Eres mi hijo. Y aunque no lo fueras. Te quiero y quiero que estar a tu lado para compartir tus alegrías y tus penas (Jim añadió un poco más tranquilo).
Una lágrima se le escapó al detective y entonces Blair rompió a llorar. Todo aquello era culpa suya y su padre en vez de echarlo de casa o liarse a golpes con él, estaba ahí de píe diciéndole que le quería y que siempre estaría a su lado. Él, en cambio, había optado por abandonarlo a las primeras de cambio. Jim se acercó a su hijo y lo abrazó, lo besó en la cabecita y le dijo palabras de confort hasta que el llanto del chico pareció calmarse.
- papá, yo no quise hacerte daño (Blair dijo mientras se sorbía los mocos).
- lo sé hijo, lo sé shhhhhhhhh
- lo juro sniff sniff.
- te creo hijo, ya está, ya, papá te quiere shhhhh
- perdóname, papá, por favor, nunca más volveré a ocultarte nada, lo juro.
- jajaja (Jim no puedo evitar reírse de eso. Su hijo tenía 16 años y por propia experiencia sabía que lo de las mentiras y los secretos solo había hecho que empezar. No es que le volviera loco la idea. Y estaba dispuesto a dejarle claro a su hijo que no toleraría ni mentiras ni secretos, pero era muy consciente de que la adolescencia tenía esas cosa y que Blair tenía tendencia a mentir y a ocultarle cosas) Si, bueno, ya lo veremos. ¿Ey Jefe, estás ya más calmado?
- si (dijo secándose las lágrimas con el puño de su sudadera).
- Muy bien, en ese caso, mientras yo preparo algo de comer (Blair puso cara de horror) ¡Ey, que no soy tan malo! (fingiendo estar ofendido) Vale, mientras yo descongelo una lasaña tú vas a plantar esa naricita tuya en esa esquina y vas a pensar, calmadamente, que es lo que tenías que haber hecho y porque no debiste hacer lo que hiciste. Mientras comemos ya me lo dirás ¿ok? (Jim el dijo con una sonrisa tierna, mientras le acariciaba la cabeza. Blair. Le miró con ojitos de cachorrito abandonado pero finalmente fue al rincón señalado).
Jim, aprovechó que la lasaña se hacía en el horno, para hacer un par de llamadas, una a su capitán. Tenía que darle las gracias y había prometido que el llamaría para contarle. Y la otra a su propio padre. Quizás si Jim presentaba a Blair a su propia familia, el chico no le costara tanto convencerse que ahora era una familia. Jim se tragó su orgullo y se sentó en la butaca de su despacho, tomó aire y marcó el teléfono de las oficinas Ellison & Co. Llamar a casa hubiera sido una estupidez, su padre era adicto al trabajo. El primero en entrar y el último en salir.
- ¿Buenos días con William Ellison, por favor?
- ¿Puedo preguntarle quién pregunta por él? (preguntó la telefonista).
- si, su hijo, James.
- Un momento por favor, voy a ver si el señor Ellison se encuentra en su despacho (y la estúpida música del hilo musical. Jim se sentía una vez más como si tuviera que entregar las notas de la escuela a su padre). Señor Ellison, le paso con el señor Ellison.
- Hola papá
- Hola, hijo. ¡Que sorpresa! ¿Está todo bien? ¿Te hirieron? ¿Estás enfermo? ¿Necesitas dinero?
- papá, papá, par aya, no, no necesito dinero. Y estoy bien, no me hirieron ni estoy enfermo. Todo está bien.
- ¿Seguro? Jimmy. No suenas cómo si todo ándase bien (maldito detector Ellison, y que a su edad y aun le funcione, pensó Jim).
- Bueno, ¿Estás ocupado? Porque si estás ocupado puedo llamarte en otro momento (¡serás cobarde! Solo es un viejo adicto a los balances y a las grandes cuentas).
- James ¿Qué pasa?
- Esto, no creo que sea buena idea decírtelo por teléfono. ¿Por qué no quedamos y hablamos?
- De acuerdo ¿Comemos juntos? (William Ellison dijo de lo más casual)
- ¿Ahora? (en pánico) Yo me refería a…
- Si, ahora, ¿Qué pasa? ¿No te va bien? Si lo prefieres, puedes venir a cenar esta noche. Se lo diré a Steven, que no haga planes...
- Papá (interrumpió en seguida Jim) No, no, no le digas nada al enano. Está noche, no me va bien, eeeeh (¡Piensa rápido Jim, Piensa!)
- Hijo, tengo 57 años, ya no tengo edad para jueguecitos (Jim había conseguido molestar a su padre. Realmente se sentía como si volviera a tener 12 años) ¿Qué es lo que pasa? (William había dejado el tono amable y había cambiado a un tono severo y serio que Jim recordaba con escalofríos).
- Papá, ¿te acuerdas de mi último año de instituto?
- ¿Qué? (william etaba desconcertado, a qué venía ahora el último año de escuela del chico)
- ¿Decía que si te acuerdas de mi último año de instituto?
- te había oído Jimmy. ¿A qué viene ahora algo que pasó hace más de…?
- Más de 16 años, casi 17.
- Si, hijo, se cuantos años tienes y cuantos años hace que dejaste los estudios (ouch, pensó James, mal recuerdo que traer a colación) y tiraste un futuro prometedor por el retrete.
