— Y le digo a Kurt, ¡Kurt! ¡Trae a tu chico para que pueda verlo y decirle a la cara que es un tonto romántico! —Franco exclama alegremente mientras coloca el café de Blaine frente a él.— Pero Kurt también es un tonto romántico, ¡mira! —señala a la taza de Blaine, con un post it que dice 'Con amor de Kurt xxx'
Blaine le da un empujón a Kurt con el hombro y sonríe tímidamente mientras Kurt levanta su propio moka 'Con amor de Blaine' con una sonrisa.— Dos pueden jugar ese juego, Anderson.
— ¡Muy contento! —Franco aplaude con deleite mientras se dirige a la cocina.— ¡Franco esta tan feliz!
— Kurt, está loco, —Blaine sisea una vez que Franco está fuera de la vista.— ¿Cómo diablos lo encontró Jonathan?
— Él no está loco, es sólo un poco... más que exuberante, —Kurt sonríe.— ¿Estás bien?
— Sí, sólo un poco abrumado con todo. Cansado, también.
— ¿Podemos volver y tomar una siesta si quieres?
— No, no. Será mejor que sigamos adelante. Además, ni siquiera he visto a Joe todavía.
— Él estará con nosotros pronto. La clase termina en diez minutos, y vendrá después de eso.
— ¿Clase? Kurt, no dijiste que tenías clase.
— Tengo clase todo el día de cada día, —Kurt se encoge de hombros.— Se me permite faltar un día para recoger a mi prometido en el aeropuerto. Además, es viernes. No hacemos mucho los viernes.
— No estoy feliz.
— No, lo sé. Pero soy un chico grande. ¡Oh! Hablando de eso...
— No.
— ¡Sí! Mañana es tu cumpleaños, así que pensé que esta noche podríamos ir a cenar, sólo nosotros, y mañana podríamos salir con Joe, Jonathan, Teresa y Alicia.
— Pensé que vivían fuera de la ciudad.
— Así es, pero tienen un apartamento aquí para Jonathan durante la semana, así que Teresa dijo que traería a Alice aquí este fin de semana.
— Eso suena muy divertido.
— Y durante el día podemos ir a hacer turismo.
— ¿No iremos de compras?
— Estás aquí por cinco días, hay un montón de tiempo para que me lleves de compras, si es que insistes. —bromea Kurt.
. . .
— Entonces, las cartas, —Blaine comienza más tarde esa noche.
Su elegante cena de cumpleaños ha sido desechada a favor del servicio de habitación -pescado y papas fritas- que comen sentados en la cama en ropa interior bebiendo champagne.
— Las cartas, —dice Kurt con una inclinación de cabeza, llegando a colocar el vaso sobre la mesita de noche.
— ¿Te gustan las cartas?
— Me encantan las cartas, —Kurt lo corrige.— ¿Te gustan los post its?
— Los amo, y me encanta que probablemente seguiré encontrándolos dentro de diez años. ¿Cuántos escondiste?
— Ni siquiera puedo recordarlo, —Kurt se ríe.— Más de cincuenta, lo sé.
— Estoy asombrado.
— Y yo estoy asombrado por las cartas. En serio Blaine, el tiempo y el esfuerzo que debió tomarte... y aún hay más por venir. Me diste cincuenta cartas, sólo estoy aquí por cuarenta y cuatro días, y estás conmigo durante cinco de esos días.
— Lo sé, pero quería cubrir cualquier eventualidad, —dice con una sonrisa.
— Bueno, hay una que me gustaría abrir contigo, ¿te parece bien? La tengo en mi bolsa.
— Por supuesto.
Kurt se baja de la cama, poniendo los platos de nuevo sobre la mesa y corre a buscar la carta a su bolsa. Sirviendo más champagne, Blaine luego saca las mantas y hace señas para que Kurt se una a él.
— Tengo que decir que esta es una cena de cumpleaños bastante impresionante.
— Me gusta el código de vestimenta, —Kurt está de acuerdo.— ¿Calzoncillos negros en lugar de corbata negra? Funciona para mí. Bueno. Esta es la carta.
— ¿Te sientes como recordando? —dice el sobre,— ¡abre esta!
— ¿En serio? ¿Eso es lo que quieres hacer? —Blaine pregunta mientras Kurt se acurruca bajo su brazo.
