Al día siguiente, Todos estaban entre felices y melancólicos porque se acercaba el día de la cuarta y última prueba del torneo, tan solo quedaba una semana para realizar la anhelada prueba, habían pasado muchas cosas desde que los padres llegaron a Hogwarts, sobre todo Lily y Severus notaban los cambios, antes, simplemente eran buenos amigos, él ni siquiera tenía esperanzas de conquistarla aunque no descartaba la posibilidad de intentarlo, ahora, aunque su situación de amistad no había cambiado, ambos notaban que había una inexorable atracción que los unía, Harry, aunque continuaba siendo tan hostil con Severus como lo era Sirius, al menos, evitaba hacer comentarios negativos sobre él frente a su madre, porque sabía que dichos comentarios la lastimarían, tenía que resignarse, aunque ya no los había visto besándose desde el baile de año nuevo, sabía que su madre sentía una fuerte atracción por su odiado profesor de pociones y Defensa Contra Las Artes Oscuras. Sin embargo, en una ocasión, no perdió la oportunidad de contarle a ella todo lo que Severus lo había hecho sufrir, y ella a su vez trató de explicarle en vano que todo había sido un truco para engañar a Voldemort, Harry le decía que eso era lo que Severus les había hecho creer a ella y a Dumbledore, que quizá el amor que sentía por ella lo había hecho arrepentirse, pero que aun así eso no borraba todo el daño que le había causado
Severus por su parte, había hablado con Lucius y con Rodolphus sobre lo que había conversado con Lily anteriormente, y estos le aconsejaron que debía ir conquistándola poco a poco, pero que para empezar, él debía hacer algo con su apariencia.
- No creo que a ella le importe mi apariencia – Contestó Severus secamente
- Pero de todos modos no te vendría mal un cambio – Sugirió Rodolphus
- ¿Y qué rayos hay de malo en mi apariencia? – Inquirió Snape mientras miraba su atuendo
- Bueno – Dijo Lucius – Con tu atuendo no hay nada de malo, más bien el color negro, te aporta elegancia y te sienta bien y la capa te da distinción, pero… - Enarcó una ceja y tomó entre sus dedos un mechón de cabello de Severus – Esto no luce muy elegante que digamos – Concluyó frotando sus dedos mientras los miraba con repulsión
Snape apartó la cabeza con brusquedad
- ¿Y ahora qué tiene de malo mi cabello? – Inquirió con rabia
- Está grasoso Severus – Contestó Lucius mirándolo como si le dijera "¿No es Obvio?" – Eso no es elegante – Concluyó limpiándose los dedos en la ropa
Severus esbozó una de sus sarcásticas sonrisas y le echó una mirada de desprecio a la rubia melena de Lucius
- Al menos no tengo las puntas abiertas por la resequedad – Se defendió él
Rodolphus no pudo evitar reírse ante aquel comentario
- Ni tampoco luce desastroso como el tuyo Rodolphus – Agregó mirando hacia la cabeza del aludido
- Tranquilo hombre, no te estamos atacando – Respondió Rodolphus todavía riendo
Lucius lo fulminaba con la mirada, luego observó a Snape y volvió a hablarle
- Solo te sugerimos que hagas algo con tu cabello para que luzca mejor – Dijo – Quizá Lily note el cambio
- Ya les dije que ella no es superficial, a ella no le importan las apariencias – Increpó Severus con el ceño fruncido
- Lo sé – Respondió Lucius enarcando una de sus cejas – Pero aun así notará el cambio, y quizá le guste
- ¿Y qué crees que yo pueda hacer al respecto? – Preguntó Severus, ahora con un tono de duda
- En eso podría ayudarte Bella – Respondió Rodolphus – Ella sabe mucho de pociones cosméticas que dudo mucho que conozcas, incluso con todo el conocimiento que tienes sobre pociones
Severus suspiró y se encogió de hombros con resignación
- Debo admitir que tienes razón – Contestó – No sé mucho sobre la elaboración de esas pociones porque nunca me interesaron, me parecieron absurdas
- También deberías hacer algo con tus dientes – Agregó Rodolphus rápidamente
- ¿Qué? – Preguntó Snape tapando rápidamente su boca con la mano - ¿A qué te refieres Lestrange?
