Capítulo 20

Extracto del capítulo 19 -

Un tiempo después, el sonido de la campana de la cena encontró a los tres inmersos en una discusión sobre qué hacer. Los Malfoy serían familia oficialmente para la mañana, cuando la nueva pareja sería reconocida públicamente e incluso después, cualquier ofensa que hubiese ocurrido, había sucedido antes de la unión.

- Sea lo que sea que decidamos hacer, será hecho después de la cena –decidió Hortencia, levantándose del sofá.

- Pero… -empezó Theodore a protestar, pero fue detenido antes de decir realmente nada.

- No, querido –dijo Hortencia-. Se nos espera en la cena y levantaría muchas preguntas si faltáramos. Este es un asunto familiar y será mantenido dentro de la familia.

- Sí, por supuesto –aceptó el joven. La ofensa no había sido hecha hoy, había sucedido durante un largo período de tiempo, podía esperar otro día.

- Inmediatamente después de la cena –agregó Michael abriéndole la puerta a su esposa-. Llamaremos a nuestros abogados. Creo que algunas medidas legales están en orden. –Y procedieron al comedor, hablando sobre comodidades y saludando a otros invitados presentes en el colegio.

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Los tres llegaron al comedor después de una corta caminata a través de los pasillos de piedra y se sentaron en la misma mesa que los Malfoy ya ocupaban.

Theodore notó que nadie decía una palabra sobre la joven pareja y ningún plan de matrimonio era discutido. Notando su confusión, Hortencia explicó que, como dictaba la tradición, todavía no podían reconocer a la pareja, sólo después de que dejaran el terreno de unión podrían ser reconocidos como pareja, hasta entonces el nuevo vínculo familiar entre ellos seguía sin ser oficial. Cualquier plan empezaría el día siguiente, después del desayuno y en privado, cuando abarcarían los detalles de la boda.

Después de la cena, todos hicieron sus excusas. Estaba claro que los Mafloy contratarían a sus abogados también. Una cosa era tratar con un chico sin familia Veela, unir a tres familias muy poderosas era un asunto completamente diferente.

Theodore regresó a la habitación de los Baudelle, donde algunas llamadas flú fueron hechas a sus abogados y fue decidido que ellos llegarían a primera hora de la mañana, antes del desayuno. Si esperaban hasta después los Malfoy estarían oficialmente vinculados a sus familias y ellos tendrían que exponer material delicado de las acciones de Petunia, no era una buena forma de empezar una nueva alianza.

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En algún momento durante la noche, Harry se estiró en la gran cama sintiendo que algo faltaba. Sintió frió debajo de las mantas pero no pudo entender porqué. Un sonido ahogado le hizo abrir los ojos. Draco estaba moviéndose por la tienda, ignorando por completo el hecho de que estaba tan desnudo como el día en el que había nacido.

- Ey –llamó suavemente.

- Ey –respondió Draco-. Perdón. No quería despertarte.

- ¿Qué estás haciendo? Tengo frío, vuelve a la cama –se quejó Harry cabeceando.

- Nuestra comida acaba de llegar. Te estaba preparando algo –le dijo Draco acercándose a la cama con un par de platos en sus manos.

La mención de comida hizo que Harry se despertara por completo. Su último alimento había sido un sándwich ligero antes de ir a la tienda esa mañana, y con toda la actividad del día estaba famélico. Comieron en silencio un rato, demasiado hambrientos como para pensar en cualquier otra cosa por el momento.

- ¿Cómo es que no recibimos nada de esto la primera vez? –preguntó Harry sólo medio curioso, después de terminar su sandwich y metiéndose un par de uvas a la boca antes de robarle a Draco la mitad del sándwich que se había preparado para él mismo. Draco sólo pudo sonreír, divertido por su pareja ladrona de sándwiches.

- La primera vez terminamos fuera del área designada. No creo que ellos hayan hecho ningún plan para que pasara algo como eso –respondió el rubio sirviéndoles a ambos un poco de vino-. Es tu turno de hacer un sándwich –informó.

- Ey, ¿qué pasó con la tradición de proveer a aquellos sumisos? –bromeó Harry.

