Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…
IproOmise: ._. espiarte? Estas loca mujer? D: solo pensé que sería la profesión perfecta para su hermano por la cuestión del negocio familiar ._. y ps weno… hermano mayor que no moleste a su hermano menor, no es hermano mayor o.o bueno tampoco que Angelo será una acosadora D:
Jinjuriki del Jubi: cálmate… ya llevas tres capítulos sufriendo, quejándote e indignándote por lo de los búhos y si no es por ellos es por Selphie e Irvine o si no por la causa nro uno de tus quejas: Rinoa… -.- cálmate! Te va a dar algo ._. ps solo te pregunte acerca de los nombres que encontré, que entre ellos estaba el de Piero
Makisotu-Douraji: no entendí xq hay que raparle al cabello D: pero weno… De todas formas no se puede, porque no quiero una Selphie pelona xD Angelo malvada? o.o y moviendo los ojos como ese perro? A no ser que este tramando algo malvado ._.
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 20:
- Ya... -
- ¿Qué piensas hacer? - preguntó con seriedad y a la vez curiosidad
- Tomar las medidas necesarias y preventivas -
- ¡¿Nada más?! - preguntó el capitán alzando la voz - Squall... Me desilusiona la facilidad con que ves las cosas -
- ¿Y qué quieres que haga? No es mi problema -
- Claro que si es tu problema, quieras o no, lo es -
- Sólo llamé para saber de Selphie no de nimiedades como esa, adiós - pronunció por última vez para colgar el teléfono y dejar al francotirador con la palabra en la boca y enojado
Desde que Irvine le había comentado la situación y la pequeña riña había empezado, lo tenía molesto, furioso, rabioso... Y sin embargo cualquiera de esas palabras se quedaban cortas para definir cómo estaba y se sentía realmente, decidió ir a la enfermería ya que tenía que cambiar su vendaje y era la revisión reglamentaria de Kadowaki
La mujer sabía con sólo verlo a la cara que era mejor dejarlo en paz y limitarse a lo suyo, pero estaba en parte feliz por notar que ese ceño fruncido no era más que una simple apariencia, le tomó cerca de dos horas limpiar y vendar de nuevo las heridas. Después Squall se marchó a su habitación a descansar, en el camino se topó a Quistis acompañada de Angelo camino al patio
- Vaya, vaya, ¿por qué tan molesto? - le preguntó algo preocupada, pero su tono de voz era altivo, para buscarle las cosquillas
- No es asunto tuyo - se limitó a decir siguiendo su paso
Quistis rió, lo que produjo más molestia en Squall, justamente lo que ella quería
Entró a su habitación y se desplomó en su cama a descansar, pensaba que tal vez unas horas de sueño lo calmarían, le despejarían la mente de tantas incertidumbres y así sabría de una vez por todas que hacer al respecto. Cayó en un sueño profundo en cuestión de minutos, y pasado otro lapso de tiempo más empezó a mover muy poco como un reflejo sus manos y pies, sumergido totalmente en sus sueños, se le dibujaban muecas de felicidad y balbuceaba sin podérsele entender, súbitamente la alegría de sus sueños se desvanecieron cuando los gestos de enojo, furia, tristeza y cualquier otro sentimiento parecido se hicieron presentes, no pasó ni un minuto cuando se empezó a mover agitadamente en su propia cama, los balbuceos eran de desesperación e iban en aumento a cada segundo que pasaba
Reaccionó en su propio sueño sabiendo que era simplemente eso... Un sueño, pero muchas cosas le parecían nostálgicas, en algún momento, muy reales, como si las hubiera vivido y sentido en carne propia, llegado a un punto se transformaron en desagradables, no aguantó más y terminó despertándose de golpe
- ¡No! - gritó secamente al abrir sus ojos, había estirado tanto su mano para alcanzar algo que había quedado sentado en su cama
Una jaqueca apareció al instante de levantarse súbitamente y sin importarle se levantó ágilmente de su cama para alcanzar el cuaderno negro que llevaba como un religioso con su biblia, su corazón estaba palpitando con rapidez, su respiración era como si hubiera hecho un maratón y del movimiento no se había fijado en las gotas de sudor que cayeron al suelo y hacían el intento de caer hasta su quijada
Pasaba las hojas y leía a gran velocidad buscando algo escrito entre esas hojas
