Llegamos a los veinte! Bueno ya estuvo de tanto drama vámonos por algo divertido.
Capítulo 20: terapia de choque.
Punto de vista de la autora:
Cuántas veces no hemos escuchado al menos con las generaciones actuales de padres que dicen no querer cometer con sus hijos lo que con ellos cometieron sus propios padres? A lo que voy, haber sido educados con mano firme es una opción que hoy por hoy casi nadie quiere tomar y por ello permiten que los niños hagan lo que se les venga en gana sin respetar en lo absoluto nada ni a nadie. Se vuelven rebeldes y por lo agitado del ritmo de vida moderno optamos por no darle importancia o dejar que otro se encargue del asunto.
Sean pequeños o grandes desde el primer momento que uno como madre o padre de familia permite y tolera algún comportamiento indebido o falta de respeto, desde ese momento ya estamos mal y uno como hijo lo nota por ende lo volverá a hacer hasta que la cosa esté fuera del alcance del control parental.
Esas eran las palabras que Yuuri y Viktor leían en la computadora tras estar indagando en internet alguna manera para intentar controlar la rebeldía del hada rusa que de unas fechas para acá estaba imparable, de por sí el chico era de carácter muy arisco, pesado y obedecía cuando a él se le antojaba hacerlo, pero ahora ni eso.
-no creo que internet sea la respuesta, ya vimos varias páginas y todas dicen escuela militar-
-no creo que eso le haga daño, aunque puede que lo empeoren con el uso de armas. Pero entonces? Siento que voy a tirar la toalla- lloriqueó el ruso mayor.
-en parte es tu culpa, yo trato de poner autoridad pero le cubres todo, le permites, le das libertades que no debería tener en exceso y hasta le das libertad económica! Viste el último recibo de teléfono? Nos cobraron 900 rublos por una llamada a Brasil!. Si no hacemos algo y pronto cuando sea mayor de edad mira u no se la van a pensar ni dos veces para meterlo preso al menos unos meses por lo que sea que haga- advirtió el de pelo negro.
-creo que exageraste un poquito, no se ve de esos que vayan por ahí haciendo vandalismo y…-
Viktor no pudo continuar pues alguien golpeaba a su puerta con fuerza, ambos se dirigieron a abrir esperando que fuera el menor para intentar otra vez halar con él. Tras la puerta en efecto si venía el joven y desgraciadamente no lo hacía solo.
-buenas noches, puedo ayudarle?- preguntó cortés Yuuri a un hombre uniformado al que reconoció como un oficial.
-buenas noches señor, perdone las molestias pero "esto" les pertenece?- dijo moviendo al frente al chico de ojos verdes.
-no puede ser- susurró el otro. –si oficial, eh, si no es mucha molestia porqué lo trae hasta aquí?-
-porque al ser la figura que es no creo que quieran un show público para mañana temprano verdad? Además es menor de edad y a veces el problema no es directo del hijo sino de los padres- acusó con la mirada.
-qué?. Aguarde no es lo que cree!. Viktor ven aquí!- llamó al otro patinador y éste acudió con él. –el hombre presente dice que Yuri hizo algo malo y nos hecha la culpa- lloriqueó.
-mire señor, usted debe tener mucho por hacer y yo también así que dígame cuánto por callarse?- dijo sacando su billetera. –madre! Pero si eres Carl!- dijo feliz al reconocerlo.
-Viktor? Oh hombre, rayos no te reconocí! Y eso que soy fan de los deportes pero como estás fuera del hielo no te veo!- dijo ya bajando un poco su tono tosco. –mira compadre no es por hacértela difícil pero tu chavo hoy si se la voló, ponle un alto o a la próxima será un juez quien arregle directamente las cosas y estará duro que logres sobornarle- dijo el oficial guardando un fajo bastante grande de dinero en su bolsillo. –ponel una correa de ser necesario- dijo y tras soltar al chico éste entró rápido a casa.
-qué hizo?- cuestionaron ambos.
-hay una delgada línea entre grafitear paredes y atravesar un sofá viejo en las vías del tren- dijo firme.
-lo primero o lo segundo-
-lo segundo señores-
-QUE?- gritó el nipón.
-fuiste a tirar ese sofá sin mí? Prometiste esperarme hasta el domingo!- gritó el platino a su compatriota.
-VIKTOR!- regañó el asiático.
-eh.. digo… a tu cuarto niño hablaremos luego-
-como sea me retiro, tomen en cuenta lo que les dije, busquen soluciones no sé tal vez necesita mano dura y disciplina pero de la antigua, e esas que daban las familias tradicionales- dijo el hombre y tras despedirse de ambos se retiró dejándoles solos.
-enano Plisetsky!- rugió Yuuri. –maldita sea se encerró en su cuarto. Viktor ahora qué hacemos? Ya viste lo que hizo, aquí no nos obedece, está insoportable su rebeldía, no quiero ni pensar que pueda juntarse con chicos banda y comenzar a meterse en peleas de pandilleros- decía dramático el cerdito.
-chicos banda tal vez, pandilleros en pelas no creo pero le pides ayuda a la persona más permisiva del mundo, no puedo decir que no a nadie-
-y? yo si puedo pero tengo miedo a que me suelte una patada aún no olvido lo del 2014 cuando me sorprendió llorando-
El timbre sonó y sin muchas ganas fueron a abrir, temía que sea alguna otra autoridad viniendo a pasarles otra queja o a presentar una orden de arresto
-mire oficial la regla es solo un soborno por noche y..hola Otabek!- saludó alegre Viktor.
