Los personajes (a excepción de Moonlight/Midnight) son propiedad de Hasbro.


XX


La ropa se hallaba completamente esparcida por toda la habitación. Moonlight juraba que esa ropa no había sido desechada de manera tan irregular, pero al parecer las cosas habían sido más salvajes de lo que recordaba.

Sunset aún se hallaba dormida en la cama, cubierta apenas por una manta. Sus ojos se hallaban cerrados, adornados por esas largas pestañas naturales, sus labios se hallaban entreabiertos, invitándola a besarlos. Su cabello estaba un poco alborotado, y no estaba segura si era por la posición de dormir, o por hacer el amor, o tal vez fueron ambas.

Moonlight suspiró un poco, después de todo, las cosas se habían dado por sí solas, y aunque ella hubiese armado toda la cosa, realmente no esperaba terminar en la cama con Sunset, pero era algo de lo que no se arrepentía. Era algo que lo estaba esperando desde hacía ya tiempo, y aunque no quería apresurar a Sunset en el proceso, no había nada de malo en hacer que las cosas llegasen más rápido.

Eran ya las vacaciones de invierno, y habían muchas cosas de las que quería participar, y quería hacer partícipe a Sunset, su amante.

Mientras pensaba en todas las cosas que podían hacer juntas, una cosa le vino a la mente. Recordó cuando era un poni, y estaba al servicio de alguien. Incluso, a pesar de todos los años que habían pasado ya, aún recordaba esos días con tanta nitidez. Pensando que hasta ahora aún recordaba a aquella dulce figura, que siempre la sorprendía, y siempre le había embelesado. Recordaba aún como esa melena se mecía con tanta gracia, y como sus ojos la miraban con misteriosa seducción.

Moonlight aún podía recordar a su primer amor. Pero no podía decir que aún la amara. Ahora sólo quedaba un gran cariño para aquélla figura. Ahora amaba a otra persona, que justamente se hallaba dormida a su lado, y parecía estar muy complacida por lo visto.

Realmente no lo sabía, no sabía que le vendría en el futuro, pero esperaba poder tener todo lo necesario para hacerle frente. Estaba dispuesta a jugar todas las cartas a favor de esa relación.

La tarde anterior, mientras preparaba las cosas para la cena con Sunset con ayuda de Sonata, ésta le recordó que estaba jugando con fuego. Que Sunset no era para nada tonta, y que no tardaría en darse cuenta de muchas cosas que Moonlight le había ocultado.

Moonlight lo sabía muy bien, no necesitaba que Sonata se lo estuviera repitiendo constantemente. Lo sabía perfectamente, que su tiempo se estaba agotando, y que su próxima jugada lo definiría todo, y probablemente se iba a despedir de Sunset.

Pese a todo, con todo el optimismo que alguien como Monlight podría tener, se esforzó en la cena, se esforzó en los detalles, se esforzó en su imagen, y claro, Sonata fue la que le ayudó a verse bien para Sunset. Según Sonata era su deber ayudar a su hermana mayor a verse bien para su primera cita. Claro está que no era ni su primera cita, ni mucho menos su hermana mayor, pero era así como Sonata veía las cosas y a Moonlight.

Con los dedos delineaba sus cicatrices, pensando en todo el peso que le habían traído esas marcas a su vida. Tantos recuerdos, tantas emociones, tantas lágrimas y tragedia conjugado con dolor y desesperación. Traerlas puestas no era para nada un recordatorio feliz. Le recordaba a diario lo tonta que había sido en el pasado. Lo había sacrificado todo por el amor que ella creía sentir en aquel entonces, pero no sólo perdió a ese amor, sino que también perdió a otro ser convirtiéndolo en otro ser de pesadilla.

El castigo por su falta fue la expulsión de Equestria, no sin antes perder algo muy importante para ella, dejándole esa enorme cicatriz en la espalda.

Mientras pensaba en todo eso, no se dio cuenta que Sunset fue despertando, para quedarse viendo a una pensativa Moonlight.

-¿Te duele la cicatriz?-. Preguntó un tanto preocupada, pensando que tal vez se había lastimado al dormir mal.

-Buenos días Sunset-. Se acercó para dale un cálido beso en los labios -No, no es eso, es sólo que recordaba cosas-.

-¿Qué cosas?-. Preguntó intrigada, pensando que tal vez por fin sabría la otra parte de la historia de Moonlight.

-Cosas del pasado-.

-¿Y fueron cosas tristes tal vez?-.

-Sí. Fueron muy tristes-.

-¿Quieres contarme?-.

Los ojos de Moonlight se centraron por completo en los de Sunset, dudando un poco de sí decirle de una vez por todas toda la verdad, o simplemente evadir la pregunta. Pero la preocupación que habían en esos ojos cían le hicieron hablar.

-Hace mucho tiempo, cuando era más joven vivía en otra parte, muy lejos de aquí. Ahí solía vivir con mi hermana gemela, Midnight. Éramos muy cercanas, pero una tonta diferencia de opiniones nos terminó separando. Después de eso, nunca más nos volvimos a hablar, y eso es algo de lo que me arrepiento profundamente-.

Moonlight llevó su mano derecha a su pecho, tratando de mitigar el dolor que le causaba relatar esas memorias del pasado que le sabían a trago amargo. Aún no lograba superar su pérdida, y estaba segura de que nunca lo haría.

-Hubo alguien más involucrado, y fue quien ocasionó esa ruptura. Hubieron problemas con esa persona y en el proceso perdí a Midnight, y nunca más supe de aquélla persona-.

-¿Qué fue lo que pasó?-.

En ese momento, la mirada de Moonlight se vio entristecida ante el hecho de recordar aquél momento -Hubo un accidente, y ella…-.

-Entiendo-.

Sunset se hallaba un poco contrariada, sabía que Moonlight cargaba con una gran historia. Sabía de antemano que Moonlight tenía una hermana y que ésta había muerto, pero no sabía casi más nada. Ahora la historia estaba casi resuelta. Había cosas que Moonlight aún no contaba, y le parecía bien, pensaba que eran demasiado dolorosas como para ser contadas, y quería respetar ese dolor. Pero había algo que quería preguntar.