— ¿Está bien? He estado pensando en ello los últimos días y creo que realmente me gustaría compartirlo contigo en lugar de leerla sin ti aquí y terminar llorando.
— Okay. ¿Quieres leerla en silencio, en voz alta, o cómo?
— Quiero que tú la leas.
Blaine toma la carta y la abre, se inclina para besar la frente de Kurt brevemente y luego empieza a leer.
Recuerdos... como los rincones de mi mente... Bueno, ya es suficiente de canciones por ahora. ¿Quieres recordar el pasado? Aquí están cinco recuerdos que tengo de nosotros en los últimos años. No están en ningún orden, y no son necesariamente mis favoritos, o los más divertidos, o cualquier cosa en particular, son sólo recuerdos que tengo de nosotros juntos, algunos especiales, algunos mundanos, algunos románticos, algunos felices... sólo cosas que se han destacado para mí, que he pulido y he colocado en esa enorme caja del tesoro de los momentos juntos de Kurt y Blaine.
¿Recuerdas nuestra primera cita? Es una tontería. Por supuesto que sí. Pero... fue perfecta. Había esperado tanto tiempo, Kurt. ¡Tanto tiempo! Pero ahora, me alegro de haberlo hecho. Crecimos un montón desde nuestro primer encuentro hasta nuestra primera cita y honestamente, no estoy seguro si habría funcionado si hubiéramos empezado a salir ocho meses antes. Finalmente, supongo que habríamos encontrando nuestro camino, me gustaría pensar que sí, de todos modos.
Recuerdo estar parado junto a mi coche, esperando a que salieras de la escuela. Cuando apareciste, trataste de aparentar estar tranquilo, pero yo sabía que estabas gritando internamente, como yo. Cuando me iba alejando de ti, celebré. En voz alta. Pero realmente fuerte.
Y luego toda la noche no pude dejar de mirarte. Es gracioso, apenas puedo recordar lo que hablamos, pero todavía puedo sentir mi pulgar acariciando el dorso de tu mano, y podría describir exactamente lo que llevabas puesto. Y la chaqueta que tomaste del perchero en el pasillo de tu casa... ¿Era Marc Jacobs? Nunca te pregunté por temor a hacer el ridículo.
Por supuesto, deseaba besarte esa noche. Pero Finn estaba interpretando su papel de hermano mayor sobreprotector, y otra vez, los nervios se apoderaron de mí. Sin embargo me alegra, porque cuando sucedió nuestro primer beso, fue maravilloso en todos sentidos.
Hawaii. Todo el viaje, para ser honesto, pero sobre todo el hibisco (1). ¿Sabes que mi interior se contrae de manera graciosa cada vez que puedo ver uno, incluso en un dibujo? Todo el viaje fue perfecto de principio a fin, pero esa noche, para mí, fue uno de esos momentos que parecemos tener de vez en cuando, donde nuestra relación parece cambiar de marcha. Y yo hice... eso... por primera vez. Lo que tú sabes que es mi favorito, y lo mejor. (No puedo escribir la palabra rimming sin morir de vergüenza. Oh, acabo de hacerlo.)
El momento en que casi estrello el coche de camino a Chicago. Lo traigo a mi memoria de vez en cuando, y todavía me sigo riendo de ello. Recuerdo tus palabras exactas 'Estaba pensando en lo hermoso que te verías si te estuviera chupado mientras tuvieras un consolador dentro de ti, eso es todo.'
Casi me muero. Casi morimos, ya que apenas pude esquivar el camión, pero es afortunadamente un recuerdo con un final muy feliz. (¿Y me veía hermoso, Kurt? ¿Si?)
Tu graduación. Agridulce, supongo, para los dos, teniendo en cuenta lo que pasó esa noche y que luego condujo a un mes de una miseria indecible. Pero ese día estaba tan orgulloso de ti. Y estoy muy feliz de que cuando estemos muy, pero muy viejos (sí, yo ya lo estoy) voy a poder decirle a nuestros nietos que te vi graduarte de la escuela secundaria y de la universidad. No puedo esperar. Eres increíble. Venciste tantas cosas para llegar a donde estás ahora, y todos los días me maravillo de este joven increíble que ha logrado tanto.
Y mi último recuerdo Kurt, y uno que debería realmente repetirse en algún momento... Pastel de queso con chocolate.
