CAPITULO: 19
Pov Rosalie
Todavía podía escuchar las palabras de la doctora resonando en mis oídos, donde se quedarían para siempre.
- Lo siento mucho, Rosalie. Las medicinas no han funcionado. El embrión ya no está donde debería, ya no se ve en el eco su latido. –me explicó al llevarme de nuevo a la sala donde estuve antes de que me pasaran a una habitación y me pusieran suero. Cuando me lo dijo una parte de mí se negó a entender que había tenido un aborto y mi bebé estaba muerto, ya no había nada que hacer para salvarlo. Pero lo entendiera o no, el tiempo no se detuvo, la doctora continuó hablando. –Vamos a tener que quitar los restos de la placenta, hacerte un legrado. Y es mejor hacerlo ahora ¿está bien?
- No –le contesté por pura inercia.
Después me explicó muchas cosas que no entendí bien, y tuvo que resumirlas en que mi bebé estaba muerto y tenía que pasarme a una sala especial para el legrado. Otra vez me preguntó por Emmett y le dije que seguía sola, que ya él me acompañaría más tarde, aunque en realidad no estaba para nada segura de eso. Entonces fue por unos resultados de estudios de sangre que me habían hecho y me dijo que estaba preparada.
Así fue como acabé aquí, recostada en la camilla especial, me pusieron anestesia en la espalda, de esa que no sientes dolor pero estás totalmente consciente. Yo no podía ver nada por las sábanas que cubrían mis piernas, pero sentí de forma extraña como si algo escarbara en mi interior. No había dolor físico, pero sí emocional.
Mi bebé había muerto. Nadie sabía por qué. No había una razón. No se pudo prevenir ni detener. La doctora dijo que no fue mi culpa, que no tuvo nada que ver conmigo, que esas cosas pasan, yo era joven y podría embarazarme de nuevo. Pero yo no quería cualquier bebé… quería el mío, que también era de Emmett, esa pequeña criatura que murió antes de poder existir en este mundo. Lloré todo el tiempo desde que llegué al hospital, sin importar que a estas alturas fuera ya de noche, y no veía el momento en que las lágrimas pararan.
Cuando la doctora terminó me dijo otras palabras y se fue, después me llevaron de regreso a la habitación y ahí me vi sola otra vez. Sin mi niño, sin Emmett, sin mi familia. Sola completamente y con un vacío en mi interior que no creí que pudiera existir. Así no valía la pena seguir viviendo.
Pov Emmett
Llegué al hospital tan rápido como pude y me pasé directo al consultorio de la doctora. En cuanto me vio la secretaria me sonrió un poco, pero pude ver que se desconcertó con mi presencia ¿es que Rosalie nunca se paró por ahí?
- Su hermana está en la habitación. –me aclaró antes de que pudiera preguntar cualquier cosa.
- ¿En qué habitación? –pregunté con la sangre helada, entonces sí, mis peores temores eran reales, algo malo sucedió.
- No estoy segura… -dudó un segundo y luego miró detrás de mí. – Aquí viene la doctora. –me avisó y automáticamente voltee a verla.
- Que bueno que llegas. –me dijo la otra mujer. – Rosalie está muy mal.
- ¿Qué le pasó? –cuestioné con una descarga de adrenalina recorriéndome el cuerpo ¿y si no era sólo el bebé? ¿Y si ella también estaba en riesgo?
- Perdió al bebé. Fue inevitable. Ya realicé el legrado y ahora está en su habitación, es la 205. Ve con ella, te necesita mucho ahora.
Yo asentí y salí de ahí camino al cuarto que me dijeron. Fue como el trayecto de un zombie. No podía pensar claramente. Ella perdió al bebé… lo dijo como si hubiera extraviado un objeto y dijo que había realizado un legrado… ¿le habría dolido? ¿Estaría dormida? Mil preguntas me corrían por la cabeza. Pero más fuertes que eso, manifestándose como un grito ensordecedor estaban la pena por ese bebé que yo ya amaba y el dolor que sentía por Rosalie, no era justo para ella, ya le habían sucedido suficientes cosas malas en la vida a una criatura tan hermosa, de sentimientos tan puros… esto nunca debió pasar.
En cuanto llegué a la habitación 205 me detuve en seco unos segundos y tomé aire y valor, después, entré sin tocar antes.
Pov Rosalie
Seguía ahí acostada con los ojos cerrados derramando lágrimas cuando escuché abrirse la puerta, supuse que era una enfermera o la doctora, así que no me moví ni voltee a ver, pero unos segundos después sentí una mano cálida tomar la mía y reconocía de inmediato a su dueño.
- Ángel… -murmuró Emmett y cuando lo miré vi sus ojos llenos de humedad.
- Lo siento. –le dije con trabajos, sintiendo dolor por su dolor.
- No, no fue tu culpa. Yo lo siento por no estar aquí antes. –se disculpó sinceramente.
- No te preocupes. –contesté, no estaba molesta por eso, era lo de menos.
Entonces los dos nos quedamos en silencio, viéndonos a los ojos, sin palabras. Él quería consolarme, pude deducirlo pero no sabía cómo y sinceramente yo tampoco podía imaginarlo. En ese momento no era posible que existiera una forma de sentirme mejor… porque nada podría devolverme nuestro bebé. Y peor era que también Emmett estuviera sufriendo y yo no tuviera cabeza ni alma para evitarle el dolor del momento. Quizás esto sería todo, tal vez ahora no nos quedaba nada más que estar ahí y lamentar la pérdida para siempre.