-Con respecto a la otra persona…. ¿era alguien que querías? tal vez… ¿una novia?-.

Moonlight sonrió de manera muy discreta, era algo que esperaba escuchar tarde o temprano -Al principio odie mucho a esa persona. Por culpa suya perdí a mi hermana. Estuve mucho tiempo enojada, tratando de encontrar una salida a mi dolor. Incluso llegué a pensar que el amor sólo quita tiempo, y te hace perder de vista a lo que realmente le debemos ser fieles-.

"Tal como yo pensaba antes"

-Pero, con el tiempo, ese dolor se fue disipando. Con el tiempo me di cuenta que no fue culpa de esa persona. Ella tenía sus propios problemas, y no tenía tiempo para andar tonteando. El problema fue mío, por no darme cuenta de lo egoísta que estaba siendo, y sólo me di cuenta cuando ya no había vuelta atrás-.

-¿Aún la amas?-.

Moonlight quedó callada para angustia de Sunset.

-No. Creo que realmente nunca la amé realmente-.

Moonlight volteó la mirada para encontrarse con Sunset, tratando de darle a entender que para ella era la primera a quién le había entregado todo su ser por completo.

Sunset se relajó un poco ante tanta tensión y decidió tentar un poco su suerte -¿Debería creerte esa declaración?-. Decía de manera divertida, mientras le guiñaba el ojo y se daba la vuelta para quedar a espaldas a Moonlight, en forma de protesta juguetona.

-¿Qué debo hacer para hacer que me creas?-. Se acercaba a Sunset, mientras acariciaba su espalda desnuda.

-Mm no sé, tal vez deberías convencerme-. Decía Sunset, mientras se estremecía un poco ante las caricias de las manos de Moonlight. Aún no sabía cómo es que su cuerpo podía estar así de sensible, después de toda la energía gastada en la noche.

-¿Y cómo hago para hacerlo?-. Los labios de Moonlight se posaron sobre los hombros de Sunset, mordiéndolos un poco, sólo un poco para el placer y excitación de Sunset.

-Dime que me amas-.

Sunset se giró de inmediato, para poder ver en los ojos de Moonlight reflejado lo que quería. Quería escucharlo mientras se miraban a los ojos, así sabría Sunset si ésta le decía la verdad o le mentía.

Moonlight la miró detenidamente, la escaseo con la mirada tanto como pudo. Delineo el contorno de su rostro con la yema de sus dedos, disfrutando lo tersa de esa piel bronceada. La miraba como si la adorada, como si no hubiera algo más preciado que ella, la miraba como alguien invaluable.

-Te amo-.

Una simple palabra. Corta y ligera. Pero fue suficiente para que Sunset quedase satisfecha con la respuesta, pues podía ver sinceridad en ella. Sabía que Moonlight no mentía, lo sabía, lo podía ver, lo podía palpar y saborear. Sabía que Moonlight le era totalmente sincera, y no había duda de que esa palabra le llenaba por completo.

...

-¡No puedes estarnos haciendo esto!-.

La voz de Sonata salía realmente alterada, ante la ida de Aria, quién ya no aguantaba más la situación actual en la que estaban metidas. Después de meditarlo mucho tiempo decidió que era mejor irse a lo seguro, y esa opción no se hallaba ahí si se quedaba.

-¿Por qué no le dices nada Adagio?-.

Sonata intentó encontrar apoyo en la que era su líder, pero esta se veía incluso más sorprendida de lo que estaba Sonata. Adagio no podía imaginar porqué razón Aria las estaba abandonando justo ahora, cuando las cosas estaban peor que nunca, y para colmo de males no se encontraba Moonlight. Estúpida buena para nada pensaba Adagio, que esperaba que por lo menos en esto les ayudara, pero no, estaba más preocupada por hacer sentir bien a Sunset antes del gran golpe.

Adagio miró fijamente por un momento a Aria, intercambiando miradas entre ellas. Tal vez trataba de encontrar algún indicio que le dijera las verdaderas intenciones de Aria, alguna cavilación, algún tipo de señal, pero no encontró nada. En cambio pudo ver mucha determinación en esos hermosos ojos serios.

La mirada de Aria mostraba mucha seriedad ante la situación, no había duda, rencor ni ira, sólo determinación a terminar lo que estaba comenzando. Había aceptado romper con la relación que las unía, y aunque hubiera querido tener otro camino no lo tenía, debía hacer esto, por su propio bien.

Estaba extrañamente calmada a pesar de todo. Sonata estaba muy desconcertada, pero incluso lo estaba más Adagio que no se esperaba ser dejada de lado por Aria, eso era algo muy extraño como para poder asimilarlo en ese momento.

Las cosas se estaban rompiendo, las cosas se estaban poniendo peor. Su alianza, su hermandad se estaba destrozando. Sólo se tenían a ellas tres, pero ahora una se les iba, y no sabía porqué, no entendía porqué Aria lo estaba haciendo.

No hubo más palabras, no hubo más sonido, excepto el sonido de la puerta cerrarse tras la partida de Aria de esa casa. A paso lento pero decidido sabía que estaba haciendo lo correcto, ya no soportaba más estar en presencia de ellas, ni mucho menos quería ver a Moonlight. Se sentía extrañamente bien, pero de a momentos sentía que estaba cometiendo un enorme error al marcharse de esa manera. Pero también sabía que no había otra manera de hacerlo, todas las despedidas saben mal.

Mientras caminaba por la calle sintió una enorme necesidad de voltear una última vez, y tal vez por capricho lo hizo, sintiendo un leve pinchazo en el corazón. A pesar de lo mucho que se quejaba, igual y había pasado buenos momentos bajo ese techo, pero ahora era tiempo de cambiar el curso de su vida, de su destino.

"Adiós Adagio, cuida mucho de Sonata, después de todo es una tonta".

Sonata estaba llorando de manera descontrolada como niña. Adagio miraba por la ventana viendo como Aria las dejaba atrás. En un momento decidió que era tiempo de voltear la página, y enfrentar la realidad. Levantó del suelo a Sonata y la sentó en el sofá de la sala. Las cosas se habían torcido tanto que se salieron de control.

