El Vuelo de la Cigüeña
Vigésimo Capitulo
No me Respondas
"If you believe in the power of magic, (Si crees en el poder de la magia)
Its all a fantasy (Es todo una fantasia)
So if you need to believe in someone, (Entonces, si necesitas creer en alguien)
Just pretend its me (Solo pretende que soy yo)
It aint enough that we meet as strangers (Si no es suficiente que nos hayamos encontrado como extraños)
I cant set you free (No te puedo dejar libre)
So will you turn your back forever on what you mean to me?" (Entonces, ¿Me darás la espalda siempre en lo que tu significas para mi?) (1)
y (2) "Don't Answer Me", del grupo Alan Parsons Project 1987, Capitol Records © Traducido por Higurashi Fanfiction Studios. Sin fines lucrativos
La escenita infantil e insulsa del supermercado no fue mas allá de eso; un impulso estúpido. Y gracias a Kamisama porque el dichoso frasco de mermelada fuese de plástico. Sin embargo, el pasillo-corredor que daba al apartamento tampoco auguraba ni garantizaba ser un mejor escenario.
Sus ojos se dispararon automáticamente hacia la joven de cabellera rosa que permanecía en pie frente a él, barriendo su figura de cabeza a pies. Un instante, sólo basto verla un instante para que las emociones lo anegaran y sin pensarlo dos veces su cuerpo quiso obligarle a moverse, cerrar la distancia entre ellos…
Itachi reaccionó como siempre hacía cuando se encontraba en una situación así con Sakura, su mente quedó en blanco y fue incapaz de pronunciar una palabra, completamente perdido en el momento.
—Sakura, … ¿Qué ocurre?
Sus palabras la trajeron de vuelta y toda la rabia retornó a ella en un instante, molesta por este momento de debilidad ante él. De pronto recordó todo lo pasado, la humillación, la vergüenza, lo que la tipeja cuatro ojos había dicho…¿y era cierto?
No estaba bromeando…no lo estaba…ella…la tal Emi, era la…ella. Itachi y ella…
Sakura abrió los ojos, posando su fiera mirada en el hombre que la veía con gesto de incomprensión, lo que no hizo mas que azuzar el fuego que la consumía, verlo allí tan tranquilo y aparentemente inocente cuando ella estaba pasado por todo un infierno… y sólo por su culpa.
Sólo díselo. ¡¿O piensas quedarte callada y dejarlo todo al olvido?! ¡Tu nunca le ocultaste lo de Naruto! ¿Por qué rayos nunca te dijo que había estado saliendo con esa mujer"? ¿Y si aun estaban juntos cuando pasó…"esto"?
—¿Sakura?
—¿Desde cuando, Itachi?
—¿Desde cuando qu…?
—¡Lo de Emi! ¡¿Salías o sales con ella?! —se cruzó de brazos, sin soltar el inocente frasco de mermelada y lo miró de pies a cabeza con una sonrisa desdeñosa—-¡Pues porque a como ha tomado tu familia la noticia del matrimonio, soy yo la que esta de mas!
Itachi quedó estupefacto, mirándola. Lentamente las palabras hicieron sentido en su mente. ¿Había dicho…"salir con Emi" ? Todo en su interior se contrajo y aquel sentimiento hace mucho dejado de lado empezó a resurgir, rabia, mucha rabia, la que había descubierto que sólo Sakura podía despertar en él. Haciendo acopio al poco control que le quedaba logró contenerse, le daría una oportunidad, no quería estropearlo, no cuando las cosas estaban calmadas…hasta ahora, claro.
—¿Qué dijiste, Sakura?
—-¡Lo que oíste! Ya me enteré de lo que sabe todo el mundo. ¿Cómo pudiste?—no esperó respuesta. Esta vez alzó levemente el frasco. No, ese movimiento no era nada alentador, al menos para el Uchiha.
Defensa personal ante nada…¿Cómo pudo…qué? Itachi no daba con la parte faltante del argumento. ¿Saliendo con Emi? ¿Con una chica que pasó a convertirse en un cuarto o quinto plano personal hacía mas de un año? Ella nunca fue nada y lo de aquella noche de abril, a unas semanas después de que Sasuke se apoderara de lo que restaba a su espacio personal no…
No. Es eso…
¿Cómo demonios se enteró Sakura, si él no tuvo la prioridad de decirle algo sin importancia? Él era el único que lo sabía, y si acaso Sasuke y…
Karin…
¡Maldita pelirroja miope!
