¡Hola a todos!
Bien, veo que el capitulo anterior conmovió a varios, (y cuando ustedes lloran yo río hehehehe) ok no.
Por si alguien no lo notó, el capítulo anterior estaba inspirado en la imagen del fic (cofcofdespistadoscofcof)
Chelsea: ¿Qué tal las vacaciones?
Meh, no me puedo quejar. Aunque tuve que trabajar para conseguir dinero.
Chelsea: "Trabajar para conseguir dinero" No me digaaaaass... crei que era para jugar fútbol.
._. Tal vez, los futbolistas lo hacen.
¡Les cuento que ya llegamos a las 100.000 palabras! Nunca creí que llegaría a hacer un fic con semejante extensión. Y eso que este fic apenas está llegando a la mitad.
Bien, mientras la universidad no me ha absorbido la vida, aqui les dejo con el capítulo.
Los personajes le pertenecen a Kishimoto Masashi, el creador del anime Dios del relleno.
.
.
.
La Lucha por Amor
.
.
Capítulo 19
Después de la tormenta
.
.
Los rayos de sol empezaron a atravesar la ventana de aquella habitación, encontrándose con una chica durmiente. Neko-chan se levantó, y desperezándose saltó de la cama y se dirigió a la puerta, encontrándola cerrada. Por otro lado, Hinata comenzó a despertarse, orientándose. Miró alrededor y se asustó al ver que ese no era su cuarto. Vio en un reloj en una mesita de noche al lado de la cama que eran las 7:30. Se sentó de un golpe, y entonces recordó todos los acontecimientos del día anterior. Naruto y ella en la lluvia, ambos comiendo ramen, ambos hablando y Naruto cargándola para meterla a la cama por la fuerza… se sonrojó de golpe. Sentía que iba a desmayarse, y ahogó un grito de vergüenza… ¡no Hinata, no puedes desmayarte ahora! Se había quedado dormida… ¡su padre y su hermana debían estar preocupados! Entonces recordó haber escuchado su celular la noche anterior, y una queja a su lado, que parecía ser Naruto, seguido de pasos que se alejaban. ¿Tal vez Naruto había hablado con ellos? El rubio hizo tantas cosas por ella que le era increíble… nadie se había esforzado tanto por ella como él lo había hecho. Pero ahora que lo pensaba, ¿en dónde había dormido él? Entonces recordó que Naruto le había dicho que él dormiría en el sofá. Se levantó de la cama, para ver como Neko-chan rasguñaba la puerta con sus pequeñas garritas. Se acercó al gato, arrodillándose a su altura.
-Buenos días, Neko-chan. ¿Quieres salir? –le preguntó ella, a lo que Neko-chan la miró y maulló.
Se levantó, tomando el pomo de la puerta y girándolo. Tenía que encontrar a Naruto, se sentía culpable por haber hecho que él durmiera en el sofá. ¡Ella era la invasora, ella debió dormir ahí! Con pasos temerosos salió de la habitación, dirigiéndose a la sala donde pudo ver de espaldas a un montículo de cobijas junto con una cabellera rubia, cuya respiración era suave y calmada.
-¿Na-Naruto-kun? –preguntó ella temerosamente, intentando averiguar si el rubio se encontraba despierto. Pero no obtuvo respuesta.
Se acercó con cuidado mientras los rayos del sol iluminaban suavemente la sala, colándose por las cortinas.
- Sakura-chan… -escuchó murmurar a Naruto. Se acercó un poco más, hasta sentarse en el suelo, cerca del sofá. ¿Qué estaría soñando Naruto? –Definitivamente eres un hombre-ttebayo… -murmuró Naruto con la voz adormilada, y Hinata soltó una risita. Miró a la figura durmiente de Naruto y sonrió, mientras un pequeño tono carmín se apoderó de sus mejillas. Naruto había cambiado su vida, y aunque Sasuke y Sakura también lo habían hecho, ellos lograron verla gracias al rubio. Muchas cosas inesperadas habían pasado últimamente… estuvo en el hospital, los padres de Naruto vivos y… la promesa de su madre. Esperaba alejarse de Naruto para que estuviera mejor, pero al fin y al cabo algo dentro de ella no quería hacerlo. No quería separarse nunca de Naruto. Quería seguir viendo esa sonrisa resplandeciente, esos ojos azules tan profundos como el mar azul, su cabello rubio tan brillante como el sol, sus marcas en sus mejillas… pero por sobre todo… al rubio hiperactivo. Estaba tan agradecida con él, y a la vez… algo nuevo nacía en su corazón. Y esta vez… algo verdaderamente hermoso. Además parecía que Naruto tampoco quería alejarse de ella.
-Gracias… -murmuró Hinata, muy bajito.
-No te entiendo… Sakura-chan… ¿Por qué… me das las gracias… por decirte hombre…? -murmuró Naruto adormilado, y Hinata rio de nuevo. De repente Naruto se dio la vuelta, rodando y mostrando su rostro dormido. Hinata se asustó inicialmente, creyó que había sido descubierta, pero un suspiro salió de sus labios al ver que él seguía dormido. Naruto, arropado de cobijas hasta el cuello, dormía apaciblemente. Se veía tan lindo dormido, y una vez más un pensamiento pasó por su cabeza diciéndole que Naruto era una persona maravillosa. Y ella no tenía duda de eso.
Se preguntó una y otra vez si hacerlo o no. No quería ser descubierta por Naruto. Bueno… él se veía profundamente dormido así que no haría daño… además no sería la primera vez, en la azotea lo había hecho… decidió pasar su mano suavemente por la cabellera rubia de Naruto, acariciando su cabeza suavemente.
-Hmmm…
Se detuvo por un momento, asustada. ¿Había sido descubierta? Al ver que Naruto seguía durmiendo, sintió un alivio, y decidió seguir con su labor. Sonreía, viendo como el rubio dormía plácidamente y formaba una pequeña sonrisa en su rostro.
-Sa-Sakura-chan… eres tan linda-ttebayo… -murmuró Naruto, sonriendo levemente.
Se detuvo. Eso… no lo esperaba. Su mente empezó a sacar conclusiones a la velocidad de la luz. Sin embargo, movió su cabeza de un lado para otro con desenfreno, intentando quitarse esa idea de la cabeza. Naruto solo estaba soñando… solo era un sueño… solo era un sueño…
Aun así, aunque sabía de más que Naruto no le correspondía… imaginar que él estuviera enamorado de Sakura…
Le dolía.