- Están muy amarillos – Respondió éste
Severus miró a Lucius y éste le devolvió la mirada mientras asentía con la cabeza
- Es cierto – Agregó el rubio – Están amarillos, pero quizá eso se puede arreglar
- ¿Y cómo? – Volvió a preguntar el hombre, retirando la mano de su boca con el ceño aun fruncido – No existen pociones para corregir eso
- En ese caso – Contestó Lucius colocándose el índice en el mentón – William o Anastasia Granger, los padres de Hermione Granger podrían ayudarte
- ¿Por qué? – Inquirió Snape con extrañeza - ¿De qué forma me ayudarían?
- Ellos son… ¿Cómo lo llaman los Muggles?... – Cavilaba Lucius – Son… ¡Cielos! Tiene algo que ver con los dientes, los arreglan o algo así
- ¿Dentistas? – Tanteó Severus completado la frase, al ser mestizo intuyó lo que Lucius quiso decir
- ¡Aja! – Soltó Lucius – Eso, ellos son dentistas
- Y al parecer muy buenos, porque a Arthur Weasley lo trataron de un problema que tenía y quedó maravillado –Señaló Rodolphus
- Bueno, en ese caso preferiría que sea el señor Granger quien me atienda – Dijo Severus con voz calmada – Porque la señora Granger correría a llevarle el chisme a Lily, aunque Bella también podría ir con el chisme a las demás
- ¡Bah! Claro que no, ella es muy discreta, además yo me encargaré de pedirle que guarde silencio – Dijo Rodolphus
- Muy bien amigo mío, entonces todo ya está dicho – Concluyó Lucius - Iré ahora mismo a hablar con William
- Y yo con Bella – Agregó Rodolphus
Severus miró en todas direcciones, luego miró a sus amigos y dijo:
- Por favor, sean discretos
Más tarde, ya Bella y William estaban enterados de todo y estuvieron dispuestos a ayudar al hombre. Cuando Bella salió de su habitación arrastrando un baúl, Molly, Lily, Anastasia y Narcisa la vieron y quisieron invitarla al pueblo de Hogsmeade junto con los demás, irían acompañados de un séquito de Aurores debido a la incertidumbre que se vivía frente a un posible ataque de mortifagos o del que- no – debe- ser – nombrado
- ¡Ah! Lo… Siento chicas, pero creo que ésta vez no podré acompañarlas… Es que… Tengo cosas que hacer – Respondió la mujer
- ¿Y a dónde vas con eso? – Preguntó Lily
- ¿Yo? – Respondió ella con otra pregunta mientras miraba hacia todos lados
Lily asintió sonriente
- Yo, bueno… Voy por ahí a…
- Eso parece un baúl de pociones, Slughor tenía uno igual donde guardaba las suyas, ¿lo recuerdan? – Comentó Molly
- ¡Ah! ¡Eh! Si eso es… Un baúl de pociones – Respondió Bella con una risita tonta
- ¿Y para dónde vas con eso? – Inquirió su hermana mientras hacia un gesto de indiferencia con la mano – No seas tonta Bella y vámonos ya, nos iremos con Arthur, Sirius y los chicos, Lupin está de servicio cuidando el castillo y Tonks irá con nosotras ya que en su estado no puede enfrentarse a mortifagos ni nada parecido, por eso tendrá vacaciones durante todo el embarazo, y bueno… Lucius no quiso ir
- Ni tampoco William, aunque le insistí mucho – Intervino Anastasia
- Sev tampoco quiso ir, lo invité y al igual que tú me respondió que tenía cosas que hacer – Saltó Lily
- ¡Ah sí! – Exclamó Bella como si de pronto hubiese sido iluminada por una idea – Precisamente a eso voy, a ver a Severus para que me ayude a reconocer unas viejas pociones que encontré en mi habitación
- ¡Uhmmm! – Exclamó Anastasia – De todos modos, Cuando termines, ya sabes dónde estamos
- De acuerdo – Asintió Bella retomando su camino hacia la habitación de Severus, unas tres puertas más adelante
Las demás se fueron a reunir con los chicos que las esperaban al pie de la escalera de mármol donde abordaron entre todos tres carruajes, donde había dos Aurores en cada uno para resguardarlos. Mientras en Hogwarts Severus estaba nervioso en su habitación, Bella hizo salir a William, Lucius y Rodolphus de allí, y les dijo que debían esperar afuera y que más tarde verían el resultado final.
- Muy bien, siéntate aquí – Ordenó Bella sentándolo con brusquedad en una silla frente a un espejo, luego le colocó una capa encima de los hombros para que no se manchara su ropa – Relájate y déjamelo todo a mí ¿De acuerdo?