Ya no se sentía la líder, después de todo ya no había grupo, sólo quedaban ella y Sonata, y eso se sentía realmente raro. Durante todo ese rato Adagio no dijo nada, sólo esperó a que Sonata se tratara de controlar, incluso ella se sentía con muchas ganas de llorar, pero no lo haría, por el bien de ella y de Sonata no lo haría, debía ser fuerte.

Preguntándose en su corazón dónde estaría en esos momentos Moonlight, se preguntaba por qué nunca estaba cuando realmente importaba, cuando más dolía, cuando más perdida se sentía. Se preguntaba por qué tenía que terminar de esta manera. Por qué ellas tenían que sufrir de esa manera, si después de todo la culpa era de Moonlight que estuvieran así.

-Sabes, a veces me arrepiento de haber apoyado a Moonlight-. Casi susurraba Adagio mirando al vacío del lugar.

Sonata intentaba controlarse un poco, aunque el dolor de su pecho aún seguía presionándola.

-Adagio…-.

-A veces siento que debimos haber abandonado cuando pudimos, y con suerte y no nos hubieran mandado aquí-.

-Adagio… aunque tengas razón, aunque en el fondo todo esto sea culpa de Moonlight y su egoísmo, no podemos cambiar la realidad-.

Adagio miró intensamente a Sonata, tratando de contener sus lágrimas, sabía que tenía razón esa tonta sirena, lo sabía y cuánto odiaba que tuviese razón, siempre estaba mucho más enterada de las cosas de Moonlight que ellas, siempre era ella la que al final les recordaba constantemente que se habían metido por voluntad propia, y por lo tanto no era del todo culpa de Moonlight.

Adagio sonrió de lado al sólo recordar cuando conoció a Moonlight -Acabo de recordar cuando nos encontramos con esa estúpida de Moonlight-.

-Eso fue hace bastante-. Sonata sonreía con añoranza, extrañando aquéllos días.

-Ella portaba esa estúpida armadura, y aunque siempre iba acompañada por su hermana, esa vez que la vimos no andaba con Midnight. Se nos acercó con ese mago barbudo e intentó hablarnos ¡qué estúpido de su parte!-.

-Recuerdo que en ese momento la miraste fijamente, comenzaste a reír y después sólo la mandaste a volar. Era raro ver un poni en esas tierras, y mucho más raro ver a un poni con armadura, al principio creí que quería otra cosa, pero nunca pensé que quería hacer alianzas-.

-Y a pesar de ser una estupidez de su parte, nosotras fuimos incluso más estúpidas al caer ante su parloteo y hacer esa dichosa alianza-.

-Moonlight era muy imponente con esa armadura oscura, esa melena y esos ojos fijos, siempre con ese porte militar, siempre seria, siempre dura, pero a la vez tan amable. Ese sentido del deber la metió en muchos problemas, y ese corazón noble que tiene sólo la dejó en donde está ahora. Si te hace sentir mejor ella está peor que nosotras-.

-¿Por qué lo dices?-.

-Porque si lo piensas bien Adagio, por lo menos nosotras nos podremos consolar una vez que nos devuelva la voz, pero ella perderá lo que más quiere-.

-Es lo equivalente después de todo. Devolverle la esencia a un ser es casi lo mismo que revivir a alguien-.

-Pero ¿será realmente lo justo? Es decir, ella ya perdió a dos de sus seres más queridos, una murió y la otra en cierta manera la traicionó, y ahora está por perder a quién realmente ha amado sobre todas las cosas-.

Adagio permaneció en silencio por un momento, pensando detenidamente lo que decía Sonata, y tal vez tenía un punto en cuándo a lo miserable que era Moonlight, pero tenían un trato.

-Aunque tengas razón, es sólo algo que ella se buscó-.

-¿Por qué siempre tratan así a Moonlight?-.

-Sonata, sólo digo que ella solita se metió en este lío aún sabiendo lo mal que estaba ¿qué tan estúpida debe ser alguien para hacer eso? ¡Yo diría que mucho! Además, si lo piensas bien, no es más que un efecto de avalancha, ella misma fue amontonando problema tras problema, y ahora el peso es tanto que la va a aplastar. Sonata ¡ella lo sabía y aún así lo hizo!-.

-Tienes razón, pero aún así siento que es un tanto injusto-.

-¿Por qué insistes tanto en la inocencia de Moonlight? ¡Ella no es la santa que tú crees! ¡Deja de idealizarla tanto!-.

-Las únicas que la idealizaron fueron ustedes, y en cambio la ignoraron por completo todo este tiempo, a pesar de que éramos sus amigas le dimos la espalda-.

-¡Yo no le di la espalda a nadie!-. Se trataba de escudar Adagio.

-¡Claro que sí! ¡Nunca te interesó lo que sentía!-.

-¿Así? Y según tú ¿qué sentía?-.

Sonata bajó la mirada hacía sus manos, mientras movía los pulgares -Ella se siente sola, muy sola-.

-¿Sola?-.

-¿No lo entiendes? ¡Ella perdió a su hermana!-.

-Argh ¡otra vez con eso! ¡Deja de sentir lástima por ella! Deja te digo algo ¡nosotras también perdimos nuestras familias! ¿recuerdas?-.

-No es lo mismo Adagio. Aunque hayamos perdido nuestras familias, nos teníamos las tres-.

-Gran cosa. Aria se acaba de ir-. Decía con dolorosa ironía.

-Aún así, nos unía un lazo muy especial que no nos dejaba sentirnos solas. Aunque estuviéramos solas, perdidas y olvidadas, nuestro lazo nos unía y nos mantenía con esperanzas. Pero para Moonlight no hay nada, excepto una tonta que no se da cuenta de nada. Sunset es la única de la especie de Moonlight, pero la muy estúpida no se da cuenta, en cambio le esconde su procedencia, haciendo sentir excluida a Moonlight-.

-¿Qué te hace pensar eso? ¡¿Por qué rayos lo dices con tanta seguridad Sonata?!-

-Porque aunque ella no lo diga lo puedo sentir. Esa tristeza, esa soledad que sólo ella puede sentir, ese hueco que nosotras nunca podremos llenar. Hasta ahora entiendo porqué ama tanto a esa Sunset-.