Naruto, al dejar de sentir aquellas suaves caricias en su cabeza, se sintió incómodo y empezó a despertar, abriendo los ojos. Pudo enfocar a Hinata frente a él, la cual tenía los ojos fuertemente cerrados y sus manos sobre su regazo.
-¿Hina…ta…?
-¡AH! –respingó la chica de golpe, sintiéndose descubierta. En el susto, dio un respingo yendo hacia atrás, golpeando la mesita de centro y provocando que un vaso de vidrio que se encontraba en ella cayera al piso y se reventara en pedacitos. Hinata miró el vaso de vidrio reventado, asustada. -¡LO SIENTO! –tras eso, se abalanzó a recoger los pedacitos de vidrio con sus manos.
Naruto se percató de la situación, entonces se liberó con rapidez de aquel cálido montón de cobijas, levantándose rápidamente y dirigiéndose frente a Hinata, quien estaba agachada en el suelo y recogía los trozos de vidrio con sus manos. Vio una ligera mueca de dolor en el rostro de Hinata y escuchó un quejido, y supo que se había cortado.
-¡Idiota! ¡¿Qué crees que haces?! –le gritó Naruto, agachándose velozmente y quitándole los trozos de vidrio, haciendo que éstos cayeran al suelo.
-Te-te lo pagaré… -murmuró ella. Al parecer ese vaso era valioso para Naruto, se sintió horrible.
Naruto la tomó de la muñeca, algo molesto, y miró sus manos frunciendo el ceño, entonces la arrastró hasta el baño. Hinata se extrañó ante eso, ¿Qué iba a hacer Naruto? Al llegar al baño, la soltó y abrió un pequeño mueble en la pared, donde tenía algodón, alcohol y otras cosas para curar heridas. Tras sacar unas cuantas curitas y el alcohol junto con el algodón, cerró el mueble y jaló a Hinata hasta la mesa del comedor, sentándola allí, y él se sentó frente a ella.
-¿Naruto-kun? –preguntó ella algo nerviosa, mientras veía a Naruto humedecer un trozo de algodón.
-Tus manos. –dijo él, sin apartar la mirada de su trabajo.
-¿Eh? –preguntó ella algo confundida, y al ver sus manos vio que habían algunas pequeñas cortadas. Naruto tomó una de sus manos, extendiendo la palma frente a él y pasando el trozo de algodón por las cortadas. Hinata se quejó, dolía. -¡Duele!
-No deberías ser tan imprudente-ttebayo. –le dijo Naruto, sin despegarse de su labor. Hinata hacia una mueca de dolor mientras sentía escocer sus heridas. –No debes recoger el vidrio con las manos.
-¿No-No estas molesto? –preguntó ella extrañada. - Ro-Rompí tu vaso…
-Tú eres más importante que un vaso. –murmuró Naruto, refunfuñando. Hinata sintió alegría al escuchar eso, y sonrió a pesar del dolor que sentía. Soltó una risita. -¿Eh? ¿De qué te ríes-ttebayo? –preguntó él, mirándola.
-No es nada. –dijo ella, sonriendo.
-Hmmmm… -murmuró Naruto, entrecerrando la mirada. –Hinata. Si no me dices te hare hablar-ttebayo.
-¿Eh?
-¡Tengo el arma aquí mismo! –exclamó él mostrando el trozo de algodón humedecido con alcohol, sonriendo, y rápidamente tomó la otra mano de Hinata, liberando la anterior.
-¡¿Na-Naruto-kun?! –Naruto la estaba amenazando con un pedazo de algodón. Pero dolía.
-¡Habla Hinata! –amenazó él con una sonrisa malvada en su rostro, mientras iba acercando el algodón a su otra mano.
-¡Naru- AH! –exclamó al sentir el ardor sobre sus heridas. -¡Me reía de ti! ¡Me reía de ti! –exclamaba ella, rogando que Naruto se detuviera. Y así lo hizo.
-Heeee… conque riéndose de mí, ¿uh? –preguntó él, riendo malvado. –Solo por eso…
-¡Ah! ¡Duele! ¡Duele! –exclamó ella, mientras Naruto limpiaba sus heridas. Naruto se rio un poco, Hinata realmente creyó que él se detendría…
Tenía que limpiar sus heridas de todos modos.
.
Naruto puso un par de curitas en un par de dedos lastimados, y sonrió satisfecho por su trabajo. Hinata solo lo miraba con el ceño fruncido.
-Me-Mentiroso…
-No mentí-ttebayo. Nunca dije que me detendría. –le dijo él, sonriendo burlonamente. Hinata soltó un sonidito de inconformidad. Naruto se levantó, buscando una bolsa y un guante y dirigiéndose a recoger los vidrios.
-¿Cu-cuanto valía? –preguntó ella.
-¿Qué cosa? –preguntó el, mientras ella se acercaba.
-El vaso. –preguntó Hinata, mirando como Naruto recogía los trozos de vidrio. Naruto suspiró pesadamente ante eso.
-¡Eso no importa-ttebayo! –declaró. Hinata movió sus dedos nerviosamente.
-Pe-Pero…
-Dije que no importa, Hinata. –dijo él, incorporándose y sosteniendo en una de sus manos la bolsa llena de trozos de vidrio.
-S-Sí. –dijo ella, sonriendo un poco. –Na-Naruto-kun… ¿mi padre y Hanabi saben que...?
-Sí. –dijo él, sabiendo lo que Hinata intentaba preguntar. –Anoche Hanabi llamó, y yo hablé con ella. Dijeron que estaría bien que pasaras la noche aquí.
-Ya-ya veo. –dijo ella, soltando un suspiro de alivio.
-Por ahora… ¿quieres desayunar?
.
-Me siento terrible. –decía Kushina, caminando por la calle junto a Minato, ambos dirigiéndose hacia el apartamento de su hijo. Aún faltaban varios minutos para llegar. –Gracias a esa tormenta y a Fugaku-baka no pudimos venir a ver a Naruto ayer.
-Bueno… él ya sabía que no vendríamos.
-Pero me hubiera gustado venir a verlo en la noche-ttebane. Es nuestro hijo. Además lo dejamos muchos años abandonado.
