Hola, no sé si solo a mí no me llego la notificación de nuevo capitulo, o quizá fue a todos, pero bueno aquí esta la actualización. Así que ¿como están? Pues bueno, aquí esta este capitulo, todo este capitulo es desde la perspectiva de Katniss.

Disfrútenlo. Un beso.

Discleimer. Nada me pertenece.


CAPITULO 20

Han pasado tres meses desde que regresamos de casa de Annie y siento que caigo en un horrible agujero donde me siento sola y enferma, Haymitch me ha dicho que las crisis de Peeta no han dejado de atacarlo, cuando regrese estaba encerrado en su casa y no me permitió entrar, me dijo que por su culpa casi muere uno de sus estudiantes, pero no fue así, yo se que no. Los accidentes pasan.

Me visto y salgo nuevamente hacia su casa al golpear la puerta escucho voces y esta se abre me sorprendo al ver a Delly con él.

- Ah Katniss – me dice en un tono completamente diferente, Effie me dijo que se había marchado al distrito 3, ¿Cuándo volvió? – Pasa.

- Hola. –digo, la casa esta limpia y Peeta esta pintando en un lienzo.

- Peeta, hola ¿Cómo estas?

- Bien Katniss – me dice mirándome con tristeza – Lamento no haberte recibido antes.

- Está bien – le digo – Delly puedes dejarnos solos.

- Claro –dice y le sonríe a Peeta – Te veré luego.

- Claro.

Me quedo allí en silencio mirándolo, parece el mismo, no puedo creer que sigamos en esta rutina de lastimarnos, de alejarnos cuando lo que más necesitamos es estar juntos el y yo, doy un par de pasos y me detengo al ver que se levanta.

- Peeta te he extrañado. ¿estás bien? – le digo.

- ¿Por qué Katniss? – y veo dolor en su mirada.

- Porque me importas, eres lo más importante para mí en estos momentos.

- Estuve hablando con Delly – me dice y siento ganas de salir corriendo, ¿Por qué su mención y su presencia me afectan tanto? – Me ha hecho ver que te he lastimado por no dejarte venir a verme.

- ¿en verdad?

- Si, pero tengo miedo de lastimarte.

- No lo harás.

- ¿estás segura? Viste por mi ineptitud Steve fue a dar al hospital.

- Peeta no sabías que eso pasaría.

- SI HUBIERA ESTADO ALLÍ – comienza a alzar la voz y lo veo cambiar, su mirada y su pose cambian, lo veo luchar con su muto. Y escucho mi promesa para él.

- Peeta volveré más tarde, te amo, no lo olvides. – Y aunque parezca una cobarde me voy, se lo prometí y lo haré.

Entro en mi casa y me dirijo a la cocina, donde abro el refrigerador para buscar la leche y preparo un poco de chocolate, cuando el aroma llega a mi nariz, ese delicioso aroma dulce y amargo a la vez siento que mi estomago se revuelve y corro al fregadero donde vacio el estomago, toda mi cena se va por el drenaje. Me quedo allí adolorida por tanto vomitar y vacio el chocolate también, de pronto el cansancio me llena el cuerpo y me recuesto en el sofá, quizá el estrés de estar lejos de Peeta, el dolor de verlo así y no poderlo ayudar me estan afectando, me abrazo a su recuerdo y me quedo dormida.

Abro los ojos y siento de nuevo esas ganas de vomitar y corro al baño, veo a Sae cocinando algo en la estufa y al salir del baño me mira preocupada.

- Katniss no quise despertarte, ¿te sientes mal niña?

- Yo, no, solo creo que algo me cayo mal anoche.

- Ve al doctor, no quiero que vuelvas a estar en los huesos, ahora que estas tan repuesta.

- Lo haré – le digo sonriendo. – De hecho ire hoy, tengo que ir a hacer las compras.

- Bien faltan cosas para la comida.

- Lo se – le digo – gracias por seguir viniendo.

- Ya es una rutina para mí.