- Si me vas a dejar como tú, entonces ya puedo salir corriendo – Comentó Severus mientras contemplaba con extrañeza la exótica melena de su amiga
Ella le azotó la cabeza con un trapo
- ¡Que chistosito eres! – Exclamó y después se dispuso a sacar del baúl un peine y unas tijeras
- ¿Pero qué vas a hacer? – Preguntó él con la respiración agitada, al tiempo que se llevaba las manos a la cabeza y se levantaba bruscamente del asiento – No me vas a cortar nada
- No seas estúpido Severus – Respondió ella mientras hacía sonar las tijeras con una mirada maliciosa – Por eso es que mi primo no deja de llamarte Quejicus, eres un llorón – Agregó mientras reía
- Claro que no, es solo que no quiero que me co…
- ¡Ay ya! Siéntate y relájate, yo sé lo que hago – Dijo al tiempo que volvía a empujarlo sobre la silla, luego levantó su varita y lanzó un hechizo desvanecedor sobre el espejo que al instante desapareció – Así está mucho mejor
- No Bella que rayos…
- Ya cállate y deja de gimotear
La mujer comenzó a peinarle el cabello con delicadeza, las manos de ella eran suaves y la manera de tomar cada mechón mientras cortaba delicadamente las puntas, hacía que él se relajara muchísimo, tenía los ojos cerrados y ya no protestaba. Cuando ella terminó de cortar, lo zarandeó un poco ya que al parecer él se estaba quedando dormido, al principio se alarmó cuando abrió los ojos y vio sus cabellos regados por el piso, inmediatamente se llevó las manos a la cabeza y respiró aliviado al comprobar que su cabello aún conservaba casi el mismo largo, a la altura del cuello, solo que ahora estaba dos dedos más arriba y ella había retocado el flequillo delantero, luego ella se dirigió nuevamente al baúl y extrajo de allí unos frasquitos de vidrio, él tomaba cada frasco que ella iba soltando, y se lo llevaba a los ojos y a la ganchuda nariz para examinar su contenido
- Esto parece vinagre, un poco de limón y otro ingrediente que no reconozco – Comentó Severus después de inhalar
- Garras de dragón en polvo – Respondió ella mientras comenzaba a aplicarle la poción – Es para eliminar la grasa
- Entiendo – Respondió él, relajándose de nuevo con los masajes que Bella le daba en el cuero cabelludo
- Hay que dejarlo allí por unos diez minutos – Anunció Bella al tiempo que le colocaba un gorro de baño en la cabeza
- ¡Por Dios Bellatrix! Con esto me veo ridículo – Protestó él
- Es para que acelere el proceso – Alegó ella – Sino quieres el gorro, entonces será media hora
- No, está bien, usaré el estúpido gorro – Asintió por fin
Mientras pasaba el tiempo del tratamiento, y casi en contra de su voluntad, Bella le aplicó una mascarilla de pepino y algunos ingredientes mágicos para aportarle lozanía y suavidad a la piel y después que hubo pasado el tiempo necesario, Bella le lavó el cabello y comenzó a aplicarle un nuevo tratamiento en él
- Ésta poción es hecha a base de aceite de almendras con esencia de rosas y un toque de limón – Volvió a comentar Severus mientras olía el segundo frasco
- Si está bien, eso es, - Confirmó Bella, luego le arrebató el frasco de las manos - Dame eso señor sabelotodo en pociones
Luego se lo aplicó en el cabello con el mismo procedimiento anterior
- Es para hidratar tu cabello y aportarle brillo, suavidad y una exquisita fragancia, mientras el toque de limón evitara que el aceite de almendras lo vuelva grasoso de nuevo – Explicó ella
Luego de pasados los diez minutos, ella le lavó el cabello nuevamente, lo llevó hasta la silla donde estaba sentado anteriormente y comenzó a secarle el cabello mojado con la ayuda de su varita, de cuya punta salía un chorro de aire caliente, cuando hubo terminado, decidió jugarle una broma
- ¡Por las barbas de Merlín! – Exclamó con una expresión de terror
- ¿Que sucede? – Preguntó él imitando la expresión de la mujer e incorporándose abruptamente de la silla
- Ahora eres rubio, tu cabello se tornó rubio – Respondió ella ahogando las risas
- ¡Por Dios Bellatrix! – Exclamó horrorizado, ignorando por completo los mechones negros que le caían al rostro – Sacó su varita he hizo aparecer el espejo nuevamente
Ella se desternilló de la risa y se dejó caer en la silla donde antes estaba él y cuando el contempló su imagen en el espejo, suspiró aliviado y luego soltó un gruñido
- ¡Que infantil eres Bella! – Exclamó el hombre apartando por un momento la vista de su propia imagen en el espejo, después volvió a posar la vista en su imagen
- ¿Qué te parece? – Preguntó ella cuando al fin pudo hablar