—Eso fue hace mas de un año –fue todo lo que Itachi consiguió murmurar. Literalmente murmurar. Su rostro se tensó.—Nunca fue nada hasta que…
Silencio. Largo y turbador. Itachi evadió la mirada. Las palabras desaparecieron de su boca y de su mente.
—¡¿Hasta qué, Itachi?!
Más silencio. No, definitivamente la tensión no era para Itachi Uchiha; turbaba y detenía su proceso mental y verbal…y si lo forzaban a hablar, solo saldrían cosas que nunca, nunca deberían emerger y traspasar la barrera de sus labios
—¡¿Hasta que pasó…esto?!
La mirada de éste no se irguió. No hubo contacto, nada más allá del hecho de que comenzó a apretar los puños. Aspiró y exhaló.
—¡Itachi!
—¿Qué es lo que quieres, Sakura? Si no te dije lo de Emi es porque no era necesario. Nunca importó, igual que lo tuyo con Naruto. –abatido, Itachi hablaba tremenendamente abatido y hastiado—He hecho todo lo que quisiste. ¡Todo! ¿Querías que fuera a conocer a tu familia? Lo hice a pesar de que casi me matan ¿Querías que tomase en serio el compromiso? Te compré el maldito anillo…
—¡No lo compraste! Lo estas pagando a crédito porque no tienes el dinero suficiente
—Lo tendría si no tuviese que gastar en tantas tonterías que tu…
—¡Ni siquiera puedes deshacerte del haragán de tu hermano! ¡¿Cómo se supone que crea que puedes hacerte cargo de una familia si ni siquiera tienes autoridad como hermano mayor?!
Y Sakura puso el dedo en la yaga. Sobrepasó los límites de los "calmados y serios terrenos Uchiha". Ese comentario, fue más que doloroso. De haberle puesto un soplete en la mano, a haberle dicho eso, Itachi hubiera preferido la llamarada en carne viva del soplete.
Piensa las cosas…piénsalo antes de decir alguna estupidez, Itachi.
Aquel era el poco instinto de cordura que le restaba. No funcionó. En absoluto.
—No tiene…caso –consiguió enunciar un estoico Itachi. Oyó a Sakura preguntar un exabrupto "¿Qué?", con una lejanía inusual. Como si la tuviese al otro lado de un puente largo y estrecho. Lejísimos. Sin embargo, no se detuvo, no era momento para dejar la frase a la mitad. Ya no—…No tiene caso seguir con esto.
—¿Para largarte con Emi?
Itachi ya no percibió esto último. Lo oyó, pero no lo escuchó. Lo percibió como el ruido incidental de una interferencia de radio. Alzo el rostro, y le encaró. Una sombría máscara de serenidad y reclamo cubría sus facciones. Una expresión enteramente Uchiha.
—Estoy harto. Estoy harto, Sakura. –la pausa no duró mas allá de cinco segundos. Su voz subió un decibel. Habló con voz vacía, sin emoción aparente, sus ojos fijos en aquellos verdes que reflejaban fuego por fuego lo indómito de sus profundidades. —No es mi culpa, no era mi maldita culpa que todo hubiera terminado así. ¡Hasta podría creer que te dejaste embarazar a propósito o que esos niños no son míos! ¿Qué pensaste que obtendrías de todo esto? ¡! Porque si yo tengo que decir algo en esto es…
Y algo reventó en ella y el sonido de un golpe estalló en el pasillo. El rostro de Itachi se ladeó por la fuerza de una bofetada y el rojo de unos dedos quedó impreso en su mejilla. Por el aire cayeron unos pedazos de papel que Sakura había tenido en el bolso de mano, el cual también se precipitó al suelo.
¿Había dicho que los pequeños inocentes que llevaba en su vientre…no eran suyos?
La chica bajó la mano. Quieta y muda se quedó. ¿Qué fue lo que hizo? ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Qué le quedaba?
Itachi la miró, aún dolido. La quería, lo sabía, aún con todo lo pasado y con la evidencia en su contra, la quería, no podía evitarlo y eso era evidente ahora que la tenía allí frente a él.
