Disclaimer: los personajes son pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es completamente de Tufano79 yo solo la traduzco obvio con su permiso. Guacha es la editora :)


Capítulo veinte

BPOV

—Rose, ¿Estás segura que a Edward le gustará esto? — pregunté. Estaba guardando su regalo en la brillante bolsa decorada. Sabía que él era fan de los Cubs, pero estaba nerviosa de que se volviera loco por mi regalo, o mejor dicho regalos.

—Bella, tú podrías hacerte del baño en su pecho y a él le gustaría — Rose se rió.

—Eso es asqueroso Rose — dijo Alice arrugando la nariz. — Quiero decir, en serio. La próxima vez, sugiere que Bella le dé una ducha dorada y estaría alabando su pis. Querrá embotellarla y beberla como agua.

—Okay, eso es asqueroso — Rose se carcajeó.

—Había una línea, Alice y tú la cruzaste por Muuuucho — dije sin expresión. Ella se encogió de hombros, mirando sobre el paquete de información sobre mi escritorio.

—Hablando de hacer pipí —Angela gruñó, lanzándose al baño. Ni siquiera cerró la puerta, suspiró pesadamente. — Este chico ya está haciendo un número en mi vejiga. Maldito Ben y su esperma súper-atómico.

—Tú lo amas — canturreé.

—Sí, pero no me gusta lo que su hijo le está haciendo a mi cuerpo. Tengo que comer galletas saladas, tan pronto como me despierto. Yo vivo del Zofran. Hago pis cada treinta segundos. Además, estoy caliente como el demonio y lo único que quiero hacer es abusar, violar y pillar a mi novio. De acuerdo, no abusar, la violación y el pillaje, pero tener sexo sucio con él — Angela terminó en el baño, secándose las manos mientras se sentaba en mi cama. — A pesar de que fue su pene el que nos metió en este lío en primer lugar.

—Todos sabemos que está emocionado — dijo Alice mientras empujaba a Angela. — Veo que cuando estás en turno, frota tu vientre con amor.

—Estoy muy emocionada. Muerta de miedo, pero emocionada — dijo Angela con nostalgia, colocando la mano en el pequeño bulto en su estómago. — Ahora, de vuelta a Bella y su sorpresa de cumpleaños para el Dr. Sexward. Tenemos una misión, señoras. Vamos a repasar lo que tiene planeado para su calentura real para mañana.

— ¿Su calentura real? — Rose resopló.

—Cierra la boca. Edward es un semental — dijo Angela, agitando su mano.

—En primer lugar, voy a su casa y le preparo el desayuno en la cama — le dije, rodando los ojos cariñosamente a mi compañera y amiga. Tenía todos los ingredientes en la nevera para hacerle su desayuno favorito: tortillas griegas con espinacas y queso feta, con una guarnición de salchichas y unas tortitas.

—Después, su mamada de cumpleaños — se rió Alice.

—Alice — siseé, sabiendo muy bien que yo iba a darle un poco de satisfacción oral después del desayuno, pero no era necesario que se anunciara a todo el planeta.

—Ali, ese es mi hermano. No necesito saber que él va a conseguir una mamada mañanera de mi hermana — ella se rió.

—No estoy casada con él — me burlé, mirando a Rose y arqueando una ceja.

—Todavía. Sin embargo, pronto lo estarás — ella sonrió. — Regresando a los planes de Bella y el cumpleaños de Edward, después de los momentos sexys de la mañana, ¿qué sigue?

—Zoológico Lincoln Park — le contesté.

— ¿Te has dado cuenta que ella no negó los momentos sexy? — Angela rió.

Le di un golpe, mirando ceñuda a mi compañera de apartamento. — Vamos a pasear por allí hasta que tengamos que ir a Wrigley Field. Edward lanzará la primera bola y cantará la séptima entrada ante los Damondsbacks*.

— ¿Cómo demonios lograste eso? — Preguntó Alice.

—Hace un par de semanas durante mi periodo de turnos nocturnos, uno de los peces gordos de la organización de los Cubs entró en la sala de emergencia con dolor de estómago. Tenía una apendicitis aguda. El Dr. Denali y yo lo tratamos y quedó impresionado por nuestra profesionalidad y actitud en su cuidado. Al día siguiente, él pidió vernos en su habitación y preguntó si podía hacer algo por nosotros. No podíamos aceptar nada según la política del hospital, pero le hice mención que mi novio era un gran fan de los Cubs. Fue pocos días después que me dieron un paquete en el correo, indicando que contactara con su oficina para cualquier cosa que yo necesitara. Llamé a la oficina e hice arreglos para el primer lanzamiento y séptima entrada para su cumpleaños. Además, estamos sentados en el palco del dueño con todos los adornos en el interior. Lo estoy consiguiendo a costillas gracias a la conexión en la organización de los Cubs.

—Edward estará sobre la luna de emocionado, Bella. Él es un gran fan, casi a punto de la enfermedad. Mi hermano mayor sangra azul Cubbie — dijo Rose, abrazándome — ¿Qué pasará después del partido? — Ella movió las cejas sugestivamente.

— ¿Volver a su casa y hacer el amor? — Chillé — ¡Yo no sé!

—Debes hacer algo muy especial para tu hombre en su día especial — dijo Angela, dándome una mirada severa. — Usa un poco de ropa interior atrevida y dale un baile erótico o algo así.

—Apenas puedo caminar sobre una superficie recta, plana y ¿quieres que baile para él? — Le pregunté secamente. — Ese es un viaje a Urgencias esperando a suceder. No lo creo. No soy ni remotamente sexy. Él probablemente sólo se reirá de mí.

—Improbable — Alice se rió. — Edward te mira como si hubieras colgado la luna, nena. Hazlo — me sonrojé y negué con la cabeza.

—Vamos, Bella. Tenemos que conseguir algo especial para cuando vuelvas del partido. ADEMÁS, un atuendo caliente para que lleves al partido de béisbol. Puedes estar calientita pero todavía se puede ver lindo — dijo Rose. — Voy a ver si mi esteticista también tiene cierta disponibilidad para una depilación. ¡Se lo debes! — Yo apenas pude formar un pensamiento mientras mis amigas me agarraron, arrastrándome fuera del apartamento para comprar algo de ropa caliente para el juego de béisbol, ropa interior atractiva para después y para conseguir mi gatito depilado.

Ser mujer apesta.

