Hola! Sé que me tardé mucho tiempo en actualizar mis historias pero yo prometí que no las abandonaría, y pues bueno, aquí estoy terminando la segunda parte de lo que fue mi primera colaboración en este sitio.

Por supuesto, no tengo más que palabras de agradecimiento a todas ustedes que se molestaron en dejarme reviews, y llenarme el correo de alertas. Las amo, gracias por no haberme ignorado y por ser mis fieles seguidoras.

Este es el último capítulo de la secuela, no contiene también el epilogo porque estuve considerando la idea de hacer una tercera parte y pues la verdad disculpas si se me escapo algún detalle, tuve que releer todo para continuar escribiendo y de seguro pase algo por alto.

Ojala lo disfruten! Espero reviews!


Capítulo 17:

No sabía dónde estaba y tampoco me importaba demasiado. Solo podía pensar en dos cosas, en dos personas: Edward, y mi bebe. No había sido una sorpresa para mí el saber que estaba embarazada, sin embargo, mi corazón había estallado de felicidad cuando había leído los resultados. Ya nada podía ser mejor, tenía todo lo que siempre había soñado: Un novio perfecto y un pequeño hijo en camino.

Pero como siempre había sucedido en mi vida, ninguna alegría que el destino me regalara duraba mucho tiempo y a tan solo segundos de saber que oficialmente seria madre, mi mundo había caído hecho pedazos hacia el suelo, estallando e hiriendo mi alma.

Por suerte Charlie no había leído el papel… Hábilmente lo había dejado junto a mi celular en la sala de espera. Sabía que Carlisle sería el primero en encontrar mis cosas y de seguro saldría a buscarme. Era como un mensaje, un pedido de ayuda.

-Van a encontrarme, le dije a mi padre donde fuera que se encontrase. Mantenía mis ojos cerrados para evitar enfrentarme con él. Realmente dudaba que me encontraran, pero tendrían que hacerlo a menos de que quisieran vernos muertos. Era tan extraño pensar en mi como dos personas, pero era así… Mi prioridad de momento era cuidar a mi bebe y protegerlo con mi vida si eso era necesario.

-Nadie va a buscarte, todos te odian. Si ese chico se apegó tanto a ti es porque quería que fueras su puta, y estoy seguro de que ya consiguió lo que quería así que no necesita nada mas de ti.

-Eso no es cierto, tú no sabes nada de mí. Jamás lo supiste! Ni siquiera eres mi padre, eres un monstruo y te odio tanto.

Un sonoro golpe chocó contra mi cara al mismo tiempo en que caía al suelo. Aproveche su distracción mientras se burlaba de mí para intentar reconocer en donde estaba pero no podía ubicarme, no sabía qué demonios era ese lugar.

-Siempre tuve ganas de tomarte por el cuello y atravesarlo con un tiro de mi pistola, pero nunca me atreví porque te tenia lastima. Por suerte ya no, para mí no eres más que una traidora, una lacra humana que merece morir.

-TU MERECES MORIR!, le grite desesperada. Ya no le tenía miedo, gracias a Dios. Pero si temía por mi niño… El aún era pequeño, no tenía medio de protección más que mi barriga y debía evitar que Charlie me golpeara demasiado, o ambos sufriríamos las consecuencias. –Hiciste mi vida miserable cada segundo del día desde que mamá murió. Acaso no estas feliz con eso? Quieres matarme a mí también?

-Claro que quiero, de lo contrario no te tendría aquí.

Eso no estaba bien, el evidentemente quería acabar conmigo. Intentaba mantener la calma pero ya no podía, me sentía tan débil. Ni siquiera con todo el daño que me había causado le bastaba, ahora quería exterminarme también. Un par de meses atrás lo habría agradecido y gustosa me habría disparado a mí misma de ser necesario, pero ya no deseaba eso… Edward había entrado a mi vida, él se había metido debajo de mi piel y se había ganado mi corazón. Yo lo amaba, demonios si lo hacía… Cada momento del día me preguntaba que sería mi vida si él no hubiese aparecido y no podía imaginar nada sin Cullen a mi lado.

-¿Por qué? Solo dije la verdad, tú merecías eso. No conseguirás nada asesinándome, salvo cavarte tu propia tumba. La policía va a encontrarte, ellos harán justicia. No te conviene matarme, le dije intentando calmarlo. Quizá si le mostraba lo que sucedería al matarme él se arrepintiera y me dejara libre.