- Aquí esta... - musitó sin darse cuenta
Empezó a leer relacionándolo con su reciente sueño, un detalle en particular del mismo que le había llamado la atención, la jaqueca persistía haciéndose notar más y más, el dolor que le producía era tanto que no soportó más y empezó a quejarse
- Maldición... - dijo con dificultad
Dejó la lectura y se sentó en la cama con sus ojos cerrados, apretando con sus dedos con fuerza en sus sienes, creyendo que así se reduciría, falso, iba más y más en aumento, y... Cuando creía que las cosas no podían ponérsele peor, miles de imágenes se agolpaban en su mente y salían sin tener un control de ellas así como los sonidos relacionados con las mismas, por lo que las palmas de sus manos también cubrían sus oídos en vano. Volvió a ponerse en pie pero sus pasos iban en falso, su equilibrio fallaba, por lo que se sostenía de lo que tuviera a su alcance con una de sus manos hasta guiarse al baño, a un par de pasos de la perilla cayó al suelo
Ya se hacía más insoportable el dolor de cabeza y las imágenes no ayudaban a aliviar el dolor
- ¡Para, para, para ya! - decía entre dientes con rabia golpeándose el cráneo contra la pared incontables veces
Empezó a brotar sangre de la nariz manchando su ropa, bajó una de sus manos para limpiarse la nariz, pero era imposible enfocarse en ello pues involuntariamente sus manos tensadas se iban a la cabeza. Después de un par de minutos de tal sufrimiento la película de imágenes se detuvo, buscaba la manera de como levantarse y en el intento la vista se le nublo resbalándose de nuevo cayendo al suelo, inconsciente
Quistis se encontraba en el patio observando a Angelo corretear por el patio del jardín, persiguiendo una mariposa monarca, Kramer le había otorgado un permiso especial para que el can pudiera permanecer en el jardín todo el tiempo que necesitaba, no obstante había algo que creía que no volvería a inquietarla estaba en su mente. Sacó el móvil de su bolsillo y verificó en la agenda telefónica del mismo un número en particular, esperó el tono hasta que una joven atendió
- Me diste tu numero antes de marcharme por si surgía algo - dijo la rubia recordando
Antes de reunirse con los demás que la esperaban en el café, la hija de la antigua líder de uno de los grupos de resistencia de Timber le dio su número telefónico por si llegaba a enterarse de algo con respecto a los búhos del bosque
- Sí, eres tú, Quistis -
- Así es, Kate - la había llamado por su nombre, el cual le había dicho al entregarle el trozo de papel con su número - ¿sabes en donde se encuentra la guarida de los búhos del bosque? ¿O al menos donde residían? -
- Recuerdo haber estado un par de veces en su casa, ¿por qué? -
- ¿Recuerdas el lugar exacto? -
- Por supuesto, nunca nadie sospechó de ello, ni siquiera el ejército que siempre la tuvo en sus narices -
- Tengo pensado ir mañana, ¿podrás llevarme? -
- Por supuesto, avísame cuando estés lista para ir -
- Perfecto, gracias y hasta luego - agradeció la rubia finalizando la llamada después de oír la despedida de Kate
Suspiró guardando su teléfono móvil, su vista fue hacia arriba encontrándose con las hojas verdes de los árboles que nacen de las ramas
- Tendré que hablar con Squall o con el director Kramer al respecto, mejor dicho, avisarle a alguno de los dos que me ausentaré - dijo para sí misma - ¡Angelo! Nos vamos - la llamó, ésta obedeció para seguir a la rubia
Quistis decidió confinarse en su habitación por el resto del día, dejando a Angelo libre por el jardín
- Que no se te olvide que no puedes dejar tus regalitos en cualquier parte, mucho cuidado donde te metes, ¿entendido? - hablaba con ella
La acarició y la dejó irse para que recorriera el jardín
Empezó a olisquear el suelo siguiendo una esencia específica, el aroma la llevó hasta una puerta determinada, empezó a arañar la puerta y gimiendo en súplicas para que le abrieran, así estuvo por un buen tiempo, al final se rindió y decidió permanecer sentada frente la puerta
Kramer recibió una llamada en su despacho, había intentado contactar con Laguna, Edea o Eleone, pero ninguno había dado señales de vida hasta ahora...
