Disclaimer. Elementos y personajes propiedad de J K Rowling


Envueltos en sábanas blancas


XX

Percy se encuentra sentado en la mesa de la cocina leyendo el periódico frente a una taza de te cuando Audrey regresa del trabajo, perdida e incapaz de continuar con la discusión que comenzaron a las siete y media de la mañana, tropezando con el canasto donde guardan las revistas y el periódico de la semana pasada.

Y es que en el momento en el que abre la puerta del departamento y olvida las llaves en el recibidor y arroja su chaqueta al sofá y deposita sobre la mesa de la cocina libros y cuadernos de hojas un tanto dobladas en los bordes y carpetas desbordantes de dibujos coloreados en amarillo y rosa pastel, Audrey sabe que quiere que todo quede atrás.

Y no es rendirse ni dejarlo ganar. Porque Audrey prefiere mil veces discutir con Percy antes de que su silencio y su fría diplomacia se transformen en indiferencia.

Porque sabe que un silencio declaradamente álgido y transparente entre ambos amenaza con convertirse en un acantilado por donde ella caerá inevitablemente. Que un hablar a golpes de dictámenes y frases breves y precisas, no menos dolorosas y punzantes, amenazan con transformarse en una distancia sólida y agonizante. Porque ahora la observa de soslayo y los ojos de Percy la miran desde un lugar confuso y entonces Audrey siente el miedo indescriptible e irracional de ya no pertenecer a él y de que estas simples discusiones acaloradas se conviertan en uno de esos sismos que roban la calma, tan enteramente, tan avasalladoramente que aquel aire indiferente que trae consigo sus cejas levantadas se convierta en una eternidad.

Y es que Audrey se propone, como tantas otras veces, hacerlo olvidar y dejar atrás, a punta de caricias y murmullos, todo lo ocurrido y mordisquear su cuello y desanudar su corbata y guiar sus pálidas manos bajo su blusa y decirle, exigirle que la bese así como él sabe hacerlo, como lo hace siempre a las cinco y media de la tarde y Percy olvidará el periódico sobre la mesa y su corbata sobre la alfombra de la sala.


Notas de la autora. Era necesario, quizás, una discusión entre ambos. Y no quería enfocarla desde el ahora, sino desde el 'ya pasó y al diablo con ella'.

Gracias gigantes :)