Capitulo 19: Porque un final, es un final.

"No importa que pase. La Luz siempre será reconocida en la Oscuridad y la Oscuridad en la Luz. Pero en un mundo completamente Oscuro, la Luz no resaltará. No a menos de que nos veamos a nosotros mismos y contemplemos nuestra propia Luz –Infinitamente más brillante y enceguecedora que cualquier otra-."

Cuando uno comienza una cosa, no piensa en como termina, es más, uno ni siquiera piensa en cómo comenzarla, sólo lo hace y ya, deja que todo tome su curso y reza porque sea el camino deseado.

Pero, ¿cuántas veces ya me había planteado yo, cómo terminaría todo? ¿Y cómo comenzaría?

Porque yo me había propuesto comenzarlo. Atacarlo era mi manera de comenzar la batalla y así desatar lo que el destino quiera, en cualquiera de todos los escenarios que había planteado como opciones.

¿Pero… si ninguna de mis opciones es la correcta?

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En la filosofía de los ninjas, hay un efecto cadena que nunca se rompe: si te atacan, tú atacas luego. De la manera que fuese, aun que sea solo en defensa propia, atacaríamos a quien nos ofende para sobrevivir. Porque fuimos entrenados para eso, porque es nuestro deber como defensores de nuestra aldea y/o familia, fuesen quienes fuesen…

-¿Cuál era el objetivo de enviarme a esa ilusión si no me matabas mientras? ¿Perder el tiempo? –pregunté, Sasuke no mostró ápice de alterarse. Mantenía su imperturbable máscara.

-Hmp –gruñó pero sin enojo o algo parecido.

-¿Puedes responder alguna pregunta? –cuestioné su vocabulario indirectamente. No es mi culpa que le haya repetido tantas veces las mismas preguntas, pero era su problema no responder más que "Hmp" o "Uh". Ahora entiendo porqué Naruto enloquecía.

Eso sí, tanto él como yo no nos habíamos movido de nuestros lugares.

Él escondido entre los árboles y yo en medio de un campo, con un escrito en la frente de "Blanco fácil" para cualquier idiota que tuviera un kunai cerca.

Jodido imbécil con inteligencia superior…

-¿Con qué hiciste esa ilusión, tu Sharingan? –Él lució un poco más interesado antes mis conclusiones- ¿Con eso? ¿Enserio? –pregunté incrédula. ¿De verdad? ¿De verdad pudo dejarme en una ilusión momentánea por quién sabe cuánto tiempo con esos ojos con falla genética? El repentino interés de Sasuke se esfumó ante mi incredulidad.

-¿Vas a quedarte parada toda la noche? –y mágicamente habló con ese tonito tan irritante y que dan ganas de ahorcarlo.

-¡Oye tú, bastardo –en el otro tiempo- cabeza de gallo, no vengas a apresurar las cosas luego de todo lo que me has hecho pasar! ¡¿Sabes cuánto tiempo me has dejado atrapada en esta…dimensión paralela o mundo alternativo? Pasa todo ese tiempo allí ¡y luego hablamos de apurarnos! –grité estruendosamente. Sasuke negó con la cabeza sin razón aparente.

-Quizá esta negando por tu estupidez ante tu gran boca y tus pocas acciones, ¿te diste cuenta del discurso que acabas de soltar? ¿Por qué no comienzas a pelear? –Chilló mi Inner con voz sarcástica y yo estuve claramente contenta de escucharla chillar otra vez-¿Vas a quedarte parada como estúpida todo el día con esa sonrisita tuya o vas a patearle el trasero como queríamos desde el principio? –Preguntó burlona.

-Tus deseos son órdenes…-pronuncié despacito y preparándome para atacar. Mi Inner sonrió descaradamente- por hoy –añadí y su sonrisa desapareció- Prepárate, Uchiha –susurré, él seguía escondido entre los árboles.

-Mucho bla, bla, muy poca acción –criticó mi Inner.

Con un grito de ataque, me lancé hacia él.

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Corrí por los árboles, hace poco que habíamos hecho un pequeño contacto con nuestros puños y brazos, pero él se alejó y empezó a correr con una velocidad que -quizás pude alcanzar pero las ganas no me daban- me dejó atrás. Lo peor es que él muy bastardo me pudo haber dejado en una ilusión nuevamente –pero yo ya había hecho varios 'kai' por si había algún genjutsu-, Uchiha parecía no querer dar la cara.

