Quedo en el lugar por un minuto, congelada y con los ojos aún mojados por el llanto de terror y resignación. Un torrente de preguntas le corrían en la cabeza: ¿Qué acababa de pasar? ¿Que debía hacer? y ¿Qué había pasado? Su mente era un caos, pero por un minuto escucho el silencio de la habitación y el sonido del mar que le llegaba de la ventana.

El guardián seguía sentado en la cama, con las manos en su rostro. Por un minuto volvió a su mente el cuadro de Iliá Repin. Casi con una lucidez que nunca había tenido hasta entonces, vio en el rostro de ese anciano pintado el rostro del arrepentimiento y de las pasiones desmedidas que evocaba el rostro de toda una especie. A pesar de que sabía que Virgilio no la detendría tenía miedo de caminar. Aun así dio pasos tímidos sin hacer ruido hacia la ventana. Miro a Virgilio con un una mezcla de miedo, de rencor y de compasión.

Al llegar al portal, miro dentro viendo que reflejaba la habitación del castillo donde la esperaban sus amigas y las princesas. Quedo mirando un momento aquella escena, como si viera la esperanza de la vuelta a su hogar materializada en una sola imagen. Eso era lo que ella quería durante casi todo el viaje: regresar a su hogar. Pero volvió a mirar hacia atrás, al guardián que le daba esa oportunidad. La duda comenzó a invadir el corazón y la mente de Twilight ¿Acaso ese ser tan poderoso, capaz de crear portales hacia otras dimensiones, crear y modificar todo un espacio físico en otro totalmente diferente, no era más que un ser destinado a sufrir las pasiones que atormentaban a todos los demás seres que ella había conocido en su viaje? Virgilio todavía estaba sentado en la misma posición, ensimismado de la realidad a su alrededor e indiferente a la decisión que tomara Twilight.

Algo la impedía atravesar el portal, ¿Qué le pasaba exactamente? ¿Por qué no atravesaba el portal y dejaba este horrible lugar? ¿Qué la mantenía en ese sitio sin dar el paso decisivo? pero al pensar en su deseo en ese momento en específico, se dio cuenta que no quería atravesarlo. Era como si una prueba personal se hubiera apoderado en ese momento de ella, como si se diera cuenta de que estaba frente a un juez que juzgaba su valor como princesa de la amistad en ese momento. Quedo unos minutos en esa posición, mirando el reflejo de su hogar y la añoranza de su tierra y sus amigas y detrás un ser que le había amenazado con un martirio, sintiendo una mezcla de odio hacía él guardián, pero a su vez una sensación de empatía, compasión y piedad hacia ese ser.

Estaba atrapado en este lugar hace tanto que era lógico que quedara así: Un sentimiento de futura nostalgia por abandonar un lugar que le había maravillado. Como un extranjero que viene de visita a un país ajeno al suyo y debe vivir mucho tiempo en ese lugar, uno añora la tierra donde nació, al tiempo de su infancia y a los amigos y camaradas con los que ha crecido. Ese sentimiento que poseía Twilight de Canterlot, la ciudad donde ella había nacido y las calles por donde había transcurrido toda su niñez y el sentimiento de pertenencia que evocaba su memoria al estar los primeros días en Poniville, que con el tiempo fue cambiando y sintiendo el pequeño pueblo como su hogar. Quizás el tiempo y la fuerza de la costumbre que paso en Poniville se habían mezclado con la ilusión de ser una niña en ese lugar y el rápido crecimiento ilusorio de su cambio de forma que sintió una nostalgia de abandonar ese lugar, lo que hizo que diera media vuelta y caminara hasta donde estaba Virgilio. Pero, como una fuerza racional que se oponía a su decisión de volver a entablar relación con ese ser, a cada paso tenía la tentación dar media vuelta y marcharse para no volver. Pero aun así camino hasta la cama, se sentó del otro lado dándole la espalda y mirando hacía el portal, respiro profundamente dando una mínima señal de su presencia en ese mundo.

-¿Porque volviste?-dijo él guardián, aun en la misma posición y con un tono similar al enfado.

-No…no podía…dejarte así-temerosa contesto Twilight antes de agregar-¿Qué te pasa?

