Hola! Si se que les gustaría que actualizara más seguido pero con la Universidad cada vez tengo menos tiempo. Estoy súper emocionada porque ya vamos en el capitulo veinte, sinceramente nunca pensé que llegaría a ser una historia tan larga.

Agradezco como siempre absolutamente todos sus review, y doy la bienvenida a las nuevas lectoras que comentaron! Sin más que agregar, las dejo con el capitulo.

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen...


Capitulo Veinte:

Las miradas de los integrantes del Glee Club se entrecruzaban, algunos gratamente sorprendidos, otros confundidos y otros simplemente no se sentían cómodos con el hecho de que un solista estrella de otro coro llegara al Glee Club, porque la última vez que eso había ocurrido las cosas no habían terminado muy bien.

-No se supone que tiene que audicionar primero, es la regla Señor Shue-. Expresó Santana quien mantenía sus brazos cruzados-.

-Lo sé Santana, pero Francis tiene logros que la preceden pensé que no sería necesario-. Contestó el maestro-.

-No se me hace justo, creo que todos los que quieran entrar, deben hacerlo -.

Brittany mirada a Santana, la conocía lo suficiente como para saber que lo que le molestaba no era que entrara sin audicionar, lo que le molestaba ya era el simple hecho de que estuviera ahí, cerca de Kayle. Y eso la hiso dudar, le produjo una contracción en el pecho, tal vez Santana aunque no lo aceptara seguía teniendo dudas.

-Creo que tiene razón Señor Shue, eso si le pido que me de hasta mañana para preparar una canción-. Dijo Francis condescendiente-.

Kayle la miró sorprendida, ya se había preparado para contenerla de que se pusiera a discutir con Santana, esperaba una reacción más confrontacional, no una sonrisa y responderle de buena manera, ni siquiera con ironía, nada. Le tomó la mano para que fueran a sentarse, no estaba segura de si eso era una táctica o era que la rubia realmente venía en son de paz, pero le gustaba esa nueva actitud que estaba mostrando hasta ahora, su ex novia.

La clase prosiguió de manera relativamente tranquila, eso sí, se notaba la ausencia de cierta castaña que nunca paraba de dar sugerencias ni de cantar en las clases. A todos les parecía extraño, debía ser algo muy importante lo que estuviera reteniendo a la pequeña diva.

Rachel seguía luchando con la puerta, no se resignaba a quedarse ahí, no quería quedarse quieta ni por un segundo y enfrentar la mirada de Quinn, quería olvidarse que la rubia estaba a menos de un metro suyo, se rehusaba a ser intoxicada por ese aroma tan característico que ya comenzaba a invadir sus fosas nasales. Quinn por otro lado se había sentado a un costado y tenía sus rodillas dobladas, cada cierto tiempo apoyaba su rostro en ellas, Rachel le estaba produciendo un dolor de cabeza con ese loco e incesante afán de no rendirse.

-Puedes quedarte quieta, tanto golpecito me esta dando jaqueca-. Pidió la rubia no muy amablemente-.

-Pues si tanto te molesta cúbrete los oídos-. Respondió en el mismo tono y siguió en su labor-.

-¡Dios eres realmente necia! Ya has girado la manilla con fuerza, has golpeado la puerta, has gritado ¿y te has dado cuenta? ¡Seguimos aquí! Así que ya para un poco quieres-. Expresó la rubia levantándose de dónde estaba-.

Rachel sintió como sus mejillas se volvían rojas de la pura ira que se estaba apropiando de ella, ¿Quién se creía que era Quinn para hablarle así?. Ya no estaban en su segundo año en Mckinley, dónde ella se dejaba amedrentar e insultar por la temible capitana de las Cheerios, las cosas habían cambiado y ella ahora se hacía respetar.

-¡Por lo menos hago algo! No me quedo sentada esperando a que todo llegue a mí por el simple hecho de ser ¡oh!-. Su mano en su boca como gesto dramático-. La magnifica e intocable Quinn Fabray-. Contestó sarcásticamente-.

Quinn disminuyo la distancia en forma amenazante, sus ojos mostraban un verde oscuro que dejaba entre ver cada palabra que se había tragado desde que volvió a Lima. Soltó una risa irónica, cargada de superioridad, eran esos momentos dónde no salía a la luz la mejor parte de la rubia.

-Sabes, ni siquiera voy a gastar mis palabras en alguien que esta tan centrada en girar sobre si misma, que cree que todo "debe" salir como ella espera, así que vamos sigue con tu trabajo, y hazle entender que como eres Rachel Berry ¡La maldita puerta se tiene que abrir!-. Exclamó perdiendo la compostura-.

Quinn iba a volver al lugar que había ocupado con anterioridad, se giró, pero Rachel la detuvo bruscamente, sosteniendo con fuerza excesiva el brazo de la rubia que la miraba atónita.

-No me vengas ahora que soy yo la egocéntrica, porque la única que siempre ha pensado que es lo mejor para ella y sólo para ella, eres tú, y si espero cosas, es porque me esfuerzo y doy lo mejor de mi para que así sea, no dejo las cosas a medias, no dejo a las personas simplemente porque necesito "nuevas experiencias", ¡No me olvido de a quienes le hice una promesa!-. La castaña manteniendo la mirada-.

El ímpetu inicial con que enfrentó a Quinn estaba disminuyendo considerablemente, esos ojos verdes la miraban ya no con rabia, ni con sarcasmo menos con superioridad, la miraban con una pena y un desconcierto, que hacían que su corazón se acongojara, tanto que ahora sólo pensaba en abrazarla, en olvidar todo y así poder probar esos labios, que ahora tiritaban levemente, ante su cercanía.

La rubia estaba atrapada en esos expresivos ojos cafés. Ya aunque lo quisiera no conseguía sentir ira, aunque lo deseara con toda su alma no podía odiarla, se sentía tan indefensa ante ella, no lograba reconstruir esos muros que tenía antes de sentir eso tan grande por Rachel. Estaba vulnerable y a punto de cerrar esa brecha que le impedía tener eso que tanto deseaba. Pero recordó, las palabras de Finn volvieron a su mente como si lo tuviera al lado repitiéndoselas, y la imagen de Rachel se hacía lejana, tanto como las frases antes dichas por la pequeña diva, que carecían de sentido. No había sido ella quien rompió su promesa, no había sido ella quien la olvido, no había sido ella quien la había lastimado tanto que sintió romperse su maldito corazón en mil pedazos.

-¿Me estás jodiendo?…cómo puedes decir eso, ¡Fuiste tú!-. Exclamó volviendo a una posición defensiva-.

-¿Fui yo que?-. Preguntó contrariada la castaña-.

-No sigas jugando conmigo Rachel Berry, tú sabes perfectamente de lo que estoy hablando, no puedes culparme a mi, cuando fuiste tú quien se cansó de esperarme y se refugió en los brazos del primer idiota que se le cruzó, sin siquiera decírmelo ¡Me mentiste!-. Expresó la rubia conteniendo las lágrimas-.

-Eso no te lo voy a aguantar Quinn Fabray, no voy asumir tus errores, ¡Tú eres quien se besaba con la primera zorra que le coqueteara!-. Exclamó haciendo un ademán y dirigiéndose a buscar algo a su bolso-.

Quinn quedó perpleja con un gesto que indicaba que aún no procesaba lo dicho por Rachel. Estaba impresionada por la acusación y también por el lenguaje utilizado por la castaña, quien no acostumbraba a pronunciar malas palabras, menos una tan ofensiva. Eso era tan impropio de la Rachel Berry que ella conocía.

-Sigo sin entender de lo que hablas, yo iba a volver por ti para estar juntas y que pasa…ía Quinn sin quitar su vista de Rachel-.

-¡Deja de mentir!-. Exclamó arrojándole la revista a Quinn-. Ahí esta, la tengo porque me ayuda a no volver a tus brazos, me recuerda que rompiste tu promesa de ser sólo mía-. Le reclamaba la castaña-. ¡Además de esa cuantas más Quinn! ¡Cuantas!-.

La rubia nunca la había visto, no era de comprar revistar de espectáculo, prefería las del National Geographic o algunas de arte, no le gustaba la idea de comprar algo que lo único que hacía era ganar dinero a costa de exponer la vida privada de alguien famoso o relativamente conocido, eso no era moralmente correcto. Pero se estaba desviando del punto, ¿Qué quería Rachel que viera ahí? ¿Por qué se la había tirado por la cabeza en evidencia de su mentira?. Comenzó a buscar página por página, hasta que entendió. Ahí estaba ella, en una secuencia de fotografías sacadas de contexto para hacer parecerlo como un romance. "La rubia misteriosa que conquisto el corazón de Charlotte", decía el titular. Llevó una mano a su frente, cómo podía tener tan mala suerte, ¡Si ella se demoro un segundo en alejar a la chica! ¡Un maldito segundo y habían tomado una fotografía!