-¿Para llenar ese estúpido hueco sentimental del que hablas? No esperaba que Moonlight fuera tan sentimental ¡Qué sentimiento tan más inútil-.

-¿No te das cuenta acaso de las cosas? ¡Sunset logró más de lo que nosotras jamás lo haremos! Logró penetrar esa barrera de frialdad de Moonlight, logró hacerla sentir de nuevo, logró hacerla sonreír, logró hacerla sentirse amada y querer devolver el amor que tanto ha deseado-.

-¿Y qué quieres hacer al respecto, eh? Decirle: ¡Moonlight, después de todo ya no quiero lo que me hace sentirme plena, en cambio tú puedes irte y hacer tu vida con la estúpida de Sunset Shimmer! ¿Y nosotras qué, Sonata? ¿Qué nos lleve la tragedia? ¿Acaso perdiste la razón por fin, estúpida sirena?-.

Sonata no decía nada, sólo miraba con ligereza tristeza la habitación. El techo que les había dado Moonlight las mantenía calientes y secas. El cariño que les había brindado aquélla poni había excedido sus propias expectativas, y ahora ya no sabía cómo devolverle tanto altruismo. En el fondo admiraba mucho a Moonlight, incluso más que a Adagio. Moonlight las había tratado como sus iguales, les había mostrado otra vida, otro mundo (literalmente), y les había mantenido calientes a pesar de todo.

-Nunca creí Adagio que, algún día dirías esto. ¿Tanto así amas a Moonlight, que lo dejarías todo por hacerla feliz?-.

-¡Yo no dije esas cosas, estúpida!-. Un evidente sonrojo se apoderó del rostro de Adagio hasta cubrió sus orejas.

-¡Ni siquiera yo soy tan buena!-.

-¡No te burles!-.

-No lo hago. Sólo digo que, ahora entiendo tantas cosas. Tu silencio, tus acciones. Si hubieras querido habrías dejado ver a Sunset muchas cosas, pero no lo hiciste, en cambio, esperabas cada noche a que ella llegara, y te conformabas con ese deseo en tus sueños. Que aunque hubieras querido quedarte con esos labios no lo hiciste, en cambio permitiste que esos labios buscaran otro destino muy lejos de ti. Y a pesar de todo tu orgullo, a pesar de todo lo que eres, estás dispuesta a dejarlo todo, con tal de que esa tonta busque y cambie su estrella-.

Adagio había sido expuesta de manera que no lo podía creer. No sabía que Sonata la estaba observando de manera tan profunda, hasta llegar a ver dentro de ella. Las lagrimas que se había aguantado comenzaron a brotar, dejando caer una cascada de sentimientos líquidos por sus mejillas ocre. Estaba realmente frustrada, y no sabía porqué sentía eso. En lo más profundo de su corazón odiaba con tanta pasión a Moonlight, la odiaba así como la amaba.

Le dolía tanto el pecho, le dolía tanto las palabras de Sonata, después de todo ella tenía razón. Le dolía tanto el alma que no podía siquiera emitir palabra alguna por tener tanto llanto atorado en su corazón. Quería gritar, quería hacerlo con tanta fuerza, con tanta ansiedad, quería dejar salir todos esos celos que le comían desde adentro.

Su corazón estaba muy dolido con Moonlight, por haber preferido estar a lado de Sunset, pero sabía que no podía hacer nada al respecto. Pero le dolía mucho más que Sonata fuera la que notara esos sentimientos. Hubiera querido que por lo menos Moonlight reconociera sus sentimientos, quería que por lo menos se diera cuenta del amor que le tenía desde hacía tiempo. Llevaba más tiempo amando a Moonlight en secreto que Sunset, y estaba seguro de que ella podría ser mejor que ella teniendo más experiencia.

Amaba con tanta intensidad y profunda devoción a Moonlight, que desde hacía tiempo que quería decirle que las dejara, que las abandonara y que se fuera tras su amor por primera vez. Quería cambiar las cosas para Moonlight, ahorrarle un dolor del que tal vez ya no saldría. Quería cambiar la fortuna por una vez aunque sea, para que fuera feliz. Y aunque quería estar a su lado, sabía que sólo le daría problemas. Mantendría su palabra, y nunca se acercaría a ella jamás, manteniendo en inocencia a Sunset de las actividades a las que estaba comprometida hacer con ellas.

Y sabía que, Aria se había ido porque había adivinado sus intenciones. Sabía que era su culpa que Aria se haya marchado, y ahora entendía lo mucho que duele cuando rompes lazos con tu propia especie, ahora entendía un poco más a Moonlight, quién había roto lazos con Midnight por seguir un ideal.

Y aunque fuera tonto de su parte, y un poco infantil, con esa acción quería que por lo menos Moonlight la viera de distinta manera, que la admirara un poco, que sintiera a alguien en común. Aunque con esa ridícula idea se conformaba.

...

La mañana era fría, y en ese departamento viejo se sentía un tanto más. Sunset se estremeció al sentir un poco de frío, pero fue por poco tiempo, porque Moonlight la cubrió con una manta gruesa para invierno. Sunset pronto comenzó a sentir la calidez de esa manta sobre su cuerpo desnudo.

No podía creer lo que apenas hacía unas horas atrás le había pasado. Pasar la noche de esa manera con Moonlight no fue como ella lo esperaba. No esperaba que su pareja fuera tan fiera, no sabía lo grande que era el apetito de Moonligth, y apenas lo había podido comprobar, pues no le dio mucha tregua en la cama, dejándolas un tanto agotadas a ambas, pero más a ella al no poderle seguir el paso como a ella le hubiera gustado.

Moonlight se acercó más al cuerpo de Sunset, abrazándola más hacía sí misma, quería compartir su calor y a la vez sentir el calor del otro cuerpo. Mientras recorría con delicadeza la espalda de Sunset con las yemas de sus dedos, pensaba en qué estarían haciendo sus sirenas, tenía un mal presentimiento, pero por ahora no podía hacer mucho al respecto.

No era que las estuviera haciendo a un lado, era sólo que le estaba dando tiempo al tiempo. Esperando el momento adecuado, observar cómo se desarrollan las cosas, para luego actuar de manera acertada. De manera fría, de manera certera.