Levanto la cabeza y miro hacía la puerta donde ella había estado, dándole la espalda como si supiera que ella estaba de espaldas y se negaba a mirarlo.

-¿Acaso no querías volver a tu mundo? ¿Qué puede importarte un ser como yo?

Tenía razón, era lo que ella quería: volver a casa. Se sorprendió por la pregunta, como si en ese tiempo Virgilio hubiera leído su mente y hubiera pronunciado que ella ocultaba por pudor. Un pensamiento fugaz recorrió su mente: Que ese ser que ella creía hermético y separado de todos los demás seres que la rodeaban, estaba mucho más cerca de ella de lo que imaginaba.

-Sí, tienes razón- contesto ya con mayor confianza, como si se respondiera a si misma-quiero volver a mi mundo. Pero te equivocas en algo: tengo libertad de elección para preocuparme por ti. Por más que me tratado de esa forma, aun así me preocupo por ti. No eres un mal ser, lo sé. Es solo que, has estado mucho tiempo solo en este lugar.

Twilight volteo al mismo tiempo que Virgilio. Ambos quedaron mirándose uno a otro sentados en los extremos opuestos de la misma cama, como un par de amantes que desean el cuerpo del otro pero una prohibición casi divina les impidiera concretarlo.

-¿Qué puedes entender tú de estar solo? Ya te explique todo lo que me pasa ¿y aun así quieres ayudarme? Tú, un simple producto de mi NO imaginación.

-He notado eso: que siempre dices que "soy un invento de tú imaginación" ¿Puedo preguntar por qué piensas eso?

Esta vez, Twilight hablaba más tranquila y más calmada. En ese instante, sintió que los papeles que ellos habían mantenido hasta ahora se intercambiaran. Tratando de ayudarlo, vio como Virgilio la miraba ya no con esa cara de odio, sino con una cara de melancolía. Él, agacho la cabeza y se recostó contra las almohadas que estaban en el respaldo de la cama, subiendo los pies en ella y finalmente mirando hacia el techo.

-Twilight, hace billones de eones de años que estoy atrapado en este lugar donde no hay nada, no hubo nada y nunca abra nada. Yo, el guardián de este lugar, solo puedo ver como cada ser de otro mundo vive allí, en su limitada realidad que les ha tocado vivir. Esas efímeras vidas, que comparadas con la mía son nada, pero a su vez ellos parecen ser los únicos que realmente viven. Siempre he pensado que el concepto de existencia está asociado al hecho de que alguien pueda dejar de existir. Yo no puedo tener esa vida, solo puedo imaginar cómo sería vivir esas vidas tan efímeras. Yo, como ser he existido siempre en la nada. Por eso cree todo este mundo, con todas las partes que vi en aquellos mundos, intentando que se parezca un poco a aquellos lugares donde la existencia podía tener significado legítimo. Pero lo curioso de eso, es que todos esos seres que poseen su existencia en esos límites definidos, no pueden entrar ni imaginar un lugar como este. Para que exista un poco de equilibrio que no altere la realidad de esos universos, es vedada la posibilidad de que los seres de una determinada realidad ingresen en otras. Este es el caso de esta realidad. Solo pueden entrar unos pocos como tú, seres que habitan en un lugar donde es posible un acto tan milagroso como el de ingresar en otra realidad. Yo debo moldear a cada uno de los seres para que puedan vivir aquí, siendo inmortal. Pero, ¿Qué significa la vida cuando eres inmortal? Para mí carece de significado, pues solamente los que viven efímeramente pueden darle un significado a su existencia. Yo no puedo darle un significado a mí existencia, por qué vivir eternamente es no vivir en absoluto.

-Pero ¿Por qué sufres? ¿Quién te mantiene en este lugar?

-El creador.

-¿Quién es el creador?

-Lamentablemente no puedo revelarte ese secreto en este momento, solo podre dártelo en el último momento de tu existencia de este viaje. Solo puedo decirte que el creador es el qué hizo todos los mundos. A todos los creo, los crea y los creara por el resto de los eones de la eternidad.

Guardo un minuto de silencio, dejando que el viento nocturno del mar ingresara en la habitación.