- Perdiste esa cuando robaste mi sándwich, cabrón. –Draco le dio otra mordida antes de poner una expresión pensativa en su rostro-. No creo que tú invocaras esa tradición, siendo todo Gryffindoresco y todo.

- No tenía idea de que algo así realmente existía. –Harry se encogió de hombros-. Sólo estaba viendo si podía hacer que tú fueras de nuevo por la comida.

- Vaya, tú... tú... –Draco le arrojó una almohada a su pareja-. Ve a traerme comida, cabrón.

Harry rió y buscó su túnica alrededor de la cama. Draco podía andar por ahí desnudo todo lo que quisiera, pero Harry no estaba tan cómodo al respecto. Se puso la traslúcida túnica y decidió ignorar que no estaba ocultando mucho realmente a favor de empezar a explorar todos los diferentes tipos de pan y embutidos disponibles. Draco se tomó un momento para mirar el cuerpo de su pareja y sintió una onda de orgullo recorrerlo ante la vista de la recientemente reforzada marca de reclamo en el cuello de su pareja.

- ¿Tenemos que hacer algo en particular? –preguntó volviendo a la cama y poniendo el plato entre él y Draco.

- ¿Hay algo en particular que te gustaría hacer? –Draco arqueó las cejas, dejándole muy claro a su pareja qué tipo de cosas podrían estar haciendo.

- No eso –se apresuró Harry a explicar, ruborizándose-. Quiero decir, eso es lindo y... y... ¡Draco! ¡Sabes que eso no es lo que quise decir!

- Lo siento, Harry. –Pero el rubio no sonaba tan lamentado-. ¿Qué quisiste decir?

- Informarle a alguien, llamar a alguien... no sé, hacerles saber... algo.

- Articulado como siempre –bromeó Draco-. No, ellos ya saben todo lo que necesitan. Saben que estamos aquí, juntos, y vendrán por nosotros en la mañana. No hay nada de que preocuparse.

- No digas eso –siseó Harry.

- ¿Qué? –dijo el rubio, realmente confundido por la reacción de su pareja.

- No hay nada de que preocuparse –explicó Harry-. Cada vez que alguien dice eso algo pasa para probar que sí teníamos algo de lo que debíamos habernos preocupado.

- Harry. –Draco casi se caía al piso riendo-. ¿Estás tratando de decirme que eres supersticioso?

- NO... No supersticioso. Sólo... cuidadoso.

- ¿Cuidadoso? ¿Un ejemplo ilustrado de Gryffindor? –Draco decidió que ni siquiera intentaría frenar su necesidad de provocar a su pareja con eso-. Oh, vamos. No puedes hablar en serio esta vez. Además esa frase no es realmente mal omen, sabes. Ahora, si hubiese dicho...

- No lo digas. –Harry saltó a su pareja, tratando de cubrir la boca del rubio con sus manos-. No te atrevas a decirlo.

- Ay, vamos, ¿qué podría ir mal? –Esta vez Draco no se movió lo bastante rápido para escapar de su pareja y terminó en el piso cuando el Gryffindor volvió a abalanzarse. Draco se las arregló para darlos vuelta de modo que Harry estuviera debajo de él y le hizo cosquillas sin piedad.

Harry puso sus piernas alrededor del dominante y movió su cuerpo hasta que Draco estuvo abajo y él estuvo sentándose encima de su pareja. Ambos estaban sin aliento y seguían riendo cuando Harry decidió que habían hablado suficiente y se inclinó para besar a su pareja. No lograron llegar a la cama esta vez, y todos los omens, malos o no, fueron olvidados.

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Theodore se despertó con un suave estallido. La luz del sol ya estaba filtrándose por las ventanas, pero sabía que aún era muy temprano. Trató de entender qué lo había despertado exactamente cuando oyó un ruido débil desde algún lugar de la habitación. Volteó la cabeza y quedó cara a cara con el elfo doméstico más extraño que había visto en su vida. La criatura tenía calcetines disparejos, una camiseta naranja de Twisted Sister y más sombreros de los que Theodore pensaba que era posible poseer por una sola criatura, por no mencionar usarlos al mismo tiempo.

