Chapter 20:
- Muy bien, te dejare tiempo para pensar.
Despues de decir aquello, Tom paso las manos por los hombros del chico, y empujo ligeramente hacia delante. Al ser sabado, no habria mucha gente en la biblioteca; y tendrian mas espacio para maniobrar. No obstante, tenian que quitarse de encima a la bibliotecaria; el unico obstáculo que les separaba de la seccion prohibida. Podian sortearla con un hechizo de invisibilidad, como la vez anterior habian hecho. Antes de salir de la habitación, hechizo a ambos muchachos silenciosamente, y finalmente, caminaron rumbo a la biblioteca.
Dos horas despues los dos slytherins salian de la biblioteca, cansados de leer y leer libros inservibles. La cabeza de Severus parecia a punto de estallar, y, en vez de ir al Gran Comedor, se dirigio a su habitación sin cenar, seguido de Tom. No dijo nada, pensando en las nefastas consecuencias de quejarse, pero se sintió un poco incomodo.
El le había dicho que le amaba, si, pero… Severus no estaba seguro de sus sentimientos, no completamente. Si bien no le odiaba, quizás tampoco podía describir sus sensaciones como amor, después de lo que le había hecho. El viajero del tiempo entro en el dormitorio, y segundos después, escucho como la puerta se cerraba detrás de Tom, sintiéndose encerrado.
Se sento en el borde de su cama, mirando con curiosidad y cierto temor las acciones de Riddle. Otra vez estaban en su dormitorio compartido, y eso a Severus le ponía enfermo; recordar lo que había pasado allí no era especialmente de su agrado. Imitandole, Tom se sento en la cama contraria, frente a el, y pregunto en un susurro:
-¿Estas bien?
- Si, claro.- respondió extrañado el moreno.
- Te noto un poco tenso, no se si me entiendes.- explico el castaño, lanzándole una mirada significativa. Severus se limito a desviar la vista a una de las esquinas de la habitación, sin ganas de contar sus mas oscuros miedos al que, precisamente, le había metido esos temores.
- ¿Crees que Dumbledore se enterara?- pregunto Snape, cambiando rápidamente de tema. Tom le observo, sabiendo a que se refería.
- Esperemos por nuestro bien que no pase eso.- susurro con suavidad, finalmente. Severus vio por el rabillo del ojo como Riddle quería añadir algo, pero lentamente, el muchacho cerro los labios sin haber hablado.
Por unos minutos, Snape sintió la mirada de su compañero en su cuerpo, observándole con fijeza. No se atrevió a enfrentarle, y tampoco quiso ver esa mirada de lujuria que, probablemente, le estuviera lanzando. Se sumio en sus pensamientos, sin perder de vista todos y cada uno de los movimientos de Riddle, con una confianza que, desde que había entrado en la habitación, flaqueaba por momentos.
Intento distraer sus pensamientos y llevarlos mas alla de Tom, mas alla de lo que este le había hecho, o de lo que había dejado de hacer. Y pensó; la biblioteca prohibida, siempre tan complaciente en cuanto a respuestas, le parecía ahora un gasto inútil de tiempo. Despues de aquellas escapadas nocturnas, no había conseguido encontrar nada que le dijera que hacer para volver a su época.
Quizas fuera de Hogwarts, encontraría algo mas útil que no una montaña de libros sin información. Porque a alguien debía de haberle pasado igual que a el, alguien debía de haber fallado. Severus frunció el ceño, mientras, irremediablemente, sus ojos se volvían hacia Tom.
- Esta Navidad la pasare en Londres.- le informo, finalmente. Con nerviosismo espero la respuesta del muchacho, deseando que no le acompañara. Necesitaba un tiempo a solas, reordenar sus ideas, y sobretodo, sus pensamientos. El muchacho le confundía sobremanera, y estar cerca suyo solo lo empeoraba.