Se quedó allí de pie, aturdido por lo ocurrido. El silencio lo envolvió, brevemente posó sus ojos en Sakura y luego desvió la mirada, aquel golpe le había hecho volver a tierra y había terminado de drenar la cólera que sentía. Las palabras habían fluido muy fácilmente mientras buscaba descargarse pero ahora no sabía que decir. Sabía que era el momento de hablar en verdad con Sakura pero no sabía como empezar. Su vista bajó al suelo, intentando encontrar un punto por el cual empezar y notó aquello que estaba tirado, sin pensarlo se inclinó a recoger aquellos papeles y se les quedó mirando.
El endose de una receta, del consultorio de Shizune. La fecha: lunes de la semana entrante. Nueve de la mañana.
—No me dijiste que tenias consulta para la próxima semana.
Sakura levantó la cabeza y posó la vista en Itachi, notando lo que sostenía en sus manos. Un sentimiento de posesividad y protección la inundó, de un saltó se encontró a su lado y le arrebató la receta de las manos.
—Si. Iré sola –dijo tan escuetamente como él lo haría. Guardó el papel de nuevo y pasó por un lado del Uchiha.—Voy por mis cosas. Me quedaré con Ino.
Itachi continuó observándola sin entender, se daba perfecta cuenta que estaba pasando algo por alto pero no sabía qué.
—Sakura…
—No, Itachi…ya no importa, ¿verdad? Si eso es lo que crees, entonces estoy de acuerdo. No te necesito, No te necesitamos. Haz lo que quieras.
—0—
Ino Yamanaka alzó la vista, en medio del altero de expedientes por organizar resultantes de la semana anterior. Seis y media de la tarde de aquel nublado sábado. ¿A quién demonios se le ocurriría estar trabajando en plena noche de sábado? Única y solamente a ella.
"Pudiendo habérselo pedido a Hinata que…¡ah, claro que no!, la señorita Hyuuga tenía una importantísima cena familiar para celebrar la futura graduación de su hermana." Recordó Ino mientras volvía a impregnar el sello de tinta y acomodaba la fecha correspondiente en éste.
"Tenten…¡menos!"
Siendo sábado por la tarde, la chica de los chonguitos se largaba en cuanto llegaba la hora de salida y no se le veía ni el polvo hasta que regresaba de su acostumbrada rutina de aeróbicos, caminata, ciclismo, pesas o cualquier cosa que tuviese que ver con actividad física exorbitante. Y Sakura…
Bueno, ahí era mejor no entrar en detalles. Suficiente era con escuchar sus constantes quejas respecto a la opinión que tenía la familia de Itachi hacia ella, o sus repentinos (y casi devastadores) cambios de humor, como para alargar su condena personal a un par de horas extra en el consultorio.
Ni hablar, se dijo mientras apartaba otra carpeta y abría una nueva. Estas sola en esto, Ino-chan…¡Bien dicen que el capitán se hunde con su barco!
...Y el resto de la tripulación que huyese. Aunque no podía considerar como "tripulación" a una pasante de farmacéutica con complejo de aristócrata frustrada, una técnica en primeros auxilios embarazada y neurótica, y una dentista que tenía como meta personal una mejor condición física que la de la mismísima Jane Fonda.
Sola…—su rostro emuló una tenue sonrisa—…estoy enteramente sola a no ser por…
—¡Naruto! –los pensamientos de la chica rubia se interrumpieron tan repentinamente como quien cambia el canal hacia una señal con interferencia. Y la sonrisa desapareció por completo. —¿Qué demonios haces?
Los azules y desconcertados ojos de Ino quedaron fijos en un paralizado Naruto, el cual parecía haberse hartado del abrumante silencio y la caja de abatelenguas había pagado su hastío.
—Etto…—Naruto dejó su incompleto y amorfo castillito de abatelenguas esterilizados y esbozó una mueca cohibida—…jeje…estaba algo aburrido, dattebayó. –se puso de pie al instante y comenzó a meter sin orden alguno los dichosos palitroques—¡Pero ya los guardo en su caja!
—Ay, a veces pareces un niño de preescolar, Naruto. –Ino meneó la cabeza de un lado hacia otro, sin ocultar esa risa divertida al ver al afamado "Kyuubi de Konoha" batallando con una simple caja de cartón y varios palillos que caían del escritorio al tratar de meterlos de un solo puñado.—Déjalos, no tiene caso volver a guardarlos, son…eran esterilizados –Naruto le miró sin entender—Esterilizados es de un solo uso.