Suspiro profundo e intento relajarse, debía dar una explicación. Aunque, ¿Rachel se la merecía? Porque ella nunca había querido besar a la chica, fue algo que escapo de su control, prácticamente fortuito, mientras que la castaña, se había arrojado a los brazos de Finn, sin siquiera darle la oportunidad de explicarlo, sin tomar en consideración todo lo que habían vivido juntas.

-Esto no fue nada, ella me besó y yo la aleje, fin de la historia, y si esta es tú forma para justificarte, estás cayendo muy bajo-. Explicó la ex rubia con calma-.

-¿Justificarme de que?-. Preguntó una desconcertada castaña-. ¡Fuiste tú quien me engaño!-.

-¡Y que tú pasaras la noche con Finn no cuenta como engaño!-. Soltó la rubia enojada por el descaro de la castaña-.

-¿De que noche estás hablando?-. Preguntó frunciendo el ceño-.

-De la noche que me dijiste pasarías con Britt, no me llamaste, espere y no lo hiciste, tampoco contestaste las mías ¡No dormí nada pensando que algo podría haberte pasado! Y cuando por fin me contestas no eres tú sino Finn y me dice que "por favor no moleste porque se durmieron tarde"-. Citó la rubia y al recordarlo un nudo se formo en su garganta-.

-¿Eso te dijo?-. Estaba perpleja sin poder creerlo-.

-Sí, me dio a entender que pasó la noche contigo, ¿Por qué me mentiste, Rach?, Para que decirme que ibas a estar con Britt si no era cierto, si aún sientes algo por él, debiste decírmelo, no hacerme creer que cuando volviera íbamos a estar juntas-. Reprochó la rubia, con un tono que evidenciaba toda su pena-.

-No siento nada por él Quinn, lo que te dijo no es cierto, te lo juro, yo…-. Aún sorprendida por las palabras de la ex rubia-.

-¡¿Tú que? ¡Tú perdiste tú celular por accidente! ¡Porque si no tenías nada que ocultar no contestaste mis malditas llamadas! ¡Por qué Rachel!-. Ya había perdido todo su control, le gritaba mientras las lágrimas salían a montones-.

-¡Porque esa noche vi la imagen tuya besando a otra chica! Me sentí como una imbécil, engañada, traicionada, confundida ¡Pensé que me habías mentido todo ese tiempo! Y no lo soporte más, salí con Britt, Blaine y Kurt, me emborrache Quinn, bebí hasta perder la conciencia, no fui capaz de volver a casa, así que Kurt me llevó con él, recuerdo haber arrojado mi chaqueta en alguna parte y despertar al lado de Kurt por la mañana-. Explicó la pequeña diva también con lágrimas-.

Quinn escuchó atenta la explicación, cada palabra producía un cierto alivio, y la vez una rabia en contra de Hudson difícil de controlar.

-Por la mañana no lograba encontrar mi celular, no recordaba dónde lo había dejado, Finn estaba ahí, desayunando-. La pequeña diva intentaba ordenar cada recuerdo de esa mañana-. Me habló, le respondí, no intercambiamos más de dos frases y luego subí a la habitación de Kurt, más tarde mi teléfono apareció-.

-No tienes que seguir explicando, es suficiente…al parecer fue toda una trampa de Hudson a la que caí-. Se lamentó la rubia-.

-No puedo creer que confiaras en lo que él te dijo, como pudiste creer que yo había pasado la noche con él, así sin más, ¡Te dije que te amaba y tú le creíste!-. Le reprochó la castaña-.

-¡Tú no contestabas mis malditas llamadas! ¡Que querías que pensara!-.

-¡Porque tú te andabas besando con alguien más! No me hagas parecer la culpable de todo esto, porque no fue mi culpa Quinn-.

-¡Te dije que no significo nada! Ella se me acercó, la rechace, después le dije que podía sentarse si dejaba de intentar ligar conmigo, lo hiso y hablamos… explicar lo ocurrido-.

-Seguro hablaban con sus lenguas súper cerca… sarcástica-.

-Me prometió que no intentaría nada, yo le dije que no me interesaba, pero luego bailamos y me besó, te juro que la aleje de inmediato, pero claro era una fiesta llena de celebridades, algún idiota debió fotografiarnos…Rach, fue sólo un segundo, nada más pasó, tienes que créeme-. Pidió la rubia-.

Rachel era un cúmulo de sentimientos, muchos no conciliables entre sí. Intentaba entenderse, analizar la situación lo más fríamente posible, porque ya una vez le había abierto su corazón a la rubia sin reparos, sin una malla de protección en caso de estar tirándose al vacío y el golpe fue duro. La miraba a los ojos, esos verdes que brillaban para ella y ahí lo entendió. No era necesario entenderse, no porque al mínimo intento de hacerlo se mareara entre tanta contradicción, sino porque había momentos en la vida en que eso no era necesario, no era necesario pensar tanto sino actuar, porque las acciones son las que finalmente definen quienes somos, y si actuamos tal y cómo sentimos, todo aquel sentimiento confuso se disipa para dar paso a los verdaderos.

Así que Rachel rompió la exigua distancia que las separabas y atrapó sin previo aviso los labios de la rubia, con su mano la sujeto fuertemente por la cintura para que así nunca buscara otro sitio que no fuera el lugar que tenía reservado para ella entre sus brazos. Y no fue necesario porque Quinn no tenía intensión de separarse, al contrario posiciono sus manos sobre el rostro de la castaña para profundizar el beso y volver a probar ese sabor exótico que tenían los labios de Rachel, para sin palabras decirle que la necesitaba, que había pasado demasiado tiempo sin sentirla, sin tocarla y no permitiría que eso ocurriera otra vez.

El beso dio paso a caricias más atrevidas, sólo se separaban por segundos para coger el aire básico para sobrevivir y luego volvían a besarse. Estaban demasiado inmersas la una en la otra como para recordar el pequeño problemita que tenían con la puerta. Ahora ya no importaba, tenerse, estar juntas era lo único importante.

Pero unos golpes en la puerta las hicieron recordar dónde estaban, y esa voz al otro lado, que aún había cosas que aclarar, porque si querían empezar de nuevo, debían ser aclaradas todas las mentiras.

-¡Rachel estás ahí!-. Exclamó Finn-.

Todos los integrantes del Nuevas Direcciones caminaban hacía la salida después de aquella clase llena de sorpresas. De camino se encontraba el baño dónde estaban encerradas las chicas. Finn de inmediato fijo su atención en un hombre que vestía uniforme de auxiliar de servicio, quien estaba intentando algo con la puerta. Se acercó, con sospecha, porque aunque muchos no lo supieran él no era tan idiota como creían.

-¿Qué pasa?-. Preguntó fingiendo amabilidad-.

-Escuche a dos chicas gritarse, e intente abrir pero la puerta esta trabada-. Contestó el hombre-.

De inmediato Hudson fijo su mirada de reproche en Kurt, le había mentido y el joven bajo la vista con culpabilidad. Santana se acercó a ver que pasaba, en la mente de la latina había dos escenarios posibles, o al abrir la puerta Quinn se estaba aprovechando de Berry quien felizmente se dejaba o las cosas no habían ido bien y debía prepararse para recibir un golpe-en el mejor de las casos uno sólo- de parte de la ex rubia, que era lo suficientemente inteligente como para saber a esas alturas que ella estaba detrás del "incidente de la puerta", cuál fuera el escenario iba a estar, sobretodo porque la cara que tenía Frankenteen, era cómo para tener la certeza de que ahí más de algo iba a ocurrir.

Cuando por fin la puerta se abrió, Hudson vio a una furiosa Rachel que no se movía del umbral de la puerta. El chico lo interpreto como que había discutido con Quinn y ahora por fin tendría una nueva oportunidad, tendría de vuelta a Rachel. Lo que no se esperaba era que antes de que pudiera esbozar esa estúpida sonrisa y hacerse el héroe, la pequeña diva le iba a dar una cachetada tan fuerte que le dio vuelta la cara del puro impulso. No decía el porte para la fuerza.

Todos los chicos quedaron con la boca abierta, menos Santana quien se reía al ver la expresión de perplejidad de Hudson, quien había puesto su mano dónde recibió el golpe.

-Rachel…¿Qué es lo que te pasa?-. Preguntó intentado mantener la calma-.

-¡Y tienes el descaro de preguntar! Eres un farsante, un mentiroso, un mal perdedor, lo prometiste Finn, habías prometido delante de todos que nunca más interferirías entre Quinn y yo, ¿Y que hiciste? A la primera oportunidad que tuviste, cuando nos viste algo alejadas, le mentiste, le dijiste cosas que sabias no eran ciertas para alejarla de mi-. Le reclamó con ira la castaña-.

-¿Algo alejadas? Por favor Rachel abre los ojos ¡ella te dejo!, te dejo como lo hiso conmigo, con Sam, con Puck, porque ella es así, te dejo y se buscó otra, lo que hice fue para cuidar de ti, para que no te hiciera más daño, ¡no te das cuenta yo si te quiero!-. Exclamó intentado explicarse-.