-Tienes razón… -dijo Minato, sonriendo. –Fueron muchos años sin saber de él, me sorprendí al ver cuánto había crecido.
-¡Mi hijo es muy guapo-dattebane! –exclamó Kushina con orgullo, y Minato rio. Era cierto que Naruto tenía su encanto. Aunque no más guapo que su padre.
.
Naruto y Hinata se encontraban en la mesa, desayunando. Naruto sonreía satisfecho ante su comida, había quedado ramen del día anterior pero seguramente sería mejor que Hinata comiera algo más propio de un desayuno. Además ella necesitaba algo que le diera proteínas y calorías, no quería que se enfermara y menos después de su salud en estos días.
-Pu-pude haberte ayudado. –comentó Hinata, comiendo aquella deliciosa comida. Naruto había resultado ser buen cocinero.
-Claro que no. Tienes las manos lastimadas.
-Pero solo son unas cuantas cortadas… -comentó ella, sonriendo. Entonces Naruto notó que Hinata se veía más alegre, comiendo animada y también casi no tartamudeaba. Sonrió, le gustaba verla sonreír y quería que lo siguiera haciendo. -¿Naruto-kun?
-¿Eh?
-¿Qué-Que pasa? –preguntó ella, cuando notó su mirada penetrante.
-¡Ah! ¡Nada de nada-ttebayo! –exclamó él nervioso, sonriendo y comiendo con energías. –Bien, el lunes deberíamos empezar con el plan.
-¿El plan?
- Para que puedas hablar con más personas. Seguramente no te gusta ser tímida… podrías conseguir más amigos.
-¡¿Eh?! Na-Naruto-kun… ¿va-vas a dejar… de ser mi amigo? –preguntó ella, deprimiéndose un poco.
-¡No! –exclamó él, y Hinata lo miró. – Me refiero a que… bueno, tal vez quieras aprender a hablar con más personas. –Hinata asintió, mirándolo. –Eres una buena persona, seguramente le caerías bien a muchos-ttebayo.
-Ummm… no lo creo. –murmuró ella. –Soy aburrida.
-¿Quién te dijo eso? ¡No eres aburrida-ttebayo!
-Si-Si lo soy… -murmuró ella, y Naruto suspiró. No le gustaba que Hinata se menospreciara, y no era la primera vez que lo hacía.
-Pues yo no creo que seas aburrida-ttebayo. –dijo Naruto, metiéndose la comida a la boca. –Sasuke y Sakura-chan tampoco piensan eso.
-¿Co-como lo sabes?
-Ehhhh…-balbuceó Naruto, dudoso. Es cierto, Sasuke y Sakura nunca habían dicho eso, pero él estaba seguro de que era así. Hinata al ver que Naruto dudaba, se deprimió un poco.
-Lo ves… Na-Naruto-kun… ¿qué tengo que hacer… para ser interesante?
Entonces Naruto dejó de comer, y la miró fijamente.
-No tienes por qué cambiar por los otros, Hinata. Tú eres tú, eres maravillosa tal como eres. No cambies por los demás. –dijo él, mirándola decidido y ella se sonrojó un poco, y luego sonrió.
-Sí.
-Nos agradas a nosotros, así que no veo por qué no le agradarás a los otros. ¿Quieres… intentarlo? Hablar con los demás. Nosotros te ayudaremos. ¡Te volveremos alguien que pueda hablar con varias personas-ttebayo! Así ya no tendrás miedo de acercarte.
-U-Ummm… gracias. –dijo ella, asintiendo y sonriendo. De repente unos fuertes golpeteos se escucharon en la puerta, y Naruto se rascó la cabeza.
-¿Quién podrá ser? –preguntó Naruto, y se encaminó hacia la puerta, abriéndola. Sin embargo lo que vio lo dejó pálido.
-¡NARUTOOOOO!
-¡¿Neji?! –exclamó Naruto pálido, al ver el aura demoniaca de Neji.
-¡Neji-niisan! –pudo escuchar a Hinata. Se adentró en el apartamento haciendo a un lado a Naruto y pudo ver a Hinata, de pie al lado de una mesa con dos desayunos. Neji se acercó rápidamente y la abrazó. -¡¿Eh?!
-¡No seas tan imprudente! Estuve buscándote por todos lados cuando Hanabi me dijo que habías desaparecido. Incluso fui al cementerio varias veces para ver si estabas allí. ¡No has estado muy bien de salud, ¿Qué tal si te hubieras desmayado en la calle?!
-E-Estoy bien, Neji-niisan.- dijo Hinata, y Neji se apartó, aliviado al ver que Hinata se encontraba bien. Se giró hacia Naruto, acercándose a él y lo miró con ojos amenazadores. –Naruto, ¿no le habrás hecho nada a mi prima, o si? Porque donde te hayas aprovechado de ella, te juro que-
-¡Yo no soy de esos-ttebayo! –exclamó Naruto, indignado.
-Na-Naruto-kun no ha hecho nada malo, Neji-niisan. –dijo Hinata, y Neji suspiró. Entonces Neji vio las manos de Hinata, y vio que tenía un par de curitas.
-¿Qué te pasó? –preguntó el, acercándose hacia su prima presurosamente y tomando sus manos para examinarlas.
-Ah, me corté con un vidrio. Pero no es nada, Neji-niisan.-dijo Hinata dulcemente, y Neji miró a Naruto fulminantemente.
-¡¿La cortaste?!
-¡No! –exclamaron ambos a la vez. –Hinata se cortó con los vidrios de un vaso que cayó al piso y se rompió-ttebayo.
-Hmmm… ya veo. ¿Y tú le pusiste esas curas? –preguntó Neji, y Naruto asintió. Neji soltó las manos de Hinata y suspiró. –Hanabi me dijo lo que pasó, cuando hablé con ella por teléfono. Gracias por cuidar de ella, Naruto.
-Hehehehe, no es nada-ttebayo –rio Naruto nerviosamente.
-Te he traído ropa, Hinata. –dijo Neji, descolgándose un bolso que traía en la espalda y mirando a su prima. –Será mejor que nos vayamos. En casa están preocupados.