- ¿Te duele algo? –me preguntó de repente.
- No. –contesté refiriéndome al cuerpo, la anestesia aún mantenía sus efectos y ni siquiera podía sentir algo de la cintura para abajo.
- ¿Quieres dormir? –cuestionó acariciando mi cabello.
- No. No quiero tener pesadillas. –le dije la verdad.
- Está bien. Me voy a quedar aquí contigo. –prometió y me besó la frente, luego, suspiró y noté por primera vez su semblante, que además de tristeza reflejaba cansancio.
- ¿Dónde fuiste hoy? –quise saber por pura curiosidad.
- Estuve trabajando todo el día, quería juntar algo de dinero. –se encogió de hombros y supe para qué habría querido ese dinero. Emmett era bueno, era lo mejor que me haya sucedido en mucho tiempo y yo no le había causado nada más que problemas y dolor, su vida sería mucho más tranquila si nunca se hubiese topado conmigo.
- Discúlpame… por… - traté de hablarle, pero me silenció con una caricia en la mejilla.
- No, Rose. No es necesario.
- Ven, quédate conmigo. –le dije e intenté hacerme a un lado para que él se recostara en la cama de hospital también, pero no podía mover las piernas. - ¿me ayudas? Aún no puedo moverme, me pusieron anestesia…
- Claro – dijo y con infinito cuidado me ayudó a quedar en la mitad de la cama y después se quitó los zapatos y se recostó a mi lado, abrazándome, dispuesto a pasar esa terrible noche juntos.
…
Pov Rosalie
-Buenos días – dijo la doctora entrando por la puerta. Emmett y yo seguíamos en la cama, pero al verla se salió de ella. Me había tirado toda la noche llorando y él me había abrazado dándome consuelo, sabiendo que por muchas palabras que dijese de nada serviría.
-Hola – contestamos ambos a la vez al saludo de ella.
-Rosalie, te voy a dar el alta, pero tienes que descansar, y hacer reposo – dijo escribiendo algo en unos papeles. Emmett la miraba atentamente, escuchando cada indicación que me daba – Sé que tu hermano te va a cuidar muy bien – dijo poniendo la mano encima de su hombro.
-No lo dude doctora… - dijo Emmett cogiéndome la mano. Las lágrimas resbalaban todavía por mis mejillas, y agradecía con todo mi corazón que Emmett estuviera a mi lado en todo momento.
-Bueno, toma – dijo entregándome un papel – Es tu alta, como ya te he dicho haz reposo… y me gustaría que vinieras a verme, dentro de dos semanas… - dijo mirándome seriamente.
-¿Para qué? Ya no hay bebé al que tenga que revisar… - me costó mucho hablar, no quería… deseaba quedarme sin voz para no tener que hablar de este tema con nadie nunca más.
-Para ver cómo te encuentras tú – dijo con dulzura.
-Aquí estaremos doctora – dijo Emmett levantándose.
-Entonces te vamos a dejar sola para que te vistas… - dijo ella. Emmett me dio un beso en la frente y salió detrás de ella.
Pov Emmett
-Entonces te vamos a dejar sola para que te vistas… - dijo la doctora. Me acerqué con mucho cuidado a Rosalie para darle un beso en la frente y salí detrás de ella.
-Emmett quería hablar contigo a solas… - dijo la doctora mirándome seriamente. Me preocupe por su postura y su tono de voz… ¿Estaría mal Rosalie?
-¿Qué pasa? – pregunté, mi voz sonó firme y preocupada.
-Rosalie lo va a pasar mal ahora, perder a un hijo es muy fuerte… y más es sus circunstancias que ha pasado de la nada… - dijo lentamente – Va a necesitar mucho apoyo – dijo poniendo su mano en mi hombro – ¿No tenéis mas familia?
-Sí, ella tiene dos hermanos y su padre. Y yo tengo dos hermanos y mi madre… nuestros padres se casaron – dije tranquilamente – En la familia está habiendo algunos problemas… y eso nos está afectando mucho a todos… - dije acordándome que hacía un mes que no veía a mi hermana fuera del colegio y cuando estábamos allí no me dirigía la palabra.
-Que se apoye en ellos, da igual los problemas… Rosalie necesita apoyo – dijo con suavidad.
-Yo le doy apoyo… - dije.
-A veces necesita el apoyo de los padres… - dijo viéndome a los ojos.
-Está siendo duro para ellos. Ya le he dicho, no estamos pasando buenos momentos… mi hermana pequeña está embarazada de gemelos, y hay mucho problemas con su embarazo – tal vez de la forma en que lo había dicho sonaba de una manera a como yo quiera que sonara, pero no me dio tiempo a decir más porque vi a Rosalie salir de la habitación – Adiós doctora, nos vemos dentro de dos semanas.
Pov Rosalie
Cuando acabé de arreglarme salí la doctora hablaba todavía con Emmett pero no quise preguntar, no quería saber nada. Emmett me abrazó por la cintura y nos fuimos al Jeep. Me dijo que el vendría a buscar mi coche mas tarde. El trayecto fue en silencio. No había nada que decir, que nos hiciera sentir bien. Al llegar dejó el coche fuera, me abrazo antes de entrar. Yo recibí el abrazo, porque en sus brazos era donde mejor me sentía.