Callé mis pensamientos y al más mínimo ruido, me dirigí con un puño cargado de chacra hasta el desgraciado entre los árboles.

Sasuke esquivó mi puño y tomó mi brazo para azotarme contra el tronco de un árbol. Al contacto con la madera, la copia se hizo humo. Por supuesto, él ya lo había notado y venía directamente hacia mí.

Concentrando chacra en mis pies, intenté correr lo más rápido posible para poner en práctica otra estrategia. Lamentable y previsiblemente, Uchiha me estaba alcanzando bastante rápido, cosa que ya esperaba ante mi reducida cantidad de chacra comparada con la que tendría siendo mayor y a mi pequeño cuerpo que no me dejaba dar grandes pasos. Antes de que me diera cuenta, una bola de fuego ya había sido lanzada hacia mí, por lo que al darme cuenta, no tuve más remedio que tirarme hacia un lado, esquivando por los pelos –y literalmente por los pelos, porque me quemó las puntas, el maldito desgraciado- el ataque. No obstante, otros ataques de fuego ya se dirigían a mí, y como la suerte no me podía durar tanto, mi intento de esquivarlos no dio resultado, y me quemaron gran parte del brazo izquierdo y la espalda, dada también a mi inteligente forma de saltar hacia el centro del bosque para esquivar el ataque, terminé estampada contra un árbol y caí en el suelo donde me golpeé con las raíces sobresalientes de la planta.

-Ryō no Jutsu –con mi mano derecha intenté sanar un poco las quemaduras, sobre todo las de la espalda. Una vez que pude moverme con más comodidad, sin llegar a estar completamente curada, me levanté y busqué con la mirada a Uchiha. Él estaba al frente con pose de "soy superior a ti" y mirándome con desdén.

-Molesta –escupió con desagrado. Ante ese apodo tan conocido, no evité cerrar mis manos y convertirlos en puños.

-¡Ya verás! –exclamé, acumulando chacra en mis brazos.

Sin pensarlo detenidamente, me lancé sobre él intentando darle un buen golpe en la cara que lo dejara irreconocible. Uchiha esperó a que estuviera realmente cerca de él y una vez que mi puño estaba a centímetros de su cara, me tomó del brazo izquierdo lanzándome hasta el suelo en lo que yo lancé un gemido de dolor. Afortunadamente, yo ya había previsto eso, y cuando mi caída hasta el suelo ya era bastante cercana –recuerden que el jodido hijo menor de los Uchiha es bastante alto en este momento- con mi otro brazo disponible golpeé el suelo, logrando que Sasuke me soltara y saltara lo más lejos posible para esquivar el suelo roto.

En lo que él esquivaba el piso destruido, yo –victoriosa por hacerle retroceder- aproveché un poco más para curarme el brazo izquierdo –el muy bastardo me había roto el brazo al tirarlo de una forma poco delicada-, y cuando pareció poder dejarme continuar, hice varias copias de mi misma con un Kage Bushin, y me interné en el bosque, dejando a mis diminutas copias, correr de forma graciosa en todas las direcciones rodeando la posición de Uchiha.

-Tienes que admitirlo, ver a esas copias baratas tuyas es muy gracioso, en especial con esas piernitas –se burló mi Inner.

-¡Oye! Esas piernitas están así porque de pequeña no hacía mucho ejercicio, ¡no había músculos que desarrollar! –repliqué.

-No había músculos o más bien no comías, ¡mira esos tobillos! Pareces que te vas a romper… ¡oh espera!, si te rompiste, digo, la copia –chilló, algo extrañada ante su correcta predicción- ¡Oh, no! Es todo el clon, ¡vuelve a la batalla, están destruyendo a tus copias baratas antes de que lleguen siquiera cerca de él! –profirió alarmada.

Volviendo al campo de batalla, como quería mi Inner, me di cuenta que efectivamente, Sasuke las iba destruyendo una por una, con un simple ataque desde su espada, eh, ¿cómo era que se llamaba?, ¡Ah, sí!, Chokuto.