- Hola, Cid… Deben estar preocupados, lamentamos no haber avisado, pero no hace mucho que despertamos -
- Edea... - susurró boquiabierto - Es un gran alivio enterarme de que están bien, ¿cómo se encuentran? -
- Perfectamente, no te preocupes cariño, Laguna está encargándose como siempre de Esthar junto con Kiros y Ward, el profesor Odine está furioso porque parte de su laboratorio fue destruido, y Eleone descansa por orden de Laguna - informaba - ... Estoy segura de que Rinoa no lo hizo porque quería - se adelantó a las palabras de su esposo
- ¿Por qué lo dices? -
- Únicamente tenemos unos cuantos rasguños producto del empuje de su magia, con el poder que tiene, si hubiese querido... Nos asesinaba en ese instante - comentaba la mujer - Muchas veces había mencionado que necesitaba estar con ellos, no había dicho por qué, sólo que debía estar con ellos, nosotros intentábamos hacerle comprender que era necesario que permaneciera en Esthar por su bien y que ellos se podían cuidar solos perfectamente -
- Se refería a los búhos del bosque -
- Exacto -
- Los muchachos comentaron que estaba en Deling para sabotear de nuevo la reunión de Alexander Deling, apareció en la mansión de los Valefort atacando a diestra y siniestra, pero había algo raro en ella -
- ¿Raro? -
- Si, la mirada escondida y los pasos algo lentos y torpes - respondió Kramer según los informes y los comentarios del grupo
- De nuevo sucumbió ante sus poderes, era la razón por la que no la dejábamos irse, sabíamos que podía hacer algo así, mas no creíamos que fuera capaz de hacerlo, no debimos haberle quitado el brazalete Odine ahora que lo pienso - comentó pensativa -, la rabia que tenía de no poder ayudar a sus amigos y la preocupación por ellos la invadió de tal forma aun estando aquí que la llevó a tomar tal acción en contra nuestra, de nuevo sin la intención de querer matarnos - explicó - ¿y cómo se encuentra? -
- Lograron dejarla inconsciente con una herida en su abdomen, y al día siguiente llevándola a prisión junto con el resto de los integrantes de la resistencia quienes fueron aprisionados el día anterior a ese -
- Ya veo, me preocupa demasiado lo que ocurrirá con ella, esos poderes deberían - decía con un nudo en el pecho, respiró profundamente y cambió de tema - Laguna recibió esta mañana un aviso de parte del gobierno de Galbadia, algo tan secreto que ni él mismo decidió contarme -
- Seguro es el mismo que recibí esta mañana, es para avisar no sólo a los SeeD's sino a Irvine de que la misión ha terminado-
- ¿Ya les avisaste? -
- Aun no, mañana u otro día les comentaré - respondió - ¿Y Laguna no te dijo nada más? Que extraño - dijo pensativo
- No quiso, pero por su cara... Algo me oculta -
- ¿Qué tan terrible puede ser? -
- No tengo la menor idea, si tan solo pudiera sacarle algo de información -
- ¿Crees que deba comentarles algo al respecto? - preguntaba buscando consejo de su esposa
- No hasta que averigüe más, aunque si deben saber que su misión ha finalizado, de todas formas no creo que sea tan importante, sin embargo, estoy segura de una cosa y es que alguien o algunos sufrirán - comentaba con dolor
- ¿De qué hablas? -
- No te lo puedo decir, lo siento - respondió al momento
Un par de horas después, Mid y Ophelia iban camino a sus habitaciones después de una visita a un herrero de Balamb para afilar sus armas, un tratamiento que les hacía falta desde hace meses
- Nos tomó toda la mañana, sin embargo valió la pena - comentó tomando la empuñadura de una de sus katanas
- Te había dicho para ir a pasear, pero insististe en quedarte para observar el proceso porque no confiabas en mi- le reprochaba Ophelia con su seriedad y serenidad natural en ella
- Pues me preocupaba mucho, además no quería que nada malo les pasara - decía refiriéndose a su par de katanas - , ya conozco mi propio herrero, pero querías ir al tuyo, sin embargo debo decir que no está nada mal -