—Gomen, sólo que esperaba poder salir a almorzar contigo a la hora de la comida…aunque una cena formal no estaría mal, dattebayó. –el rubio de zorrunas facciones le alcanzó el cubo de basura.—No quería dejarte sola…aunque ya desbaraté las cosas esas.
—Nah, puedo tomar la caja de repuesto que tiene la "frentuda" en su botiquín. –sintió que Naruto le había tomado de una mano. Aquella mueca afable no había desaparecido de su semblante—Naruto…te había dicho que me tardaría un poco y…
—No me importa, dattebayó. –Ino giró levemente el rostro y sintió mas cercana la voz del chico; su aliento cálido y aun con el dulzón recuerdo de la goma de mascar, rozó cerca de la comisura de sus labios,
—Naru…
Las palabras quedaron borradas en un suave e improvisado beso. La tersura de los labios de ella y la seguridad irrebatible que sentía al estar entre los brazos de él. El ritmo casi unísono de sus latidos, la premura de su respiración y…¿y como había terminado en algo así?
Al menos esa cuestión seguía su impronta en la mente de Yamanaka Ino. Sin respuesta, sin objeción ni defensa. Inexplicable, justo como las mejores cosas de la vida…a pesar de tener aun el reclamo mental y muy personal de ser la chica que se quedó con el ahora ex novio de su mejor amiga.
Si…la novia del ex novio de mi mejor amiga…¡y al cuerno con lo que piensen los demás!
La idea se abandonó de ella…igual que el calmo momento entre ésta y Naruto Uzumaki. La puerta se abrió. No se colapsó ni se azotó, simplemente se abrió.
Naruto había abierto los ojos como un plato e Ino sintió que se le iba el aliento a causa de la impresión.
—¡¿Sakura-chan?!
Sakura estaba punto de hacer algo que no quería hacer. Estaba muy cerca de cruzar la línea del estrés a la desesperación—y una embarazada en ése estado no era algo bueno—no quería, realmente no quería caer en aquello, pero si debía hacerlo para que le prestaran atención y para calmar ese revuelo de emociones, lo haría, realmente…
Lloraría.
—0—
Y ella se había ido, le había dejado. ¿Era eso su culpa?
Emi…¡No!, Emi no….sino Sakura. Ella y sólo ella habían terminado de dinamitar lo poco que quedaba entre ellos. Pero ¿realmente había "algo"?
(2) …So if you need to believe in someone, (Y si necesitas creer en alguien)
Turn and look behind (Da la vuelta y mira atrás.)
Un error puede enmendarse, y él estaba dispuesto a todo por ella. Todo. ¡Hasta pudo ser capaz de empeñar las pocas pertenencias que poseía, con tal de terminar de pagar el dichoso anillo! Pero…ahora todo simplemente no importaba.
We gave it up in a moment of madness (Lo dejamos por imposible en un momento de locura)
And threw it all away (Y tiramos todo lejos)
No importaba. Él lo había dejado así y no tenía caso, forjar una ilusión de algo que nunca existió. Aquella canción repicaba en el estéreo del taxi. Hasta eso parecía estar en su contra.
No debí decirlo…no quería. Sin embargo, dijo que tampoco le importaba…
Don't answer me, don't break the silence (No me contestes, no rompas el silencio)
Don't let me win (No me dejes ganar)
A mi si me importaba…si solo dejase de fastidiarme. Si sólo…
Don't answer me, stay on your island (No me contestes, quedate en tu isla)
Don't let me in (No me dejes entrar)
Run away and hide from everyone (Corre lejos y escondete de todos)
Can you change the things we've said and done? (Puedes cambiar las cosas que dijimos e hicimos?)
—No te necesito. No te necesitamos, Itachi…—esas fueron las palabras definitivas de Sakura.
Cita textual. Dolorosamente textual.
—Son treinta ryo –la voz del taxista le devolvió a la realidad. El muchacho pagó, bajó del vehículo y se quedó de pie, delante de la fachada de la propiedad familiar.