-¿En qué piensas?- Preguntaba Sunset sin abrir los ojos.

-Sólo me preguntaba qué sería bueno para desayunar-.

-Porque no mejor nos quedamos aquí hasta que se haga tarde, no quiero salir, hace frío y me siento cansada todavía-.

Moonlight sólo sonrió más, y tal vez, de no tener planes para ese día hubiera aceptado la petición de Sunset, pero esta vez no sería así, así que sólo se levantó de la cama para frustración de Sunset al ya no sentir su calor corporal.

La chica de cabellera larga de color púrpura se deslizó hacía la cocina, pensando qué sería bueno desayunar. Tenía pensando hacerle algo que le diera a Sunset las energías necesarias que había perdido por su culpa. Revisó la alacena y sacó unas cuantas cosas, para después ir a la nevera y sacar otras cosas más para complementar lo que comerían esa mañana. Los sonidos irritantes de la cocina pusieron fin al silencio de la mañana en ese pequeño departamento. Sunset sólo suspiró profundamente, al darse cuenta que su querida novia era una persona de mucho apetito, en muchos sentidos.

Moonlight se movía de aquí para allá, preparando el desayuno. Sunset sólo se quedó en la cama envuelta en las mantas, no queriendo siquiera salir y tocar el piso frío del lugar, no estaba preparada mentalmente para eso, ella era una persona de lugares cálidos, no se le daba bien el frío, y Moonlight lo sabía muy bien.

Pronto estuvo listo el desayuno, y como típico cliché Moonlight le llevó el desayuno a Sunset. Ésta sólo podía sonreír como una chica que era enamorada por pequeños detalles. Ella se sentía como una mujer, y aunque estaba con otra mujer, esa mujer le hacía sentir realmente plena y no sabía cómo es lo hacía, sólo lo podía sentir y aceptar como tal.

Amaba desde lo más profundo de su corazón a Moonlight, la amaba como era, la amaba a pesar de muchas cosas, de muchos errores, porque a pesar de eso, Moonlight se esforzaba por hacerle sentir lo que sentía por ella, se esforzaba con tanta sinceridad que le hacía sentir que podía confiar a ciegas en Moonlight. Se sentía un poco ingenua al sentirse así, como una pequeña adolescente inocente.

Aún los celos estaban presentes en su mente, pero trataba de darle más confianza a Moonlight. No importaba qué, ella sabía que Moonlight jamás le sería infiel, lo sabía, lo veía, lo podía palpar.

Moonlight se apresuró a dejarle la mesita con el desayuno ya servido a Sunset, que agradeció el gesto con una sonrisa pícara y un guiño, cosa que a Moonlight le hizo sentir un tanto de excitación, y se preguntó si estaría mal el estar deseando a su novia de esa manera. La amaba, la atesoraba, y la deseaba en todas sus facetas que podía tener. No había momento en que Moonlight no quedara prendada del atractivo de Sunset, y aunque esta no se diera cuenta, era una chica realmente popular, que a pesar de haber sido un ser horrible durante tres años, aún había gente que suspiraba al verla pasar.

Moonlight no era del tipo celoso, pero sí se sentía un poco incómoda al sentir esas miradas discretas comiéndose a Sunset, sin que esta se diera cuenta siquiera. Por lo que de vez en cuando les lanzaba una mirada de advertencia a quiénes osaban mirar a su novia con motivos ocultos que ella no aprobaba, pero igual no podía hacer mucho, después de todo andaba con una chica popular, se tenía que acostumbrar a la idea de esa verdad.

Después de desayunar, ambas se dieron un baño caliente, juntas cabe decir. Aún sentían en sus cuerpos las pulsaciones de sus emociones a flor de piel, y querían seguir avivando ese fuego que rayaba entre la lujuria y pasión.

No había prisa entre ellas, no había porqué apresurar las cosas. Habían estado incomunicadas durante tres años, y durante ese tiempo ambas se extrañaron, preguntándose constantemente dónde se hallaban, con quién estaban, y si aún se recordaban. Era un sentimiento total de angustia el que sintieron cada una por su lado. Una en soledad, la otra en completa ignorancia.

Cada una pasó por diferentes tipos de cosas. Sunset conoció lo que era tener el control y el conocimiento para destruir. Moonlight estuvo en reclusión pensando en lo mucho que había errado en su vida, pensando en que ya no había esperanza para su vida. Pero, cada vez que ambas caían en lo más profundo de su celda agónica, había algo que se iluminaba, en donde se preguntaban por su amor, recordándolo, sintiendo cómo les volvía a susurrar el camino de regreso.

Tuvo que pasar de todo para que ellas se volvieran a encontrar, que el sólo reencuentro fue un mero regalo por parte del destino, pues ya no se hallaba contemplado que se volvieran a encontrar. Hubo una segunda oportunidad para ambas, para que demostraran lo que realmente querían probarse a sí mismas.

Habían pasado tanta soledad que incluso se perdieron, pero hallaron el camino de regreso, y eso lo agradecían desde lo más profundo de su corazón.

Sunset sentía que era tiempo para que Moonlight supiera de sus propios labios quién era y de dónde venía. Sentía que era lo correcto, decirle a su amada que ella no era exactamente una persona. Era algo que había estado postergando por medio a que Moonlight la dejara, pero ahora se sentía realmente segura de poder decirle quién era.

-Moonlight, mi amor, quiero decirte algo muy importante sobre mi-.

-¿Qué cosa Sunset?-.

Moonlight lo sabía muy bien, sabía muy bien quién era Sunset, sabía de dónde venía, lo sabía muy bien, pero escucharlo por parte de Sunset era cosa distinta.

-Quiero… desde hace tiempo yo, yo he querido decirte algo muy importante, y no sé cómo decirlo… yo no soy lo que tu crees-.

Sunset sentía que su corazón latía muy aprisa, a pesar de tener la determinación de decirle las cosas aún así le resultaba muy difícil de hacerlo. Moonlight sólo la miraba con dulce mirada, la miraba con atención, la miraba de manera cariñosa, intentando darle ánimos, después de todo ella también tenía un gran secreto que le había ocultado muy bien a Sunset durante este tiempo.