- Te lo dije, pero por tu culpa regresamos más tarde de lo planeado -
- ¡¿Mi culpa?! - exclamó alzando el tono de voz incrédula - ¿Quién fue la que decidió pararse a comprar galletas y todas y cada una de las variedades de té existentes? -
- ¿Y quién fue la que decidió ir a la tienda a comprar caramelos, específicamente de color rojo, caramelos de gomitas y chocolates de naranja? -
- Pero es que no habían en esa tienda - contestó Mid cruzando los brazos como niña pequeña malcriada
- ¿Y por eso teníamos que ir al otro extremo de Balamb en busca de ellos? -
- Si, Dietch e Izaskun no harían tanto escándalo, pero están en misión en estos momentos -
- ¿Así que soy su reemplazo? - preguntó con falso enojo
- Por supuesto - respondió con una sonrisa
- Esa es Angelo, ¿qué hace ahí? ¿No estaba con Quistis? - curioseaba dejando a un lado su riña infantil con la pelinegra
- No lo sé - respondió a la rubia -, ¿qué sucede? - preguntó acercándose al can que permanecía acostada con la nariz pegada lo más que podía a la puerta metálica
Se levantó del suelo y con su mirada le indicaba a ambas que algo no andaba bien. Ophelia miró hacia la puerta meditando sobre de quién sería ese dormitorio, tocaron la puerta unas cuantas veces sin obtener respuesta, repitieron la misma acción con más rudeza y fuerza teniendo los mismos resultados
- Es imposible abrir la puerta a la fuerza, sin embargo haciendo corto circuito en la ranura es posible - comentó la rubia
- Entonces a un lado - advirtió la pelinegra preparando una magia electro
- No he terminado de hablar, Mid -
- ¿Eh? - emitió aquel sonido haciendo desaparecer el hechizo
- No hace falta tener que destruirlo todo - dijo sacando una tarjeta de color negra
- ¿Y eso que es? -
- Una llave maestra -
- ¿De dónde demonios obtuviste eso? -
- La tengo desde que perdí la tarjeta que abre mi habitación, hará casi un año - confesó con vergüenza y ruborizándose un poco
- ¿Ophelia Visso, desordenada? Vaya, vaya - comentaba en tono burlista, deseando que se molestara
- La perdí en una misión y estas tarjetas de acceso son algo difíciles de rehacer y configurar para que se adapten de nuevo a un cerrojo de este tipo, no es que sea desordenada -
- Aja... Como tú digas, no hay ningún problema -
- Cállate, Mid - le ordenó con cierta rabia
Pasó la tarjeta por la ranura, al instante un sonido les indicaba que estaba abierto y al siguiente segundo la puerta se abrió. Angelo se apresuró a entrar y seguido de ésta, Ophelia y Mid, la puerta metálica se cerró de nuevo y se encontraron con la imagen espantosa, el comandante en el suelo manchado de sangre casi seca en su rostro y manos, un pequeño charco de sangre se expandía por el suelo. Dejaron las compras en una esquina de la habitación para atender el problema
- ¿Se habrá muerto? - bromeó la pelinegra viendo la sangre en el suelo
- Puede ser, todos morimos algún día, pero de esta forma sería patético - le contestó bromeando con frialdad
- ¿Qué le habrá ocurrido? -
- No tengo la menor idea, pero no parece nada grave - indicó comprobando que estaba respirando con normalidad
- Seguro estaba viendo revistas sucias y le brotó tanto la sangre por la nariz que se desmayó de tanta pornografía - seguía haciendo comentarios acerca del castaño que no entraban en la situación
Ophelia suspiró sin darle más importancia
- Hay que limpiar todo esto, vamos - dijo la rubia
Angelo observaba lo que ocurría cerca de las jóvenes. Ambas levantaron al inconsciente del suelo y lo acostaron en la cama, le quitaron la chaqueta y la camisa algo ensangrentada
- Para no estar en forma desde hace años, se ve que no ha perdido condición - bromeaba la pelinegra con respecto a la musculatura del castaño