- Quizas pueda acompañarte, si quieres.- le ofreció Riddle, mordiéndose la lengua para no acoplarse al plan directamente. Debia ser sutil y cuidadoso, si quería salirse con la suya y conseguir enamorar a Severus.
El moreno se encogió de hombros, dejando su proposición en el aire, y, tomando el pijama, camino en dirección al baño, seguido por la siempre atenta mirada de Tom. Aquella noche, sin embargo, a pesar del cansancio de Severus, no consiguió dormir correctamente, quizás algo paranoico por la posibilidad de que Tom se tirara encima suyo.
Se sentía contradictorio; su sentido de supervivencia lanzaba adrenalina por sus venas, le obligaba a estar despierto, pero, después de aquella fatídica noche, pocas habían sido las veces en que Tom le había tocado de esa forma. Se sentía traidor, Riddle no le iba a atacar, se lo había prometido, y parecía que iba bastante en serio.
Se mordió el labio inferior, mirando la hora en su reloj: las tres de la mañana, y al dia siguiente estaría dormido seguramente. La respiración pesada de Tom, a dos metros de distancia, le indicaba que estaba durmiendo, que no tenia nada que temer, que el chico estaba indefenso ante el. Suspiro, girando en la cama por enésima vez en la noche, y cerro los ojos con fuerza, procurando dormir lo poco que quedaba de madrugada.
Severus sintió como le zarandeaban del brazo, intentando despertarle. En sueños, se removió inquieto, rogando por dos minutos mas de descanso, pero pronto tuvo que ascender a la realidad. Se acordó de lo que había pasado, de todo lo que había entre Tom y el, y acto seguido abrió los ojos, aunados en pánico. Le estaba tocando, y aquello le hacia saltar todas las alarmas.
Sus ojos se clavaron en los azules de Riddle, que, parado frente a su cama, intentaba despertarle. Como acto reflejo, se encogió en ese enorme monstruo que era la cama, tapándose aun mas con las mantas, en una actitud realmente infantil. Y se regaño mentalmente por ese gesto; Tom se reiría, y el quedaría como un niño pequeño. Pero no lo hizo; Tom sonrio, observándole con esa extraña y lasciva mirada, que le agradaba y enfermaba a partes iguales.
- Hora de levantarse, Severus. No vas a llegar al desayuno.- le informo, mientras se alejaba prudencialmente de el.
Quizas en otra ocasión, en su época con su vida normal, el chico asustado habría saltado hecho un basilisco por cualquier tontería que le desagradara. Pero no en ese tiempo; aquel sentido de supervivencia le decía de callar, de mantenerse sumiso ante sus proposiciones y de huir cuando tuviera oportunidad.
Se desperezo, mirando disimuladamente a Tom, que le esperaba sentado en su propia cama, y camino hasta el baño para cambiarse de ropa. Que El le viera precisamente sin ropa no ayudaba a contrarrestar aquella sensación de encierro y agobio que poseía desde ayer. Sus ojos miraron el reflejo de su imagen en el espejo del baño: seguía viéndose como aquel chico tan inocente en el que se había convertido en el callejón mugroso de Londres, la Navidad pasada.
Se apresuro a vestirse, pensando en volver a su antiguo yo, volver a ser el feo Quejicus, al que nadie quería tocar. Al menos de esa forma, Tom se desinteresaría de el, y todos verían que lo que parecía la malsana obsesion del grupo de slytherin y de Riddle solo era deseo acumulado por un chico que no era.
Severus salió del baño con una sensación agobiante en el pecho; si Tom le veía en su forma normal, dejaría de quererle, y en cierta manera, se sentía mejor cuando le decía que era importante para el, aunque solo hubieran salido esas palabras de su boca después de su estupidez de torturarle. En cualquier caso, sabia que estaría bastante tiempo mas en esa nueva piel, quizás cuando fuera el momento de la metamorfosis Tom le amara verdaderamente.
