Esa noche el cielo estaba bañado de luminosas estrellas que resplandecían en comunidad, haciendo que toda la inmensidad negra que las rodeaba se viera más animada, o desde el punto de vista de Rick, romántica.
Observaba con tranquilidad esos puntos brillantes tan lejanos para el ojo humano que tenían una belleza única que siempre había llamado su atención, desde niño.
Colocó las manos detrás de su cabeza, inspirando con profundidad el aire puro de la noche, mezclado con el frío invernal del mes de Abril.
Un escalofrío recorrió su cuerpo de pies a cabeza cuando los labios de Kate comenzaron a torturar su oreja. Lamiendo, absorbiendo, mordiendo y por último, tirando de ella.
Giró la cara rápidamente para capturar su boca, disfrutando de sus besos, hinchando sus labios.
Con la mano que tenía libre los arropó más.
La dos mantas cubrían ambos cuerpos de sobra y proporcionaban el calor suficiente para poder seguir allí arriba sin llegar a la hipotermia.
-¿Te gusta mi rincón de soledad?-le preguntó en un susurro para después besar su sien.
-Me encanta.-respondió Kate con fascinación mirando el cielo.
Cuando era pequeña salía al jardín todas las noches para observarlo. Pensaba que su abuelo descansaba con las estrellas y velaba sus sueños desde allí arriba. Ahora sabía que eso no era así, pero cada vez que lo hacía, una sensación de paz y tranquilidad recorría su cuerpo sintiéndose sola en medio de todo.
-Yo siempre estaba solo en casa.-comenzó a decir Rick. Kate se puso de lado para escucharle mejor y a la vez observar sus ojos a la hora de hablar. El tono azul cambiaba según del tema que se tratara y ahora estaban oscuros.-Mi madre trabajaba mucho. Ser actriz es duro, y más cuando tenía que irse durante una temporada y dejarme con la vecina.-su voz fue decayendo y ella se acercó más a su cuerpo.-Por la noche miraba al cielo y sabía que mi madre también lo hacia y me daba las noches desde el lugar en que se encontrara en esos momentos.-una lágrima rodó por su mejilla inevitablemente.
Kate alargó la mano y la limpió como hizo él aquella vez.
Éste le dedicó una sonrisa de agradecimiento.
-Te quiero.-susurró Kate mientras se colocaba a horcajadas sobre él. Rick colocó sus manos en el trasero de ésta, como siempre hacía.
-Dudo que haya otra persona en el mundo que te quiera más que yo enana.-respondió éste inclinándose para besar sus labios.
Sonrió bajo sus labios mientras cogía el dobladillo de su camiseta y lo levantaba, acariciándole la piel con suavidad.
-¿De que te ríes?-le preguntó juntando su nariz con la de ella.
Seguía sin saber porqué la sonrisa de Kate le proporcionaba tanto placer. Como deseaba comérsela a besos literalmente cada vez que hacía eso. La quería como nunca había querido a nadie, algo fuerte y estable.
-Me hace gracia algo.-respondió dejando suaves besos por su cuello.
El pelo de Kate acariciaba su mejilla, así que se permitió inspirar su olor y impregnarse de él.
Alzó sus manos, metiéndolas por dentro de su camiseta como estaba haciendo ella. Ascendió por su espalda, notando como su piel se ponía de gallina por sus caricias, y eso le encantó.
La reacción que su cuerpo tenía cuando él simplemente le rozaba era enorme y fascinante.
-Sorpréndeme.-le sonrió. Kate se dejó caer sobre su pecho, abrazándolo. Castle no cesó con sus caricias, le encantaba que Kate ronroneara en su oído por ellas.
-Cuando veía a Scarlet y Jake tan empalagosos pensé que nunca tendría una relación así. Después de Logan preferí mantenerme al margen con los tíos. Me repugnaba como se besaban o se susurraban.-confesó frunciendo el ceño al recordarlo.
Castle sonrió, sabiendo que él también pensaba lo mismo. Por mucho que Kyra torturara su mente, creía que nunca volvería a decirle "te quiero" a ninguna chica. ¿Dar otra vez su corazón para después usarlo y tirarlo? No. No quería pasar otra vez por eso.
-¿Me contarás algún día lo que pasa por tu cabeza?-preguntó Kate frunciendo el ceño.
Tenía curiosidad por saber que pensaba Castle cuando se quedaba en silencio. Miles de ideas y recuerdos cruzarían su mente, pero, ¿cuáles?
-Uf, tendrás que convencerme para hacerlo...-le provocó Castle mordiéndole la punta de la nariz. Kate se restregó contra su paquete, consiguiendo una sonrisa socarrona por parte de Rick.
-¿Y qué propones?-siguió frotándose, buscando esa deliciosa fricción que tanto le gustaba.