-¿Yo te pedí que lo hicieras?-. Preguntó retóricamente-. Porque la verdad no recuerdo habértelo pedido, lo único que te dije fue que te mantuvieras lejos de nosotras que no interfirieras porque aunque te cueste tienes que aceptarlo de una vez, ¡no te quiero! Quiero a Quinn, no en realidad, ¡Amo a Quinn! Y cualquier sentimiento que tuve por ti en algún momento no se puede igualar, ni ahora ni nunca, ¡Entendiste!, así que aléjate, porque ahora fue una cachetada, si vuelves a meterte con nosotras no será un solo golpe, te lo advierto-. Expresó e iba a caminar pero Hudson había perdido la paciencia-.

Finn la miró con el orgullo totalmente herido, la tomó del brazo con fuerza como lo hiso para la fiesta de promoción, pero lo que no sabía era que ahora no se enfrentaba a la misma Rachel indefensa que le rogo que la soltara, ahora la diva no iba a soportar más abusos.

- Y piensas que es así de fácil irte otra vez con ella, no lo creo Rachel, no puedes hablarme así, ni comportante como lo estás haciendo, ¡Yo me fije en ti cuando eras invisible! Yo te di un poco de atención cuando andabas suplicándome que estuviera contigo, no eres más que una perdedora arrastrada que esta dispuesta a hacer lo que sea para que alguien este con ella-. Contestó con una sonrisa de satisfacción-.

-¡Quien te crees, tu no le hablas así!-. Exclamó Quinn defendiéndola-.

-Yo le hablo como quiero. ¿O te voy a pedir permiso a ti? Tú ya no eres nadie Fabray, no eres nadie más que la cualquiera que se acostó con mi mejor amigo, mientras aún era mi novia-. Dijo despectivo-.

Santana en ese instante le dio una mirada a Puck, las cosas definitivamente se estaban saliendo de control, no iba a tolerar que el gigante deforme le hablara así a sus amigas-sí secretamente consideraba a Berry su amiga- Por lo que la mirada que le dio al chico del mohicano fue de "Tu lo sujetas y yo le doy dónde más le duele, así le hacemos un favor al mundo y lo dejamos sin descendencia", a lo que cómplice aceptó.

Pero no fue necesario, antes de que todos pudieran hacer algo, Rachel con una sola maniobra se soltó y le dio un rodillazo en la entrepierna a Hudson que produjo que casi callera de rodillas del puro dolor.

-Te lo advertí-. Le susurró la pequeña diva-.

Tomó la mano de Quinn y camino hacía la salida escoltadas por Brittany que sonría aún sin poder creer lo que había pasado y Santana que ya había soltado algunas carcajadas.

Quinn aún no salía del todo de su asombro, estaba como decirlo ¿acalorada?,¡¿y alguien podía culparla? , ver a Rachel en esa faceta de "bad girl" con golpes incluidos le había hecho imaginarse toda una escena en su mente, porque para que negarlo, su chica ¡Era súper sexy gritándole a Hudson! Cuando pasó por el lado del aún adolorido chico le dio una sonrisa maliciosa y siguió de la mano de su chica.

-Wooow Berry, estoy impresionada, si hubiera conocido esta faceta tuya antes, me habría cuidado de insultarte durante todo este tiempo-. Expresó Santana-.

-La verdad Santana es que siempre me han enseñado a abstenerme de utilizar la violencia física para solucionar los problemas, pero dado que Finn no me dejo otra opción al no comprenderme cuando le hablaba, tuve que hacerlo, aunque debo decir que no me siento orgullosa de mi actuar-. Respondió sin siquiera respirar-.

-Ahora recordé porque te he insultado todos estos años Berry-. Dijo rodando los ojos-. Igual me alegra que se hayan arreglado-.

-¡Y a mi! No me gustaba ver como sufrían, además teníamos que elegir con quien estar y eso me ponía triste, pero ahora que está todo bien no puedo esperar a tener una cita doble-. Exclamó la bailarina-.

-Es una gran idea Britt-. Respondió la ex rubia para luego focalizar su mirada en la morena-. Y tú, no creas que he pasado por alto el hecho de que tú me enviaras ahí y que cuando entré "accidentalmente" la puerta se trabo, "justo" cuando sólo estaba Rach y yo-.

-Luego me lo puedes agradecer Fabray-. Expresó con una fingida sonrisa-.

-¡O sea que tú mandaste a que me lanzaran ese granizado!-. Exclamó uniendo los cabos Rachel-.

-Todo fue por una buena causa Hobbit, ahora tienes de vuelta a tú…a tú… ¿A tú chica del pelo rosa?-. Preguntó contrariada-.

Las chicas rieron ante comentario. Era cierto Quinn estaba diferente pero para Rachel después de lo ocurrido en el baño, se dio cuenta que seguía siendo su misma chica dulce, de mirada enloquecedora que la hacía perder la razón con un beso. Quinn miraba al frente hasta que salieron a los estacionamientos y alguien captó toda su atención.

-¿Y ella que hace aquí?-. Preguntó a Santana-.

Rachel giró para mirar hacía dónde apuntaba Quinn y vio a Francis y Kayle conversando animadamente. La rubia le regalaba coquetas sonrisas mientras buscaba algún tipo de contacto físico que la morena no le negaba.

-Es Francis, seguramente vino a visitar a Kayle-. Respondió por lógica la castaña-.

-No vino de visita, vino para quedarse, su traslado a Mckinley se hiso oficial hoy, es nuestra nueva compañera y la nueva integrante del Glee Club-. Les contó con fastidio.

Quinn abrió los ojos con sorpresa, a ella no le afectaba directamente que Francis decidiera hacer de Lima su nuevo hogar, pero alguien se le vino a la cabeza de inmediato, Alison, suponía que su amiga no lo sabía aún y sinceramente no quería ser ella quien se lo dijera. Estaba segura que sería como recibir un balde de agua fría, porque seguramente la rubia no iba a dejar todo por sólo la amistad de Kayle, la venía a reconquistar. Pero eso no era seguro, para que adelantarse a los hechos, no iba a preocuparla con algo que no pasaba aún. Un segundo hecho captó la atención de la ex rubia y fue la posición en la que se encontraba Santana, tenía vista fija en las chicas, con sus brazos cruzados y esa mueca que evidenciaba molestia absoluta.

Kayle y Francis estaban ajenas a todo el revuelo que causaba la presencia de la rubia en la escuela y seguían su conversación.

-Entonces…¿Me vas a decir que estás haciendo aquí?-. Preguntó Kayle-.

-Esa es una larga conversación como para tenerla aquí, tendrás que mínimo invitarme un café-. Contestó la rubia con una de sus manos en la cadera-.

Kayle sonrió y giró su cabeza en negación, si había alguien que ha conocido en su vida que siempre consigue lo quiere, esa es Francis.

-Ok, vamos por un café y seguimos la conversación, sube-. Invitó-.

Francis miró de mala gana la motocicleta en la que andaba ese día Kay. No es que no hubiera andado en una de esas antes con la morena, conocía su afición por ellas, pero eso no quitaba que le dieran algo de temor, sobre todo cuando se miró y observo que el vestido que llevaba no era la mejor indumentaria para andar en moto. La única idea que le sacaba una sonrisa era el poder tener a Kayle tan cerca suyo.

-No te vas a subir ¿Acaso no confías en mi?-. Preguntó la morena-.

-Sabes que si, no es como si nunca hubiera andado contigo, pero sabes que no me gusta, porque no trajiste tu Porsche es seguro y glamoroso o el Ferrari que usabas en Nueva York, porque esta cosa-. Le reclamó haciendo un puchero-.

-O es esto o te vas en taxi-.

Francis le dio su mayor cara de indignación.

-Sabes que bromeo, dame un segundo para darte algo de seguridad-.

Kayle sacó otra chaqueta de cuero y un casco. Le puso el primer accesorio a la rubia para luego con cuidado poner el casco en su cabeza, cuido de correr el pelo para que no le molestara en los ojos, acariciando levemente el rostro de la rubia, abrochó el seguro, y la miro dándole el visto bueno.

-Ahora si podemos irnos, mira que se me antoja un Moccachino Expreso-. Dijo Kay-.

-Ok, pero con cuidado si, no me gusta cuando andas muy rápido en esta cosa-.

-Lo haré si dejas de llamarla cosa-.

-Es una cosa, una cosa peligrosa, así que tú solo conduce con cuidado quieres-. Le pidió-.

Kayle aceptó y le hiso un gesto para que se aferrara a ella. Por un momento, por sólo un segundo volteo a ver y se encontró como una penetrante mirada color ámbar. Santana no le quitaba ni por un segundo la vista de encima, se veía realmente ¿dolida?. Pero no le tomó atención, no tenía derecho a molestarse, ni a nada, cuando fue ella quien no la quiso lo suficiente como para elegirla, ahora debía olvidarla, sacarla de su cabeza y dar vuelta la pagina, debía encontrar la forma de seguir con su vida.