Terminando de leer, Blaine dobla la carta y la deja en la mesita de noche antes de tomar el rostro de Kurt en sus manos para darle el más suave de los besos en los labios.
— Podría seguir y seguir sobre los recuerdos que hemos hecho juntos, —sonríe mientras Kurt cierra los ojos en alegría y satisfacción.— Haces que mi vida valga la pena.
— Hmm, lo mismo digo, —susurra Kurt.— No quiero que este momento termine, eso es seguro, pero realmente tengo que ir al baño.
— Ve, —Blaine se ríe, deslizándose bajo las sábanas mientras Kurt se escabulle a través de la habitación.— Voy a estar esperando la mamada de cumpleaños que se me otorgará cuando regreses.
Unos minutos más tarde emerge un risueño Kurt.— Bueno, no es estrictamente tu cumpleaños, ya que son sólo las 11:30, pero supongo que... Oh Blaine, —suspira mientras mira a Blaine acurrucado en su costado y roncando ligeramente.— Eres completamente adorable. —Deslizándose bajo las sábanas, apaga la luz antes de acurrucarse detrás de la espalda de su prometido.— Te amo.
. . .
Un aturdido y desorientado Blaine se despierta a la mañana siguiente para encontrar a Kurt, ya vestido y dando vueltas con impaciencia y un desayuno elaborado ya dispuesto.
— ¿Qué? ¿Qué hora es? ¿Esto es Inglaterra?
— ¡Ha! Sí, esto es Inglaterra, son las diez de la mañana y, —hace un gesto hacia los alimentos,— ¡Feliz Cumpleaños!
— Oh, Dios. —Blaine vuelve a caer sobre las almohadas con un gemido.— Treinta y cinco. La mitad de los treintas. Mátame ahora. —Al volver la cabeza, entorna los ojos hacia donde está Kurt, con las manos en las caderas mirando hacia él.— ¿Cómo puede alguien como tú amar a alguien tan viejo como yo?
— Porque alguien como tú... corrección... tú... eres perfecto para mí. —Inclinándose lo besa rápidamente antes de arrugar la nariz,— pero sí es necesario que te cepilles los dientes.
— Estoy en ello. —Blaine sale de la cama con las piernas temblorosas y utiliza el cuarto de baño antes de acomodarse en uno de los sillones y extender sus brazos hacia Kurt.
— En un momento. Tenemos té, tostadas, huevos, tocino... —Él se ocupa en preparar el desayuno para ambos -realmente una pérdida de tiempo dado que sólo se sienta en el regazo de Blaine y comparte un mismo plato.— Tengo un regalo para ti.
— Esto es suficiente regalo, aunque realmente deberías estar desnudo.
— No me desnudaré ahora porque vamos a hacer turismo antes de encontrarnos con todos más tarde.
— Buu. Está bien. En su lugar, tendré ahora mi regalo.
— Yo um... en realidad estoy muy nervioso por esto, —dice Kurt, retorciendo sus manos mientras sus mejillas se colorean de un rubor rosa.— No sé si te va a gustar.
— Por supuesto que me gustará, —Blaine sonríe, retirando disimuladamente migas de pan tostado de los pantalones de Kurt antes de que él se de cuenta y lo riña.— Tus regalos son siempre increíbles.
— Podrías pensar que éste es increíblemente inmaduro.
— ¿Por qué?
Kurt no responde, sino que se levanta del regazo de Blaine para ir a buscar una caja en la esquina de la habitación, que le entrega con nerviosismo, sonrojándose furiosamente mientras Blaine levanta la tapa y sonríe.
— Es un oso de peluche.
— Yo lo hice, —Kurt dice en voz baja, con los ojos en Blaine en busca de cualquier rastro de decepción.
— ¿Tú lo hiciste?, ¿sólo para mí? —Blaine toma el oso de la caja con cuidado y lo mira. Mide aproximadamente 30 cm de alto, los brazos y las piernas son articuladas y movibles. Su pelaje es de color marrón claro y Blaine sonríe mientras se da cuenta de los ojos color avellana.— Es increíblemente hermoso, —dice sonriendo, incapaz de resistirse a besar la punta de la nariz del oso.— ¿Tiene un nombre?
— Blaine, —Kurt dice con voz aún temblorosa por la emoción.— Porque también hice un Kurt. —Deja caer otra caja en el regazo de Blaine, quien levanta la tapa, sonriéndole ampliamente a un oso de tamaño idéntico pero con pelaje dorado y ojos azules.