-¿Eh? Pe-pero… quiero terminar de desayunar con Naruto-kun… -murmuró ella, deprimiéndose un poco. No quería irse, quería estar con Naruto, pero sabía que eso no era posible. Su padre y Hanabi deben estar preocupados…
-Deja que al menos termine de comer, Neji. –dijo Naruto, y Hinata lo miró, sonriendo casi al instante. Naruto se rascaba la barbilla con el dedo índice, y se veía algo avergonzado.
Naruto tampoco quería que ella se fuera.
.
-¡Naruto! ¡Llegamos-ttebane! ¿Eh? –exclamó Kushina animadamente, irrumpiendo en el apartamento de su hijo junto con Minato. Se quedó extrañada al ver a Naruto desayunar junto con Hinata y su primo Neji.
-"¿Cómo rayos terminé quedándome a desayunar?" –pensó Neji, con un tic en su ojo.
-¡Mamá! –exclamó Naruto, sonriendo.
-Vaya, conque están en un desayuno múltiple sin nosotros. –comentó Minato, sonriendo. Dirigió su vista hacia Hinata y Neji–Oh… ustedes…
De repente Kushina se acercó rápidamente a Neji y a Hinata.
-¡Neji! ¡Hinata! ¡Ustedes encontraron a mi hijo-ttebane! ¡Les estoy muy agradecida!
-¡¿E-Eh?! –musitó Hinata, sorprendida. Minato también se acercó, él también les estaba agradecido.
-Queremos invitarlos a una parrillada en nuestra casa que haremos mañana al medio día. –dijo Minato sonriendo- Por supuesto, Hiashi, Hanabi y Hizashi también pueden ir, al igual que Sasuke y Sakura. Queremos agradecerles a ustedes dos y a Hiashi lo que hicieron por nosotros.
-No fue nada. –dijo Neji, sonriendo confiadamente. –Despues de todo fue gracias a Hinata.
-¡¿E-E-Eh?! ¡E-Eso no es-!
-Puede que yo también ayudara, pero tú fuiste la que empezó con todo esto, ¿o no? – le preguntó Neji mirándola, cruzando los brazos.
-Pe-Pero…
-Asistiremos. –dijo Neji sonriendo, a lo que a Kushina le brillaron los ojos y sonrió complacida.
-¡Entonces que no se diga más! ¡Mañana haremos una gran reunión-ttebane!
¿Reunión? ¿Osea fiesta?
-E-Esto…creo que yo… mejor paso… -murmuró Hinata, a lo que todos la miraron extrañados. Neji la miró preocupado, sabia el por qué, pero los demás parecían no entender por la expresión en sus rostros.
-¿Eh? ¿Qué estás diciendo, Hinata? ¿No quieres ir a la casa de mis padres? –preguntó Naruto extrañado al ver la reacción de Hinata.
-No-No es eso… so-solo que yo… ummm…
-Hinata no es de fiestas y esas cosas. –dijo Neji, cubriendo a Hinata. –No le gustan mucho que digamos, ya que normalmente siempre las pasa sola.
-Ne-Neji-niisan… -murmuró Hinata, avergonzada. Su primo no tenía por qué decirles eso. La cara de Naruto pareció transformarse en comprensión, seguida de la de Minato y Kushina.
- No es exactamente una fiesta, Hinata-chan. –dijo Kushina, a lo que Hinata la miró. –Sólo nos vamos a reunir para comer carne y pasar un buen rato, en realidad queremos hacer algo para compensarles aunque sea al menos esto.
-¡Además no estarás sola-ttebayo! No hay nada de qué preocuparse. –dijo Naruto sonriendo. Hinata asintió, algo dudosa. Confiaría en Naruto.
-¡Entonces que no se diga más! –exclamó Kushina emocionada. Luego, sacó una hoja de papel y se la entregó a Neji. –Esta es la dirección de nuestra casa. Naruto tampoco ha ido, ¿verdad? –preguntó esto último mirando a su hijo.
-¿En dónde es? –preguntó Naruto, curioso.
-Veamos… -murmuró Neji, mirando aquel pedazo de papel. Su cara se transformó en sorpresa - pero este sector…
-¿Qué pasa, Neji-niisan?
-En este sector se encuentran las casas con mayor estrato de la ciudad. Está a quince o veinte minutos de aquí.
-¿Eh? –musitó Naruto, sorprendido. -¿Ustedes son ricos?
-Hahahaha, claro que no. Pero tenemos un buen hogar. –dijo Kushina. –No somos ricos-ttebane.
-Umm… ¿Naruto-kun no… irá a vivir con sus padres? –preguntó Hinata, algo dudosa.
-La verdad… decidí que esperaría a ero-sennin para tomar una decisión. Ya tengo 17 años, pero por otro lado es cierto que nunca he vivido con mis padres. Si ero-sennin regresa y encuentra el apartamento vacío se volverá loco. –dijo Naruto, a lo que Kushina asintió.
-¿Ero-sennin?
-Es mi padrino. Yo le digo así porque es un pervertido-ttebayo. – resopló Naruto, a lo que Hinata rio. Kushina sonrió al verlos.
-Veo que ya han solucionado sus problemas-ttebane. –dijo Kushina sonriendo. –Me alegro mucho. No me gustaría ver a mi hijo peleado con la linda Hina-chan.
-¡¿Eh?! –exclamó Hinata, poniéndose roja. -¡No-No-No soy para nada bonita! –se excusó, moviendo sus manos nerviosamente frente a Kushina.
-Heee… vamos, no digas eso, Hinata. –dijo Minato, participando en la conversación. - Yo creo que Naruto piensa todo lo contrario.
-¡¿Eh?! –exclamó ella de nuevo, para mirar a Naruto quien se veía avergonzado.
-Pues… yo si pienso que Hinata es bonita-ttebayo. –murmuró Naruto, un poco sonrojado.
Y bueno, la reacción es obvia.
-¡Ah! ¡Hinata!
Se desmayó.
Cuando Hinata despertó se encontraba en la residencia Hyuuga. A su lado, Neji y Hanabi la miraban preocupados, mientras ella enfocaba los objetos a su alrededor. Se encontraba en su habitación, y ya no tenía puesta la ropa de Naruto.
-¿Qué pasó, nee-sama? Te encontré ayer desmayada en la calle, nos preocupaste mucho.
Hinata se descolocó ante eso. ¿Todo había sido un sueño? Se deprimió ante eso.