Tres horas más tarde, estaba cargada de bolsas llenas con mi nuevo outfit, que estaba en el rango de tallas normales y ropa interior bastante linda para llevar debajo del outfit sexy. Bueno, atractivo para mí. La camisa era todavía "grande", pero me sentí muy orgullosa de mí misma de ser capaz de entrar en una tienda y agarrar una camisa "regular" y no una de talla extra. Era una camisa con cuello en V de los Cubs en un azul marino con detalles en blanco y rojo. Se abrazaba a mis curvas, acentuando mis bienes. El escote. También tomé un par de pantalones cortos de jean azul marino tipo bermuda, talla doce. Yo estaba un poco disgustada con eso, pero Alice dijo que la marca que compré tendía a ser pequeña. Alice quería comprar tacones rojos para llevar con el traje, pero le dije que iba a un partido de béisbol y a bailar. Compré un par de converse rojos que coincidan con el color rojo en la camisa. Como recompensa por mi graduación de tallas extra, Rose me compró un sujetador y bragas a juego rojo de La Perla.

Me pareció muy extraño que la hermana de mi novio me compraba la ropa interior para seducir a dicho novio. Como ella robó su tarjeta de crédito, Rose sonrió con aire de suficiencia. Me entregó la bolsa con un guiño, uniendo sus brazos conmigo mientras caminábamos a nuestra siguiente parada: al salón para mí temida depilación con cera bikini.

Angela y Alice iban parloteando delante de nosotras, mientras que Rose y yo estábamos caminando detrás de ellas. — Tengo que preguntar, Rose — dije — ¿Y Emmett? ¿Qué pasa con ustedes dos?

—Bueno, cuando le dije que me iba a quedar en Chicago para la escuela de medicina, estaba tan emocionado. Él dijo que estaría dispuesto a mudarse por mí, pero su familia y amigos están aquí, ¿sabes? — Dijo. Sus ojos verdes brillaban de felicidad, pero había una tristeza subyacente detrás de ellos, también.

—Eso está muy bien que él sea feliz porque te quedes. Sin embargo, sabes que no es lo que estoy preguntando, Rosalie — reprendí.

—Lo sé — ella frunció el ceño, el centelleo muriendo en sus ojos verdes. — Cada vez que trato de acercarme a él, me pongo muy mal. Royce está siempre en mi cabeza, burlándose de mí. Riéndose de mí, porque... — dos gruesas lágrimas cayeron de sus ojos. A toda prisa, se frotó la cara.

Tiré del brazo de Rose, deteniéndola. Su rostro se arrugó en una preocupada, triste mueca. Sus manos se movían nerviosamente frente a ella mientras las lágrimas caían libremente por sus mejillas. La puse en mis brazos, abrazándola con fuerza. — Rosalie, Emmett te ama. Puede que él no haya dicho las palabras, pero se puede ver en la forma en que actúa a tú alrededor, cómo te acaricia y cómo se preocupa por ti. Él no es Royce.

—Sé que no lo es — sollozó. — Pero me guste o no, Royce es el idiota en mi cabeza, me ridiculiza y se burla de mí por todo lo que he hecho y haré con Emmett. Yo no sé cómo superar eso.

—Tienes que pasar a través de él, Rose — dije mientras le limpiaba las lágrimas. — Durante diez años, Jacob fue la voz en mi cabeza. Al verlo mirándome con frialdad después de haber tenido relaciones sexuales era el recuerdo que se jugaba en repetición en mi cerebro hasta que conocí a tu hermano. Todavía lo recordaba cuando estaba con Edward. Es por eso que tomó tanto tiempo para que hiciéramos el amor. Era yo. Solo yo.

—Ni siquiera puedo besarlo — escupió con frustración. — Traté de ser la instigadora. Sin dados. Le pedí que probáramos, pero algo sucedió y vino un flashback masivo. Emmett tuvo que llamar a mi padre para ir por mí porque yo estaba en tal estado de pánico. Que tuve que ser sedada.

Estaba a punto de responder cuando Angela nos gritó. — Hey chicas, vamos a entrar a pea in the pod* — dijo Angela. — Mi ropa está demasiado apretada y es el momento para romper la tarjeta de crédito y conseguir en ropa de maternidad. ¡Yay!

—No nos olvidemos de la lencería de maternidad — se rió Alice, arrastrándola a la tienda más cercana. Angela se quejó.

Rose y yo entramos en el salón, sentándonos en la zona de recepción. Estaba sentada, jugando distraídamente con un anillo en su mano derecha. — Estoy muy asustada, Bella. Mi cuerpo dice sí a Emmett, pero mi mente... es todo un lío.

—Rose, no puedes forzar las cosas — dije en voz baja.

—Lo sé — murmuró.

— ¿Has hablado con Michele acerca de esto? — Le pregunté. Rose negó con la cabeza. — Ese debe ser tu primer paso, cariño. Ella puede ayudarte.

—Me siento como si Michele está frustrada conmigo — dijo Rose, lanzándome una mirada. Ella se sonrojó ligeramente.

—Tonterías — advertí. — Michele nunca se sentirá frustrada contigo. Ella se preocupa por ti y quiere que seas feliz. ¡Todos lo hacemos, Rose!

—Tal vez me estoy interiorizando. No lo sé — suspiró. — Tengo tanto miedo de que Emmett vaya a renunciar a mí.

— ¿Bella Swan? — llamó la recepcionista.

—No hemos terminado con esta conversación, Rosalie — le dije con firmeza. Ella asintió con la cabeza y se echó hacia atrás, tomando una revista. Me acerqué a la cámara de tortura, despojándome de mis capris y bragas. Quince minutos más tarde, mis partes de chica estaban frunciéndome el ceño y estaba caminando de vuelta al frente para reunirme con Rose. Sentadas con Rose estaban Angela y Alice, rodeadas por un montón de bolsas — ¡Dios mío! ¿Compraron toda la tienda?

—Sólo las necesidades — gorjeó Alice. — Jeans, vestidos, camisetas, pantalones cortos, ropa interior, accesorios — caminé hacia el mostrador, sólo para ser alejada por la recepcionista. Miré a Rose, quien me sonrió. — Tenemos que conseguirte lencería atrevida para el cumpleañero.

— ¿Qué pasa con la ropa interior que Rose me compró? — Le pregunté — ¿No es suficientemente picante?

—Eso es picante para llevar debajo de la ropa para el juego — dijo Angela mientras se frotaba el vientre — ¡Se necesita algo más descarado para darle a Edward el orgasmo de su vida! — Angela me tomó entre sus brazos y físicamente me arrastró hacia Victoria Secret. Alice y Rose estaban justo detrás de nosotros. En el interior de la tienda rosa, me sumergieron dentro de un vestidor y me ordenaron que me quitara la ropa. Decidí no luchar contra ellas, cumpliendo sus peticiones mandonas. Montones de encaje, satén y trozos de hilo disfrazados de bragas colgaban en mi probador. Probé las cosas, lanzando lo que no me gustaba y guardando lo que me pareció ser seductor y sexy.

Bueno, era un negligé. Fucsia profundo con acentos de encaje negro y un tanga de encaje negro. Tenía suficiente cobertura para sostener a mis niñas y era lo suficientemente largo para ocultar las imperfecciones en mis muslos. Llevé mi hallazgo, agarrándolo contra mi pecho y sonrojándome del mismo color que la tela de satén que tenía en mis manos.