-Maldito el día, en que Kakashi-sensei le enseñó el Chidori –me quejé en cuanto vi que atacaba con esa técnica al último de los clones. Luego de destruirlo, me miró a mí- Algo me dice que soy la siguiente en la lista –y, aunque no lo demostrara con mi cara, el pánico me inundó- ¿Quién no se asusta, cuando ve a una espada rodeada de rayitos mortales a su alrededor y con un dueño espeluznante que te mira como si fueras un gran estorbo en su vida? –repentinamente recordé que yo sí era un gran estorbo en su vida, desde el momento en que me enamoré de él y le empecé a perseguir día y noche y que después lo fui cuando descubrí que se iba y que lo sigo siendo desde el momento en que regresó a destruir a la aldea y me dejó viva- Soy un gran estorbo en su vida –y aun que debió ser deprimente para la Sakura fangirl que le perseguía como perro a su dueño, para mí resultó inevitablemente divertido y estúpidamente masoquista.

-¿Sabes que mientras tú estás pensando cualquier porquería, él no deja de avanzar con esos temibles rayitos azules mortalmente dañinos, verdad? –preguntó mi Inner.

Y cuando yo regresé al mundo real luego de semejante revelación, tuve suerte de crear una copia más para salir ilesa –aunque la pobra copia quedó mal parada-, mientras intentaba golpearlo de nuevo en la cara con mis puños cargados de chacra.

-No caigo dos veces en lo mismo –murmuró con voz burlona y antes de darme cuenta, me tomó de los dos brazos y bloqueó mi corriente de chacra al desconcentrarme al ver el Sharingan rondar sus ojos. Esta vez y debo admitir que es la primera, logré darme cuenta que no era el Sharingan que yo conocía, era diferente y más temible- Nunca mires a un Uchiha a los ojos –dijo arrogante. Cuando razoné el porqué no debía hacerlo e iba a desviar la mirada, todo se volvió negro.

Y aunque pronuncié 'kai' varias veces desde que entré a la ilusión, no lograba regresar al bosque. Seguí pronunciándole por si pasaba algo, pero…

Algo me decía que no iba a salir, a menos de que Uchiha quisiera.

-Prepárate para ver el futuro nuevamente –dijo una voz en el espacio negro- porque una vez que sepas de lo que te perdiste, te arrepentirás de todo lo que has dicho y hecho sobre mí.

Antes de que una luz me iluminara, cegándome, pude escuchar algo que me descolocó.

Uchiha estaba riendo quedamente.

-Y al muy lindo, le da por reír ahora, ¿por qué no lo hacía cuando celebrábamos algo? ¡O por último cuando se moría alguien! Son situaciones mucho más graciosas –expresó mi Inner irritada, justo en el momento más inoportuno.

-Kami bendiga a aquellas personas sin segundas conciencias –Amén.

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Cuando pude vislumbrar una luz blanca entre tanta oscuridad, tuve que cerrar los ojos rápidamente. La luz me lastimaba los ojos y el hecho de que mi mente fuera controlada por Uchiha, no me permitía obtener alguna herida que no fuera por lucha.

Empecé a abrir los ojos mientras parpadeaba repetidamente. Necesitaba acostumbrarme a la luz. Y una vez que lo hice me extrañó encontrarme en Konoha.

No me malentiendan.

No me extraña encontrarme en el lugar, Konoha. Me extrañaba encontrarme en los momentos festivos de Konoha.

Me extrañaba estar en Año Nuevo –más bien, cerca del Año Nuevo-, en Konoha.

Y ver a Sasuke ver todo desde la punta de la torre del Hokage, no me ayudaba en nada. ¿No se supone que hay Anbus vigilando la torre? ¿Los mató? ¿Siguen vivos? ¿O es que los imbéciles Anbus de la villa nunca habían pensado en que el Hokage sería atacado en su propio territorio?

-Otro ejemplo de mediocridad aparte de ti –se burló Inner.

-Yo no soy mediocre.

-Y el hecho de que te desconcentres por pequeñeces en medio de una batalla físicamente mental –dijo mi Inner, la cuestioné en mi interior- No sé si existe el término "físicamente mental" pero, ya ves, si no es mediocridad lo que estás haciendo, ¿qué se supone que es?

-Desconcentración por pequeñeces en una batalla físicamente mental.

-Hmp – el gruñido me sacó de mi trance y cuando me di cuenta, descubrí a Sasuke mirándome fijamente.

La mirada me causó nerviosismo. Ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que un Uchiha me había mirado así. Y es que en el clan Uchiha –del pasado- suelen ignorarse entre sí. Si no fuera por las peleas que provocaba o por hablarles, podría jurar que nunca me habían visto tan hostilmente –excepto por Itachi, pero generalmente no solía verlo y si estaba en casa, nunca supe de él-.

