Capítulo 19
Las cosas más bellas son aquellas que no te esperas.
Anónimo.
Rpov.
-Tal vez deberías cantar aquella canción de Frozen para comunicarle a todos que eres libre- me dijo Robert.
Estaba en una etapa de felicidad máxima, por fin había terminado aquella película, que ya se me había hecho eterna. Así que para complacerlo comencé.
-Libre soy, libre soy- cante imitando los movimientos de la princesa Elsa.
-Pareces una niña de tres años- me dijo mientras se reía de mis torpes movimientos.
Hoy a las 4:55 de la madrugada del jueves 19 de octubre habíamos terminado con las grabaciones de la nueva superproducción de James Cameron. Había sido un cabrón, pero todos sabíamos que los resultados serían asombrosos.
-Estas demasiado enérgica como para haber dormido un par de horas- me dijo Rob mientras me sentaba en su regazo.
-Estoy feliz, solo eso- le respondí.
Incluso yo estaba sorprendida, hace unos días me sentía miserable, ahora me sentía feliz, completamente feliz.
Recargue mi cabeza en su hombro y comencé a jugar con una de sus manos, aunque habían sido unos días los que estuvimos separados lo había extrañado a horrores.
-Debes llamar a tu padre, sonaba ansioso- me recordó Robert. Ese era un tema que quería postergar todo lo que pudiera.
-Lo hare- le respondí casi en un susurro.
-Hazlo ahora- me dijo.
-No, no quiero; cada vez que hablo con alguno de mis padres algo pasa, por ahora quiero que todo se quede como está- dije tristemente.
-Nada puede quedarse inmóvil para siempre, debes dejar ir lo que ha pasado con tus padres. Sé que te sientes abandonada por ellos, pero no es así, juntos o separados siempre seguirás siendo su pequeña niña y siempre van a quererte.
Lo único que hice fue apretar fuertemente su mano y esperar que las ganas de llorar se me fueran.
.
El teléfono comenzó a sonar y yo solo podía pensar "no contestes, no contestes", pero después del tercer llamado mi padre levanto el auricular.
-¿Hola?
-Hola papá, ¿Cómo has estado?- fue lo primero que pude decir.
-Te he extrañado cariño, lamento mucho lo que ha pasado entre nosotros y me alegra que hayas llamado- me dijo.
-Lamento haber tardado tanto en hacerlo, ¿ya te has acostumbrado a Brasil?- pregunte para cambiar de tema.
-He vuelto a L.A.
-¿Qué? ¿Por qué?- estaba bastante sorprendida.
-Solamente me deje llevar por un impulso además me di cuenta de… "cariño ya he vuelto"- ¿esa era la voz de mi madre?
-¿Mamá está contigo?- le pregunte bastante sorprendida.
-Bueno, mi viaje a Brasil me ayudo a descubrir que aun la sigo amando, y por muy raro que parezca ella siente lo mismo. Así que hemos decidido volver.
Estaba en Shock.
-Incluso pensamos en volver a comprar nuestra antigua casa.
-Me estás diciendo que has vuelto con mi madre, que compraran de nuevo la casa ¿y que olvide lo sucedido los últimos años?- le pregunte incrédula.
-La gente se equivoca Kristen.
-Vale, eso lo sé pero hace unos días dijiste que te ibas con el amor de tu vida- casi le grite.
-Estaba confundido, simplemente añoraba el calor de hogar, pero lo que realmente extrañaba era a tu madre.
-Se divorciaron, diferencias irreconciliables ¿recuerdas?
-Las cosas que hemos hecho en el pasado no podemos remediarlas cariño, nos equivocamos.
-No solo se equivocaron, destruyeron a nuestra familia- le grite.
-Sabes que no es así, simplemente decidimos separarnos, nuestra familia sigue intacta.
-¡Oh claro!, eso explica que no vea a mi madre, que solo llame a mis hermanos cada navidad y que tú me hayas abandonado para irte a Brasil.
-Sé que estas enfadada, pero creí que tu serias la única que entendería por lo que pasamos, pero al parecer tus hermanos han tenido una mejor reacción.
-Espera, espera ¿desde cuándo volviste con mi madre?
-Hace dos semanas lo hicimos oficial, pero volví hace un mes.
-Y yo soy la última en enterarme- no era una pregunta.
-No queríamos…
-No querían inmiscuirme en su vida. Bien tal vez yo tampoco los quiera en la mía.- colgué.
Me quede mirando el teléfono por unos minutos tratando de asimilar la información que acababa de recibir.
