Capitulo 13


Ahome lanzaba sus flechas a cuanto monstruo veía, pero había más de los que podía contar, de pronto sintió como uno de ellos le atrapaba y apretaba fuertemente rompiendo incluso su arco, un grito de dolor salió de sus labios cuando sintió que sus huesos eran exprimidos aun más, estaba por darse por vencida cuando una espada atravesó la cabeza de la serpiente, Kohaku se acerco hasta la mujer ayudándola a ponerse de pie

- ¡Kohaku!, ¿en donde están los niños?

- están a salvo, lo importante ahora es protegerla a usted también

Rin peleaba contra las serpientes que veía, ayudaba a Inuyasha y a los otros, pero sus ojos observaron con sorpresa cuando una de aquellas serpientes derribaba al medio demonio.

- al fin te tengo maldito, morirás por todo lo que le has hecho a los demonios, cobrare mi venganza sobre tu familia y tu pueblo – aquel demonio estaba por lastimar al hombre de cabello platinado pero este logro defenderse con sus garras, con rapidez tomó su espada y continuo con la pelea, la serpiente que le había detenido había muerto con su estocada, pero al igual que las otras no era el líder.

Taiyo y su hermana miraban asombrados como peleaba Rin su hermana mayor, agitaba su espada con gracia pero a la vez con fuerza, era precisa en su ataque y se podía notar que era una con su espada, con su arma mortal, entonces la menor de los hijos de Inuyasha noto algo extraño sobre la colina, era una sombra un ser que se mofaba de los demás mientras se escabullía entre las hiervas, al mirarlo mejor noto que era otro demonio serpiente, uno mayor a los que se encontraban peleando

- ese se ve diferente- dijo la niña con asombro jalando de las ropas de su hermano mayor

- ¿que? - contesto el pequeño al mirar en la dirección en la que le indicaba su hermana- ese debe ser el líder, el que comanda a todos, debemos detenerlo - dijo el niño no tomando en cuenta la intensidad de sus palabras , simplemente dejo a su hermana detrás del árbol en el que se habían escondido y corrió entre la batalla hasta donde se encontraba aquel ser, Rin de alguna forma lo noto moverse e intento detenerlo pero otra serpiente se había atravesado en su camino

El pequeño híbrido llego hasta donde se encontraba el líder demonio y sin pensarlo dos veces brinco a el con sus pequeñas garras de acero, aquello no había herido de gravedad al yokai pero al menos le había hecho mirarle y por un segundo detener el ataque

- ¿pero como te atreves insignificante ser..? - paro al notar de quien se trataba guardo silencio, aquel niño era el hijo, el primogénito de Inuyasha, de matarlo a el cobraría su venganza sobre este, el demonio serpiente se volvió mas grande y de un momento a otro lanzó su cola cual látigo hacia el niño dispuesto a matarlo con su golpe, la velocidad y la agresión con la que había dado el ataque sorprendió y dejo sin palabras al pequeño que no pudo moverse por el impacto y el miedo, sin embargo no recibió daño alguno, de pronto los brazos de su hermana mayor lo rodearon y su propio cuerpo lo protegió recibiendo por su espalda el golpe, ambos cayeron algunos pasos lejos de su agresor rodando sobre la tierra, Taiyo se levanto ileso de entre los brazos de Rin para mirarla preocupado por lo que había hecho, una gran cortada adornaba su espala y grandes cantidades de líquido carmín salían de ella, ninguno noto que el collar de flores en su cuello se había roto y desprendido del mismo permitiendo que el aroma de la joven fuera llevado por el viento.

No muy lejos de ahí un demonio blanco caminaba sin rumbo, sus pasos por alguna razón le habían llevado hasta las cercanías de la aldea de su hermano, no lo había notado y no le había importado en el momento hasta que el viento llevo hasta su nariz una fina fragancia que de inmediato reconoció, ese aroma a flores era simplemente inolvidable e irrepetible sabia de quien se trataba y aquello había llenado su cuerpo, su propio ser de... alegría tal vez... Sin perder mas el tiempo se dirigió en dirección a la fuente de aquella fragancia

- Rin... - dijo el pequeño a punto de llorar por lo que había pasado

- Taiyo corre

- hermana...

- vete - trato de decir la chica mientras miraba como aquel demonio se acercaba a ellos, trato de levantarse para proteger al pequeño pero el dolor de su herida y del esfuerzo en su espalda y pecho la dejaron perdida, Taiyo al verla en peligro se coloco delante de ella dispuesto a protegerla, era pequeño pero muy valiente al igual que su padre, aquel demonio serpiente simplemente se río de él y estaba por atacar cuando otro yokai de gran presencia y pelo blanco se paro frente a la joven y el niño dispuesto a defenderles, su figura era tan imponente que sorprendió de sobre manera al pequeño

- el señor de las tierras del oeste...

