. Solo se escuchaba enojado porque le llamé. Dio santo, soy una gran idiota, Rob.

El me calló antes de decir con ternura.

—Si… si lo eres, pero de todas formas me caes bien.

Ignore mi estómago que sentía que hervía y reí patéticamente. De pronto, para mi horror, mi risa se convirtió en gigante vomito que cayó sobre la playera y pantalones de Rob.

—Oh… Cristo Santo… ¡ew! Bella, ¿Qué coños te pasa?— Rob retrocedió mientras todo el helado, pizza y cerveza que había comido salía a saludar.

Mientras limpiaba mi barbilla con debilidad, miré la cara asqueada de Rob y lloriquee.

—Oh Dios, Rob, lo siento tanto.

El me dio una sonrisa torcida y movió las manos en un gesto de restarle importancia mientras pedazos de comida caían de su playera a los azulejos.

—No te preocupes, Swan. No sería la primera vez que haya enfermado a una chica hasta hacerla vomitar, y estoy seguro que no será la última.

EPOV

El chico oso todavía estaba sentado en mi espalda cuando mi teléfono sonó, me dejo ponerme de pie pero tomó el teléfono de mi bolsillo. Estaba lleno de ira y humillación cuando le arrebate el teléfono de las manos y conteste sin siquiera mirar el identificador.

—¿Qué?

Si era la pendeja de Bree le iba arrancar pedazos de carne por no advertirme que mi "Terapeuta" era un puñetero luchador profesional que quería presentarle mi cara al suelo.

Nadie contesto del otro lado del teléfono. Oh, pero que mierda. Este día solo se hacía peor cada segundo que pasaba.

—Um… yo…

Mi corazón se detuvo. Oh, Dios. Es ella. Me está llamando. ¿Por qué me está llamando? Olvida eso, no me importa el por qué. El solo escuchar su voz, derretía el dolor en mi pecho y hacía que mi corazón latiera de nuevo.

—¿Bella?

Había tantas cosas que quería decirle, tantas cosas de las cuales disculparme. Un montón de palabras llenaron mi cerebro, abrumándome, pero no estaba listo. Aún tenía que ganarme un lugar a su lado, y por el momento apenas y me sentía merecedor de escuchar su hermosa voz.

Escuche ruidos al fondo, seguidos de una voz enojada de hombre. Oh Jesús, ¿Qué putas estaba pasando?

—¿Bella? ¿Qué sucede? ¿Estás bien?— sentí la bilis juntarse en mi garganta del pánico. ¿Qué coños hice? La había dejado sola. ¿Qué tal si James tenía amigos que quisieran vengarse? Por supuesto que irían por Bella. Dios santo.

Antes de poder tener más información, ella dijo rápidamente.

—No debí haber llamado. Adiós.

La línea murió y yo rugí de frustración.

—¡Bella! ¡No!— Putisima madre.

Gemí y marque su número rápidamente. Fue directo a buzón de voz y yo casi rompo en pedazo el teléfono de lo fuerte que lo estaba apretando.

—Bella, soy yo. Por favor llámame. Necesito saber qué carajos está pasando ahí. ¿Estás bien? Por favor, llámame tan pronto como puedas.

Cerré el teléfono de un golpe y comencé a caminar de un lado a otro furioso, mirando el teléfono como loco, esperando a que sonara.

Emmett se quedo parado viéndome, con las manos en las caderas.

—Hombre, con un carajo de verdad necesitas calmarte.

Le hice una mueca desdeñosa.

—¡No mames! ¿Ese es tu consejo? ¿"necesitas calmarte"? ¿Por qué PUTAS no había pensado en eso? Eres un maldito genio, hombre. ¡ESTOY CURADO!

Se paró frente a mí y cruzo los brazos sobre su masivo pecho.

—No hay necesidad de enojarse, Edward. Recuerda, estoy aquí para ayudarte.

—Si, al menos que puedas decirme porque un hombre extraño le estaba gritando a mi novia, nada que digas hará una puta diferencia.

—EX novia— me corrigió.

Lo miré enojado.