-hola Viktor. Puedo pasar?- el mayor se apartó para dar paso a su yerno. –quedé de salir con Yuri esta noche pero no me contesta desde hace horas, vine a ver si todo está bien o hizo algo otra vez y le quitaron el elular-
-nlo tiene pero si, se metió en problemas al grado de que lo trajo un oficial, dijo algo de haber tirado un sofá en las rieles del tren y que a la próxima no habrá Dios que lo libre- explicó Yuuri. –lo siento Beka pero creo que esta noche no dejaremos que salga, no se lo merece- bajó la mirada.
-despreocúpense, estoy de acuerdo, pero, hasta yo noto el problema que traen entre manos, porqué no han pensado en no sé, en ser duros?-
-no se trata solo de dureza Beka, el chico ni en la casa nos ayuda, todo espera que lo resolvamos, nos estamos desesperando- dijo Viktor algo resignado poniendo su cabeza entre sus manos.
-no han buscado soluciones?-
-si pero no consideramos que ninguna sea buena al contrario lo van a empeorar. Aunque el oficial dijo que tal vez le falta mano dura de la antigua- añadió el de ojos café.
-miren les tengo una sugerencia, en ustedes está si la quieren tomar o no pero puede que sea lo que necesita-
-a estas alturas aceptamos lo que sea, habla-
-dejen que me lo lleve unos días a mi casa con mi familia en Kazajistán, le sentará bien un poco de aire fresco y quizás solo quizás el estilo de vida que llevamos en mi hogar lo componga un poco-
-qué clase de ambiente?- preguntaron curiosos.
-uno tradicional pero sin llegar a lo antiguo, mi mamá es muy estricta pues al tener seis hermanos menores y yo pues tiene que saber controlarlos y mi papá a ese sí nadie se le planta, en casa todos hacemos las labores y el que no ayude fácil y sencillo no come o no tiene ciertos derechos- explicó el joven héroe.
-y crees que resulte? Si ni lava un plato aquí no creo que lo haga en casa ajena- se burló Viktor.
-no es si quiere o no es lo hará y punto o mi madre si lo agarra a palos, no irá a un hotel a que le atiendan, si quiere algo lo tiene que hacer él- dijo serio
-muy tentador si me dices que van a ponerlo en cintura- dijo Viktor meditando las cosas. –estoy de acuerdo-
-VIKTOR!- dijo Yuuri. –no aceptamos el castigo físico!- dijo jalando de la oreja a su marido.
-Yuuri no es una tortura medieval ni nada es solo un correctivo, mírame, yo lo viví y no me salí del huacal- se galardonó el kazajo. –pero solo estoy sugiriendo-
Yuuri lo pensó unos minutos, debía poner las cartas sobre la mesa y ver si era buena o mala sugerencia y al acomodar sus pensamientos decidió que cualquier cosa era mejor que el método permisivo que ellos manejaban.
-está bien, intentémoslo-
-y cuándo te lo llevarías?-
-pues solo es hablar con sus entrenadores y si dicen que sí lo haría este viernes-
-de los viejos me encargo- dijo Viktor con sonrisa maligna. –a ellos les hará feliz quitarse de encima al gritón unos días-
-si me disculpan iré a hablar con Yuri, claro que no le diré tal cual la verdad se la adornaré y uando esté ahí le diré las cosas como son, es para que no se niegue y vaya por su cuenta-
Los tres en la sala asintieron fijando así su acuerdo, y se intercambiaron todos los datos necesarios, el mayor de los rusos ayudó consiguiendo los pasajes de avión y le dio una buena suma de dinero en caso de que el chico hiciera algún desastre que deba ser pagado o para algún gasto extra.
El viernes de esa misma semana ambos jóvenes salían rumbo a Kazajistán, al comienzo Yuri no creyó tan rápido que de la nada sus tutores le dieran permiso de irse unos días al hogar natal de Beka y más cuando supo que los propios Lilia y Yakov estuvieron también de acuerdo y no pusieron pero alguno.
Esa era la versión que el menor tenía pero la realidad era que a Viktor no le costó nada de trabajo convencerlos, él podría jurar que en su vida vio tan felices a los adultos al grado de bailar la fila conga junto a los demás colegas de pista mientras cantaban "Yuri se larga, se larga". Cuando les comentaron la razón de la partida del hada rusa y el porqué de esa decisión.
Para el sábado en la mañana los dos patinadores ya estaban llegando a Almati el lugar natal de Otabek y al llegar a su casa a Yuri casi se le cae la boca de la impresión, si sabía que su pareja venía de una familia numerosa por lo tanto se imaginó una casa pequeñita o mediana de un piso, no una casa de dos plantas de buen tamaño, con jardín, cochera y hasta con mascota.
-porqué no dices nada? Nunca habías visto una casa o qué?- bromeó Altin.
-te seré sincero, me imaginé que vivías en una casita de cartón o algo así o que dormían en un cuarto todos-
El joven a su lado no pudo evitar reír abiertamente, le sorprendía el grado de imaginación o de televisión que el otro tenía, al parecer esa era la imagen que tenía de familias muy grandes.