-El creador imagina y crea las leyes de una realidad, que son reglas que ningún ser puede romper en esa realidad. Algo que es absoluto, es el hecho de que los seres creados en cada realidad estaban abandonados en el mundo que él les creo. En cada realidad existente, la posibilidad de la existencia de cada ser es causa del reconocimiento de su estirpe y de los demás seres que deben habitar con él. La forma en que cada ser habita, está determinada por las pasiones y las reglas de esa realidad que no pueden romperse. Por eso es que aun no sé sí es real en donde estoy, o si es real el mundo en qué cada persona vive. Pero ¿Qué es la realidad al final de cuentas?

-¿Por qué no lo sabes? Pues, este mundo es tan real como cualquiera de los otros.

Quedo unos momentos con los ojos cerrados, los presiono con los dedos índice y pulgar y se recostó más contra las almohadas. Finalmente recobro el aire de la conversación.

-Existe un viejo mito Twilight, uno que yo escuche en una de esas realidades. El mito nos narra la existencia de existen unos prisioneros en una cueva, cuya única visión de la realidad es el perfil de la sombra de las cosas proyectadas sobre el muro de sus carceleros. Ellos se conformaban con meras siluetas, siempre ciegos a las formas de las ideas en la luz real de la mente. Platón, el filósofo que creo la historia, acepta que sólo que las puras formas ideales constantes son reales pero inaccesibles para los seres en esa des-iluminada "caverna" de las percepciones cotidianas. Esa caverna, que nombro aquel hombre llamado Platón, es el que me hace dudar sí existo en realidad o no Twilight. ¿Qué pasa si yo soy el único prisionero de esa caverna y aquellas siluetas son los mundos que yo veo atravesó de los espejos?

Twilight finalmente se sentó sobre sus piernas y se recostó sobre los almohadones que estaban en la cabecera de la cama. Tardo unos segundos en acomodarse antes de seguir.

-Pero si ese pensamiento tanto te tortura, ¿Por qué no dejas de pensarlo? No necesitas que nadie te diga si existes o no, porque yo sé que existes, puedo hablar contigo y sé que no eres un invento de mi imaginación.

-Aunque tú puedas decir que existo, aún tengo esta duda: Creo que me estas mintiendo. Pues esa es la verdad, no sé si existo. Como puedo saberlo. ¿Qué pasa si no soy más que un cuento que alguien escribió en alguna parte del universo, y que mi existencia solo reside en la mente de mi escritor y del lector? ¿Acaso se diría que existo tan solo un momento mientras lee esas líneas? ¿Qué pasa sí solo soy una ficción, al igual que tú y tú estás en el mismo cuento que esa persona escribió? ¿Podemos decir que somos reales que existimos entonces? ¿Qué pasara entonces cuando él escritor deje de escribir esa historia y cuando el lector deje de leer esta historia? ¿Moriremos o seremos olvidados?

Quedaron en silencio.

-Virgilio, yo no puedo responderte todas esas preguntas, por qué no me las hice nunca. Y aunque si te las contestara no me las creerías y dirías que te estoy mintiendo. No pienses tanto qué puedes perder la cabeza.

Quedaron en silencio mientras escuchaban las olas del mar. Twilight, a pesar de que no hubiera contestado las preguntas, comenzaba a asociar la idea de que ellos fueran nada más que una ficción. Pensó en la idea de la historia de Equestria, como un conjunto de hechos en que solo se narran hechos importantes de un solo personaje y se olvida el resto de los millones de muertos que nadie ha de recordar jamás. La existencia de un ser se limitaba la posibilidad de que sus hazañas y su nombre fueran recordadas más allá de su muerte. Pero, cosa curiosa, pensó que incluso esas historias que pudieran contar de la vida de una figura histórica, se podían tergiversar según el que allá escrito sus hazañas y su historia. Esa figura histórica quedaría reducida a una mera figura literaria, una ficción sin posibilidad de vislumbrar la realidad de ese ser.

