¿Que puedo decir?
Solo que, eh vuelto!
Yei! :D nuevo capitulo luego de muuuuucho tiempo, y la verdad no hay mucho que agregar...bueno, si tal vez algo:
SOY UNA MALA PERSONA.
(ya se daran cuenta porque)
Disfruten el capitulo!
El teléfono suena. Lo apago. Me levanto o eso intento hacer durante 20 minutos, al final me cambio casi sin prestar atención a que me pongo. Bajo a la sala, todos desayunan, no tengo hambre, solo tomo mi mochila y me voy a la escuela.
Solo camina, ignora el dolor, finge que no sientes nada. Siempre funciono, ¿Por qué no habría de funcionar esta vez?
Ah, cierto, porque no puedo quitarme de la cabeza a Logan, sencillo.
Estúpido Logan. Estúpido, estúpido, estúpido. Desearía poder golpearlo. En serio, deseo golpearlo.
-Buenos días alumnado, esta mañana tenemos algunos anuncios importantes para ustedes –oí retumbar la voz de Jo por toda la escuela.
Estúpidos anuncios de la mañana. Los pasillos están repletos como de costumbre, aun falta casi 10 minutos para que comience el primer periodo, intento ignorar a las personas, en especial a las que me saludan. No quiero ver a nadie ni hablar con nadie.
Quiero volver a ser el imperceptible chico que se mete en problemas con la ley. ¿Es mucho pedir?
-Oh, hola Carlos –me encuentro de frente a Camille y de inmediato doy la vuelta, ignorándola -¿Carlos?
Aun la oigo llamándome, intento hacer de cuenta que no la oí aunque es obvio que si lo hice. No tengo porque explicárselo. Ahora, voy hacia ese lugar oscuro y alejado de la muchedumbre y de los chismes, el sótano es un bonito lugar cuando necesitas estar solo y hundirte en tu propia miseria. La única parte mala es, como ya dije, alejada y eso implica tener que cruzarme toda la escuela para llegar y para mi mala suerte, apenas pasó por delante del salón de mi primera clase del día, la campana suena.
-Mierda.
Dudo por un momento, entro o no entro.
Al final termino optando por entrar, si me siento en la parte de atrás del salón y me pongo los auriculares, el profesor jamás me descubrirá. Me ayudara a sobrepasar el mal trago y el mal día. Todos pasan delante mío, es como en los viejos tiempo, nadie me mira, solo siguen.
Aguardo a que todos entren para recién poder hacerlo. Una pequeña alegría me sobresalta al ver un asiento libre en lo más alejado, junto a la ventana, es perfecto.
-Buenos días, chicos –saluda nuestra profesora de química al entrar al salón -¿listos para entrar en una nueva unidad antes de los exámenes?
Todos se quejan pero ni estoy prestando atención, tengo la música fuerte retumbando en mis oídos y la atención afuera, donde el mundo pasa, donde las cosas son tan imperceptibles. Los problemas parecen alguna alocada aventura de un pequeño niño de 5 años, nada es real, todo es fantasía y tal como aparecieron, pueden desaparecer.
Me quedare un rato pensando así.
-¡Despierta!
Una voz gritando frente a mi cara y un fuerte aplauso me sobresaltan, casi me caigo de mi silla. Al ver quien era casi me da un paro.
-¡Dustin! ¿Qué demonios haces aquí? –siseo, enfadado.
Mi terapeuta tuerce los ojos.
-Pues para hablar.
-¿No te das cuenta que estoy en medio de… clases?
Doy una mirada periférica del salón y no hay nadie, solo estamos nosotros dos, por la ventana puedo ver la lluvia caer con fuerza, cosa extraña porque hasta hace 30 segundos no había nada. ¿Acaso estamos dentro de un sueño?
-Técnicamente, estamos dentro de tu cabeza –responde con rapidez a mi pregunta mental.
Se sienta en la silla delante de mí y apoya los brazos sobre el respaldo de la misma.
