Capitulo 20: Despertar
Disclaimer: no me pertenece nada solo la trama :)
Voy en un apurooo D:! Aqui les dejo este nuevo capitulo con una nueva introduccion.
Eran cerca de las 10 de la mañana. La apacibilidad de aquel imponente edificio llamado Hospital Ángeles era irrumpido por el sonido de los autos transitando por las calles en una carrera aparentemente interminable.
Aquellos muros que lo sostienen refugian el fantasma de la melancolía. El suelo por el que camina, está impregnado de lágrimas de amargura y felicidad. Disfruta de las historias que cada cuarto sella bajo cuatro muros y un techo.
Nuestro querido espectro predilecto vaga por las salas y los corredores a placer, porque la felicidad no lo intimida más. Ya que tan fácil como llega se va, porque en lugares como este es efímera y real.
PDV Shun
— Aquí es — pronuncié.
Inmediatamente con un giro brusco el conductor manejó quedar frente al hospital.
Baje del auto cerrando la puerta con cuidado.
Hice mi camino hacia la puerta hasta que el estruendo provocado por el azotar de una puerta llamo mi atención. Al mirar por mi hombro un destello azul llamo mi atención.
La competencia había llegado y la carrera estaba por comenzar.
Apresuré mi andar, forzándolo un poco más cada vez que el eco de sus pasos aumentaba.
Dando inicio a un juego de niños.
Sin darme cuenta comencé a correr y al poco tiempo me alcanzó. Frené al ver aquellas puertas de cristal frente a mí.
El, por otro lado, no tuvo la misma suerte. Reí silenciosamente, mofándome de su estupidez. Esa sonrisa boba de satisfacción no permanecería mucho tiempo.
Al jalar la puerta de cristal frente a mí sentí como el agarre de una mano se clavo a mi tobillo. Casi tropiezo, afortunadamente logre recargar mi peso sobre la manija de la puerta.
Al intentar patearle la cara éste jalo mi pierna, haciéndome caer. Pataleé al sentir su cuerpo arrastrándose sobre el mío. Empuje el cristal que se interponía en mi camino, lo cual admito, no fue buena idea.
Era una puerta de 'jale' así que como toda desgraciada consecuencia rebotó y me golpeó ligeramente en la cara.
El individuo y yo forcejeamos hasta escuchar el chirrido que señalaba el abrir de la puerta.
Los quejidos y el forcejeo paró y nuestras miradas se fijaron en aquel individuo frente a nosotros.
— ¿Qué demonios hacen?… — cuestionó Elright, la respuesta parecía bastante obvia sin embargo a la vez confusa y vaga.
— Nada, solo… le enseñaba luchas grecorromanas — mintió Linus, parándose y liberando mis manos.
Elright se llevó una mano a la cara y resopló fastidiado.
— Andando — señaló, entrando nuevamente a la sala.
Linus se paro y al ver que Elright se volteó me pateo en el estomago, se la regrese tomándole la pierna.
Dio un ranazo de cara en el suelo, que estaba para fotografía.
Reí para mis adentros y me pare. Instintivamente levante mi pierna, al sentir su mano acercándose.
Le cerré la puerta en la cara y le dedique un gesto burlón.
— Para que aprendas idiota — susurré, sonriendo.
— Supongo que el primero en ir serás tú Shun — ofreció Elright.
— ¿Qué? ¡No! — exclamó con fastidio Linus, quien parecía haberse recuperado del portazo.
— Esperaras al segundo turno— ordenó Linus.
— La habitación es 206 — declaró Elright.
Asentí y me dirigí hacia el pasillo. Al caminar por éste inhale el fuerte y familiar aroma que reside impregnado en cada hospital. Provocando que mi estomago se revolviera.
Al tocar el gélido metal de la perilla un escalofrío recorrió por mi espalda. Abrí la puerta y reveló a una Fabia sumamente apacible, parecía dormida. Cualquiera pensaría que ella no tiene nada, a excepción de sus heridas las cuales la delataban.
Tome asiento en una silla al lado de la cama. El único sonido que irrumpía la paz de la habitación era el de la maquina que registraba el palpitar de su corazón.
Sus parpados sellando aquellos hermosos orbes verdes, los cuales quisiera poder ver una vez más. A pesar de todo lo que hice por ella no fue suficiente para salvarla de este estado, hasta hace parecerlo inútil.
Mi vista se dirigió a su mano la cual tome y di un pequeño apretón.
