"Maldita Gemela"
Capítulo veinte: Decisiones
Saber que Sasuke había dicho todo eso luego de consumir tanto alcohol me hacía sentir un poco imbécil. Algo en mi interior me decía, de muy mala manera, que era todo una simple confusión. Estando ya sola en la casa, junto con el silencio de una mañana post-fiesta, no sabía qué pensar. La cabeza me daba vueltas y vueltas, que no eran exactamente producidas por el alcohol (ya que no había ingerido), todo lo contrario a Sasuke.
Deseaba intensamente hablar con él. Aclarar los tantos, decidir de qué iba todo eso... qué pasó, que pasa, que pasaría. Probablemente era apresurado, ya que apenas había dejado a Naruto y ya me estaba besando con él. Mierda, era una zorra, pero no podía soportar más. Años de amor verdadero no podían contra mi amor -fingido- hacia mi ex-novio. La distancia con Sasuke, sabiendo que en realidad estaba tan cerca, dolía y mucho; esa dosis de cariño luego de tantos años me había devuelto el alma al cuerpo.
No podía creerlo. Alguien tan frío e indiferente como él podía cambiarme el ánimo (o hasta la vida) con un simple beso o un maldito -y lindo- te quiero.
--
Meses habían pasado ya desde Navidad, Año nuevo. Todo pasaba y yo continuaba sin hablar con nadie, no me sentía lista para enfrentar la realidad.
Si lo pensaba bien, estaba sola en esos instantes, ya que había alejado a Naruto de mí y Sasuke parecía tener amnesia, porque no se molestaba en venir a decirme algo. Ni yo a él. Sentía miedo de que todo sea una mentira, una más para la colección de desastres que tenía mi vida, una confusión más en mi cabeza. Se me hacía difícil lidiar con tantos alborotos juntos, más que nada teniendo a una hermana como familia que sabes que no te apoyará en lo más mínimo.
Es más, parecía estar esperando el momento perfecto para atacar a su inútil hermana sin vida. Observaba detenidamente todos mis movimientos, cada paso que daba, cada suspiro, grito o sonido que emitía mi boca, cada parpadeo... Sentía ganas de preguntarle qué era lo que pasaba, cuál era la razón por la que no me quitaba los ojos de encima.
Pero antes tenía asuntos más importantes que resolver. Debía hablar con Sasuke o iba a terminar enloqueciéndome sin saber qué era lo que quería de mí. Y yo quería confirmar que estaba completamente enamorada de él, que podría enfrentar cualquier cosa con tal de estar a su lado para siempre.
Luego de prepararme psicológicamente para lo que iba a hacer, salí de casa sin hacer demasiado ruido, intentando dejar dormir a todos. Caminé por las calles de Konoha lentamente, revisando mentalmente mi discurso (preparado en todo ese tiempo encerrada mirando hacia la nada), intentando relajarme.
No me costó nada llegar allí, al parecer el intento de caminar lentamente había fallado y me ganaba la necesidad de verlo una vez más. Me acerqué con cuidado a la puerta y llamé, esperando que él estuviese allí.
No tardaron muchos minutos en escuchar el sonido de la puerta y oír cómo mi corazón comenzaba a latir, tanto que hasta creía que él (detrás de la madera inclusive) podía sentirlo.
Se asomó lentamente, parecía saber que estaba loca por ver sus hermosas facciones nuevamente, que cada segundo de espera me afectaba y mucho. Me miró fijamente, mientras que yo me perdía en la profundidad de sus negros ojos. Estaba perdiendo la poca dignidad que me quedaba.
—Sakura —musitó, intentando llamar mi atención
—S-Sasuke —había empezado mal, su voz me había descolocado y ya estaba tartamudeando como una tonta—. Quiero... explicaciones.
Se movió hacia un costado, dejándome el paso libre, lo que tomé como una invitación a su casa. Me adentré sigilosamente, aunque respiraba como si me quedase poco aire, por lo que el ruido que producía era demasiado molesto.
—Siéntate —ordenó, señalando un lugar del sillón, justamente a su lado. Accedí, mientras que me tensaba—. Lo que pasó el otro día...
"Fue una estupidez, una pérdida de tiempo. Lo siento Sakura, no te quiero" me decía mi mente, yo me torturaba para hacer oídos sordos.
—Fue totalmente verdadero —afirmó Sasuke, para mi total sorpresa—. Ya te lo expliqué, ustedes en ese momento no entendían nada.
Flash back
—No te vayas —repetí—. Sasuke-kun...
Me miró. El corazón se me salía de la boca con cada latido. Me golpeaba el pecho con intensidad. Iba a morir en ese instante. Lo tenía tan cerca y tan lejos a la vez.
—No tengo otra opción.
—Sabes bien que no es así —aún mantenía la calma. Miré al suelo—. Puedes quedarte conmigo... con Naruto, Rukia, Ino, los de la Academia... —sonreí melancólicamente— ¡Kakashi-sensei! —Faltaba poco, iba a llorar— Todo sea por los momentos que pasamos juntos. No me dejes —Volví a decir—. Te quiero muchísimo pero lo que no quiero es perderte.