— Kurt... los amo. No puedo creer que los hiciste, son increíbles. Nunca he tenido un peluche antes. Bueno, tuve una tortuga de peluche cuando era un bebé, pero estaba unido a una camiseta de Cooper y solía arrastrarlas a todas partes conmigo cuando era pequeño. Éstos son maravillosos. ¿Por qué te preocupaba que no me gustarían? Pueden sentarse en nuestra cama en la casa.
— Eso es lo que yo esperaba, pero... Si. No quería que pensaras que era raro al darte un oso de peluche para tu trigésimo quinto cumpleaños.
— Por favor no me recuerdes mi edad. Pero no, no creo que seas raro, creo que eres bastante encantador. —Tirando a Kurt fuertemente contra su pecho, lo besa con firmeza.— Gracias.
— Yo um... Les hice trajecitos, —dice, sonrojándose en un tono rojo profundo mientras mira fijamente a Blaine.— Porque... Bueno... Porque simplemente los hice. —Se baja del regazo de Blaine una vez más y trae una bolsa de regalo, y Blaine pasa con dificultad a través de la montaña de papel de seda hasta que desenvuelve dos pequeños trajes -réplicas exactas de sus trajes de Año Nuevo.
— ¡Dios mío! —Blaine chilla con una risa incrédula.— ¡Les hiciste trajes de compromiso! Oh Dios mío, te amo más de lo que creía posible. ¡Oh Dios mío! —La sonrisa de Blaine es amplia y Kurt finalmente se relaja mientras Blaine viste ansiosamente los dos osos, golpeando las manos de Kurt fuera del camino cuando trata de ayudar.— ¡Perfecto!
— Completamente desaliñados, —Kurt hace un gesto de desaprobación mientras toma los osos, metiendo las pequeñas camisas dentro de los pantaloncitos y arregla las corbatas y pajaritas.— Ahora sí perfecto.
— Podemos dárselos a nuestros hijos un día, —Blaine sonríe mientras toma otra tostada de la bandeja.
— No, Blaine, puedo hacerles los suyos. Ellos no tendrán los nuestros. Ahora vístete para que podamos salir.
— Tengo que ducharme primero.
— No voy a detenerte, —dice Kurt, de pie y haciendo un gesto hacia el cuarto de baño.
Blaine abre la boca para decir algo, pero parece pensarlo mejor después de notar la férrea determinación en los ojos de Kurt, y se dirige al cuarto de baño en su lugar. Cuando emergen a las calles de Londres, el día es luminoso y soleado, y Blaine enlaza su brazo con el de Kurt mientras caminan juntos.— ¿A dónde vamos primero?
— Es tu cumpleaños, tú elige, —Kurt dice alegremente.
— Si hubiera sabido eso, te habría mantenido en la cama todo el día, —sonríe Blaine.
— Qué sorprendente, —Kurt bromea con sequedad.— Anda, vamos a ver si la reina está en casa.
. . .
A media tarde ambos hombres están agotados después de haber visitado el Palacio de Buckingham, la Catedral de San Pablo, Trafalgar Square y la Abadía de Westminster. Arrastran sus pies cansados de vuelta al hotel, pero sólo hay tiempo para un cambio rápido antes de que estén de vuelta en la puerta.
— ¿A dónde vamos? —Blaine pregunta a medida que caminar por la calle.
— A encontrarnos con todos.
— Ya lo sé, pero ¿dónde?
— Bueno. —Kurt se da vuelta, deteniéndolos en la acera y haciendo caso omiso de las miradas irritadas de los transeúntes.— Eres... eres diferente a la mayoría de los hombres, Blaine.
— Soy gay.
— No es sólo eso. Eres tan apuesto, tan elegante y organizado -la mayor parte del tiempo de todos modos. Es casi como si hubieras venido de otra época. Y ante mis ojos, eres un caballero de verdad. Así que dado que estamos en Inglaterra, cuna de la caballerosidad, pensé que sería agradable hacer algo original, así que... —se queda callado, haciendo un gesto hacia el edificio en el camino.— Té a media tarde en el Ritz, mi amado viejito.
— ¡Woah! Es broma, ¿verdad? Eso es como... ¡algo que siempre he querido hacer!