— ¿Eso es todo lo que vas a llevar?— Regañó Alice.

—Sí, Alice — dije. — El resto de las cosas que me arrojaste eran bastante apretados, pequeños y francamente pornográficos. Esto es elegante y estoy segura de que a Edward le encantará.

—Tiene razón — dijo Rose tocando el encaje. — Pero, yo sé exactamente lo que hay que hacer para conseguir que Edward explote — la sonrisa reservada que se extendió por su rostro indicaba que definitivamente iba a llevarme fuera de mi zona de confort.

Bueno, mierda...

Además, ella frustró mis intenciones para hablar con ella acerca de su situación con Emmett. Voy a hablar con ella, o Emmett.

xx APFL xx

Temprano a la mañana siguiente, entré en la casa de Edward. De puntillas por las escaleras, lo fui a ver. Él estaba esparcido en toda la cama, sosteniendo la almohada en la que normalmente dormía cuando me pasaba la noche. Su rostro se arrugó adorablemente mientras se enroscaba alrededor de la almohada. Él estaba murmurando incoherentemente, sosteniendo fuertemente la almohada. No pude resistirme a caminar hacia él, besando su frente, quitando sus cabellos despeinados de su cara. — Te amo, Dr. Sexward.

—Te amo, también — murmuró con un suspiro antes de rodar y dando un fuerte resoplido. Su respiración se niveló y sabía que él estaba muerto para el mundo. Salí de la habitación, corriendo a la cocina para preparar el desayuno de Edward. Hice las salchichas primero, colocándolas en el horno. Utilizando el aceite que salió de las salchichas, hice el omelet de Edward. Mientras que las espinacas se salteaban, hice la masa para los panqueques y saqué un poco de fruta fresca que había comprado.

Una media hora más tarde, el desayuno estaba hecho y colocado en una bandeja. Yo dije una breve oración antes de subir las escaleras. Sería mi suerte que me cayera subiendo las malditas escaleras, derramando la comida por toda la alfombra. Afortunadamente, conseguí subir las escaleras sin tropezar. Me moví lentamente en la habitación de Edward, colocando la bandeja en el banco a los pies de la cama. Arrastrándome sobre el colchón, tiré suavemente de las sábanas, dejando al descubierto a mi novio gloriosamente desnudo. Con una sonrisa, besé sus piernas hasta que llegar a su semi-dura polla. Lo miré y vi que todavía estaba dormido. Me reí mientras me inclinaba hacia abajo, pasando mi lengua a lo largo de su longitud.

—Hmmm — gimió mientras que se movió un poco. Su mano se movió a su vientre. Con mi mano, entrelacé mis dedos con su mano mientras sostenía su miembro endurecido en la otra mano. Lánguidamente, pasé los dedos por la suavidad aterciopelada de su polla. Se movió de nuevo, empujando sus caderas un poco en mi mano. Gemí en voz baja, envolviendo mi boca alrededor de la cabeza de su excitación. Removí mi lengua alrededor de la cabeza, torciendo la mano alrededor de la base. — Más… — dijo con voz áspera.

Me reí entre dientes a su alrededor mientras lo llevaba en el interior de mi boca. Su piel era un poco salada y caliente por estar cubierta por las mantas. También estaba duro como una roca lo trabajé con mis dientes y la lengua. Solté su pene, manteniendo mi mano bombeándolo mientras besaba sus bolas, chupándolas entre mis labios. Los dedos de Edward se movieron de mi mano y me levanté la vista. Tenía los ojos abiertos, frotándolos adormilado — ¡Santa mierda! — Exclamó.

Lamí su cabeza, lo tragué tanto como podía entrar en mi boca. Tarareé profundamente mientras balanceaba mi cabeza, mirando fijamente a sus ojos un poco llorosos. Chupé con mis mejillas, ganándose un gruñido de él. Mis manos se movían continuamente en su cuerpo, llevándolo más cerca de su liberación. Sus manos estaban enredadas en mi pelo mientras me miraba, con su atención absorta. Usé mis dientes, mordisqueando en la parte inferior de su eje. Mi palma estaba rodeando la cabeza de su pene.

—Bella — gimió. — Me estás matando.

—No, no lo estoy haciendo — dije con coquetería, distraídamente lamiendo la piel suave alrededor de la base de su dureza. — Quiero verte llegar — dejó escapar un gemido ahogado ligeramente, dejándose caer de nuevo en las almohadas. Me reí antes de besar hasta la punta de su erección. Usando la lengua, jugué con la ranura que estaba goteando su pre-semen — ¿Te quieres venir?

—Sí — dijo entre dientes. — Por favor, Bella. Te necesito.

—Me tienes — ronroneé. Con un guiño, envolví mis labios alrededor de su dureza, moviéndolos a lo largo de su longitud con gusto. Él gruñó mientras sus caderas se movían con mi boca. Cuando raspé mis dientes inferiores en la parte inferior de su eje, Edward quedó completamente destrozado. Su salada, almizclada y dulce liberación recubrió mi garganta y ansiosamente tragué todo lo que tenía para ofrecer. Una vez hubo terminado, lo solté, besando la cabeza de su polla ahora blanda. — Feliz cumpleaños, Edward.

—Sí, el cerebro se ha ido — murmuró, mirándome. — Te lo chupaste con esa increíble forma de despertarme.

— ¿Te gusta eso? — Bromeé, trepando por su cuerpo y acurrucándome junto a él.

—Hmmm — tarareó con aprecio, besando mis labios suavemente. — La mejor mañana de cumpleaños en la historia.

—Eso no es todo — dije, alejándome. Salté al suelo y recogí la bandeja llena de su desayuno. Lo coloqué sobre su regazo. — Para usted, Dr. Cullen — él arqueó una ceja, y me dio una sonrisa. — Es tu cumpleaños, Edward. Deja que te mime por una vez. Me has malcriado y ahora es mi turno.

—Siempre y cuando esta sea la forma en que lo hagas — regañó.

—No — le dije. — Deja que te traiga la siguiente parte de tu regalo, mientras comes.

—Bella — se quejó.

— ¡Silencio! — Advertí. Lo dejé comer en paz, agarrando la bolsa con su regalo de la cocina. Mi contacto en el campo Wrigley preguntó si quería una camiseta personalizada para Edward. Dije que sí con entusiasmo y fue entregada en mi apartamento mientras estaba de compras con las chicas y consiguiendo consejos sobre mi "regalo secreto" para Edward. Así, la camiseta que pedí para él era la misma camiseta que el equipo usaba hoy en día con su nombre grabado en la parte posterior junto con su año de nacimiento.

Cuando llegué al piso de arriba, Edward se había comido la mayor parte de su comida. — Jesús, Cullen. ¿Tenías hambre?