Sasuke no despegaba la mirada y yo no sabía donde ocultar la mía. Así que lo enfrente y así fue como miré nuevamente su Sharingan, pero esta vez, pude descubrir que no era a mí a quien miraba. Siguiendo la dirección de sus ojos, su objetivo se movía lentamente. Busqué con mi mirada en los alrededores y no encontré nada sospechoso. Recurrí nuevamente a su mirada y seguí la dirección que me indicaba y así me di cuenta de quienes eran las víctimas.

Bajo la asesina y mortífera mirada del Sharingan, Naruto y yo caminábamos por la calle.

Me seguí con los ojos a mi misma y a Naruto, encontrando que íbamos hablando bastante alto, más bien Naruto gritaba y yo le reprendía en alto. Entonces recaí en el ambiente que me rodeaba.

-¿Lo recuerdas, Sakura-chan?- dijo Naruto viendo de un lado a otro. Yo me oculté estúpidamente en cualquier parte, con tal de que no me viera, pero siendo una ilusión hecha por la mente de Sasuke pues… él no me vería de todas formas.

-¿Qué cosa?- pregunté yo. Mi otra yo.

-El año pasado la decoración era igual, ¡la vieja no quiere gastar en algo que no sea sake!- reclamó Naruto. De haber estado en otra situación quizá me hubiera reído como se reía mi otra yo en este momento, por la mueca tan desaliñada que Naruto hacía.

Dirigí mi vista a Sasuke. Él nos…los miraba como si no le interesara lo que hacían. Los miraba como si fueran un par de desconocidos, ya saben, la típica cara imperturbable y sin expresión que hacía ver su cara lisa como un tablero para lanzar dardos.

Cuando noté lo absurdo e incoherente de mi pensamiento decidí retomar la conversación de Sakura dos y Naruto.

-Oh, vamos, de seguro Tsunade-sama sabe lo que hace –y siendo como yo era, ahí estaba mi defensa para Tsunade-sama, pero si recordaba bien mis pensamientos en ese momento, eran algo como "Ya sabes, Naruto, ella está ahorrando la compra de adornos para poder mejorar la situación económica de Konoha, así el dinero será invertido en la compra de alcohol y como Tsunade-sama es la hokage, recibirá una gran cantidad de licor –sake- gratis y de buena calidad, ¿ves que ella sabe lo que hace?". Oh sí, yo era graciosa.

-¡Pero siempre es lo mismo! –por supuesto que sí, eso se llama reciclaje. Pero Naruto no lo sabía ni tampoco se daría cuenta y por eso continuaba gritando.

-¿Y por qué no decoras tú a Konoha?- Sakura dos empleó un tono sarcástico y burlón.

-¡Dattebayo!, es la mejor idea que has tenido –exclamó Naruto. Sakura dos puso una expresión desencajada.

-Naruto –advirtió. La verdad es que si no mal recordaba, temía que Naruto arruinara las fiestas. Obviamente sin intención, pero es que…bueno, es Naruto de quien hablamos.

-¡Sabes que es broma, Sakura-chan!- dijo Naruto con una risita nerviosa, al parecer interpretó mi tono como si hubiera tomado sus palabras como un insulto.

-Ah, más te vale – y Sakura dos, alias yo, como siempre se creía sus palabras y pensaba que Naruto había abandonado sus estúpidos pensamientos de decorar Konoha él solo.

-Aja, pero ahora me voy, tengo mucho que hacer.- dijo el rubio. Me quedé mirando su cara. Ahí estaba mi mejor amigo, quien sonreía como siempre lo solía hacer, con una alegría contagiosa que hacía reír hasta a la persona más seria. Miré a Sasuke por instinto, y a pesar de que seguía sin expresión pude vislumbrar una pequeña –pequeñísima, pequeñísima- sonrisa en sus pálidos labios. Me quedé mirándolo un rato, pero al notar lo estúpida que me veía y lo que me estaba perdiendo, decidí retomar la conversación que se mantenía abajo.

-¿Qué planeas? –preguntó mi copia mayor allá abajo. Su expresión era intrigada.

-Nada, sólo que… ¡haré la mejor celebración de año nuevo que se haya visto, de verás! –sonrió Naruto alzando los brazos al cielo. La expresión de Sakura Dos era realmente graciosa, boca desencajada, expresión sorprendida y un gran y peligrosa aura emergiendo de ella.