Castle alzó la cadera por inercia, haciéndole saber que eso también le gustaba a él.
-Hmmm... Si tú supieras...-suspiró girando la cara con una sonrisa.
Sabía que así ella le apretaría los mofletes obligándole a mirarla y así fue. Frunció el ceño. Kate sonrió. Eso era muy adorable.
Le encantaba ese gesto. Se inclinó y mordió un moflete.
Éste hizo un movimiento rápido, besando su boca con pasión mientras le daba la vuelta y quedaba él arriba.
Su pulso se aceleró cuando las piernas de Kate rodearon su cintura, acercándolo totalmente a su cuerpo.
-Quiero hacer algo.-le susurró Kate.-Saca tu móvil.
Rick frunció el ceño sin entender nada, pero obedeció. Miró a los lados de la manta, buscando su iPhone negro. Tanteó el suelo de la terraza y la manta hasta que pudo encontrarlo.
Se lo entregó a Kate y ésta sonrió al verse en su fondo de pantalla. Una foto robada mientras sonreía. Desbloqueó la pantalla y buscó la cámara, preparándola.
-¿Cómo te gusta besarme?-le susurró muy cerca de los labios.
-Me gusta hacerlo lento, suave y robarte el aliento mientras te muerdo el labio.-respondió éste observando su boca. Quería hacer justo lo que había descrito.
La garganta de Kate se secó al instante. Eso la había puesto mucho. Muchísimo.
El pelo castaño claro de Rick estaba despeinado y le daba un aire muy sexy. Sus ojos azules de veían más oscuros que antes debido a la excitación que recorría su cuerpo. Pero lo que más le gustaba eran sus labios. Calientes, suaves y ligeramente hinchados por el contacto con los suyos.
-Vamos, hazlo. Bésame así como has dicho y ponme más a cien Rick.-le susurró acariciándole la nariz con la suya.
Castle no dudó ni un segundo y redujo la distancia, besando sus labios tal y como había dicho.
Primero los abrió lentamente, internando la lengua y tanteando el terreno tan familiar. Era apasionado, pero muy cariñoso. Acarició mientras uno de sus muslos por fuera de la tela vaquera, pero aún así la calidez llegó a la piel de Kate. Al fin absorbió su labio inferior mientras tiraba de él con los dientes.
Justo en ese momento sonrió al ver como el flash de su móvil le sorprendía. Le agarró la cara con fuerza como venganza y la besó con fuerza, dejándola sin aliento, calentándola.
-Traviesa.-le susurró con un risita divertida mientras comenzaba a deslizarse por su cuello, dejando un reguero de besos.
Kate gimió cuando éste mordió el punto justo donde su pulso latía descontrolado. Metió las manos en su pelo, acariciando su cuero cabelludo con delicadeza.
-¿Si te quito la ropa tendrás frío?-le preguntó Rick con preocupación antes de morderle la barbilla.
-Creo que ya no siento ni el aire, cariño.-respondió completamente excitada con una voz ronca que no hizo más que enloquecerle.
Cogió su trasero con fuerza, acercando más su humedad a su hinchado pantalón.
Le quitó la camiseta con suavidad, dejándola apartada. La manta acunó muy bien a su piel, protegiéndola del frío.
Se inclinó y comenzó a besar su pecho para descender después por su escote, dejando un pequeño mordisco travieso.
Lamió el ultimo recorrido, desde el esternón hasta su ombligo.
Kate solo sentía calor, mucho calor. Y la lengua de Rick no ayudaba, si no la torturaba.
Desabrochó su vaquero con maestría, deslizándolo a través de sus piernas perfectas.
A continuación abrió sus muslos con cuidado, mordiendo justo en la fina tela del tanga. Kate gritó al sentirlo ahí, cosa que solo hizo sonreír a Rick.
Metió los dedos en el tanga, bajándolo como había hecho con los vaqueros hasta dejarla desnuda de cintura hacia abajo.
Volvió a sus labios, besándolos con detenimiento. Dejó que Kate le quitara la camiseta. Así podría sentir su piel a la perfección mientras hacía que se deshiciera entre sus brazos.
-Ahora te voy a hacer gritar como nunca lo has hecho amor.-le susurró Rick. La besó rápidamente y volvió a deslizarse entre sus piernas.
Kate solo podía tragar con fuerza. Cuando la lengua de Rick lamió completamente su humedad gritó con fuerza, aferrándose a la manta.
Iba a estallar de un momento a otro. Sentía como el calor se acomodaba rápidamente en su bajo vientre y ascendía por sus mejillas.
Dios. Rick lo hacía tan bien que solo podía sentir y sentir. No era la primera vez que vivía esa experiencia, pero nunca tan intensamente.
En cambio Castle se volvía loco devorándola, observando como gemía muerta de placer gracias a su lengua.