-bueno chiquillo vamos para que conozcas a todos- dijo guiñando un ojo y ambos retomaron el camino, atravesaron la reja hasta llegar a la puerta principal donde dieron algunos golpes hasta que una mujer de edad entrada a los 40, de vestido y delantal los recibió con sonrisa amable.
-mi muchacho! Bienvenido a casa- saludó la señora abrazando a su hijo. –oh así que tú eres el niño Yuri Plisetsky?- preguntó curiosa. –si, eres tú, mi hijo me habla mucho de ti en sus llamadas- dijo dándole un abrazo maternal al joven. –estás muy delgado! Qué no te dan de comer en Rusia?-
-eh.. si señora, hola-
-pasen, pasen para instalarse pasen!- pidió y ambos entraron, la señora se notaba complacida, por previas llamadas estaba al tanto de la presencia del muchacho y las razones.
-y mis hermanos?-
-en sus cuartos hijo. Los llamo- dijo la mamá. –niños su hermano llegó bajen!- y Yuri se sintió en la clásica escena de los payasos bajando de un auto pequeño al ver a seis niños de diversas edades y tamaños bajar y caer en manada sobre el mayor.
-Beka te extrañamos!- dijo una niña pequeña como de seis años.
-hey niños así se comportan ante las visitas?- reprendió la mujer señalando al rubio.
-tu debes ser nuestro cuñado!- dijo feliz un chico que rondaba los 12 o 13.
-Arman esas cosas no se dicen!- le dijo su hermano. –respeta a Yuri!-
-oye Beka este niño es…- preguntó Yuri al notar en la pared una fotografía del chico llamado Arman con una medalla.
-si patinador como mi hermano mayor! Todos queremos seguir su ejemplo!- dijo feliz. –me acaban de promover a junior!. Y ya sé bien de ti Yuri así que agárrate porque voy a quitarte tu trono- dijo alzando su pulgar.
-bueno niños basta!- regañó la mamá. –Yuri querido déjame presentarte a los niños. Éste enano revoltoso ya lo conoces es Arman, mi hijo de diez años se llama Aybek, ésta princesa que ves aquí- dijo mostrando a una nena como de ocho años que aún traía uniforme escolar. –Serik, esta otra hermosa es Aliya, y esta es la más pequeñita de tres años se llama Aiday- finalizó mostrando a una niña muy pequeña que estaba oculta tras su espalda. –es penosa disculpa-
-mucho gusto a todos soy Yuri pero..Beka dijo que eran seis-
-ah si falta el de 15 años- dijo Beka. –es oh mira ya llegó- dijo Arman al ver a la puerta y entrando un chico bastante alto de cabello corto con algo de fleco, vistiendo uniforme de secundaria. –llegaste tarde bobo!-
-disculpa por no poderme escapar de clases pero sabes que esa beca me importa- dijo con sarcasmo el recién llegado. –oh hermano hasta que nos visitas- sonrió saludando a su hermano.
-joven, preséntese con la visita- dijo su madre dándole un zape a su hijo.
-oh si mis modales, hola chavo soy Aslan- saludó y el rubio se presentó. –será genial tener a alguien de mi edad o casi para no aburrirme, mis hermanitas solo quieren jugar muñecas y mi hermano solo patina- dijo hastiado.
-mami y tú? O qué todo el tiempo te van a llamar señora o doña mamá de Beka?- bromeó Aybek.
-oh madre santa!- se llevó las manos al rostro apenada. –soy Aluzhan querido, mi esposo llegará a las seis de la empresa pero bueno niños, hay que almorzar- dijo la señora dando palmadas para mover a toda su gente.
Yuri se instaló en la habitación de Beka pues al ser el mayor tenía su propia pieza al igual que la niña más pequeña, los demás chicos compartían de a dos. Tras cambiarse de ropa por algo cómodo bajaron a comer.
-bueno pues…a qué hora sirven aquí?- dijo el ruso sentado a la mesa.
-a la hora que pongas los platos- dijo Beka firme.
-te afectó el vuelo?- preguntó dándole golpes leves en la cabeza para ver si tenía aire en la cabeza.
-no jovencito, en esta casa nadie se sienta a la mesa como si estuviera en un restaurante- dijo Aslan. –en tu casa no pones mesa? No pero que va si se te ve la cara de rico y de que no mueves un dedo- dijo burlón.
-te voy a...no porque seas un niño te voy a soportar- gruñó entre dientes.
-nada de pelear!- regañó Aluzhan. –Yuri, te explicaré, en esta casa todos absolutamente todos colaboran para los deberes de casa, aquí se ayuda a cocinar, a servir, a limpiar, a hacer el pan, a comprar a hacer los cuartos y si se requiere se ayudan con las tareas escolares-
-oiga señora vine de visita no a ser sirvienta- dijo comenzando a molestarse.
-mira nada más que curioso porque tus padres me avisaron que vendrías porque en tu hogar no te comportas y haces tu voluntad, te mandaron a pasar una semana con los Altin para ver si así te enderezas y aprendes algo de autonomía y colaboración familiar- dijo con una cuchara sopera amenazante con soltarla en su cabeza.
-pero….!- se giró indignado a ver a Otabek. –voy a matarte! Me engañaste!-
-ya estás aquí lo siento Yura pero no quiero que te conviertas en un niño dependiente de otros cuando tengas veinte!- dijo algo exasperado.