Preparo la tina y la lleno de sales olorosas a madreselva y jazmín que me recuerdan a Prim, me meto en el agua caliente y me quedo allí disfrutando esa deliciosa sensación mientras vuelve mi mente al pasado, a todo lo que he vivido, no puedo decir que tengo 19 años, siento que he vivido miles de años y soy una anciana que solo sigue adelante por los recuerdos mas que por la vida misma.

Pienso en como extraño a Leevy el se ha convertido en un gran amigo y ahora esta a punto de marcharse del distrito para formar una familia, me recuerda mucho a Finnick y pienso en Annie y en como ella tuvo la fortaleza para seguir adelante sin Finn, soy feliz porque pude ir a verla y hago una nota mental de ir nuevamente al salir de vacaciones y convenceré a Peeta que me acompañe.

Cuando el agua se enfría salgo y me visto con el hermoso vestido que me diseño Cinna para mi cumpleaños y que no he tenido oportunidad de usar, no se pero hoy tengo ganas de verme linda, demasiado linda y es por él, porque me permito verlo y quiero volver a ir, veo que batallo en abrocharlo y me doy cuenta que quizá he aumentado un par de kilos pero no demasiado, al fin cierra y veo que me queda de maravilla, Cinna si que me conocía.

Bajo y Sae me despide ofreciéndome de comer pero mi estomago no lo resistirá, así que le prometo comprar algo en el camino. Al salir lo veo esta cerrando su casa y parece deshecho, quisiera saber si esta bien, pero tengo miedo de que piense que me alejo por mi misma cuando el me lo pidió.

- Katniss! – me dice cuando paso cerca de él.

- Hola Peeta – le digo – quisiera correr a sus brazos pero tengo miedo a su rechazo, aunque la ultima vez que estuvimos juntos el me beso y me dijo que me amaba, así que el deseo de correr se vuelve intenso y quiero correr a los brazos de mi mentor, pero escucho su palabras "no lo abandones preciosa, lucha contra todo eso"

- ¿Vas al centro?

- Si, tengo compras que hacer – le digo deteniéndome.

- ¿Puedo acompañarte? – lo miro y me quedo callada pero le sonrió como si la vida fuese de nuevo brillante para mi.

- Claro – respondo y comenzamos a caminar en silencio.

- Kantiss quiero pedirte una…

- Dichosos mis ojos que te ven – escucho que dicen y me giro y veo que viene detrás de nosotros Leevy.

- ¡Leevy! – le digo sonriendo – creí que te despertarías mas tarde.

- Bueno no me dejaste dormir anoche y bueno –comienza a reír – hola Peeta, ¿los puedo acompañar?

- Claro – le digo mirando a mi acompañante que parece molesto.

- ¿Qué me decías Peeta?

- No era nada – dice él.

- Y bueno, no necesitabas ponerte tan linda para mí – me dice Leevy abrazándome – como quiera que estés luces maravillosa, aun sin ropa. – De pronto me sonrojo.

- Creo que esto ya no es necesario, y no creo que a Johanna le simpaticen tus comentarios – le digo. - Eres un tonto Leevy, en verdad, llamaré a Jo.

- Uh – dice el – Ok no dije nada, pero bueno, no digo porque te haya visto desnuda, pero nos diste mucho que ver en tus juegos. – dice riendo. – recuerdas cuando estabas cubierta de esas costras horribles. – y comienza a reírse.

- Bien, tengo que irme –digo separándome de los dos – Que tengan buen día.

- ¿te veo para comer? – me dice guiñándome el ojo.

- Sabes que me encantaría pero, iré a comer con mi mentor.

- Bien déjame por un viejo, nos veremos hasta el lunes es mi último día.

- ¿vas a salir? – le pregunto notando la mochila en su espalda.

- Voy al 7.

- ¿En verdad? – digo sonriendo – Salúdala de mi parte – y lo beso en la mejilla.

- Si lo haré – dice y nos deja – Adiós Mellark.

- Buen viaje – le responde.

Los dos lo miramos partir y nos quedamos en silencio.