-Así que aun sigo en clases –digo en voz alta, mas para mí mismo.
-No te preocupes, nadie te está prestando atención.
-Mejor para mí.
-Carlos –me reprime Dustin –estábamos haciéndolo tan bien, ¿Qué paso con Logan?
-No quiero hablar de eso –me cruce de brazos, incomodo por la pregunta.
-Carlos.
-¡No quiero hablar de ello! Además, tú ya deberías saber, ya que te gusta andar husmeando por allí.
-Pues esta vez no lo hice, sino, no estaría preguntándotelo –dice en un tono de total obviedad.
Chisto irritado porque tiene razón. Le devuelvo una mirada mezquina antes de continuar.
-Él lo sabe.
-¿Sobre qué? –Dustin vacilo ante mi afirmación.
-Sobre quien soy…en parte –baje la mirada, recordando lo sucedido ayer –el prácticamente se rio en mi cara.
-Logan no haría una cosa así –comenta Dustin, algo de empatía en su voz, defendiendo a mi aun novio.
-Pues lo hizo –señale –y no tienes idea de cuánto me dolió.
Recargue mi peso en la silla, volviendo a mirar la lluvia caer afuera, mientras Dustin suspira y sacude la cabeza, puedo verlo por el rabillo del ojo.
-Kelly me comento algo –finamente dice luego de unos minutos de silencio -¿realmente lo harás?
Le respondería de inmediato pero, comienzo a dudar cuando me lo pregunta. ¿Realmente lo hare? ¿Tendré la fuerza de hacerlo? Es lo mejor, es lo que me digo pero… ¡hemos pasado tantas cosas juntos! No puedo simplemente ignorar eso y tirar a la basura los recuerdos, aunque me gustaría poder olvidarme de todo.
-No tienes porque hacerlo –dice el.
-Tengo que hacerlo –aseguro, mirándolo a los ojos –tengo que hacerlo o…o, llegara el momento en que, no lo sé, simplemente siento que usara esa información en mi contra algún día. ¡Al igual que ayer!
-Pero no era consciente de eso.
-¡Pues imagínate como seria, ahora que lo sabe! –ataque, completamente a la defensiva.
-Déjame preguntarte algo –se muestra calmado a pesar de mi agresión -¿amas a Logan?
Vaya, Dustin sabe donde dar el disparo. Maldito bastardo. Pero tiene razón, en pensar en esa pregunta la misma respuesta viene a mí una y otra vez, los ojos se me llenaron de lágrimas porque esa respuesta era muy dolorosa de aceptar.
-Claro que si –ahogue un quejido al morderme el labio, que comenzó a temblar –lo amo.
-Esa es suficiente razón para no hacerlo.
-No, con más razón debo hacerlo –una lagrima cayo y lo mire –puedo soportarlo.
-No puedes vivir con un corazón roto, no tu.
-Nadie ah muerto por amor, eso es absurdo.
Hasta unas horas antes, sentía que eso era muy cierto.
Limpio con arrebato mis lágrimas, quiero olvidarme de este tema, mientras más rápido, mejor será para mi conciencia.
-Quiero regresar –demande.
-No hemos terminado de hablar-
-Yo sí, ahora devuélveme.
Un segundo después, la campana del receso me sobresalto y el ruido de toda la clase moviéndose para salir del salón era mi señal para irme a esconderme en el rincón más oscuro.
Sin duda, este fue el almuerzo más deprimente, patético y grotescamente sucio y maloliente en la historia de la humanidad. Y me gusto. No hay nada mejor que esto; estar solo en el sótano de la escuela, comiendo algo que ni siquiera se le podría llamar almuerzo, entre medio de disfraces desechados hasta la próxima obra de teatro, equipos de gimnasia que vieron mejores días, Dios, este es el paraíso de las personas próximas a saltar un puente.
Si es que el olor a humedad y decadencia no te mata antes, pero ya me acostumbre.