-Tranquila, sabes que siempre me vas a tener aquí – dijo, con una pequeña sonrisa, aunque sabía que esta no le había llegado a los ojos. Respiramos profundamente los dos, nos cogimos de la mano y entramos en silencio, la verdad no me sentía de ánimos para hablar con nadie, no quería explicar nuestra ausencia aún. Pero no tuve suerte y Esme y mi papá aparecieron de inmediato, como si nos estuvieran esperando.
- ¿Dónde estaban? –preguntó mi papá y supe que no estaba enfadado, sino muerto de la preocupación.
- Te dije que no nos esperaran. –argumentó Emmett abrazándome por la cintura, dispuesto a enfrentarlos él y protegerme, como siempre.
- Hijo. Estamos preocupados por ustedes y por el bebé. –le dijo Esme,
tampoco estaba enfadada.
- Está bien, Emmett. –le dije mirándolo a los ojos. Aunque fuera esta vez yo iba a ser fuerte por los dos. – Lo siento, no fue mi intención preocuparlos y menos la de él… me estuvo acompañando en el hospital. –terminé de hablar con la mirada en el suelo y los ojos derramando lágrimas.
- ¿Estás bien? –me preguntó papá tomándome con cuidado de los hombros para que lo mirara. Yo negué con la cabeza y lentamente busqué sus ojos.
- Tuve un aborto. Intentaron detenerlo… pero no funcionó. –al final me encogí de hombros sintiendo la ironía, como tan pocas palabras pueden explicar algo tan complejo.
- Rosalie. –exclamó papá en un suspiro y me abrazó, sentí a Emmett hacerse a un lado y me refugié en mi padre, llorando, dejando que me consolara, sintiendo algo de alivio porque al parecer el daño en nuestra relación no sería irreparable, él aún me amaba.
Nos quedamos así un par de minutos en los que volví a sentirme como una niña, encontrando consuelo en él, pensando que por el hecho de que me abrazara las cosas estaban menos mal, como si pudiera evitarme todo el dolor que sentía. Cuando finalmente nos separamos vi que Esme tenía abrazado a Emmett, también dándole consuelo.
- Lo siento mucho. –me dijo ella y también me abrazó.
Eso fue extraño, pero se sintió bien. Hacía muchos años que yo estaba acostumbrada a no tener una mamá y aunque no era lo mismo, estuvo cerca y también me pareció que con su apoyo las cosas estarían mejor.
- ¿Te hicieron un legrado? –preguntó mi papá cuando me alejé de su esposa.
- Sí, por eso nos quedamos toda la noche. –contesté y busqué la mano de Emmett, él me recibió y estuvimos juntos otra vez.
- Tienes que descansar. –me dijo y supe que era su consejo médico, el mismo que me dio la doctora, asentí. - ¿Quieren que sus hermanos se enteren? ¿Quieren decírselo ustedes?
- Yo no quiero hablar de esto nunca más. –contesté algo enojada con la vida misma.
- Nosotros se los diremos. –prometió Esme y asentí de nuevo. Esa era la única opción porque obviamente se iban a enterar.
- Voy a mi habitación. Gracias… -los miré a los dos. –Y disculpen por cómo me comporté todo este tiempo.
- Está bien, Rose, ahora te entiendo y solo quiero que estés bien. –declaró papá y otra vez asentí.
Empecé a caminar hacia las escaleras sin mirar a nadie más y con Emmett aún tomado de mi mano, no tuve que preguntarle si me acompañaría, sabía de sobra que en ese instante nos necesitábamos mutuamente, tanto o más que antes.
Pov Jasper
-Voy a la cocina que tengo hambre… - le dije a Alice. Estábamos en mi habitación, según ella necesitaba ayuda urgente en mi armario y lo estaba ordenado.
-Espera voy contigo, que yo también tengo hambre… - dijo apartando la vista de mi guarda ropa y mirándome a mí. Sonreí y salimos juntos.
-Hay chicos que bueno que salen, vengan a la cocina que tenemos que hablar con vosotros – dijo mi madre. Alice y yo nos miramos extrañados, ¿De qué querrían hablar? Fuimos a la cocina y allí estaba Edward iba darme la vuelta, no quería estar en ningún sitio donde él estuviera… - Es importante – dijo mi madre cogiéndome del brazo. Resignado me senté en una silla, desde cuando estas reuniones se hacían en la cocina.
-¿Ha pasado algo con Bella? – si habían hecho esta reunión con Edward y no con Rosalie y Emmett… tal vez le pasó algo a mi hermana. Vi como mi madre y Carlisle miraron a Edward.
-No ella está bien – dijo Edward seriamente – Yo tampoco sé de qué quieren hablar – dijo.
-Se trata del embarazo de Rosalie… - dijo Carlisle hablado por primera vez.
-¿Ha pasado algo? – dijo Edward sentándose recto.
-Sí – dijo su padre seriamente mirando a mi mamá – Rosalie, tuvo un aborto… - dijo en un susurro, pero todos pudimos escucharlo.