-Moonlight, yo no soy exactamente de por aquí, yo vengo de un lugar muy lejano… se podría decir que yo…. vengo de otra dimensión…-. El rostro ruborizado de Sunset demostraba lo mucho que le costaba decir las cosas, lo mucho que le costaba dejarlo salir.

Moonlight sentía que quería decirle que lo sabía, quería decirle que conocía la historia, quería ser sincera con ella por completo, pero le avergonzaba saber que no tenía el coraje que poseía Sunset. Pero lo que sí tenía era su amor, y eso no iba a cambiar, por lo que tomó el mentón de Sunset y la hizo callar, la hizo que la mirase a los ojos, y una vez que obtuvo la atención de Sunset sobre sí le sonrió, la miró con ternura y devoción. No había nada que le pudiera decir en ese momento, a pesar de ser el momento perfecto para aclarar muchos puntos. A pesar de todo, Moonlight sólo le sonreía de manera agradecida, de manera amorosa. No había nada que pudiera decirle, excepto demostrarle su completa devoción y amor incondicional.

Sunset sólo la miraba con los ojos cristalizados, quería llorar porque no sabía cómo interpretar tanto silencio por parte de Moonlight, sus mejillas estaban enrojecidas por la vergüenza que sentía en ese momento. Moonlight la tomó del rostro y la besó con delicadeza, acariciando sus labios rosados, rozando con sus labios el alma de Sunset de manera poética.

-Sunset, tú para mi eres lo que eres, tú eres para mi Sunset Shimmer, y no existe otra como tú para mi. Tú eres única, y no me importa en sí tu procedencia, no me importa nada, para mi tu eres mi Sunset Shimmer, y eso me es suficiente amor-.

Se sintió raro escuchar esas palabras por parte de Moonlight, sentía como si algo más estaba pasando, pero el simple hecho de saber que Moonlight le restó importancia a la parte de "venir de otra dimensión" le calmaba esas sensaciones de alerta.

Rodeada por esos brazos firmes, Sunset se sentía muy bien, se sentía que encajaba perfectamente entre esos brazos, sintiéndose parte de ese cuerpo, incluso pensando que ella era la dueña absoluta de todo eso. Que el cuerpo de Moonlight le pertenecía, así lo sentía, y haría valer su pensamiento. Moonlight la sujetaba con fuerza, y eso le hacía sentir muchas vibraciones recorriendo todo su cuerpo. Moonlight siempre le había hecho sentir esas cosas, algo que con otras personas nunca sintió.

Pensando sobre muchas cosas más de las qué hablar, ambas salieron del pequeño departamento, dándose cuenta Sunset de que en realidad Moonlight le había hecho un juego mental, pues el lugar no estaba realmente lejos de la escuela, se podía llegar incluso caminando, pero con los ojos vendados no se había percatado de ello.

-¿Es aquí dónde has estado viviendo?-. Preguntaba extrañada Sunset mirando el edificio de departamentos individuales.

-No exactamente. Es más bien como un estudio donde vengo de vez en cuando a practicar, es un lugar bastante tranquilo y las paredes absorben bien el sonido, es un buen lugar-.

-Hmm…-.

Ya no dijo más nada Sunset. No había nada de malo en tener un estudio para practicar, aunque ¿por qué no simplemente rentaba un lugar y ya?

-Ese departamento me fue dado, es algo así como un regalo de herencia-. Trataba de justificar Moonlight las dudas que probablemente se habían formado en la mente de Sunset Shimmer.

Salieron en el carro de Moonlight, pensando a dónde llevar esta vez a Sunset, y la verdad es que aún no lo decidía, no había podido, por más que quería pensar en un lugar no se le ocurría nada, ya casi habían paseado por los diferentes lugares, por lo que optó ir a lo seguro, que en estos casos es ir al cine y pasar el rato mirando una película.

Moonlight manejaba con cierta velocidad, con cierta ansiedad en el alma, desde que había salido el alba presentía algo pero no sabía muy bien qué era. Debía hablar cuánto antes con las sirenas, le inventaría una excusa a Sunset y las iría a ver, tenía ansiedad por hacerlo.

Pronto llegaron al cine del lugar, y aparcaron el lugar para entrar pronto en el lugar. Moonlight y Sunset se dirigieron hacía dónde estaba la cartelera que les ofrecía lo del momento y otros eventos que también estaban disponibles. Habían películas de comedia, comedia romántica, drama, históricos, acción, entre otras más, la más interesada en ver algo era Sunset.

La pobre realmente no había tenido mucha oportunidad de ir a uno, pues no tenía quién la invitase. Las veces que había ido a ver una película fueron muy contadas, y ahora tenía la oportunidad de volver, y eso le entusiasmaba, y no era tanto porque le gustara el séptimo arte, sino que era algo que quería compartir con Moonlight desde hacía tiempo.

Pasar tiempo con las chicas era genial, podían platicar, y ella se podía relajar mucho sobre ciertos temas, pero el pasarla así con Moonlight le hacía sentirse diferente, le hacía sentirse relajada de manera diferente, además de que compartir momentos comunes hace parte de una relación algo maravilloso. El simple hecho de compartir pequeños momentos le bastaban a Sunset, no le importaban si iban a cenar todas las noches a un restaurant caro o que Moonlight le llenase de obsequios inútiles, este tipo de cosas le hacían sentirse una chica normal, una chica sencilla. La sencillez de las cosas le comenzaba a gustar.

Eligieron por fin una película, el título era lo de menos, simplemente estuvieron de acuerdo con que no querían esperar mucho por la siguiente función. Compraron algunos aperitivos para acompañar la película, y se dirigieron a la sala correspondiente. El lugar era oscuro y un tanto frío, y por el día que era no había mucha gente, mucho menos tan temprano. Aunque los alumnos tuvieran vacaciones no era así para el resto de la gente que tenía que trabajar, por lo que estar en el cine a medio día en día laboral no era algo factible.

No había casi gente en el lugar, y ellas habían elegido los asientos de hasta atrás. Se sentaron y en breves comenzó lo que habían elegido.