Vuelvo a suspirar, por milésima vez, y miro al techo en el proceso de hurgar mas dentro del paquete de papas fritas y es estúpido porque sé que por mas introduzca mi mano, no hará aparecer mágicamente las papas. Es allí cuando aparece el paquete Numero 2.
-¿Carlos? –Oigo una voz resonar –por favor dime que estas aquí.
Sin duda es James, por el tono agudo y medianamente parecido al de una chica por lo asustado que esta de venir aquí.
No me molesto en responder y no toma mucho tiempo hasta ver su figura aparecer tras un alto de cajas. Deja escapar todo el aire de sus pulmones, aliviado de ver que no soy un fantasma.
-¿Qué haces aquí? –cuestiono de inmediato, concentrado en mi almuerzo.
-No tengo idea –responde a la ligera y se sienta a mi lado –has estado raro.
Lo miro de reojo por un segundo.
-No es cierto.
-Claro que lo es –replica –puede que no sea muy listo pero puedo darme cuenta claramente que algo no anda bien.
-¿Y?
-¿Cómo que "y"?
-Mira James, me halaga que intentes creer que necesito ayuda, pero no la necesito, no como tu –retruco las cosas, el abre la boca para decir algo pero de inmediato la cierra –se que las cosas no están bien entre Kendall y tu. Deberías concentrarte en eso.
-Eso tiene solución –dice despreocupado, apoyando su cabeza contra la pared y mirando al techo –solo que…necesita tiempo.
-¿El problema o ustedes?
Por primera vez nuestras miradas se encuentran y puedo ver como las dudas y replanteamientos de ciertas cosas se arremolinan en su cabeza. Ah considerado las mismas cosas que yo tengo planeadas hacer, pero algo lo detiene, no quiere que se acabe, sabe que ocurrirá si se acaba.
-No lo hagas –digo –si no quieres hacerlo, no lo hagas.
-A veces ciento que eso es lo que debe pasar, que es lo que Kendall quiere – James desvía la mirada –tal vez sea lo correcto.
-Que importa si es lo correcto, tú amas a Kendall y estoy seguro que él te ama también.
Sonríe con sus mejillas sonrojadas. Demonios, realmente lo ama.
-Estas actuando como una chica –golpeo su hombro con el mío y se ríe, logra sacarme una sonrisa –pero ya enserio, no dudes. Lo que ustedes tienen es algo que muchas personas morirían por tener, y conozco algunas de ellas.
-¿Por ejemplo? –me reto.
-No lo sé, es solo un decir.
Nos reímos por un rato y nos quedamos en silencio por casi igual. Se sentía bien tener alguien con quien pasar el rato, muy a pesar que disfruto mi soledad y me alegra que sea James, por alguna extraña razón puedo imaginarme que el comprende un poco el cómo me siento.
El no la ah pasado bien mientras crecía, todo gracias a su padre.
-Oye, ¿sabes que la campana sonó hace como 15 minutos? –me pregunta, interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Enserio? –Respondí, para nada impresionado –mejor, no tenía ganas de ir a clases.
-Yo tampoco, teníamos economía después de todo.
-Kendall se enfadara si se entera que no entraste a clases –advierto con un tono de broma.
-No tiene porque enterarse.
La sonrisa malévola en su rostro me sorprendió pero que hare, es James.
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Otro receso, y esta vez, si debía ir a clases. Tenía un estúpido de examen de historia y James no quería hacerlo solo. Desventaja de compartir clases con él. En fin, ahora vamos por los pasillos, aun hablando de tonterías cuando de entre la multitud encontramos a Kendall junto a Camille.
Esta de más decir que se ve enfadado y de inmediato toma a James del brazo.
-¿En dónde demonios te metiste? –cuestiona de inmediato.
-Ehm, estaba con Carlos –responde James, nervioso -¿Qué sucede?
-¿Con Carlos? –Sisea Kendall al lanzarme una mirada -¿se puede saber dónde?