- Hay una enfermedad llamada neurosis, Twilight. Es un trastorno mental, donde no se identifican lesiones orgánicas, y donde el sujeto mantiene un adecuado nivel de introspección para con su medio. Es decir, que si tú lo vieras por la calle dirías que es "normal", inteligente, apuesto y todo lo que se te ocurra. Pero menos que es un enfermo. Pero presenta la necesidad de desarrollar conductas repetitivas y en muchos casos inadaptativas. Pero dicen que se trata, en realidad, de un rasgo característico que acompaña al sujeto durante toda su vida, de gravedad muy variable. Es decir que siempre está presente en el sujeto durante toda su vida, como un pez que sumergido en el agua nunca sabrá que está sumergido en el agua. En algunos casos, la enfermedad puede llegar a salir de las manos, y llevar hospitalización. El paciente, reacciona a los pensamientos, de la misma forma en que las personas normales actuarían frente a un suceso real. Es decir, que no necesitan de la realidad para sentirse felices o triste, solo sus pensamientos. La existencia de la realidad pasa a ser la que esta concibe en su mente. La enfermedad lo abstrae de la realidad y viven en un mundo aparte del real, que ellos necesitan para encajar en el mundo. Su mundo imaginario, o en sus propios pensamientos si se quiere decir, finalmente resulta ser más real que la realidad. Cuando yo veo a esos seres atreves del espejo, en sus mundos que se les dio, y luego miro donde yo estoy, me pregunto ¿Quién en verdad está enfermo quien es el neurótico? ¿Soy yo, que debo crear mi mundo a partir de mis pensamientos, creando mis propias leyes de la física, habitantes, naturaleza y demás, o son ellos que necesitan un mundo aparte del real que se les ha dado, un mundo imaginario en que puedan ser felices? Quizá soy yo el único neurótico en verdad. No lo sé.

Twilight, se recostó también sobre las almohadas y miro hacia la ventana y el espejo. Era una buena pregunta que la hacía pensar ¿Qué era verdad, en verdad?

-¿Qué es la verdad para ti, Virgilio?

Virgilio la miro. Sus ojos violetas expresaban una cercanía casi filial, como si se diera cuenta que ella estaba más cerca de él de lo que él pensaba.

-Es curioso que me lo preguntes, yo estaba por hacerte la misma pregunta. La verdad posee una extraña aversión hacia sí misma. Siempre está "a punto de ser cierto", pero jamás considera completamente consigo misma. Llegaste a un desolado e infeliz lugar de elección propia, el "estado de la filosofía" dilapidado e indecoroso. Lo que ves es el agonizar de mi pensamiento mismo que convierte al mundo en algo gris, árido, hasta que las propias paredes empiezan a sudar. Es una expresión del existencialismo, donde muy pocos filósofos han llegado. Quizás nada es cierto y la realidad solo se limita a la búsqueda de la felicidad que es la única virtud que determina lo que es real en realidad.

Mira hacia el techo de la habitación, como si la conversación que estuviera manteniendo fuera consigo mismo.

-Percibes con tu mente al final de cuentas, ese es el truco que limita el significado dela realidad. Recuerda donde está el pensamiento, aunque yo invente todo esto y no me percibas con tus ojos, pero si con tu mente recuerda que todo está en tu cabeza ¿Y tú que crees que es real?

Ella lo miro a su lado, de manera dubitativa y se recostó más, hasta casi quedar acostada en la cama. A pesar de la cercanía que pudo sentir al inicio, su forma de percibir el mundo le dio un punto de contraste que lo separaba de ella por un profundo abismo de soledad.

-Para mí, es todo aquello que puedo ver o sentir. Es más fácil en mi mundo, donde las cosas pasan fuera de mi control y no tengo el poder para cambiar la realidad. Quisiera que puedas venir conmigo a mi mundo para que puedas entenderlo. Quizás es demasiado pedir, pues que pasaría en este mundo entonces si tú no estás, ¿Desaparecería?

Virgilio sonrió a esa idea, como si fuera la sonrisa de algún mentiroso que oculta la verdad para hacer un buen chiste.

-Ya comprendiste este mundo Twilight. Estoy en este mundo, en cada árbol germinando, cada niño por persona, cada nube que tú ves con tus ojos. Pero quizás, yo no vea lo mismo que tú cuando valla a tu realidad. Tú ves un gran mundo donde todos son felices, yo solo vería lo oscuro he ilógico de ese lugar, algo tan diferente a lo que tu llamas vida que no podría vivir en ese lugar. Luego volveré aquí, cuando allá absorbido tus mentiras de un hermoso mundo y me sentiré peor al sentir l nada que me agobia de este lugar.