- No te lo había dicho – le digo sonriendo –Johanna acepto casarse con él, después de que te marchaste ellos dos bueno arreglaron todo y estan preparando su boda.

- Vaya, no nos asesino verdad – dice y lo veo sonreír.

- Peeta te he extrañado mucho – le digo acercándome.

- Y yo a ti Katniss – abre sus brazos y me refugio en él - ¿Qué puedo hacer Peeta?

- No lo sé, no quiero lastimarte.

- No lo harás, por favor, no me apartes de tu lado.

- Tengo miedo de mi mismo.

- Yo también, pero no estoy dispuesta a seguir con todo esto, ¿Qué te parece me dejas ayudarte en la panadería?

- ¿es en serio?

- Si, quiero estar todo el tiempo posible contigo, y quiero aprender, eso te gusta, a mi también, después iremos a cazar, te enseñare a colocar trampas.

- ¿Por qué te esfuerzas? No lo merezco.

- Si, lo mereces mas que nadie.

- Gracias Kat - me dice acariciando mi rostro y dándome un suave beso en los labios que me hace estremecer.

- Vamos a comer juntos, ¿te parece? Invitaré a Haymitch, los tres como antes.

- Bien, te veo más tarde. ¿A dónde vas?

- Al doctor, creo que me enferme del estomago.

- ¿quieres que te acompañe? – me dice preocupado.

- Estoy bien, no te preocupes, te veo en casa de Haymitch.

- Te amo preciosa – me dice y mi corazon estalla en mil colores.

Me doy la vuelta y camino hacia donde está el centro médico, ahora no hay mucha gente, desde que todo cambio en el distrito las enfermedades han disminuido y los accidentes, de modo que me sonríe la secretaria, por lo visto estaba aburrida y solo han pasado un par de horas.

- Oh Srita. Everdeen – me dice ella - ¿viene a consulta?

- Si.

- Avisaré al doctor que esta aquí. – Despues de unos minutos me hace pasar, en realidad nunca me han gustado los hospitales y mucho menos desde que el dueño de mi corazón tuvo que estar encerrado en lo que parecía una sala blanca de hospital.

- Buen día Katniss –dice un medico y me sonríe.

- Hola doctor.

- Pasa, ¿te sientes mal?

- Creo que estoy enferma del estomago, tengo una infección porque he vomitado mucho hoy.

- Bien recuéstate – me dice y me acomoda en una camilla para tomarme la presión y me conecta unas extrañas cosas que comienzan a brillar en una pantalla.

- Tus signos están bien, permíteme tu dedo – y me da un leve pinchazo que me recuerda cuando nos registraban para la cosecha. La gotita de mi sangre la coloca en un pequeño pedazo de cristal y lo mete en una maquina mientras sonríe.

- Esperaremos los resultados, si es una infección, o lo que sea tu sangre nos lo dirá. Dime estas comiendo bien.

- Más de lo que debería – digo sonriendo.

- ¿Tienes mucho estrés?

- Doctor el estrés desapareció de mi vida desde hace meses –le digo – el Doctor Aurelius puede confirmarlo, de hecho tengo consulta el lunes. –digo recordando que tengo que viajar al Capitolio.

- Oh Aurelius, excelente médico, le enviaré tus resultados.

- Gracias – le digo cuando me ayuda a sentarme el mira el papel que sale de la maquina y me mira sorprendido.

- ¿Qué tengo doctor? – y parece demasiado sorprendido.

- Bueno – dice mientras me guía a donde esta su escritorio – Esto no es una infección – y lo veo sonreír.

- ¿Entonces? He comido algo malo.

- Oh no, no tiene que ver con tu estomago, Katniss, verás – me dice en tono paternal. – Bueno debes saber que tu estas embarazada. – Las palabras tardan en llegar a mi mente, se que escuche pero no puedo comprender ¿Qué?

- ¿Qué? – repito la pregunta en mi mente.

- Si, tu tienes tres meses de embarazo, es normal que en estas fechas.