Cuando ya estaban en el Starbucks, sentadas cerca la una de la otra y con un café en su mano, la conversación debía seguir, por lo que fue Kayle quien decidió romper el silencio.

-Francis, antes de cualquier decisión definitiva yo quiero que sepas...-.

-Ya se lo que me vas a decir Kay-. Interrumpió-. Me vas a decir que antes de que decida quedarme definitivamente tengo que saber que tú no vas a estar conmigo porque aún quieres a López, y que no quieres hacerme ilusiones como la última vez dónde sólo me usaste para darle celos-. Recordó la rubia-.

-Yo nunca te utilice para darle celos-. Se defendió-.

-Da igual, eso ya no me importa, forma parte del pasado y es ahí dónde se va a quedar, yo no estoy aquí para recordar lo que pasó, estoy aquí para vivir el presente…contigo, para que estemos cerca, y así podemos pensar en tal vez un futuro-. Dijo con convicción-.

-A eso me refiero, yo no estoy lista para estar con alguien, ni contigo ni con nadie, necesito sanarme, yo…yo la quiero aún, y no quiero retenerte aquí basada en ilusiones, en cosas que no se si pueda cumplir, mi parte egoísta no puede estar más feliz de tenerte aquí, conmigo, pero no te puedo hacer eso, estás dejando mucho..-.

-No te estoy pidiendo nada Kay, entiendo tu situación y esta vez no te voy a exigir nada…Yo he cometido muchos errores contigo, el primero fue haberte fallado, te hice daño y eso jamás me lo voy a perdonar…-. tomando su mano y bajando la mirada-.

-Francis no es necesario recordar, eso ya lo hablamos….-.

-Déjame continuar, por favor ... Ese fue el primer error y el más grande, el segundo fue venir aquí y exigirte que volvieras conmigo, como si todo tu dolor nunca hubiera existido, como si tan sólo con pedirte perdón todo desaparecería, no fui capaz de darme cuenta que te había roto el corazón y eso no sanaba con el hecho de aparecerme, tal ves ese fue igual de grande que el primero sólo que no me di cuenta-. Se lamentó-.

Kayle no sabía ciertamente a dónde quería llegar la rubia con todo eso, pero le intrigaba.

-Lo que quiero que entiendas es que ahora estoy aquí no para exigirte algo, quiero estar aquí para volver a empezar, para ser tú amiga, tu apoyo, "amigas antes que amantes" ¿recuerdas?-. La miró nostálgica-. Tú te acercaste a mí de a poco, te hiciste mi amiga, mi confidente para luego conquistarme, nos volvimos novias, y siendo novias me enamore de ti…-..

-No se si todo pueda ser tan simple, de verdad me encanta tenerte aquí y no me gustaría que te fueras, siempre has sido importante para mi, pero no quiero que después me culpes por haber dejado tu ciudad, tu escuela y a tu familia por nada… -. dijo siguiendo la leve caricia de dos manos que rencontraban-.

-Esto ya es algo para mi, hemos pasado muchas cosas juntas Kay, y es mi decisión quedarme, pasar mi último año de escuela contigo, te prometo que no voy a forzar las cosas, que no te voy a robar un beso ni aunque me muera por hacerlo, porque claro esta que aún te amo, eso no lo podría negar, pero no espero que sea reciproco lo único que te pido ahora es que aceptes mi amistad, que aceptes volver a conocerme…-. Acercándose más sin perder ninguna de sus reacciones-.

Kayle sintió un escalofrió pasar por su cuerpo en reacción a la cercanía de la rubia. Aunque lo intentara Francis nunca le sería indiferente, ella misma lo había dicho, habían pasado demasiadas cosas juntas, demasiados recuerdos que se comenzaban a agolpar en su mente. Desde su primer beso, del que Francis prácticamente salió huyendo, las dudas de su primera vez juntas que sólo calmaron los susurros de la rubia quien le confesó que nunca había sido de nadie antes, sus peleas que siempre terminaban con una victoriosa Francis, porque Kayle cedía incapaz de negarle algo o verla triste, sus besos furtivos en salas vacías, su aniversario del primer año, sus promesas, su compromiso de nunca dejarse, su felicidad. Hasta ahí quería confiar pero luego pasaron otras imágenes, el video de su novia con Austin, su rompimiento, los gritos, el dolor de un corazón roto por primera vez, su accidente, todo negro. Luego la recuperación, nueva ciudad, nueva vida ¿otro amor?.

Sin duda esa hermosa rubia de ojos que a veces se veían azul verdoso, había sido su felicidad en algún momento. Retiró su mano suavemente de dónde Francis la tenía. La miró fijamente, sin un atisbo de duda.

-Soy Kayle Carpentier y es un placer conocerte-. Saludó con una sonrisa-.

-Francis Johansen y el placer es todo mio-. Respondió-.

Esa era la señal que Francis esperaba, era un nuevo comienzo, una nueva oportunidad que esta vez no estaba dispuesta a desperdiciar, pasara lo que pasara. Y tuviera que luchar contra quien fuera.


Santana y Brittany estaban en la habitación de esta última, recostadas sobre tu cama dándose caricias y besándose tiernamente. De la escuela se habían pasado directamente ahí. Últimamente la latina no tenía ganas de llegar a casa, era todos los días lo mismo, la increíble sutileza de su madre de ni siquiera dirigirle la palabra, y las incomodas cenas en dónde su padre intentaba sin éxito, arreglar las cosas. Por lo que prefería, pasar más tiempo con su rubia, era lo único que la hacía sentir mejor. Entre esos delgados y fibrosos brazos de piel pálida se sentía segura, comprendida y amada.

Ese día necesitaba más que nunca de los mimos de Brittany. Sabía que debía hablar, que su actitud no había sido la adecuada, que se equivoco, pero no quería ser ella quien comenzara, de hecho si podía ahorrarse las explicaciones de su actitud mucho mejor.

-San…tengo que preguntarte algo-. Se distancio la rubia con cuidado-.

-¿Qué pasa Britt?-. Preguntó preocupada manteniendo sus manos en la cintura de la rubia-.

-¿Por qué te comportaste así hoy en el Club Glee?-. La miró a los ojos-.

Ahí estaba, lo sabía. Brittany no se iba a quedar con la duda y no era algo que agradeciera en este momento, porque la justificación era algo complicada incluso para ella misma, al ser una mezcla de sentimientos.

-No me comporte de ninguna manera extraña Britt y si lo dices por lo de la audición, es porque lo encontré injusto, siempre es así, no veo porque el trato diferente, eso va a hacer que Johansen se crea aún más la maldita dueña del mundo-. Escupió con molestia-.

-¿Te molestó que entrara sin audicionar o que simplemente que este aquí? Cerca de Kayle…-.

-No estoy celosa si eso es a dónde quieres llegar-. Se defendió la latina distanciándose un poco más-.

-Yo no he dicho eso, aunque si lo creo, fue demasiado evidente tu molestia a verla cerca de Kayle…-. Con firmeza-.

-Tú no entiendes Britt, esa chica le ha hecho demasiado daño a Kay, no se merece otra oportunidad, por eso me molesta, porque me preocupa que lo haga otra vez, se cree con el derecho a llegar aquí sin más y…-.

-¿Y que? ¿Y querer reconquistar a Kayle?, esta en todo su derecho Santana, y no tienes por qué molestarte ni nada, si no sientes nada por tú ex novia claro, a no ser que estés arrepentida de no haberla elegido-. Enfrentó la rubia levantándose de la cama-.

-Britt…-. Llamó morena y se levantó para ponerse frente a ella-.

-Te conozco demasiado Santana, tanto que a veces me gustaría que fuese menos para poder pasar por alto estás situaciones, pero es superior a mí, me siento insegura porque tú te pusiste celosa hoy día y eso sólo me dice que la sigues queriendo-. Expresó herida la bailarina-.

-Britt yo te amo, por favor ya no sigas dudando de eso, es simplemente que Johansen logra sacarme de mis casillas con esa actitud que tiene-. Se justificó-.

-Ella no te hiso nada Santana, al contrario incluso te contesto en forma amable, no es una mala persona y si sigue enamorada de Kayle ¿Cuál es el problema? Eso no tendría que molestarte-.

-Tienes razón-. Dijo y agachó la cabeza-. Lamento si mi actitud te ocasiono dudas respecto a mis sentimientos, te amo a ti Britt, de verdad lo hago pero a veces me desespera que Kay ni siquiera me mire, me habría gustado seguir siendo parte de su vida, como amiga y hoy cuando vi a Johansen, vi que esa posibilidad se alejaba más aún-. Reconoció la latina-.

