Por fin había llegado el 10 de mayo. Era miércoles. Justo como Emma había planeado.
De hecho, casi todo lo que tenía que hacer Regina ese día había sido planeado. La noche anterior, Emma se había colado en la agenda de Regina y había cambiado las cosas de la forma en qué le interesaba. Esperaba que la morena no se diera cuenta, y que si lo hacía, esperaba que no se enfadara mucho.
Según esa agenda, Regina tenía delante uno de los días más ocupados del año. Todo el mundo quería interactuar con ella en el Día del Silencio, así que Emma había hecho que su amada se recorriera toda la ciudad hasta llegar a la fiesta.
Cuando Regina se despertó, Emma ya se había ido, algo que era extremadamente inusual. Pero después de darse la vuelta en la cama, vio que Emma le había dejado una nota.
Feliz 10 de mayo. Espero que tengas un buen día. Me he tenido que ir pronto al trabajo y puede que me quede hasta tarde. Tengo una sorpresa preparada para ti en el ayuntamiento a las 7 de la tarde. Nos vemos allí. De mientras, ¿puedes ir a hacer unos recados? Quería hacerlos yo, pero estoy muy ocupada con el trabajo.
Regina leyó la lista. Dios, Emma no bromeaba sobre los recados.
Haz que revisen tu coche
Ves a comprar vino
Recoge un paquete de parte de La Abuelita
Deja la comida de Henry en el escritorio de recepción
Recoge algo de ese pan italiano
No tenía ni idea de cómo Emma pensaba que podía hacer todo esto en un día, y además hacer su trabajo. Tampoco tenía ni idea de cómo Emma estaba liada con el trabajo, el crimen en Storybrooke había rozado el cero por ciento durante años.
A pesar de todo eso, cogió la lista mientras salía del dormitorio. Mientras tenía ganas de estrangular a la mujer por echarle encima todo esto, también la amaba con todas sus fuerzas, y sabía que completaría la lista sólo por ello, incluso si se quejaba mientras lo hacía.
La morena decidió dejar primero la comida de Henry, y en el semáforo giró hacia la izquierda en vez de a la derecha. Salió del coche, sus tacones de 12 centímetros golpeaban la calzada mientras caminaba hacia la entrada de la escuela.
Ya fuera por cosa del destino, o por saber que hoy iba a ser el centro de atención o por pura suerte, Regina se puso un ajustado vestido azul con cortes simétricos en la parte de arriba y de abajo. Era sin duda uno de sus vestidos más elegantes y con el que más se le notaba su esbelta figura.
Abrió la puerta de la escuela de Henry, dirigiéndose hacia la recepcionista de la oficina con decisión.
Con una sonrisa amigable, Regina le dio a la mujer de detrás del mostrador la comida de Henry, y la giró levemente para que la recepcionista pudiera ver el nombre de él escrito allí. La recepcionista no se la quitó de las manos, en vez de eso, alzó sus propias manos y empezó a hacer señas.
'¿Henry se ha vuelto a olvidar su comida?'
El cuerpo entero de Regina se quedó parado y confuso al ver eso. Arrugó el entrecejo e inclinó su cabeza a un lado, completamente afectada de que esta mujer le acababa de hacer señas. En el Lenguaje de Signos Americanos. Con sus manos. Sin hablar. A Regina. Quién era sorda.
La recepcionista rió un poco sobre lo acertada que había sido Emma, había avisado a todo el mundo de que Regina los miraría como si tuvieran dos cabezas. El truco estaba en continuar como si nada hubiera pasado. 'Hagáis lo que hagáis', había dicho Emma, 'no deis explicaciones.'
'Puedo quedarme esto. Avisaré a Henry para que lo recoja después de su clase.' Añadió la recepcionista antes de coger la bolsa que Regina aún aguantaba en sus manos.
Regina se dio cuenta de que sus labios estaban abiertos de par en par y los cerró de nuevo, dándose la vuelta aún aturdida por los eventos. ¿Qué acaba de pasar? ¿Conocía a esta mujer? ¿No sabía que alguien más en esta ciudad sabía cómo hablar por señas?