-¿Entonces… nada fue real?
Hanabi la miró confundida.
-No sé de qué hablas. –y Hinata suspiró pesadamente, deprimiéndose.
-Oye, Hanabi. No es gracioso. –dijo Neji mirando a Hanabi con una mirada reprobatoria. De repente Hanabi se echó a reír.
-Es que no pude evitarlo, hehehe…
-No entiendo… -murmuró Hinata, confundida. Neji le dio un golpecito en la cabeza a Hanabi, haciendo que ella se quejara del dolor.
-No fue un sueño, Hinata. Hanabi solo estaba burlándose de ti. Esta mañana fui a recogerte al apartamento de Naruto, pero como te desmayaste Kushina al ser la única mujer presente te cambió de ropa. Tuve que traerte cargada en mi espalda hasta aquí, incluso traje tu uniforme, que ya se había secado.
-¿Eh? –musitó ella, alegrándose. -¿Fue real?
Neji asintió, y Hinata sonrió inconscientemente.
-¡Qué bueno! –exclamó ella feliz. Neji y Hanabi se miraron confundidos, pero luego sonrieron. Hinata ni siquiera estaba avergonzada porque Kushina la había visto desnuda.
Hinata sabía que estaba en paz con Naruto, pero aun Sasuke y Sakura… tenía que hablar con ellos pronto. Sonrió, aprovecharía para verlos mañana.
Su padre regresó del trabajo al medio día, ya que era sábado. El patriarca Hyuuga se alegró mucho al ver a su hija sana y salva, pero le dio una reprimenda a su hija por lo sucedido. Sin embargo se sintió feliz al ver que Hinata ya no se veía pálida, y tampoco tenía ojeras. El Uzumaki realmente había cuidado de ella.
Al día siguiente…
-Aquí es… -murmuró Sakura, viendo la dirección de aquella casa. Era bastante grande y espaciosa con jardines amplios. -¿Qué clase de personas son los padres de Naruto?
-Hmp. No lo sé. –bufó Sasuke. -¿Ya es hora de entrar?
-Sí, vamos.
.
-¡Ah! ¡¿Hinata?! –exclamó Sakura sorprendida al ver a Hinata en la gran sala de aquel lugar. -¡Ahora si no te escapas! ¡Tenemos que hablar contigo!
-Espera… -murmuró Sasuke, detallando a Hinata. Ella se sonrojó ante eso. –No estás pálida. Tampoco tienes ojeras. ¿Qué pasó?
-U-Ummm… verán-
-¡Oh, ya han llegado-ttebane! –exclamó Kushina, haciendo presencia en el lugar. – Hiashi, Hizashi, Neji, Minato y Hanabi están en el jardín de atrás. ¡Tenemos toda una barbacoa allá afuera!
-¿Una barbacoa? ¿Se refiere a un asado? –preguntó Sakura confundida, a lo que Kushina asintió.
-Hmp. ¿Dónde está el dobe?
-¿Dobe? –preguntó Kushina confundida, a lo que Sakura reaccionó.
-¡A-Ah! Es que Sasuke-kun le dice así a Naruto, mientras que Naruto le dice "Teme". –dijo Sakura, intentando imitar la última palabra como lo diría Naruto.
-Heeee… ya veo. Naruto aún no ha llegado. ¿Lo esperarán aquí?
-Sí. Además tenemos que hablar con Hinata un momento. – dijo Sakura, a lo que Hinata respingó nerviosa.
-Entiendo. Entonces cuando estén listos vayan a reunirse con nosotros, ¿de acuerdo?
-Sí, muchas gracias. –dijo Sakura sonriendo, mientras Kushina desaparecía de la escena. Inmediatamente, los ojos jades y amenazantes de Sakura se clavaron en Hinata.
Hinata se puso nerviosa. Esto se iba a poner feo.
-Hinata, ¿Por qué nos has estado evitando? Entiendo que tú y Naruto tengan problemas, pero este no es el modo de solucionarlo, ¿sabes? Verás… Naruto nos contó que gracias a ti él se reencontró con sus padres. No debes creer que él quiere disculparse contigo solo por agradecimiento. Él… realmente te aprecia, Hinata, al igual que nosotros. No olvides eso. ¡¿Además por qué tienes que evitarnos a nosotros?! ¡Somos tus amigos!
-Sa-Sakura-san…
-Sakura… creo que hay algo… -murmuró Sasuke, entrecerrando la mirada. Hinata se cubrió con sus brazos, como si el Uchiha tuviera visión de rayos X.
-¿Uh? ¿Qué cosa?
-Y-Yo… ya estoy mejor. –dijo Hinata, con un poco de temor. -Na-Naruto-kun y yo hablamos el viernes en la tarde, y… arreglamos las cosas.
-¿Eh…? ¿Es en serio? –preguntó Sakura, a lo que Hinata asintió sonriendo. -¿De verdad? –Hinata volvió a asentir. -¿Pero…cómo…?
-¡Lamento haber actuado así estos días! ¡Perdónenme! –exclamó ella, inclinándose ante ellos. Sasuke y Sakura suspiraron, algunas cosas de Hinata no cambiarían.
-Yo soy quien debería estar molesta. –dijo Sakura. –Pero soy consciente de tu situación Hinata, así que todo está bien. Te perdono.
-Hmp. Supongo que yo también.
-Gra-Gracias. Muchas gracias.
-Sin embargo no deberías olvidar que somos tus amigos y estaremos ahí para ti. Puedes confiar en nosotros.
-Sí. –respondió Hinata, sonriendo.
-Espera, ¿el viernes en la tarde? –pregunto Sasuke, percatándose de algo. -¿Cómo fue que se encontraron Naruto y tú el viernes en la tarde? Tú habías salido del instituto varias horas antes.
-E-Eh… verán, yo…
-¡Ya llegué-ttebayo! –se escuchó la voz estruendosa del rubio, a lo que Sakura suspiró. Había interrumpido en el momento menos oportuno. A los segundos pudo verse a Naruto entrar en la sala, con Neko-chan en sus brazos. Entonces se percató de la situación.
-¿Trajiste a Neko-chan? –preguntó Sakura.
-Bueno, no podía dejarlo solo. –y tras dirigirle un par de palabras al gato, lo soltó para que caminara libremente.
-Sí que eres inoportuno, dobe. –bufó Sasuke.