-Estábamos en el sótano, almorzando, eso es todo.
Intervine o Kendall nos mataría a ambos.
¿Qué demonios le sucede?
-Aw, no es justo chicos –salta Camille al parecer al rescate –no es bueno que se excluyan del resto, la próxima vez vengan a la cafetería.
En el instante en que Kendall vuelve a mirar a James, Camille me guiña el ojo, mas tarde se lo agradeceré.
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Sobreviví al examen de historia pero apenas pase. Estoy más que seguro que reprobare, estaba demasiado ido entre mis pensamientos, están ganando terreno y me aterra. Solo hay una solución para esto. Pero me aterra mas que el problema.
No quiero ver a Logan. El solo pensar en él hace mi corazón latir, pero no de alegría, sino de angustia, dolor, desesperación. Debo terminar con esto de una vez, debo terminar con este asunto.
Tomo mi celular y veo que es otro mensaje de Dustin, lo ignoro, dejo que se acumule en la bandeja de entrada junto a los otros que me mando y con los de Kelly. No me moleste en leerlos, se que dicen pero no me importa, debo hacerlo o me pegare un tiro si todas las cosas en mi cabeza se acumulan.
"Eres un cobarde, por eso no deberías hacerlo"
Dios, ¡cállate! ¡Lo hare, te guste o no!
Enfadado, tomo mi teléfono y escribo un mensaje rápido y feroz.
-Logan, estoy en las escaleras frente a la cancha de futbol, tengo que hablar contigo. AHORA- Destinado a Loggie.
Debo cambiar su nombre cuanto antes. Cuanto antes.
Evito los pasillos y me escabullo por salones vacios y profesores con sus cafés, no me toma mucho llegar hasta la parte trasera de la escuela ya que evado las áreas donde están ampliando, también quiero evitar a Lisa.
Alguna clase está practicando en las vallas, decido sentarme en las escaleras a observarlos fallar o acertar en algunos casos, jamás me gusto hacer deportes pero decidí hacer hockey muy contra mi voluntad. Crei que podría cambiar, fui un estúpido, la parte buena es que no tendré que quedarme hasta tarde en la escuela o levantarme temprano un sábado a practicar.
Sinceramente, no quiero avanzar, no quiero hacer nada, quiero ser el de antes, estoy cómodo con eso y nadie me hará cambiar de opinión.
"Temes al cambio. Todos temen al cambio"
¿Qué con si tengo miedo? Es más seguro lo que conozco, nada de emociones arrebatadas o situaciones incomodas. Solo yo, mi soledad y mi inminente destino.
Esperen… ¿Cuál es mi destino?
-¿Carlos?
Levanto la cabeza ¿tenía la cabeza baja? Y veo a Logan. Todo se detiene, mi cuerpo se tensa, mi cerebro grita, me arrepiento de esto, puedo oír las mismas palabras que me dijo ayer y duele. Duele demasiado. Vamos Carlos, se fuerte, detén esto, para el dolor.
¡Reacciona!
-Necesitamos hablar –digo, poniéndome de pie.
-Lo lamento tanto –Logan no me da lugar a replicar porque se abalanza sobre mi y continua balbuceando –fui un idiota, perdóname, no era mi intención –
Lo aparto con gentileza y lo miro a los ojos, el se ve arrepentido y desesperado pero su mirada furiosa y palabras crueles aparecen en mi mente. Debo concentrarme en esto.
-Olvidémonos de eso, ¿si? Debo decirte algo importante.
-E-espera, ¿esta no es una conversación en la cual nosotros…? –especula desorientado, yo no digo nada, prefiero que ate los cabos por si solo –no, no, no, no, no voy a dejar que hagas eso.
-¿Hacer qué? –Levante los hombros, fingiendo desinterés –ni siquiera me dejaste hablar. Al igual que ayer ¿recuerdas?
Bien, pretender que no me afecta lo hará más fácil.