No podía creer que mis padres estuvieran juntos de nuevo, pero sobretodo que no me hayan dicho nada al respecto, yo también soy parte de la familia, yo más que nadie quería que volvieran, pero ahora no sabía cómo sentirme.
Volví a la habitación y me metí en la cama nuevamente, no tenía ganas de nada. Rob aun dormía así que me acurruque a su lado y cerré los ojos atrapando las lágrimas dentro de mí.
.
-Y bien, ¿me dirás lo que ha pasado?- me pregunto Robert.
Hace dos días que había hablado con mi padre y desde entonces estaba un poco triste, creí que lograría ocultárselo, pero me equivoque.
-Mis padres han vuelto- le dije mientras jugaba con los trozos de la fruta que aún estaban en el plato.
-Eso es ¿malo?- pregunto.
-Lo han hecho desde hace dos semanas y yo he sido la última en enterarme- le respondí un poco a la defensiva.
-Tal vez solo querían pensárselo bien.
-Ya lo habían pensado bien. Como si pudiera regresar el tiempo, como si pudieran arreglar todo lo que se ha arruinado- le respondí mientras limpiaba la lágrima que descendía por mi mejilla.
-Nosotros sabemos mucho acerca de eso, no creo que debas enojarte por eso.
-No estoy enojada por que han vuelto, me siento excluida, mis hermanos lo sabían, todos lo sabian excepto yo.
No dijo nada más, se levantó de la silla para acercarse a mi lado y consolarme.
.
Ya lo teníamos decidido, esperaríamos hasta la cena de sus padres el sábado y después nos iríamos a la Isla. Odiaba no poder salir ahora que tenía tiempo libre, los paparazzis se habían instalado fuera del hotel, nunca se iban, eran una maldita plaga.
Pasábamos todo el día en la suite viendo televisión, escuchando música, leyendo, pero la mayor parte del tiempo la pasión nos acompañaba, incluso pasábamos días enteros metidos en la cama, era como recuperar todo el tiempo perdido.
.
-¿Debo vestirme para ir los Òscar o puedo ponerme mis convers?
-Me encantaría quitarte el vestido y dejarte los tacones cuando volvamos, pero con los convers estas perfecta.
Hoy era la cena con sus padres y me sentía muy nerviosa, no sabía que esperar. Así que me vestí como solía hacerlo cuando los visitábamos años atrás -jeans. Convers y una sudadera-. Rob no iba muy diferente a mí, era mi James Dean personal, pero más guapo.
Cuando aparco frente a su casa las manos comenzaron a sudarme y comencé a sentir nauseas.
-No van a asesinarte- me dijo Rob apretando mi mano.
-Lo sé, nada va a pasarme, no son vampiros.
-Tal vez solo se parezca un poco a los Juegos del Hambre.
-Eso me tranquiliza- le dije y el comenzó a reír. Se bajó del auto y fue hasta el otro lado para abrir mi puerta como un buen caballero ingles.
Rob no necesitaba tocar, pero esta vez lo hizo. Toco el timbre y aguardo a que alguien abriera la puerta.
El esposo de Victoria, al que no conocía, fue el que abrió.
-Los estábamos esperando- fue lo primero que dijo. Abrió mas la puerta y nos dejó pasar.
En el living estaban todos los Pattinson reunidos, todos.
Tíos, tías, primos, primas y sus abuelos; y por si fuera poco todos estaban formal y elegantemente vestidos.
¡Mierda!
-Dijiste que con los convers estaría bien, pero al parecer la alfombra de los Oscar era la mejor opción. Tampoco dijiste que vendría toda tu familia.
-No quería que estuvieras preocupada toda la semana.
-Pues ahora serán las peores horas de mi vida.
Salude a todos, a la tia Charlotte, al tio Bill, a sus primos, a sus primas –quienes al parecer solo me criticaban por mi forma de vestir, creo que pensaban que era lo suficientemente mayor para seguir usando convers-, a la abuela Eugene y al abuelo Carl, a la abuela Elizabeth y al abuelo David, a Richard, a Clare.
-Estas demasiado delgada niña- me dijo la tia Susan.
-Tiene razón Susan, así no podrás darme bisnietos pronto- dijo la abuela Eugene.
-Aún es muy pronto para eso abue- respondio Victoria- primero deben casarse.
-Pero que no tarden mucho, el reloj biológico no se detiene- le dijo su abuela y se fue.
-A todos nos dice lo mismo, no le hagas caso- me dijo Victoria.
Lo único que pude hacer fue sonreír.