-Naruto…-

-¡Aaaaah! – Naruto empezó a gritar y correr muchísimo antes de que Sakura Dos hiciera algo, es más, ella se mantenía ahí y una vez que Naruto estaba lo suficientemente lejos como para verla o escucharla, se largó a reír con bastante fuerza, mientras largas carcajadas sonaban en el silencioso ambiente.

Cuando dirigí mi mirada a Sasuke, éste estaba con los ojos cerrados y una sonrisa arrogante y torcida. Asumí que era por mis carcajadas, pero dado que Sasuke no se dejaba contagiar y mucho menos, haría algo que podía interpretarse como un motivo romántico –es típico que la pareja feliz comience a reírse, juntos-, di por hecho que sonreía por la cobardía de Naruto –que era un poco más sensato me de todas formas absurdo-.

De nuevo me quedé observándolo, pensando seriamente el porqué me había regresado aquí. Entonces recordé lo que dijo hace poco.

-"… Te arrepentirás de todo lo que has dicho y hecho sobre mí".

Lo más probable es que si me arrepintiera en eso de que luego se había alejado de nosotros y nunca nos había visto, pero… para todo el resto, no creo que me arrepienta, después de todo nos iba a asesinar de nuevo ¿no?

De repente, Sasuke se levantó y esta vez, juro que lo vi mirarme a mí. Hizo un gesto con la cabeza y entonces empezó a moverse. Yo como no tenía ni idea de que es lo que quería hacer, preferí seguirle, así que me despedí de mi otro yo y comencé a saltar por los tejados.

Me extrañó que no llegáramos a donde se encontraba Naruto o alguien conocido, más bien nos alejábamos de Konoha e íbamos directo al bosque, a las afueras. Fue entonces cuando noté que había una pequeña casa con madera aparentemente chamuscada por el fuego en algún tiempo y en lo que se veía un campamento improvisado. Cuando vi gente en el lugar, adiviné que eran los compañeros de Sasuke, lo que fue confirmado cuando al acercarme reconocí a Karin, Seigetsu y… ¡ah! Juugo.

Admito que quedé sorprendida al ver la familiaridad con la que se trataban entre sí. Seigetsu y Karin estaban peleando y Juugo los acompañaba tranquilamente mientras apreciaba una hoja en el suelo.

Cuando llegó Sasuke, la pelea desapareció y todos se quedaron mirando al que es su jefe. Sasuke pasó de largo y entró en la casa. Los demás casi por instinto le siguieron. Yo me quedé parada en medio del campamento, preguntándome cual era el punto de mi visita a estos lugares.

Miré la fogata en la que al parecer cocinaban su… desayuno, almuerzo o sea lo que sea esa cosa verde a estas horas. Obviamente, de no ser por Sasuke, yo no me hubiera enterado de que estuvieron todo este tiempo bastante más cerca de Konoha de lo que jamás pensamos –Naruto y yo-. Me senté en el piso y comencé a divagar. La única razón por la que Sasuke me envió a este lugar, en esta ilusión era para que yo viera algo que me hiciera arrepentirme de mis palabras, sin embargo a este punto, no puedo decir de que debo arrepentirme.

-Sin embargo, te está mostrando todo desde su punto de vista, ¿aún no sabes qué haces aquí? –murmuró mi Inner.

-Mostrarme todo desde su punto de vista… -murmuré más como reflexión que como afirmación. Mi Inner gruñó molesta a lo mucho que me demoraba. Mas, yo capté a que se refería.

Sasuke quería mostrarme que hizo él, antes, en y después del Ataque de Konoha.

Me iba a enseñar esas lagunas mentales que yo tenía, aspectos que desconocía y lo más importante, tal vez, la razón del porqué me envió al pasado.

Abrí mis ojos inesperadamente al ver que mi panorama cambiaba. De pronto me vi dentro de la casa con el equipo de Sasuke –cuyo nombre no recuerdo-. Sentí el ambiente tensó por un rato y recapacité que tal vez, el Sasuke real se había molestado al estar divagando en el patio en vez de escuchar la conversación entre estos sujetos. Me reí mentalmente ante tal suceso, sería divertido ver la cara molesta de Sasuke, como cuando Naruto lo molestaba.