Me imaginé el rostro entristecido de Naruto por mis palabras, pero sólo me interesaba Sasuke. Los segundos pasaban. El silencio y la desesperación, por mi parte, reinaban el lugar. Por su expresión, pude notar que Sasuke estaba meditando.
Eran momentos de vida o muerte. Estaba a punto de perderlo. Algo que no podía suceder. Algo que no quería que sucediese.
—Lo siento —se disculpó de repente
—¡Sasuke! —grité, aunque lo tenía prácticamente a mi lado. Se me quebraba la voz— No te vayas, por favor y si te vas, llévanos contigo. Te ayudaremos.
—¡Cómo se nota que no saben nada! —gritó furioso. Me estremecí otra vez.
Fin Flash back
—No tenía otra opción, Itachi había amenazado con asesinarlos. No podía permitir eso, no mientras que yo...
—¿Tú qué?
—Te quería.
¿Por qué hablaba en pasado? ¿Ya no me quería, estaba arrepentido?
—Y ya... ¿ya no me quieres?
Acortó la distancia entre nosotros, notó que mi cuerpo temblaba a causa del nerviosismo que se apoderaba de mí conforme cada segundo que transcurría. Tomó delicadamente mi rostro entre sus manos, haciéndome mirarlo fijamente a los ojos. Pasaron unos segundos en los que intenté descifrar qué estaba pensando, pero fallé. Cerré mis párpados, esperando cualquier cosa de su parte, preferiblemente alguna demostración de cariño o algo que me diga que todavía me quería, que de una vez por todas podía ser feliz.
No me dejó mucho tiempo para imaginar, se apoderó de mis labios como nunca nadie lo había hecho. Primero dulcemente, produciendo un leve contacto que produjo una gran descarga eléctrica por todo mi cuerpo; mi corazón bombeaba sangre a más no poder. Esta vez, él estaba totalmente al tanto de lo que hacía.
Luego, ante la tentación de querer más, tomó mi cabeza empujándome hacia él, aunque en realidad estar más pegados de lo que ya estábamos no era posible. Enrosqué mis brazos entre su cuello, pretendiendo que jamás se aleje de mí. No quería volver a sufrir todos esos años de dolor y agonía, quería saber que todo eso no había sido en vano y ahora él sería mío para siempre.
Por más que no quería, me separé de él por la falta de aire. Lo miré, esperando alguna respuesta. Sonrió levemente y me dio un corto beso. No podía pedir más, sentía mis mejillas extremadamente calientes y el corazón que no se quedaba quieto.
—Sakura, ¿quieres ser mi novia?
Los amargos recuerdos de años atrás inundaron mi mente, haciéndome poner cara de funeral. Él hizo un gesto de preocupación, pero cerré los ojos, queriendo recordar aunque sea un poco...
Flash Back
—Sakura, ehm... Bueno...hmp —lo miré algo divertida, llegué a emitir una sonrisa—. En este tiempo yo, bueno tú... hmp. Esto... —lancé una carcajada— ¡Basta! Hmp, soy un negado hablando.
—Lo sé y yo también te quiero Sasuke. —le sonreí sinceramente a lo que él me devolvió la sonrisa, algo forzada, pero en fin sonrisa.
—Tengo que decirte algo.
—¿Hmmm?
—Sakura, tú... Ehm... ¿Quieres ser mi novia?
Fin Flash Back
Una lágrima se escapó de uno de mis ojos, no había podido contenerla. Me hizo mirarlo, su expresión era de una persona alarmada. En mi interior, tenía miedo de que todo fallara nuevamente, era demasiada información para procesar en tan poco tiempo.
—Prometes... ¿prometes que esta vez no te irás en busca de venganza?
—Lo prometo —dijo serio, pero luego entregándome una de sus sonrisas más bonitas
—Entonces... —susurré, acercándome peligrosamente a sus labios— Sí, quiero —dije, sellando nuestros labios en un suave beso.
--
—Deberías perdonar a Sakura —intentaba convencerla, mientras él le tomaba la mano—. Yo ya lo hice. Al final de cuentas, sé lo hizo por mi bien.
La ojiperla lo observó con detenimiento y confusión. Caminaban tranquilamente por las calles, buscando un poco de paz interior.
—¿L-la perdonast-te, Naruto-kun?
—Sí, porque me abrió los ojos. Pude notar que en realidad ella no es la indicada para mí, Sasuke y Sakura están hechos uno para el otro. Le pertenezco a otra persona.
Flash Back
—Naruto, yo le pertenezco a Sasuke —dijo resaltando el "pertenezco"—. No podré.
—Y yo, ¿a quién le pertenezco Sakura? —cuestioné, aún sin entender por qué no podría olvidar a ese imbécil que le hacía tanto mal
—A Hina, ¿acaso no te das cuenta? Te quiere muchísimo, pero, tú sabes... Es muy tímida.
—No creo, yo le pertenezco a una ojijade que está cerca mío.
Fin Flash Back
—Estaba equivocado al creer que mi mundo giraba a su alrededor, cuando ella desde un principio intentaba mostrarme la realidad de las cosas.