- No imposible doctor, debe haber un error. –digo comenzando a temblar.

- Bueno la maquina es casi 99% segura pero podemos.

- No – digo calmándome – Yo bueno estoy sorprendida.

- Claro niña, cualquiera está sorprendida, pues mira – dice abriendo un cajón – Esta son vitaminas, tómalas cada mañana, te ayudaran con el vomito y llévale esto a Aurelius. ¿Dime quieres ver a tu bebé? – lo miro sorprendida ¿pueden hacer eso? – no me mires así es muy fácil, ve al baño allí hay una bata póntela con la abertura por delante.

Hago lo que el doctor me dice me quito el vestido y me pongo la bata, miro mi cuerpo pero no se ve diferente, quizá solo se haya equivocado, al salir lo veo acompañado de una mujer anciana que viste como enfermera.

- Adelante cariño – me dice y me guían de nuevo a la camilla.

- Gracias.

- No te preocupes, esto se manejará con la mejor confidencialidad del mundo – dice sonriendo.

- Veamos, estará un poco frío – y me pone un extraño gel en el estomago y con un aparato comienza a pasearlo por mi estomago y mi vientre, la pantalla se enciende y veo como pronto comienza a verse algo.

- Bien, veamos – dice mientras revisa no se que debería ver pero yo miro la pantalla, hasta que lo escucho.

- Ahí esta – dice deteniéndose y presiona con un poco mas de fuerza – mira ves eso – me enseña lo que parece una mancha. – Ese es tu bebé, ahí esta tres meses.

- Mi bebé – digo sintiendo ganas de llorar, mi bebé y de Peeta, en realidad se que nunca quise tener un hijo, siempre lo dije, no los tendría, pero ahora que lo veo, que el doctor me confirma su presencia siento que es algo que si quiero.

- Bien puedes irte a vestir de nuevo.

Después de que me dan todas las indicaciones salgo de la clínica, no puedo creerlo, el doctor y su esposa me han prometido no decir nada, de modo que camino sin dirección, me siento ¿preocupada? ¿triste? No lo se, hay algo en mi pecho que quiere brotar y tengo miedo, miedo a ese pequeño que crece dentro de mí. Salgo de allí y todo a mi alrededor se transforma, veo ceniza, veo cadáveres, el aroma a muerte me rodea, y corro por las calles, no puedo ver mas allá de ese dolor y me siento sola y perdida.

Caigo de rodillas en algún lugar desconocido para mi y me sorprendo al ver donde estoy, tenía años, muchos años de no venir a este lugar la mina del sur, clausurada años atrás, casi nueve años atrás, ¿Por qué estoy aquí? Y me veo a mi misma aferrando un listón que impide el paso, y allí a mi lado mi pequeña hermana y mi madre, las tres perdidas por lo que acabamos de perder bajo el suelo y comienzo a rascar el suelo con mis manos y siento las lagrimas correr.

- Papá – digo mientras intento cavar, necesito sacarlo de debajo del suelo, soy aquella niña que lo ha perdido todo y no puede seguir delante. Y allí me quedo asustada, perdida en mis recuerdos, perdida en lo que fui y lloro, pues se que aquella que ama Peeta esta loca, tan loca como el, pero ¿estoy dispuesta a seguir delante y darle una vida de locura a la criatura que tengo en mi vientre? – Papá tengo miedo.

Tengo miedo, del mañana, me aferro a mis recuerdos, pero pienso en Prim luche por ella, me ofreci voluntaria por tenerla con vida y aun asi me la arrebataron, tengo miedo de que me arrebaten a este niño, tengo miedo de lo que Peeta diga, parece tan perdido dentro de el mismo y yo estoy tan lejos de él.

Me quedo allí con mi hermoso vestido cubierto de carbón y mis manos sangrando de tanto cavar, mi crisis paso, pero mi miedo sigue allí, me abrazo a mi misma y me quedo hecha un ovillo en el suelo oculta entre los restos de la cueva y la maleza que crece, nadie viene por aquí, es una de las zonas abandonadas del distrito y cierro los ojos mientras escucho bombas a mi alrededor, gente gritando y con mis ojos apretados veo a Prim cubierta en llamas y yo a su lado.