- Buenos días, Amo tío –dijo la criatura-. Yo ser Dobby. El amo Dumbeedoor dice que los abogados del amo tío están esperándolo en la oficina del director. Amo tío puede tener su reunión allí.

- ¿Amo tío? –preguntó Theodore parpadeando y tratando de entender lo que decía la criatura.

- Usted ser tío del amo Harry Potter. Dobby está feliz de servir al amo tío también. El amo Harry Potter es el más mejor mago del mundo, lo es. Liberó a Dobby de amo malo y ahora Dobby es un elfo libre. –Dobby le dio al aturdido mago una sonrisa cegadora antes de desaparecer.

- Sigo durmiendo, eso debe ser, no he despertado del todo aún. Sí, eso tiene sentido – murmuró Theodore mientras se levantaba e iba al baño para prepararse para su reunión con su abogado en la oficina de Dumbledore... si había entendido bien el mensaje.

Veinte minutos después llamó a la puerta del director y ganó entrada a la habitación para encontrar que ya estaba llena de gente. Los Baudelle ya estaban con un extraño que Theodore sólo podía suponer que era su abogado. Paul y Rhys, dos de sus primos que se hacían cargo de asuntos legales para la familia, estaban allí también.

Dumbledore estaba sentado en una gran y colorida butaca al lado del sofá donde los Baudelle estaban sentados, en lugar de la impotente silla detrás de su escritorio.

- Ah, buenos días, Sr. Phillips –saludó el director cuando él entraba a la habitación-. Michael y Hortencia estaban contándome algunos de los hechos que tú desvelaste en tu investigación sobre la vida del Sr. Potter.

- Sí, señor Dumbledore. –Theodore se alegraba por la forma directa en la que el problema estaba siendo discutido, pero no tenía idea de porqué el director, quien no era un miembro de la familia, estaba siendo incluido en esa conversación-. Sí me tropecé con unos pocos detalles perturbadores, pero, si disculpan mi grosería, yo estaba bajo la impresión de que este era un asunto familiar y nadie ajeno iba a ser incluido –dijo mirando directamente a la pareja Baudelle.

- Eso sería mi hazaña –respondió el extraño sentado cerca de Michael Baudelle-. Luego de que mi cliente me llamara anoche hice un poco de inspección. La persona responsable de ubicar al Sr. Potter con su tía y de cualquier contacto entre el Sr. Potter y el Mundo Mágico era el Sr. Albus Dumbledore. Simplemente estábamos preguntándole cómo fue que esto ocurrió ya que él no está con el Comité de Asuntos de Hijos en el Ministerio.

- Llega justo tiempo, Sr. Phillips, de oír mi explicación –ofreció Dumbledore, indicando una butaca vacante.

Theodore se sentó y le asintió al director, indicando que estaba listo para escuchar. Un elfo doméstico, no el mismo que lo había despertado esa mañana, le sirvió una taza de té.

- Tendremos un rato antes de que sea la hora de que los chicos tomen su desayuno y trataré de apresurarme. Deberíamos intentar de resolver los problemas que tenemos con el pasado del Sr. Potter antes del desayuno, antes de que los Malfoy se conviertan en una parte de la Familia de Potter; por mucho que los admire, tienen una forma un tanto despiadada de saldar cualquier ofensa que perciban contra su familia. Creo que el Sr. Potter preferiría evitar que se derrame sangre innecesariamente –dijo Dumbledore.

Theodore notó una mirada intercambiada entre Michael Baudelle y su abogado, y de pronto no estuvo seguro si derramar sangre no estaba ya en la lista de 'cosas que hacer'. Peor aún, notó que no le importaba realmente si algo… desafortunado le pasaba a su rebelde prima Petunia y su esposo. No era una buena noción para un hombre que se enorgullecía de ser un hombre de familia.

- Durante el primer auge de Voldemort, reuní un grupo de personas valientes. Nuestro objetivo era luchar contra él de cualquier forma que pudiéramos. James y Lily estaban en ese grupo. Dedicaron sus vidas a la protección de los inocentes y lucharon fieramente… y al final, fueron asesinados por ello. –Dumbledore notó la expresión de asombro en los rostros de todos y continuó-. Oh, la historia sigue, pero para eso necesitaremos al Sr. Potter con nosotros; algunos detalles lo conciernen específicamente y no estoy en la libertad de contarlos.

