PARTE 20
Pasaron dos días desde la fiesta en la Push, y de la noticia de Volterra, no puedo creer que esto este pasando, no era cierto, porque era demasiado aterrador como para que sea verdad. Estaba desesperado, con Esme teníamos que hacer algo, no sé que , pero no voy a permitir que tres de mis hijos vayan a la guerra, ellos no pertenecían a esa tierra, ellos pertenecían con nosotros, nosotros somos su familia, ese lugar no tenía nada que ver con ellos. Sam trato de hablar conmigo, que no era mentira de que las ordenes de un alpha debían obedecerse a toda costa, no es una opción negarse, entonces me pregunto ¿Por qué permitieron que ellos viniesen con nosotros desde un principio? ¿Por qué dejar que se conviertan en uno de nosotros si había peligro que algo así suceda? ¿acaso creen que voy a dejar que se vayan, que vayan a la guerra sin luchar antes? ¡no los voy a perder! ¡ellos son mis hijos!. Tome vacaciones de mi trabajo para solucionar esta maldita situación, fui a una abogada, la señora Cope para que me ayude con esto, es una de las mejores en esa profesión, pero estaba tan sorprendida cuando le que pasaba; me explico que en primer lugar, era muy difícil ir contra la el estado de Volterra, ya que ellos eran tan arcaicos y bruscos que no tenían sistema judicial, se gobernaban con la palabra del rey Aro, pero era muy extraño que él quisiese hablar con un extranjero y más si el tema es sobre unos licántropos. Me comento que a diferencia de acá, en Volterra, los licántropos no son considerados ciudadanos, eran armas y hasta esclavos de los vampiros, me enfurecí al escuchar esto pero también me explico que hasta los vampiros tienen una pésima vida, estaban acostumbrados a pelear y acatar los caprichos de los reyes, y no había nada que pudiese hacer sobre eso, me pidió tiempo ya que iba a trabajar con mucho ahínco en mi caso, pero no me prometió nada favorable.
Considere en encerrarlos, ante la propuesta de Edward y Jasper, nos dijeron que tan pronto lleguen la orden de que tengan que partir sus pies aun en contra de su voluntad se mueven para ir hacia su alpha le ordene; pero Sam nos suplico que no lo hagamos, ya que sabe que el control del alpha de Volterra es tan grande que si ellos no acatan las ordenes le pueden ordenar que su corazón deje de latir y eso pasaría. Así que estaba atrapado sin opción de hacer algo productivo, simplemente impotente ante la posible amenaza, Alice no nos dijo si iba a suceder la guerra o no, las cosas cambian muy rápido de decisión para que pueda ver algo concreto, pero no le dio importancia al asunto, como si no tuviera miedo.
Emmett, Alice y Bella actuaban normalmente, como si nada hubiese pasado, trataban de distraernos y alegrarnos para que no nos preocupáramos, ¡para que nosotros no nos preocupáramos!, que irónico, eran ellos lo que estaban en peligro y no querían que nosotros nos preocupáramos. Hace dos días que Esme no para de sollozar, incluso en la presencia de ellos lo hacía, no lo podía evitar, estábamos aterrados por lo que nos deparaba el futuro; ¡como es posible que esto sea posible! ¡Eran tan solo niños, mis niños, eran buenos y cariñosos, y es así como se paga ser bueno!. No hicieron jamás daño a nadie, tan solo trajeron alegría con su llegada, ¿y ahora se marchan? Para que ¿para ir a una estúpida guerra? ¡Pero no se dan cuenta que son tan solo niños! ¡Todo lo que les falta vivir! ¡Que nosotros los necesitábamos! ¿Cómo es posible que el mundo sea tan cruel y despiadado? ¿Acaso no existía la justicia en algún lado? ¡No puedo permitir que se vaya! ¡No lo voy a hacer!.
Permanecimos prácticamente recluidos en la casa, ninguno perdió de vista en donde estaban, Jasper no dejaba que Alice camine, siempre la tenía sujeta entre sus brazos, como si fuese tan frágil, como si ella estuviese por desaparecer; Rosalie se mantenía agarrada de la mano de Emmett, mientras sollozaba descontroladamente, nada de lo que él dijese la calmaba. Edward, ¡hay, Edward!, se encerró en su cuarto con Bella, no dejaba que deje la habitación bajo ninguna circunstancia, ella no dijo nada, pero vi en terror en su rostro, el terror por el miedo de Edward, lo estaba perdiendo, estaba perdiendo la cordura, él estaba muriendo, iba a morir si ella se marchaba. A la noche cuando él se calmo un poco, ella bajo para hablar conmigo, puso su escudo para que nadie escuchara que era lo que me tenía que decir.
-¿papá?- se me acerco sentándose en una silla de mi despacho, yo no podía ocultar la tristeza que tenía, pero ella no presto atención a eso, y no cambio el tono calmo de su voz- te puedo pedir algo- temblé un poco.