Kurt sonríe ante la forma en que el rostro de Blaine se ilumina, haciéndolo lucir casi infantil mientras toma la mano de Kurt y se deja llevar a través del camino. Él todavía está maravillado cuando saluda a Joe de nuevo, que se ha presentado con una corbata adecuada y chaqueta para el deleite de Kurt.
— Bueno bueno, si ese no es Blaine Anderson, —una voz llama por detrás y Blaine se vuelve para encontrar a una Teresa radiante con los brazos abiertos. Jonathan le sigue, con Alice asomando tímidamente por su cintura.
— Hey Alice, —dice Blaine inclinándose hasta su nivel.— Tenías sólo cinco la última vez que nos vimos. ¿Cuántos tienes ahora? Hmm. Déjame ver. Creo que... ¿seis?
— ¡Siete, tonto! —ella se ríe, olvidando toda timidez.— Sin embargo, voy a cumplir ocho pronto. Te conozco, porque hay una enorme foto de ti y Kurt en el comedor, y muchas en el estudio de papá.
— ¿De verdad? Bueno, yo era más joven en ese entonces, y probablemente mucho más guapo.
— No estás tan mal, —Teresa se ríe con un guiño.— Y Kurt te mantiene joven.
— Él lo hace.
Todos entran felices al hotel, y pasan la tarde charlando sobre exquisitos sándwiches y suspirando por los deliciosos pasteles. Alice se sienta feliz entre Blaine y Joe, completamente extasiada con este último cuando él le dice que va a ser una estrella de cine. Blaine se vuelve hacia Kurt al lado de él, deslizando un brazo alrededor de su cintura y acurrucándose tan cerca de su cuello como siente que es socialmente aceptable.
— Te amo, —susurra, disfrutando de la manera en que Kurt se estremece.— Hoy ha sido perfecto.
— Me alegro, —murmura Kurt,— a pesar de que no ha terminado todavía. ¿Podríamos ir a tomar una copa?
— Eso suena divertido, —Blaine accede con una sonrisa.— Kurt y yo nos vamos a tomar una copa, ¿alguien quiere unirse a nosotros?
— Yo me uno, —dice Joe, ansiosamente levantando la mano.
— Yo no, —Teresa dice con una sonrisa de disculpa,— ni Alice. Pero estoy seguro de que Jonathan saltará ante la oportunidad de una noche de chicos.
— Realmente lo haría, —dice, inclinándose para besar la mejilla de su esposa.
— No es una noche de fiesta en sí, —Blaine se ríe.— Sólo una copa.
— He oído eso antes, —dice Teresa con conocimiento.— Jonathan, te voy a esperar en casa alrededor de las tres.
— ¿Las tres? ¿Las tres de la mañana? —Blaine llora alarmado.
— Vive un poco, Blaine, —Jonathan dice mientras le da un punta pie,— ya no estamos muy jóvenes.
— No me lo recuerdes.
Y así es como Kurt y Blaine se encuentran bebiendo varios tragos seguidos, apretados juntos en algún club nocturno de Londres que Blaine piensa que podría haber sido llamado Mahiki pero no puede recordar. Él realmente no puede recordar mucho, para ser honesto -salvo que está comprometido con Kurt y que se siente excepcionalmente caliente.
— ¡Estoy caliente! —grita sobre la música.
— ¡Persona equivocada! —Joe le contesta, girándolo para que esté frente a Kurt.
— Oh. ¡Estoy caliente!
— ¡Estás tan borracho que apestas! —Kurt le grita antes de disolverse en un ataque de risa.— El borracho se puso borracho. Espera... eso no es correcto.
— ¡Baila conmigo!
— ¿Que baile contigo o que empuje mi verga contra tu culo?
— ¡Ustedes dos son excepcionalmente ruidosos! —Brama Jonathan, riendo mientras les entrega a ambos un trago de algo de color verde brillante.— ¡Salud!
— Salud, —dicen todos a coro antes de beberse los tragos de un sólo golpe. Los cuatro se dirigen a la pista de baile, sin preocuparles en realidad la música que se está reproduciendo mientras se balancean borrachos y riéndose a carcajadas.
— ¡Tengo casi cuarenta! —Jonathan le grita a Blaine,— ¡No puedo seguir con todo esto!
— ¡Fuiste tú quien compró las bebidas!