- Pero eso no explica… -empezó Rhys, sintiendo que había más que "algunos detalles" sin contarse.

- Eran familia –interrumpió Dumbledore-. Todos lo éramos. Nuestro pequeño grupo se veía a sí mismo como una familia… y yo me sentí responsable. Cuando cualquiera de nuestros números moría, yo hacía todo lo que podía por la restante familia y eso incluía hacerme cargo de lo que le pasaría a Harry. Desafortunadamente, sus parientes resultaron ser una opción menos que deseable.

- Debe entender, director –dijo Paul Phillips-; parece muy extraño que nadie controlara al muchacho y sus condiciones de vida. Sus propios archivos escolares muestran que la enfermería del colegio era conciente de huesos mal curados y mala alimentación de antes de los once…

- Sr. Phillips –interrumpió Dumbledore pareciendo triste-, por favor entienda las circunstancias especiales que rodean este caso. Cuando James y Lily fueron asesinados, no sabíamos nada acerca de ningún otro pariente y no podíamos darnos el lujo de andar esperando a ver si aparecía alguno.

El director levantó la mano, indicando a los otros en la habitación que no había terminado de hablar.

- No tengo duda de que la mitad del Mundo Mágico, como mínimo, hubiese aparecido en mi puerta suplicando por una oportunidad para criar a Harry, ¿pero han considerado exactamente quién aparecería? Muchas personas de buen corazón, agradecidas por la partida del Señor Oscuro, que harían lo mejor que pudieran pero no podrían protegerlo efectivamente contra un mortífago deseoso de venganza; otros serían personas con mala intención buscando la fama de ser aquellos criándolo, y eso lo convertiría en una marioneta de los medios; todos probablemente consentirían a Harry y no lo educarían apropiadamente simplemente porque era "el niño que vivió", y de nuevo, no podrían protegerlo. En cualquier caso, nunca podría ser simplemente Harry, algo que desea con todo su corazón. Y no olvidemos la posibilidad de que algunas de esas personas pudieran ser mortífagos o seguidores del Señor Oscuro sin marca, presentando un buen talante para pasar el escrutinio del Ministerio pero esperando la oportunidad de vengarse de Harry por lo que había hecho… ¿y quién elegiría quién tenía derecho de criar al niño? Estoy seguro de que el Ministerio demandaría hacerlo, como pacta la ley… Harry se hubiese convertido en una herramienta, un símbolo del que alardear frente a una audiencia y hubiese sido usado para cualquier propósito que consideraran conveniente.

Dumbledore suspiró, recordando los eventos de esa noche.

- Y por otro lado, estaban los Dursley. ¿Muggles? Sí. ¿Quizás no la mejor opción? Definitivamente. Pero una opción contra la que nadie podía oponerse. Así que Harry se fue a vivir con sus parientes de sangre… en mi ingenuidad; honestamente creí que lo cuidarían bien, y realmente no tenía otra opción. Cualquier otra persona habría hecho preguntas por… bueno, todo, y Harry sería alejado de cualquier hogar donde lo hubiésemos ubicado y trasladado al Ministerio.

Los otros podían ver la lógica en sus argumentos; habría pasado exactamente como él decía.

- Sí puse una mujer, la Sra. Figgs, en el mismo barrio. Su tarea era vigilar cualquier señal de mortífagos o cualquier otro problema en el área. Era perfecta porque no sólo es una squib, que sabe sobre nuestro mundo pero también es capaz de vivir en el mundo muggle, sino que también es una anciana que se sienta en su casa todo el día y no llama la atención. Desafortunadamente, eso también significa que no tiende a ir a caminar por el barrio o ir a espiar la casa de los Dursley. Se perdió los signos no tan visibles de la situación de Harry y para cuando averiguamos lo que realmente estaba sucediendo, había muy poco que pudiéramos hacer. ¿Cómo podíamos removerlo legalmente de la casa de sus parientes? Cualquier intento de encontrarle un nuevo hogar lo habría puesto en la misma posición de antes, el Ministerio interferiría y el mejor postor lograría llevárselo a casa; simplemente no podíamos exponerlo a semejante riesgo. Por la misma razón, no podíamos enviar personas a controlarlo. Muchos de nosotros seguíamos bajo vigilancia del Ministerio o de magos oscuros, todos esperando una oportunidad para llegar a Harry.