-L-lo sé, lo lamento, yo no debí actuar de esa manera…entiendo que estés molesto conmigo –Logan continuaba sonando errático, gesticulando con sus manos temblorosas –s-solo que yo, yo necesitaba saber la verdad.
Sonreí con ironía mirando hacia las pistas, ahora, su insaciable sed de conocimiento nos jugó una mala pasada. La maldigo. La detesto.
-Me alegro por ti –continuo –además, pensé en lo que dijiste y tienes razón.
El traga con dificultad.
-Soy una persona emocional y mentalmente inestable, soy depresivo y tengo mala conducta e hice todo lo posible para cambiarlo pero no puedo, no puedo hacerlo bajo presión –sentencie, mis ojos analizando cada expresión en el rostro de Logan –y tu impusiste presión en mi. No confiaste en mí.
-No es que no confiara en ti.
-Pues eso parecía –reclame y luego suspire –y para serte sincero, la idea de tener que ser una persona agradable, abierta y de comportamiento ejemplar no es lo mío, créeme, me ha traído demasiados problemas intentar serlo.
Cierto, aun sigo lidiando con eso.
-Me siento bien siendo un miserable sin futuro que no espera nada de sí mismo ni de los demás –ignoro que estoy sonriendo, apenas, pero sonriendo –es lo que soy y jamás cambiara.
A Logan no le parece bien por como sacude la cabeza y me mira con lastima. Lo ignorare.
-No eres un miserable, eres inteligente y capaz de hacer cualquier cosas y lo digo enserio –dice él y añade al ver que tuerzo los ojos.
-Pero a mí no me importa, por mí, que el mundo me mande al diablo.
Igual tu. Es raro que me sienta enfadado pero lo hago, su actitud ya me molesta, tal vez sea porque me lastimo ayer diciendo las cosas que dijo. Y tal vez no sea enfado, sino despecho.
-Y ¿quieres saber algo? En este momento, no me importas tú.
Dispare.
-¿Terminas conmigo? ¿S-solo porque descubrí que eres...adoptado? –dice Logan, confundido –eso no te da derecho, solo porque eres un chico confundido y herido no te da el derecho de romper algo que me ilusiona.
-Tú mismo lo dijiste, no necesito otra razón –argumento, Logan se detiene un momento a analizar todo lo que le digo, se agarra la cabeza entre las manos y respira con irregularidad, yo sigo de pie, observándolo sin inmutarme. Mi plan sigue en marcha.
Ahora comienza a moverse como loco, camina en círculos, se pasa la mano por la cara y observa la pista, pensativo. Todos se van, creo que volveré a saltearme clases pero eso no es tan importante ahora. Logan apoya las manos contra la pared e inhala con fuerza, esta vez decido volver a ocupar mi lugar en las escaleras, a dejar que el acepte la realidad.
-¿Entonces qué ocurre contigo y Dustin? –de repente se vuelve a mí, al parecer olvidando lo que le dije, exaltado
-Eso no es asunto tuyo –aclare neutro.
-¡Dios! ¡Porque haces esto tan…difícil! –Exclama, exasperado por mi actitud -¡si tienes pensado romperme el corazón, al menos dame una explicación decente!
No respondí, no sabía que decir. Rompí su corazón al igual que el rompió el mío en menos de un segundo. Y es extraño porque uno puede hacer lo imposible por ganarse el corazón de otra persona, te tomara todo el tiempo del mundo y lo conseguirás, sin embargo, el romperlo es algo tan fácil, sencillo y al alcance de cualquiera.
Es cierto, merecía una explicación pero no la tengo.
Levanto la mirada y por primera vez, noto lo que menos esperaba. Veo sus mejillas empapadas de lágrimas, sus ojos enrojecidos y el dolor en ellos. Eso me golpea. No puedo ver eso, debo irme.
Me levanto con intenciones de largarme de nuevo al sótano pero Logan me retine del brazo con desesperación.
