Y aquí la ansiada continuación, por mi misma sobretodo. Los recuerdos serán en cursiva y el presente en normal. Espero les guste. Siempre gracias por su apoyo, Besos.

Y todo había comenzado casi 2 años atrás. Una cálida noche de verano, demasiado parecida a esa misma. Cálida, sin luna y callada, tal y como se esperaría de un pequeño pueblo de Virginia, en donde nada importante sucedía.

Pero ese tranquilo silencio se vio interrumpido por tres chicas que corrían por las calles del centro riendo en su intento de ¨guardar silencio¨ el cual claramente no les daba resultados.

-Shhh callen o despertaran a alguien- susurro una castaña que aparentemente era la que mantenía mas la compostura en el grupo.

-Elena, ¿tu realmente crees que alguien siga dormido?- rió la rubia, mientras daba vueltas con los brazos abiertos, en medio de la calle.

-Exacto, nadie duerme a las 10 de la noche, Lena- dijo en un tono divertido, como si diera en automático que lo que decía era cierto, otra castaña pero con el cabello ondulado y mas oscuro, el cual volaba al viento, mientras daba vueltas agarrada a un farol.

-No entiendo a que vamos, si ustedes se comportan de esta manera sin probar una sola gota de alcohol- contesto entre dientes Elena, haciendo un mohín claramente malhumorada.

-Solo nos divertimos- rebatió la rubia mientras soltaba una carcajada y se acercaba a Elena –algo que tu tienes que empezar a hacer, Elena- le dijo acusadora, mientras la señalaba. La castaña ondulada asintió y entre ambas, cada una tomando a Elena de un brazo, la llevaron en dirección a su destino.

-Yo me divierto- trato de defenderse la castaña –pero no veo porque tenga que divertirme con alcohol de por medio- añadió con una ligera mueca, en lo personal lo detestaba.

-El alcohol no es lo importante- se apresuro a decir Katherine, mientras negaba. Quería poder ahorrarse la larga y aburrida razón del porque Elena se negaba a beber.

-Es solo un complemento, Lena- termino Caroline por Katherine, mientras sonreía encantada por su respuesta –con un poco de alcohol te aseguras una fiesta increíble- aseguro Caroline mientras cruzaban a la izquierda de la cuadra y veían su destino aparecer ante sus ojos.

En medio de esa calle céntrica, se encontraba, en medio de dos edificios impecables, un pequeño edificio en construcción. Se podían observar los huecos en donde irían las ventanas, cubiertos por plásticos transparentes, la puerta también consistía en un gran plástico, era Mystic Falls, Virginia tal vez el pueblo mas seguro de toda la nación. El edificio era pequeño en comparación con los edificios que lo rodeaban, pero su tamaño era considerable. Se podían observar luces en su interior y el ligero sonido de la música proveniente del bar.

-Y eso es exactamente lo que conseguiremos hoy- aseguro Kath mientras apresuraban el paso, hasta acercarse ahí.

Elena Gilbert miro fastidiada una botella en el suelo. Su mirada era fría, molesta, calculadora, asesina. Como si con mirándola con la intensidad suficiente, podría reducirla a arena.

Aun seguía en el mismo parque que hacia media hora. Después de que Damon había depositado todo el interior de su estomago en la papelera, había encontrado divertida la idea de fastidiarla un poquito, sacando de la cazadora una botella de licor.

Al principio no entendió de que se trataba. Pensó que era agua, por los primeros 2 minutos, para luego comprender que se trataba de Vodka. Realmente le había sorprendido que Damon tomara de nuevo. ¿Acaso de acababa de decirle que quería su ayuda? Entonces, no entendía el por que coño Damon tomaba aun mas de ese asqueroso alcohol.

Su mente le dio vueltas a esa cuestión durante los últimos minutos, en los que había visto como Damon desaparecía el contenido de su botella. La primera botella. Trato de detenerlo, negociar con él, suplicarle, gritarle, inclusive golpearlo, levemente, pero nada daba resultado.

Damon había corrido divertido por el parque, divertido ante la idea de que la pobre chica corriera detrás de él, y Elena había tenido que intentarlo por lo menos.

Amaba a Damon, eso ni quien lo dudara, y con el paso de los años había tenido que aprender a soportarlo, en mas de una ocasión lo había tolerado ebrio, agresivo, molesto, alegre, vengativo… en fin Elena creía que lo conocía de todas las maneras posibles. Pero esa noche Damon se había asegurado de mostrarle una nueva faceta de su personalidad. El Damon Salvatore infantilmente ebrio, irritable, hiperactivo y sumamente molesto. Vale, tal vez no fuese TAN molesto. Tenia que aceptar que oír su hermosa risa, alegre, sincera y extrañamente infantil, le había parecido la cosa mas adorable del planeta… Joder, estar enamorada le quitaba toda oportunidad de hacer un buen juicio contra él. Porque estaba molesta con Damon, no por nada esa noche en le había dirigido ni un buenas noches, o un que tal, o tal vez un Elena, lamento mucho haber regresado a los brazos de Lexi, 5 minutos después de haber estado contigo y de haberte ilusionado con la idea de una reconciliación, y de paso por no haberte halago por el gran esfuerzo que pusiste en verte mas hermosa que de costumbre solo para mi… en fin algo que no iba a suceder.