Dumbledore tomó un sorbo de té e hizo de nuevo la señal; parecía casi aliviado de decir todo.

- Para cuando Harry finalmente vino a Hogwarts, sabía que su situación no era ideal, pero al menos estaba vivo, era capaz de pararse en sus propios pies y no esperaba ser tratado diferente que el resto, así que conté mis bendiciones. Mis manos estaban atadas, dejar a Harry en lo de su tía hacía la situación permanente a menos que estuviéramos dispuestos a arriesgar no saber dónde acabaría Harry; con los muggles al menos teníamos cierta medida de control.

- ¿Control? –Theodore podía entender parte de los argumentos de Dumbledore. Podía recordar la euforia por la derrota del Señor Oscuro. Podía pensar en al menos cinco familias que habrían enloquecido por la posibilidad de criar al salvador del Mundo Mágico, pero eso no significaba que tuviera que aceptar simplemente lo que el anciano había hecho-. ¿Qué tipo de control podría tener sobre ellos?

- Me aseguré de que aceptaran a Harry cuando lo dejé ahí –respondió Dumbledore-. Me aseguré de que supieran que estábamos vigilando. Pueden haber descuidado a Harry, mal alimentado, sobrecargado con tareas y vestido pobremente, pero nunca fue golpeado. Nunca se volvió físico. Tenía un techo sobre la cabeza y las barreras de sangre implementadas por el sacrificio de su madre. No era ideal, lo acepto, estaba lejos de eso de hecho, pero piensen en las alternativas. Consideren qué hubiese pasado si nos hubiésemos arriesgado. Estoy horrorizado por la vida que tuvo, ¡pero está vivo! Puede que me odie por el resto de su vida, pero tomé la única ruta segura que había para asegurar que viviera para hacerlo.

Hortencia observó cómo su amigo vertía angustia. Realmente le importaba el chico y lo sentía… tal vez estaba incluso avergonzado de su opción, pero tenía razón, el chico no había tenido a nadie más. Petunia Dursley y su esposo eran los únicos.

- Está bien, Albus –ofreció Hortencia, dándole unos toques a su mano-. Lo entendemos. Gracias por esforzarte por Harry. Ahora es nuestro turno.

- Gracias. –Dimbledore sintió como si mil ladrillos hubiesen sido quitados de sus hombros; todavía se sentía mal por la vida que Harry había tenido hasta ahora, pero al menos ahora lo había dicho a lo alto y había compartido las razones detrás de sus acciones de esa noche fatídica-. ¿Pensaron qué le harán a los Dursley? Debo advertirles, Harry no aceptará fácilmente una venganza. Es demasiado piadoso para eso.

- Es la naturaleza sumisa –meditó Michael-. Protegerá a la familia de extraños incluso cuando la familia lo haya lastimado. No se preocupe, nos aseguraremos de actuar dentro de los límites de lo que él encuentre razonable si alguna vez se entera de ello.

- No, no, no –se apresuró a explicar Dumbledore-, no cometan el mismo error que yo. Traté de ocultarle las cosas a Harry. Traté de ganar tiempo y dejarle madurar lo suficiente antes de exponerle algunos hechos y me salió bastante por la culata. No le cae bien eso. Sean honestos y no se lo cubran de azúcar. Harry tiene una buena cabeza en sus hombros y no es un niño, algo que yo fallé en darme cuenta hasta que fue muy tarde. Díganle lo que pretenden hacer y porqué, asegúrense de que entienda. Escuchen a un anciano que ha cometido el mismísimo error: no mantengan a Harry en el margen sobre algo que tiene que ver con su vida.

La habitación cayó en silencio súbitamente mientras cada uno consideraba las palabras del director. Rhys miró su reloj de bolsillo y decidió apresurar las cosas. Theodore le habría besado por ello, Rhys siempre era una persona práctica.

- Bueno, sugiero pensar acerca de ese detalle luego; ahora mismo tenemos que decidir qué hacer con los Dursley. En diez minutos sonará la campana del desayuno y no mucho después los Malfoy serán parte de la familia del Sr. Potter.