— Cierto, cierto. —Esto se convierte en la cosa más divertida del mundo a medida que los dos hombres se aferran el uno al otro y Joe les rueda los ojos, extendiendo su mano hacia Kurt.
— ¿Bien, mi príncipe?
— Estoy muy, muy mamado (2), —Kurt se ríe cuando él y Joe se tambalean en un vals siguiendo la ruidosa pista.
— ¿Qué? ¿Por qué? ¿quién dijo?
— Nah, es lo que dicen los ingleses, ¿no es así? ¿Recuerdas? Cuando están borrachos dicen que están mamados. Y cuando cogen, ellos echan un palo (3).
— Un palo —Joe estalla en carcajadas.
— Creo que deberías ir a preguntarle a esa chica si ella quiere echarse un palo, —Kurt se ríe.
— Voy.
Joe desaparece pero vuelve momentos más tarde, con la cola entre las piernas.— No me gusta ser amigo tuyo. Atraes mujeres, pero luego todas deciden que yo también soy gay, y juntos las repelemos.
— Te encanta ser mi amigo.
— Sí, así es. ¿Kurt?
— ¿Hmm?
— Nunca dejes de ser mi amigo, ¿okay? Sin importar lo que suceda, sin importar los muchos kilómetros y caminos y... cosas... como... edificios que se interpongan entre nosotros... sé siempre mi amigo.
— Siempre.
Ellos empiezan a abrazarse, pero Joe termina cayendo en el hombre detrás cuando la música cambia y Kurt se mueve repentinamente hacia Blaine, que está alerta y buscando por todas partes.
— ¡Bebé! —le grita borracho mientras atrae a Kurt en un abrazo.— Grenade (4). Oh, Dios mío.
— Nuestra canción, —murmura Kurt contra su cuello sudoroso.— La primera canción que bailamos.
— Shoulda known you were trouble (Sabía que eras un problema), —Blaine canta mientras descansa su frente en la de Kurt.— Oh, Dios mío Kurt, simplemente voy a venirme en mis pantalones.
— ¿Qué?
Blaine no responde al principio, sólo engancha una pierna entre las de Kurt para que pueda sentir su dureza enterrándose en su cadera. Los ojos de Kurt se agrandan, luego una sonrisa maliciosa toma posesión de su rostro cuando se oprime contra él.
— Esa primera vez... no pude tocarte. Quería besarte desesperadamente. Quiero besarte desesperadamente en este momento también.
— Hazlo entonces, —Kurt lo insta al oído.— Bésame como si nadie estuviera viendo.
— ¡Woah! —Jonathan chilla, mirando con la mandíbula floja junto a Joe como Blaine devora la boca de Kurt. Sus manos apretando fuertemente su cabello, inclinando su rostro a uno y otro lado mientras su lengua se sumerge en la boca de Kurt una y otra vez, quien ha dejado que sus manos vaguen hacia el trasero de Blaine, donde lo aprieta bruscamente.
— Eso es de lo que sus amigos estaban hablando supongo —Joe alega con conocimiento de causa.— Ellos dijeron que son muy pervertidos.
— Eso es... eso es... eso es besar pervertido, justo ahí. Esos son besos que conducen al sexo.
— Sí. Sexo, —Joe está de acuerdo.— Ha pasado tanto tiempo desde que tuve relaciones sexuales. Más de una semana.
— Intenta casarte, chico, —Jonathan se ríe.— ¡No me jodas! ¿Está Kurt mordiéndolo?
— Creo que sí, —Joe dice mientras ladea la cabeza hacia un lado para conseguir un mejor ángulo.— Y... ¡oh! Blaine está manoseándolo.
Kurt muerde la tierna carne del cuello de Blaine, probando, tirando, suavizándolo con la lengua una y otra vez, mientras que las manos de Blaine empiezan a recorrerlo. Una se desliza debajo de la camisa de Kurt, atrayéndolo más donde Blaine puede frotarse contra él desenfrenadamente, la otra va hacia abajo en la parte de atrás de sus pantalones, más allá de la cintura de su ropa interior hasta acunar su trasero, apretando duro cuando Kurt lo raspa con los dientes.
— Mierda... —Blaine echa la cabeza hacia atrás con un gemido, completamente ajeno a las miradas de sus compañeros de club.— Tengo que hacer pis.