- ¡Vaya! Sí que hiciste un buen trabajo – Respondió él al tiempo que deslizaba los dedos por su cabello lacio, extremadamente suave, sedoso, luminoso y para nada grasoso – De verdad, jamás en mi vida lo había tenido así
Bella se acercó a él y le alborotó un poco el cabello con las manos
- Así le daremos un poco más de volumen – Le dijo – ¡Ah! y tendrás que repetir éste tratamiento al menos una vez por mes
Luego la mujer abrió la puerta y llamó a su esposo, a William y a Lucius para que contemplaran el resultado final. Todos se quedaron maravillados al verlo
- ¡Vaya! Bella, creo que tendrás que hacer eso conmigo también – Comentó Lucius
Ella rió y asintió con la cabeza
- ¡Oye Severus! No olvides revolverlo un poco con la mano cuando estés frente a ella, ya sabes que le encanta – Le aconsejó Rodolphus riendo y haciendo la parodia de que se revolvía su propio cabello
- Yo no soy Potter, Rodolphus no seas estúpido
- Bueno de todas maneras no estaría de más que lo intentaras – Añadió Bella también riendo
- Sí que has hecho un trabajo excelente, de verdad que sí – Comentó William contemplando la reluciente y encantadora melena del profesor de su hija – Pero ahora debemos ir hacia la sala de los menesteres para terminar el trabajo
- ¿A la sala de los menesteres? – Preguntaron todos al unísono
- Si allí – Confirmó el muggle – Fue allá donde atendí a Arthur junto a Anastasia, allí estaba todo lo que necesitaba y supongo que ésta vez no será diferente
- Tienes razón – Respondió Lucius – Vamos allá entonces
Se encaminaron hasta el séptimo piso del castillo, donde después de algo de concentración por parte del muggle, la anhelada puerta de doble hoja y madera de roble apareció frente a todos
- Les presento a lo que yo llamo un buen consultorio dentista – Habló William
Todos contemplaban el lugar con estupefacción, la silla odontológica, la escupidera junto a ella, las diversas mangueras y pequeños taladros, la enorme lámpara que estaba sobre la silla, un sofá lo bastante grande para que pudieran esperar sentados a que su amigo terminara de ser atendido, (Aunque nunca lo utilizaron) una percha de la que pendía una bata blanca de médico y un gorro. También había una mesa donde se encontraban varios utensilios quirúrgicos, así como también un par de guantes y un tapabocas. Severus que no había asistido a un consultorio dentista desde que tenía nueve años, volvió a sentir aquel frió desagradable en el estómago y el pulso comenzó a acelerársele.
- ¡Ven aquí Severus! – Lo exhortó William mostrándole la silla odontológica mientras él se colocaba la bata blanca, el gorro el tapaboca y los guantes
Severus se resistió al principio
- No, bueno muchas gracias señor Granger pero…
- William, solo llámame William ¿De acuerdo? Hay confianza hombre
- Si bueno William, muchas gracias por querer ayudarme pero… Yo creo que estoy bien así – Dijo mirando con recelo el pequeño aparato que William encendía en ese momento, aquel ruido agudo y penetrante le erizaba los bellos de la piel
- ¡Oh por merlín! Severus como vas a decir que estás bien con esos dientes de maíz que tienes – Comentó Rodolphus al tiempo que lo empujaba hacia William
- Vamos recuéstate aquí – William volvió a indicarle la silla – No pasa nada, tranquilo, colócate esto para que no arruines el trabajo de Bellatrix – Dijo al tiempo que le pasaba un gorro quirúrgico
Severus obedeció a regañadientes, y Bella, Lucius y Rodolphus se ubicaron alrededor de la silla para apreciar el curioso trabajo del muggle
- Jamás en mi vida he visto esto, por fin veré que es lo que hace un dentista – Comentó Lucius
- Y yo – Acotó Bella – Aunque debo confesar que todo eso da miedo – Señaló el instrumental dentista
- Y si en el mundo mágico no tienen dentistas, ¿Cómo es que preservan sus dientes? – Inquirió William intrigado mientras revolvía con una paleta una extraña mezcla blancuzca dentro de una pequeña vasija de porcelana
- Simple, con magia – Respondió Lucius – Usamos la magia para limpiar los dientes, y si algo no anda bien pues vamos a San Mungo que es…
- El hospital de heridas y enfermedades mágicas – Completó William
- ¡Ah! ya sabías de ese hospital – Dijo Severus
- ¡Aja! Mi Hermione siempre nos mantiene al tanto de todo lo de aquí, ella está encantada con el mundo mágico y Anastasia y yo también
- Créeme que nunca pensé decir esto, pero a mí también me están fascinado las cosas Muggles – Dijo Lucius, luego esbozó una falsa mueca de terror y exclamó riendo - ¡Oh por Merlín! Me estoy transformando en Arthur Weasley
Todos rieron
- ¿Y bien? – Continuó William – Cuando están allá en san Mungo con algún dolor de muelas por ejemplo ¿Qué hacen allí?