- Sí, me temo que eso es correcto –concordó Dumbledore-, se nos acaba el tiempo.

- Bueno, ya que todos estamos de acuerdo. He aquí lo que propongo –dijo Rhys, tomando el mando de la reunión-. Tenemos un contrato firmado con Petunia por la casa y el préstamo familiar. Ya que tenemos prueba de que ha fallado al contrato, demandaremos que nos regrese la casa y el dinero.

- ¿Ambos? –preguntó Theodore. Quería algún tipo de venganza contra su prima, pero seguía siendo familia y se sentía incómodo pensando en un miembro de la familia sin techo ni medios de protegerse a sí mismo.

- Por lo que he oído, el Sr. Potter se objetará cualquier medida que tomemos contra su tía. Es un Phillips después de todo, y todos sabemos cómo nos sentimos respecto a la familia –empezó a explicar Rhys-. Si demandamos ambos, podemos llegar a un acuerdo con Potter después y "permitir" que Petunia se quede con la casa. Nosotros conseguimos lo que queremos y el Sr. Potter no tendrá que sentirse mal al respecto.

- Esa es una excelente idea –aceptó el Sr. Baudelle intercambiando una mirada con su abogado-. Quizás nosotros podríamos pensar algo así también. Estoy seguro de que podemos encontrar algo para llegar a un acuerdo con nuestro bisnieto.

- Sí –aceptó Dumbledore con los ojos destellándole al máximo-, eso sería lo más aceptable.

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Harry se despertó lentamente, oyendo voces apagadas. No que eso hiciera diferencia con su humor; seguía molesto porque algo lo había despertado. Estaba cómodo, cálido y a salvo. ¿Por qué tenía que despertarse?

- ¿Puedes verlos? –oyó que una voz decía.

- No. ¿Quizás estén afuera, en el bosque? –respondió otra voz con un toque de preocupación, pero igualmente apagada.

- No creerás que… -uno de ellos empezó a sonar inseguro-. Quiero decir, ¿y si lo lastimó el dominante?

- ¿Deberíamos contactar al Consejo?

- Todavía no –decidió el primero-. Deberíamos tratar de encontrarlos primero. Si nos lleva más de quince minutos, pediremos ayuda.

Para entonces Harry estaba lo bastante despierto como para notar tres cosas. Primero, había dos jóvenes con túnicas lujosas buscando por la tienda, pero no le parecían ni dominantes ni mortífagos; dos, todavía estaba en el piso, siendo cubierto muy efectivamente por un Draco todavía dormido, muchas almohadas y un gran edredón, en ese orden, y todo su 'nido' estaba apoyado contra un lado de la cama, lo que los hacía invisibles para los dos, ahora muy preocupados, hombres. Y finalmente tres, y ese era su punto favorito: si se queda muy quieto, no lo verían y probablemente irían a buscarlo afuera, lo que significaba que podría regresar a dormir un poco más.

Un fuerte brazo lo rodeo, empujándolo hacia el pecho de su pareja. Demasiado para un Draco todavía dormido.

- Buenas, amor –susurró Draco contra su oreja, lo bastante bajo para no atraer la atención de los dos extraños que los buscaban, y enviando un escalofrío por la columna de Harry.

- Buenas. –Harry se retorció un poco poniéndose más cómodo en la pila de almohadas y mantas-. Nos están buscando.

- Déjalos buscar. –Harry pudo sentir una sonrisa en los labios de su pareja-. Podemos dormir unos minutos más.

A Harry le gustaba mucho ese plan, pero desafortunadamente nunca descubrió si hubiese funcionado o no, porque en ese preciso momento dos voces más se unieron a la conversación.

- Buenos días, caballeros –dijo una voz masculina desconocida. Un dominante, juzgando por el tono que usaba.

- Buenos días, caballeros –dijo Madame Pomphrey en su usual tono que no admitía tonterías-. ¿Están listos para mí los dos jóvenes?

- No pudimos encontrarlos, Madame Curadora –dijo uno de los hombres.