-¿Qué? Pero eso no puede ser… ella estaba bien – dijo Alice, en parte estaba sorprendido y en parte no. Sabía que estaba preocupada por su hermana aunque no lo admitirá, pasar todo el día con ella me daba esa ventaja. Pero pensé que no iba a mostrarlo.
-Anoche cuando se fue se comenzó a sentir mal, y al llegar al hospital intentaron retenerlo, pero no pudieron… - dijo con tristeza en la voz.
-¿Cómo esta ella? – pregunto Edward seriamente.
-Físicamente bien, psicológicamente está muy mal… - se adelantó a responder mamá.
-¿Y Emmett? – pregunté.
-Se hace el fuerte… pero esta igual que Rosalie… - dijo mi madre. Al mirarla a los ojos supe que estaba contenta de que preguntara por él.
-Solo les vamos a pedir, que no se hable de este tema… Rosalie y Emmett no quieren saber nada – dijo Carlisle seriamente mirándonos a todos. Y asentimos.
TRES SEMANAS DESPUÉS
Pov Edward
Había pasado mes y medio desde que nos enteramos de que Bella está embarazada. Fue un momento duro para toda la familia, yo lo estaba pasando realmente mal. Me costaba mucho poner cara de que no pasaba nada, cuando me estaba muriendo de la preocupación. En casa todo era deprimente… y si a eso le añadimos que hace tres semanas Rosalie perdió a su bebé… mucho más. Se la pasaba encerrada en la habitación. A veces no iba a la escuela porque decía que no quería salir y se quedaba en su habitación. Aunque respecto a eso no podía decir mucho, porque yo me la pasaba en casa de Charlie. Cuando le conté que mi hermana había perdido el bebé se lamentó de no poder estar para apoyarla, me sorprendió mucho esa actitud, pero supongo que entre embarazabas sí se entienden. Últimamente no veía a mi Bella muy bien. Se le veía muy cansada y me estaba preocupado.
Ahora llegábamos del colegio. Como todos los días yo venía a buscarla para llevarla y después la traía me quedaba con ella hasta que se durmiera y me iba. Pero los ultimo días era diferente, cuando llegábamos del colegio se dormía enseguida y dormía durante algunas horas, por la tarde cuando se despertaba apenas comía y volvía a dormir, la notaba sin energía y me estaba comenzando a preocupar.
- Hoy también estás muy cansada – Dije de repente entrando en casa de Charlie, noté un sobresalto de al escuchar mi voz.
- Estoy bien. – me dijo pesadamente. Pero no podía creerle, arrastraba los pies aunque intentaba no hacerlo.
- No estoy muy seguro. Bella, mi papá tiene que revisarte, tienes que hacerte estudios – le dije insistiendo. La mayoría de nuestras peleas se basaban en eso en el último mes. En que fuera a que mi papá la revisara.
- No me siento mal. – Me aseguró, entró en la cocina y yo iba detrás de ella. Sentía que sin yo enterarme se desmallaría en cualquier momento.
- ¡Pero pareces un zombie! – Casi le grite, sabía que no me gustaba que me dijera que todo estaba bien cuando era claro que no era así.
- Estoy bien – me repitió.
- De acuerdo – suspiré - Estás bien. Entonces no te importaría si me voy. Tengo algunas cosas que hacer – dije tranquilamente, no quería dejarla, pero necesitaba ver a mi padre. Preguntarle, que me aconsejara… Después de un rato pensándolo asintió finalmente. Le di un beso fugaz y me fui.
Pov Bella
Estaba cansada. Mucho más de lo normal. Hoy era el tercer día que desperté sintiéndome así, a pesar de haber tomado una siesta ayer por la tarde y luego dormirme nada más cenar. Ya no sabía cómo ocultárselo a Edward, ni si debía seguir haciéndolo. Porque no estaba segura de que fuera normal.
Algunas veces antes me sentía agotada con el mínimo esfuerzo, entonces, reajustaban mi medicamento y eso arreglaba el problema, tal vez ahora también era mi corazón el que estaba haciendo esto. Pero sentía pánico nada más de pensar en darles a los demás otra razón para desear matar a mis bebés, por eso trataba de actuar normal.
- Hoy también estás muy cansada. –me dijo de repente mi novio cuando entramos en casa de Charlie.
- Estoy bien. –le aseguré intentando no arrastrar los pies al caminar.
- No estoy muy seguro. Bella, mi papá tiene que revisarte, tienes que hacerte estudios.
- No me siento mal. –repliqué entrando en la cocina para comer algo, aunque no tenía hambre.
- ¡Pero pareces un zombie! –casi gritó poniéndose enfrente mío para mirarme a los ojos.
- Estoy bien. –le aseguré.
- De acuerdo. –Suspiró- Estás bien. Entonces no te importaría si me voy. Tengo algunas cosas que hacer.
No entendí su actitud, él siempre estaba conmigo. Y la verdad me hirió un poco, pero no podía obligarlo a quedarse, especialmente si sabía que dentro de poco me quedaría dormida lo quisiera o no. Así que simplemente asentí y él se fue, yo sólo caminé hasta el sillón y me tumbé para dormir.
Pov Carlisle
Hoy era un día normal, con las mismas preocupaciones que tenía diario, o eso pensé hasta que vi entrar a Edward a mi oficina, no se anunció con la secretaria ni llamó a la puerta. Su impaciencia me preocupó.