-yurio no sabía ni para que lado correr, ahora tendría que pasar toda una semana haciendo labores hogareñas aunque no quiera y todo era culpa del cerdo y el viejo que fueron de rajones a llorar con su pareja. Pero si lo veía por el otro sentido su abuelo se sentiría decepcionado de él al verlo llegar casi a la mayoría de edad y sin saber tender una cama, no tenía nada que perder intentando.
La comida pasó sin tanto problema si no contamos tres platos rotos y dos platos de comida derramados porque Yuri no supo la forma correcta de sujetarlos al estar caliente. Se sorprendió que la comida pasara tranquila, los niños platicaban de la escuela y lo ponían al tanto de sus prácticas pero le sorprendía que en media hora todos acababan su almuerzo, nada que ver con el ambiente que tenía en Rusia donde almorzaban donde les cayera la hora y por los dramas de Viktor se tardaban hasta una hora ah y debía reconocer que lo que en esa asa le sirvieron era casero, detalle que muy rara vez veía en su patria.
-Aibek te tocan los trastes- dijo Arman. –y sin peros que yo lo hice ayer- se quejó.
-no hijo, lo hará nuestro huésped- dijo su madre viendo de reojo al rubio que casi dejó caer sus platos. –si querido esas finas manos que traes no se dañarán por tocar agua y jabón-
Yuri se aguantó muchas, muchas maldiciones rusas por la presencia de los pequeños pero en sus adentros planeaba la forma d matar a sus tutores por ponerlo en esa situación, sin embargo gracias a Otabek no terminó siendo tan desastroso quitando el hecho que quedó empapado y no se explicaba cómo.
-Otabek! Cariño ,cuando estés de regreso de dejar a tus hermanos en su práctica podrías traer la leche y el pan?-
-claro mamá-
-a poco dejas a los chicos en la pista? Aslan igual patina?-
-si, todos mis hermanos lo hacen y pronto los más chicos tendrán su primer campamento y Aslan su primera competencia fuera de casa. Y siempre que vengo a visitarles los llevo a entrenar-
-es broma? A la edad de ellos ya iba solo a la pista-
-que bueno que te divierta porque vas a acompañarme porque te mostraré dónde comprar la leche y el pan para que mañana vayas- se burló.
El rubio prefirió ya no seguirle pues no quería que se le sumaran más cosas a su amplia lista de futuras labores hogareñas.
-Aliya, Serik!, apúrense niñas no puede ser que otra vez llegan tarde!- gritaba desde la sala Aybek. Al tiempo que venían bajando las chicas por la escalera.
-estábamos peinando a Ayday tarado!- se quejó la mayor.
-tu madre no las arregla?- preguntó Plisetsky.
-les enseña a ser autosuficientes si se pusiera a arreglar a las tres no acaba nunca solo las ayuda cuando de verdad no pueden o cuando hay competencias, nos creció con la regla de no les seré eterna-
-pero la bebé- se quejó. –mira que desastre trae en su pelo!- señaló el intento de chongo que tenía y negando con la cabeza se acercó a la niña. –hola Ayday, te dejaré bien linda- dijo desatando la cinta que tenía y acomodándola como era debido en su lugar. –listo! Ahora vámonos-
-se me cuidan y por favor Aslan esperas a todos para volver a casa, tu hermano mayor no podrá recogerlos porque lo necesito en casa- dijo la señora Altin.
Todos asintieron y salieron de casa, Yuri iba maravillado viendo todo a su alrededor mientras escuchaba como los mayores le mostraban lo que había cerca de su casa por si salía, le asombraron dos cosas, una que mucha gente lo reconocía al verlo y dos que lo mismo hacían con Beka. Tal parecía que los niños iban a pie a la pista pues no estaba tan lejos como a quince minutos.
-niñas se portan bien y esperan a sus hermanos- dijo Beka entregando sus mochilas a las niñas mientras la pequeñita era recibida por su entrenadora. –debo irme las quiero voy a ver que Yuri no se haya matado con alguien- dijo sonriente escuchando las risas de sus hermanas y una orden para comenzar a calentar. No tenía tanta prisa por ir con Yuri al no recibir ni llamadas ni mensajes de él estaba seguro que se había quedado viendo el entrenamiento como él lo estaba haciendo. Se quedó un poco y se sentía orgulloso de verlas como la más pequeña ya dominaba el uso de los patines y las medianas ya estaban logrando lo más fácil.
-Beka!- escuchó la familiar voz de su rubio. –te estuve esperando y tuve que venir por ti por lo visto te quedaste viendo, igual yo y déjame decirte que tu hermano Aslan no bromeaba cuando dijo que era bueno, si se aplica puede ocupar mi lugar- sonrió superior. –y Arman no bueno tiene talento- decía exagerando sus movimientos se notaba emocionado. –pero Aybek te juro que es como si viera al cerdo patinar en sus momentos de pánico- dijo con risa.
-es inseguro pero cuando llega la hora de lo bueno si es coo ver a Yuuri pero al seguro- devolvió la sonrisa. –vámonos ya tigre o si no mi mamá nos mata tenemos que ir por leche y pan-
Ambos salieron del deportivo y fueron a comprar las cosas el kazajo le enseñó a Yuri cómo debía escoger los panes y buena leche puesto que él pensaba que solo era agarrar lo primero, terminaron saliendo del lugar con seis litros de leche fresca y cuatro bolsas llenas de pan y unas cosas más tradicionales que Yuri quiso probar.