- te arrepentirás por haberla tocado – sin una palabra más Sesshomaru dejo salir sus látigos de veneno de sus manos y se lanzo al ataque, aquel demonio serpiente no tuvo tiempo ni de pensar en lo que estaba pasando, solo pudo ver a aquel poderoso yokai acercarse a él y luego simplemente sintió su vida dejar su cuerpo, una vez exterminado el problema se acerco hasta la bella dama y noto con horror lo grave de su herida, Taiyo aun impresionado por aquel hombre se puso a la defensiva queriendo evitar que su hermana fuera lastimada de nuevo.

- haste a un lado pequeño, debo ayudar a Rin

- no ella…

- esta muriendo – sin pensarlo más el demonio blanco se acerco hasta la joven y se hinco a su lado, podía notar la gran perdida de sangre sin embargo no sabía que podía hacer para detenerlo

- vete… - dijo con dificultad la chica mirándolo a los ojos, por un momento Sesshomaru se impresiono y no dijo nada como pretendiendo que no había escuchado aquello, pero la peli negra hablo de nuevo – vete… no quiero tu ayuda

- Rin… escucha

- no escucha tu… ya no quiero nada que ver contigo… déjame tranquila

- debo ayudarte o morirás

- prefiero estar muerta… que recibir tu ayuda… y deberte algo nuevamente… - decía la chica sintiendo como el alma se le iba del cuerpo, la gran herida y su falta de energía la estaban exterminando… ya no habría nada que pudiera evitarlo así que con su ultimo aliento pronuncio las palabras que deseaba al menos en ese momento, en su ultimo momento liberara su corazón- .. te odio ... Sesshomaru… - entonces finalmente paso, la vida de la chica se termino frente a los dorados ojos de un demonio que por primera vez había mostrado dolor en su rostro, se acerco más a ella y tomo con suavidad su inerte rostro con su mano, sintió en mucho tiempo, que las lagrimas se juntaban en sus ojos, pero no las dejo salir, junto su frente a la de ella dándose cuenta de que finalmente la había encontrado… para perderla de nuevo.

- ¿Sesshomaru … que haces aquí?- pregunto molesto inuyasha al verlo ahi

- Vine … por lo que es mio- dijo como en un susurro el peliblanco, aquello había hecho que inuyasha notara lo que había pasado, se sintió terrible de saber del sacrificio de la chica, pero lo que más le dolió fue ver el sufrimiento de su hermano ante el suceso.

No se dijeron nada más, Ahome y los otros llegaron hasta el lugar y al darse cuenta de la muerte de la joven comenzó a llorar sin remedio, Sesshomaru se levanto y se hizo a un lado, inmóvil.. sin realmente saber que hacer observo con detenimiento cuando las mujeres abrazaron el cuerpo sin vida de su Rin, cuando Kohaku la tomó entre sus brazos para llevarla a la cabaña donde sería preparada para pasar al otro mundo, Inuyasha lo vio todo y antes de dar media vuelta para marcharse también dio una última mirada al demonio del oeste que pese a la seriedad en su rostro, demostraba que estaba destrozado.

La noche cayo en las ruinas de la aldea, todos los pobladores sobrevivientes rodeaban una cama de maderos sobre la cual reposaba el cuerpo envuelto de la joven Rin, Sesshomaru lo observo todo desde una colina, el momento en el que el monje miroku daba un ultimo rezo a ella y luego cuando su hermano prendió fuego al cuerpo, el corazón se le quemaba junto con el cuerpo de la bella mujer a la que amaba, lo comprendía ahora, la amaba, pero ya era muy tarde… la había perdido.

Luego de aquella ceremonia, el hanyu de vestimenta roja se acerco hasta su hermano que aun estaba en la colina, serio y con la mirada perdida en la luna

- ¿qué haces aquí Sesshomaru?... creí… que odiabas a los humanos, que la odiabas a ella

- ¿cómo puedes creer eso?

- Fue lo que Rin nos dijo cuando llego aquí… aunque al verte y ver lo que ha pasado, puedo darme cuenta… de que no es verdad

- Que más da… todo esta perdido, se ha terminado ya… y yo deje que pasara…

- Sesshomaru no puedes culparte por lo que paso… además

- Se feliz Inuyasha, te lo has ganado … gracias por cuidar de ella… - comento el demonio blanco para luego darse la vuelta y emprender camino de regreso a casa, sin embargo no había llegado a ella, se detuvo en un prado y se recargo en el tronco de un viejo árbol con la vista aun perdida mientras la lluvia ligera comenzaba a caer, agacho la mirada y finalmente dejo que las lagrimas se confundieran con las gotas de la lluvia, lloro por primera vez en muchos años, y dejo que todas las lagrimas que tenía para ella cayeran…

Luego de un tiempo la lluvia se calmo así como el llanto, Sesshomaru aun permanecía en el campo mirando el pasto que se movía cuando de pronto escucho unos pasos que se acercaban despacio a él

- ¿quien eres? – pregunto sin levantarse, pero permaneciendo en alerta

- no hay porque alarmarse mi señor, he venido a paz a verle

- ¿por que?, ¿dime quien eres?