- ¿Ya dejaras de decir cosas así? - le preguntó la rubia roja como un tomate - Además tú estás con Izaskun -
- Que divertido, no sabía que cambiabas de color - carcajeaba sonoramente sin prestarle atención a lo último
- Iré a limpiar la del suelo - dijo Ophelia levantándose de la cama al igual que Mid
En el baño Ophelia tomó una mopa y una cubeta con agua que había, Mid encontró una toalla, mojo gran parte de la misma y le quitó el exceso de agua
La rubia se encargó de asear no solamente la zona manchada de carmesí sino que aprovecho para trapear el piso de la habitación, no había mucho que hacer, pues el castaño era ordenado y limpio, mientras la pelinegra aseaba a Squall, la sangre de su cabello, manos, brazos, rostro, la que traspasó la camisa hasta llegar a su torso y la del collar con el emblema de Gryphus teniendo cuidado con el vendaje
- Listo, el piso rechinando de limpio - comentaba orgullosa
- Me alegro - comentaba con sarcasmo aun atendiendo al castaño
En ese momento, el joven gimió un poco y abrió los ojos lentamente para cerrarlos de nuevo con fuerza debido al impacto de los rayos del sol en sus ojos
- Ya despertaste - advirtió la pelinegra notando sus movimientos
- ¿Qué hacen ustedes aquí? -
- Primero respóndenos, ¿qué te paso? - curioseaba Mid
- No es asunto de ustedes -
- Que forma de responder a quien te ayuda, ingrato - regañó Ophelia
Squall le frunció el ceño pero ella también
- ¿Puedes levantarte? - preguntó la pelinegra apartándose
Angelo se acercó más de lo que ya lo había hecho al notar su despertar, quedando frente a él, con su mirada diciendo mucho
- Estoy bien, no te preocupes - le dijo acariciando a la perrita - ¿Serían capaces de guardar un secreto? -
Ambas intercambiaron miradas de confusión para retornar su vista al castaño
- Si - respondieron asintiendo
- ¿Por qué? - se adelantó una Mid curiosa
- Ustedes saben que yo sufrí y sufro de amnesia desde hace años - comentaba -, la cuestión es que... Acabo de recordar más cosas, no sé cuánto, al menos eso creo -
- ¿Qué tanto? - insistió Ophelia
- No lo sé, no estoy seguro - negaba apartando la mirada
- ¿Por qué no quieres contarle a más nadie? - preguntó Mid
- Porque van a atosigarme y no es lo que quiero, porque... Aun me faltan recuerdos olvidados -
- ¿Pensarás mantenerlo en secreto a toda costa? - una Ophelia seria - No es mi problema la decisión que tomes, sólo considero que ellos deberían saber -
- Si, cueste lo que me cueste, hasta que el momento llegue no diré absolutamente nada, les pido que guarden este secreto por favor - decía depositando su confianza en ambas
- No te preocupes, nadie se enterará - dijo la pelinegra
- Cuenta con nosotras - añadió la rubia
- Perfecto, ahora lárguense - dijo de mala gana
Pero antes de poder marcharse, llamaron a la puerta
- ¿Squall, estás ahí? - insistía aquella mujer tocando una y otra vez
El castaño empujaba a ambas al baño para encerrarlas, protestaban por su acción tan poco caballerosa mientras las mandaba a callar, cuando pudo esconderlas, abrió... Era una Shu agitada de tanto correr quien venía con un mensaje de parte del director Kramer
- El director solicita no solamente tu presencia sino la de los demás en su despacho mañana al mediodía, tiene algo que informarles a ti y a tus SeeD´s subordinados y al capitán Kinneas con respecto a su contrato con Galbadia - entregaba el recado con mucha formalidad
- Gracias, le diré a los demás sobre esto -
- No te preocupes, me encargaré personalmente de ello, hasta luego - se despidió saliendo a toda prisa de ahí
Al girarse se encontró con un par de chismosas asomando sólo su rostro para poder escuchar y ver quien era
- Escucharon, ¿no es así? -
Asintieron con ingenuidad
- Cuando hable con ustedes aparenten no saber nada, disimulen bien, por favor -
- Entendido, comandante - bromeaban ambas haciendo el saludo SeeD en tono sarcástico