-Lo entiendo y no podría negarte que fueras su amiga si así se dan las cosas porque ella nunca te pidió que te alejaras de mí, pero entiéndeme tú también, entiende mis dudas y mis inseguridades, no te quiero perder otra vez-. Expresó la rubia y bajó su mirada-.

-Mírame-. pidió tomando su mentón-. Te amo si, y sé que tienes porque estar insegura, pero me voy a esforzar para cambiar eso, para que te des cuenta que sólo quiero estar contigo-.

Brittany cerró la brecha en un apasionado beso, aprisiono a la latina entre sus brazos sin intensión de dejarla ir, mientras la morena pasaba sus manos por el cuello de la rubia, enredando sus dedos en esos finos y suaves cabellos rubios.

-Extrañaba tus dulces besos de señorita-. Susurró la bailarina a un centímetro de los labios de la latina-.

-Y yo entrañaba todo de ti-. Respondió volviendo a besarla-.

-No quiero tener más dudas, quiero disfrutar de nuestro último año de escuela, sin preocuparme a cada segundo si te vas a arrepentir y me vas a dejar-. Murmuró la rubia-.

-No lo haré Britt, no podría hacerlo-. Contestó y le dio un pequeño roce de labios-. Tengo una idea, porque tú y yo no vamos a cenar a Breadstix…-.

-¿Cuándo?-. Preguntó con una sonrisa-.

-Ahora-. Respondió con esa sonrisa maravillosa-.

-¡¿En serio?-.

-Claro, ¿quieres ir a una cita conmigo ahora mismo?-. Preguntó coqueta tomando su mano-.

-¡Por supuesto que sí!-. Exclamó feliz-.

Las chicas salieron de la habitación de la rubia, muy juntas y tomadas de la mano. Brittany quería olvidar del todo el episodio del porqué habían tenido esa pequeña discusión, ya no quería nada que no fuera disfrutar el tiempo que pasaba con Santana, y que ese tiempo no acabara nunca.

Entraron y se ubicaron en una mesa. La camarera se acercó y pidió las ordenes de las chicas, para luego dejarlas con una porción de palitos de pan, mientras sus pedidos eran preparados.

-San…¿Qué se supone que somos ahora?-. Preguntó la rubia-.

La latina casi se ahoga con lo que tenía en la boca, le tomó por sorpresa la pregunta. Ciertamente no estaba segura de que contestar a ello, quería a Britt, la amaba de hecho, pero no quería apresurar las cosas, no había pasado tanto tiempo de que había terminado con Kay, y no quería herirla con sus decisiones. Pero por otro lado, no quería herir los sentimientos de su bailarina diciendo cosas como "somos amiga" porque eso sería recordarle a la antigua Santana, que no era capaz de reconocer sus sentimientos y que no podía sostener un compromiso.

-Britt, la verdad no lo sé, creo que tenemos un lazo de amistad que espero nunca se rompa independiente de lo que pase, pero además de eso te quiero y te quiero de una manera que traspasa el amor de amiga, te quiero para mi y sólo para mi, pero creo que es muy pronto para pedirte que seas mi novia…-.

-Tienes razón, quiero que disfrutemos un poco del romance, de que vayamos a citas y me demuestres que sólo me quieres a mi, porque que hayas venido por mi, no significa que yo quiera ser tu novia de inmediato, no soy una chica fácil Santana López-. Afirmó Britt con esa inocencia que a la morena tanto le gustaba-.

-Lo sé... Y en el caso que quisiera que fueses mi novia…me darías algún consejo de lo que tendría que hacer…-.

-Mmm…eso sería hacerte las cosas muy fáciles, lo que te puedo decir es que tienes una ventaja que nadie más tiene-. Contestó misteriosa-.

-Y esa ventaja sería…-. Tomando su mano-.

-Que estoy absolutamente enamorada de ti-. Respondió besando con ternura su mano-.

-Y yo de ti preciosa-.

Las chicas disfrutaron de su cena y salieron de la mano, sin temor a demostrar que estaban juntas, sin dejar que los susurros a su paso las hicieran dudar. Santana se sentía fuerte con Brittany a su lado. Luego partieron en al auto de la morena hacía la residencia Pierce, ya se hacía tarde y al otro día había escuela.

-Sana y salva en su casa-. Dijo la latina regalándole una sonrisa-.

-No me quiero separar de ti-. Contestó la rubia haciendo un tierno gesto-.

-Ni yo, pero tengo que ir a casa, ya no quiero tener más problemas con mamá, además la noche pasara rápido y mañana pasare por ti para ir juntas a la escuela ¿bueno?-. Expresó la morena entrelazando sus manos-.

-Bueno, que tengas buenas noches San-. Aceptó acercándose para despedirse con un beso-.


Quinn y Santana se habían encontrado cerca del casillero de la rubia y siguieron caminando hasta llegar ahí, mientras conversaban animadamente.

-Entonces…ya esta todo bien con Berry-. Preguntó la latina apoyándose en el casillero contiguo-.

-Eso creo, o sea no hemos conversado, ayer después de todo lo que paso, la fui a dejar a su casa, y no hemos vuelto a hablar-. Respondió la ex rubia-.

-Tengo la sensación de que algo te pasa, que algo no esta bien…-.

-No sé bien que hacer, no sé que espera Rach que haga ahora, la quiero San, estoy completamente enamorada de ella, pero siento que seguimos teniendo los mismos problemas por los que me quede en Nueva York, dos meses atrás, la inseguridad…-.

-¿Inseguridad a que? la morena-.

-Al futuro puede ser, a perderla otra vez, a que nuestros caminos finalmente se separen para siempre, tengo miedo a ser un obstáculo en su futuro, preferiría ser alguien con quien alguna vez se cruzó a alguien por quien abandono su sueño…¿me entiendes?-. Explicó Quinn-.

-La pregunta es ¿te entiendes tú?, Que yo te entienda o no es un detalle, pero estás siendo sumamente contradictoria Quinn, porque me dices que tienes miedo a perderla, pero también a mantenerla a tu lado, creo que lo estás pensando mucho…-.

-Yo también lo creo, pero no puedo evitarlo…-.

-Sí puedes, ¡Tienes que disfrutar! Es nuestro último año Q, es el año donde las relaciones se consolidan o mueren, y ustedes tienen todo para ser mucho más que un amor de instituto-. Expresó con confianza la latina-.

-Tienes razón San, ya pase suficiente tiempo lejos de mi Rach, ahora voy a dedicarme a recuperar el tiempo perdido…creo que voy a pedirle que vayamos a una cita, hacer algo lindo para estar solas…¿Qué crees?...-. La ex rubia esperaba respuesta-. San…San… ¡San!-.

La latina había dejado de prestarle atención, cuando vio aparecer por el pasillo a Kayle con Francis. La rubia la llevaba tomaba del brazo territorialmente y se sonrían mutuamente en lo que parecía ser una tierna escena de reconciliación

-Dime que eso es una jodida pesadilla-. Expresó la latina-.

Quinn se giró para ver a que se refería su amiga y vio cuando Kayle dejaba a Francis al frente de su casillero, y al irse alejando la rubia le volvió a tomar la mano y atraerla hacía su cuerpo, para depositar un coqueto beso en la comisura de los labios de la morena. Luego Kayle siguió caminando y las chicas intentaron disimular que la estaban viendo, la morena le regalo una sonrisa como saludo a Quinn, mientras que a Santana simplemente la ignoro.

-Me odia-. Dijo la latina-.

-No te odia, sólo esta herida aún, tienes que darle tiempo, estoy segura que vas a volver a recuperar su amistad en algún momento-. Consoló la rubia-.

-¿Y por mientras que? Me quedó de brazos cruzados viendo como Johansen se queda con ella-. Exclamó molesta cruzando sus brazos-.

-San…¿Tú todavía la quieres? Porque estás actuando como si estuvieras celosa-. Preguntó la ex rubia-.

-¡No estoy celosa! Es simplemente que no me gusta verla con Johansen, estoy segura que la hará sufrir otra vez-. Se defendió-.

-No contestaste mi pregunta, ¿Sientes algo por Kay?-. Insistió-.

-Estoy con Brittany, la amó, yo no puedo estar sin ella, me hace feliz-. Expresó con convicción-.

Santana al no saber que más decir, se dio la vuelta incomoda, necesitaba estar sola.

Quinn la siguió con la mirada y comprendió la actitud de su amiga, no iba a presionarla.

-No contestaste mi pregunta-. Murmuró la ex rubia para si misma-.


Todos los chicos del Club Glee, estaban sentados en una mesa a la hora del almuerzo, compartían entre todos, pero había pequeñas conversaciones un poco más privadas. Rachel y Quinn tenían sus manos entrelazadas, regalándose sonrisas y susurros. Santana y Brittany estaban en una posición parecida, nadie hacía sonreír tanto a la latina como las ocurrencias de Britt, la bailarina tenía ese poder casi sobrenatural de hacer que todo a su alrededor desapareciera, para perderse en ese celeste único que eran los ojos de su rubia.