Al llegar a casa otra sorpresa esperaba, ahí en la cocina ayudando a la madrea lo que dedujo era el padre. El cual al ver a su hijo llegar fue a recibirlo con un gran abrazo.
-espero que esta vez te quedes un poco de tiempo no solo hola y adiós- bromeó.
-él es tu papá?- preguntó el menor algo dudoso, el hombre si tenía un porte muy serio y aún traía partes de su ropa laboral y casi se va de cabeza cuando supo que el señor igual se llamaba Otabek.
-nno salías hasta las seis?-
-si hijo pero soy o no mi propio jefe?- bromeó. –mañana me rendiré cuentas en la empresa- soltó una carcajada. –no podía esperar para conocer al famoso tigre de Rusia y ver si de verdad es un malcriado como aseguraron los consuegros-
-esos dos voy a matarlos- gruñó entre dientes. Pero recordó que tenía modales y se presentó como debía.
-llegan a tiempo para ayudar con la cena. Supongo que quieres comer algo típico de Kazajistán-
-lávense las manos y Yuri levanta ese cabello- indicó el padre y por alguna razón el chico no buscó forma de reclamar, si fuera el viejo quien le dijera eso ya le habría arrojado un tenedor pero a este señor solo le dio un sí.
-no se ve mal chico mujer-
-no lo es criño solo que es sobre mimado y por lo visto los padres son bastante adinerados por ello no se preocupa ni de lo más simple. Unos días con nosotros y puedo apostarte a que la próxima vez que venga traerá a sus padres a que aprendan la lección- dijo divertida mientras los chicos regresaban.
-disculpe señor- llamó Yuri obteniendo la atención- si usted tiene su propia empresa y veo por su auto y casa que tiene buen dinero porqué no contratan servicio que haga todo esto?-
-mira que mi esposa lo sugirió y más cuando empezaron los hijos pero yo soy de la vieja escuela hijo, no hay nada como hacer todo tu solito por tu cuenta y con tus manos, así lo valoras mejor y además el dinero no es para siempre, ni nosotros lo seremos, no queremos criar varones prepotentes que con dinero pasen por el que no tiene o niñas que solo vivan para gastar, fiestas y buscarse un novio rico que les ahorre trabajar primero muerto- dijo con seriedad y el rubio solo pudo tragar saliva ante el cambio brusco de mirada. –pero bueno veo que al menos con mi hijo mayor hice bien mi trabajo- dijo guiñándole un ojo a los dos.
-señores menos habla y mejor cocinen- pidió la señora de familia, cada uno mejor se puso a hacer algo pero el ruso no tenía ni idea para cortar siquiera una verdura. Miró a los demás, la destreza con la que Otabek cortaba carne y patatas, la velocidad de su madre para atender cuatro ollas distintas a la vez y la concentración del padre para ir marinando los cortes y preparar cualquier otra cosa que le pidieran.
-muchacho porqué no ayudas a Otabek a hacer el pan?-
-pero si trajimos cuatro bolsas!- se quejó.
-ese es el pan dulce para el desayuno cariño, el pan para la cena es el normal que conoces el sencillo-
-y porqué no lo compramos?-
-una vez Ayday terminó en el hospital tres días porque le hizo daño el pan de panadería, al parecer estaba malo y como es muy pequeña no lo soportó, desde eso mi papá decidió que se prepare en casa, mejor gastar en levadura que ver a otro hijo enfermo- explicó el mayor de los hermanos y Yuri entendió por ejemplo el porqué se escogía con mucho cuidado hasta la leche.
-no temas Yura no van a caerse tus dedos por jugar con harina- bromeó su pareja viendo la duda del chico en si tocar o no, al verse atrapado tuvo que confesar que en su vida había hecho hasta una torta y temía que no saliera bien y alguien se intoxicara.
Lograron hacerlo? Si, aunque medio kilo de harina terminó sobre el ruso, no supo prender el horno, casi se le queman los panes, no supo sacar la charola y6 casi se quemó.
Con todo aquello dieron las siete de la noche y se extrañó de que los niños no hayan regresado todavía y él a diferencia de los padres ya se preocupaba, los adultos le aseguraron que no había porqué temer, Aslan podía defenderlos de lo que fuera y todos en el rumbo los conocían, era más fácil pensar que ellos eran una pandilla a que algo les pasara pero el chico no estaba conforme y justo cuando iba a salir a buscarlos entraron como caballos a su casa pegando hasta de gritos y risas.
-niños, niños! Ya está su padre en casa que escándalo arman- regañó Akuzhan
Al darse cuenta que no estaban solos las niñas se lanzaron sobre su padre y los niñso también. Les preguntaron sobre su entrenamiento y les contestaron que la razón de estar tan contentos era que ya estaba confirmado el primer campamento de los menores, la primera competencia fuera del país para el mayor y que Serik tendría su primera competencia para poder pasar a junior.
Se fueron a cenar y disfrutaron un platillo sabroso, preguntaron la razón de algunos panes quemados pero que estaban igual de buenos y hasta hubo un poco de batalla para que la más joven comiera las verduras pero Yuri le puso el ejemplo aunque él igual las odiaba.
Por el resto de ese día los chicos no dieron problemas puesto que estaban haciendo sus tareas, según Beka esa era la jornada de todos los días y parecían soportarla bastante bien había días que según se dormían tarde los mayores y a la mañana se levantaban tempranito.