Bufo molesta e hizo u nuevo intento, buscándolo con la mirada. Lo había perdido por escasos segundos de vista y al muy considerado Damon se le ocurría la magnifica idea de desaparecer, genial gruño molesta.

Llevaba los tacones negros en la mano, había desistido de ellos desde que a Damon se le había dado por ponerse a correr. Agradecía el fresco contacto del pasto con sus adoloridos pies, no por nada se decía que usar tacos era un detalle por el que uno pagaba, y exactamente en ese momento ella lo pagaba.

Con una mueca, realmente molesta, encontró a Damon.

Damon Salvatore, multimillonario, aristócrata, Casanova, filántropo, adulto responsable, bebedor responsable, estaba en ese momento en la cima de un, peligrosamente, alto roble. Sentado en el borde de la rama, con las piernas colgando en el aire y tomando un largo trago de una nueva botella, esta de un color verde con un liquido ámbar, miraba fijamente algún punto en el cielo, con mirada soñadora y con todas las pruebas de una futura, y muy próxima, caída.

-Damon- chillo Elena desde el suelo, como era bastante predecible –¿que demonios haces ahí arriba?- pregunto aun en chillidos la castaña, bastante alterada.

Damon parecía estar en su propia, y muy apacible, burbuja personal. Miraba el cielo encantado, mientras comenzaba a tararear dulcemente una canción de cuna y tomaba otro trago de licor, haciendo muecas ante el sabor.

-Damon- volvió a intentar Elena, esta vez mas tranquila –podrías por favor prestarme un poquito de atención- le pregunto en un tono sinceramente dulce al moreno que colgaba del árbol.

Damon respingo un tanto extrañado por el sonido que llagaba hasta él, miró a su alrededor buscando a quien había producido ese agradable sonido, una voz aterciopelada que le sonaba a campanillas. Encontró a quien producía ese agradable sonido, muy diferente a los chillidos molestos de hace un rato, una hermosa chica, con vestido color salmón, cabellos largos e increíblemente lacios, de un tono chocolate claro. Su piel tersa, y de un tono crema, con doradas piernas largas, desnudas para su buena suerte y el rostro mas hermoso y angelical que recordaba haber visto en una vida. Nariz pequeña, mejillas ruborizadas, labios perfectos y de un intenso rojo, pestañas largas y espesas, y unos ojos almendrados de un tono chocolate, muy distintos a su cabello, que quitaban la respiración. Ese hermoso ángel era su Elena.

-Lena- le saludo son una sonrisa alegre y cálida el moreno, ignorando todo lo que ella había dicho –te ves muy guapa- le grito divertido. Elena lo miro extrañada, furiosa y un tanto aliviada de que finalmente le hiciera el ansiado cumplido.

-Gracias. Pero podrías bajar, Damon- casi le suplico desde el suelo Elena, un tanto sonrojada por su halago y avergonzada por su infantil reacción a la falta de este. Damon la malcriaba con tantos halagos, era su culpa, pensó con una mueca.

-Nop- contesto Damon un tanto divertido –aquí puedo ver las estrellas, respirar aire puro y tener una buena vista de algo que no me pienso perder- contesto decidido y con una sonrisa ladeada, mirándola fijamente desde su posición, específicamente a sus piernas desnudas.

-No seas crio- contesto molesta –baja de una buena vez, te llevo a casa y duermes todo lo que quieras con tu novia la Barbie- agrego con una mueca y una mirada un tanto maliciosa –de vuelta a tu vida feliz- agrego esta vez con una sonrisa cínica en su rostro.

-No quiero- continuo testarudo con una clara mueca ante la idea ¨vida feliz¨ -me gusta aquí- agrego como si eso lo aclarara todo –tengo buena vista, una genial bebida y una compañía envidiable- enumero con los dedos –por lo tanto, ni ebrio- dijo con una carcajada ante su propio chiste –pienso bajar- termino con una sonrisa satisfecha. Elena bufo ante la testarudez de Damon, parecía que ebrio esa molesta característica del moreno se incrementaba.

-¿Y planeas pasar ahí toda la noche?- pregunto escéptica –porque te conozco lo suficiente como para decir que en un par de horas te quedaras dormido- le dijo amenazante –y caerás unos buenos…- continuo, contando con un gesto los metros de altura -3 metros, por tu enorme estupidez- termino molesta, en un tono un tanto mas alto, casi gritando. Damon se encogió de hombros.

-No me importa- respondió tranquilo, mientras tiraba la botella verde, ya vacía, al suelo –seguro la ciada es divertida- agrego con la clara intención de molestarle –y recuerda que no solo mi estupidez es enorme, también tengo otras… partes que lo son, y que se han encargado de darte una magnifica noche. La mejor de tu vida- termino con una sonrisa ladeada, para después carcajearse ante la mirada ofendida y altamente molesta de la castaña, seguido de ese ligero rubor.