Robert estaba hablando con sus primos, así que aproveche el momento para escaparme a la cocina.
Me sentía bastante fuera de lugar, todos me observaban buscando algún defecto en mí, sin duda alguna mi atuendo no ayudaba.
Clare se había pasado todo el dia cocinando comida oriental, una mezcla de comida china y japonesa- pues ella decía que venían del mismo lado del globo terráqueo-, así que comencé a comer de las charolas probando de todo, pero cuando llegue a los rollitos primavera me quede estancada, estaban deliciosos.
-No te ha dicho tu madre que es de mala educación meter las manos en la comida- me regaño Clare entrando repentinamente a la cocina.
No había notado el momento en que se acercaba y ahora me encontraba descubierta por mi suegra, que cabe decir me odiaba bastante.
-Yo …yo… lo lamento- le dije tartamudeando un poco.
-Vale sigue comiendo los que quieras, solo que no te los acabes- tomo una charola de sushi y abandono la estancia.
Cuando volví a la fiesta Robert platicaba animadamente con Tom, así que me acerque a ellos para saludar.
-Hola- le dije Tom abrazándolo y besando su mejilla.
-Mírate nada más, ¿Cómo se les ha ocurrido venir a la cena más importante del año en esas fachas?- nos dijo con un gran gesto de reproche.
-No teníamos por qué vestir diferente, es nuestra fiesta, nos vestimos como se nos antoje- le dijo Rob.
-Creo que necesitas dejarlo dormir un poco Kristen, solo dice incoherencias.
-Tal vez lo mantenga ocupado esta noche- le respondí.
-¿Lo pondrás a pintar la cocina tía?- me pregunto Marlowe, a quien no había visto llegar.
-Pintare la cocina y nuestra recamara cariño- le respondió Robert.
-Sobre todo la recamara- dijo Tom.
-A tus padres también les gusta pintar Mar, deberías decirles que te ayuden a remodelar tu habitación- volvió a decir Rob.
-¿Eso es cierto pa?- pregunto la pequeña.
-Claro cariño, podemos pintar a Peter Pan y los niños en el techo de tu habitación.
-Soy muy grande para Peter Pan- dijo y se fue.
-Crecen muy rápido, ayer adoraba a Peter Pan- dijo Tomas.
-Mañana seguro te presentara a su novio- se burló Rob.
-Cuando seas padre veras que el Karma es una jodida perra.
Ninguno de los dos dijo nada.
La velada no fue tan mala como lo pensé en cuanto llegamos, si la familia de Rob me odiaba o prefería a Tahliah jamás me lo hicieron saber.
Cuando llegamos al hotel nos metimos a la cama sin ponernos la pijama, tal vez no estuviéramos cansados físicamente, pero sin duda alguna si emocionalmente.
Eran las cuatro de la mañana cuando me levante y corrí al váter para devolver todos los rollitos que me había comido.
.
¿Aun iremos a Australia?- me pregunto Rob.
Estaba preparando la cena mientras el se dedicaba a comer pastel de chocolate -algo que últimamente no dejaba de hacer-.
-Aun no lo se, quiero ver a mis abuelos pero no estoy lista para enfrentar a mis padres.
-Podemos quedarnos aqui hasta el proximo año- sugirio. Era una fantastica idea pero no podia posponer tanto tiempo el encuentro con mis padres.
Vacie las verduras en la olla donde las herviria, despues comence a cortar las tortillas para la sopa.
-Podriamos visitarlos en de accion de gracias y volver ese mismo dia.
-Sabes que mis abuelos no dejaran que me marche tan rápido.- Llevabamos dos semanas en la isla, la próxima semana era Acción de Gracias y tenía que decidir que hacer, ir o no ir.
Rob se levanto y se dirigio al refrigerador.
-Hemos olvidado la leche- me dijo bastante preocupado.
-Iremos por ella mañana- le respondi restandole importancia al asunto.
-Pero si no hay leche no podremos acompañar el pastel- me dijo como si fuera algo de vida o muerte, parecia un niño de ocho años.
-No creo que quede pastel para la cena de todos modos.
-Ya he visto el que has escondido detrás de las verduras- me dijo tomando las llaves del auto y saliendo por la puerta trasera.
Los últimos días Robert estaba actuando de una forma bastante sobreprotectora, según el solo cuidaba a la razón de su existencia Seguí con mi labor de preparar la cena: freír las tortillas y desmenuzar el pollo me habia revuelto el estómago y comi consecuencia la cabeza me dolia a horrores. Apague la estufa y deje todo como estaba, me dirigi al sofa y todo se volvio oscuro.