—¿Intentas calmarme o de encabronarme? Porque si es la segunda opción, ¡estás haciendo un excelente trabajo!

Tomé el teléfono otra vez y marque el número de Bella. Otra vez buzón de voz.

—¡Bella! ¡Mierda! ¡Llámame! ¡Por favor!

Emmett me quito el teléfono y puso una mano firme en mi pecho mientras yo intentaba recuperarlo.

—Hey, mira. Entiendo que estés preocupado, pero necesitas detenerte un segundo y pensar esto de forma racional. ¿A quién podemos contactar para preguntarle de Bella?

Bufé frustrado.

—Alice. Alice sabrá.

Me dio el teléfono de vuelta y rápidamente marque el número.

—¿Qué putas quieres, Edward?— me dijo enojada después de contestar al primer timbre. Jesús, se escuchaba igual de frustrada que yo.

—¿Dónde está Bella, Alice?– demandé.

—En el apartamento ¿Por qué?

—¿Esta con alguien?— Hizo una pausa. —Alice, ¿Quién coños esta con ella?

La escuché suspirar.

—Rob está con ella, Edward. Necesitaba salir por un rato y él dijo que la cuidaría mientras yo no estaba.

Mi cerebro se lleno de pensamientos conflictivos.

—Alice, Bella me llamó y escuche a alguien al fondo. Sonaba como si estuvieran a punto de romper la puerta. Supongo que pudo haber sido Rob, y si así fuera, ¿Por qué putas le estaba gritando?

La escuché gemir.

—Cristo santo, yo que voy a saber, Edward. Ya sabes cómo son esos dos. Probablemente estaban recitándose películas y luego riéndose como pendejos.

Una repentina punzada de celos me atravesó el cuerpo. Si, sabía cómo eran esos dos cuando estaban juntos. La imagen de ellos platicando como si fueran amigos de toda la vida estaba grabada en mi cerebro, y aunque sabía que Bella no pensaba en Rob románticamente, estaba seguro como la chingada que él quería algo con ella, y así como estaban las cosas no sabía si ella estaba dispuesta a volver conmigo.

Cristo, Cullen dale a la chica un poco de crédito. Solo porque tú no confíes en ti, no significa que no debas confiar en ella.

Sí, claro. Más fácil de decir que hacer.

—¿Quién tuvo la brillante de dejar a Pattinson cuidarla en primer lugar?

—Fue mi puta brillante idea Edward ¿ok? Necesitaba salir, el vive en el mismo edificio, y te guste o no, son amigos. Y no me salgas con esa pendejada del novio celoso por qué no tienes ningún derecho después de dejar a Bella y largarte.

El aliento salió de mí como si me hubiera golpeado. Tenía razón. Bella era libre. Si quería acostarse con Rob, yo no podía decir nada. No le di garantías ni le hice promesas, y yo no esperaba ninguna a cambio.

Dios Santo, que pendejo tan estúpido era. Estaba preparado en teoría para dejarla ir, pero la realidad era muy diferente. El solo pensar en ella estando con alguien más, destrozaba mi corazón.

—Jesús Alice, solo por que terminé con ella no significa que tengas que ponerle en frente al británico bonito a la primera oportunidad que tengas. ¿No pensaste que pudiera tener un puto problema con eso?

Podía sentir que mi oreja comenzaba a quemar y supe que me estaba viendo furiosa por el teléfono.

—Edward, pásame a Emmett.

—¿Qué? ¿Cómo coños sabes que está aquí?

—¡Puta madre, solo pásamelo!

Emmett movió las manos y me hizo señas para que le diera el teléfono. Se lo di y rodé los ojos.

—Hey Alice. Soy Emmett… si, todo está bien. Edward y yo solo nos estamos conociendo… ajá… sip… seguro… solo un segundo.

Emmett rápidamente levantó la mano y me dio una bofetada en la cara. ¡MIERDA!

—Alice me dijo que te dijera que dejaras de ser una perrita.

Oh por el amor de Dios. Ya quería que este día terminara.

—Ok Alice. Mensaje recibido. Si, tu también. Adiós. — Emmett colgó el teléfono y puso su enorme brazo alrededor de mis hombros.