Capturó su clítoris con los dientes tirando de el para después pasar de nuevo la lengua. Alzó la mirada para ver como Kate se mordía el labio inferior y levantaba las caderas.
Cuando metió un dedo en su interior, notando como estaba totalmente húmeda y resbaladiza y sopló en ese punto justo, Kate explotó en un delicioso orgasmo que la dejó sin aliento. Se contrajo alrededor del dedo de Rick mientras este besaba la cara interna de sus muslos con cariño.
Se colocó de nuevo sobre ella con una sonrisa pícara.
-Me encanta ver como te corres.-le dijo mordiéndole el labio.
Kate abrió los ojos, adormilada por el orgasmo. Sus iris verde estaba oscuro y sus pupilas ligeramente dilatadas.
-Eres...Oh, joder.-intentó buscar las palabras justas, pero no logró encontrarlas, nunca podría hacerlo.
El sexo con Castle era toda una novedad. Un día rápido, otro lento. Fuerte o flojo. Pero siempre con cariño y amor, cosa que antes nunca hacía.
Sonrió con picardía antes de inmovilizarlo y colocarlo debajo de ella, volviendo a quedar a horcajadas.
-No seas muy mala.-le pidió mordiéndose el labio inferior. Ésta alzó una ceja, divertida.
El sexo con Rick también era divertido, mucho.
Comenzó a besar su cuello mientras se balanceaba sobre su erección.
Castle suspiraba en su oído y eso la ponía a mil. Descendió por su pecho, haciéndole cosquillas con el pelo. Se detuvo para morder uno de sus pezones, juguetona. Recibió una sonrisa de Rick que levantó las caderas al instante. Su erección necesitaba aire ya.
Dejó una serie de besitos cortos y ardientes por su bajo vientre, cerca del inicio de su miembro.
-¿Te gusta Castle?-le ronroneo restregando su trasero sobre su hinchada erección. Éste bufo sintiendo como todo dentro de él se electrizaba.
-Acaba ya por favor.-le suplicó.-Está empezando a dolerme.
Le desabrochó el botón con rapidez al igual que los deslizó por sus piernas con la misma velocidad.
Comenzó a masejear sus piernas poco a poco. Desde las espinillas hasta los muslos, observando como su erección aumentaba.
Se inclinó para morderla por fuera del bóxer, haciendo que Castle sufriera una pequeña convulsión.
Esa sensación fue indescriptible para Rick, la había sentido profundamente.
Metió la mano dentro del calzoncillo, liberándola al fin.
-Ohhh... sí.-gimió Castle dejándose caer en el suelo mientras Kate le acariciaba de arriba abajo.
Alzó las caderas mordiéndose el labio inferior. Lo estaba haciendo genial, con cuidado, incluso apretándole cuando hacía falta.
Se sentía dura, muy dura y caliente en su mano. Era grande y eso le encantaba. Tenía el tamaño perfecto para hacerle gemir y acoplarse perfectamente a su cuerpo.
Lamió la punta, observando como Castle abría los ojos al instante, buscando su mirada. Ésta siguió, metiéndosela entera en la boca, lamiendo y usando los dientes como él había bromeado antes. Su mano seguía acariciándole al igual que su lengua.
Rick gritaba internamente con la mandíbula apretada y el cuerpo en tensión, sintiendo como en unos segundos pasaría al paraíso, pero no quería que fuera así.
Le detuvo la mano, inclinándose para besarla. Kate comprendió al instante. Devoró su boca con pasión mientras se tumbaba encima de él, cayendo los dos al suelo. Entrelazaron las manos justo cuando Kate se dejó caer sobre su pene, llenándose al instante.
Su capullo totalmente hinchado se movía dentro y fuera con fuerza, buscando la liberación que tanto necesitaba.
Las manos de Castle se dirigieron a su sujetador apretándole los pechos con la fuerza necesaria para hacerla gemir.
Arqueó la espalda y echó la cabeza hacia atrás sin dejar de moverse sobre su miembro.
En esa postura Castle la llenaba al completo. Cuando ella bajaba él levantaba la pelvis con fuerza, llegando a ese punto en su interior que la hacía gritar. La sujetó por la cintura mientras aumentaba el ritmo.
-Kate...-susurró con la mandíbula apretada sintiendo como poco a poco todo se desvanecía.-Quiero que te corras...-siguió apretando con fuerza los glúteos para no acabar antes que ella.-YA.-justo cuando la penetró con fuerza una vez más obedeció a sus palabras, llegando al clímax final gritando su nombre.
Al sentir como se contraía sobre su miembro acabó vaciándose en ella, susurrando su nombre mientras la abrazaba y besaba sus labios con auténtico amor y pasión.
Y solo las estrellas pudieron ser testigos de ese arrebato de pasión y amor entre dos personas que se amaban profundamente.