— Genial. Elegante, —Kurt dice mientras vuelve a caer contra la pared, jadeando y clavando la palma de su mano en la entrepierna.— Ve a hacer pis. Ve, —él despide a Blaine, sonriendo mientras lo mira tambaleándose inseguro hacia el cuarto de baño.
— ¿Estás bien? —Jonathan le pregunta mientras le entrega una botella de agua.— Las cosas se estaban poniendo muy... um...
— Calientes, —Joe termina por él.— Pero súper calientes. ¿Quién iba a saber que dos chicos haciéndolo podrían ser tan calientes? Es... ¿Kurt? —pregunta alarmado cuando Kurt se aparta de la pared y se desvía hacia el cuarto de baño.— ¿Kurt? ¿A dónde vas? —Los dos hombres corren para ponerse frente a un muy determinado Kurt.
— Yo, —comienza, levantando un dedo mientras se balancea inestablemente,— voy a buscarlo y a cogérmelo duro. Sí. —Asiente con la cabeza con decisión, se pone en marcha una vez más mientras Jonathan va preocupado detrás de él.
— Kurt, realmente no puedes hacer eso aquí. Esto no es un club gay, y es bastante exclusivo. El Príncipe Harry viene aquí...
— ¿Dónde? —Kurt se para en seco y da la vuelta.— Me gusta.
— No, él no está aquí, él sólo viene aquí a veces, eso es todo. Pero Kurt realmente... ¿a dónde se fue?
— Él se ha ido a coger con Blainers, —Joe sonríe feliz.— Allí, —añade, señalando hacia el baño.
— Oh, mierda.
Jonathan irrumpe en el baño mirando a izquierda y derecha.— Allí, —un hombre que suena muy aburrido le dice, señalando un cubículo. Unas risitas vienen de detrás de la puerta cerrada, y la voz de Blaine sale muy fuerte.
— ¡En serio necesito hacer pis!
— Pis en un momento, chúpamelo primero, —Kurt le dice.
— Okay, okay. ¡Abran! —Jonathan llama a la puerta, arrastrando a Kurt en el segundo en que abre, con los pantalones desabrochados y el cabello en todas direcciones.— Súbetelos. Blaine, haz pis y luego reúnete con nosotros afuera. Voy a buscarles un taxi. —Él arrastra a Kurt hasta afuera, después de haber hecho señas para que Joe se una a ellos.
— ¿Soy una desgracia? —Kurt le pregunta, sonriendo con orgullo ante la sola idea.
— Totalmente, —Jonathan dice mientras llama a un taxi, pero se vuelve hacia Kurt con una sonrisa.— Ambos son completamente hilarantes. Fue una buena noche, pero ahora es el momento para que ustedes dos estén a solas.
— ¡Mamadas de cumpleaños! —Alega Blaine mientras se tambalea hacia la calle.— Anda nene. Vamos.
Caen en un taxi juntos, haciendo una pausa momentánea cuando les preguntan a dónde van.
— Uh... a mi hotel, —es todo lo que Blaine puede ofrecer.
— Se hospeda en el Mayfair, —Joe le grita al conductor, y están en camino.
— ¿Blaaaaaaine? —Kurt le pregunta cuando se desploma contra él.
— ¿Hmm?
— ¿Vas a cuidar de mí mañana? Porque yo no creo sentirme muy bien.
— ¡Por supuesto! —Blaine dice valientemente.— Yo siempre te cuidaré. Siempre. Siempre. Hasta que... para siempre. Siempre.
Ellos tropiezan y se tambalean a través del hotel, tratando desesperadamente de reprimir su risa hasta que Kurt de repente clava a Blaine contra la pared y le da un beso profundo.— Te... ne... cesito. Te necesito. Es todo lo que necesito. Sólo a ti.
— ¡Entonces me tendrás! —Blaine se ríe mientras lo arrastra por el pasillo.— En cualquier forma que elijas.
Después de luchar torpemente con la llave, finalmente entran a su habitación donde Kurt clava a Blaine a la pared una vez más, tirando bruscamente de su camisa mientras Blaine tantea el cinturón de Kurt.
— Oh, sí, sí, —Kurt gime cuando Blaine cae de rodillas.— Chúpame.
Blaine felizmente lo complace, hurgando dentro de la ropa interior de Kurt para liberar su duro y dolorido miembro de sus confines. Lo estudia, lamiéndose los labios inconscientemente mientras Kurt deja caer la cabeza contra la pared con un ruido sordo. Normalmente estaría avergonzado con la especial atención que Blaine está dándole a su cuerpo, pero a él no le importa cuando finalmente roza su rostro en el pliegue de su muslo y lo inspira.