Llegó al taller de Michael diez minutos tarde para llevar a revisar su coche. Se había pensado que podía correr hasta la tienda y al restaurante antes de recoger de nuevo su coche e ir a trabajo. Pero sería pura suerte si conseguía llegar a tiempo a las once.
Michael salió a fuera y se limpió la mano con una toalla. Regina sacó su bloc de notas, pero él le puso una mano enfrente para pararla.
'¿Qué puedo hacer por usted Alcaldesa?' señaló expertamente. Era de lejos uno de los hablantes de signos más habilidosos y no sólo sabía los conceptos básicos, sino que se había aprendido él sólo las palabras que estaban relacionadas con su profesión.
Regina volvió a tener la misma reacción que en el escritorio de la recepcionista. En serio, ¿qué está pasando? Sabía de toda la vida que Michael no había sido capaz de hablar por señas la última vez que ella había estado aquí.
Miró hacia los dos lados. Para qué, no tenía ni idea. Pero de alguna manera esto parecía un episodio de esos programa de bromas que ella, Emma y Henry miraban de vez en cuando.
'Necesito que mi coche pase una inspección,' señaló resignada, esperando que apareciera una expresión de confusión en el rostro de él. En vez de eso, él asintió entendiéndola perfectamente.
'Muy bien. ¿También quiere cambiarle el aceite?'
Regina siguió mirando a Michael con cara de tonta, su mandíbula abierta ligeramente. Después de que la pausa se quedara incómoda, se forzó a así misma a mover las manos.
'No, creo que sólo la inspección ya está bien.'
Prácticamente corrió lejos del hombre, mientras su cabeza aún daba vueltas. Qué. Está. Pasando. ¿Estoy soñando?
En menos de cinco minutos, se había convencido de que esto era un sueño. Se pellizcó la mejilla, algo que era bastante infantil en ella, pero no tenía ni idea de qué más hacer. Qué poco sabía ella de que su confusión no había hecho nada más que empezar.
Cuando fue a buscar el pan, una mujer que Regina había visto en la escuela de Henry alguna que otra vez le empezó una conversación mediante lenguaje de signos. Sabía que la mujer era primeriza en esto del lenguaje de signos porque sus movimientos eran lentos y pausados, pero era una conversación real, y había surgido bastante natural entre ellas.
La panadera que le dio el pan le hizo señas para que tuviera un buen día.
El adolescente que había en la caja registradora le señaló que fuera hacía un día muy bonito.
Mientras la gente continuaba haciéndole señas, Regina aprendió a controlar su creciente confusión, respondiendo con naturalidad en vez de actuar como si fuera la cosa más rara del mundo que la ciudad entera pareciera haber aprendido lenguaje de signos de un día para otro.
Mientras compraba, miró a su alrededor, para hacer tiempo, y fue cuando lo vio. No era que la gente sólo le hiciera señas a ella, sino que también hablaban por señas entre ellos.
Saliendo fuera del supermercado, consideró seriamente que la realidad de su vida ahora mismo se había quedado atrapada en alguna zona rara o algo así.
Cuando entró al restaurante y vio a TODOS los que había allí haciendo señas, incluido la Abuelita, Regina perdió los papeles.
Caminó rápidamente hasta la estación del sheriff, completamente olvidando el hecho de que no había recogido el paquete que Emma le había pedido. Cuando entró por la puerta, vio a Emma y a David hablando por señas.
Los señaló con el dedo a ellos dos, y después señaló la ventana donde se podía ver a la gente hablando la una con la otra por lenguaje de signos, todo esto mientras se mostraba muy agitada.
Emma se rió pero se sintió mal por ella, la estaba volviendo loca. Emma sabía que había sido idiota al pensar que Regina aguantaría hasta que llegara la fiesta que habían preparado para la noche.
'¿Me puedes decir qué diablos está pasando?' señaló Regina, nerviosa mientras se sentaba en la silla del escritorio de Emma. Emma le pidió a David que les dejara un tiempo a solas y él le señaló de vuelta, respondiendo que era hora de que él empezara su ronda.
'Bueno pues…' los ojos de Regina estaba abiertos de par en par de ante el ansia de saber qué pasaba, parecía como si estuviera a dos segundos de arrancarse su propio pelo. Emma se sentó en la silla de David y se giró hacia ella, apoyando ambas manos en las mejillas de Regina antes de besarla. Regina no se dejó engañar.