Naruto se detuvo, prestando atención a las reacciones de ella. Esperaba de una manera impresionante su respuesta, debía confirmar lo que su mejor amiga le admitía todos los días, en esos viejos tiempos.
—Ent-tonces, Naruto-kun... ¿a q-quién le pert-teneces?
El rubio tomó a Hinata por la cintura, haciendo que ella quede junto a él. Estaba presa entre sus fuertes brazos, Naruto intentaba demostrarle de esa forma que jamás dejaría de protegerla. Dejó una mano libre, con la que subió su mentón para estar cara a cara y así, de una vez por todas, poder confesarle lo que acaba de darse cuenta que sentía. Sus mejillas estaban coloradas, lo que le producía ternura a Naruto. Él creía que ella se veía extremadamente linda en esas condiciones. Acortó más la distancia, sintiendo su respiración desenfrenada, entonces decidió que era el momento justo.
—A ti, Hinata —confesó, antes de proporcionarle el beso con más cariño que jamás había dado.
Porque, aunque tal vez ni él lo creía, ese beso estaba lleno de amor verdadero. Ese amor que Hinata había estado esperando por años en secreto.
--
Sasuke, con una gran sonrisa en su rostro, me tomó entre sus brazos, alzándome a una altura muy grande para mi gusto (en realidad, no estaba acostumbrada a que nadie haga eso, ese era el problema) y llevándome escaleras arriba. Los leves movimientos ascendentes produjeron una molestia en mi brazo, seguida de un mareo. Instantáneamente se me cruzó la imagen de Rukia por la mente, aunque no sabía el motivo. Premonición, pensé alarmada.
Mi -desde ese momento- novio notó mi tensión y detuvo su marcha. Preguntó si sucedía algo, a lo que contesté negativamente. Sasuke continuó subiendo, caminaba apresuradamente. Me dejaba llevar, hasta que noté que era a su cuarto a donde nos dirigíamos y unos pequeños nervios se apoderaron de mi cuerpo.
Ingresando con una gran sonrisa, Sasuke me depositó delicadamente en su cama, para luego comenzar a darme cortos besos por toda la cara, sin tocar mis labios. Se hace desear, dije en mi fuero interno mientras sonreía picaronamente. Cansada de la situación (bueno, en verdad me estaba enloqueciendo), tomé su rostro fuertemente y besé sus labios con pasión. Movía mis dedos entre su sedoso cabello mientras que él me hacía ver las estrellas con los besos que me proporcionaba. Estar con Sasuke de esa manera eran cosas que jamás creería que fuesen realidad.
La situación estaba subiendo de tono, y yo cada vez me quedaba con menos aire, pero él lo valía eso y mucho más. Mordía mis labios levemente, sin producir ninguna lastimadura, mientras que con un brazo me sostenía de la cintura. Me hacía sentir segura, sabía que jamás me soltaría. Ya no.
Nos separamos, respirando agitadamente. Tocó mis mejillas con mis manos, lo que me produjo un escalofrío. Me avergoncé por estar tan malditamente sonrojada. Aún acostados, me abrazaba mientras que yo jugaba con su cabello y escrutaba sus facciones.
Jamás había admitido que persona más perfecta para mí no había. Era hermoso. Y ahora era mío, lo que me hacía pervertirme un poco. Miré su pecho, mientras que me mordía el labio fuertemente. Qué no daba por verlo sin esa camiseta que llevaba. Él lo notó, porque me miraba divertido, haciéndome sonrojar nuevamente.
—Vaya, Sakura, tú debes casarte conmigo.
—Acepto, Sasuke-kun —dije con una sonrisa
—Hmp —monosilabeó como siempre, antes de apoderarse de mis labios otra vez.
The End
Y hasta aquí llegamos. No sé si cumplí expectativas o no, pero me he superado a mí misma escribiendo este fic. Probablemente podría haber sido mucho mejor, lo sé, pero es lo que quise hacer. Cada vez que lo leo siento que hay algo que no me gusta, que no me deja del todo conforme. Pero sé que si escribí de esa forma ha sido por algo, por lo que no lo cambiaré. Nada más tengo que agradecer infinitamente a ustedes, los que leyeron la historia desde el principio (Koni & Dani especialmente, gracias a ustedes), a los que no y simplemente se han enganchado después, a aquellos que me dieron el ánimo necesario para continuar pese a las críticas, a mi falta de ánimo, a los problemas. A todos ellos que hicieron de Maldita Gemela una de las mejores experiencias de mi vida. Porque gracias a esto conocí gente y pude disfrutar tiempo haciendo lo que realmente me gusta.
Sé que dejé muchos cabos sueltos, por eso habrá un epílogo, el cual no sé cuándo saldrá a la luz ya que quiero dejarlo perfecto -o algo así-, para poder cerrar esta historia. El epílogo tratará de la vida -o no tanto- de todos después de muchos años.
Nada más por decir aparte de un GRACIAS del tamaño de una mansión :3
Nos estamos leyendo y ya tengo una nueva historia entre manos, para aquellos que se interesen.