— Mejoraras Fabia; es una promesa — susurré.
Juro que por un momento su respiración fue más notoria y su palpitar se aceleró un poco; aunque haya sido por escasos segundos.
Aquello me emocionó; los doctores dijeron que no están en sus sentidos pero… ella reaccionó a mi voz.
Tal vez no los haya perdido del todo.
Una sonrisa se formó en mi boca, una tan pequeña que era casi imperceptible.
De pronto mis parpados comenzaron a sentirse pesados, mi cuerpo comenzó a relajarse y pronto no tenía sentido de nada.
…..
Un sonido llamó mi atención y al abrir los ojos Fabia estaba sentada en la orilla de la cama, se había quitado la aguja y se había desconectado de la maquina.
Sus pies los balanceaba de adelante hacia atrás y me observaba con una sonrisa.
— ¡Fabia! ¿Cuándo despertaste? — pregunte emocionado.
— No lo se hace tiempo — contestó sonriendo.
— ¿Y qué hago aquí? — cuestionó observando la habitación.
— Te traje al hospital después de un encuentro con unos secuestradores — respondí, frío.
— ¿Los doctores ya saben que te despertaste? — pregunté.
— No — respondió, simplemente.
Parecía que no hubiera ocurrido nada, estaba incluso más feliz de lo normal.
— Fabia… — dije.
— Shun — repitió ella, de manera burlona.
— ¿estás drogada? — cuestioné.
Su actitud parecía indicarlo, no me juzguen.
— No — respondió, cambiando de humor súbitamente.
— Fabia, te iba a decir algo — declaré.
— Pues dilo — respondió.
— Fabia yo quería decirte — comencé, haciendo una pausa.
Ella asintió con la cabeza indicándome que continuara.
— que bueno yo… y pues que tu — seguí, poniéndome nervioso.
— Si no quieres decírmelo, no lo hagas — interrumpió, molesta.
Abrió la puerta tambaleándose un poco y me dedicó una última mirada, aparentemente indicándome que la siguiera. Reflejó la inocencia de una niña al querer jugar a las atrapadas.
Y a fin de cuentas caí en el, ya que la seguí. Al cerrar la puerta detrás de mí vi un mechón azul asomarse por la orilla de un muro.
Desapareció siendo seguido por pisadas. Caminé en su dirección continuando con este loco juego.
Escuchaba pequeñas risas, las cuales me guiaban por los pasillos desiertos.
— Fabia no es gracioso — dije cansado.
Había llegado a una parte en la que tenía que escoger entre dos pasillos. Presté atención y pude escuchar pasos viniendo de uno.
Sin embargo vi un par de dedos tomando la orilla del muro de la otra opción, después desapareciendo.
Tome el rumbo de la derecha, la segunda opción. Me detuve un momento y la comencé a llamar.
— Fabia, ¿Dónde estás? — dije al aire.
— Fabia — agregué.
Estaba cansado, fastidiado y confundido.
— Fabia…— dije, siendo interrumpido por contacto de una mano en mi hombro.
…
Al abrir mis ojos pude ver a Linus frente a mí. También note que aun sostenía la mano de Fabia en la mía.
— Ya es mi turno — demando.
Bostecé un poco y me pare de la silla, soltando su mano.
— Por cierto estuviste diciendo Fabia, muchas veces — comentó sentándose.
…..
El resto del día, continuamos haciendo lo mismo. Turnándonos para pasar tiempo con ella.
Elright ofreció llevarnos a un restaurante de pizza y llegando la noche nos fuimos a nuestras respectivas casas, exceptuando a Elright quien se quedo en el hospital.
Miraba el techo de mi cuarto, recostado sobre mi futón negro. Mañana todos harían muchas preguntas…
….
— ¡SHUUUUUUUUUN! — gritaba una voz femenina, irritante, chillona y sobre todo… persistente.
— ¡Shuuuuun! Shun, shun… SHUN — insistió.
Me di la vuelta derrotado para ver que quería, aunque eso ya lo sabía.
— ¿Qué? — espeté.
— Espera — dijo Runo, esperando a que Julie dejara de jadear.
Rodé mis ojos a manera de desesperación.
— Ya, ahora sí. ¿Por qué no vinieron tú, Fabia y Linus ayer? — cuestionó Julie.
— Un asunto, ahora si eso es todo ya me voy — dije dándome la vuelta.
— No tan rápido — dijo Runo pausadamente.