No quería volver al apartamento. Después de la discusión, ni siquiera entró; lo último que quería era ver, oír y soportar las estupideces de su hermano y de Karin. Y más tomando el hecho de que no quería ver a esta última. De no haber sido por ella, quizás…
No, se dijo mentalmente. Tal vez esto pudo haber estallado de algún otro modo. Los rumores sólo adelantaron el estruendo. Si era por lo de Emi, pudo ser por alguna otra cosa.
Mejor cortar por lo sano ahora…antes de que fuese más tarde.
Aspiró hondo, y con las manos en el interior de ambos bolsillos del saco, entró. La sala estaba tranquila y le sobresaltó levemente el no encontrarse a primera vista con la mirada mortificada de su madre. Nadie había allí, salvo su padre.
La sombría mirada de Fugaku Uchiha se posó en éste.
—Buenas noches, padre –Itachi musitó, dejando el saco en el perchero.
—Es algo tarde para visitas—Fugaku comentó con un gemido escueto.—Tu madre salió de improviso a la farmacia. Si quieres esperarla para la cena…
—Vengo de paso –contestó Itachi, interrumpiendo—. Había dejado algunas cosas en mi antigua recámara.
—Supongo que tienes mas espacio en ese apartamento, ¿Tu hermano se mudó?
—No
Fugaku volvió la atención a la revista de contabilidad que había estado leyendo.
—Entonces conseguiste una casa o…
—No. –Itachi pasó a la cocina y llenó un vaso con agua.
—Hmp, viniste solo…¿Y Sakura-san?
E Itachi ya no contestó
Con el tiempo de vivir con sus hijos, aunque haya sido escaso y casi obligado, queriendo y no, Fugaku había aprendido a conocer los breves detalles de sus muchachos y sabía que tras la aparente tranquilidad y abstracción del mayor se encontraba un joven que aún buscaba definirse y descubrirse. No ponía en duda su inteligencia, Itachi tenía más potencial que el que dejaba entrever, entonces ¿porqué seguía actuando así? y ese modo suyo de escapar de los problemas ocultándose tras una fachada de pasividad subjetiva que rayaba en el autismo, en la construcción de un mundo prefabricado donde no existían problemas, sólo ayudaba a incrementar más la tensión del ambiente.
Él en su posición de padre bien podría forzar el dialogo y no sería la primera vez, sin embargo, el semblante de Itachi denotaba algo más allá de las anteriores charlas hostiles. Su rostro no denotaba el usual capricho de "puedo hacer mi vida por mi cuenta" o el berrinche de "no quiero trabajar en el negocio familiar porque puedo hacer mejores cosas".
No, esto era algo más referente a cuestiones como…
—Sakura, ella y yo…vamos a darnos un tiempo. –dijo Itachi, de repente—. Yo no…no estamos seguros de que sea esto lo que debamos hacer. Es algo pronto para comprometernos.
Fugaku se quedó pensando y no respondió. Dejó a un lado la revista.
—Teniendo ya el primer pago de la sortija y suponiendo a pocos meses de que nazcan mis nietos, ¿no es algo imprudente e inmaduro de tu parte, Itachi?
Itachi se detuvo de inmediato y su rostro adquirió seriedad. Aquello a Fugaku le recordaba algo… algo que hubiera querido olvidar. Contrario a su voluntad, los recuerdos se agolparon en su mente, vivos, nítidos, reales… tan reales como lo era la presencia de Itachi ahora en la estancia, un Itachi de puños apretados y rostro compungido, quien, pese a las miradas interrogantes que recibía, no pronunciaba ni una sola palabra, sólo permanecía allí en pie, aparentemente irradiando furia pero con una mirada de tristeza y pesar imposibles de encubrir.
—No creo que sea buen momento para fingir tus responsabilidades de padre –el chico de profundas ojeras se dio la vuelta, yendo directo a la escalera—No tengo tiempo. Con permiso.
Fugaku suspiró abatido. Volvió a tomar la revista.
—Piensa lo que quieras —siguió hablando por detrás del aburrido artículo que estaba supuestamente leyendo, sin percatarse de que Itachi seguía allí—... no es la primera vez que veo algo así...
—Dudo que conozcas a alguien que le haya pasado lo mismo.
Fugaku se veía serio, adusto, mirándolo con severidad… casi con reproche. A Itachi le pareció escuchar que su padre masculló un gruñido inentendible. Le vio bajar levemente el papel, enrollarlo y mirarle con ese peculiar gesto pensativo. Tan, tan condenadamente parecido al que tenía él en ese preciso momento.