- La extraen mediante un hechizo, y si en algún momento hay dolor, solo hay que tomar alguna poción analgésica – Respondió Rodolphus
- Si, ya recuerdo, existen excelentes pociones – Dijo William – Cuando Anastasia y yo le extrajimos la muela a Arthur, la señora Pomfrey la hizo crecer de nuevo con una poción
- Si bueno es que las pociones siempre son la mejor solución – Añadió Severus intentando levantarse, pero varias manos lo recostaron de nuevo
- Aunque te recuerdo que tú mismo nos dijiste a Rodolphus y a mí que no existían pociones para blanquear los dientes – Replicó Lucius
Severus gruñó
- Bueno, bueno, ahora vamos a comenzar – Dijo William – ¡A ver! Abre la boca lo más grade que puedas – Pidió el dentista mientras sostenía una pequeña vara de metal con un circulo achatado en la punta que parecía un espejo
- Pero… Pero… - Severus intentó protestar
- Tranquilo, no te voy a hacer daño, en serio, solo quiero examinarte y luego aplicarte el tratamiento – Lo tranquilizó el medico
Severus obedeció nuevamente y abrió su boca hasta el límite, William introdujo el instrumento que se asemejaba a un espejo dentro de su cavidad bucal, y se dispuso a examinar todas y cada una de las piezas dentales, mientras el resto paseaba la vista de la boca de Severus a William que asentía repetidamente con aprobación
- ¡Uhummm! ¡Vaya! ¡Vaya! – Tienes unos dientes muy sanos, nada de caries, la magia sí que ha hecho un buen trabajo – Comentó William – Ahora quiero que cierres tu boca, pero me muestras tus dientes
Severus volvió a obedecer
- ¡Wow! Si hasta tienes los dientes tan derechos como reglas – Volvió a exclamar William con admiración – De acuerdo, lo que vamos a hacer ahora es una limpieza – Tomó un pequeño aparato que tenía una punta de un material abrasivo y que además soltaba chorros de agua, lo encendió, su sonido agudo y penetrante hizo que Severus intentara nuevamente levantarse de su asiento, pero el paciente médico lo detuvo nuevamente – Ya te dije que no voy a hacerte daño, solo voy a limpiar, es todo
William colocó una manguera succionadora dentro de la cavidad bucal de Severus y le pidió a Rodolphus que la sostuviera en esa posición, sin dejar que se saliera. El dentista comenzó a pasar aquel aparato por todos los dientes del hombre, removiendo la placa dental, en ocasiones, al pasar el aparato muy cerca de las encías le producía un pequeño sangrado que la manguera se encargaba de eliminar junto con la saliva y el agua, Lucius, Bellatrix y Rodolphus miraban hacia otro lado y Severus tenía los ojos fuertemente cerrados y de vez en cuando se removía incomodo sobre la silla. Cuando William hubo terminado con la limpieza, le pidió a Rodolphus que retirara la manguera, vertió un último chorro de agua en la cavidad bucal de Severus y luego le pidió que escupiera en la hortera que tenía especialmente para eso, eliminando así los restos de sangre y placa dental
- ¿Te dolió? – Preguntó el medico
- No – Respondió Severus – Pero si me incomodó bastante
- Eso es natural – Respondió William – Ahora voy a proceder a aplicarte el tratamiento blanqueador – Dijo esto mientras vertía la mezcla que había preparado anteriormente en un molde que tenía forma de herradura, bueno más bien se asemejaba a la dentadura humana, con su parte superior e inferior
- ¿Y qué es eso? - Preguntó Severus mirando con repulsión la viscosa pasta blancuzca
- Es un blanqueador – Respondió William – Abre la boca nuevamente y muerde esto
Severus hizo lo que se le pidió, e inmediatamente una mueca de asco se fue dibujando en su cetrino rostro
- ¡Oh por Dios! – No puede ser peor que el sabor de las pociones – Comentó Bella
Severus asintió con la cabeza
- La verdad es que tiene muy mal sabor – Respondió el dentista encogiéndose de hombros – Tendrás que morder eso por diez minutos
Cuando ese tiempo se venció, William retiró el molde de la boca de Severus y le pidió que escupiera nuevamente, luego tomó otro aparato que al encenderlo despedía una luz violeta, pasó el aparato por todos y cada uno de los dientes de Severus, por alrededor de unos cinco minutos, mientras les explicaba a todos que aquello intensificaba el efecto del tratamiento, cuando terminó exclamó:
- ¡Listo! – Ya pueden admirar sus dientes blancos, rectos y sin placa dental ¡Que tal!