Pero por supuesto, el no dio su brazo a torcer. Y tomando su pistola del bolsillo la apunto contra mí.

-Voy a matarte porque no quiero nada que me ate a este mundo. Contigo y la estúpida de tu madre muertas yo seré libre de hacer lo que quiera, de iniciar una vida nueva sin presiones ni ataduras…

-La única vida nueva que vas a comenzar será en el infierno, dijo una voz detrás de mí. Una lagrima escapo por mi mejilla y un suspiro de alivio me envolvió totalmente. Solo él podía tener esa voz, ese sonido que tantos recuerdos me traía. Esa nota musical que me había acompañado en la biblioteca, por las noches, en nuestro prado, en nuestro departamento, aquella que me envolvía en un sueño y me elevaba hasta el paraíso.

Mi Edward estaba ahí.

-No comprendo porque tanto interés en esta pequeña bastarda. Te aseguro que un chico de tu posición puede conseguir algo mejor que ella. No vale la pena…

-Para mí lo vale…

Mi corazón se estremeció. Inclusive hasta ese momento el era el ser más dulce del planeta. No podía girarme a verlo porque Charlie lo tomaría como un desafío, pero sonreí de felicidad al tenerlo cerca. Mi piel se erizo, reconociéndolo al instante.

-¿Cómo nos encontraste?

-Mi auto, lo dejaron afuera. Tu cabeza esta tan quemada que ni para esconderte sirves.

Charlie era un idiota. Es decir, ya lo sabía pero en ese momento lo estaba confirmando. Y sin embargo jamás que había sentido tan feliz de sus torpezas. Gracias a eso mi amor estaba conmigo de nuevo.

-Baja el arma Charlie, de nada sirve pelear ya. Déjanos irnos y prometo que nunca volveremos a molestarte. No es necesario llegar a esto.

-Tú no me molestas, le dijo mi padre acercándose a él lentamente. En sus ojos brillaba la maldad de un hombre que no posee corazón. –Es ella la que me jode tanto que de tan solo verla me dan ganas de romperle la cabeza a golpes.

-Si quieres romperle la cabeza a alguien atrévete a hacerlo conmigo. Pero no molestes más a mi ángel.

De repente todo comenzó a suceder en una velocidad que no parecía ser real… Charlie levanto la pistola y la coloco en la frente de Edward mientras este sonreía como si supiera algo que el no.

-Edward, no!, grite con todas mis fuerzas pero él ni me miro. Estaba decidido, iba a entregar su vida por la mía y yo no podría hacer nada para detenerlo.

Pero entonces, algo choco contra Charlie y lo derribo inmediatamente hacia el suelo, dejándolo desmayado en el piso. De una de las esquinas del salón surgió Emmett riendo con un enorme rifle en su mano.

-Les dije que era bueno para cazar animales. Lo triste es que no me dejaron matar a este… Pero supongo que la dosis de tranquilizantes es suficiente como para que duerma hasta que Carlisle traiga a los policías.

En menos de un segundo Edward se abalanzo contra mí y me estrecho con toda la fuerza que poseía. Se sentía tan bien, ese era mi hogar. Mi vida no estaba completa sino lo tenía a mi lado.

-¿Estás bien?

-Si… ¿Y tú?

-Qué demonios importo yo! Cómo esta nuestro bebé?

Me quedé congelada ante su pregunte y miré a Emmett en busca de ayuda, pero él se encontraba verificando que Charlie no se moviera de su lugar.

-Cómo… ¿Cómo lo sabes?

-Me sorprende no haberme dado cuenta antes, murmuró sonriendo mientras chocaba sus labios contra los míos en señal de desesperación. Lo amaba tanto...

-Lo lamento, jamás pensé que algo malo podría sucederme en tan poco tiempo.

-Tranquila, todo está bien, todo terminó, susurró en mi oído abrazándome, mientras las sirenas de la policía comenzaba a invadir el lugar.

-No amor, le dije sonriendo mientras miraba sus hermosos ojos. –Este es solo el comienzo de nuestra felicidad.

-Por siempre juntos?

-Por siempre, le contesté besándolo una vez más.

FIN