Francis conversaba con Kurt, parecían discutir sobre algún tema en particular. La rubia le mostraba lo que parecían papeles con muestras de pintura.

Kayle iba con su bandeja buscando a dónde estaban los demás. Sí, aún le costaba ver a Santana con Britt pero la presencia de Francis y su afán de tener siempre toda su atención le ayudaba. Se sentó a su lado y puso encima de la bandeja de la rubia, un postre que sabía era su favorito.

-Gracias…-. La rubia sorprendida por el gesto-.

-¿Sigue siendo tú favorito?-.

-Hay cosas que no cambian con facilidad por mucho que uno quiera-. Respondió buscando una de sus manos-.

-Parece que ha alguien la quieren reconquistar-. Expresó Kurt con un gesto de insinuación y dándole un choque con su hombro a Francis-

-Es sólo un postre, sabía que ella no lo tomaría aunque quisiera por esa obsesión que tiene con las calorías, no entiende que es perfecta-. Soltó Kayle sin dimensionar sus palabras-.

Francis sonrió ante el comentario. Había pasado tiempo pero su morena seguía pensando que ella era perfecta. Le encantaba, sentir que aún significaba algo para Kayle, que aún había una posibilidad de volver a tenerla a su lado. Porque cuando llego a Lima, tenía muchas dudas, no sabía como iba a reaccionar Kay, pero ahora que la tenía a su lado y como se había mostrado con ella el corto tiempo que llevaba en la ciudad, superaba ampliamente la más positiva de sus expectativas.

-Kay, necesito tu ayuda en algo, con Kurt no nos hemos podido decidir si este o este para pintar mi habitación-. Preguntó contrariada-.

-Son iguales-. Respondió intentado ver la diferencia-.

-¡No son iguales!-. Dijeron al unísono Kurt y Francis-.

-Los dos son rosa para mi, Francis, tú sabes que no soy buena con esas la morena-.

-Ufff…lo sé, fui yo la que re decoro tu habitación en Nueva York -. La rubia con una sonrisa-.

Santana intentaba no cambiar su foco de atención, pero al momento en que Kayle se ubicó al lado de Francis, la miraba de reojo. Se dio cuenta de toda esa interacción, y no le gustaba para nada, aunque lo negara le dolía ver las atenciones que tenía su ex novia con la rubia. Alguna parte de ella, extrañaba lo atenta y amorosa que era Kayle, todos los detalles que siempre tuvo, sus abrazos, su contención, su sonrisa perfecta, aún en el peor de los momentos. Dolía sobretodo por la actitud que Kayle había tomado con ella, simplemente hacía como si no existiera, no había una mirada, un gesto, una mísera palabra, era como si nada hubiera pasado entre ellas. Como si nunca se hubieran querido y eso le producía un profundo dolor en su corazón. Sin ser capaz de contener esas emociones, y sintiendo como sus ojos se cristalizaban, se paró bruscamente, sin dar una explicación.

Brittany quedó perpleja ante la acción de su morena. No había captado el porqué de esa actitud, hasta que giró su mirada hacía al costado donde estaba Kayle, quien seguía con la mirada a Santana. Las inseguridades volvían a salir a flote. Cuando estaban sólo ellas dos, era perfecto. Su latina se mostraba cariñosa, atenta, tal y cómo era antes de todo ese quiebre que tuvieron, pero bastaba que apareciera Kayle para que todo se volviera a complicar. Pensó en salir tras ella, pero algo dentro le decía que era mejor dejarla sola, que debía esperar el momento en el que la latina se sincerara con ella.

-Kay…¿Me estás poniendo atención?-. Preguntó la rubia-.

-Sí, lo siento ¿Qué me decías?-. Contestó volviendo su atención a Francis-.

-Que hoy llegan mis últimas cosas desde Nueva York, me puedes ayudar con eso…-.

-Seguro, después de la escuela soy toda tuya-.

Los días fueron pasando y ya era el último día para terminar la semana. Francis se había ido adaptando de a poco a su nueva ciudad, había sido más fácil de lo que pensó en un primer momento y todo se lo debía a Kayle, quien le había ayudado en todo lo que le había pedido, incluso para colocar y mover los muebles de su nuevo departamento en el sector alto de Lima.

Santana seguía con esa lucha interna para reprimir cualquier muestra de celos cada vez que veía a su ex novia. Con Brittany, las cosas iban bien, la amaba tanto que sabía que si reventaba, le haría daño y no perdonaría volver a herirla, la rubia no se lo merecía, no después de todo lo que había pasado, no después de todo lo que la espero. Y no era que quisiera a Kayle de vuelta, era algo que simplemente no se podía explicar. Los sentimientos por mucho que quisiera no se podían borrar de un día para otro, y a la hermosa morena de ojos verdes, ella la quería.

El último ensayo de la semana del Club Glee. Todos con sus esfuerzos puestos en las seccionales, era el primer paso para llegar las Nacionales. La primera meta que les había puesto el señor Schuester, era mejor con el baile, cosa que a algunos se les daba de manera natural, mientras a otros se les negaba de manera evidente.

Cuando ya estaba por finalizar la clase una alegre rubia pidió permiso al maestro para dar un aviso.

-Chicos, sé que como soy nueva, todos no me conocen mucho, por eso quiero invitarlos a todos a la inauguración de mi departamento, será algo sólo entre nosotros para conocerlos más ¿Qué les parece?-. Preguntó animada-.

Los chicos nunca se negaban a una fiesta por lo que hubo una aceptación generalizada a la invitación de Francis.

-Me agrada su entusiasmo, Kurt les enviara la dirección por mensaje de texto y los espero a todos mañana a las 10-. Finalizó antes de volver a su ubicación-.

Al salir iban Rachel, Quinn, Santana y Brittany.

-¿Vamos a ir a la fiesta?-. Preguntó Quinn-.

-Yo quiero ir, Francis me agrada y creo que quiere sentirse parte del coro, además es una buena instancia para unirnos más como equipo-. Contestó Rachel-.

-Apoyo a Rach, yo también voy…-. Respondió Britt-.

Quinn no sabía que responder, Rachel tenía un buen punto pero sabía que Santana quien también se mantenía en silencio, no se sentiría muy cómoda en la casa de Francis.

-Yo no voy, ya me es suficiente tener que ver Johansen en la escuela, como para verla también en mis fines de semana-. Contestó la latina-.

-Sigo sin entender cual es el gran problema que tienes con ella, desde que llego no te ha hecho absolutamente nada para molestarte, estás actuando de una manera demasiado inmadura, -. La bailarina-.

La latina sabía que si seguía negando a ir a esa estúpida fiesta iba a terminar teniendo problemas con Britt, y no quería eso. Por lo que no tenía otra opción más que ceder.

-Si quieres ir, entonces vamos-. Resignada la morena-.

Brittany sonrió ante el cambio de actitud de su chica. Por lo que había compartido con Francis en Nueva York, pudo darse cuenta que no era una mala persona, de hecho hasta le caía bien, por lo que quería que Santana viera más de que la rubia era la ex novia de Kayle.

-¿Y tú Quinn?-. Preguntó la castaña-.

La ex rubia no lo tenía claro, de cierta manera lo veía como una traición a su amistad con Alison, quien seguía sin saber que Francis estaba en Lima. Pero vio en la expresión de Santana una petición silenciosa de apoyo, de que necesitaba a alguien para poder enfrentar esa noche que probablemente iba a ser muy larga.

-Seguro, si quieres paso a recogerte para que lleguemos juntas-. Le contestó Quinn a la castaña-.

-Me gustaría-. Expresó Rachel animada por la respuesta-.

Y así fue. Era ya sábado y Quinn iba manejando nuevamente a la casa de Rachel para ir luego a la fiesta. La pequeña diva le había mandado un mensaje diciéndole que se fuera un poco antes para pasar algo de tiempo a solas. Ya estaba por llegar, estaciono su auto al frente de la residencia Berry y se apresuró a tocar el timbre.

Rachel antes de que tocara el timbre ya había visto el auto de Quinn desde su ventana por lo que bajo de inmediato. Cuando abrió la puerta la ex rubia fijo toda su atención en ella y en el vestido obscenamente corto que llevaba. Entraron y se dirigieron a la habitación de la castaña.

-¿Y tú piensas ir con eso?-. Preguntó la ex rubia apuntándola-.

-Sí, o sea estaba probándome esta es una opción ¿No te gusta?-. Dijo acercándose peligrosamente-.

-Me gusta, de hecho me encanta pero sólo si lo usas cuando estemos tú y yo solas, porque eso que llevas no es un vestido Rach, es un "vestidito" que no deja mucho a la imaginación -.

-Pero tú no tienes que usar la imaginación, tú sabes exactamente lo que hay debajo de este "vestidito"…¿O no lo recuerdas?-. Expresó a centímetros de la rubia sin quitar la vista de sus labios-.

-Siendo lo más hermoso que he visto nunca, no podría olvidarlo… un susurro-.