.
Rpov.
Había sido un enorme alivio salir de Londres, aqui en la isla solo nos topábamos con un paparazzi de vez en cuando y nuestra casa seguia siendo el paraiso.
Compre tres cajas de leche, dos barras de chocolate y unos doritos de queso para Kristen. Tal vez ultimamente estaba siendo muy sobreprotector, pero la pesadilla se habia vuelto a repetir casi todos los dias despues de la primera vez.
Me sentia bastante inseguro y solo queria estar cerca de ella. Asi que volvi a casa rapidamente.
Entre por la puerta de la cocina pero ella ya no estaba ahi, algo muy raro, pues la comida estaba a medio terminar.
Deje las bolsas sobre la mesa y me dirigi a buscarla, tal vez estaba en la habitacion. Pero en cuanto entre en el living vi mis sueños hechos realidad, Kristen estaba tendida en el suelo y un mar de sangre brotaba de su cabeza.
Me acerque rápidamente a ella y revise si aun tenia pulso. El alma me volvio al cuerpo cuando sentí su suave aliento golpear mi mano.
-Kristen, Kris, vamos cariño contéstame- le dije acariciando su mejilla. No la moveria pues tenia unan gran cortada en la frente, la fuente de la sangre que habia en el piso.
Como no respondia tome mi telefono de mi pantalon y comence a llamar a emergencias.
-Ro...ob- me dijo en un susurro. Deje de llamar a emergencias y me concentre en ella.
-Estas bien, me has dado un susto de muerte- le dije mientras la ayudaba a incorporarse.
-Si, solo me duele la cabeza- me dijo tocándose la frente.
-Con tremendo golpe es muy normal.
-Me dolía antes de desmayarme- por eso venía a recostarme un rato.
-Iremos al hospital- le dije ayudándola a ponerse de pie.
-No creo que sea para tanto, me limpiare la herida y veras como no es tan grave como parece.
-Me has dicho que te sentías mal antes y te has desmayado, lo que ha provocado ese golpe en la cabeza. Asi que iremos al hospital.
-No, no iremos, tal vez solo sea una baja de presión.
-Aunque solo sea una gripe, iremos al hospital- le dije muy ansioso.
-No iré- sentencio.
Me acerque a ella y la tome en brazos, me dirigí a la cocina y tome las llaves de la mesa con mucha dificultad.
-Esto es ridículo, solo me ha bajado la presión, además soy completamente capaz andar sola- me dijo bastante cabreada.
-Si te bajo prometes ir por tu cuenta y sin protestar?
-No te lo pondré tan fácil.
-Bien.
Abrí la puerta con una gran dificultad y casi la golpeo con la pared.
Cuando llegamos al auto la baje, pero no le solte la mano, abri la puerta y la obligue a entrar y como si de una niña pequeña se tratara le abroche el cinturon.
-Solo es un raspon Rob, no quiero ir al hospital-me dijo cuando entre en el auto.
-Que tal vez requiera un par de puntos.
-Este aspecto sobreprotector tuyo me está cansando, estoy harta de que me preguntes como me siento cada cinco minutos o que despiertes todas las noches para comprobar si aun respiro.-me dijo cruzándose te brazos.
No crei que se hubiera dado cuenta de mi vigilancia nocturna.
-Solo protejo a...
-La razon de tu existencia-termino mi frase.
Cerro los ojos y recargo su cabeza contra el asiento.
-No puedes dormirte- le dije.
-¡Mierda Robert! Lo sé, no tengo cinco años.
El resto del trayecto lo hicimos en silencio. El hospital no estaba tan lejos de casa asi que aparque frente a él quince minutos más tarde.
Antes de que pudiera decirle algo se bajó y comenzó a caminar hacia el hacia el interior, yo cerre el auto y baje su teléfono para poder ir tras ella. Me apresure a alcanzarla y cuando llegue se encontraba sentada en una silla típica de una sala de espera
-Somos el número cinco, toma asiento que seguramente gracias a ti perderemos un par de horas.
-Solo quiero comprobara que estas bien.
-Pues entonces me hubieras hecho caso cuando te lo dije.
Tome su mano y la apreté dulcemente, ella siguió en la misma posición pero no la aparto. Tenía razón llevábamos cuarenta minutos esperando cuando la enfermera nos hizo pasar al consultorio.
Era un consultorio tradicional, blanco, con diplomas y olor a desinfectante y alcohol.