Miré a mí alrededor. Todos estaban absolutamente quietos, como si alguien hubiera puesto pausa a una película y la imagen se quedara suspendida hasta que le pones continuar. Todos mantenían poses estoicas. No pude evitar mirar a Sasuke. Su pose de "soy superior a ti" se mantenía, estaba parado, con porte recto, su cabeza mirando hacia los integrantes y sus ojos mostrando su característica frialdad. Inspeccioné sus ojos, lo que más me intrigaba era no encontrar una luz en ellos, aun que fuera la poquísima luz del exterior reflejándose en ellos. Asumí que en verdad había caído en la oscuridad y que ese Sasuke que veía en este momento era el que vi antes de marcharme al pasado, entonces, ¿por qué tantas molestias en retractarme de lo que he dicho?

-Esta semana se realizará el plan, todo está coordinado, así que prepárense –dijo Sasuke. Me sobresalté ante su voz. La imagen se había descongelado y ahora estaba en medio del recuerdo. Me concentré en su conversación.

-Yo no entiendo, porque tenemos que estar con esos –gruñó Seigetsu. Asumí que se refería a los de Akatsuki. Pero lo que no entiendo es porque decía eso si se supone que eran aliados.

-Hmp –

-Cállate, cara de pez. Sabes perfectamente el porqué nos unimos a esos –replicó Karin, molestando al ninja de pelo blanco.

-¿Enserio? –Preguntó con sorna- ¿Puedes tu decirme la razón?

Karin se sorprendió y quedó indecisa por unos momentos antes de volver a hablar.

-Por supuesto. Los necesitamos para poder atacar a esa aldea. Nosotros tenemos el poder, que es Sasuke –dijo con admiración lanzándole una breve mirada. Rodé los ojos- P ero ellos tienen el número para poder derrotarlos. Fácilmente nosotros podríamos actuar solos, pero los necesitamos como elemento distractivo, ¿verdad, Sasuke? –preguntó Karin.

-No –respondió él, zanjando el tema.

Seigetsu sonrió burlonamente a Karin y ésta, le respondió tirándole un kunai. Juugo, al margen de todo, se quedó parado observando a Sasuke. Tal vez, el comprendía más de lo que los otros dos conocían.

Seguí a Sasuke, a una habitación bastante pequeña, que contenía un montón de armas, pergaminos y otras cosas. Había un escritorio y una estantería, el resto era al suelo y la lámpara como única fuente de luz aparte de la luz del exterior.

Me fijé en el escritorio, donde había una pequeña carta. La intenté recoger pero traspasé la mano con el escritorio. Recordando que a fin de cuentas, todo era una ilusión, me dedique a mirarla y a leerla.

Era la carta que Sasuke envió a Tsunade-sama para poder regresar a la aldea.

Mis ojos se ampliaron al recordar a mi maestra. ¿Habría sido Sasuke quien se encargó de eliminarla? Cerré los ojos ante el pensamiento. No quería ver si él había sido el causante, prefería pensar que fue algún Akatsuki.

Cuando abrí los ojos, vi a Sasuke relativamente muy cerca de mí. Sentí como mi cara había empezado a sonrojar y evitándolo de todos modos, decidí mirar hacia otro lado. No obstante, Sasuke no estaba cerca de mí, sino, del escritorio y de la carta. Al parecer hoy la iba a enviar y luego recibiría la contestación de Tsunade-sama, que daría paso, a que Naruto y yo nos enteráramos luego, de que Sasuke iba a venir, y en medio de la celebración, que Sasuke llegara, pero no a las fiestas.

Cuando empecé a atar cabos, todo empezó a recobrar sentido, pero aún faltaba el resto de la historia. ¿Por qué Sasuke y Akatsuki trabajan juntos? ¿Por qué atacaron Konoha? ¿Por qué me dejó viva? Y ¿Por qué me envió al pasado?

Sasuke siguió viendo la carta por unos quince minutos. Luego, la puso en un sobre y la guardó por allí. Yo, aburrida de verlo sentado, me había puesto a mirar los libros de la estantería. Sin embargo, no eran muchos y pronto ya estaba aburrida de nuevo. Cuando Sasuke terminó, yo salí y empecé a mirar alrededor. Su grupo estaba disperso por todo el "patio" delantero. Juugo con los animales y el resto peleando entre sí.

Me recordó al Equipo 7.

Yo regañando y golpeando a Naruto, mientras éste intentaba reclamar o disculparse, y Sasuke alejado del resto, con los ojos cerrados y en tranquilidad.

Los viejos tiempos…

El viento empezó a soplar fuertemente. Me sobresalté y me puse en alerta ante cualquier visita. Pero resultó que el paisaje comenzó a distorsionarse y las figuras cada vez se hacían más borrosas.