'¡No intentes distraerme! Todo el mundo en esta puta ciudad está haciendo señas. La gente que puede oír perfectamente está hablando por lenguaje de signos con los demás, ¡y conmigo! No. Lo. Entiendo. Y por la manera en qué estás sonriendo puedo adivinar qué sabes el por qué. ¡Así que explícamelo ahora mismo!'
Emma tenía una expresión de confusión en la cara.
'¿Qué?' preguntó Regina, apuntando a Emma en la cara.
'No sé qué significa ese movimiento de manos.' Admitió Emma mientras repetía el movimiento que había usado Regina. Ni la Señora Hamilton ni Henry le habían enseñado, y nunca antes había visto a Regina utilizarla. Regina entrecerró los ojos después de ver que Emma repetía el movimiento de manos.
'¿En serio?'
'En serio.'
Regina cogió una libreta que había en el escritorio de Emma y lo escribió antes de enseñárselo a Emma.
Puta. Regina había escrito esa palabra en la libreta. Emma alzó las cejas y sonrió juguetona.
Regina rodó los ojos, sabiendo exactamente el guarro camino que había seguido la mente de Emma.
'Vale, vale. Te lo contaré. Las prácticas de béisbol que teníamos Henry y yo los martes y los jueves…'
Regina asintió, esperando a que Emma continuara.
'Bueno…no eran exactamente con un equipo de béisbol…' Regina alzó las cejas, Esto va a ser bueno.
'De alguna manera formamos un club de lenguaje de signos. Y básicamente se apuntó toda la ciudad a él.'
Todo lo que había estado esperando que le contara Emma, definitivamente no había sido eso. Por décima vez, la morena se había quedado completamente helada tanto por dentro como por fuera, su cara estaba paralizada, su corazón había dejado de latir, su estómago parecía haberse quedado colgando.
'¿La ciudad entera ha estado aprendiendo en secreto lenguaje de signos dos veces a la semana durante cuatro meses?' señaló incrédula. Nunca en su vida habría pensado que llegaría a preguntar eso.
'Si.'
'Y justo hoy habéis decidido qué, ¿poner a prueba lo que habéis aprendido?'
'Hemos inaugurado el día de hoy como el Día del Silencio. La gente sólo puede hablar por señas. En realidad, casi todo el mundo ha aprendido lenguaje de signos por ti, así que básicamente es un día dedicado a ti.'
Regina sacudió la cabeza de lado a lado para decir 'no'. Era imposible que la ciudad entera hubiera aprendido un lenguaje completamente diferente sólo por ella. No había ninguna manera posible. Todo el mundo la odiaba.
Y aún así aquí estaban, caminando por la ciudad hablando por señas los unos con los otros.
'Así que disfruta de tu día y habla con cuantas más personas quieras,' señaló Emma dándole ánimos y empujó por la puerta a una sorprendida Regina.
Regina se quedó en la puerta de la estación del sheriff y debatió si debía volver a entrar para pedir más respuestas, pero dudaba de que Emma se las diera.
En vez de eso, finalmente decidió ir a trabajar. Mientras se dirigía allí contempló cómo la gente hacía señas mientras repetía en su cabeza ¿Todo esto es por mí? ¿Han aprendido el lenguaje de signos por mí? sin parar. Esperaba que quizás si se lo repetía una y otra vez, al final acabaría creyéndoselo.
La otra mitad de su día fue bastante opuesta a la primera. Regina hizo caso del consejo de Emma y trató de disfrutar del día.
Durante él, habló animadamente con un chico de su edificio sobre moda y estilo. Resultó ser que el chico era el perfecto compañero de compras que ella siempre había querido tener.
Tenía una reunión con el arquitecto de la ciudad y repasaron las propuestas mensuales durante veinte minutos, algo que antes hubiera tomado horas vía correo electrónico.
Cuando fue a recoger el vino que había apuntado en su lista, que ahora sabía que era una lista creada por Emma, hizo señas con el hombre sobre las diferencias entre un vino Italiano y uno Francés. Incluso le dio una mini lección de cómo usar ciertos adjetivos que tuvieran que ver con el vino.