- ¿Qué pasa? –pregunté poniéndome de pie.
- No lo sé. Por eso vengo a preguntarte, es Bella – dijo, en su semblante había preocupación. Y me preocupé yo también.
- ¿Se ha puesto mal? –me alarmé de inmediato, no esperaba complicaciones tan pronto.
- No exactamente. Es que está muy cansada, duerme casi todo el tiempo y hasta ha dejado de comer por falta de energía. Ella no quiere reconocerlo, pero es demasiado obvio – dijo como si estuviera pensando cada cosa que decía.
- ¿Alguna otra cosa?, ¿Tos? Lo que sea puede significar algo. –quise saber más para entender mejor.
- No. Sólo sigue vomitando todas las mañanas. Pero nada más ¿crees que sea muy malo?
- No puedo saberlo si no la reviso y le hago algunos estudios.
- No importa qué haga, no puedo convencerla de que se deje revisar. –dijo con pesar, Esme y él estaban sufriendo más que nadie y eso me dolía. En el caso de mi mujer, porque tenía un miedo inmenso a perder a su pequeña, y como ella misma se había ido de casa ni siquiera la podía tener a su lado. Y estaba muy mal, incluso había dejado el trabajo cosa que me preocupada porque entonces tenía más tiempo para pensar en ella, preocuparse y sentirse mal. Y en el caso de mi hijo tenía miedo de que algo le sucediera a Bella porque no sabía cómo segura viviendo Edward
- Llévame a casa de Charlie. –le pedí con autoridad. –Sólo tú y Rosalie saben donde es eso y ninguno de los dos ha dicho una palabra al respecto – Mi hija no pasaba su mejor momento, después del aborto lo ha estado pasando muy mal. En parte me sentía tranquilo por saber el motivo, pero inquieto porque ella no podía superarlo.
- Pero ella no quiere… -respondió contrariado, creo que es mucho para él, apenas es un adolescente y no sólo se enfrenta al embarazo de Bella y la posibilidad de que ella pierda la vida, sino que ahora carga la responsabilidad de cuidarla y por encima de todo tiene que decidir entre traicionar la confianza de su novia o arriesgarse a que le suceda algo y él se quede nada más mirando.
- Hijo. –le hablé viéndolo a los ojos, con ambas manos sobre sus hombros. – Sé que no quieres decepcionarla, que no es fácil decidir qué hacer. Pero ella te perdonará, lo estás haciendo no sólo por su salud, sino la de los bebés que tanto quiere.
Edward y yo nos miramos por un largo tiempo y pude ver toda clase de emociones cruzando sus ojos. Yo acababa de darle un consejo, de predisponerlo para que hiciera lo que yo consideraba correcto, lo que sabía era lo mejor, pero de todas formas le tocaba a él decidir si traicionaría o no, la confianza de Bella.
- ¿Puedes ir ahora? –contestó y luego suspiró.
- Tomo mis cosas y nos vamos. –le dije y luego lo abracé.
El camino hasta casa de Charlie se me hizo largo, sobre todo porque ninguno de los dos habló más que cuando él me dio las indicaciones de cómo llegar. Cuando me estacioné enfrente de la casa, tomé nota mental del nombre de la calle y el número. Edward abrió la puerta y cuando pasamos todo estaba en silencio. Encontramos a Bella en el sillón, estaba dormida.
- Bella, amor – la llamó y acarició su rostro hasta que ella despertó.
Primero la vi sonreírle, pero tan pronto como se dio cuenta de mi presencia frunció el seño y se puso de pie muy rápido, después parecía que se iba a desmayar y mi hijo la detuvo, ayudándola para que se sentara.
- ¿Por qué lo trajiste? –preguntó ella y yo me adelanté a contestar.
- Edward está preocupado. Vine a revisarte por tu bien y el de sus bebés. –le dije con seriedad acercándome con el maletín.
- Estoy bien. –me aseguró haciéndose un poco al lado para alejarse de mí.
- Te acabas de marear. Bella, solamente voy a revisarte y sacarte sangre, eso no tiene nada que ver con un aborto. Asegúrate de que estás bien para que puedas mantener bien tu embarazo. –le dije con seriedad y otra vez me di cuenta de que casi estaba manipulándola, pero a final de cuentas funcionó, ella asintió.
La revisé a consciencia, me aseguré de que no pareciera tener una infección y de que sus pulmones estuvieran bien, también escuché su corazón latir… ahí fue donde no me gustó mucho lo que encontré pero de todas formas no había mucho cambio a como estaba antes, igual y hasta pude imaginármelo. Después le saqué sangre y metí los tubitos en una hielera para conservar las muestras.
- ¿Es todo? Ya ves que estoy bien. –me dijo cuando terminé y se alejó otra vez.
- Parece que estás bien, pero de todas formas tengo que estudiar más tu corazón y ver los resultados de las pruebas de sangre. –contesté con seriedad.
- ¿Entonces por qué está tan cansada siempre? –quiso saber mi hijo sentándose al lado de ella.
- Les sucede a veces a las embarazadas, es la combinación de hormonas que les da sueño. Pero no puedo asegurarlo hasta no saber más. –volví a insistir.