—Muerto de hambre — dijo, con la voz amortiguada por la tortilla que estaba dentro de su boca. Tragó saliva y sonrió infantilmente. — Mi novia caliente me dio una mamada de cumpleaños y drenó mis reservas de energía.

—Oh, cielos — me reí mientras me sentaba en la cama. — Eres tan melodramático, Edward.

—Pero tú me amas — dijo, limpiándose la boca.

—Lo hago — sonreí. Le di un beso en la mejilla. — Mucho, Edward.

— ¿Es eso lo mejor que puedes hacer? — Bromeó.

— ¿Cuando tienes huevos por toda la barba? Sí — me reí. — Además, obtuviste una mamada. ¿Eso no cuenta para algo?

—Supongo — suspiró. Se volvió hacia mí, y me dio un guiño antes de envolver su brazo alrededor de mi cintura. Con un suave tirón, me acurrucó a su lado. — Entonces, ¿qué hay en la bolsa?

—Tu regalo — le contesté. — Bueno, uno de ellos — mi camisa estaba cubierta por una chaqueta, ya que hacía frío esta mañana. — Es una pista para dónde vamos hoy.

Frunció los labios y se sumergió en la bolsa, rasgando el papel de seda en el interior. Una vez que sus dedos rozaron la tela de la camiseta, sonrió suavemente. Lo sacó y desdobló la camiseta. — Bella — suspiró.

— ¿Te gusta? — Le pregunté.

—Este es un jersey auténtico de juego — dijo, mirándome fijamente. Pasó la camiseta encima de su mirada, jadeando ruidosamente. — Con mi nombre en él ¡Bella! Esto debe haber costado una fortuna.

— ¿Y qué? ¿Me has comprado joyas y me regañas cuando me quejo de los costos? — Argumenté — ¡Es tu cumpleaños! Déjame cuidar de ti y de malcriarte hoy — él me miró fijamente — ¿Quieres que yo tome unas tijeras y las pase por esta camiseta, Cullen?

— ¿¡Qué!? ¡No! — él gritó, sosteniéndola contra su pecho. Sus ojos verdes eran salvajes. — Sólo estoy señalando... de que... um... es mucho, Bella.

—Te lo mereces, Edward — murmuré, ahuecando mi mano en su mejilla.— Ahora, es necesario que tomes una ducha y afeites esta rata que está creciendo en tu rostro.

—Lo siento. Las cosas han sido una locura. Anoche fue la primera noche desde el despido y audiencia de Jacob que he sido capaz de dormir en casa en mi propia cama. Crowley se entregó por vender drogas y Newton está DESAPARECIDO. Estamos buscando frenéticamente tres nuevos médicos de guardia ya que esos pendejos decidieron probar sus manos en el tráfico de drogas ilegales — gruñó. — Jessica ha sido puesta en licencia administrativa. Las nuevas enfermeras que han sido contratadas no están listas para estar en la planta pero necesitamos los cuerpos y el poder del hombre. Los últimos tres días han sido horribles. Para decirlo suavemente.

—Lo siento — fruncí el ceño. — Yo ni siquiera te vi durante el día de ayer. ¿Estabas trabajando?

—Yo estaba en la salas de cirugía. Tuve que ayudar en un accidente de coche bastante desagradable con una laparotomía exploratoria. El pobre hombre perdió el bazo, parte del hígado y casi un centímetro y medio de intestino delgado. Además, tiene una bolsa de colostomía por unos meses mientras sus heridas se curan. Para empeorar las cosas, puede quedar paralizado de la cintura para abajo debido a la naturaleza de su lesión. Mi padre quería todas las manos a la obra y me lo pidió a mí ya que soy un cirujano de trauma capacitado. Ocho horas en el quirófano. Ocho horas, Bella. Mis ojos se cruzaban para cuando terminé su última sutura.

—Bebé — le susurré. — Eso es una mierda.

—Así es. Pero, estoy libre hoy y mañana antes de tratar con otro día vorágine de ser médico y administrador. Tenemos que buscar los médicos de guardia y bueno, sí, eh…

— ¿Qué es, Edward? — Le pregunté. Entrelacé mis dedos con los suyos.

—Las cosas han estado tan locas últimamente que me olvidé de decirte algo — dijo, un rubor arrastrándose sobre su piel. — Es una buena noticia y una mala noticia. Voy a empezar con las malas noticias — Edward suspiró, pasándose la mano por el pelo despeinado — ¿Te has dado cuenta de que el Dr. Sánchez no ha estado en el trabajo desde ese día que trabajamos con esa chica? ¿Maggie?

— ¿La chica con leucemia? — Edward asintió. — Sí, lo cubriste porque estaba enfermo — le contesté.

—Bueno, él estaba en su oficina y me dijo la razón detrás de su enfermedad. El Dr. Sánchez, Eleazar, tiene cáncer de colon. Está tomando una licencia médica — dijo Edward con expresión sombría. — Fue a la audiencia de Jacob, pero después de eso, él va a estar fuera hasta nuevo aviso.

— ¿Va a estar bien? — Le pregunté, frunciendo el ceño.

—Se espera que sí. Lo encontraron a tiempo — contestó Edward, apretando sus dedos con los míos. — De todos modos, Eleazar dijo que estaba pensando en retirarse de todos modos. No podrá estar de vuelta en la sala de emergencias.

— ¿Qué significa eso?

—Estás mirando el nuevo director del departamento de emergencias — dijo Edward, dándome una sonrisa torcida. Sin embargo, detrás de esa sonrisa estaba el estrés y la ansiedad.

—Felicitaciones, cariño — le dije mientras me acurrucaba más cerca de él. — Estoy tan orgullosa de ti.

—Gracias, dulce niña — Edward murmuró, besando mi frente y acariciando mi mejilla.— Sin embargo antes de que Eleazar se fuera, sí sugirió de que contrataran a un jefe asociado, como yo estuve con él. Así que, además de encontrar a tres nuevos médicos de guardia, tengo que encontrar a alguien que esté dispuesto a trabajar conmigo como mi jefe asociado de medicina de emergencia.

— ¿Qué pasa con Félix?

—Él no lo quiere. Le he preguntado — Edward se rió entre dientes. — Me he puesto en contacto con un amigo mío en Seattle que está buscando reubicarse ya que él también ha pasado por un divorcio. Garrett McGovern es un fantástico doctor y un tipo increíble. Él encajará muy bien aquí en el Hospital del Condado de Cook.

—Eso es genial — le dije, dándole a Edward una cálida sonrisa. — Ahora, podemos hablar más sobre esto después de la ducha y prepárate para nuestro día junto.

— ¿Y esta es una pista? — preguntó, arqueando una ceja.