Con cada interacción que tenía con la gente de la ciudad, la gravedad del día parecía empezar a afectarle. No sólo el día, se dio cuenta Regina, sino el resto de su vida. Esta gente le acababa de hacer un regalo con palabras.
Se sintió como si las cadenas que habían sido puestas en sus tobillos durante toda su vida se acabaran de soltar.
A las siete, Regina finalmente llegó al Ayuntamiento. No había visto a Henry en todo el día. Y sólo había visto a Emma durante el corto tiempo que la había visitado.
De alguna manera, hoy había conversado con más gente que todos estos años que había estado viviendo en Storybrooke, y la verdad era que había disfrutado cada conversación que había tenido.
Ya fuera porque ellos habían cambiado, o ella había cambiado, o ambos, que Regina se sintió como si viviera una nueva versión mejorada de su vida.
Quedándose delante de la puerta, se preguntó que les esperaba detrás. Conociendo a Henry y a Emma sabía que sería algún detalle grandioso.
Se atusó el pelo y se alisó el vestido. Con una última respiración profunda, empujó la puerta y la atravesó.
Los ojos de Emma y Henry permanecían fijos en la puerta, esperando a que la figura de Regina la atravesara. La mujer era conocida por no llegar nunca tarde, y sabían que llegaría de un momento a otro. Justo en ese momento, vieron unos tacones negros que se acercaban.
'Vale, ahora.' Señaló Henry a la muchedumbre que también estaba esperando.
Una vez Regina estuvo plenamente dentro de la sala, cada una de las personas que había allí empezó a aplaudir. Era casi cómica la manera en qué los ojos de Regina se habían abierto cuando vio toda la gente que había allí sonriéndole.
Emma se acercó rápidamente para guiar a Regina hacia la parte delantera de la sala, donde estaba el micrófono.
Uno por uno, los aplausos fueron acabando, y Emma se quedó delante del escenario que Henry había montado, asegurándose de que Regina pudiera verla haciendo señas a la misma vez que para el resto de asistentes.
'Regina. Te hemos hecho un vídeo para mostrarte exactamente lo que acabas de vivir hoy. Y todo lo que hemos estado haciendo. Básicamente esto lo explica todo.'
Las luces se apagaron y un vídeo empezó a reproducirse en un proyector que estaba situado para que el vídeo se viera en una sábana colgada de la pared. El vídeo empezó con un fondo negro, y un blanco fundido entrando a continuación.
Después de todo lo que haces por esta ciudad Regina, decidimos que ya era hora de que hiciéramos el esfuerzo de conocerte mejor.
Las palabras desaparecieron, substituidas por unas nuevas segundos después.
Emma y Henry empezaron el Club de Lenguaje de Signos y empezamos una nueva etapa, sin entender el efecto que tendría en nosotros.
Apareció en pantalla un videoclip de una de las reuniones del Club de Lenguaje de Signos.
Mostraba a la Señora Hamilton enseñándole a un grupo movimientos de manos nuevos. La cámara se centraba en Archie, sentado con el grupo, que señalaba inocentemente.
'Tu culo es muy bonito, y me gustaría tocarlo.'
La Señora Hamilton lo miró confusa, pero un grupo de chicos que había sentados al lado de él, el cual la cámara enfocó segundos después, se partían de risa.
Todo el mundo presente que estaba viendo el vídeo se rió también, incluso Regina dejó escapar una pequeña risa.
Emma miró a la mujer que estaba absorta mirando el vídeo, sus ojos estaban llenos de lágrimas que amenazaban con caerse. Emma se acercó más y entrelazó su mano con la de Regina.
La pantalla pasó a una escena diferente donde Emma y Henry actuaban como animales y la gente de su alrededor competía para decir la respuesta correcta.
Después, el vídeo pasó a una nueva escena donde, por unos segundos, August parecía estar intentando ligar con un par de mujeres mientras les enseñaba todo lo que sabía del lenguaje de signos.
Cuando levantó la vista y vio que le estaban grabando, guiñó el ojo y flexionó el brazo mostrando músculos.