-cómo te sentiste hoy?-
-raro- comentó Yuri actualizando sus redes sociales. –es muy distinto aquí que en Rusia-
-es eso? O es que aquí si te ponen reglas?- bromeó.
-podría ser aunque igual se siente bien comer algo casero y aprender a hacer pan aunque tus hermanos mayorcitos son un dolor de cabeza- dijo con cara de fastidio. – Aslan es muy valiente para enfrentarme-
-te recuerdo que son casi de la misma edad y eres igual o peor que él- le picó el mayor.
-bah ya cállate- le aventó una almohada. –mejor dormiré que estoy muerto-
En cuanto el menor se quedó bien dormido Otabek decidió contactar a Rusia con los patinadores él sabía algo que a Yuri no le haría nada de gracia saber. Digo, no a cualquiera le hace chiste que mientras estás en otro lugar lejos de casa tus padres se larguen de vacaciones sin ti. Y era eso lo que pasaba aquí, Viktor y Yuuri se habían ido esos días al caribe la semana que esté fuera el gato roñoso.
-si señor está bien, la verdad si se las ve algo difícil pero es normal aunque con mis hermanos tuvo por lo demás está intentando. Claro yo se los saludo, traten de ser discretos que si se entera de lo que están haciendo es capaz de ir a matarlos hasta ahí- dijo divertido. –claro, nos vemos el domingo- y al finalizar también se dispuso a dormir.
El resto de los siguientes cinco días no fueron diferentes al primero, solo por algunos detalles como que YURI COMENZABA A PARARSE TEMPRANO DESDE EL TERCER DÍA SIN QUE TUVIERA QUE ENTRAR Aluzhan a tirarlo de la cama, además su orgullo fue cruelmente pateado al ver que Ayday fue a saltar sobre su cama a su segundo día de llegada hasta hacerlo levantar y todo para que peinara a la niña. Recordaba esa mañana con algo de diversión pues acompañó a dejar a los niños, imaginaba que estudiaban en escuelas diferentes pero no, todos estaban en uno de esos lugares donde había desde kínder hasta preparatoria.
El desayuno no era problema tal y como le dijeron era pan dulce con tostadas, fruta picada y jugo para los chicos, café para los grandes, por el lunch ni se preocupaban pues en el colegio les daban así que Yuri se inclinaba mejor por ayudar con el desayuno. Recordó que cada uno de esos días tenía una pila enorme de infantes encima pidiéndole autógrafos o fotos y era un descontrol para los maestros tratar de separarlos.
Durante la mañana Yuri y Otabek ayudaban un poco en casa, al chico le enseñaron a tender una cama, a barrer, trapear, sacar la basura y hasta bañar al perro y eso que en Rusia tenían perro pero nunca se molestaba en atenderlo pues decía que para eso estaba el dueño.
Con mucho pero mucho trabajo y paciencia lograron enseñarle a hacer un pan decente y cocinar cosas sencillas aún no creían que fuera buena idea que maneje carne y cuchillos.
Un par de días y volvería a casa, nunca lo diría en voz alta pero si estaba notando cambios en él mismo, sin darse cuenta se ofrecía para hacer algo en la casa o ayudar o ir por algo a la tienda, recordó que a su tercer día casi se pelea con el panadero porque no tenía pan fresco, ya sabía lo que comía cada niño y se molestó porque no estaban listas las conchas y le ofrecían otra cosa, su molestia era tal que hizo caso omiso a los padres y mandó traer pan fresco de manos de un panadero internacional.
A la hora de ir a entrenar si bien no ayudaba a las niñas les daba tips para poderse arreglar rápido el cabello pues había escuchado unas veces que les llamaran la atención por llegar con cabellos sueltos, les enseñó a ponerse solas los patines y le dio unos consejos a Aybek al notar que tenía problemas para aterrizar un salto sencillo.
Para su quinto día en Almati Yuri tuvo la iniciativa de preparar solo el desayuno para todos, ya lo habhía visto muchas veces y sabía lo que cada uno comía.
-tú lo preparaste?- preguntó Serik. –pues está delicioso nada que ver con las tostadas quemadas del otro día-
-él enano hizo eso? Vomitaré!- dramatizó Aybek.
-nada de vomitar muchacho hay que agradecer la comida que te ponen en la mesa- reprendió su padre.
-Aliya hoy no se pasó de dulce con tu jugo?- preguntó Arman y la niña negó. –bueno pues al menos volverá a su casa sabiendo cocinar-
-cállate mocoso sigue y encontrarás un regalito en tu cena- dijo siniestro y el niño palideció.
-apúrense o llegan tarde- regañó el padre. –bueno familia hasta la noche- se despidió de todos
Esa mañana dejaron a los chicos como siempre y Beka aprovechó para darle un recorrido por el centro para que Yuri pudiera disfrutar, se tomara fotografías y se le hacía raro que no preguntara por los dos lunáticos con los que vivía y ellos le daban la misma moneda.
Ese viernes en el entrenamiento tuvieron libertad de quedarse y a pedido y súplica de todos los alumnos en el hielo los entrenadores invitaron a ambos patinadores a ayudar con esa práctica, como era costumbre un viernes al mes juntaban a grandes y pequeños para hacer una clase masiva y se compartan avances.
-no tengo patines cómo voy a entrar al hielo? Preguntó con algo de sarcasmo, nadie le dijo que pisaría una pista pero siempre los llevaba consigo menos ahora.