- Si, bueno, eso es discutible.
- contigo todo es discutible, James. ¿Qué pasa James, no creo que me hayas llamado solo para recordar viejos tiempos?
- No, señor (ahora era él el que se dirigía a su padre con un "si, señor o no, señor")
- Verás, en aquella época yo salía con una chica.
- ¿con solo una? (arqueando la ceja y aunque era una conversación teelfónica James estaba seguro que su padre estaba arqueando la ceja)
- Bueno, con más de una, pero salí con una en especial, Naomi, una chica morena, no muy alta, nerviosa, pelo rizado
- Si, james, recuerdo a la chica, qué pasa ¿la dejaste embarazada y ahora te viene con el rollo que tienes que pasarle la manutención de la criatura? Jajajajajaja (William dijo divertido mientras creía que tomaba el pelo a su hijo. Pero tras un silencio muy largo el hombre empezó a empalidecer) ¿James? (le temblaba la voz).
- Si, papá.
- ¿si papá, qué? ¿Si papá te escucho o si papá la dejé embarazad y ahora me reclama la manutención?
- No me ha pedido la manutención, (William respiró aliviado. James tomó aire y se armó de valor) el chico está viviendo conmigo.
- ¡QUÉ! (William chilló)
- Se llama Blair, tiene 16 años, es un chico fantástico, tendrías que verlo, es más listo que el hambre. Está ya en la universidad y todo y
- JAMES JOSEPH ELLISON ¿ME ESTÁS DICIENDO QUE TIENES UN HIJO? ¿QUÉ DEJASTE EMBARAZADA A UNA CHICA Y NO ME HABÍAS DICHO NADA?
- Papá (en pánico), escucha,
- ¿QUÉ TE ESCUCHE? ¿QUÉ TE ESCUCHE? NO ESCUCHAME TÚ AMÍ MALDITO MOCOSO IDIOTA
-no me grites,
- TE GRITO, PORQUE NO TE TENGO AQUÍ PARA DARTE UNA BUENA PALIZA
-¡papá!
- Creí que tenías más cabeza Jimmy, de verdad, Me lo podría esperar de Steven, pero de ti, hijo…
- ¿Me dejas hablar? (ya furioso)
- Venga, habla, te escucho (retándolo).
- No sabía que Naomi, la madre del chico estaba embarazada, cuando ella se fue, ni ella sabía que estaba embarazada. No supe que era padre hasta hace un año.
- ¿qué has dicho? (Entonces Jim calló que hacía más de un año que había descubierto que Blair era su hijo y se lo había traído a casa. Y qué en todo ese tiempo no se lo había dicho ni a su padre ni a su hermano. Vaya, resulta que Blair no era el único que se guardaba cosas para si mismo. Que hipócrita eres Jim Ellison. Vas a castigar al muchacho por algo que tu mismo haces) ¡Jimmy! ¿Jimmy, estás ahí? (Jim regresó a la realidad).
- si, señor, estoy aquí.
- ¿un año?
- un año y 4 meses para ser más exactos.
- ¿Quieres decir que cuando me llamaste para felicitarme el cumpleaños y las Navidades, ya sabías que eras padre y no me dijiste nada?
- si, señor (¡Fantástico! ahora no solo se sentía como cuando tenía 12 años, sino como cuando tenía 12 años y su padre lo regañaba por haberse saltado las clases para irse a jugar ala cancha de baloncesto con sus amigos).
- Está noche, tu hijo y tú vendréis a cenar a casa
- papá
- ¡estoy hablando James! No me interrumpas.
- lo siento, papá.
- Como decía esta noche y hijo y tú vendréis a cenar a casa. Y allí me lo explicarás todo mejor. Estoy de acuerdo, no es algo que se deba hablar por teléfono.
- papá, yo no creo
- Os espero a las siete, hijo. Recuerda que no me gustan los retrasos.
- papá no creo que esta noche podamos ir a
- Hijo, prefieres que me presente en la comisaría y te lleve de la oreja a casa. Porque es lo que haré si está noche no estás a las siete en casa.
- papá, no soy ningún crío, tengo 34 años, no puedes hablarme así
- Jimmy, eres mi hijo, te hablo como se me antoja, ya me has oído, a las siete (y William Ellison patriarca de los Ellison colgó de un golpetazo el teléfono).
Jim se quedó pálido sentado en su sillón intentando asimilar todo lo que había pasado en los últimos minutos. Aquello no era cómo él había pensado. Pensaba quedar con su padre un día, quizás la próxima semana, hablara. Contarle que era abuelo. Que él se alegrara y sus ojos se llenaran de lágrimas de amor y ternura, que se abrazaran. Qué como abuelo, ejerciera su papel de abuelo y se llevara a Blair de paseo o le comprara golosinas. O también estaba la otra opción, que dijera "aha, hijo, ¿cuanto dinero necesitáis?" y no volviera a saber de William Ellison hasta las próximas navidades o cumpleaños. Pero no se esperaba para nada la reacción de su padre. Des de los 18 años que Jim había roto todos los lazos con su familia. Y su padre le había hablado justamente de la misma forma que le hablaba cuando aun vivía bajo su techo. Resopló. Ahora tenía que lidiar con Blair, por algo no muy distinto de lo que él mismo había hecho y después decirle que esa noche iban a cenar con su abuelo y su tío. Y algo le decía que esa cena no iba a ser muy placentera.