—Entonces… Eddie… ¿te importa si te digo Eddie?

—Sí.

—Que mal. Eddie, mis muy agudos sentido notaron el hecho que estas un poco muy tenso, y de verdad pienso que te puedo ayudar con eso.

—Oh que bien. ¿Entonces ya te vas?

El se carcajeo con fuerza y me palmeo la espalda mientras me llevaba hacia los elevadores.

—E-man… ¿puedo llamarte E-man?

—No.

—Genial. Eres un cabrón gracioso, E-man, ¿alguien una vez te dijo eso?

Suspiré.

—No recientemente.

BPOV

Después de mi vergonzoso bostezo tecnicolor, mandé a Rob al cuarto de Edward para que tomara una ducha mientras yo lavaba su ropa y limpiaba mi baño. Media hora después, él estaba recargado en la mesa de la cocina vestido con mi bata de baño y sonriendo irritantemente mientras le hacía una taza de té.

—Bueno Swan, tengo que admitirlo, de verdad sabes cómo divertir a un chico.

Ahogue un grito de horror fingido.

—Pattinson, ¿es sarcasmo lo que detecto en tu voz? ¿Intentas decirme que ser perseguido por el apartamento por una borracha y psicópata ex novia de alguien no está en tu lista de cosas divertidas de hacer? Me siento sorprendida e insultada.

Él rio y paso la mano por su aún mojado cabello.

—De hecho, lo disfrute un poco eso. Fue un agradable cambio tener a alguien gritándome obscenidades en vez de gritarme que quieren besarse conmigo.

Arrugué la cara.

—Ew… ¿las chicas de verdad hacen eso?

Suspiró.

—Desafortunadamente, si.

Miro hacia abajo y trazó dibujos en el mármol oscuro de la mesa y yo una vez más me quede sorprendida de lo parecidas que eran sus manos con las de Edward. Recordé la primera vez que Edward me tomó de la mano mientras me sacaba de mi callejón, su piel se sentía cálida y áspera contra la mía. Casi tomo la mano de Rob para ver si se sentían igual.

Él debió ver la expresión en mi rostro porque me miró con simpatía y dijo

—Bella, siento mucho lo de tú y Edward, sabes eso ¿verdad?

Asentí y trague el nudo que se estaba formando en mi garganta.

—Yo también lo siento, Pattsy. Solo desearía que dejara de doler— limpie una lagrima rebelde que rodaba por mi mejilla. Rob se acercó y me abrazo con fuerza. Lo abrace de vuelta, agradecida de tener su amistad y consuelo.

—Bella, si te hace sentir mejor, creo que Edward es un idiota de primera clase por dejarte ir. Eres una mujer hermosa, maravillosa y sexy y él sabe eso. Debe estar pasando por un infierno ahora al estar sin ti. Estaría igual si fuera él.

Sonreí en su pecho.

—Rob, ¿estás tratando de seducirme?

Se rió y sentí la vibración de su pecho en mi mejilla. Se hizo hacía atrás y me miró a los ojos.

—Swan, no voy a negar que creo que eres increíblemente atractiva, y hace unas cuantas horas, hubiera saltado a la más mínima oportunidad de ser mas que tú amigo…

Levanté las cejas.

—¿Pero…?

Sonrió y tomó mi cara con ambas manos, poniendo su frente sobre la mía.

—Pero… ahora y siempre serás conocida como la chica que me vomito encima, así que curiosamente ya te superé.

Los dos nos reímos y luego nos abrazamos con fuerza.

Nuestra risa murió de repente cuando la puerta del apartamento se abrió de golpe y Alice entro con la cara llena de furia. Jasper estaba detrás de ella, y parecía como si quisiera moler a golpes a Rob.

Alice vio a Rob abrazándome y luego se fijo en que Rob solo estaba usando mi bata. Su cara explotó de color y la verdad no entendía como tanta sangre podía juntarse en su cara sin que se desmayara.

—¿QUE PUTAS PIENSAN QUE ESTÁN HACIENDO?— rugió.

Rob se alejó de mi nervioso, levantando las manos al aire.