-torpe puedo prestarte mi otro par, veo que eres de mi número anterior- dijo Aslan sacando de su bolsa los otros patines. -si l– vas a preguntar si, estábamos al tanto de que iban a estar hoy-
-gracias y atrévete a llamarme torpe cuando tenga estas cosas puestas- amenazó mostrando las cuchillas.
-eso sí no esperes que sean de marcas finas ni que se amolden en automático a tus pies, son comunes y corrientes de niños normales no podridos en dinero- dijo con burla y se llevó una mirada matadora del otro. –le atiné- se jactó al notar que le quedaron.
-chicos atención, hoy tenemos dos grandes del patinaje con nosotros y estoy segura que todos quieren ser algún día como ellos- dijo una de las entrenadoras de los pequeños, los mayores tenían entrenador y todos afirmaron. –pues bien demuestren lo que les hemos enseñado!- indicó el entrenador. –varones secuencia de saltos triples, señoritas enseñaremos el lago de los cisnes-
-niños comiencen con veinte vueltas a la pista, si se cansan paran y siguen y niñas diez- ordenó la maestra. –y no quiero quejas!-
-Yuri porqué no vas con los grandes y yo me quedo con los niños?- sugirió Otabek. –tienes mejor carácter para los mayores-
Cada quien se quedó con su grupo, se notaba bastante los avances entre cada alumno y Yuri estaba analizando a sus posibles rivales aunque tal vez para cuando lo alcanzaran estaría retirado o algunos no llegarían hasta el final y él lo sabía conforme crecen el entrenamiento se hace cada vez más duro y a veces te enviaban a entrenar fuera de tu patria y no cualquiera aceptaba. Todo iba bien hasta que….
-eres un bruto Aybek ni sé que sigues haciendo aquí!- gritó un niño que ya se veía cerca de los 12, el menor Altin había chocado con él y hecho caer tras dar un salto fallido. –no porque todos en tu familia san buenos lo eres- gruñó el chico.
-oye idiota no te metas con mi hermano- dijo Arman llegando hasta ellos y empujando al otro chico. –mira que no tengo problema en romperte la cara aquí mismo- mostró su puño.
Los entrenadores y los dos patinadores se acercaron al ver el revuelo que ya había comenzado y que todos estaban gritando "pleito, pleito, pleito". No era necesario preguntar al ver la escena, dos junior a punto de pelearse y Aybek en el hielo.
-que carajo sucede aquí!- bramó Plisetsky.
-estás bien?- preguntó Otabek ayudando a su hermano y éste solo dijo un sí tímido. –te caíste eso le pasa a todos- pero el niño señaló a Arman y al otro chico. –y sabes que Johan siempre busca molestarte porque tu ya vas a ser junior y él tuvo que esperar hasta los 12- le calmó. –te dije ya mil veces que cosas así las vas a pasar siempre-
-pero dijo que no sirvo-
-y?, en Rusia tenemos un amigo que era como tú, tenía miedo hasta de su sombra y hoy es de los mejores con el apoyo correcto-
-mira niño si vas a meterte con alguien menor a tu tamaño métete conmigo!- escucharon a Yuri gritar y verlo interpuesto entre ambos intentos de adolescentes. –los tipos brabucones como tú me dan pena ajena- chasqueó la lengua. –porqué atacaste al otro mocoso?-
-porque es un idiota que no sabe hacer un doble Axel sin caerse, chocó conmigo y me hizo perder el equilibrio en mi Flip!- gritó.
-ajá mira me oigo cuentos chinos de esos todos los días en mi patria y ya sé lo que te arde como a todos los demás que alguna vez me dijeron eso. Aybek ven aquí- ordenó firme y el niño fue. –al principio no te reconocí pero ahora ya sé quien eres, eres Johan Evans, hijo de la famosa pareja inglesa de patinadores James y Lily Evans, pues tengo un par de cositas para ti mocoso- señaló. –mira la cara de este niño al que hoy molestas e insultas porque el día de mañana que gane un oro olímpico en la misma competencia que tú te vas a acordar de que un "inútil" te venció-
-eres un engreído solo por ser el mejor del mundo pero ya vendrá alguien a bajarte de tu trono y ese seré yo!- contestó.
-puedes decir la misa que quieras me vale, tus padres a los cuales tengo gusto de conocer son personas tan generosas y nobles que dudo que seas hijo suyo pues no te pareces nada- regresó con burla. –te sientes mucho por la fama de ellos pero te tengo noticias, eso no lo es todo, si desde tus entrenamientos eres insoportable así lo serás a la hora de la verdad y así como hay quienes se ganan la atención por ser buenos seres humanos hay otros que lo hacen por lo contrario y a ese lado vas-
-porqué tengo que escuchar palabras de un adolescente malcriado como nosotros?- se quejó con la vena saltada Johan.
-porque pedazo de animal yo estuve a punto de caer en eso, no tienes ni idea lo nefasto que era hasta hace dos años, pero conocí personas que están tratando de componerme lo mejor posible- dijo refiriéndose a sus tutores y a su compañero. –espera a que vuelva a casa a tu padre le fascinará saber lo que haces cuando no te ven- se burló mostrando esa sonrisa de suficiencia.
-la cara del niño inglés era un poema, bajó su mirada para no seguir viendo esos ojos verdes tan llenos de coraje a él. –te lo repetiré de nuevo, estás a tiempo de cambiar, tus padres traen su fama porque supieron armarse su carrera, haz la tuya y no te cuelgues de la suya- finalizó sin dejar de sujetar de los hombros a Aybek.