-Tomen asiento- nos dijo la doctora en cuanto entramos. Tendría alrededor de treinta y cinco años, era rubia y sonreía radiantemente.
-Antes que nada te curare esa herida- le dijo a Kristen.
Se colocó unos guantes y tomo un botiquín. Le pidió a Kris que se recostara en la camilla y comenzó a limpiar la herida.
-Sé que arde un poco pero debemos desinfectar primero, con algo de suerte no requerirás puntadas.
Me acerque a Kris y tome su mano, hacia unas muecas bastante graciosas cuando la doctora, cuyo nombre aun no nos decía, pasaba el algodón con alcohol por su frente.
Una vez que termino aquel alboroto de sangre términos y como Kristen había dicho, solo fue un raspón. La doctora le coloca los clásicos curitas con los que te cubren heridas en la cara. Después se sentó en su escritorio y comenzó a escribir.
-Soy la doctora Sara Andrews y te hare unas preguntas de rutina.
-Nombre completo y edad por favor.
-Kristen Stewart, y tengo treinta años.
-Bien, puedes decirme como te hiciste esa cortada.
-Me desmaye y me golpee con la mesa al caer.
-Te habías sentido mal antes del desmayo.
-Si, estaba cocinando, pero el olor del pollo me provoco nauseas, después me empezó a doler la cabeza asi que fui a recostarme y antes de llegar al sofá me desmaye.
-Bien, checare tu presión, por favor descúbrete el brazo izquierdo.
La doctora se levantó y se acercó a Kris que ya había hecho lo que le pidió.
Sara coloco el baubanómetro en la mano de Kris, se colocó su estetoscopio y miro atentamente su reloj.
-Baja, tienes la presión baja- dijo y volvió a su lugar.
-¿Eres regular o irregular en tus periodos?
- Un poco irregular.
-¿Cuando fue tu último periodo?
-Hace una semana.
-Como fue, abundante, regular o escaso.
-Fue un poco escaso a comparación de otras veces- le dijo Kristen sonrojándose.
-¿Son sexualmente activos?- ahora ambos nos sonrojamos.
-Si-respondí.
-¿Utilizas algun metodo?
-Parches, soy bastante olvidadiza.
- Aparte de hoy te has sentido mal anteriormente.
-Solo me he intoxicado con la comida el sábado hace dos semanas- le dijo Kris recordando lo mal que le habían caído los rollitos primavera que preparo mi madre.
-¿No has considerado la opción de estar embarazada?
Kristen se quedó en silencio por varios minutos, la doctora nos observaba pero yo tampoco sabía que decir.
-No es posible, no puedo tener hijos- respondió Kristen con la voz entrecortada.
-¿Eres estéril?- pregunto la doctora.
-No, pero mi útero no es capaz de soportar un embarazo, al parecer no maduro lo suficiente.
-Pero no es imposible que quedes embarazada.
-Treinta por ciento, pero solo uno por ciento de que llegue a término. Pero no veo porque necesita saber eso, solo me he desmayado.
-Tal vez estas embarazada.
-No, no lo estoy. Y si ya ha terminado me gustaría irme.
-Existe una gran probabilidad de que estés embarazada, así que me gustaría hacerte un ultrasonido para comprobar o descartarlo.
-No creo que sea necesario.
-Podríamos intentarlo- le dije.
Kristen soltó un bufido.
-Bien hagámoslo, así se darán cuenta de que no puedo tener hijos- dijo muy enojada, pero sabía que solo se refería a mí.
La doctora le entrego una bata y Kristen se dirigió al baño para ponérsela mientras la doctora preparaba la máquina y yo solo esperaba.
-Recuéstate por favor y separa las piernas.
Kristen le obedeció.
-Te sentirás un poco incomoda, pero como no se cuantas semanas puedas tener un ultrasonido vaginal es nuestra mejor opción.
Kristen no dijo nada, puede ver que sus ojos ahora estaban hinchados y un poco rojos.
La doctora introdujo el aparato en la vagina de Kristen y comenzó a revisar la pantalla.
Kristen miraba hacia la nada, yo a la pantalla tratando de descifrar algo y la doctora permanecía en silencio.
Unos segundos después apretó un par de botones la doctora sonrió y giro la pantalla en nuestra dirección.
-Ese pequeño punto que ven aquí- dijo señalando una figura en el centro de la pantalla- dentro de ocho meses les quitara el sueño.
.
.
.
.
.
No pude esperar más, así que bebé Robsten viene en camino y trae consigo mucho drama.
xoxo
Rinat Woodgate