-Naruto… ¿Por qué no nos dijiste que habías hablado con Hinata? –le preguntó Sakura, algo molesta.
-Hehehe… ¿ups? –rio el rubio nervioso, rascándose detrás de la nuca. Hinata se sonrojó, le encantaba la sonrisa de Naruto. Pero Sakura tenía una cara de querer matarlo.
-Habla, Hinata. ¿Cómo se encontraron Naruto y tú si había salido horas antes? –insistió Sasuke, y Hinata se tensó.
Así, Hinata les contó a Sasuke y a Sakura lo sucedido –intentando omitir partes vergonzosas bajo la lluvia- , mientras se disculpaba varias veces. Naruto solo pudo suspirar ante eso, Hinata nunca cambiaría.
-No puedo creerlo… ¡¿Cómo pudiste ser tan irresponsable?! –le reclamó Sakura, enojada. -¡En ese estado, bajo la tormenta…! ¡Quién sabe qué hubiera pasado si Naruto no te hubiera encontrado!
-Ummm… estaba visitando a mi madre.
-No soy tonta, Hinata. ¿Tanto tiempo, bajo la lluvia? ¡Tienes que cuidar un poco más de ti!
-Pe-Pero ya estoy bien… -murmuró Hinata, jugando con sus dedos. –Naruto-kun cuidó de mí…
Sakura notó como Hinata se sonrojó un poco, y se extrañó. Miró a Naruto, quien parecía no percatarse de ello.
-Hinata. –la llamó Sakura.
-¿Si?
-¿Puedo…darte un abrazo?
-¡¿Eh?! –eso la dejó fuera de base. Pero terminó por asentir, y Sakura corrió a sus brazos.
-¡Dios, nos preocupaste demasiado estos días! ¡No vuelvas a alejarte así! –reclamó Sakura, aferrándose a Hinata. La chica correspondió al abrazo lentamente.
-S-Sí. Lo siento, Sakura-san. –murmuró Hinata sonriendo, mientras que Naruto y Sasuke sonreían viendo la escena.
-¡Ahhh! ¡Vamos, Sasuke! Creo que necesitan "tiempo de chicas" –dijo Naruto, haciendo comillas con sus dedos.
-Tu mamá tiene una barbacoa en el jardín de atrás. –escuchó Hinata la voz de Sasuke alejarse.
-El jardín de atrás, ¿uh? ¡Pero si esta casa es enorme-ttebayo! ¿Cómo será el jardín de atrás?
Cuando ya no se pudieron oír más las voces de Naruto y Sasuke, Sakura se separó de Hinata y la miró con sus ojos brillantes.
-Estás enamorada de Naruto. –afirmó.
¡¿Cómo la descubrió?!
-¡¿Eh?! ¡N-N-N-N-N-No es cierto! –se excusó Hinata, enrojeciéndose y moviendo sus manos desenfrenadamente.
-¡Si lo es! Vi como lo mirabas… -le dijo Sakura picarona, codeando a Hinata.
-U-Ummm… ¡no es verdad!
-¡¿Desde cuándo?! ¡¿Desde cuándo te gusta?! –exigió saber Sakura con estrellitas en sus ojos.
-A-A-A mi… no-no me gusta… -murmuró Hinata, nerviosa. –A-Además… yo-yo no le gusto…
-Hmmmm… -murmuró Sakura. –Estas enamorada de él, no hay duda. Ya admítelo.
-Yo-Yo no…
-Hinata… -le dijo Sakura, sonriendo confiada. – No sabes mentir. Estas enamorada de él, ¿no?
Hubo unos segundos en los que ninguna de las dos hizo nada. Sakura estaba expectante y Hinata solo mantenía la cabeza agachada, roja como un tomate. Una sonrisa apareció en el rostro de Sakura cuando vio a Hinata asentir lentamente, muy avergonzada.
-¡Lo sabía!
-¡A-A-Ah! ¡No-No grites!
-Ups, lo siento. –dijo Sakura, dándose un golpe mental a sí misma.
-No-No se lo digas, por favor… -murmuró Hinata, sonrojada, jugando con sus dedos.
-Descuida, no le diré nada. ¿Y? ¿Qué harás?
-Nada…
-¡¿Cómo que nada?!
-Él… creo que está enamorado de alguien más… -murmuró Hinata deprimiéndose, recordando cómo había escuchado decir a Naruto el nombre de Sakura mientras dormía.
-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! –gritó Sakura llena de sorpresa, y un Naruto preocupado se dejó ver allí, al lado de Neji.
-¡Sakura-chan!
-¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?! –exclamó Neji, mirando para todos lados buscando algo sospechoso.
Sakura empezó a reír nerviosamente, mientras Hinata mantenía la cabeza gacha muy sonrojada. Ahora Sakura lo sabía, pero por su reacción adivinaba que Sakura no le correspondía a Naruto. Sintió pesar de Naruto al ver que sus sentimientos no eran correspondidos.
No pensó en aprovecharse de eso ni un minuto. En realidad sentía lastima por el rubio.
-¡Hahahahahaha! ¡No es nada! ¡No es nada! –exclamó Sakura, riéndose nerviosamente. Casi habían sido descubiertas hablando de aquel tema.
Naruto bufó y Neji suspiró.
-Yo escuché un grito-ttebayo. –resopló Naruto.
-No hagan tanto escándalo. Hmp, las chicas de hoy en día… -murmuraba Neji, mientras se daba la vuelta para irse. Naruto lo siguió.
-Sa-Sakura-san… -murmuró Hinata, llamando la atención de Sakura. -¿A ti… quien te gusta?
-¡¿AH?!
-Ummm… pe-perdón si pregunté algo indebido.
-¡No es indebido, Hinata! Solo que… no te diré su nombre aun, pero… ¿sabes? Él es una persona maravillosa. Es muy decidido, y tiene un gran corazón. Puede que a veces se vea un poco serio cuando se requiere, pero cuando sonríe… tiene la sonrisa más maravillosa del mundo. Es algo testarudo a veces, pero es una de las cosas que más me gusta de él. Podría decirse… que yo lo amo, Hinata.
-Ya-Ya veo… -murmuró Hinata, sonriendo con algo de falsedad. -¿No… me dirás quién es?