—Una muy grande, Dr. Sexward — dije secamente. Sonrió ampliamente, saltando de la cama. Con un suave beso en mis labios, se precipitó en el baño con su camiseta y un par de pantalones cortos. Llevé la bandeja a la planta baja y me aseguré de que tenía las entradas para el partido de béisbol, junto con las credenciales que me enviaron para entrar al campo. Mientras esperaba a Edward que terminara de arreglarse le envié un texto a Rosalie.

Tienes mi "¿sorpresa?" — Bella

Lo tengo y será entregado mientras estás en el juego. ¡Vas a hacer que encreme sus boxers! — Ro

Éste es tu HERMANO, Rose. ¿No te pone mal eso? — Bella

Nope. Estoy viviendo indirectamente a través de ti y Eddie. : P — Ro

También podrías vivir en la realidad con tu propio entrenador caliente, Rose — Bella

* Suspiros * Él viene esta noche. A mi casa. O, mejor dicho, la casa de mis padres. Quiero que vuelva a intentarlo. Bueno, por lo menos tratar de besarme. Deséame suerte — Ro

No lo necesitas. Tendrás éxito, Rose. Emmett te ama. Todo está en ti. Déjalo entrar, cariño — Bella

Lo sé. Yo voy a hacerlo. De todos modos, te avisaré lo que pasa. Dale a mi hermano un beso de cumpleaños en la mejilla y un abrazo de la familia. ¡Te quiero, hermanita! — Ro

¡Yo también te quiero, hermanita! — Bella

Estaba terminando mi conversación con Rose cuando Edward bajó las escaleras. Él traía su camiseta, una camiseta azul real debajo y un par de pantalones cortos de color gris. Sostenía en sus manos sus zapatos: un par de converse azul real. Su cabello estaba cubierto con un gorra de los Cubs con un par de gafas de sol en la parte superior. Se veía tan adorable y joven, no como el médico serio que era. Se parecía más a un estudiante de la universidad y era tan perfecto.

Por no hablar, innegablemente sexy.

—Así que, ¿vas a darme más pistas? — Preguntó él mientras se sentaba para ponerse los zapatos.

—Nope. Sin embargo, me sorprende que no hayas descubierto parte de tu regalo, Edward — me reí.

—Supongo que vamos al juego Cubs / Diamondbacks * de hoy, ¿no? — Preguntó, sus ojos verdes titilantes.

Asentí con la cabeza, quitándome la chaqueta y revelando mi propia camisa de los Cubs. Sus ojos se oscurecieron cuando vio el traje que llevaba. Después de una cuidadosa consideración, las niñas sugirieron que me pusiera una falda, ya que sería más fresco y "facilitaría el acceso". Pervertidas. — Estás en lo cierto. Pero primero, vamos al Zoológico Lincoln Park — le dije mientras tiraba de sus manos. Tomé las llaves de su Volvo del tazón cerca de la puerta del garaje. — Ah, y Yo conduzco.

— ¿Qué? — Ladró.

Me eché a reír, saltando al asiento del conductor de su coche, deslizándome en el interior del cuero fresco. Edward frunció el ceño cuando se metió en el asiento del pasajero. Retrocedí el coche fuera del garaje. El viaje hasta el zoológico fue relativamente corto. Los dedos de Edward estaban entrelazados con los míos. Caminamos por el parque zoológico. Edward me dijo más acerca de su nuevo puesto de trabajo y de su amigo, Garrett. Escuché la descripción de Garrett, quien acaba de terminar su matrimonio con su novia de la secundaria, sonaba perfecto para Alice. Uno de los puntos de venta para conseguir que Garrett se mudara aquí fue Alice: una linda, fiera y valiente enfermera con ojos violetas y un cuerpo bonito. Le lancé una mirada. Edward sonrió, diciendo que amaba mi cuerpo cada vez más y que Alice no era lo suficientemente curvilínea para su gusto. Ella no tenía pechos y su trasero era plano como un panqueque.

Era la verdad, pero Edward consiguió un golpe en el pecho de mi parte. Él no debería estar mirando los pechos de Alice o su inexistente trasero.

Poco antes de la una, nos fuimos del zoológico y nos dirigimos a Wrigley Field. Usando el pase de aparcamiento que estaba incluido en mi paquete, aparqué en el estacionamiento privado designado para VIPs, dignatarios y otras varias personas importantes. — Bella, ¿cuál es el trato? Estos lugares son para personas famosas — dijo Edward con cautela.

—Somos famosos hoy — sonreí. Metí la mano en mi bolso y le di un cordón con nuestras credenciales para meternos en el juego. — Feliz cumpleaños, Edward. Para tu regalo, vas a lanzar la primera bola y cantarás la séptima entrada.

— ¡¿Cómo?! ¿Qué? ¿Por qué? ¿Quién? ¿Eh?! — Farfulló. Me miró fijamente, parpadeando rápidamente mientras su boca se abría. Con una risita, puse el cordón sobre su cabeza y cerré suavemente su mandíbula. — En serio, chica dulce. ¿Cómo?

—Un par de semanas atrás, uno de los peces gordos de los Cubs vino a la sala de emergencias. Lo traté de apendicitis, junto con el Dr. Denali. Estaba agradecido por nuestra discreción y cuidado. Ahora, antes de te conviertas en el hombre jefe y me amonestes por pedir regalos, yo no pedí nada de esto. Yo sólo simplemente dije que mi novio era un gran fan de los Cubs y su cumpleaños estaba acerca. Pidió la fecha y esto llegó a mi puerta para hoy — dije con una gran sonrisa.

Él me miró parpadeando. Su boca cayó en estado de shock. Luego, con la boca cerrada y su sonrisa de respuesta estaba deslumbrantemente hermosa. — Hoy no soy el Dr. Cullen. Yo sólo soy algún tipo que disfruta de su cumpleaños — dijo Edward mientras se inclinaba sobre la consola del coche, me aplastaba contra su pecho — ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Este es el mejor cumpleaños de mi vida! —Tenía su boca sobre la mía en un santiamén, masajeando mis labios con los suyos. Los dedos de Edward estaban enredados en mis rizos. Su lengua se deslizó entre mis labios, bailando con la mía.

Nos separamos, respirando con dificultad. — Probablemente deberíamos entrar. Es casi la hora de la primera bola y el Himno Nacional — dije en voz baja, sonrojándome de un profundo carmesí. — El partido no puede comenzar hasta que estés ahí.

—Correcto — dijo Edward mientras sonreía infantilmente. Con una emoción que nunca había visto antes en él, casi arrancó la puerta del auto. Con impaciencia, me ayudó a salir del coche, casi corrimos hacia el estadio. Nos condujeron a través de los torniquetes y a la sala VIP. Fuimos recibidos por una chica, que verificó nuestras identidades. Con una sonrisa cálida, ella nos llevó a los vestuarios y salimos al banquillo de los Cubs. Le tomé unas cuantas fotos a Edward con varios de los miembros del equipo. Uno de los chicos fue a la universidad con Edward y platicaron durante unos minutos antes de que el locutor llamara a los dos equipos para que salieran de sus respectivos banquillos.