— Eres increíble, —murmura Blaine, mordiendo ligeramente en la piel antes de besar suavemente una línea a través de su pierna y por sus testículos, chupando cada uno con su boca antes de besar la punta del miembro de Kurt.— Yo podría hacer esto para siempre.
Mirando hacia abajo, Kurt puede ver que el momento lo ha puesto un poco sobrio de alguna manera, sus ojos oscuros con deseo mientras lame lentamente la longitud del pene de Kurt antes de hundirse a su alrededor. Las manos de Kurt inmediatamente se enredan en su cabello, traspasando el rígido gel mientras sus caderas se sacuden incontrolablemente y Blaine lo toma más profundo.— ¡Joder! Oh Blaine, es tan bueno. He echado de menos tu boca en mi, bebé. Oh, mierda, ¡sí! —Las manos de Blaine tiran de sus pantalones y ropa interior hasta los tobillos, agarrando su culo duro, instando a Kurt a tomar el control. Lo hace de buena gana, estrellando sus caderas hacia atrás y hacia adelante mientras Blaine relaja la garganta para tomar casi toda la longitud de Kurt en su boca.
— Tócate para mí, —Kurt lo insta en un susurro desesperado,— Déjame verte agarrando tu preciosa verga.
Blaine pone una mano en la pared mientras trata de desabrocharse los pantalones, gimiendo alrededor del miembro de Kurt cuando finalmente pasa la mano sobre sí mismo, pajeándose al mismo tiempo con las embestidas de Kurt. El ritmo se acelera, Kurt empujando duro en la boca de Blaine, quien toma y toma, gimiendo agradecido cada vez que Kurt tira particularmente duro de su cabello.— Mierda... —Kurt gime cuando siente que su clímax se acerca.— Blaine... —Él se derrama duro, Blaine traga a su alrededor antes de apartarse y arreglárselas para encontrar los labios de Kurt a medida que se deja caer débilmente al piso, maniobrando su lengua en la boca de Kurt y haciéndole saborearse a sí mismo.
— Eres tan caliente, —dice Blaine entrecortadamente mientras continúa masturbándose.— No puedo... yo simplemente... no puedo, —Se aferra desesperadamente al hombro de Kurt mientras empieza a respirar más fuerte. Kurt se arrodilla, reemplazando la mano de Blaine con la suya antes de besarlo una y otra vez hasta que Blaine gime y se estremece y Kurt lo siente venirse sobre su mano, una mano que lleva rápidamente a sus labios para lamerla hasta dejarla limpia.
— Estoy muerto. Me estoy muriendo, —Blaine gime mientras yace en el suelo.
— No se pueden las dos a la vez.
— Oh. Bueno, una de ellas.
— Tenemos que ir a la cama, —dice Kurt con cansancio.
— Deberíamos. —Blaine se pone de pie, quitándose toda la ropa y dejándola caer en el suelo antes de desvestir a Kurt torpemente, pero con amor en sus ojos mientras le ayuda a ponerse de pie y en la cama.— ¿Te divertiste?
— ¿Justo en este momento? Sí. Fue impresionante, —murmura Kurt mientras apaga la luz y arrastra a Blaine hasta su pecho.
— Me refería a todo el día.
— ¡Oh! Sí. Eso también. Fue muy divertido. Sin embargo, no deseo que llegue mañana. Creo que me va a doler la cabeza.
— No te preocupes. Yo cuidaré de ti, te lo prometo.
— ¿Blaine?
— ¿Hmm?
— Te amo.
(1) Hibisco: Flor típica de ambientes cálidos, en regiones tropicales y subtropicales. También conocida como Carloti, Sangre de Cristo, Cayena, Obelisco, Cucarda, Pabona, Tulipán Tabasqueño, Rosella, etc. dependiendo de cada país.
(2) Got pissed: Forma inglesa de decir borracho, achispado, ebrio, etc.
(3) Shag: Forma inglesa de decir follar, coger, echar un polvo, joder, etc.
(4) Grenade: Canción de Bruno Mars que Blaine y Kurt bailan por primera vez en el capítulo 6 de Wake Me Up Inside.