- Su olor está por todo el lugar –agregó el otro-, no tenemos idea de dónde podrían estar…

- Suficiente. Francamente, ¿están tan ocupados siendo Veela que se olvidaron de ser magos, caballeros? –interrumpió Pomphrey, tomando su varita del bolsillo delantero de su impecable delantal-. Señálame a Harry Potter.

Harry suspiró; su oportunidad de dormir unos minutos más se había esfumado ya, y a juzgar por el gemido de molestia de Draco, él se sentía igual. El edredón sobre sus cabezas se movió y una Poppy Pomphrey divertida les echó un vistazo.

- Buenos días, caballeros –saludó-. Si fueran tan amables de levantarse, tengo que hacerles algunas pruebas ahora y sería muy difícil hacerlo teniéndolos medio metidos debajo de la cama.

Harry trató de levantarse solo para ser jalado por Draco, que ahora le gruñía abiertamente al tercer hombre en la tienda, el que había llegado con Madame Pomphrey. Harry parpadeó sorprendido por la actitud de su pareja, pero el hombre pareció aceptarlo como si fuese exactamente lo que había esperado que pasara.

- Estaré esperando afuera, madame. Tómese tanto tiempo como necesite –dijo educadamente antes de salir de la tienda.

- Lo sentimos mucho, Señor Malfoy –se disculpó uno de los hombres más jóvenes-. Debimos haberle dicho que esperara afuera apenas entró, pero temíamos que ustedes dos hubiesen decidido quedarse en el bosque y creímos que necesitaríamos su ayuda para localizarlos.

- Es comprensible –dijo Draco levantándose y ofreciéndole una mano a Harry-, pero asegúrense de que nadie más entre aquí a menos que mi pareja esté propiamente cubierta.

- Por supuesto, señor. Discúlpenos. –Ambos hombres se inclinaron levemente y apoyaron las túnicas que habían estado cargando todo el tiempo en la cama, antes de unirse al otro hombre afuera. Harry notó que las túnicas en la cama eran parecidas a las que él y Draco habían usado después de su primera vez juntos. Lo gracioso era que esta vez no estaba nervioso por el próximo desayuno, muy público, que tendría que soportar.

Madame Pomphrey trabajó rápidamente los moretones y cortes de Draco, declarándolo pronto para vestirse, antes de empezar con Harry. Todo sucedía de forma semejante a la primera vez, excepto por la última prueba, que trajo una sonrisa al rostro de la medimaga.

- Oh, cielos. –Hizo la prueba de nuevo sólo para asegurarse-. Felicidades, caballeros. Parece que esta unión fue un poco más productiva esta vez.

Harry parpadeó lentamente, sin entender por completo el significado de las palabras de la medimaga, pero Draco no tuvo ningún problema. Con dos largos pasos había cruzado la tienda y se había arrodillado cerca de Harry, con una expresión de sobrecogimiento en el rostro.

- ¿Está segura, Madame?

- Por supuesto, Señor Malfoy –respondió con una sonrisa-. Lo he probado dos veces para confirmarlo. Serán padres dentro de pocos meses. ¿Llamo a su escolta ahora?

- Sí, Madame. Por favor –respondió Draco sin prestarle realmente atención a la mujer. Ayudó a un Harry muy impactado a levantarse y lo abrazó-. Vamos a tener un bebé, Harry.

- ¿Bebé? –Harry estaba seguro de que estaban hablando en un idioma extranjero que no tenía sentido para él, hasta que una parte de su cerebro decidió volver a trabajar-. ¿Un bebé? ¿Yo? ¿Aquí? –preguntó señalando su cuerpo.

- Sí, amor, hay un bebé allí. Nuestro bebé, nuestra familia. –Draco casi reía de la expresión de su pareja y le agradecía a Merlin que era sólo sorpresa lo que estaba mostrando; lo último que quería era tener que calmar a alguien tan poderoso como su pareja.

- Somos una familia… -dijo Harry suavemente, pasando su mano por su estómago plano; no había señal de un bebé aún, pero se sentía tan diferente de pronto ahora que lo sabía.

Apenas registraron el hecho de que Madame Pomphrey había salido de la tienda y enviado a los dos jóvenes de antes a que entraran. Sólo cuando los extraños se aclararon la garganta notaron su presencia.