Unas cuantas risas más se oyeron entre la multitud.
El vídeo volvió a mostrar una nueva escena, esta vez mostrando a Henry sujetando la cámara a centímetros de su cara, permitiendo que sólo se viera una parte acercada con zoom ésta. Dejó la cámara apoyada en alguna cosa y se alejó un poco para poder hacer señas.
'¡Esto es todo por ti Mamá! Le preguntamos a toda esta gente el primer día por qué estaban aquí, y esto es lo que dijeron.'
La cámara permaneció en el mismo sitio, pero pasó de escena a escena mientras la gente aparecía y desaparecía, repitiendo la corta versión de lo que habían dicho en ese primer día.
Después de ver una serie de declaraciones, aunque no todas, el vídeo volvió a quedarse en negro. Nuevas palabras en color blanco aparecieron casi de forma inmediata.
Y para demostrarte todos nuestros progresos a la hora de hablar en lenguaje de signos, Emma se inventó el Día del Silencio para que todo el mundo pudiera pasar el día haciendo señas
…y resultó ser bastante interesante.
El vídeo pasó a mostrar una borrosa escena de la oficina de recepción de la escuela de Henry. Mientras se enfocaba lentamente, Regina se dio cuenta de que era un vídeo de su reacción cuando la recepcionista le había hecho señas.
Todos empezaron a reírse, incluso Regina se unió a ellos al ver lo ridículamente sorprendida que se veía.
Había algunas escenas más de gente haciendo señas con otros en la calle.
Otra escena de la reacción de Regina cuando había entrado en el restaurante y se había ido corriendo a ver a Emma.
Un clip aleatorio filmado secretamente desde un armario que mostraba a la Abuelita bailando sola.
Un pequeño vídeo donde Emma se reía mientras colgaba un dibujo alrededor del cuello de un hombre que ponía 'Yo hablé durante el Día del Silencio'. El hombre agachó la cabeza, pero se podía ver que sonreía ligeramente a pesar de tener la cabeza gacha.
De repente, el vídeo cambió y se mostró un plano de la escuela de Henry. La cámara estaba posicionada desde el jardín, pero había enfocado la imagen mucho más cerca, se podía ver desde la ventana de la clase a Henry sentado en su pupitre. Se giró y vio la cámara, señalando '¡Sacadme de aquí!'
Pero entonces, una profesora con fama de ser estricta apareció en la esquina del plano y empezó a hacer señas a quien fuera que sujetaba la cámara para que dejara de distraer a los niños.
El que sujetaba la cámara, que pronto se reveló que era Ruby, le dio la vuelta a la cámara para grabar su cara mientras se veía como se reía al ser perseguida por la profesora, que había salido en busca de Ruby mientras alzaba el puño en alto.
Justo antes de que la escena se cortara, Regina vio una parte del cuerpo de Emma en el plano, que también corría al lado de Ruby.
Al lado de Regina, Emma se rió mientras lanzaba una mirada a Ruby quién también estaba riéndose con ganas. Habían tenido que esconderse detrás de un árbol durante veinte minutos para escapar de las garras de esa mujer.
Después de que la risa de Emma se calmara, miró a Regina, a quién esperaba ver riéndose, pero la mujer estaba llorando. Lágrimas corrían por su rostro sin intención de parar. Todas sus murallas habían sido derribadas.
Desde el minuto en qué Emma había llegado a la ciudad ella había empezado a destruir las que había a su alrededor y ahora, en este preciso instante, Emma se dio cuenta de que ya no había más murallas que derribar. La mujer que tenía al lado, que había sido increíble durante todo este tiempo, ahora lo mostraba al resto del mundo.
La película mostró algunas escenas más del Día del Silencio antes de que acabara con una última escena de Henry y Emma sentados en sillas de la sala donde se encontraban sentados ahora mismo.
'Aprender lenguaje de signos ha sido una de las mejores cosas que hemos hecho', empezó a decir Emma mientras Henry la miraba, 'porque era la manera que tuvimos de conocerte, Regina.'
'Y esperemos que el resto de la ciudad sea capaz de verte como te vemos nosotros. Que es…' las manos de Henry se quedaron quietas mientras miraba de nuevo a Emma.