-lo que quieras mi vida- mi voz se quebró, no podía controlar como me sentía por dentro, estaba destruido por lo que rogara que no pasara.
-si se llegase a pasar, si nos tuviéramos que ir- trate de interrumpirla, no podía pensar de esa manera, pero ella siguió- ¿me harías el favor de cuidar de Edward?, no quiero que nada malo le suceda.
-no digas eso, ustedes no se van a ir- le asegure desesperado, abrazándola fuertemente, ella es mi hija, no iba a perder, no la podía perder; ella me abrazo también cálidamente.
-esta bien papá- trato de confortarme- no te preocupes, soy una tonta no debí decir eso, vamos, que tengo hambre- y sin soltarme, manteniendo la mirada feliz, mientras yo no podía parar de sollozar, fuimos a comer. Esa misma noche decidí que los chicos podían dormir juntos, no iba a separarlos, no soy tonto, estoy prácticamente seguro que es lo que pasa entre ellos, no es necesario tener pruebas de que….eso no es lo importante ahora, no iba a permitir que se alejen un instante, ellos parecieron felices por esto aun cuando estaban desechos, el futuro se veía oscuro y obtuso para nosotros, como si no hubiera esperanzas, pero iba a luchar, no lo permitiría, no vería como mi familia se separa y destruye. Llegó el lunes y los chicos tenían que ir a clases, realmente no quise que fueran, los minutos que pasamos juntos eran tan valiosos, que estudiar me pareció algo tan banal que no tenía importancia; pero Alice y Bella insistieron que era importante la educación, además no podían vivir encerrados por siempre, no debíamos estar preocupados por algo, que aunque no era seguro que pase, no se podría detener, si iba a haber guerra, la habría y había nada que la podría cambiar ese hecho. Todos los demás pusieron el grito en el aire cuando accedí, Edward junto a Esme me querían matar, pero ellas tenían razón, debíamos tratar de tener nuestra vida normal, no alterar nuestra rutina. Me encargue yo de llevar a los chicos a clases ese día, Esme le lleno de abrazos y besos mientras temblaba, les dijo que a la tarde se verían, porque a la tarde ellos volverían a casa; Emmett consolaba a Rose que estaba llorando, no pudiendo gesticular palabra alguna, todo lo que salía de su boca eran gemidos dolorosos, Alice le cantaba a Jasper mientras que él la admiraba entre sus brazos. Edward abrazo a Bella de tal manera que me dio vergüenza, pero no dije nada, al menos no todavía, él la necesitaba, lo veo en él, me agobiaba en pensar si esto se volvía realidad, no tan solo perdería a tres de mis hijos, sino que también a los restantes, y con mi mujer tan solo existiría la oscuridad, la oscuridad que esta en la pena y el dolor.
Durante el viaje, pude distenderme un poco, la conversación de ellos me alegraba aunque sea momentáneamente, como si nada hubiese pasado, como si todo estuviese bien; discutían cuanto comía Emmett, que comía más de lo que un licántropo en realidad necesitase, a lo que él respondía que estaba en pleno crecimiento, que era normal que comiese la cantidad que lo hacia, quería que deje de pensar la situación que nos amenazaba, el peligro inminente.
-bueno si sigues comiendo de esa manera vas a crecer pero de los costados- se rió Bella, que se encontraba a mi lado mientras que Emmett y Alice estaban en los asientos de atrás- no se cierto papa?
-no lo sé- me les uní- tendría que…-entonces se tensaron en sus asientos, se dejo de escuchar sus risas y sus rostros se ensombrecieron-¿Qué sucede?- me desespere, si tuviera un corazón que latiese ahora se pararía, algo horrible tendría que haber pasado. Sonrieron al segundo, como si nada de eso hubiera pasado, fue tan sutil lo que paso que hasta dude lo que había visto, la risotada de Emmett me desconcertaron.
-nada, el tonto de Emmett se va a pelear con Jacob por un caramelo- agito la cabeza Alice riéndose. Algo estaba mal, lo podía sentir, el miedo al futuro se hizo más grande, todo se experimentaba de forma más amenazante ahora. Los mire a los tres de reojo, seguían riéndose pero algo estaba fuera de lugar, algo nos estaba separando.
-¿eso es todo?-trate de ocultar la preocupación en mi voz, pero no lo logre ya que ellos me miraron extrañados, como si no entendiesen a lo que me refería.
-sip-Bella estiró el brazo acariciándome, como si me quisiese calmar, intente relajarme, tenía que dejar de estar tan paranoico aunque el peligro de la inminente guerra nos rodee, no era necesario que actúe así, después de todo con al ayuda de la abogada arreglaría todo, tendría que hacerlo. Soy uno de los médicos más respetados que hay, y por ende, tengo amigos en distintas partes del gobierno que podrían ayudarme a evitar que esta locura siga su curso, ¡no iba a dejar que mis hijos me dejen! ¡ellos no iban a ir a luchar!. Creí ver como Emmett escribía rápidamente en un papel, pero la voz de Alice me distrajo.