- Nos retiramos - dijo Ophelia haciendo una pequeña reverencia y tomando sus bolsas
- Deja de ver tantas revistas sucias, seguro no recordaste nada y nos estás dando excusas baratas para ocultar lo que en verdad ocurrió - seguía bromeando la pelinegra tomando sus compras
Luego de que ambas se marcharan, el comandante suspiró sonoramente relajando su cuerpo como si se hubiera quitado un peso de encima, masajeaba su cuello mientras pensaba detalladamente la situación y las acciones que tomaría, acarició al can que lo miraba sin juzgarlo por su elección. Decidió tomar una ducha, el cuidado de la pelinegra había bastado, pero quería darse bañarse y cerciorarse de que no quedaran rastros de su propia sangre
El agua fría le erizaba los vellos del brazo y más al caer por su espalda, segundos después su cuerpo se adaptó a la temperatura del agua y disfrutaba del agua fría
- Ahora les creo rotundamente, lo siento, por mi culpa todo está hecho un desastre, ¿debería hacer algo? - hablaba para sí mismo - ¿Y cómo podría hacer algo yo solo? Pero tampoco quiero la ayuda de los demás, llevaría a explicar cosas, no deseo que me presionen -
Pensamientos similares y otros iguales recorrían su mente sin cesar, al terminar de bañarse se enroscó una toalla color crema en la cintura y tomó otra para secar su cabello con fuerza, dejó la misma sobre su cabeza observándose en el espejo, más preciso... Su cicatriz. Entre los miles de recuerdos reaparecidos estaba el origen de su cicatriz y la que le había dejado a Seifer de recuerdo, una batalla que había comenzado según el rubio como una práctica o entrenamiento que se convirtió en una batalla entre ambos cuando el mismo atacó al castaño con una magia de fuego y cortó con su hyperion en forma diagonal entre sus ojos. Una risa tonta con arrogancia se le dibujo en el rostro al seguir en ese momento del pasado cuando la ira se apoderó de su ser al sentir el dolor y la bajeza con la que había actuado Seifer, éste a su vez observó a su rival con una sonrisa arrogante, aquellas que ni con el pasar de los años habían desaparecido, él con cólera y levantándose tomó una carrera arrastrando la punta de su sable pistola revólver para alzarla e imitar la misma acción del rubio
Al salir de su letargo se cambió de ropa, una sudadera negra abierta y bajo ésta una franela negra, unos vaqueros azules y unos zapatos negros de suelas y trenzas blancas, en una cesta colocó la camisa y la chaqueta manchada de carmesí, tomó su tarjeta de acceso y terminó de salir de su habitación junto con Angelo. El ascensor lo llevó hasta el segundo piso, a la oficina de Lisa, tocó con sus nudillos la puerta de caoba un par de veces hasta escuchar la voz de la castaña que le permitía pasar
- Squall - pronunció esbozando una sonrisa de las suyas
- ¡Aw, otro perrito! - exclamó Noah abalanzándose para contemplar y acariciar a Angelo
No estaba sola como era de esperarse, estos días había estado compartiendo más su tiempo con su esposo e hijo que jugaba con su nueva mascota, quienes permanecían ahí la mayor parte del tiempo y más ahora sabiendo que Milo se marcharía de nuevo en exactamente dos días, por otro lado Squall respiraba de esa paz, porque tenía más tiempo para él solo, cosa que no tenía desde hace poco más de un año, sin embargo estaba feliz de que madre e hijo estuvieran rebosando de alegría
- ¿Qué sucede? - le preguntó enarcando una ceja
- Estás ocupada, lo siento -
- No hay ningún problema, ¿qué ocurre? -
Observó a Noah y a Milo respectivamente diciendo todo con sus ojos
- ¿Pueden dejarme a solas con él? - pidió sonriéndoles a ambos - Vayan al comedor, nos veremos ahí en cuanto termine de hablar con él, ¿sí? -
- Vamos, Noah - dijo dándole la mano al chiquillo
- ¡Adiós, Squall! - exclamo su pupilo con felicidad