No se donde estoy, ¿en un bosque? ¿ en la playa? ¿en mis juegos? ¿ en el Capitolio? Todo es oscuridad, siento algo en el suelo pero no puedo ver que es, camino despacio buscando algo, pero solo hay vacio. Choco contra una pared y busco alrededor un interruptor, una puerta, algo que me saque de esta oscuridad, al fin doy con el y lo enciendo y veo en el suelo a Cinna muerto, veo a Finnick y veo a mi padre todos muertos, todos muertos por mi causa.

Me siento asustada la habitación es blanca como la de Peeta, y siento un olor dulzon en mi nariz, pero algo mas, sangre, la piel se me eriza y me giro para ver detrás de mi a Snow que me sonríe con esa mirada viperina que tiene, a su lado esta Coin ambos charlan tranquilamente y después me miran.

- Ah Señorita Everdeen la estábamos esperando.

- ¿A mi?

- Claro – dice Alma Coin y veo que tiene algo en la mano, un escalpelo. – Tiene algo que nosotros queremos.

- ¿Ustedes? –digo con temor e intento alejarme pero la pared no me lo permite. – Yo no tengo nada.

- Ah Srita. Everdeen – vuelve a decir Snow – Creí que habíamos acordado no mentirnos, porque no toma asiento para hacer esto mas rápido.

- ¿Qué? –digo y veo la misma camilla donde me recosté esta mañana, ya no visto mi hermoso vestido sino que una bata como la de la consulta.

- Usted me ha convencido, ama en verdad al Sr. Mellark tanto que tendrá a su hijo, pero no se preocupe, nosotros nos haremos cargo, se lo quitaremos como le quitamos al Sr. Mellark ahora no tendrá razones para seguir luchando.

- No por favor – le digo abrazando mi vientre – Aléjense de mi – les grito y siento como Alma toma mi mano. Y me despierto con un grito.

- ¡NO ALEJATE! NO PERMITIRE QUE TE LO LLEVES – comienzo a gritar y a patalear.

Y abro los ojos, sigo allí fuera de la mina, el cielo se ha oscurecido y se que tuve una pesadilla y es la segunda vez que tengo la misma pesadilla, pero ahora la entiendo, ¿acaso mi cuerpo y mi mente ya sabían que este pequeño se estaba formando dentro de mí? Tengo miedo de que me lo arrebaten, tengo miedo de lo que va a pasar.

Me pongo en pie y veo que mis zapatos están destrozados, así como yo, en este momento caigo en cuenta cuan destrozada me dejo la guerra, los juegos, la vida, no soy alguien que puede tener a un niño a su cargo, y me siento tonta, débil e impotente, necesito que me abracen, que me digan que todo estará bien.

Cruzo las calles de regreso a la villa de los Vencedores, la gente me mira y los escucho murmurar, no me importa, ni me interesa que dicen, entro en la villa y voy directamente a casa de mi mentor, recuerdo que habíamos quedado en comer juntos, quizá ya hasta cenaron, me siento débil y quiero que me digan que todo estará bien, pero no puedo ir con Peeta que es a quien en verdad necesito porque si me rechaza se que moriré. Golpeo la puerta y unos minutos después se abre para quedarme inmersa en el azul profundo de los ojos de mi diente de león y es lo último que veo antes de perder el conocimiento.


Bueno pues se que tres meses es mucho, pero en el siguiente veremos que paso en estos tres meses desde la perspectiva de Peeta, pero ¿que se trae Delly entre manos? Bueno espero que les haya gustado.

Y que creen es día de dos por uno, pero el 2 estará listo en un par de horas ya que termine de editarlo.

No olviden sus reviews.

Besos. IRES

Y QUE LA SUERTE ESTE SIEMPRE, SIEMPRE DE VUESTRA PARTE.