Rachel cerró la brecha en un beso necesitado. Le había dicho a Quinn que se pasara antes con la secreta esperanza de poder disfrutarla sólo para ella. Durante la semana no habían tenido todo el tiempo a solas que hubiera deseado y cuando lo tenían la ex rubia se mostraba algo distante con ella, todavía dudosa, por lo que se propuso provocarla, y lo estaba logrando exitosamente.

Sin darse cuenta habían caído a la cama de la castaña, sin dejar de besarse. Rachel tomaba el control posicionándose sobre Quinn quien se estaba dejando llevar por el momento y todas esas sensaciones que le estaba proporcionando Rachel, al besarla y tocarla de esa manera. La castaña aprovechaba la posición para recorrer con ansia el cuerpo de la rubia. La había extrañado tanto que tenerla de nuevo sólo para ella aún le parecía un sueño.

Quinn fue con sus manos acariciando los muslos de Rachel, lo corto del vestido le daba una libertad que estaba disfrutando plenamente y con calma. Una calma que la pequeña diva claramente no estaba compartiendo, puesto que con desesperación ya estaba intentado quitar el camiseta del cuerpo de Quinn, mientras le besaba el cuello y una de sus manos tocaba la piel tersa de su abdomen, para ir directo hacía uno de los pechos de la rubia.

La chica del pelo rosa, sin duda estaba disfrutando de cada una de las caricias aunque fueran erráticas y algo desesperadas, cosa que no entendía porque la primera vez que habían estado juntas fue todo de otra manera, de una más sutil y suave, en una mescla de amor y pasión, derramada en casi las mismas cantidades. Ahora se sentía sumamente distinto, era como si Rachel quisiera marcar algo sobre ella.

-Rach…creo que debemos parar… con la voz entrecortada-.

-No quiero, te necesito Quinn, quiero tenerte otra vez, sólo para mi-. Le contestaba con un tono similar-.

-Rach por favor…-. Nuevamente haciendo un esfuerzo por no ceder-.

-¿Por qué no quieres estar conmigo?-. Preguntó sin quitarse de encima pero deteniendo los besos y las caricias para mirarla a los ojos-.

-Sí quiero estar contigo, pero no siento que sea ni la forma ni el momento, yo…no sé, dónde estamos ahora Rachel-. Expresó suavemente para que no se lo tomara mal-.

-Tienes razón, necesitamos ver en que esta lo nuestro, antes de volver a estar juntas, lo siento si te sentiste presionada, yo me deje llevar, no volverá a pasar-. Dijo y se levantó bruscamente-.

Rachel se sintió herida por el rechazo de Quinn. Ella no era el tipo de chica que se lanzara así como así, le costaba, siempre avanzar íntimamente con alguien le había costado. Hasta que estuvo con Quinn y supuso que a la ex rubia le pasaba lo mismo, pero al parecer se había equivocado.

-Quinn, me puedes esperar abajo por favor, me voy a cambiar y bajo en unos segundos…-. Pidió dándole la espalda mientras buscaba algo en su closet-.

-Rach, yo no quise que te sintieras mal-. Se disculpó Quinn levantándose-.

-No pasa nada Quinn, ahora espérame abajo ¿Sí?-. Repitió-.

-Ok, te espero-. Contestó-.

El trayecto hacía el departamento de Francis fue en un incomodo silencio.

Santana había pasado por Britt, para ir juntas. La rubia iba con un buen ánimo y con muchas de disfrutar esa noche con sus amigos, mientras ella no tenía ninguna expectativa más que tomarse algunos tragos y ojala no tener ningún conflicto con Johansen que pudiera generarle un problema con su rubia bailarina.

-¿Te vas a comportar, cierto?-. Preguntó la rubia cuando ya estaban en el ascensor-.

-Ya te dije que sí Britt-. Contestó rodando los ojos-.

-Recuerda que fue una promesa de meñique y nunca se rompe una promesa de meñique-. Le advirtió la bailarina con un gesto serio-.

-Lo sé, y no lo haré-. Repitió por última vez-. No crees que al menos me merezca un beso por este esfuerzo que hago por ti-.

-Por supuesto que sí-. Y la tomó de la cintura para darle un exquisito beso que interrumpió al escuchar el sonido de la puerta que se abría.

Francis abrió sin quitar la sonrisa de su rostro, ya estaba la mayoría de los chicos adentro.

-Hola Britt, Santana-. Saludó la rubia alegre-.

-¡Hola!-. Respondió la bailarina dándole un abrazo-.

-Hola Joh…-. Brittany le dio una mirada-. Francis-. Dijo entre dientes-.

-Pasen, en el salón están casi todos-. Invitó-.

Santana entró y la verdad era un lugar decorado con el mejor de los gustos, absolutamente todo combinaba, entre las paredes color marfil y los muebles en tonos cafés, un amplio salón que tenía un ventanal inmenso que daba seguramente una de las mejores vistas de la ciudad. La latina fijo su mirada en Quinn, quien estaba en un rincón, tomándose una copa. Britt se había quedado conversando con Rachel y Mercedes.

-Hola Q-. Saludó-.

-Hola S-. Respondió-. ¿Qué te pasa?-.

-Creo que volví a complicar todo con Rach-.

-¿Qué paso ahora?-. Preguntó-.

-Mmm…fui por ella para venir aquí, estaba esperándome con un vestido que la verdad no le tapaba mucho, nos comenzamos a besar, fuimos un poco más allá y la detuve, suavemente, no quería que se sintiera mal, simplemente quiero ir con calma esta vez, para que no nos vuelva a pasar lo mismo, pero ella se lo tomó mal y camino acá no me dijo ni una palabra-. Le contó Quinn-.

-Wooow….veo que Berry tiene su lado intenso también, eso si no me lo esperaba-. Bromeo la morena-.

-Esto es serio, no quiero volver a distanciarme de ella, menos por algo así, no fue mi intensión hacerla sentir mal-. Se lamentó-.

-Pues díselo, el único problema de ustedes la comunicación Q, las dos son demasiado cerradas, orgullosas, si hubieran hablado nunca se habría ocasionado todo ese mal entendido del verano, así que aprende de eso y habla con ella, y si no te quiere escuchar oblígala, pero que no te pase lo mismo dos veces-. Aconsejó la latina-.

-Tienes razón-.

-Lo sé, siempre la tengo, ahora pásame tu vaso que iré por otro trago para ti y uno para mi, porque no hay forma de que soporte esta fiesta sin un poco de alcohol en mi sangre-. Expresó la morena-.

Quinn le dio una sonrisa y le paso su vaso, mientras la latina se dirigía a la cocina. Cuando estaba a punto de entrar, se detuvo para escuchar más atentamente una conversación que se estaba llevando a cabo entre Kurt y Francis.

-No te parece extraño que Kay aún no llegue-. Preguntó el joven-.

-Me dijo que debía ir a su casa a cambiarse y buscar algo, estuvo todo el día conmigo ayudándome con los preparativos y trasladando las últimas cosas-. Contestó la rubia-.

-Veo que todo marcha muy bien entre ustedes ¿Ha habido ya un acercamiento?-.

-No de ese tipo de acercamiento, pero de verdad las cosas han ido mejor de lo que esperaba, ella esta volviendo a ser mi Kayle, iba por mi al hotel para ir a la escuela, me ayudo con todo lo del traslado, pasamos casi todo el tiempo libre juntas, y eso me encanta, me hace feliz con sólo tenerla abrazándome, acostadas en el sofá viendo una película...-.

-Se nota que las cosas van bien, cualquiera que las ve, piensa que son una feliz pareja-. Comentó-.

-Eso espero, aunque no voy a apresurar las cosas, eso si tengo una agradable sensación sobre esta noche-. Dijo y el timbre sonó-.

Santana se apuró en correrse para que no se dieran cuenta que los estaba escuchando. Francis pasó muy cerca en dirección a la puerta para recibir a Kay quien era la único que faltaba. La latina se había quedado con una no muy agradable sensación al escuchar las palabras de la rubia, porque parecía que la "reconciliación" se hacía prácticamente inevitable.

Francis abrió emocionada por fin su morena llegaba.

-Hola-. Saludó Kay-.

-Hola, ya pensé que no venias, te has demorado más de lo que pensaba-. Le dijo-.

-Sí lo sé, pero tengo una excusa-. Contestó mostrando lo que traía-.

Era un regalo que por la envoltura se podía distinguir que era un cuadro de aproximadamente sesenta centímetros de largo. La rubia le dio una sonrisa, amaba los regalos.

-¿Puedo pasar?-. Preguntó Kay-.

-Claro, lo siento, sabes que los regalos siempre me distraen-.

Ambas se adentraron al salón dónde estaban todos los demás chicos. Kayle los saludó a todos con gesto mientras le entregaba su presente a una ansiosa Francis. Todos observaban para saber que había tras esa envoltura.