El pesado brazo de Tom, tal y como recordaba de otras veces, se deslizo por sus hombros, ante su sorpresiva y algo temerosa mirada. Se estaba acercando demasiado para su gusto, y le estaba poniendo nervioso. Con timidez miro a Riddle, que le devolvió una sonrisa tranquilizadora e hipnotica, y suspiro, mientras su estomago empezaba a producirle punzadas de hambre.
Subieron al Gran Comedor juntos, sin encontrarse a nadie en la Sala Comun. El dia había amanecido ventoso y frio, tal como el anterior, pero por los majestuosos ventanales del Comedor, Severus pudo ver a los alumnos en los jardines, paseando y leyendo, como si fuera un dia normal. Lo era en realidad, salvo para ciertos slytherins, Riddle y el mismo. Nadie se enteraría de lo que había pasado en la casa abandonada el dia anterior, de eso estuvo seguro al ver a Malfoy y sus compinches.
Si las miradas mataran, seguramente ya estarían muertos. Cerca de ellos, Crabbe y Goyle crujieron los nudillos a base de amenaza, Lestrange y Zabini les miraban con odio en su mirada, y Malfoy… Sus ojos parecían destilar odio en estado puro, y tan amenazantes se veian que Severus se estremeció, a varios metros de distancia. No obstante, Tom le miro sonriente y puso una mano sobre su brazo, mientras susurraba demasiado cerca de su oído:
- No tienes nada que temer, Sev. Todo estará bien ahora.- el aludido le miro sin mucho convencimiento, y respondió en el mismo tono de voz:
- Se vengara. Intentara hacernos daño.- su voz salió estrangulada, mientras pensaba en su hijo: Lucius Malfoy era, de lejos, uno de los mejores mortifagos de su generación. Y, para añadir mas leña al fuego, cruel y despiadado. Rezo internamente para que el padre no fuera igual, mientras volvia su vista a las gachas de avena que se había servido.
Apenas consiguió tomar sustento; la mirada penetrante de los slytherin le ponía nervioso, muy nervioso. Y, que Tom no se diera cuenta de la forma en que le miraban, le hacia sentirse mas intranquilo y angustiado. Se removió en su asiento, segundos antes de levantarse definitivamente y salir del Gran Comedor, seguido en todo momento por Riddle. Gracias a la providencia.
Contradictoriamente, se sentía seguro pero angustiado e intranquilo a su lado. En cualquier caso, Severus prefería vigilar a Tom disimuladamente que volverse paranoico para que nadie le atacara por la espalda. Salio rápidamente a los jardines, tratando de serenarse, con éxito. El viento fresco le devolvía un poco de paz, y estaba bien para refrescarse.
Tom rápidamente se coloco a su lado, pasando posesivamente un brazo por sus hombros, guiándole a las orillas del Lago. La superficie acuosa se rizaba debido al fuerte viento que soplaba. Severus clavo su mirada en el Lago, procurando relajarse, y, por fin, dio rienda suelta a sus dudas y temores:
- ¿Y si no encuentro nada?- pregunto con voz estrangulada. Tom se separo de el, y respondió con seriedad:
- Seguro que lo encuentras. Al fin y al cabo, la biblioteca es tu segundo hogar.- agrego jocosamente, intentando calmarle. Agradeciendo internamente los esfuerzos de Riddle, volvió a preguntar, angustiado:
- ¿Y si nadie ha vuelto?
Tom abrió los labios, dispuesto a contestarle y tranquilizarle, dispuesto a acallar sus temores por un tiempo, intentando relajarle. No obstante, un hechizo dirigido realmente a el le golpeo el costado, haciendo a Severus saltar al agua involuntariamente.
Tomado por sorpresa, el moreno pronto se vio en el Lago, hundido en el agua negra y profunda de aquella orilla. El aire de sus pulmones había desaparecido en el momento en que el hechizo había impactado contra el, y, sin saber nadar, pronto se vio tragado por las aguas, angustiado. Caia y caia, y de repente, a su alrededor, todo se volvió negro. Tenebrosamente negro.