-Hehehe, es un secreto, Hinata. Pero no te preocupes, pronto lo sabrás. Solo te diré que tú lo conoces. Bien, ¿Entonces vamos con los otros?
-Si… solo… quiero buscar a Neko-chan. Iré en un momento. –dijo Hinata, sonriendo. Sakura asintió, y salió del lugar.
En cuanto Sakura salió de la sala, el corazón de Hinata se estrujó.
Esa descripción…
Es muy decidido, y tiene un gran corazón.
Ciertamente a Naruto se le salía la decisión hasta por los poros. También sabía que el Uzumaki tiene un corazón muy grande. Un ejemplo claro era haberla salvado a ella de su soledad, y quererla ayudar a hablar con más personas.
Puede que a veces se vea un poco serio cuando se requiere, pero cuando sonríe… tiene la sonrisa más maravillosa del mundo.
Recordó el par de veces que vio a Naruto sin una sonrisa en su rostro. Recordaba la ira en el rostro de Naruto cuando peleaba con Neji, y también cuando él le gritó en aquel salón vacío. Y si se trataba de sonreír… Naruto tenía la sonrisa más maravillosa de todas.
Es algo testarudo a veces, pero es una de las cosas que más me gusta de él.
Naruto era el rey de las personas testarudas. A él no le importaba intentar cosas que parecieran imposibles. Intentó enfrentarse a Neji a pesar de no tener oportunidad, y protestaba si algo no le gustaba. Sin embargo esa es una de las cosas que le gusta de Naruto.
Lo amo, Hinata.
Si era así, ¿Por qué Sakura había reaccionado de esa manera cuando descubrió que a ella le gustaba el rubio?
¿Se estaría equivocando? ¿O Sakura era una excelente actriz?
Tal vez… tendría que esperar un poco más. Y seguir observando.
.
-¡Salud! –exclamó Kushina, levantando un vaso de jugo al aire. Todos allí la imitaron, gritando "¡Salud!"
-Ehh… bien, ahora… -decía Minato, mientras todos comían carne asada. – Queremos manifestarles a Hiashi, Neji y a Hinata nuestro agradecimiento. Por habernos reunido con nuestro hijo, les estaremos para siempre agradecidos. Cuando tengan algún problema, no importa de qué miembro de su familia se trate… nosotros haremos lo que esté en nuestras manos para ayudarlo.
-Minato… -murmuró Hiashi sorprendido. –Ya dijimos que no fue nada.
-¡Fue mucho, Hiashi! Sin su ayuda, quien sabe cuánto tiempo nos hubiera tomado encontrar a Naruto por toda Konoha… les estamos muy agradecidos.
-Creo que están exagerando todo esto… -insistió Hiashi –No fue para tanto.
-¡No digas eso-ttebane! ¡Gracias a ustedes ahora tenemos a nuestro retoñito con nosotros!
-¡¿JA?! ¡¿Retoñito?! –dejó salir Naruto, quien casi se atraganta con el jugo. -¡No soy un retoñito-ttebayo!
-Vamos, vamos, no te avergüences hijo. ¿Qué tiene de malo que una madre halague a su hijo? –dijo Kushina, intentando molestar a Naruto. Minato lo veía en su mirada.
-Gah… pues ese no es un halago-ttebayo. –murmuró Naruto algo molesto, mientras Sasuke se reía por lo bajo. -¡Deja de reírte, teme!
-Vaya Naruto, tienes una madre muy particular. –dijo Sakura en tono de burla.
-Sa-Sakura-chan… tú también… -murmuró Naruto derrotado, y volteó a ver a Hinata - Hinata es la única que no… ¡¿Ah?! –sus palabras murieron en su boca al ver que Hinata también se reía. -¡Hinata, no te rías de mi-ttebayo!
-Hahahaha, lo siento… es que…hahahaha…. Es muy gracioso… -decía Hinata con dificultad a causa de la risa. Naruto se sintió derrotado, pero al mismo tiempo feliz.
Le gustaba ver a Hinata reír. Aunque se estuviera riendo de él.
.
La tarde transcurrió entre risas y alegría. Los adolescentes se juntaron para hablar mientras que los adultos hicieron lo mismo. A Hinata le costaba integrarse a la conversación, pero hacia lo que podía.
-¿Y si jugamos a las escondidas? –propuso Hanabi, sonriendo. Sasuke y Neji la miraron como si estuviera loca.
-¡¿Jaaaaa?! ¡Claro que no! ¡No somos niños, Hanabi! –protestó Neji.
-¿Qué tiene de malo? Incluso si se es adulto no debe perderse el espíritu infantil. –protestó Hanabi.
-Podríamos intentarlo. La casa es bastante grande. –opinó Sakura, a lo que Naruto estuvo de acuerdo.
Hinata comenzó a preocuparse. ¿Jugar a las escondidas? No, ella definitivamente no podía… no sabía cómo… ¿y si hacia algo mal?
-¿Qué opinan ustedes dos, Sasuke-kun, Hinata? –preguntó Sakura, mirándolos.
- Pues ya qué. –murmuró Sasuke algo fastidiado, a lo que Sakura sonrió. Sakura miró a Hinata, quien se veía algo asustada. -¿Hinata?
-E-E-Eh… yo…
-¡No te atrevas a decir que no, nee-sama! ¡Vamos, será divertido!
-Divertido… pe-pero yo…
-¡Entonces está decidido! ¡Vamos a hacerlo! ¡Neji nos buscará! –exclamó Hanabi emocionada.
-¡¿Ahhhh?! ¡¿Por qué yo?!
-¿Prefieres esconderte? –preguntó Hanabi con una sonrisa burlona en su rostro.
-… Tienes razón, contaré.
.
-Son como niños, ¿no? –comentó Kushina, viendo a Neji contar tapándose los ojos mientras los demás corrían a esconderse.
-Todo es plan de Hanabi. –dijo Hiashi. –Sabe que Hinata nunca ha podido jugar con otros niños…
-Oye… Hiashi. ¿Te importaría hablarnos acerca de eso? Naruto nos comentó algo, pero seguramente tú podrás informarnos mejor.
- ¿Para qué quiere saber eso, Minato-san? –le preguntó Hizashi, extrañado.
-Solo curiosidad. Es solo que nunca pensé que las personas tímidas sufrirían tanto.