El cantante se acercó al micrófono y empezó a cantar a todo pulmón el himno nacional. Después, el lanzador de los Cubs le entregó a Edward una bola y lo guió hacia el montículo del lanzador. Estaban tomando algunas fotos oficiales, mientras que el locutor presentaba a mi novio. El lanzador se apartó y Edward sonrió con emoción al receptor. Con un gesto, Edward lanzó la pelota al otro lado de la placa, ganando un silbido desde el receptor. Corrieron y se reunieron en el centro, estrechando la mano de cada uno. Edward se rió y asintió con la cabeza antes de que él regresara a mí.

Al salir del campo y nos dirigimos al palco, enarqué una ceja a Edward — ¿Qué fue eso?

—El receptor me preguntó si quería unirme al equipo. Al parecer, tengo una bola rápida más fuerte y más precisa que el dominicano Carlos Mármol — él se rió. Sus dedos se deslizaron a lo largo de mi brazo mientras tiraba de mí, hasta que llegamos a un rincón apartado en el laberinto de pasillos bajo el parque. Edward me apretó contra la pared, sujetándome contra sus caderas. Sus ojos verdes se oscurecieron y él lamió los labios — ¿Sabes lo que esto significa para mí, Bella? — Lentamente sacudí la cabeza. — Este siempre ha sido mi sueño.

—Yo quería hacer que tu cumpleaños fuera especial — le susurré.

—Lo has logrado, dulce niña — ronroneó, arrastrando sus labios a lo largo de la columna de mi cuello. Suavemente, él mordisqueó mi lóbulo de la oreja. Chillé al sentir sus dientes raspando mi piel. — Dios, te deseo, Bella.

—Aquí no — gemí lascivamente.

— ¿Por qué no? — hizo un puchero.

—Um, en el pasillo del Campo Wrigley — me reí. — No es exactamente romántico, Edward. Además, tengo planeado algo especial para cuando hayamos terminado con el juego.

— ¿Tú con un moño?

—Algo así — sonreí. — Vamos, Dr. Sexward. Arriba, en el palco te dejaré tocar mis pechos.

—Ahora estamos hablando — se rió mientras ahuecaba a mi trasero con las manos, tirando de mí fuera de la pared. Unos momentos más tarde, estábamos en el palco. Elegí toda la comida típica del juego de béisbol: perros calientes, pretzels, cerveza, cacahuetes y palomitas de maíz. Edward tomó la bandeja y se sentó. Tomé un perro caliente y un puñado de palomitas de maíz. Elegí un poco de cerveza ligera y me senté a su lado.

Edward viendo un partido de béisbol era caliente. Estaba totalmente en la "zona". Prácticamente me ignoró la mayor parte del juego. Antes, yo habría estado molesta por eso, pero sabía que los últimos días habían sido difíciles para él y Edward se estaba relajando y descomprimiendo. Usé el tiempo que él pasó centrado en el juego para escribir en mi diario. También necesitaba para descomprimir.

20 de junio 2013

Hoy es el cumpleaños de Edward. Mi novio sexy tiene treinta y cuatro. Aunque, a veces actúa como si tuviera doce años. Por ejemplo, ahora. ¡Le conseguí entradas para el partido de béisbol de los Cubs / Diamondback! Está sentado aquí, mirando el partido de béisbol como si fuera a desaparecer o algo, maldiciendo al azar a los Cubs por sus malas jugadas. Me asustó horrible cuando exclamó; "¡Vamos, malditos idiotas! ¡Mi abuela muerta puede golpear la pelota más fuerte que eso!"

Sin embargo, se lo merece, la relajación (bueno no es tan relajante ya que su equipo va perdiendo... lo siento cariño, tu equipo está jugando horrible). Tengo la intención de asegurarme de que obtiene el cumpleaños de su vida, lo mimaré todo lo que él me ha mimado. Durante toda nuestra relación, Edward ha sido el que me ha malcriado. Ahora, es mi turno para hacerlo. Me las arreglé para obtener los boletos con la asistencia de un paciente que trabaja para la organización de los Cubs. Es toda una experiencia para él y puedo decir que lo está disfrutando.

Menos las maldiciones... y la cerveza derramada.

Las cosas están cambiando para él. Ha sido promovido a Jefe de Medicina de Emergencia. Nuestro ex jefe fue diagnosticado con cáncer de colon y está tomando una licencia médica, que puede convertirse en su retiro. Estoy triste por Eleazar. Voy a rezar por él y por su recuperación rápida y efectiva. Eleazar es un gran hombre y un jefe maravilloso. Yo lo echo de menos. Me alegro por Edward, pero te puedo decir que él está abrumado con su nueva posición. Todo ha sido muy loco en la sala de emergencias, tanto que Edward me dijo esta mañana. Él fue notificado de su ascenso hace casi dos semanas. Además, ha estado inundado con las consecuencias del despido de Jacob por robar drogas y el problema posterior con Crowley, Newton y Jessica. Crowley se entregó además Newton está perdido. Jessica ha sido puesta en licencia administrativa y es probable que pierda su trabajo.

Las cosas están cambiando para mí, también. Pero a diferencia de antes, no estoy acurrucada en un rincón, aterrada de esos cambios. Estoy abrazándolos. En primer lugar, Angela está embarazada. Ella y Ben están esperando un paquete de alegría en unos pocos meses. Como resultado, ella se mudará con él. El apartamento de Ben es más grande y en un barrio más seguro. Cuando ella me dijo, me quedé anonadada y enloquecí un poco. ¿A dónde iría? No podía permitirme el lujo de permanecer en el apartamento por mi cuenta.

Edward, siendo el cerebro de nuestro equipo, entró en picada con una solución a todos mis problemas. Bueno, al menos la situación de vivienda. Para mi gran conmoción y sorpresa, Edward me preguntó si quería ir a vivir con él. Entonces, él me dio un magnífico anillo de diamantes como "promesa" de hacerme una mujer decente. Dijo que quiere casarse conmigo. Mierda, él quiere vivir conmigo. Él lo quiere todo conmigo y estoy eufórica. Tengo miedo. Estoy... sin palabras…

Por supuesto le dije que sí. Yo sería una tonta si dijera que no. Pero el problema más grande es qué vamos a permanecer en la casa de piedra rojiza que tiene actualmente, o mudarnos a algo más grande. No hemos tenido tiempo de hablar de ello, o incluso buscar cualquier cosa, si vamos a pasar a algo en una escala más grande. Además, todavía estoy preocupada por la situación del dinero. Hago una cantidad decente de dinero del hospital, pero todavía estoy pagando mis préstamos estudiantiles. En una relación, todo debe ser igual. Yo no quiero sentir que estoy siendo mantenida por Edward o que él me está apoyando completamente.