- ¡Wow! – Fue la respuesta de todos al contemplar con admiración la reluciente y blanca dentadura de Snape, parecía modelo de un comercial de dentífricos
- ¿Se ven bien? – Inquirió nervioso el hombre
- Por supuesto que si – Respondió Lucius – Nunca pensé que los Muggles pudieran hacer eso
- ¿Qué si se ven bien? – Inquirió Bella – Se ven geniales, maravillosos ¡Wow! Yo quisiera algo así
- Pero si tú ya te ves preciosa cariño – Comento Rodolphus cariñosamente
- Pero quiero verme así de genial – Repitió señalando a Severus
William consultó su reloj
- Bueno, en vista de que los demás aun tardaran una hora en llegar, todavía hay tiempo para una paciente más – Contestó él mirando a Bella y señalando la silla odontológica de donde se levantaba Severus
La mujer daba saltitos de alegría
- ¡Wow! ¡Por Merlín! Yo tampoco me imaginé jamás en mi vida que diría esto, pero lo diré… Amo a los Muggles
Mientras William repetía con Bella, todo el proceso que le había aplicado a Severus, éste se concentró en que necesitaba un espejo, y casi al instante un espejo de cuerpo entero apareció detrás de él, cuando se giró para ver su propia imagen, se quitó el gorro e inmediatamente aquellos perfumados mechones negros como el azabache, brillantes como el diamante y suaves como la seda cayeron enmarcando su rostro, se llevó las manos hasta allí y palpó la suave piel, fresca y lozana y por ultimo examino sus recién blanqueados dientes. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro, definitivamente estaba maravillado con los resultados obtenidos. Desvió la atención del espejo y se dirigió a sus amigos con un tono que jamás le habían escuchado en la voz, era un tono amistoso, de agradecimiento
- ¡Muchas gracias a todos ustedes!
Bella, con la boca abierta desde la silla odontológica mientras William hacía nuevamente su trabajo, elevó el pulgar en señal de aprobación
- No hay de que Severus – Respondió Lucius – Tú sabes que siempre contarás con nosotros
- Si, con todos nosotros – Añadió William – De verdad me gustaría que te unieras más al grupo, fíjate, en un principio, cuando llegamos al castillo, pese a su cambio de conducta, los Malfoy y los Lestrange permanecían al margen de los Granger, Potter, Lovegood y Weasley, pero ahora somos como una sola familia, todos juntos
- No lo sé, yo…
- ¡Vamos Severus! William tiene razón – Respondió Rodolphus – Puedes unirte a nosotros
- Claro, no veo porque no – Añadió Lucius
- Es que me sentiría incómodo con Black haciéndome sacar de mis casillas y el niño Potter siempre junto a Lily, como si fuese un perro guardián
- Si realmente quieres conquistarla, deberás hacerle caso a nuestro querido amigo William – Dijo Lucius - Intégrate a nosotros, al principio Sirius también nos volvía locos con sus estúpidos comentarios, pero luego fue cambiando de actitud conforme fue comprobado que nuestro arrepentimiento era sincero, Quizá el hecho de ver a Lily, le recuerda a su amigo Potter y por eso no puede concebir verla junto a nadie más y mucho menos junto a ti que eras el enemigo de James, pero ya verás que luego se acostumbra a verla contigo. Por otra parte, a Harry solo hay que darle tiempo, trata de ganártelo también a él y si no funciona, pues que él se aguante – Concluyó encogiéndose de hombros
- Es cierto – Salto Rodolphus – Además contarás con el apoyo de todos nosotros
Severus asintió y esbozó una débil sonrisa.