Al oír el cerrar de la puerta, Lisa tomó asiento en la silla de su escritorio y Squall en otra que había frente a ella, mientras ambos charlaban, Angelo se acercó hasta Piero, lo olisqueó unos segundos y se acostó a su lado, muy cerca del cachorro
- ¿Te parece bien la idea de un perro para Noah? - preguntó observando a Piero descansar plácidamente junto a Angelo
- Ya veremos cómo resulta todo, el gran problema estaba en que el director Kramer permitiera a Piero -
- ¿Aceptó? -
- Por supuesto, sólo por tratarse de otro caso especial, como comandante por supuesto sabes que hay alumnos que poseen sus mascotas en sus habitaciones con la condición de que sean muy responsables y cuidadosos o serán sancionados con la prohibición de las mismas -
- Como sea... -
- Cierto, ¿de que querías hablarme? - preguntó atenta a lo que diría
Expresión de nerviosismo, recorriendo con la mirada toda la oficina y sin ver directamente a la mujer a los ojos
- ¿Y bien?... No te preocupes, sea lo que sea estoy dispuesta a escucharte como siempre -
- Prométeme por Noah que no le dirás a los demás -
- ¿Eh? - emitió algo confundida
- Promételo - insistió con seriedad
- Tranquilo, ya te dije que lo que ocurriera o dijeras no saldría de estas paredes o de mi boca -
- He recordado más - suspiró antes de confesar
- Esto es un gran progreso, Squall, deberías estar feliz y no con esa mirada - reprimía al castaño con tono de dicha - ¿Por qué tan abatido? - lo seguía mirando con su sonrisa fija
- Por otras cosas que no te incumben -
- Entonces te dejaré con tus problemas psicológicos a solas, porque siempre así lo deseas - respondió en el tono frío y acido reservado para algunos -, ¿qué recordaste esta vez? - pregunto cambiando a esa mirada gélida e indiferente que daba escalofríos
- Más de lo que tú piensas, sin embargo, entre ellos no está nada relacionado con lo que ocurre en las sesiones de hipnosis -
- Debe ser algo muy importante y a la vez traumático para que aun después de tantos años y sesiones, sin contar los años que estuviste sin venir, sigas sin avanzar más de la puerta - explicaba dispersando muy poco su mirada aterradora - Tengo mucho tiempo, cuéntame que recordaste -
- Tal vez haya influido el cuaderno que me diste y algo que Irvine me dijo -
- ¿Qué fue lo que te dijo? - preguntó curiosa manteniendo la compostura
- No es… -
- Si, si, asunto mío - interrumpió con deje molesto - Así no vamos a ningún lado -
- Bien… - exhaló para comentarle - Lo que faltaba por recordar de Zone y Watts... - confesó haciendo un silencio acompañado de otro suspiro para decidirse a decirle el resto - Además de eso, he recordado más a Seifer, y a Viento y Trueno -
- ¿Estás seguro? -
- Por supuesto -
- Si te hago la pregunta mágica para confirmar que no me ocultas nada, y sé que no me responderás de todas formas, así que dejare que tú mismo decidas -
- ¿Te refieres a si la he recordado a ella? -
- Si - asintió
La miró de reojo con sus cejas bien fruncidas
- Lo sabía, sabía que no dirías nada, me alegro por ti - sonrió -, creo necesario seguir indagando en tu mente -
- Hazlo bien de una maldita vez para acabar con ese recuerdo y saber qué es -
- Y yo te repito, no sé cuántas veces más lo haré, de que no puedo forzar tu mente de esa manera -
- Y yo insisto en que no le prestes atención y me dejes avanzar para acabar con esto de una vez por todas -
- Como quieras... Lo tendré en cuenta para la próxima entonces, ¿algo más? -
- No, eso es todo... - respondió de mala educación - Vámonos Angelo - llamó y el can obedeció al instante
Al escuchar la puerta cerrarse respiró profundo masajeando sus parpados, al terminar una sonrisa más grata que la habitual en ella se esbozó, guardándose para sí misma un par, y tal vez más, de grandes hallazgos con respecto al castaño
Continuará…
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