'Preciosa' señaló Emma, el vídeo mostraba las lágrimas que había en sus ojos.
'Graciosa' Henry juntó los labios para evitar que le temblaran.
'Considerada'
'Trabajadora'
'Cariñosa'
'Sarcástica' señaló Henry, causando que apareciera una sonrisa en su rostro que pronto se convirtió en llanto.
'Perfecta' acabó Emma, y el vídeo volvió a quedarse en negro.
Cuando las luces se encendieron, casi todo el mundo tenía los ojos un poco más rojos, y casi todas las narices que había en la sala estaban acuosas. Emma se secó sus propias lágrimas y se acercó al escenario de nuevo, intentando recomponerse.
'Así que sin ir más lejos, por qué no dejamos que la propia Regina declare por cerrado el Día del Silencio.'
Emma bajó del escenario y ayudó a subir a Regina, quién se tambaleó un poco sobre sus tacones.
Regina se dio cuenta entonces del nudo que tenía en el estómago. Ahora era el momento. Tomó una profunda respiración para calmar las mariposas que habían llenado su estómago y se aclaró la garganta, centrándose en todo lo que había practicado con Budd estos últimos meses.
''Mientras todos vosotros estabais aprendiendo lenguaje de signos, resultó ser que yo estaba tomando clases de habla. Quizás podemos llegar a un feliz acuerdo. Declaro oficialmente cerrado el Día del Silencio.'' Dijo Regina con autoridad.
Su habla no era precisamente perfecta, aún tenía que mantener su mano encima de su garganta para notar las vibraciones, y no todas las palabras salían con claridad. Pero para Emma, quién estaba de pie a su lado con la boca abierta de par en par, era la cosa más maravillosa que había oído nunca.
Cuando meses atrás Regina había dicho el nombre de Emma, y Emma había estado sorprendida, pero esto. Esto, era mil veces mejor.
Esta era Regina. La verdadera Regina.
La muchedumbre se quedó también en silencio, pero persona tras persona empezaron a aplaudir hasta que formaron un gran estruendo de aplausos, gritos y mensajes de apoyo.
''QUE TODO EL MUNDO COJA ALGO DE COMER,'' gritó la Abuelita lo más fuerte que pudo. Se formó una cola en tiempo récord hacia las mesas donde había la comida que se había donado para este evento.
Cuando Regina se giró hacia Emma, la boca abierta de Emma se convirtió en una sonrisa de oreja a oreja.
'¡No puedo creer que guardaras este secreto!' fue la primera cosa que Emma pudo decir. Regina echó la cabeza hacia atrás mientras se reía deliberadamente.
'¿Yo he guardado un secreto? ¡Mira todo lo que has estado guardando tú!' señaló Regina como respuesta mientras señalaba con la mano la sala entera.
Ambas miraron alrededor, la gente comía, hablaba, reía, algunos de ellos aún mostraban lo que sabía decir en lenguaje de signos.
En ese momento, Regina se dio cuenta de que esa noche iba a ser una noche inolvidable por muchas razones. No sólo había sido el momento adecuado para finalmente hablar, sino que era el momento adecuado para algo más.
Algo que había estado queriendo desde la primera vez que había besado a Emma.
Se encontró con la mirada de Henry por el rabillo del ojo y volvió la cabeza hacia él para mirarle. Él asintió con una sonrisa adorable en la cara, sabiendo exactamente qué le estaba pidiendo ella con la mirada.
Regina buscó en su bolsillo, donde envolvió con su mano una pequeña caja de terciopelo.
Tomó una profunda respiración antes de abrir la boca.
''Emma Swan, ¿quieres casarte conmigo?'' preguntó, dejando ver todos los sentimientos que sentía por esa mujer.
Y por una vez.
Por una vez.
Su implante se activó en el momento adecuado.
Porque la siguiente cosa que escuchó fue la preciosa voz de Emma diciendo que sí.
Y fin! Ojalá hubiera segunda parte de esta increíble historia! Miles de gracias a todos aquellos que habéis seguido esta traducción, incluso cuando tardaba siglos en actualizar y subir capítulos, ha sido un placer traducir esta historia, aún me dan escalofríos cuando leo el final!