- No, Carlisle. Gracias por visitarme, pero es todo. –me dijo Bella y se puso de pie, ahora con cuidado, antes de marcharse hacia una de las habitaciones.
Yo simplemente la vi alejarse y pensé en que tal vez por el momento estaba bien, pero era muy urgente realizarle más estudios, además, empecé a considerar la posibilidad de traer a Esme a verla, quizás eso la ayudaría un poco a dormir mejor… a que no estuviera tan preocupada.
Pov Edward
-¿No tiene nada mal? – le pregunté a mi padre cuando Bella desapareció metiéndose en el cuarto de baño.
-Por lo que he visto en las pruebas… no hay nada que me sorprenda, tengo que estar los resultados de los análisis y tendría que realizarle otras pruebas – me explicó.
-Ya has visto como se ha puesto, no quiere saber nada de médicos… - le dije.
-Bueno, me voy a ir para llevar sus análisis al laboratorio. ¿Te quedas a dormir? – Asentí, pues era viernes y siempre me quedaba con ella – Cuando tenga los resultados te llamaré.
-Está bien, papá – dije sonriéndole. Le acompañé a la puerta de la casa – Gracias por venir…
-No, gracias por traerme – me dijo el sonriendo. Y no pude evitar abrazarlo. Salió y se fue.
-No tenías porque traerlo. Confiaba en ti – escuché a Bella decir a mis espaldas. Me giré para mirarla.
-Estoy preocupado por ti, si tú no me dices que te pasa, tengo que recurrir al médico – dije tranquilamente.
-Me voy a mi habitación – dijo subiendo, tuve intención de seguirla para estar con ella, pero puso su mano en mi pecho – Sola – Me dolió pero asentí y la deje subir. Me fui al salón y me puse a ver la televisión.
Pov Carlisle
Llegué a mi casa más tarde de mi horario, pero decidí esperar a los resultados de los análisis, y pensando en cómo sería mejor manejar la situación ahora. Jasper estaba en la cocina con Alice cenando los dos. Ambos me miraron y saludaron con una sonrisa. No me hacía falta preguntar dónde estaba Esme, y posiblemente tampoco Emmett y Rosalie, pero no lo pude evitar.
-¿Emmett y Rose? – pregunté, los dos chicos se miraron.
-Rosalie está en la habitación. Mi hermano se fue hace un par horas y todavía no ha llegado – me extrañó mucho. Emmett en pocas ocasiones dejaba a Rosalie sola. Entonces escuché la puerta de casa. Y Emmett entrando en la cocina donde estábamos los tres.
-¿Dónde estabas? – pregunté, si no me quería contestar estaba en todo su derecho, pero necesitaba preguntárselo.
-Fui a recoger unos análisis que se hizo Rosalie en la visita de la semana pasa con la doctora… - dijo enseñándome el sobre – Ella me ha dicho que no quería ir, y fui yo solo – dijo encogiéndose de hombros.
-¿Has cenado? – le pregunté.
-Cogeré algo para mí y le preguntare a Rose si quiere… - dijo dudoso, en ese tema también estaba preocupado por ella. Comía mucho menos de siempre, y seguramente había bajado de peso consideradamente.
-Voy a ver a Esme – dije. Entré a la habitación sabiendo que Esme estaría ahí y la encontré de pie mirando por la ventana que daba hacia el bosque, pensativa, la escuché suspirar y no me extrañó que estuviera llorando.
Caminé en silencio hasta abrazarla, no se sorprendió de sentirme tan cerca, supongo que escuchó mi andar silencioso o pudo simplemente sentirme.
- Calma –le pedí en un susurro. – Hoy vi a Bella, ella está bien. –confesé y de inmediato mi esposa se giró para verme a los ojos, aunque no se soltó del abrazo.
- ¿Cómo…? – comenzó a preguntarme, pero no continuó.
- Ella ha estado cansada últimamente y Edward fue a buscarme. Estaba preocupado y me llevó a casa de Charlie, la revisé y hasta ahora está bien –le prometí por lo menos eso, lo poco de lo que tenía certeza.
- Gracias, Carlisle. –me dijo en tono ferviente. – eres nuestro ángel, no sé qué haríamos sin ti.
- No digas eso. –le acaricié la espalda lentamente, desafortunadamente ella se equivocaba, yo no era ningún ángel, si lo fuera tendría una cura mágica para Bella, pero no era así. - Te amo y quiero también a Bella. Y por eso quiero hablar contigo. –di un paso hacia atrás y la tomé de ambas manos para que nos sentáramos en el borde de la cama.
- ¿Qué pasa? –me cuestionó con urgencia en la voz.
- No vamos a hacerla cambiar de opinión, no así, alejándola. Y ella no va a volver hasta que sienta que aceptamos las cosas tan cual quiere hacerlas – dije con pesadez, no estábamos consiguiendo nada de esta forma, solo alejarla de nosotros.
- Pero no podemos dejar que siga, Carlisle, ese embarazo va a matarla… no puedo, es que no… – dijo con lagrimas comenzando a correr por su mejillas.
- Espera –le pedí rozando sus labios con la punta de los dedos. –Hoy aprendí algo muy importante de Edward, es preferible tenerla cerca y estar con ella, que regrese aquí, donde no va a pasar nada de tiempo sola, donde tenemos lo necesario para atenderla en una emergencia.