Antes de cambiar de ilusión, sentí a Sasuke a un lado.

Me imaginé que pensó lo mismo que yo, o eso quería creer.

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El paisaje distorsionado se iba aclarando momentáneamente, pero ya no conservaba una gran definición. Todo era borroso, como si fuera la imagen que se refleja en el agua de un lago o algo que se observa desde muy lejos, casi entrecerrando los ojos para poder ver con un poco de claridad.

Tardé bastante en adecuar mis ojos al terreno. Una vez que me acostumbre, pude ver la extraña escena tan familiar. Mi Inner y yo suspiramos al mismo tiempo.

-¡Sugoi! –gritó mi hiperactivo amigo.

-Por primera vez estoy de acuerdo contigo, Naruto- y ahí estaba Sakura dos, representándome en la obra.

-Visto desde aquí, nos vemos escalofriantemente dementes, ¿por qué mierda gritamos igual que Naruto? ¿Por qué imitaste a Naruto? –me recriminó mi Inner. Yo la ignoré, tomando en cuenta que este no era momento de gracias y risas- ¿Qué? ¿Ahora me ignoras? Pero es que te… -

-¡Sakura-chan!, ¿viste esos platos de ramen?, ¡eran enormes!- gritó emocionado. No pude evitar notar que cada vez que exclamaba o gritaba algo levantaba los brazos.

-Lo sé, y se veían apetecibles –me miré sonreír. ¿Hace cuánto no sonreía yo así de feliz? Recuerdo que antes solía hacerlo todo el tiempo: al levantarme, tomar mi desayuno, mirar a Sasuke, entrenar, salir de compras… yo sonreía mucho. Y ahora me salen sonrisas irónicas y egocéntricas junto a esas sonrisas sinceras que no alcanzan ni a ser la mitad de felices de las que daba antes. Las guerras te cagan la vida, pensé y mi Inner recriminó mi vocabulario soez. Y eso que ella dijo una antes.

-¡Sí! –y luego miré la sonrisa de Naruto.

No pude evitar divagar de nuevo y para cuando desperté, me di cuenta de que ese extraño "efecto pausa" había vuelto a ocurrir. La imagen estaba congelada y estática.

Cuando recordé que sólo una persona podía hacer eso, giré para poder localizarlo. Sentado a una muy corta distancia de mí, miraba desde el techo de una casa a mi antigua y/o futura persona. Noté que no estábamos muy lejanos de las personas que dialogaban y con eso surgió la duda de porqué veíamos todo tan borroso. No era la lejanía, no es el clima, y sólo podía ser otra cosa. Sasuke. Aquel que ve los sucesos debe de tener un recuerdo según lo ve.

-Pero Sasuke no tiene nada que impida su vista…- pensé. Podía ser que tuviera la vista nublada, pero ¿de qué? ¿Lagrimas? No, imposible. ¿Niebla? El clima está feo pero no hay nada que perturbe el mirar hacia abajo. Entonces ¿Qué?

-¿Ceguera? –preguntó mi Inner. No bastó mucho antes de que yo le recriminara- ¡Ey! ¿Qué sabes tú de sus ojos, algún accidente lo pudo haber dejado un poco ciego! –y aun que eso sonaba coherente, no explicaba porque los otros recuerdos se podían ver mejor- ¿Ceguera Temporal o reciente? –preguntó.

Eso era más coherente, lástima que Sasuke más ceguera sonaba igual de absurdo.

-Naruto…-escuché decir a Sakura dos.

-¿Qué pasa, Sakura-chan?- preguntó Naruto. Si no mal recuerdo… viene algo potencialmente embarazoso para mí.

-¿Cuando crees que…llegará Sasuke-kun?- pregunté con timidez… Maldito Sasuke.

-Pues no sé, la vieja no ha revelado nada, ¡pero estoy seguro de que llegará para los fuegos artificiales!- sonrió. Yey, Sasuke viene a visitarnos, y ya llegó, y está arriba y está escuchando lo que decimos, y me escuchó decir algo tan ingenuo como: ¿Cuándo llegará? Yo sé que el desgraciado está sonriendo, le debe causar gracia.