Justo cuando creía que me las había quitado de encima.
— No es todo. Y esa no es una respuesta — chilló Julie.
— ¿Qué tiene Alice? La veo medio decaída — cuestionó Runo, expresando preocupación. Su mirada se había dirigido a la pelirroja en los casilleros.
No se veía tan mal, lo había tomado mejor de lo que esperaba.
— No lo sé ¿Ya intentaron preguntarle? — respondí.
— Pues no, supusimos que tú sabrías porque eres su novio — respondieron a coro.
Después de mirar a mi alrededor me di cuenta que habían muchas personas.
— Vamos a la cafetería — ofrecí.
Observé que sus rostros expresaban confusión.
— Vengan, les explico allá — agregué, dándome la vuelta.
Me siguieron y nos sentamos en nuestra mesa de siempre.
— Entonces… ¿ya nos puedes decir? — preguntó Julie.
— Es que sucede que… — dije siendo interrumpido por Dan y Linus.
— ¡Hola chicos! ¿Y Alice Shun? Tampoco esta Fabia — dijo, observando la mesa.
Ambos se sentaron.
— Linus, les estaba a punto de decir de lo de Fabia — comenté.
— Ah sí, continua — respondió asintiendo con la cabeza.
— ¿Qué pasa con Fabia? — preguntó Runo, expresando preocupación.
— Ella está en el hospital, tuvo un accidente y ahora está en coma — contesté.
Los ojos de Julie y Runo se agrandaron, a Dan se le cayó el burrito de la boca y Alice quien apenas se integraba se detuvo.
— ¿Por qué? — cuestionó Alice.
— Es una historia muy larga — contestó Linus.
— Supuse que era justo que lo supieran porque ustedes son sus amigas. Si quieren visitarla está en el hospital Ángeles — agregué.
— El que esta frente a la nevería Deadly King y el supermercado Foodmart? — preguntó Dan, limpiándose los restos de burrito de la boca.
—Sí, Shun y yo no vinimos ayer por estar en el hospital — declaró Linus.
— Entonces esta hecho, hay que ir hoy en la tarde chicas — ordeno Runo.
Las otras dos asintieron y comenzamos a comer.
….
Al llegar al hospital pude ver a Dan platicando con Linus en la sala de espera. Aparentemente las chicas ya estaban aquí y las habían dejado entrar a todas.
Al llegar al pasillo me di cuenta que estaba equivocado, encontré a Julie parada fuera de la puerta, sosteniendo un pequeño jarrón transparente. El cual llevaba un ramo de rosas rojas, rosas, margaritas moradas y un poco de follaje.
— ¡Shun! Ya me enteré — dijo Julie, dejándome confundido.
— De ti y Alice — agregó un poco disgustada.
— Ah — manejé a responder.
Después de unos segundos de silencio incomodo Julie habló.
— así que… Fabia eh — dijo, dándome un ligero codazo sin retirar la vista de la puerta.
Suspiré, ignorándola, al poco tiempo Runo abrió la puerta.
— Julie, Shun entren. Alice ya se va — dijo Runo, al momento que una cabeza peli-naranja aparecía detrás.
— Hasta luego Julie, adiós Shun — despidió.
En ese momento llegaron Linus y Dan.
— Shun, Linus ¿y sus flores? — cuestionó Runo.
— ¿Qué? — respondimos al unísono.
— Sus flores, cuando alguien está enfermo, especialmente una mujer se le traen flores. — exclamó Runo impaciente.
— Vayan por unas a la florería que está a dos cuadras — dijo Julie.
Ambas entraron con Dan y los dos nos dedicamos una mirada.
Presentía que la competencia del pasillo no sería la última.
Linus tomo camino hacia la salida y saque de mi bolsillo todo el dinero que traía conmigo.
Todos traíamos puesto el uniforme de la escuela ya que después de la hora de la comida nos vinimos.
Traía suficiente dinero como para un arreglo y regresar en microbús, no taxi.
Tomé rumbo a la salida dirigiéndome a la florería 'Rosas Rojas' que está a dos cuadras.
Al llegar pude ver que Linus ya estaba saliendo con un arreglo de rosas y margaritas color rosa. Salió con una sonrisa de satisfacción, su arreglo era un poco más grande que cualquier otro que le hubieran llevado.