- Mi nombre es Shidikaru y he venido porque quiero darle a la última criatura blanca una oportunidad más

- ¿Criatura blanca?, ¿te refieres a Rin?

- Si, ella era la ultima de una especie muy antigua… con su muerte ha muerto por completo aquella raza, sin embargo veo en usted una oportunidad de traerla de regreso

- ¿Como?

- Ella le brindo a usted su energía de vida, su poder para poder seguir viviendo, era tan grande que incluso le regreso su brazo- entonces Sesshomaru recordó la primera batalla con Aoi, cuando este había atacado a Rin había saltado delante de ella para protegerla recibiendo el golpe, entonces la recordó entregándole una pequeña esfera que se adentro en su cuerpo haciendo que viviera nuevamente – ¿lo recuerda no es verdad mi señor?

- ¿Que con eso?

- Esa esfera de energía puede regresarla a la vida, traer su espíritu de regreso, si usted me lo permite puedo hacer que a través de ella en un futuro su reencarnación pise el suelo nuevamente

- ¿Que ganarías tu con eso?

- Como dije me interesa que la ultima de las criaturas blancas regrese... eso es todo lo que tiene que saber… ¿que me dice?, ¿daría un salto de fe con tal de tenerla de regreso…? - Sesshomaru no sabía que decir, no sabía si confiar en aquel individuo, pero si lo que decía era verdad, si con eso ella podía regresar, si con eso podía tenerla entre sus brazos de nuevo…

- Hazlo…- Shidikaru no necesito más palabras, se acerco hasta el demonio blanco y tomando de su frente lo rodeo de energía que hizo brillar en su pecho la que Rin le había entregado, por un momento el señor del oeste sintió un intenso dolor llenarle y como si la mitad de su energía se desprendiera de su cuerpo., sin embargo el saber que ella estaría de regreso le permitió seguir adelante…

500 años más tarde…

Un elegante automóvil negro se estacionaba frente a la entrada del edificio de una de las empresas más grandes y más antiguas de todo el Japón, de las puerta trasera salio un hombre alto y apuesto, su larga melena blanca se movía con el viento mientras que unas gafas oscuras protegían sus dorados ojos, este en silencio se adentro en el edificio mientras algunos empleados le saludaban haciendo una reverencia, subió por el elevador y llego hasta el piso en donde se encontraba su oficina, su secretaria le saludo y luego le entrego una nota en la cual le decía que su medio hermano Inuyasha le había llamado varia veces tratando de localizarlo, ante aquello sesshomaru dijo que le buscaría después y luego simplemente entro en su oficina sentándose en su cómoda silla mirando por el gran ventanal detrás de el, leyó un poco más la nota observando que su hermano le llamaba para la nueva exposición de instrumentos del viejo Japón que estaba patrocinando y necesitaba de su ayuda

- que tontería… - dijo en voz baja- ¿por que recordar el viejo Japón?, si es en este nuevo en donde encontraré lo que he perdido…

No muy lejos de ahí, en una de las grandes bibliotecas de la ciudad se encontraba una jovencita bibliotecaria acomodando las recientes entregas, poseía un largo cabello negro y se peinaba con una pequeña coleta a un lado pese a la burla que le causaban sus amigas, tomo otro de los libros y leyó el nombre en la portada "la bella durmiente", cerro los ojos molesta y luego coloco el libro en su lugar, esos cuentos de hadas eran una tontería, no existían los príncipes encantado que buscaban a su verdadero amor y luchaban por el, el verdadero amor era solo una ilusión que llegado el momento se desvanecía y ella desde siempre sabía que no debía dejarse llevar por cuentos ridículos como ese, la vida real era muy diferente al respecto, por eso le su trabajo la chica se acerco a su escritorio y entonces escucho a su jefa llamándole

- hey, tengo algo importante que decirte, habrá una exposición de instrumentos del viejo Japón y el departamento de arqueología nos ha solicitado ayuda para la clasificación de los materiales, te necesito mañana aquí temprano

- ¡por supuesto!, necesita que haga algo en especial

- mañana nos organizaremos, por favor no faltes, cuento contigo Rin…

- no se preocupe la veré mañana


Bueno, este sería la continuación del mundo alterno de mi historia "Criatura Blanca" espero que les guste, nos estamos viendo