Media hora más tarde, los cinco esperaban junto al haya al grupo que estaba en Hogsmeade, y cinco minutos después de haberse sentado en la hierba, los carruajes comenzaron a arribar, Severus estaba nervioso y a la expectativa sobre lo que pudiera pensar Lily con respecto a su apariencia
- Aquí estamos – Gritó Bella emocionada al tiempo que agitaba los brazos para llamar su atención
- ¡Allá están! – Exclamó Ginny señalando a Bella – Vamos
- Me pregunto que estarían planeando – Dijo Lily mientras avanzaban en dirección al haya
- No lo sé – Respondió Sirius – Pero si viene del Quejicus, nada bueno ha de ser
- ¡Sirius! ¡Por Dios! No empieces – Lo reprendió Lily dándole con el codo en las costillas
- ¿Mis ojos me engañan o Snape está junto a ellos? – Preguntó Neville entrecerrando los ojos
- Tus ojos están bien – Respondió Luna con la inocencia que la caracteriza – El profesor Snape está junto a los demás
- Eso es lo que me faltaba – Saltó Harry con desdén – Que ahora quiera unirse a nosotros
- ¡Harry! Prometiste que no serías un inmaduro – Increpó Hermione - ¿Qué tiene de malo que él quiera integrarse?
En ese momento los gemelos pasaron junto a ellos
- Él solo está molesto porque no quiere que Snape ronde a Lily – Saltó Fred con sorna
- ¡Cállate Fred! O te juro que te rompo la…
- ¡Harry! - Volvió a increpar Hermione
- Lo siento Hermione – Se disculpó – Es solo que a veces los chicos se ponen muy pesados con ese tema
- Pero Harry, Lily no…
- Ya sé que mi mamá aún no tiene nada con él, pero aunque lo intento no puedo hacerme a la idea de que pudieran tener una relación amorosa, sé que ambos tienen derecho, pero es muy difícil para mí Hermione
Cuando llegaron al haya, todos se quedaron asombrados con el evidente cambio de Snape, sus cabellos relucientes al igual que sus dientes y su piel lozana, lo hacían lucir más joven
- ¡Vaya! ¿Y tú que te hiciste Severus? – Comentó Xenophilus
- Si, te ves diferente – Añadió Arthur
- No me hice nada – Respondió de mala gana – Sigo igual que siempre
- ¡Oh Severus! Antes no podíamos decir nada, pero ahora si podemos decirle – Saltó bella – Y miren yo también me hice un cambio – Dijo señalando sus dientes blancos y relucientes
- Bella por favor – Increpó Severus
- Severus se hizo un cambio de imagen donde participamos William y yo, ¡ah! por cierto, William también me ayudo con mis dientes
- Con que eso era lo que planeaban ¡eh! – Concluyó Anastasia observando detenidamente la dentadura de Bella – Sí, hiciste un gran trabajo cariño – Dijo dirigiéndose a su esposo, luego observó a Severus que después de un momento cerró su boca abruptamente, pero la mujer ya lo había alcanzado a ver – Definitivamente un buen trabajo
- ¡Severus luces de maravilla! – Exclamó Narcisa
- Por supuesto Cissy, yo tuve mucho que ver en eso – Intervino Bella
- ¡Ahhh! Por eso llevabas el baúl de pociones y estabas tan nerviosa – Añadió Molly – No querías que descubriéramos tu plan
- En realidad fue idea de Lucius y Rodolphus – Contestó la mujer
Tonks empujó ligeramente a Lily que no dejaba de mirarlo
- Se ve muy guapo ¿No lo crees Lily? – Dijo Tonks
Lily asintió con la cabeza, se acercó a él con timidez y lo contempló con admiración, mientras él la contemplaba con nerviosismo, ignorando las demás miradas
- ¡Qué bien te ves Sev! – Exclamó Lily con una sonrisa – definitivamente, no sé qué te hiciste, pero luces de maravilla
- ¿En serió? – Inquirió el aludido
- ¡Claro! Te ves estupendo
- Yo diría estúpido – Saltó Sirius
- ¡Cállate Black! – Dijo Snape – No porque tú aún luzcas como presidiario, yo voy a hacer lo mismo ¿Verdad? – Respondió con una sonrisa sarcástica