—Itachi, déjame contarte una vieja historia...
—0—
Izquierda. Derecha.
Sasuke veía a Karin ir de un lado a otro del apartamento, desde la pequeña sala hasta la habitación de junto y viceversa.
—¿Qué haces? –Sasuke preguntó, sin moverse del sofá.
El televisor emitía el canal de videos musicales y el ritmo retumbante de AC/DC se oía estridente en la sala, dejando su voz como un murmullo.
Karin dejó una maleta y un par de bolsas llenas a rebosar de quien sabe que cosas. Volvió a la habitación, luego pasó al cuarto de baño. Algo había caído al suelo, probablemente algo sacado del botiquín. Regresó a la sala, dejando tres cajitas de pastillas, la pasta dental y dos envases de shampoo en el interior de la maleta, junto con todo lo demás.
—¿Qué haces? –repitió Sasuke. Esta vez se irguió un poco del sofá.
La joven de melena rojiza sólo tomó la chaqueta del respaldo de la silla. Se la echó sobre los hombros, con una mano tomó la maleta y con la otra las bolsas. Miró al ufano muchacho, con el mismo gesto frío de éste.
—Nada. —masculló—Hago lo mismo que tu, Sasuke…N-A-D-A.
No hubo respuesta. Sólo se dio la vuelta, abrió la puerta y salió, sin volver a mirarle.
…sin dar marcha atrás.
—0—
La noche había caído más pronto de lo esperado, o así le pareció a Itachi, quien estaba con la espalda levemente arqueada hacia delante, en una se las sillas del comedor. Se enderezó un poco. Esperaba atento, era muy extraño ver a su padre así de solemne. Finalmente levantó la mirada y la dirigió a su hijo.
—Yo hice lo mismo cuando tu madre me avisó que tendríamos un hijo.— esas palabras lo sacaron de sus cavilaciones, su padre le miraba fijamente, no con enojo sino con una expresión que hacía mucho no le observaba, tal vez desde que era niño
Itachi resopló, aquello no le sorprendía, conociendo a su padre era de esperarse una reacción así, pobre de su madre por haberse enredado con un hombre que…
¿Exactamente como yo?
El pensamiento le cayó como un baldazo de agua fría y un escalofrío le recorrió la espina.
—¿Huiste? — preguntó casi temiendo la respuesta.
—No. El viejo Madara me enlistó en el ejército del país del Fuego. Al menos eso era una huida honorable.
Itachi le escuchaba atentamente.
—No recuerdo mucho de Madara-sama.
—Tu abuelo era un muy respetado empresario y créeme, discutir con él o estar en desacuerdo era algo muy peligroso, era un líder conservador y tradicional con muchos seguidores,—tomó el primer cigarrillo y lo encendió—en esos tiempos Konoha se encontraba en una encrucijada, la guerra se había perdido hacia tiempo ya, sólo unos pocos quedaban del antiguo régimen y con la llegada de tantos soldados extranjeros, muchas de nuestras costumbres se perdieron y la vida se occidentalizó, fue así como llegamos a inicios de los sesentas.
—¿Y conociste a mi madre por…?
—Era la sobrina de Madara.
Itachi giró para mirarlo, boquiabierto.
—Sobrina política –explicó Fugaku casi al instante y continuó con el relato—Pese al carácter de Madara y al resto de la familia, me consideraba liberal. A regañadientes del viejo logré entrar a una de esas nuevas universidades de corte occidental. Conocí a tu madre en una de las reuniones con la obligada familia secundaria. La mayoría no eran más que simples "añadidos" y de Uchiha no tenían ni el apellido, pero tu abuelo estaba empeñado en seguir viviendo como si aun fuese la época medieval. –carraspeó a modo de risa escueta— El Clan Uchiha –emuló con sorna hostil—, en pleno año de mil novecientos cincuenta y nueve.
—¿Así fue que te enamoraste de mamá?
—Hmp, en esa época llegamos a ser muy buenos amigos, tu madre era muy bella, pero jamás pensé que ella y yo… bueno, lo que ocurrió fue…
—Si, ya se lo que ocurrió.
—Madara cada vez se ponía peor, para él, Konoha estaba en una encrucijada y yo debía de ser un ejemplo para el resto de los hijos de una de las familias mas tradicionalistas del País del Fuego. No le gustaba que pasara tanto tiempo fuera de casa, ni que vistiera de forma tan occidental. Empezó a controlarme las salidas y terminé dejando la escuela con el objetivo de que le ayudase en la oficina.