Moonlight no era del tipo amante de películas, pero no se le había ocurrido más nada que hacer con su novia, sólo quería pasar el tiempo con ella, y además hoy tenía que trabajar Sunset, por lo que tenían un tiempo límite.

Habían veces en las que había sentido el impulso de proponerle a Sunset mantenerla, de que vivieran juntas, de que se olvidaran de todo, y que comenzaran una vida juntas, sólo ellas dos. Adquirirían una casa, aunque ya la tenía Moonlight, por lo que sólo faltaba Sunset en su vida. Pero quería respetar el sentido de independencia que poseía su amada chica bronceada. Sabía muy bien que Sunset era una persona independiente, y un tanto orgullosa, y probablemente esa propuesta le iba a herir un poco, no quería ser inoportuna con ella, ni mucho menos grosera. Sabía que debía darle su espacio y su tiempo, y era algo que había deicidio hacer.

La película terminó de la manera que esperaban. Salieron del lugar pensando qué más hacer. Moonlight odiaba cuando pasaba esto, no le gustaba no tener nada preparado, y mucho menos cuando se trataba de Sunset. Quería que todo estuviera preparado, listo sólo para dar marcha. Pero ahora sólo le quedaba dejarse llevar por la corriente, y a pesar de todo le comenzaba a encontrar gusto dejarse llevar por la vida.

Sin pensarlo, tomó de la mano a Sunset y salieron del lugar a paso apresurado, ignorando a la gente que se les quedó viendo por diferentes razones. Salieron para subirse al carro y encaminarse a un rumbo desconocido. No sabían a donde, pero irían a algún lugar.

Terminaron en un parque, un tanto alejado del centro de la ciudad. Era pequeño pero muy pintoresco. Los árboles, el área de los juegos, y hasta tenia un pequeño kiosco donde vendían refrigerios. Moonlight se dirigió rápidamente a comprar algo para tomar, y seguir platicando de cualquier cosa que se le ocurriera con Sunset.

Mientras platicaban Sunset comenzó a reírse, llamando la atención de Moonight que no entendía el porqué de la risa de su amada. A lo que Sunset le comentaba sobre algo que no se había dado cuenta hasta ahora.

-No me había percatado que traes la misma ropa de ayer, con razón la gente se nos quedaba viendo raro en el cine. ¡Te ves tan formal!-. Por alguna razón eso le había causado gracia.

Sunset no traía la misma ropa, de hecho su ropa estaba en una bolsa de papel en el carro de Moonlight, la que traía puesta se la había prestado Moonlight.

Moonlight sólo sonrió afable -Tal vez piensen que nos andamos fugando-.

-¿Por qué dices eso?-.

-No lo sé, sólo se me ocurrió-.

-(risita) Oh vamos, estoy segura de que no piensan eso-.

-Puede ser que ellos no, pero yo sí-.

La mirada de Sunset se puso seria en un momento, pensando en que no entendía a qué se refería Moonlight -¿A qué te refieres Moonlight?-.

-Que no me importaría para nada fugarme si es contigo-.

Moonlight desvió un poco la mirada sonrojada por lo dicho. Sin pensar realmente lo que iba a decir sólo soltó lo que pensaba en ese momento, adentrándose a un terreno que sabía que aún no se había trabajado para nada.

Ambas habían evolucionado bastante su romance pero estaba lejos de llegarse a formalizar cómo para pensar en fugarse, o formar una vida juntas ya bien establecida. Era algo que Sunset aún no había considerado en su vida, y Moonlight lo sabía. Habían pasado tiempo juntas, habían compartido ciertas cosas, ciertos secretos muy personales, pero no habían llegado a ese punto, y sin querer Moonlight lo tocó, sabiendo de antemano que había metido la pata con Sunset.

-Moonlight yo…-. Las mejillas de Sunset se encontraban encendidas, no creyendo lo que recién había escuchado. -Yo, la verdad no…-.

-Entiendo Sunset, no tienes porqué tomártelo a mal, lo dije sin pensar, perdóname por favor-. Decía mientras ponía una mano sobre la de Sunset.

-No, es sólo que yo, yo no estoy segura, perdóname-. Una cosa era aceptar que amaba a una mujer, otra cosa era ya pensar a futuro con ella, eso era un gran paso al que todavía no estaba preparada. No era que le diera vergüenza estar a lado de Moonlight, era sólo que aún no se sentía dispuesta a dar ese paso, quería hacer otras cosas, y aunque fuese ya una adulta atrapada en cuerpo de adolescente, no había podido disfrutar aún de ciertas cosas de las que ahora gozaba, y quería gozar.

Le sabía mal rechazar a Moonlight, y lo que menos quería en ese momento era echar a perder ese maravilloso día que estaba pasando con ella, pero no era una propuesta que no podía siquiera aceptar en broma. Pero al ver cierto atisbo de decepción en Moonlight le dolió en el corazón. A pesar de que Moonlight podía mantener un rostro inmutable, se había dado cuenta de que había ciertas emociones que ella no podía ocultar, y su sentimiento de decepción era una de esas cosas que no podía ocultar.

Pero antes de que dijera algo para poder arreglar el momento, Moonlight se le adelantó besándola, importándole muy poco el lugar, o que ella no era especialmente dada a dar afecto en público, era sólo que no quería que Sunset viera su gran decepción.

Salieron del parque, para dirigirse al establecimiento donde Sunset trabajaba, Moonlight se hallaba un poco seria, a pesar de dar platica, pero aún así se podía notar un poco triste, y no fue desapercibido por Sunset que se sentía realmente mal.

No quería despedirse de Moonlight de esa manera, así que pensaba en muchas maneras de pedirle perdón, pero no sabía cómo, porque no sabía en qué había fallado en sí. Desde su punto de vista no había hecho nada malo, sólo había expresado su sentir ante la situación, sólo que no esperaba que Moonlight se entristeciera. Sabía que no estaba enojada, pero le dolía más que se haya puesto triste.

Moonlight sabía que había sido su culpa por no medir sus palabras, pero no pudo reprimir su propia decepción. Pero tampoco quería alargar ese momento incómodo por lo que se despidió de manera tranquila de Sunset, para dirigirse rápidamente a ver a sus sirenas, dejando preocupada a Sunset en su trabajo.