Al entrar vi muchas flores de todos tipos, tamaños y colores pero un pequeño y modesto arreglo en una esquina de un mostrador llamo mi atención. Era una pequeña canasta café que estaba repleta de tulipanes rosas, iris azules y en los bordes pequeñas y amontonadas ramas de lavanda.
La tome y pude inhalar aquel relajante aroma a lavanda, convenciéndome.
Al llegar al cuarto Linus intentó contener aquella sonrisa estúpida de mofa, viendo mi arreglo.
Lo deje junto a los demás en la mesa y me senté.
— Shun, Linus, Dan y yo ya nos vamos. Mi papa me acaba de mandar un texto diciendo que ya está aquí. Nos vemos mañana — dijo despidiéndose.
Dan yéndose con Runo… poco habitual.
— Linus, yo me quedaré — dije, sin retirar mí vista de Fabia.
— Como digas — respondió.
En cuanto cerré la puerta tome su mano. No importa lo que digan los doctores, ella pudo reaccionar a mi presencia, tal vez… quizá ella pueda escucharme.
— Fabia, soy Shun— susurré, dándole un ligero apretón a su mano.
— Hace poco Julie, Alice, Runo y Dan vinieron a visitarte. Están muy preocupados por ti, desean tanto como y-… nosotros que te recuperes. Que despiertes pronto — declaré, sintiéndome nervioso.
Probablemente sea el mayor estúpido sobre la faz de la tierra al querer intentar que una muchacha en estado de coma me escuche… y aun así no me molesta del todo hablar solo.
Por primera vez tengo la oportunidad de hablar con alguien y ser yo el que hable, no el que escuche.
— Los maestros se preguntan que te ocurrió… no tienen idea — dije, sonriendo.
— Esmeralda, sigue igual de irritante que siempre. Más aun ahora que el baile se acerca y no falta el tonto que intenta mandar sus invitaciones por papelitos o 'susurrando' de un lado del salón al otro — agregué.
Me detuve a observar si había tenido alguna reacción en ella, lo único que note fue que su respiración era más notoria.
— Y sabes… probablemente seas la única de la escuela en este momento que no tiene idea de que corté con Alice, y a la vez la única que importa… —dije, suavizando mi tono de voz.
— Creo que hasta los maestros lo saben. El maestro Ernesto de química me vio con mala cara esta mañana en el corredor… Alice es una de sus estudiantes favoritas. Seguro escuchó el chisme en el pasillo — continué.
— Fabia… despierta pronto. El baile se acerca y la única persona con quien quisiera ir es contigo — declaré.
Que patética forma de decírselo, aun así la única manera de hacerlo, inconsciente.
Después de unos minutos sentí un leve agarre en mi mano, alcancé a ver que sus dedos se movieron por un instante.
Le di un apretón a su mano y poco después pude sentir que lo regresó. Una sonrisa se arqueó en mis labios.
Y justo antes de desviar mi mirada hacia la puerta juro haber visto que sus parpados los movía un poco.
Era linus, dándome la señal de que ya le tocaba.
Solté su mano suavemente y me pare, dudando el salir.
PDV Linus
Cuando me senté al lado de Fabia pude ver que sus parpados se movían, lo cual me lleno de esperanza y emoción.
— Fabia, despierta. ¿Estás despertando? — pregunte con alegría al tomar su mano.
Un agarre débil y casi nulo respondió. Sus parpados se movieron más y más hasta el punto en abrirse milímetro a milímetro.
Sus ojos parecían hinchados y los entrecerraba un poco por el calar de la luz, sin embargo permitían ver un poco de aquel destello verde.
— ¡Fabia! — exclamé.
Una débil y sincera sonrisa se pintó en sus labios, abriendo los ojos un poco más, examinando el lugar.
— ¿Dónde estoy? — pronuncio en un susurro apenas audible.
— En el hospital — contesté, provocando que su apenas perceptible sonrisa se desvaneciera.
10:31 pm (muy tarde para mi)
adjvndsjfvsjfvnjfvnjd :)
Bien chicos MUCHISIMAS GRACIAS por los comments los adoro enserio, me tarde mucho pero aqui esta el 20avo cap.
Si supieran la fatiga fisica que recivo despues de tener natacion en la mañana y baile en la tarde me comprenderían. Mi cuadro de 8 tiempos, junto con el de desplazamiento y paso corto esta perfeccionado solo me falta el estupido paso viañes GRR D: (NO, no estoy segura de lo que digo, esa maestra me contagio D:)
Hasta el proximo capitulo...
-Elizabeth