-papi, Jasper va ser el mejor de la clase de nuevo- su sonrisa se hizo más grande, ante la mención de su nombre, cuando las cosas se normalicen un poco, tendría que hablar con ellos seis, esta situación no podía seguir así, no podían estar juntos de esta forma.
-me alegro cariño- le dije, volví a mirar hacia donde se encontraba mi hijo através del espejo retrovisor, pero él estaba mirando hacia el bosque distraídamente, pero yo lo vi escribiendo ¿no es cierto?.
-si, él es el mejor en todo- aseguro felizmente, causando los demás la miren con el ceño fruncido, algo irritados.
-no- estableció cortante Bella- Edward lo es- la sonrisa de Alice desapareció para darle lugar a uno de sus adorables pucheros.
-no lo es- elevo un poco su voz hacia su hermana, con los ojos entrecerrados.
-si-se mordió el labio Bella, Emmett que pasaba su mirada entre las dos parecía perplejo.
-lo es la señorita Rosalie- gritó mi hijo dejándome prácticamente sordo.
Después de dos minutos de peleas, causando que le termine gritando para que paren un poco, llegamos a la Push, bajaron rápidamente del auto, pero cuando quise hacerlo yo, Emmett se puso entre medio para que no pueda abrir la puerta, me quede extrañado.
-vas a llegar tarde a tu reunión con la señora Cope si nos acompañas, pá ¿no es cierto?-me recordó Bella, asentí lentamente.
-si, pero…-quería acompañarlos, realmente no debí haberlos traído hoy a clases, no les iba hacer mal faltar un día, hubiera sido mejor que se queden en casa con los demás.
-tienes que ir ahora, hay mucho trafico en la autopista, no se que idiota va a tener un accidente, así que vas a tardar mucho- me aseguro Alice- no vas a llegar- se acercaron y me abrazaron apretándome fuertemente, el miedo volvió a estar presente con más fuerza, era como si se me escaparan por los dedos, como arena entre mis manos.
-esta bien-me costaba hablar, estaba agobiado, pero sus rostros no cambiaban, todo estaba bien, si, todo estaba bien- nos vemos más tarde, niños.
-nos vemos, papi- Bella me dio un dulce beso en la mejilla y se alejo, cuando movió los pies para irse tuve que detener la urgencia de tomarla entre mis brazos y estrecharla fuertemente para que no lo hiciera.
-chau, papá- agito Alice la mano en el aire uniéndosele a su hermana, dándome la espalda.
-adiós, viejo- cuando se despidió Emmett, creí sentir un deje de tristeza en él, pero su sonrisa no se fue, y entonces, lo vi marcharse hacia el camino donde estaba su colegio, me quede quieto por un momento, como si esta fuese la última vez que los vería; agite mi cabeza, para dejar de pensar esas cosas, iba a solucionar todo, tenía que hacerlo.
Cuando estaba en la autopista, me descoloco el hecho de que estaba casi desierta, todos los carriles estaban abiertos, pero Alice me dijo que se me iba a ser difícil el trayecto, entonces ¿Por qué mintió?. Trate de calmarme a medida que la desesperación me albergaba, algo no iba bien, todo estaba terriblemente mal, entonces lo vi, en el asiento trasero del auto, era una carta y sus tres aros ¡sus tres malditos aros!. Sin dudarlo ni pensarlo gire el auto rápidamente, ¡esto no podía estar pasando! ¡que alguien me diga que es mentira! ¡que sea mentira! ¡haaa!, podría haber atropellado a alguien y no me importaría,¡ que no sea verdad! ¡que no lo sea!, el viaje de regreso a la Push se me hizo eterno, pero sé que tan solo tarde unos segundos, Sam estaba esperándome parado en la entrada del pueblo. Baje descontrolado del auto, casi arrancando su puerta.
-¿Dónde están?-grite yendo hacia donde estaba la escuela, él me miro contrariado siguiéndome.
-¿Quiénes?- me pregunto ¡nooooooo! Que no esta pasando esto, miró en dirección al auto- ¿y tus hijos? Se les va a hacer tarde para ir a clases. Entonces la realidad me golpeo, caí sobre mis rodillas, todos mis años que tarde en formar una buena familia, una familia amorosa, se destruyeron con un soplo, todo por los aires que causaban la guerra, me quede observando hacia la nada, los había perdido, perdí a quienes más amaba; creo que Sam gritaba alrededor mió, para que reaccione, ¿reaccionar? Mi realidad dolía tanto que era mejor quedarme así, mirando a la nada.
-se fueron- susurre- mis hijos se fueron a la guerra.
Espero que les haya gustado, mambrú se fue a la guerra, que dolor, que dolor, que pena, jaja. Soy mala, ya sé; ¿no les dio penita Carlisle? A mi si, entiendo que las cosas tomaron un giró inesperado, pero no se preocupen siempre hay una luz al final del túnel, o al menos eso espero XD. El siguiente punto de vista es el de Esme.
Los personajes no me pertenecen, pero si la historia.