—Alice, tranquila. Esto no es lo que parece. Mira, tengo la lengua en la boca y el pito en los pantalones, exactamente como lo mandaste.

—¡Idiota, no estás usando pantalones!

—Ah, bueno…pues sí, buen punto.

—Bien, ustedes dos, su diversión ¡SE ACABO! Y mejor me explican por qué putas dos adultos no pueden estar solos un par de horas sin que yo tenga la necesidad de renunciar a tener sexo con EL HOMBRE MÁS SEXY DEL PLANETA, para rescatarlos de ustedes mismos.

La cara de Rob estaba llena de confusión.

—Pero Alice, nunca has intentado tener sexo conmigo… oh… ya veo, estás hablando del tipo que está detrás de ti.— le dio un débil saludo de lejos a Jasper que lo miro enojado de regreso.

—¡Patttinson, cierra la puta boca antes de que te lastime!— Alice le grito y después dirigió su ira hacia mí. —Y además, Bella, ¿te importaría explicarme porque PUTAS mi hermano acaba de llamarme por teléfono hablando como un loco diciendo que lo llamaste porque alguien intentaba meterse al apartamento?

—¿Qué pensó que? No… Alice… solo era Rob intentando meterse a mi cuarto.

La mirada furiosa de Alice creció y yo lloriquee un poco.

—Primero ¿Por qué putas Pattinson trataba de meterse a tu cuarto? Y segundo, ¿Por qué putas llamaste a Edward CUANDO Rob intentaba meterse a tu cuarto? ¡Jesucristo santo, Bella! Edward está lo suficientemente jodido en este momento sin tener que imaginarse a ti y a Rob teniendo sexo en tu cuarto. ¿Quieres que intente arreglar todas sus pendejadas o no?

—Por supuesto que quiero…

—Puta madre, entonces no LO LLAMES cuando tienes a una sexy estrella de cine intentando derribar tu puerta.

Rob levantó las cejas.

—Alice, ¿sabes que tú novio puede oírte, verdad?

—¡CÁLLATE CON UN CARAJO, ROB!

Alice nos miró furiosa a los dos, jadeando con fuerza y apretando los puños. Jasper se puso detrás de ella y la abrazo por la cintura, acurrucándose en su cuello y susurrándole algo que no pudimos escuchar. Alice suspiro pesadamente y se calmó un poco. Se giro hacía Rob.

—Pattinson. Tu apartamento del piso de abajo… ¿tiene un dormitorio que no ocupes?

—Um… si… es igual que aquí, tres cuartos y tres baños.

—Bien. Bella se quedara contigo esta noche.

Rob me miro aterrado.

—Oh, recorcholis, Bella no. Mi apartamento está hecha una puta pocilga. Soy soltero por el amor de Dios. Hay basura por todos lados… en serio, quedaras asqueada.

Rodee los ojos.

—Um… Rob… solía vivir en las calles, en un callejón, rodeada de basura y meados. Creo que puedo soportar algunos platos y ropa sucia.

—¿Y qué tal mi masiva colección de porno?

—Lo soportaré. Además creo que Alice y Jasper quieren un poco de tiempo a solas.

Me di la vuelta para encontrar a Alice y Jasper besándose apasionadamente. Mientras los veíamos, Jasper puso su brazo bajo las rodillas de Alice y la llevo hasta su habitación. La puerta se cerró haciendo mucho ruido.

Los ojos de Rob se agrandaron.

—Cierto, si… obviamente tendrán sexo en este momento. Excelente.

Me reí y rápidamente me fui a mi habitación para tomar un cambio de ropa y mi teléfono para después irme al apartamento de Rob.

Se detuvo cuando estuvimos frente a su puerta y se giró para verme.

—Swan, antes de que entres, por favor recuerda que soy un hombre soltero. No me juzgues por mi falta de orgullo doméstico.

Abrió la puerta y me acompaño adentro.

Santa mierda, se veía como zona de guerra. Ropa, revistas y CDs estaban tirados por todos lados y en la mesa de centro estaba llena de recipientes de comida rápida. Varias guitarras recargadas contra el sofá y Dvd estaban tirados por todo el piso frente a la gran pantalla plana.