-Espero te guste y le puedas encontrar un lugar en este tú nuevo hogar-. dijo la morena-

-Todo lo que venga de ti, siempre va a tener un espacio, lo sabes-. Susurró mientras le daba un cariñoso abrazo-.

Al sacar el papel, descubrió una imagen que ella recordaba a la perfección. Era una fotografía en blanco y negro que la mostraba de perfil, apoyada en la baranda de un balcón, con su mirada fija en la ciudad que se presentaba ante ella. Su silueta se podía apreciar completa al igual que cada uno de los rasgos de su rostro dado que la distancia no era tanta. Francis al verla, miles de hermosos recuerdos se le vinieron a la mente.

-¿Te acuerdas dónde tomé esa fotografía?-. Le preguntó Kay, abrazándola por la espalda-.

-De verdad piensas que podría olvidarlo, fue Paris, en el aniversario de nuestro primer año juntas-. Respondió con seguridad-.

-Exacto, me encanta esa foto, creo que te ves realmente hermosa, por eso quise regalártela-.

-Gracias, esta impresionante aunque por la toma debo decir que mucho del crédito se lo lleva la fotógrafa-. Dijo haciéndole un cumplido-.

Habían olvidado que estaban siendo observadas por todos los demás. Y cuando la rubia noto que ya las miradas se habían disipado un poco, le hablo al oído.

-Yo también tengo algo para ti, me acompañas-.

-Claro, vamos-. Aceptó sin problemas-.

Francis la llevó hacía su habitación, que estaba por un pasillo al fondo por lo que todo el ruido que se estaba produciendo en el salón se veía aminorado por la distancia.

Al entrar la rubia buscó algo en su cajón de la mesita de noche.

-Toma-. Dijo ofreciéndosela-. Es la llave del departamento-.

-Francis…no sé si sea buena idea-. Sin tomarla-.

-Quiero que consideres que también es tuyo, porque sí estoy aquí, en esta ciudad que hace un año no sabía que existía es para compartir contigo este último año, con esto no te pido que vivas conmigo ni nada parecido, simplemente que sepas que puedes venir cada vez que quieras, que voy a estar aquí siempre para ti-.

Kayle tomó la llave y la guardo en su bolsillo para luego volver a tomar la mano de la rubia y acercarla más hacía ella, tanto que sus cuerpos se rozaban. Con su otra mano le acaricio el rostro delicadamente.

-No me tientes si, mira que prometí que no te robaría ningún beso por mucho que quisiera-. Murmuró la rubia con sus labios muy cerca-.

-No me puedes robar algo que yo quiero darte-.

Kayle tomó suavemente el mentón para ir acercándose lentamente hasta unir sus labios con los de Francis. Primero fue un simple roce, sencillo, dónde sus labios se iban amoldando nuevamente a estar juntos, dónde reavivaban todos aquellos recuerdos. La rubia la tomó por cuello, mientras Kayle se aferraba a su cintura para intensificar las acciones. Sus lenguas ahora tomaban el control de la situación, danzando a la par y armoniosamente. Sin darse cuenta se fueron moviendo hasta que Kayle apoyo a Francis en una pared, para seguir besándola más intensamente, mientras con sus manos recorría los costados de la rubia que se dejaba acariciar. Algunos gemidos se escaparon, de alguna de las dos, que evidenciaba lo acalorada de la situación que estaban experimentando. La morena estaba cargando todo su cuerpo sobre la rubia que no despegaba sus brazos del cuello de la chica para que se distanciara. Habían olvidado que no estaban sola y a sólo un par de metros había todo un grupo de chicos, que seguramente habían notado su prolongada ausencia.

-Aunque no quiero, creo que debemos detenernos, nos deben estar extrañando en la fiesta-. Susurró Kayle-.

-No quiero dejar de besarte-. Contestó depositando cortos besos en la boca de la morena-

-Ni yo-.

-¿En serio?-. Preguntó ilusionada-.

-En serio…-.

-¿Quédate conmigo esta noche? -. Propuso-.

-Está bien me quedo, ahora sal tú primero, yo voy en un momento-.

-Ok, no te demores-. Aceptó la rubia y dejo en último beso en los labios de Kay-.

Santana se había controlado mientras observaba como Kayle amorosamente abrazaba a Francis, quien veía emocionada la fotografía que le había regalado. Pero cuando vio que desaparecieron juntas, ya no pudo seguir disimulando que todo estaba bien. Por lo que las siguió y espero paciente cerca del baño que estaba en diagonal a la puerta de la habitación de la rubia. En la oscuridad vio con la puerta entre abierta como salía primero Francis, quien se detuvo en el espejo que tenía a uno de los costados de la puerta habitación, para ordenarse la ropa que llevaba y retocar su lápiz labial. Con esas señales a la latina le quedó más que claro que es lo que había pasado ahí dentro. Siguió esperando hasta que vio a salir a Kayle con el cabello algo desarreglado, era la confirmación de lo que pensaba.

Tomando la fuerza que no había tenido para enfrentarla, y al pasar la morena a unos centímetros de dónde se hallaba escondida, la tomó fuertemente por uno de los brazos para hacerla entrar, así una vez dentro tendría que escucharla.

A Kayle le tomó por absoluta sorpresa aquella acción, de hecho como las luces no estaban prendidas no se había percatada de quien se trataba. Aunque ese aroma inconfundible le gritaba de quien se trataba.

-¡Que carajo!-. Exclamó al ser absorbida dentro-.

Santana cuando ya la tenía ahí, procedió a prender la luz y apoyarse en la puerta para que no tuviera opción de escapar.

-¿Qué se supone que estás haciendo?-. Preguntó levemente alterada Kay-.

-Woooow, me estás hablando, yo ya había pensado que cuando se trataba de mi, habías quedado muda-. Contestó casi en el mismo tono-.

-Déjame salir Santana, no tengo tiempo para tus jueguitos-. Le exigió en una fuerte postura-.

-No, hasta que hablemos, ya me cansé de que me ignores, porque sabes una cosa ¡No soy un maldito fantasma! Existo, quieras o no, y no puedes seguir haciendo como si fuera invisible-. Exclamó dolida por esa actitud que había estado teniendo con ella-.

-Yo puedo hacer lo que quiera, así que no vengas en plan de exigencias porque ya no tienes ningún derecho a pedirme algo, no importa lo que digas, nada va a cambiar mi actitud hacía ti-. Le respondió con confianza y frialdad-.

-Me duele que actúes así conmigo, que me mires así, que intentes hacer como si nunca hubiera pasado nada entre nosotras…-. reclamó con su voz más contenida-. Preferiría que me gritaras, que me reclamaras por lo que hice, que me dijeras que me odias, pero no que me sigas ignorando de esta manera-.

-Ya ni siquiera me importas lo suficiente como para gritarte o para odiarte, por eso te ignoro, se terminó, lo acepte y seguí adelante, así que por favor deja de hacer estás estupideces como encerrarme contigo, porque no lograras absolutamente nada-. Expresó la morena confiando que sus palabras sonaran lo suficientemente convincentes-.

Santana no quería creer lo que estaba escuchando. Sí, se lo merecía pero no se sentía capaz de soportar esas palabras, era demasiado doloroso. Sobre todo porque los ojos de Kayle, esos verdes que no hace mucho brillaban, ahora no demostraban ninguna expresión.

-¿Estás siguiendo adelante con Johansen, cierto?-. Afirmó más que preguntó -.

-Eso es parte de mi vida privada, que no voy a discutir contigo-. Contestó fría-.

-¡Si es tan privado entonces se más disimulada!-. Exclamó pasándole el dorso de su mano con brusquedad por los labios que tenían una pintura labial que no era suya-.

-Es la última vez que te lo voy a pedir de forma civilizada, quítate de la puerta o te saco-. Le advirtió Kay-.

Santana sabía que hablaba en serio porque por más que se esforzó en buscar algún atisbo de esa chica que tanto la había querido, no la encontró por ninguna parte. Se corrió con la cabeza hacía abajo, reconociendo su derrota.

-Y no vuelvas a intentar acercarte a mí de esta forma otra vez, porque no seré tan amable como lo fui ahora-.

Santana sintió como las lagrimas caían al momento que Kayle cerró la puerta. Sus palabras seguían repitiéndose en su mente, haciendo eco en su pecho. Dolía tanto que incluso le costaba respirar, nunca esperó esa reacción, ni menos sabía que había pasado con esa chica dulce y protectora, porque la Kayle que salió por esa puerta, era cualquier persona menos, su Kayle.


Espero que les haya gustado, lo sé, siempre generando drama, pero es superior a mi! Dejen sus review! Sí lo hacen prometo actualizar más rápido!

Chicas, necesito de sus sugerencias en cuando a música, en los próximos capítulos voy a necesitar canciones y la verdad no soy muy creativa con eso, así que acepto sugerencias de que canción y a que personajes, gracias!

Es es todo y nos estamos leyendo, espero muy pronto, saludos, Dany!