El mayor problema es que, ¿esto arruinará lo que tengo con Edward? ¿Va a cansarse de mí después de que vivamos juntos?

Sentí un beso en la cabeza. Me volví, viendo a Edward leyendo por encima de mi hombro. — Nunca voy a cansarme de ti, Bella. Tú eres para mí. Mi chica — dijo — ¿Por qué la inseguridad?

—Vivir por separado y luego vivir juntos cambia las cosas, Edward — dije, mordiéndome el labio.

—Esto cambia las cosas, Bella. Pero no necesariamente en una mala manera — dijo mientras apretaba suavemente sus labios contra los míos. — De todos modos, me estoy preparando para cantar la séptima entrada. Tú me vas a ayudar.

— ¿¡Qué!? ¡No! — Chillé. — No puedo cantar.

—Tonterías. Te he oído en la ducha — bromeó, tirando de mis manos. — Tienes una voz preciosa. Además, la mayoría de los aficionados están borrachos hasta el culo de todos modos. Los Cubs están perdiendo y la única manera de hacer frente es tomar cerveza. Vamos, dulce niña. Vamos a cantar, al estilo de Sonny y Cher.

—Lo tengo, cariño — le dije con resignación.

—Ese es el espíritu — resopló. Me envolvió en un cálido abrazo. — Más o menos — fruncí el ceño hacia él, golpeando su pecho juguetonamente mientras me arrastraba a la cabina donde se encontraban los locutores. El conserje abrió la puerta y tuvimos que esperar, ya que terminó haciendo comentarios sobre el último out de la parte superior de la séptima entrada. Los locutores introdujeron a Edward y muy a mí pesar también me introdujeron a mí. Compartiendo el micrófono, nosotros cantamos "Take Me Out to the ballgame*" con Edward gritando "Vamos a algunas carreras", al final de la canción.

Por desgracia, no consiguieron ninguna carrera. Ellos se vieron limitados nueve-dos. A pesar de la derrota de los Cubs, Edward tuvo un tiempo maravilloso en el juego. Tuvimos nuestra foto con el equipo y conseguimos una bola de béisbol autografiada.

No queríamos lidiar con el tráfico o la locura, así que nos dirigimos a un restaurante local para comer una cena temprana. Además, Edward tenía esa mirada en sus ojos que indicaba que quería hablar. La última vez que tuvimos una discusión, terminé con un anillo en mi dedo y mudándome con él. Lo siguiente que podía pasar, es que estuviera comprometida y estuviéramos planeando nuestra boda...

¿Y esto es una mala cosa porque?

Entramos en Clarks en Belmont, sentándonos en uno de los reservados cerca de la ventana. Pedí un sándwich de pollo, mientras que Edward pidió una hamburguesa con queso — ¿Dónde pones toda esa comida? — Bromeé. — Con la cantidad de alimentos que comes, deberías tener el tamaño de una casa.

—Hago ejercicio, Bella — se encogió de hombros mientras bebía su agua. — Gracias a Dios que el gimnasio en el que trabaja Emmett está abierto veinticuatro horas. Tuve un turno de noche áspero el día en que Jacob fue despedido. En lugar de dormir, trabajé durante dos horas en el gimnasio.

— ¿Por qué no me llamaste? — Fruncí el ceño.

—Necesitaba golpear un par de cosas — Edward se encogió de hombros. — Un caso de violencia doméstica entró. Un hombre le dio una paliza a su hijo y bueno, yo estaba enojado con el mundo y la crueldad de todo. Así que, golpeé la bolsa durante dos horas, sudando la ira que sentía hacia ese imbécil que se dice ser padre.

— ¿Fue arrestado?

—Sí. El chico fue puesto bajo custodia. La hermana de su madre cuida de él — suspiró Edward.

— ¿Qué hay de la madre? — Pregunté.

—Ella está muerta — susurró Edward. — La policía está revisando su caso como un posible homicidio debido a la extensión de las lesiones que el niño tenía. Originalmente se descartó una muerte accidental. Ahora, piensan lo contrario. De todos modos, no estoy aquí para hablar de mis hábitos alimenticios o días de mierda en el trabajo. Yo quiero hablar de nosotros. Acerca de vivir juntos. ¿Dónde? ¿Cuándo?

—Oh — le contesté.

—Bella, ¿qué quieres? Sé que Rose está interesada en la compra de mi casa, así podemos conseguir algo juntos — murmuró, tomando mi mano entre las suyas. — Se honesta conmigo. No me molesta, Bella.

—Mi preocupación es que no encontraremos nada que pudiera estar disponible para cuando tenga que salir del apartamento — le dije. — Además, tu casa es hermosa.

—Lo es, pero sólo yo. Quiero algo que nos represente — dijo con fervor. — Le he pedido a mi madre que vea las propiedades inmobiliarias en el mismo vecindario. Ella tiene un don de encontrar ofertas increíbles sobre viviendas.

— ¿Por qué no nos fijamos en algunos listados de bienes raíces? — Le ofrecí. — Si quieres que nuestra casa para que nos represente, deberíamos ser los que la encuentren.

— ¿En serio? — Preguntó, con los ojos brillantes de felicidad.

—Sí, de verdad. Pero, la verdad, no creo que encontremos una casa, cerrando el trato y vivir juntos en cuestión de semanas es casi imposible — le dije — ¿Qué te parece si me mudo a tu casa y buscamos una casa juntos cuando sea conveniente para nosotros?

—Me gusta eso — sonrió suavemente. — Eso puede ser sinceramente el mejor regalo que jamás hubiera recibido. Bueno, a menos de que me digas que voy a ser papá. No estás embarazada, ¿verdad?

—No, no estoy embarazada — me reí. — Si quieres saberlo, acabo de terminar mi pequeño amigo.

—Maldita sea — dijo, y me dio una sonrisa divertida.

—Además, soy una chica a la antigua. Mi mamá dijo que ella quería nietos pero que quería que yo estuviera casada primero — le dije en tono de broma. Sin embargo, mis ojos estaban serios. Yo quería estar casada antes de tener hijos.

—Está bien — dijo. Él entrelazó sus dedos con los míos. — Cásate conmigo.

—Edward — regañé. — Esa fue una propuesta lamentable.

—Lo sé. Lo fue — él se rió. — Pero sabes que voy a proponerte matrimonio. Esto — él tomó mi mano derecha, besando mi anillo de promesa. — Es una clara indicación de que estoy contigo. Para siempre.

—Yo también Edward — susurré, mirando sus cálidos ojos verdes. Algo paso entre nosotros y el mundo a nuestro alrededor desapareció. Nada importaba, solamente el hombre sentado frente a mí, sosteniendo mis manos. Su piel estaba levemente rosada en sus mejillas. Su cabello estaba enmarañado por haber estado debajo de su gorra, pero se veía increíblemente sexy. En sus profundos ojos verdes se veía el amor, la felicidad y alegría pura.