—Me gusta lo que has hecho con el lugar—. Dije, asintiendo en aprobación.

—Hey— dijo defensivamente. —Es hogareño.

Mire la explosión de parafernalia y ropa en la sala.

—¿Cómo encuentras algo entre todas estas cosas?

—Fácil. Todo está exactamente donde lo deje.

—Quieres decir donde lo dejaste caer…

—Hey, no critiques el sistema. Prefiero tenerlo así a como esta tú departamento.

Le fruncí el ceño.

—¿Qué tiene de malo mi departamento?

—Oh nada, si te gusta que se sienta frio e inhóspito.

—¿Qué?

—Y huele raro.

—Si, como a productos de limpieza.

—¡Yo también limpio!

—¿En serio?

—No. La verdad, para nada.

—¿Qué? ¿No tienes una sexy sirvienta francesa que venga a acomodar tus almohadas?

—Cállate— se rió y me enseño el cuarto donde me iba a quedar. —Prometiste que no me ibas a juzgar—. Había varias maletas vacías en la cama y rápidamente las lanzo al closet.

—Así que aquí está su cama, mi dama. Espero que sea de su agrado.

Lo abracé rápidamente.

—Gracias Rob, esta genial.

Me senté en la cama y él se dejó caer junto a mí.

—Parece que Edward se molestó cuando se enteró que estabas conmigo ¿eh?

Sacudí la cabeza enojada.

—Él no tiene ningún puto derecho de enojarse por lo que sea que haga. Él decidió irse. Tiene suerte que no me tirara encima de ti por puro despecho.

Él suspiró.

—Sí, maldita sea tu falta de despecho, Swan.

Lo patee con mi pie y él lo tomo y comenzó a masajearlo. Me miró y frunció el ceño.

—Bella, sé que estas muy enojada con Edward en este momento y tienes todo el derecho de estarlo, toda esta situación es una mierda, y el hecho de que él te haya lastimado tanto de verdad me hace enojar, pero por todo lo que Alice dijo, él de verdad está intentando hacer las cosas bien por ti, así que tal vez debas darle una oportunidad.

—Rob ¿de qué lado estas?

—Estoy de tu lado, Swan, pero Edward me cae bien y puedo entender por qué hizo lo que hizo—. Tomo mi brazo y apuntó las cicatrices rojas que tenía en mi pálida piel. —Si le hiciera algo así a mi novia, yo también me volvería loco.

Mire mis brazos, recordando lo irreal que fue ver las heridas abiertas antes de desmayarme. Fue terrorífico. Y pasé saliva cuando imagine como debió sentirse Edward, sabiendo que fue su culpa.

—Mira, entiendo lo que estás diciendo, pero eso no fue excusa para que me dejara.

—No estoy diciendo que lo sea.

—¿Entonces qué estás diciendo?

Se puso de pie y pasó los dedos por su cabello.

—Solo estoy diciendo que él está preocupado por ti. Y hoy probablemente no lo ayudo en nada. Tal vez debas hacerle saber que estas bien—. Caminó hacia la puerta y se giró para verme. —Buenas noches, Bella.

Le sonreí.

—Buenas noches, Rob—. Comenzó a cerrar la puerta. —¡Rob!— se detuvo y metió la cabeza por la puerta. —Gracias.

Él sonrió y asintió.

—De nada, chica vomito.

Mientras la puerta se cerraba saque mi teléfono y lo encendí. Tenía dos mensajes de voz.

Bella, soy yo. Por favor llámame. Necesito saber qué carajos está pasando ahí. ¿Estás bien? Por favor, llámame tan pronto como puedas.

La voz de Edward sonaba apresurada y urgente. Jesús, de verdad estaba preocupado por mí. En el siguiente mensaje se oía más asustado.

¡Bella! ¡Mierda! ¡Llámame! ¡Por favor!

Colgué y puse la cabeza entre mis manos. Cristo Santo, no tenía idea de que reaccionaría así al escuchar a Rob gritándome, debí haber imaginado que después de lo que pasamos con James, su mente iba a imaginar lo peor.