- Pero… Carlisle… -volvió a empezar ella llena de dolor.
- Esme, yo no puedo hacer que vuelva, tú eres la única que puede hacerla sentir lo suficientemente aceptada para que decida regresar. Decidas lo que decidas te apoyaré, pero conoces mi opinión.
Lentamente dejé un beso en sus labios antes de levantarme e ir a la ducha. Ella se quedó ahí con la vista puesta en la nada y supe que estaba meditando las posibilidades.
…
Pov Bella
Aunque me acababa de despertar estaba cansada. Al abrir los ojos Edward estaba a mi lado. Sonriendo, me di cuenta de que no podía estar enfadada con él, lo amaba demasiado para no hablarle. No me vestí, ya que era sábado y tampoco tenía muchas ganas, pues no quería salir. Edward a mi diferencia ya estaba vestido cuando me desperté. Bajamos a la cocina, yo no tenía hambre, de hecho últimamente no tenía casi nunca, pero para que Edward no se preocupara comía un poco. De nada me servía porque aun así llamó a Carlisle.
-Buenos días, chicos – dijo Charlie cuando llegamos a la cocina.
-Hola Charlie – dijo Edward sentándose, yo sonreí a mi padre. Era mi modo de saludarlo.
-¿Cómo te sientes? – me preguntó mi padre, miro de reojo a Edward…
-Bien – dije sonriendo.
-¿Por qué no dejas que Carlisle te revise? Estas algo pálida, desde hace algunos días – me dijo seriamente.
-Ya me revisó ayer, y estoy bien – dije igual de seria que él.
-Que te revise más profundo cariño – dijo levantándose para coger la cafetera. El timbre sonó. Me extrañó, no esperábamos a nadie – Voy yo- dijo mi padre saliendo de la cocina.
-¿No vas a comer? – me preguntó Edward.
-Más tarde ahora no tengo mucha hambre… - dije susurrando.
-Es para vosotros chicos… - dijo mi padre entrando en la cocina. Ambos nos giramos para ver de quién se trataba. Cuando vi a mi madre y Carlisle. Me levante rápidamente asustada. Me maree y Edward me cogió, para no caerme.
-Quiero hablar contigo Bella – dijo mi madre mirándome. Carlisle le abrazaba por la cintura desde atrás.
-Pues yo no quiero hablar contigo… - dije con voz dura. Vi el dolor en el rostro de mi madre. La había echado de menos, pero me dolió mucho que quisiera que abortara. No podía perdonarle eso. Pero me estaba muriendo de ganas por abrazarla.
-Por favor hija… - dijo mi madre acercándose, pero di un paso para atrás – Sólo te pido que me escuches – mi corazón iba a mil por hora, sentía que en cualquier momento saldría de mi pecho y eso no era muy bueno.
-¿Qué quieres? – pregunté.
-¿Podemos ir a la sala? – dijo Carlisle mirando a Charlie. Mi padre asintió y primero comenzaron a caminar mi madre y Carlisle y detrás de ellos Edward y yo. Al llegar a la sala pararon. Edward me ayudó a sentarme ya que todavía me sostenía, pues no estaba segura que por mi misma me fuera a mantener en pie. Y con la mano les señaló a ellos para que se sentaran. Comprobé que Charlie no había venido con nosotros.
-¿Y bien? – dije seriamente.
-Necesitamos que vuelvas a casa – dijo mi madre, vi como comenzaba a llorar.
-No voy a volver – dije segura.
-Hemos decidido que preferimos estar a tu lado y cuidarte, aunque continuemos pensando lo mismo… es mejor para nosotros y para ti y los bebes tenerte cerca y cuidarte, que tenerte lejos y no saber nada… - dijo mi madre con voz entre cortada.
-No puedo volver, me decepcionaste – dije mirándola a los ojos.
-Cariño, se coherente, allí tenemos todo por si hay que atenderte en una emergencia. Aquí no hay nada. En casa no pasaras tiempo sola, y aquí…
-No paso tiempo sola, cuando papá no está estoy con Edward y si Edward no está, esta papá… - dije tranquilamente.
-Por favor. Lo decimos por ti y los bebes… - dijo mirándome seriamente. Mi papá entro en el comedor en ese momento.
-Bella – dijo sentándose a mi lado – Sabes que no quiero que te vayas y que me gusta mucho que estés aquí. Pero Esme tiene razón. Allí te pueden atender rápidamente con lo que pase. Yo no sé cómo hacerlo – me dijo cogiendo mis manos.
-Pero eso no me importa… yo puedo cuidarme sola – dije en un susurro.
-Cariño, estos días se que te has estado sintiendo mal… y yo no sé cómo actuar. Túu mamá lleva años cuidándote y Carlisle es médico. Estarás mejor con ellos – dijo sonriendo. Vi a Carlisle sonreír por cómo estaba actuando Charlie.
-Por favor… - dijo mi mamá levantándose y arrodillándose a mi lado.
-¿Prometes no sacar el tema del aborto? – le pregunté. Lo que me había dicho al principio era lo mismo que Edward, y él no me volvió a mencionar el aborto en ningún momento.
-Lo prometo – dijo mi madre. Sin poder evitarlo sonreí y la abracé. Había echado mucho de menos los brazos de mi madre, el calor de estos y lo segura que me sentía siempre dentro de ellos.
