RECUPERANDO AMISTADES
El día de la cirugía entra muy temprano por la mañana al hospital a la que esperaba fuera ya la última a la que tuviera que someterse.
A la sala de espera llega una imprevista y altiva presencia.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó Ren.
—Por si no lo sabes, tengo el mismo derecho que tú a estar aquí —le respondió Sho con soberbia—, y te guste o no, ella y yo somos muy unidos. Así que ni tú ni nadie podrá alejarme ni de aquí, ni de ella. Y a menos que sea la misma Kyoko quien lo diga, nunca lo haré, y para tu mala suerte, ella no lo dirá jamás —decía con arrogancia enfatizando la última palabra con la intención de que hicieran daño en él.
—¡Basta los dos! —intervino Kanae—. Este no es el momento ni el lugar para un intercambio inútil de hormonas. Si no quieren que los eche yo misma a patadas, se sentarán y actuarán como dos personas civilizadas y maduras, aunque empiezo a pensar que distan mucho de serlas. Tendrán que soportarse mutuamente por el bien de Kyoko —decía ella hablándoles a los dos como nunca antes en su vida lo había hecho, y mucho menos a Tsuruga Ren, pero la verdad es que la actitud de esos dos ya le había colmado la paciencia.
Tan enojada se encontraba la chica que los dos susodichos no tuvieron más remedio que rendirse e ir a sentar cada quien en una esquina de la sala como perros con la cola entre las patas. Yashiro, Shoko y Shiba admiraron la fuerza y la determinación de la chica que no solo había puesto en su lugar al primer actor sino también al cantante número uno de Japón y esto era mucho decir.
Después de un rato que la calma había llegado, Kanae se acerca a Fuwa. El joven estaba incómodo pero además se veía preocupado, aunque aparentaba ser el mismo chico orgulloso e indiferente.
—Fuwa-san ¿cómo estás?
—De maravilla, ¿no lo ves? —contesta con ironía.
—Si no fuera porque Kyoko me ha platicado mucho de ti y siento que casi te conozco, diría que estás muy preocupado por ella…
Con una sonrisa pícara Fuwa le replicó:
—Tú y yo tenemos algo en común. Parece que ella platica mucho al uno del otro.
Cuando ella parecía retirarse se escucha una débil voz.
—Ha pasado ya más de un año.
—¿Perdón?
—He dicho que a pesar de que ya ha pasado más de un año desde que me perdonó y volvimos a ser amigos, nunca hemos coincidido tú y yo con ella… ¿Por qué será?
—Tal vez nos estaba protegiendo a los dos.
—¿Eh?
—Nada, ideas mías… —dice moviendo la cabeza pensativamente.
—Aún así pareces conocerme, y solo hay alguien que puede ver a través de mí. Completamente a través de mi cara calmada y está en esa sala —señaló hacia donde se encontraba Kyoko, tras las puertas del quirófano—. Sin embargo, vienes tú y me preguntas ¿cómo estoy?, cuando yo intentaba parecer tranquilo.
—Tal vez por lo mismo que ella me ha platicado mucho de ti, y saber cuánto has cambiado, es por eso que siento que casi te conozco, casi… —enfatizó. Ella le sonrió muy amablemente y por primera vez él vio una belleza más allá de lo físico aparte de Kyoko.
—¿Cuándo todo esto termine aceptarías conocerme y quitar de tu frase el "casi"?
—¡Guau! ¿El gran Fuwa Sho me está pidiendo una cita?
—Mira, si no quieres, no tienes por qué ser sarcástica —decía ya en un tono exaltado y medio molesto por el hecho de que al gran "Fuwa Sho" lo hubieran ignorado.
—Antes de responderte, contéstame tú a mí. ¿Aún la amas?
—Sí —lo dijo sin vacilar, sin dejar lugar a dudas. Ante la sorpresiva cara de la chica siguió con su respuesta—. Pero no como tú piensas. Le debo mucho. Tú debes saber nuestra historia, así que no tiene caso que te la cuente nuevamente. Lo que tal vez no sepas, es que yo tuve mucho que ver con lo sucedido entre ellos dos cuando él se fue —el tono de su voz cambió. Se tornó serio, grave— Al irse Tsuruga, creí que podría ser mi momento y volver a conquistarla nuevamente, hacer que se enamorara de mí otra vez como cuando estábamos juntos. ¡Qué equivocado estaba! Simplemente acercarme a ella fue mucho más difícil de lo que esperaba. Le había hecho mucho daño con mi egoísmo y mi orgullo, no la supe valorar y... —suspiró profundamente y volvió su mirada al techo. Era muy difícil para él aceptar ante alguien más aparte de Kyoko las consecuencias de sus acciones—. Así como ella puede ver a través de mí yo la conozco demasiado como para saber que por dentro estaba hecha pedazos y su corazón destrozado. Aunque Kyoko aparentaba estar bien con la partida de Tsuruga. Según tengo entendido, realmente fue por cuestiones de trabajo. Pero el motivo del adelanto de su viaje y la forma en que ellos se separaron, aunque no fue enteramente mi culpa, digamos que sí tuve mucho que ver… —en este momento el chico tenía las manos entrelazadas y su mirada clavada en ellas sin poder voltear a ver a quien estaba a su lado—. Así que durante meses, estuve procurándola para demostrarle de una y mil formas lo arrepentido que estaba. Al principio, como te dije, trataba de conquistarla pero me di cuenta de que yo la había perdido mucho tiempo atrás. Y si no podía tenerla como novia, haría lo que fuera por retribuirle algo, por mínimo que fuera, de todo lo que yo le había hecho y tratar así de volver a ser amigos.
—Y al final logró perdonarte.
—Recuperar su amistad y confianza fue casi un milagro, por lo cual no pienso perderlas nuevamente.
—¿Por qué dijiste que ha pasado un año? ¿Que ustedes no se reconciliaron cuando lo de tu PV, hace casi dos años?
—No, en ese entonces fue cuando le dije que la amaba y que había sido sincero con ella. Yo no estaba actuando. Pero también fue cuando Tsuruga decidió irse a Inglaterra y yo sabía que aunque ella no me lo dijera, también me culpaba a mí. Así que estuve más de medio año tratando de recuperar su amistad. Por eso te dije que desde que somos nuevamente amigos ha pasado más de un año.
Ella se levanta al observar que las puertas de la sala de cirugía se abrían, pero antes de irse le entrega un papelito a Sho.
—¿Qué es esto?
—Es mi número telefónico. Lo vas a necesitar para cuando me invites a cenar —y sonriéndole, se adelanta a escuchar las noticias del doctor.