-¡Espera! ¿Realmente e-estamos t-terminando? –Espera que yo responda –no podemos e-estar terminando, claro que no.
Solo quiero irme a casa.
-Logan, no lo hagas más difícil.
-Ni siquiera te importa –afirma desconsolado. Eso comienza a quebrarme –debí imaginarlo, ¡solamente jugaste conmigo!
Me libro de su agarre con facilidad, no me atrevo a mirarlo a la cara ahora.
-¡Tenía fe en ti, maldita sea! –Oigo como solloza -¡demonios, me enamore de ti como un idiota!
Me muerdo la lengua para evitar llorar.
-Supéralo –dije, sacando fuerzas de no sé donde para dar la estocada final.
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POV Normal
Finalmente era de noche, aunque, no para la alegría de todos. James yacía en su cama, preocupado por Carlos ya que luego de verlo por última vez en el examen de historia, no supo nada mas de él. Temía que algo le pasara y eso repercutiera en su-temía que hiciera alguna locura, conociendo sus problemas emocionales y el hecho de que las cosas entre él y Logan no estaban bien.
-…Se que las cosas no están bien entre Kendall y tu. Deberías concentrarte en eso.
-Eso tiene solución, solo que…necesita tiempo.
-¿El problema o ustedes?
De repente, esa conversación con el pequeño latino vino a su cabeza. Tenía razón, debía enfocarse en Kendall y el, las cosas entre ellos estaban delicadas, casi pendiendo de un hilo sobre el vacio, James temía por el destino de su relación.
Amaba a Kendall pero toda esta situación del retorno de su padre y de su "problema" lo estaba llevando al límite, y gracias a eso su novio comenzaba a comportarse de manera extraña: lo ignoraba, comenzaba discusiones que terminaba con alguno de los dos con la palabra en la boca y lo más reciente, los celos.
Lo ocurrido durante el receso seguía fresco en su mente, aun le dolía el lugar donde Kendall le había tomado con fuerza, de seguro tendría moretones la mañana siguiente. Cerró los ojos cuando mas recuerdos vinieron a su cabeza, esta vez, de sus padres. Mismas actitudes, diferentes situaciones.
No quería acabar así, debía hacer algo.
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-No sé cómo termine en esto.
Se decía una vez más, ahora, de pie frente a la puerta de la casa de Kendall. Era de noche, había salido de casa con una idea en mente y sin siquiera pensar en que algo le podría pasar en el camino.
-Bien, aquí vamos. Es ahora o nunca.
Toco el timbre y espero, su corazón latía como loco mientras tanto, las manos le sudaban a pesar de hacer frio. No tenía nada planeado, solo tenía pensado en terminar con esa situación de una vez. Oyó unos pasos y la puerta se abrió, su novio frunció el ceño al verlo allí.
-James, ¿Qué demonios haces aquí? –lo recibió "cálidamente", mirándolo de pies a cabeza.
-Y-yo, yo, yo…tengo que decirte algo –balbuceo el castaño al tiempo que le temblaban las manos.
Kendall seguía sin comprender que pasaba o porque James actuaba tan extraño, solo el martillar acelerado de su corazón le decía que algo no andaba bien.
-Habla, te escucho –el rubio le concedió el permiso de continuar.
-Si, bien…yo… -
James miro a sus manos que se movían nerviosas. Estaba demasiado nervioso. Ahora se arrepentía de haber venido. Ahora recordaba lo que Carlos le dijo. No podía hacerlo.
-Dios, no puedo hacerlo…-
Dijo, dio media vuelta y comenzó a irse mientras Kendall observaba confundido a las reacciones de su novio. Pero no dudo en ir tras de él.
-¡James! –Logro atraparlo de la muñeca y volverlo –Jamie, ¿Qué está pasando?
-Olvídalo, solo olvídalo…-intentaba zafarse del agarra, aun sin mirar a Kendall a la cara.
-No, vas a decirme a que viniste a plena noche a hablar conmigo.
-No pude –el castaño vacilo -…no pude.