-Pero eso no sucederá, de donde yo vengo todos son felices.

-No, no es cierto- la interrumpió, mientras ella la miraba de golpe- Yo vi tu mundo, y te aseguro que es igual al resto de los mundos. No puedes escapar del sufrimiento y la nada. En tu mundo tú no sufres, pero ¿Te preguntaste que le paso a Chrysalis, luego que ella fuera derrotada en Canterlot?

-¡Pero ella era malvada!, quería esclavizar a toda Equestria, debíamos derrotarla.

-No, ella no tenía opción. Piénsalo bien: ella necesitaba alimento para su pueblo. ¿Qué hubieras echo tú, si tus súbditos están muriendo de hambre?

-Pero pudo haber pedido ayuda a Celestia.

-Y la pidió, hace 900 años.

Twilight quedo sorprendida

-Pero ella, no quiso ayudarla, por aun estaba con el dolor de haber desterrado a su propia hermana a la luna. Incluso el mundo que tú dices que es perfecto, tiene su sufrimiento ¿Alguna vez pensaste, como se sentiría desterrar a tu propia hermana? Alguien que estuvo contigo toda tu vida, que vivió contigo, no por años, sino por siglos. Y sobre todo, que era tú hermana menor

Ella, la miro. Nunca había pensado en todo eso. No sabía que responder, porque más fue como si se diera cuenta que Celestia, alguien con el poder de los dioses de ese mundo, también tuviera sentimientos. La posibilidad de que un dios tenga sentimientos le quitaba de ese pedestal de santidad del que siempre había creído que estaba y la dejaba a la altura de cualquier otro poni que ella conocía.

-Yo…no sabía.

El tono de Twilight fue una mezcla de autocompasión, que Virgilio noto en el acto.

-Perdona por eso. No quiero que pienses mal de tu mundo, quizás yo este mal. Sabes que una espiga en el ojo es suficiente para que colapse una completa visión del mundo. Quizá yo solo este mal y no conozca el mundo en que tú vives.

Ella estaba sorprendida, pero aun así no quería creerle ¿Sera que estaba mintiendo?

-Virgilio.

Él la miro.

-¿Alguna vez has sido feliz?-pregunto ella.

Miro hacia adelante, con gran pesar. Esta vez ella le había dejado sin palabras.

-no…no lo sé…quizás…pero no me acuerdo- puso una mano sobre su rostro, y presiono sus ojos con sus dedos-no me acuerdo…

Twilight lo observo confundida, pero no dijo nada. Él tampoco dijo una palabra, solo quedaron en un silencio profundo. El tiempo paso y ellos solo quedaron acostados, uno al lado del otro, como dos hermanos que compartían la soledad. No querían molestarse con preguntas vanas sobre la vida, la realidad, la existencia o sobre lo que era correcto o incorrecto.

Quedaron así por un tiempo, cada uno en un silencio solitario que expresaba un dolor interno y la incertidumbre de que en ese momento consideraban sobre sus respectivas existencias. Twilight finalmente se acostó completamente en la cama, quitándose las sandalias que llevaba puesta. Por su mente pensaba, si debería irse o no. Pero el deseo de irse de ese lugar, se había extinto en ese momentos, como si todavía no fuera el momento de irse de ese lugar.

Miro hacia la ventana de la habitación, viendo pasar las nubes negras por la gran luna plateada de la noche, luego miro hacia el espejo ¿Debería dejarlo así, en ese estado, he irse y no decir nada? Pasaron por su mente diversos recuerdos, que Twilight descubrió que eran más reales que todo lo que le rodeaba. Se sentía cansada por todo lo que había hecho ese día, por la espera, por la despedida de Pinkie y Rarity del barco y sobre todo por las conversaciones que había tenido con Virgilio. Ella no quería dejarlo así, tenía el deseo de ayudarlo y conocer más a aquel ser que estaba con ella. Pero ¿Cómo?

Se quedó dormida de a poco, viendo el ventanal de la habitación, las nubes cruzar por la luna y los recuerdos de su existencia pasada.