-Probablemente… es algo casi tan malo como el bullying, solo que la gente no lo ve. –dijo Hiashi, reflexionando. –Quedan marcas psicológicas. Puede que Hinata se recupere ahora, pero…
-¿Pero? –preguntó Kushina, interesada.
-Siempre estará en peligro de volver a recaer. Así como acabó de pasar hace algunos días. Al mínimo contacto con alguna sensación que le recuerde-
-Naruto no la dejará sola-ttebane. –interrumpió Kushina, con una sonrisa cómplice en su rostro. –Él siempre estará con ella.
-¿Eh? ¿Por qué lo dices? –preguntó Minato, sorprendido.
-Hehehehehe, por nada. Tal vez pronto Hinata pueda llamarme suegra-ttebane.
Hiashi escupió su jugo de la impresión.
-¡¿QUÉ?!
.
Hinata corría nerviosa por la casa, buscando donde esconderse. Ya todos habían encontrado un escondite, pero ella seguía vulnerable. Al escuchar como Neji estaba próximo a terminar de contar, se alarmó. Corrió escaleras arriba, tropezándose un par de veces.
-¡Allá voy! –escuchó a Neji gritar.
El miedo y los nervios la invadieron, y entró a una habitación al azar. Se encontró en una habitación con una cama, una mesita de noche y un closet que se confundía con la pared. ¡Ahí! ¡Era el lugar perfecto para esconderse! Se apresuró hacia aquel closet, abriéndolo y entrando en él. Cerró la puerta del closet rápidamente, y se sentó en el suelo.
-¡Ay!
Sólo que no se había sentado en el suelo. Sino en las piernas de alguien. El closet no era muy amplio.
-¿Hinata?
-Na-Na-Na-Na-Na-Na…
-¡Voy a encontrarloooooosss! –escuchó canturrear a Neji en el pasillo.
-Shhhh… no hagas ruido-ttebayo. –susurró Naruto. Hinata se ruborizó.
Escucharon los pasos de Neji por el pasillo, lentos y sigilosos.
-Sasuke, te estoy viendo.
-Maldición.
Hinata se tensó. Ya habían encontrado a Sasuke, no tardaría mucho para encontrarlos a ellos. Cuando sintieron los pasos de Neji dentro de la habitación, Naruto se aferró a Hinata por la cintura inconscientemente por el temor a ser encontrado, a lo que Hinata se sonrojó.
Afortunadamente el closet no era tan obvio, ya que parecía que era parte de la pared.
Cuando Neji salió de la habitación, Naruto suspiró aliviado. Hinata estaba roja como un tomate.
-Na-Naruto-kun… -susurró.
-No hagas ruido. Neji aún podría encontrarnos-ttebayo. –susurró él, a lo que Hinata asintió nerviosa.
.
La tarde transcurrió, y poco a poco todos fueron encontrados. Después de Sasuke, Sakura fue encontrada debajo de una cama, y Hanabi –quien casi no fue encontrada- estaba escondida detrás de un escritorio.
Pero aún había un problema.
-Vaya, esos dos sí que son buenos. Y pensar que Hinata nunca había jugado a las escondidas… -murmuró Neji.
-¿Quieres que te ayudemos a buscarlos? Ya han pasado dos horas, sería mejor buscarlos en serio. –comentó Sakura.
-Hmmm, está bien.
Neji, seguido de Sakura, Sasuke y Hanabi buscaron por los diferentes lugares de la casa. Decidieron no hacer ruido mientras buscaban, tal vez así le darían la sorpresa, ¿a quién encontrarían primero? Recorrieron las habitaciones, hasta llegar a una en particular.
-En esta tampoco están. –comentó Neji, suspirando.
-¿Qué es eso? –preguntó Hanabi, apuntado hacia la pared. Entonces Neji miró bien, y se percató. ¡Había un closet ahí!
-¿Miraste ahí, Neji? –preguntó Sakura, a lo que Neji negó. Sakura se acercó a abrir el closet, y cuando lo abrió vio algo que la enterneció.
Naruto y Hinata, ambos dormidos. Hinata estaba recostada en el pecho de Naruto y apoyaba su cabeza en la curvatura del cuello de Naruto, mientras que éste mantenía sus brazos alrededor de su cintura. Al parecer habían tardado en encontrarlos, y terminaron durmiéndose.
¿Quieren saber qué pasó? Naruto había terminado quedándose dormido por tanto esperar, y Hinata tímidamente decidió aprovechar la situación y recostarse en el pecho de Naruto. Claro, ella también cayó dormida.
-¿Están ahí?
Cuando Neji vio la escena, se quedó helado. Iba a matar a Naruto.
-¡Vaya, nee-sama! –Comentó Hanabi –Si que eres picarona, hehehe.
-Hmp. –bufó Sasuke.
-¡NARUTOOOOOOO!
Y luego un grito de niñita se hizo escuchar por toda la casa.
.
.
FIN
Ok no...
Ya quisieran ustedes que eso terminara ahí, Naruto asesinado por Neji y Hinata casandose con un multimillonario, pero no U.U
Esto continuará en el próximo capítulo.
Les cuento que Boruto ya se estrenó, y yo me estoy muriendo por no poder verla. ¡Y los spoilers solo me hacen sentir mal, así que decidí dejar de verlos!
Quiero decirle a J. A. Uzumaki que me empecé a ver Charlotte (que me lo recomendó) , y está muy bueno! Amo la contrariedad que hay entre Yusa y Misa, aunque el ultimo capítulo estuvo impactante... lo dejaron en la mejor parte, desgraciados!
¡Muchas gracias a todas las personas que se han molestado en dejarme un review! Sin ustedes mi motivación sería menor, ustedes son la gasolina de este fic, asi que ¡mil gracias!
Y gracias tambien a aquellos que dejan esta historia en Favoritos - que aunque dejar fav sin comentar es como tocarme una teta y salir corriendo se les agradece-
Chelsea: ¿Y a ti que te van a tocar? Si eres una plaaaaaaaaaaaaanaaaaaaaaaaaaa
¡No es cierto!
Chelsea: Ok, ok, no es cierto, pero tampoco es que tengas mucho.
*se cubre* Cállate, pervertida.
Y no se preocupen, porque...
Este fic continuará...
¡Nos leemos en la próxima!
.
Soredewa Minna-san!
Matta ne!
.