Miré mi teléfono y pensé que en lo que iba estar a punto de hacer. Antes de que me arrepintiera, marqué su número y presione llamar.

Mordí mi labio nerviosa mientras esperaba a que contestara.

—¿Hola?

Mi corazón dejo de latir. No era él. Era una mujer.

Me fijé en la pantalla del teléfono. El número estaba bien.

Jodete Edward.

Hey, démosle el beneficio de la duda. Debe haber una explicación racional para esto, justo como debe tenerla el por qué Rob estaba tocando tu puerta como loco. Bueno, tal vez no era racional pero era una explicación.

—¿Hola?— la voz hablo otra vez. La voz sonaba familiar.

—¿Bree? ¿Eres tú?

—Ah, sí, ¿Quién habla?

—Bree, um… ¿está Edward por ahí?

—OH, tipo que por supuesto que sí. Él esta, tipo que bañándose en este momento. ¿Quieres que te lo pasé?

Mi estómago se revolvió.

—¿Bree, porque estás tú ahí?

—Oh bueno, EC necesitaba… liberar su estrés y dije que lo iba a ayudar, pero cuando se quitó la playera, tipo que me atonte y derrame todo el aceite para masajes sobre él, así que ahora, tipo que él se está lavando y eso para que podamos empezar otra vez.

Mi corazón salto hasta mi garganta. Si claro. Perfecta explicación racional. Pendejo.

—Um… ¿quieres, tipo, dejarle un mensaje o algo?

—Sí, claro— dije con firmeza. —Dile que Bella llamó para decirle ¡que se vaya a la chingada!

Colgué y lancé el teléfono hasta el otro lado de la habitación. Pase las manos por mi cabello mientras jadeaba por la fuerza de mi enojo. ¡MALDITO CABRÓN HIJO DE LA PUTA MAS PUTA DEL MUNDO! Y de todas las personas con la pendeja de Bree. Sacudí la cabeza de la incredulidad. No quería aceptar que Edward era capaz de regresar a coger cualquier chica que se le pusiera enfrente, pero ¿Qué otra opción tenía? Él me contó su pasado. ¿Por qué debía creer que había cambiado?

Oh contrólate con una chingada, Swan. Él también sabe tu pasado. ¿Cómo te sentirías si te acusara de acostarte con hombres por dinero? Te sentirías destrozada. Al menos espera a escuchar lo que tiene que decir antes de comenzar a insultarlo.

Me tallé la cara con furia, estaba confundida por no saber que putas pensar.

Me asusté cuando mi teléfono empezó a sonar. Camine hacía el y vi el identificador. Era Edward. Por supuesto.

Contesta Swan. Merece defenderse.

Bufé enojada.

—¿Qué quieres, Edward?— dije ácidamente.

—Bella, por favor, solo escúchame por un segundo.

—¿Para qué? ¿Para que puedas decirme por qué estabas sin playera con Bree y con un chingo de aceite para masajes? ¿De verdad piensas que quiero escuchar los detalles?

—Bella, no fue así. Dios santo, voy a matar a la pendeja de Bree en este momento— hizo una pausa y exhalo ruidosamente. —Tengo alguien aquí, que intenta ayudarme con mis problemas. Un hombre… que dice es mi "Terapeuta de Serenidad."

—Edward ¿estás jugando? ¿Qué putas es un Terapeuta de Serenidad?

—El intenta ayudarme a controlar mi ira, Bella. Iba a darme un masaje esta noche para ayudar a liberar mi tensión. Bree se ofreció a sostener el aceite por él, pero por supuesto logro cagar todo. Nada más paso, te lo juro por Dios.

Cerré los ojos y respiré. Su explicación tenía sentido pero por alguna razón todavía estaba enojada, principalmente por que dejo que un completo extraño entrara a su vida para ayudarlo con lo que él no me dejo hacerlo.

—Bella— su voz sonaba como si me estuviera rogando. —Por favor di que me crees.

—¿Y qué importa lo que crea, Edward?— dije enojada. —Ya no tengo ningún derecho sobre ti, así que puedes pasar tiempo con quien se te dé la gana, igual que yo.