Fugaku hablaba con un tinte de amargura en la voz, como si el enojo de aquellos años no hubiera desaparecido del todo, Itachi asintió.
—Una semana después, encontré una nota de tu madre. Tras días de no vernos en la casa debido al tedioso trabajo de la oficina, decidimos salir a escondidas; así que tomaba el Jag de tu tío Izuna y salía a mitad de la tarde sin que Madara lo supiese. —Pareció emular una tenue media sonrisa—Empezamos a pasar mucho tiempo juntos.
—Hasta que Madara se enteró,
—Y me enlistó para la cuadrilla de refuerzos de la milicia de Konoha –completó Fugaku.—Por mas de un año…o al menos eso debería de pasar.
Itachi arqueó una ceja.
—¿Porqué? –Inquirió secamente—¿Te duplicaron la condena?
Fugaku hizo una pausa y miró la flamita desprendida del encendedor, ya sobre el segundo cigarro. Suspiró…o al menos eso parecía.
—Ojala. –miró a su hijo—. No habían pasado mas de tres meses, cuando a mitad de la jornada me mandaron llamar a la oficina del teniente Sabutori...
Itachi continuó observando mudamente a su progenitor.
—El haber visto a tu abuelo, con esa expresión asesina en el rostro, acompañado de su inseparable rifle militar y tu madre a un lado, con esa cara de tragedia, fue como si todo el mundo me hubiera caído encima.
Itachi lo miró extrañado. Fugaku tenía la mirada perdida, como distante en el tiempo.
—Tu madre fue corriendo hacia mí y me abrazó mientras lloraba desconsoladamente, allí me dio la noticia. Supongo que tendrás una idea de lo que había opinado Madara al respecto. Ese mismo día volví a Konoha y comenzaron los trámites de la boda.
—Y Madara volvió a tenerte de esclavo en el despacho.
—No tenía alternativo, igual que con el matrimonio. — espiró pesadamente y lanzó una leve mirada a Itachi —…entonces quise hablar con tu madre. No tenía casa propia, el salario de la oficina no ajustaba para nada, había perdido la oportunidad de conseguirme un auto propio…no podía mantener a una familia.
—¿Y qué pasó?
—Me quedé tiempo extra en la oficina un día antes de la boda. Necesitaba meditar a donde debía de ir. Tener un hijo no estaba planeado, en realidad nunca nada estuvo planeado, las cosas que sucedieron entre ella y yo… simplemente pasaron —Itachi miró con dureza a su padre, este se limitó a ignoró el gesto—Estaba seguro que podría volver con su familia y pedirles disculpas, seguramente Madara podría conseguirle algún idiota que cargara con el bulto y todos estaríamos felices. Ella tendría la vida que merecía yo continuaría con la mia, sin mayores responsabilidades ni riesgos…
Itachi tragó en seco.
Igual que yo…
El pensamiento le dio duro, lo derrumbó, no sólo por entender la gravedad de sus acciones, sino por haber actuado igual al hombre que juró nunca imitar.
—…pero no la dejé. –continuó Fugaku. Las palabras parecían casi un susurro—. Hubiera sido la cobardía mas grande de toda mi vida —miró a su hijo—Yo no tenía la factura del primer pago de la sortija, ni siguiera un techo sobre mi cabeza, y aun así, no los abandoné ni a ti ni a tu madre. Pero es tu vida, haz lo que quieras con ella…como lo has estado haciendo desde que saliste de aquí.
Y de pronto Itachi se vio frente a frente con su padre, tratando de mantener la intensa mirada de su progenitor y de algún modo se sintió cohibido y sin ganas de refutar el comentario. Guardó silencio, analizando las cosas… No le iban a forzar a hacer lo que no quería pero… ¿Qué era lo que quería?
A su mente volvieron las palabras que le dijera a Sakura, cuando recién le dio la noticia. Había vuelto por una razón… y ahora estaba huyendo de nuevo, dejándola otra vez sola.
Esta vez no está sola…
No, ahora no era solo Sakura, eran ella y sus hijos. De ambos. No estaba listo, no lo estaba… pero Sakura… ¿Acaso ella si? ¿Acaso…se lo había preguntado? La amaba, lo había descubierto pero… ¿La amaba lo suficiente para afrontar todo esto?