-¿Qué no pudiste? –Kendall sentía todo su cuerpo palpitar de miedo por lo siguiente que oiría.
-No puedo terminar contigo.
El agarre entre sus manos se intensifico a medida que Kendall analizaba lo que oía. Sonaba una locura pero tenía sentido. Solo que no para él.
-¿Viniste hasta aquí, de noche, con un frio del demonio, solo para terminar conmigo? –James asintió lentamente –te das cuenta que eso es estúpido.
Por alguna razón, logro hacer reír a James aunque estaba haciendo su mejor esfuerzo de contener las lágrimas.
-Lo siento pero no quiero hacerlo –el castaño confiesa, levantando la cabeza.
-Yo tampoco quiero que lo hagas –Kendall se mordió el labio –no me imagino perderte.
-Estas últimas semanas era lo único que querías al parecer.
-Sí, estuve actuando como un idiota, lo sé –concordó Kendall –pero todo lo que está pasando me pone los pelos de punta. No digo que sea tu culpa, solo que, me hubiera gustado que hablaras con tu padre sobre nosotros antes, en vez de tener que ocultárselo a todos.
James me maldecía porque Kendall tenía razón.
-Pero –el rubio continuo –no creí que las cosas estuvieran tan mal como para que pensaras terminar conmigo.
-Las cosas se nos fueron de las manos, estabas agresivo y totalmente celoso de cualquier cosa que hiciera, en especial con Caros –se defendió el castaño.
-Eso era porque…hablabas mas con el que conmigo –bajo la cabeza –comencé a creer que el te comprendía mejor que yo. Creí que…-
-¿Qué él me gustaba?
-No es la palabra que yo usaría.
-Eres un estúpido por creer eso –Kendall se rio –te amo, ¿sabes?
-Yo también te amo, chico bonito.
Se miraron entre sí, perdiéndose en los ojos del otro, lentamente sus cuerpos se acercaban y cerraron la distancia con un beso dulce y lento. Sin darse cuenta, sonreían aliviados.
-¡Muchachos! –Los dos chicos interrumpieron su beso al oír una voz desde la puerta –si siguen allí, se van a enfermar.
Era la madre de Kendall y sonreía cálidamente.
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El auto se detenía en frente de la casa de James.
-Llegamos a su destino, señor –anuncio Kendall, haciendo voces extrañas.
-Eres un tonto –reprimió el castaño en broma.
-No te iba a dejar venir en medio de la noche de vuelta, si no ¿Qué clase de novio seria?
James rodo los ojos y se bajo del vehículo al mismo tiempo que la puerta de su casa se abría y su padre se asomaba por ella. La figura relajada aun le molestaba a Kendall pero haría su mejor esfuerzo para hacerse entender con él.
-Nos vemos mañana –se despidió Kendall, inconforme por no darle un último beso de despedida a su novio.
-Nos vemos mañana.
Pero podía conformarse con un guiño por parte de este antes de ir hacia la puerta.
Con una sonrisa en el rostro y con la conciencia tranquila, se marcho.
En tanto James miro a su padre y le dedico una pequeña sonrisa al pasar por su lado. El hombre se la devolvió al tener intenciones de entrar pero una figura, al otro lado de la calle lo detuvo un momento.
Ella, completamente vestida de negro, de negros labios que se curvaban con oscura diversión lo observaba atentamente. La piel se le erizo y tras unos segundos cerró la puerta detrás de sí.
-Pobre Stephan –se decía la chica de cabello rubio –piensa que puede refugiarse con su familia, estúpido idiota.
-Déjalo, aun tiene esperanzas –una voz a su lado sonó y un segundo, Griffin estaba a su lado –será más divertido de esta manera.
¡HEY! Por cierto, llegamos a los 100 reviews (aunque ahora estamos en 101) y lo chistoso es que Alex Daniel fue el numero 100...algo en mi no se sorprende xD, en fin ¡Gracias por los comentarios!