-Eso sería un momento perfecto- murmuró Sakura dos viendo el cielo. No, no, aquí viene algo malo. Sasuke-baka vete de aquí, tienes que irte, no escuches, no escuches, no…

-¡Oh, vamos!, arriba el ánimo, para las doce tenemos que pedir nuestros deseos y además cuando el Teme venga, de seguro te besará y harán todas esas cosas que no pudieron en… ¿Cuántos años eran? –Naruto es hombre-niño muerto.

-¡Naruto! -¡Pégale! ¡Pégale!

-¡Sakura-chan, no es mi culpa que tu mal pienses todo lo que digo! –se quejó Naruto.

-¡Ahora verás, pedazo de imbécil! -¡Sí, Sakura dos! ¡Mátalo! Pero luego revívelo, no he hecho todo lo que he hecho para que se vuelva a morir. Por lo menos no a mis manos.

-¡Kyaaa! –Tan pronto como Naruto salió gritando, pude sentir la arrogancia plasmada en Sasuke. Para mí era tan embarazoso que prefería no mirarlo. Y que mal que no lo hice.

La escena se corrió y empecé a ver imágenes como una ráfaga de viento. Cada imagen corría sumamente rápida y aunque alcanzaba a distinguir algunas, todo sucedía tan rápido que no alcanzaba a asimilarlo y terminaba olvidándome de lo que vi.

En un momento, todo se detuvo.

Y ahí fue que vi, el panorama más extraño que pude haber visto jamás. El más extraño y el más aterrador.

Cada casa destruida, cada shinobi en una pelea, cada arma siendo lanzada y ocupada, cada persona cayendo.

Y quizá lo más triste de todo: cada amigo muriendo. No pude evitar reconocer esa escena y tan pronto me puse a mirar a mí alrededor en busca de Uchiha, la escena cambió.

Todo volvió a hacer negro y yo estaba desesperada por ver algo nuevamente. La imagen quedó estática, estaba todo negro. Entonces lo vi: Uchiha estaba enfrente de mí, como niño y adulto, como víctima y victimario. El niño pronto se fue dentro de la oscuridad, sin embargo, el adulto se quedaba ahí, conmigo. Sacando un katana peligrosamente bastante más grande de lo que yo recordaba y mucho más filosa y brillante que la original.

Tragué pesado. Aún con la rabia acumulada en mi interior por mostrarme tal escena, estaba paralizada. Sasuke parecía listo para matarme y yo no recordaba ninguna técnica que me ayudara. Para cuando necesito valentía…

No te dejes intimidar! Recuerda que es una ilusión –exclamó mi Inner. Y entonces yo reaccioné.

-Por supuesto, no puede hacerme nada porque es una ilusión –murmuré para mí, mas, no me quedé tranquila.

Antes no me pasaba ni hacía nada porque todo lo anterior eran recuerdos de Sasuke. Esto no era un recuerdo, ni mucho menos alguna experiencia de él.

Era un espacio creado por él, donde él estaba en ventaja y listo para atacar: si no mata a mi cuerpo, puede matar a mi mente. Eso era mucho más peligroso.

-Al menos estás dentro de una linda ilusión –intentó rescatar mi Inner. Pero todo era negro, no había nada lindo. Aunque al menos, eso no fuera raro.

-Me intentan matar en esa "linda" ilusión –le recriminé- y el que me intentan matar es mucho más realista que tu "Linda ilusión".

-Ve el lado positivo –dijo ella- te intentará matar un viejo conocido.

Oh sí, Sasuke iba a "intentar" matarme y yo podría defenderme porque estaba en una extraña parálisis.

Estoy monumentalmente jodida.

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No mucho que decir realmente, más que agradecerles por seguir la historia, soportar mi mal carácter al escribir y no dejar comentarios ofensivos sobre eso –broma, jeje-. Estarán de acuerdo conmigo, en que fue un año bastante corto y extraño –empezamos diciendo que se iba a acabar el mundo :)-.

Pero bueno, esas cosas pasan. Gracias por todo su apoyo, cuando he actualizado y cuando he estado bastante alejada de estas historias. Debo decir que me ha costado mucho escribir de nuevo, pero ver gente que no te conoce y apoya lo que haces es sumamente reconfortante.

Gracias por todos los comentarios, favoritos de historia y autor.

Nos vemos el próximo año donde prometo que terminaré la historia de una vez por todas –ya lleva dos años y va a cumplir tres, eso es mucho, jajaja-.

¡Feliz Navidad y Año Nuevo! Que disfruten con sus familias y celebren las fiestas y despedida de año con todo el ánimo y enegía del mundo. El próximo año, se viene pronto.