Se quedó callado y sentí una punzada de satisfacción al saber que lo había lastimado. Cuando hablo de nuevo, su voz estaba pesada de emoción.

—Alice dijo que Rob estuvo contigo hoy.

—Eso es cierto.

—¿Cómo se portó?

—Bien

—Mmm.

Jesús, la conversación era como sacarle sangre a una roca. ¿Así iba ser ahora entre nosotros? ¿Conversación educada evitando todo lo que de verdad queríamos decirnos? Bufe de frustración.

—Bueno, me tengo que ir. Solo llamaba para decirte que no te preocuparas, estoy bien. Rob me está cuidando muy bien. De hecho, me quedaré esta noche en su casa.

Oh Swan, maldita perra. Ese fue un golpe bajo. Dile la verdad, no importa lo mucho que te haya lastimado, no le hagas esto.

—Ya veo— pude escuchar el dolor en su voz y maldije el hecho de que aún lo amará tanto como para evitar que eso continuara. Suspiré con pesadez.

—Y no es que sea tu asunto, pero no, no me lo estoy cogiendo.

—¿Entonces por qué te estás quedando con él?— preguntó con cautela.

Escuche celos en su voz y me enojé.

—¿Y a ti que te importa, Edward? Me dejaste ¿recuerdas? Tú estás allá y Rob está aquí y está siendo un perfecto puto caballero, así que cálmate con una chingada—quería gritarle que era un idiota y que nos estaba haciendo sufrir sin ninguna puta razón a los dos y que me necesitaba, pero mi orgullo no me dejaba. En vez de eso moví el pie con impaciencia mientras esperaba que él hablara.

—¿Cómo están tus brazos?

El arrepentimiento en su voz mandó un escalofrío por todo mi cuerpo. ¿Por qué no estás aquí, Edward? Así podrías ver con tus propios ojos. Podrías pasar tus dedos sobre las rojas cicatrices y ver que estoy bien y que no eres un monstruo.

—Sanando— contesté suavemente. —Es solo piel, Edward.

Lo escuché dar un respiro tembloroso antes de hablar.

—Tú eras perfecta y yo te dañe.

La respiración se me quedo en el pecho. Hombre estúpido, entendiendo todo mal como siempre.

—Nunca he sido perfecta, Edward, y tú tampoco. Desde el principio los dos estábamos dañados. ¿Cuándo entenderás eso?

Los dos nos quedamos en silencio y yo no tenía idea de que decir. Dolía por poder decirle que lo amaba, que lo extrañaba y que estaba vacía sin él pero no veía el punto de hacerlo.

Finalmente, dije.

—Mira Edward, debo irme.

—Oh… si, por supuesto— me emocione un poco por la decepción en su voz. —Gracias por llamar… para decirme que estas bien.

—No hay problema— mordí mi labio para evitar rogarle que regresara a casa. —Espero que encuentres paz, Edward.

Se quedo callado.

—Yo también.

—Buenas noches.

Su voz me detuvo de colgar.

—¡Bella! Yo… — su voz divagó y yo apreté los ojos, rezando para que me dijera que me amaba, extrañaba o necesitaba. —Yo… solo quiero decirte…— maldijo bajo su aliento y dijo, —buenas noches, Bella.

Pasé saliva mientras colgaba y susurré para mí.

—Yo también te amo.

Genial el capitulo ¿verdad? Esto merece que vayan a votar a:

http (:) / fanfiction-addiction-awards (.) blogspot (.) com

en cualquier categoría donde vean The Screamers: Las Gritonas (y también Te tomaré una foto)…

Esta vez no me tarde tanto ¿cierto? Intento organizarme lo mejor que pueda, paciencia chicas! Algunas aman a Rob otras no… mmmm

Y Emmett por fin llego, el próximo capitulo veremos como ayuda a Ed con su temperamento y por fin Alice pudo acostarse con el sexy doctor Jasper.

¿Les gusto? ¿Frase favorita? ¿Qué piensan del minúsculo avance e intercambio de la Chica Pipí y el Tarado? Déjenmelo saber en sus reviews!

Reviews Reviews Reviews Reviews