Durante su trabajo no podía concentrase del todo. Hoy era noche de banda, por lo que saldría más temprano, pero apartar de ese día iba a tener turnos completos, pues no tenía clases, preocupándole que ya no pasaría mucho tiempo con Moonlight, y le preocupaba más el estado en el que se había ido. Quería terminar rápido con eso, para ir directo a verla, a buscarla de ser necesario y besarla. Tal vez todavía no quería "fugarse" con ella, pero tal vez en un futuro y cambiaría de opinión.

Sunset estaba por terminar por fin su turno, por lo que se fue a terminar unas últimas cosas del local para poder retirarse y así tratar de encontrarse con Moonlight, pero sus planes cambiaron drásticamente al recibir un mensaje de un número que no conocía.

"Ven al portal hacia Equestria, Moonlight estará ahí, esperando por ti"

...

-Moonlight, Aria se fue…-.

Después de haber llegado a la casa notó que las sirenas no se encontraban ahí, por lo que tuvo que salir a buscarlas, y tenía un lugar en mente, por lo que fue directamente ahí para no perder más tiempo.

Al llegar al lugar pudo ver a Adagio y a Sonata mirando con meláncolismo el portal a Equestria, al cual no podían cruzar porque ahora no tenían magia como para ser reconocidas por dicho portal. Lo único que podían hacer en su situación era ver hacía ese lado de la estatua.

Moonlight se sentó a un lado de ellas sin decir nada. Fue Adagio quien le dio la noticia de su reciente pérdida. Moonligth sólo se quedó en silencio, dejando perplejas a las otras sirenas, esperando otro tipo de reacción por parte de Moonlight, pero no hubo ninguna.

Aunque en verdad no había mucho que pudiera decir, después de todo esa era la decisión de Aria, y había decidido no interferir en las decisiones de cada una, y eso iba a hacer.

-Moonlight…-.

Adagio quería decir algo, algo que tenía dándole vueltas desde hace tiempo. Desde hace tiempo se había dado cuenta de lo bien que se encontraba Moonlight como para quitárselo.

Total, el amor trata también de sacrificios.

-Moonlight, yo… yo lo he platicado con Sonata y hemos llegado a la conclusión de que no es necesario ya que nos devuelvas nada-.

-No entiendo…-.

Moonlight abrió mucho los ojos por su sorpresa, no esperaba escuchar esas palabras jamás, realmente era algo que jamás había contemplado entre sus miles de planeaciones, y eso le hacía sentirse un poco confundida al no saber si había escuchado bien o entendido mal.

-Moonlight, en todos estos años que nos conocemos realmente has hecho mucho por nosotras, y eso es algo que jamás olvidaremos. Durante el tiempo que estuvimos contigo en este mundo nos has cuidado más de la cuenta, al grado de convertirte en un sacrificio humano, por eso, realmente ya no estás más en deuda Moonlight-.

-Eres libre de irte con Sunset y hacer tu vida con ella, a lado de quien amas y te ama-. Sonata sonreía de manera cálida, diciéndolo de todo corazón. Porque de todo corazón deseaba que su amiga más cercana fuera feliz, olvidando todo lo pasado, todo lo amargo, todo lo roto para comenzar a sanar.

Moonlight las veía con cierta rareza, para después recapacitar y darse cuenta de que, era libre. La sensación, la emoción era algo que no podía siquiera calcular. Estaba conmocionada de que todo estuviera acabado de esta manera, de que todo lo que había hecho había valido la pena, sabía que estaba obrando bien, estaba segura de ello.

Cerró los ojos, suspiró por un momento, para después sonreír de manera agradecida. Amaba a esas sirenas, y por eso, iba a dar todo para recompensarlas por todo esto.

Se acercó y miró fijamente a Adagio. Habían tantas cosas que quería decirle, tantas cosas que conversar, pero ahora no era el momento. Era tiempo de terminar con todo esto, no quería volver a arrepentirse de nada. Lo jugaría y lo apostaría todo. Incluso si perdía todo, se iría a casa sabiendo que lo había intentado y eso ya era más que suficiente para ella.

Suspiró largamente debía ser fuerte para este amargo adiós. Moonlight se acercó a Adagio, con los ojos cerrados para ignorar la realidad, y besó a Adagio.

-¡MOONLIGHT!-.

El juego había terminado para Moonlight.

Moonlight había rechazado la propuesta de las sirenas, eligiéndolas a ellas. Había pactado desde hace más tiempo atrás con ellas, y por lo tanto tenía una gran deuda con ellas, y no se echaría atrás, había dado su palabra, y la iba a cumplir.

El grito de Sunset lo pudo escuchar claramente Moonlight. Sunset había presenciado todo comprendiendo a medias muchas verdades, pero lo que realmente sabía y tenía muy claro que Moonlight era una mentirosa.

El grito del alma de Sunset penetró todo el ser de Moonlight, dejándole una gran herida, que se expandía desde lo más profundo de su corazón para ejercer presión en toda su alma. Ese grito era el recordatorio que después de todo la verdad salía a la luz, y la verdad era que ella no valían las lágrimas que Sunset derramaba por ella en ese momento.

Y así, la luz se comenzaba a extinguir dentro del corazón de Moonlight.

Continuará…


Gracias por seguir esta historia a lo largo de estos meses, a lo largo de este año. Ha sido sin duda para muchos un año difícil, con cambios, con desafíos y demás cosas, y ahora nos encontramos a los pies de un nuevo año lleno de sorpresas y retos. Espero que este año lo puedan recibir de la mejor manera, que las cosas que se propongan se vuelva una meta la cual alcanzar, un aliciente para esforzase y no un simple eslogan para la vida. Gracias por acompañarme en esta historia, que surgió a través de una serie de experiencias de toda índole, personal e impersonal. De todo corazón, gracias a los que le han dado una oportunidad a esta singular historia, y seguir a la tonta de Moonlight, que al parecer no sabe valorar a Sunset, o tal vez sea que su amor es un poco retorcido, como sea, gracias. Nos vemos el próximo año, y realmente espero que les vaya bien. Feliz Año nuevo, no hagan cosas de las que después se pueden arrepentir, especialmente en estas fechas. Hasta el 2016 :)