Cerrando los ojos, Itachi Uchiha sólo atinó a ocultar la cabeza entre sus brazos
—0—
La noche había caído sobre Konoha y el interior del apartamento de Itachi estaba completamente a oscuras. El viento estaba calmado y su mente aun revoloteaban aquellas ideas inconexas y breves vestigios de lo ocurrido en el día.
El dialogo con su padre sólo le había inquietado más.
Sakura…¿realmente iba a dejarla?
Se pasó una mano por la mejilla, masajeando el lado dolorido resultante de tan peculiar golpe.
…Sakura.
Y el maldito nombre seguía en su mente. Sacudió un poco la cabeza, tratando de despejarla de aquellos pensamientos que no lo llevarían a ningún lugar. El enmudecido ambiente del apartamento lo sobresaltó un poco.
Era entre semana y sin embargo, era de esperarse encontrar al estoico de su hermano y su escandalosa noviecita acaparando el sofá y el televisor. En lugar de eso, solamente encontró a un Sasuke con cara de pocos amigos –si es que se podía ver más deprimente de lo que usualmente se le notaba— y lo que parecía un centenar de hojas de periódico, amontonados y desperdigados sobre el suelo y el sofá, junto a cuatro envases vacíos de un litro de helado de chocolate.
—¿Qué carajos pasó aquí? —Itachi no se la pensó dos veces, antes de subir el tono de su voz.—¡Maldita sea! ¡¿Qué mierd…?!
El semblante de Sasuke se notaba tan alegre como el de un zombi. El sombreado castaño del helado aun era mas que obvio en sus labios y entre la comisura de éstos se asomaba el mango de la cucharita de plástico. Depresión, claro. Era de recordarse que el adusto y soberbio "super-sexy-Saskecito-kawaii" no se deprimía…se derrumbaba cual rascacielos de ocho pisos y todo pobre helado de chocolate que se cruzase en su camino sufriría las consecuencias.
"Y todavía presume que odia los dulces…¡Carajo! Había limpiado ayer" Itachi pateó uno de los envases vacíos y encaró a su hermano. "¡¿Con que no puedo echar a este bulto?! ¡Eso lo veremos!"
—…Karin….
—¡Y a mi que me importa!, ¡Mira todo este desastre!
—…me…dejó…—la voz de Sasuke parecía provenir de una grabadora con pésima recepción. Estática y sin emoción alguna. Suspiró. Dijo algo más que Itachi solo tradujo como balbuceos incoherentes. Su rostro estaba tan aterradoramente inmutable que daba más la apariencia de un Sasuke robótico…o "estoicamente-deprimido"—…necesito…trabajo…
Itachi pasó por un lado, empujando bruscamente otra pila de periódicos y su mente se detuvo en esto último. Relegando todo el dilema mental respecto a Sakura…sólo se fijó en "eso".
—¿Trabajo?
Sasuke asintió. Con la mirada perdida en algún punto muerto en quien sabe que parte de la pared.
Y una media sonrisa, fugaz y maligna, atravesó el labio del Uchiha mayor.
CONTINUARÁ
Siguiente Capitulo "Imprenta, dulce Imprenta"
NOTAS DE LA AUTORA:
Bien, lo prometido es deuda y aqui esta el capitulo. si, ahora me quedó mas largo pero es que la situación lo ameritaba. ¿Un dialogo entre padre e hijo? bueno, siempre hay una primera vez para todo y esto se me vino a la mente cuando veía GLEE, en fin, detalles que una autora siempre considera bueno abordar de vez en cuando en alguna de sus tramas. ¿Que sera del teme y de nuestra adorada comadreja ahora que sus respectivas chicas los han mandado a "isla botadero"?
...el tiempo ya nos lo dirá, y el titulo del siguiente capitulo deja al descubierto muchas, muchas cosas. ¡Es hora de que "super-sexy-Saskecito-kawaii" sufra un poco!
Tambien este capitulo lo considero como uno de mis favoritos, ya que es un experimiento por complementarlo con lo que puede tomarse como "song-fic", aunque propiamente no s tome como tal, pero es un intento. :3
Nos leemos prontito!! Se agradecen todo tipo de reviews, como siempre!!