Harry y Draco fueron bañados, vestidos y peinados antes de que se les permitiera salir de la tienda. Los dos jóvenes les siguieron dos pasos atrás todo el tiempo. Los cuatro entraron al colegio juntos y fueron saludados por, aparentemente, todos los miembros del Alto Consejo Veela en el vestíbulo. Harry podía sentir a Draco tensarse y se preguntó de qué se trataba.

- Señor Malfoy, -El miembro del Consejo en el centro de su círculo dio un paso hacia delante- saludos en esta alegre ocasión.

- Que nuestra felicidad sea compartida con el clan. –Draco inclinó la cabeza ligeramente. Todo sonaba muy formal y dado vuelta y Harry decidió que era otra ceremonia Veela de la que no sabía nada, pero cuando Draco se movió para pasar el Consejo, el Veela mayor levantó una mano, deteniéndolo.

- ¿Podemos preguntar algo a su pareja? –preguntó en tono cortés, pero su rostro era serio.

Draco empujó gentilmente a Harry para que quedara frente a él, pero nunca quitó su mano de la espalda de su pareja.

- Señor Potter, nos alegra haber encontrado a un niño perdido de los Veela y darle la bienvenida a nuestras familias. –Se dirigió a Harry personalmente por primera vez.

- Gracias, señor. –Harry sólo podía esperar que esa fuera la respuesta correcta y se retorció pensando en todas las cosas que tendría que aprender.

- ¿Podemos preguntar; fue su decisión hecha libremente? ¿Es esa la pareja que elige? –Viendo la expresión de confusión en el rostro de Harry, el hombre se explicó-. Su primera unión nos tomó por sorpresa y fue bastante poco convencional. Esa fue la razón por la que demandamos una segunda unión cuando se presentara la oportunidad y por eso le preguntamos ahora, sabiendo que puede usted ser libre de esta unión y protegido por el Consejo hasta que encuentre un dominante que crea capaz de hacerlo feliz, ¿desea mantenerse unido al Sr. Malfoy?

'Oh' pensó Harry, '¡la protección de los sumisos! Están preocupados por si me están obligando a unirme a los Malfoy'.

- Estoy muy contento con mi unión, señor. –Harry sintió la mano de Draco relajarse en su espalda, pero esa fue la única señal que el rubio dio de lo nervioso que había estado-. Elegí a Draco ayer y quise que me encontrara antes que nadie más.

- En ese caso, hijo –dijo el hombre, dándole una gran sonrisa a Harry-, creo que sus familias los están esperando para el desayuno.

Los dos grupos inclinaron la cabeza y continuaron su camino juntos para unirse a sus familias. La mano de Draco encontró la de Harry y le dio un apretón suavemente, indicando que todo estaría bien.

Mientras la puerta doble de la habitación se abría, Harry respiró hondo y enderezó la espalda. Él podía hacer esto, ya lo había hecho y podía hacerlo de nuevo. No tenía nada de especial, sólo era un desayuno con los Malfoy y la Sra. Weasley. Nada de qué preocuparse.

Las puertas finalmente se abrieron y toda la habitación se volteó para mirarlos, pero por primera vez en su vida, Harry no estaba prestando atención a nadie. En el centro de la habitación, en la mesa más grande disponible, los Malfoy y la Sra. Weasley los esperaban… con otras tres personas que Harry nunca había visto en su vida.

'Creo que sus familias los están esperando para el desayuno.' Las palabras del Consejo sonaron en la mente de Harry justo antes de que otra voz se impusiera. 'Oh, vamos, ¿qué podría salir mal? No hay nada de qué preocuparse'.

Harry miró el rostro confundido de Draco y luego a los extraños sentados en la mesa.

Sí, era una sorpresa para él también. Sólo podía significar una cosa, su pareja los había maldito con mala suerte la noche anterior e iba a tener que escuchar a Harry por eso.

Continuará…

Al menos un capítulo más. Lamentablemente, la historia entró en hiatos después del capítulo 21. Pero, ¡sorpresa! Sí la continué después de todo xD Como agradecimiento a todas esas hermosas personitas que dejaron review! Dejen reviews y prometo no tardarme siete meses y medio en poner el último capítulo disponible |DU