Se aclaró la garganta y nuestro mesero apareció de la nada. — Necesitamos que ponga nuestra comida para llevar — dijo Edward en un tono suave y aterciopelado.

—Por supuesto — respondió el mesero — ¿También la cuenta?

—Sí — respiré, sin romper la mirada con Edward. Ni siquiera oí la respuesta del camarero. Pronto, las bolsas de la cena fueron colocadas en la mesa junto con la cuenta. Edward ya debió haber tenido su billetera lista porque rápidamente puso un billete de $ 100 en el interior, ladrándole al mesero que guardara el cambio. Arrastró las bolsas en sus manos y me ayudó a salir de la cabina. Salimos de la cafetería. Edward estaba caminando rápidamente. Apenas podía seguirle el ritmo, mis piernas eran demasiado cortas — ¡Más despacio!

Se detuvo bruscamente. Se volvió y me inmovilizó contra la pared de un callejón cercano. Sus ojos eran de fuego negro. — Bella, te deseo. Te necesito. Tengo que ir a casa — él ronroneó, pasando ligeramente sus labios a lo largo de los míos. — Quiero hacer el amor con mi chica. Tengo que hacerlo, Bella.

Gemí.

— ¡Consigan un cuarto! — Gritó alguien.

—Tengo la intención de hacerlo —espetó Edward. — Ahora, vamos, dulce niña. Tengo que llegar a casa antes de que nos arresten por indecencia pública — él se apartó, entrelazando sus dedos con los míos. Continuamos nuestra caminata de regreso al coche a un ritmo más lento. Edward cogió las llaves de mi bolso y me guió hacia el lado del pasajero. No peleé por eso. Yo estaba un poco "inducida por Edward". Yo no podía conducir, incluso si quería.

El viaje de regreso a la casa fue tenso. No en el sentido de que estuviéramos enojados. Más como, si Edward me tocaba, hubiera saltado a través de la consola y me lo hubiera follado hasta dejarlo inconsciente en la avenida Lake Shore. Cuando él se detuvo en su casa, vi el coche de Rose aparcado en la calle.

¡Mierda! Mi sorpresa y la diversión de Rose.

— ¿Por qué está estacionado el coche de mi hermana al otro lado de mi casa? — Edward preguntó secamente. — No quiero que nadie se acerque a nosotros en este momento. Sólo te quiero a ti desnuda, retorciéndote por mi tacto.

Estoy tan cerca de una combustión espontánea.

— ¡Eddie! — Rose chilló mientras bailaba fuera de la casa — ¡Mi hermano favorito!

— ¿Qué quieres? — Preguntó Edward rotundamente.

—Quiero darte tu regalo de cumpleaños. ¿Te importa si lo tomo prestado durante unos minutos, Bella? — Preguntó Rose, guiñándome.

Sí. — No, adelante. Lo he tenido todo el día y me gustaría tomar una ducha rápida — mentí. Edward puso mala cara adorablemente mientras Rose entrelazaba su brazo con el suyo. Lo arrastró físicamente lejos de la casa y yo que me deslicé dentro. Por mucho que odiaba estar lejos de él, sobre todo ahora, que quería seguir adelante con mi "sorpresa".

Yo subí las escaleras y me di una ducha rápida quitando de mi cuerpo el sudor y la suciedad del partido. No me lavé el cabello. En cambio, lo acomodé en un desordenado moño sexy después me puse mi bata fucsia y unas muy muy pequeñas bragas. La habitación de Edward tenía un ligero cambio de imagen mientras no estábamos. Rose había cambiado las sábanas. En su cama normalmente color beige había sábanas de satén negro con una funda de edredón negro. Las velas estaban encendidas por toda la habitación y las luces brillan como la primera vez que me hizo el amor, la iluminación de la habitación tenía un brillo hermoso.

Encendí el reproductor de música de Edward y me acosté en la cama preparándome mental y psicológicamente a mí misma por lo que iba a hacer. Edward me ama. Él piensa que soy hermosa. No importa lo que haga, va a estar feliz.

¿Quizás?

Su voz se filtró por las escaleras — Rosie, te amo y te doy las gracias por el regalo al azar, pero realmente necesito a mi niña — se quejó.

—No es un regalo al azar. Bueno, lo es. Porque esta será mi casa. Ese cuadro se verá perfecto sobre la chimenea en la sala de música — se rió.

—Nunca supe que tu estilo llevaba incluido "Perros Jugando Póquer" — él dijo sin expresión.

—No es así. Estoy bromeando, Eddie. Mi regalo y nuestra charla fue todo un engaño — ella se rió. — Esa pintura es de Emmett y bueno, él lo quiere de vuelta. Ve con tu chica.

—Apestas, Rosie — Edward gruñó juguetonamente.

—No estarás pensando eso cuando Bella haya terminado contigo — se rió, cerrando la puerta.

— ¿Qué? — Edward chilló. Me reí ante el sonido que salía de su boca. Sin embargo, me sacudí y traté de parecer seductora en la cama. No es una tarea fácil cuando estás tratando de succionar cosas y ocultar las imperfecciones. Oí los pies de Edward arrastrándose por las escaleras. En una decisión de último minuto, me sacudí el cabello y plasmé en una sonrisa seductora en mi rostro — ¿Bella?

—Estoy aquí — le contesté con voz entrecortada. Soné como una idiota. Edward entró en el dormitorio y miró a su alrededor. Tenía los ojos como dardos en las velas, las luces, las sábanas y, por último, yo. Sonreí lentamente. — Quítese la ropa Dr. Sexward. Usted se encontrará con el viaje de su vida. ¿Está usted verdaderamente listo para su sorpresa de cumpleaños?


N/T: Awww perdón por dejarlas asii! Haha yo no soy la culpable! Fue la autora! El cumpleaños de Eddie! Esto se pondrá caliente jeje y Bella está avanzando a pasos agigantados aunque como ven sus inseguridades quieren aparecer! Prometo tener antes del martes el prox cap! Gracias por los reviews, follows y favs…. Ya tenemos un team Edward y Bella… Yo quiero proponer un team Dr. Sexward oh por dios este hombre me causará una combustión intantanea! Jeje No tengogrupo en Facebook si alguien está interesada en hacerlo adelante! Solo me avisan para verlo! Les dejo muchos besos y un abrazo! Muaaack!

* Pea in the Pod/ Es una tienda de ropa de maternidad.

* Damondsbacks/ Los Arizona Diamondbacks o Cascabeles de Arizona es un equipo de béisbol profesional de las Grandes Ligas con sede en la ciudad de Phoenix, Arizona. El equipo está en la División Oeste de la Liga Nacional.

*Take me Out to the Ballgame/ Canción de William Hung y habla de Baseball, banda sonora de una película con el mismo nombre protagonizada por Frank Sinatra.