-no se vale-
-que no se vale niño?-
-Aybek será junior porqué él antes y yo tuve que esperarme!- gritó finalmente la razón de su coraje y el pequeño kazajo sintió llegar a su límite.
-porque me lo supe ganar!, no seré bueno en los saltos pero soy bueno en las piruetas y si voy a subir es porque quieren que mejore! Para ello debo exigirme al mismo nivel que ustedes!- señaló a todos los junior. –nadie es bueno desde la cuna pero yo lo lograré en el camino y no vas a meterte en mis sueños- dijo firme.
-bah, veremos hasta dónde aguantas un entrenamiento junior antes de salir corriendo con tus hermanitas o tu mami- dijo dándose la vuelta
-se acabó el show! La práctica se termina vayan todos a casa y nos vemos el lunes!- ordenó el entrenador mientras la maestra retiraba a los pequeños igual.
-estamos orgullosos de ti chico rudo!- dijo Serik abrazando por un hombro a su hermanito. –pusiste en su lugar a ese presumido, ojalá se acaben pronto sus quince días aquí- dijo con asco.
Llegaron a casa y le contaron a sus padres lo ocurrido con todo y una representación escénica del pleito y de cómo Yuri hizo pedazos el orgullo de l inglés. Ambos padres felicitaron a sus hijos pues no usaron violencia sino inteligencia.
Llegó el tan esperado y triste domingo en el que Yuri debía regresar a Rusia con Otabek, los niños no querían que se fueran, Aslan y Arman le había tomado estima esa semana y se ganó el respeto de los menores tras defender a su hermanito. Ya había dejado de ser el consentido para convertirse en hermano honorario.
-vendrás de nuevo?- preguntó Ayday abrazándolo en el aeropuerto.
-depende, trataré de portarme mal seguido- bromeó. –prométeme que serás buena niña-
-tonto, vamos a extrañarte!- lloriqueaba Arman.
-no llores gusano los hombres no lloran- dijo de broma abrazando al niño. –te deseo éxito en junior, espero que ganes a la primera, te estaré vigilando- guiñó un ojo.
-extrañaré tus tostadas- dijo Aliya.-superaste a las de papá-
-era divertido hacer pan contigo- dijo Serik triste.
-oh chicos vamos, prometo traerlo cuando tengamos periodo libre, pero debemos irnos ahora- dijo Otabek viendo su reloj , faltaban minutos para ser llamados a su vuelo.
-cuídate mucho querido, espero que hayas visto esto como una experiencia y no un castigo, y que te lleves algo bueno de nosotros- despidió la madre aguantando sus lágrimas típicas de mamá que no deja ir a su hijo.
-si doñita no llore, me gustó mucho estar aquí y tal vez pueda enseñarles un par de cositas a ese duo de anormales- sonrió al imaginar a Viktor intentando hacer pan.
-siempre serás bienvenido en nuestra casa chico, si en nuestra mesa comen nueve ahora comerán diez- añadió Otabek padre abrazando por un hombro a su yerno. –no dejes de hacer feliz a mi hijo, pues si lo haces tendremos un problema- dijo haciendo un ademán con su mano de cortarle el cuello.
Llamaron al vuelo y tuvieron que despedirse de nuevo, Yuri se sentía bien al llevarse esos recuerdos consigo y que llegó siendo todo lo que él tanto criticaba y odiaba y ahora regresaba siendo un niño algo diferente, como una versión mejorada.
Horas después llegaron a casa finalmente para ser recibidos por un sonriente platinado y un feliz cerdito quienes os llenaron de abrazos al verles entrar por la puerta del aeropuerto.
-oye viejo porqué estás tan bronceado?- indagó Plisetsky.
-ah pues..es que…- no buscaba la mentira perfecta y además aún traía colgando el collar de flores estilo hawaiano, ahora se arrepentía de tomar el vuelo esa mañana pues no sabía que llegarían casi iguales.
-eh.. te lo explicamos luego- salvó Yuuri.
-y cerdo porqué traes una camisa que dice "amo el caribe"?- señaló.
-oh, oh-
No necesitaron ni cinco minutos para que Yuri atara cabos.
-malditos hijos de perra! Mientras estuve partiéndome la espalda ustedes se largaron al caribe de vacaciones!- regañó. –voy a matarlos, vengan aquí!- ahora comenzaba una persecución bastante graciosa por todo el lugar hasta salir a la calle mientras ambos adultos suplicaban por sus vidas y Otabek tomaba las maletas de todos y salía tras ellos.
-es bueno estar en casa- fue su única respuesta mientras llamaba un taxi y le daba indicaciones de seguir al trio tan peculiar que ahora corría entre los autos en movimiento de la calle.
No inventen! Me costó mucho trabajo terminar el capítulo y no por falta de inspiración sino de tiempo!, la verdad no sé cuántos hermanos tenga nuestro kazajo pero le puse que seis, igual no tengo idea el nombre de los padres así que ya los bauticé.
Todos los nombres de los hermano son de origen kazajo y traté de poner los más fáciles tanto de escribir como de leer porque había unos bien raros.
El próximo capítulo estoy pensando si especial de san Valentín o especial de juegos olímpicos! Recuerden arrancan el nueve de febrero!