-Te quiero mi niña – dijo en mi oído. Las dos estábamos llorando.
-Y yo también – susurre en su oído. Nos separamos del abrazo, y nos dimos cuenta que los tres hombres que habían en la sala nos miraban con los ojos cristalinos.
-Bueno, entonces vamos a casa… - dijo Carlisle. Edward asintió así como mi mamá. Yo simplemente antes de asentir mire a Charlie y al ver su sonrisa, sonreí yo también. Entonces se levantaron todos, y Edward me extendió la mano para ayudarme. Saliendo me di cuenta que estaba en pijama…
-Voy a vestirme – dije rápidamente. Subí las escaleras con cuidado. Me vestí rápidamente. Y volví a bajar, con un pequeño bolso donde estaban todas mis pastillas – Papá, vendré a verte – dije sonriendo y dándole un abrazo de despedida.
-No te preocupes – dijo sonriendo. Me separe de él y fui al coche donde todos me esperaba.
-Me llevo mi volvo – dijo Edward – Bella vas con Esme o te vienes en el volvo… - preguntó mirándome pues estaba nuevamente abrazada a mi madre. Le sonreí y el entendió – Nos vemos en casa – sonreí nuevamente y entré en el mercedes de Carlisle en la parte de atrás con mi madre.
Por primera vez en mucho tiempo, me sentía feliz, casi al completo. Necesitaba saber las reacciones de mis hermanos y ver como estaba todo en casa. El viaje fue en silencio, pero no me hacía falta hablar. Y no era un silencio incómodo.
Llegamos a casa y aparcamos, esperamos a que Edward llegara con el volvo que venía detrás. Cuando bajó me fui con él y caminamos a la puerta para entrar.
Pov Jasper
Estaba en el sillón con Alice, la calma en la casa era triste y como hacía mucho tiempo y la pequeña duende seguía siendo mi refugio. No me gustaba la peli que estábamos viendo pues era esa que les gustaba a las chicas que se ponían para llorar. Pero el pasar el rato con ella era mucho mejor que la peli que veíamos. Eran las doce del mediodía y aunque sabía que Emmett y Rosalie estaban despiertos no habían salido de la habitación. Y mamá y Carlisle han salido hace un par de horas y todavía no habían vuelto. Entonces, escuché un coche, y poco después la puerta se abrió. Me gire esperando me encontrar a mamá y Carlisle, pero me sorprendí cuando vi entrar a Bella, sonriendo, tranquila, no se veía enfadada, ni enferma. Sin pensarlo dos veces me puse en pie y fui abrazarla…la había echado mucho de menos, en la casa. A pesar de verla por el colegio no era lo mismo porque pasaba por nuestro lado y no decía ni hola. Y ahora estaba hay entre mis abrazos, no quería soltarla, no quería separarme de ella. Sentí sus lágrimas en mi cuello y supe que estaba llorando pero no era la única. Yo también estaba igual.
Pov Emmett
-Rose, preciosa. Tienes que comer algo – dije, estaba preocupado, pues no comía mucho, se la pasaba en la habitación llorando, con todas las persianas bajadas, apenas salía de ese cuarto y en pocas ocasiones iba al colegio.
-No quiero, déjame un rato sola – me pidió sin levantar la cabeza de la almohada. Me acerqué a ella y le di un beso en la coronilla y salí, había escuchado un coche llegar así miraba quien era. Cuando me asomé a las escaleras me podía esperar de todo menos lo que estaba viendo. Jasper abrazaba fuertemente a Bella, quien miró para la escalera sonriendo. Ni pensé en que debería estar enfadado con ella por poner su vida en peligro, bajé las escaleras de tres en tres y sin esperar a que Jasper se separara de ella los abracé a los dos, con un abrazo de los míos. Escuché a ambos reír y comencé a reír con ellos. Me sentía feliz por primera vez en mucho tiempo.
Pov Alice
Cuando escuché a la puerta abrirse no presté mucha atención. Sabía que serían Esme y papá que venían de donde hubieran ido. Pero sentí como Jasper se levantaba rápidamente y salía corriendo hacia la puerta. Entonces me giré para ver como abrazaba a Bella. Ella se veía contenta. Sabía que Jasper en ese momento era una de las personas más felices de la tierra por no decir el más feliz. Me fijé en mi hermano que sonreía, por un momento su mirada se poso en mí y vi que sus ojos estaban relajados y se veía feliz, hacía mucho que no lo veía así y me sentí contenta por ellos.
BUENAS!
Aquí esta el nuevo capitulo, he echo un poco de tiempor porque ya estaba escrito, pero estoy con un problema familiar y hasta que no se solucione un poco, no creo que suba de nuevo. Pero como lo tengo escrito el capitulo, puede que se lo pida ha alguien que lo suba por mi, para que no tengan que esperar mucho.
Muchas gracias por todos sus comentarios, siempre son fantasticas. Este capitulo reconozco que me gusta mucho y que kykio88 me a ayudado en la mitad del capitulo, sin tener en cuenta que me ha dado muchas ideas.
Espero que les guste y que lo disfruten, me interesa saber su opinión sobre el capitulo, porque supongo que habran visto todo el drama...
unbesoooooo mis fabulosas lectoras (KK'
SANDRAh!