Los gemelos no pudieron evitar reírse y Harry, sintiéndose impotente apretó las manos en puño
- ¡Sev! Por favor – Riñó Lily pegándole débilmente en el brazo – No le digas eso
- Él empezó – Se defendió Severus
- ¿Ya vas a empezar a quejarte? Quejicus – Soltó Sirius
- ¡Suficiente! – Exclamó Snape sacando su varita
- ¡Expelliarmus! – Gritó Lily – ¡Accio varita! – No seas tan impulsivo
- ¿Impulsivo? Lo he estado soportando demasiado
- Eso también es verdad Sirius – Dijo Lily dirigiéndose al animago y luego le regresó la varita a Severus
- Eres un tonto Snape – Grito Sirius
- Ten, pero no intentes ninguna tontería – Dijo la pelirroja - Y tú ya deja de ser tan infantil y compórtate, ya no tienes quince años – Dijo dirigiéndose a Sirius
- Y yo tampoco los tengo Black – Dijo Severus señalándolo amenazadoramente con la varita – Ahora sé defenderme muy bien
Hubo un silencio que se estaba prolongando incómodamente
- Yo opino igual que los demás – Intervino Draco para romper el silencio – Usted se ve muy bien ¡Bienvenido al club de los chicos irresistibles! – Agregó riendo entretanto Pansy le azotaba el brazo riendo divertida
- ¡Gracias Draco! – Dijo Snape secamente
- ¡Felicidades por el cambio señor! - Habló Luna
- ¡Gracias señorita Lovegood! – Respondió Snape sin sonreírle
- ¡Grandioso trabajo Bella, señor Granger! a la mayoría nos gustó – Dijo Ginny lanzándole una mirada de reojo a Sirius que en ese momento se encontraba más alejado conversando con Arthur – ¿Y tú Hermione? ¿Qué opinas tú?
- Yo no noto ninguna diferencia – Respondió la muchacha riendo. Severus sonrió por fin al recordar que esa era la misma respuesta que él le había dado cuando en el cuarto curso, Draco le hizo crecer los dientes incisivos accidentalmente – No, no es cierto, usted se ve muy bien señor
- ¡Gracias señorita Granger! Se lo debo a su padre y a Bella – Luego colocó una mano en su hombro, todavía sonreía – ¡Ah! y disculpe por aquella vez en cuarto curso cuando la hice llorar con mi comentario cruel
- No importa – Respondió ella haciendo un gesto de indiferencia con la mano – Eso ya está olvidado
- ¿De verdad? – Inquirió Draco con una sonrisa
- En serio, también te perdono a ti, tontito – Respondió la chica sacudiéndole el cabello cariñosamente
- ¿Y tú qué opinas Harry? – Volvió a indagar Ginny
El muchacho no se esperaba esa pregunta, de modo que lo tomó por sorpresa, después se encogió de hombros y esbozó un gesto de indiferencia
- Normal – Respondió indiferente sin siquiera mirarlo
- ¿Normal? – Preguntaron los gemelos al unísono - ¿Estás loco?
- Se ve genial – Agregó Fred
- Estupendo – Añadió George
- El cambio salta a la visa y es favorable – Intervino Ron
- Si bueno, luce bien – Dijo finalmente Harry
- Pero nadie es más hermoso que tú mi sol – Añadió Lily abrazando cariñosamente a su hijo con fuerza, mientras le hacía cosquillas, comprendiendo la actitud del muchacho, ella sabía que él se esforzaba por no sentir rencor hacia Snape, pero que en realidad le estaba costando bastante, luego le guiñó un ojo a Severus
- ¡Ay! ¡Mamá ya basta! – Exclamaba Harry riendo por las cosquillas
Severus sonrió nuevamente, aunque a veces le desagradaba que Harry estuviera siempre pegado a Lily para evitar que ellos tuviesen alguna oportunidad de conversar, en serio le agradaba mucho ver a Lily feliz en su rol de madre, se veía tan hermosa protegiendo a su hijo, y a la vez se sentía morir de felicidad porque el cambio había resultado todo un éxito, a ella le había gustado, le había encantado y no solo eso, también se había enfrentado a Sirius, uno de sus preciados amigos por él