-Bien- le contesto furibunda Elena, ignorando su ultimo comentario y sus estridentes carcajadas –pero solo me quedare aquí para tener la maravillosa vista, de cómo tu hueca cabeza se parte como una sandia ante la caída- dijo con una sonrisa y un tono acido la castaña.

-Como quieras, cenicienta- la corto Damon mientras sacaba una nueva botella de un tono rojo intenso y le daba un primer trago.

-Maldito encantador- soltó entre dientes mientras se tiraba en el pasto, tratando de quitarle cualquier visión de su cuerpo, pero pudiendo observarle a él.

El lugar era sin dudas maravilloso. A primera vista solo se podía observar un edificio en construcción, pisos de madera, la barra impecable, unas mesas apiladas, y muchas de estas aun en su empaque, ninguna silla o banquillo a la vista y plásticos transparentes en el sitio en el que estarían las ventanas. El sitio no contaba aun con una decoración adecuada, solo madera, techos altos, y una gran colección de botellas, cuyo contenido desaparecía poco a poco a lo largo de la noche. La música llenaba el lugar, a un volumen adecuado para la noche, música alegre y agradable.

En esa fiesta, si es que se podía referirse así a esa reunión, había un reducido numero de invitados. Era un evento privado, si se quería denominar de alguna manera. No llegaban a mas de 20 personas, y entre ellos solo 5 adultos.

Se festejaba ese día la futura apertura The Oasis, Grill & Bar, el sueño de un rubio joven que esa noche lo veía realizado, orgulloso ante el fruto de su esfuerzo. Niklaus Mikaelson, Klaus o Nik para los amigos, dueño de ese local sonreía orgulloso ante los halagos de sus amigos, y sus hermanos. Kol y Rebekah Mikaelson y Damon Salvatore, a quien, sin compartir sangre, consideraba su hermano.

-Te aseguro que este lugar será un éxito, Nik- le comentaba sonriente Kol a su hermano mayor, mientras le pasaba un brazo por los hombros –y con tal éxito espero recuerdes en darle descuento a tu querido hermano- agrego sonriente.

-Claro, Kol- acepto el rubio con una carcajada ante el comentario de su hermano menor, su único hermano menor, en el sentido de personalidad.

-Para todos- agrego Damon mientras le palmeaba el hombro –yo también quiero, bebidas gratis por un año- sugirió con una medio sonrisa.

-También para mi- se auto agrego Kol sonriente, y ambos chicos chocaron las palmas ante la idea. Un año sin tener que pagar sus cuentas en el bar era irresistible, por mucho dinero que tuvieran ese dinero extra, y la idea de tener ese derecho, les encantaba.

-Tampoco abuses, Salvatore- se quejo Klaus ante la idea de quedar en la bancarrota por tener que sustentar el alcoholismo de Damon y de su hermano menor -¿qué les parece un sano 20 %?- pregunto sugerente. Los chicos le miraron como si hubiera perdido la cabeza -¿50 %?- intento de nuevo, obtuvo las mismas expresiones.

-Eres MI hermano, Nik- aclaro Kol como si esa fuese la respuesta para todo.

-Mejor amigo de toda la vida, Klaus- aclaro Damon, con una sonrisa que ya auguraba su victoria.

-Fin de semana libre y me están dejando pobre- se rindió Klaus con un suspiro –y no pidan mas, sino les cobro el triple- les amenazo molesto, o mas bien tratando de controlar la carcajada ante el gesto de triunfo de sus hermanos.

-Hey, Nik- dijo divertido Mason que se acercaba desde la barra –yo también quiero mi descuento- se apresuro a demandar.

-Demasiado tarde, Lockwood- lo corto Kol con una sonrisa de suficiencia –has llegado tarde- explico divertido. Ante el mohín del joven.

-Por Casanova, Mason. Vaya decepción porque la chica ya se marcha con otro- le señalo divertido Damon, a la chica pelirroja con la que había coqueteado, marcharse con un chico moreno. Mason gruño y busco con la mirada una nueva presa.

En ese momento todos los presentes, los pocos presentes, voltearon a ver a las chicas que recién llegaban. Tres jóvenes, sobretodo jóvenes, hermosas y atractivas chicas se colaban entre los plásticos.

Dos morenas y una rubia.

La rubia usaba un vestido azul profundo, que marcaba su perfecta figura a la perfección, sandalias blancas con un ligero tacón y las ligeras ondas rubias sueltas en un ligero peinado que le quitaba los cabellos del rostro, dando una excepcional vista de su blanca piel y sus profundos ojos azules. Caroline Salvatore se adentro en la sala con una sonrisa perfecta y buscando a alguien con la mirada.

Una de las morenas, la del cabello mas oscuro y que caía en perfectas y muy delineadas ondas, usaba una ligera camiseta de un tono crema y una corta falda azul marino que deba una buena visión de sus piernas, a conjunto con unos altos tacos dorados. Sus ojos de un tono almendra brillaban, con un extraño encanto en ellos. Katherine Gilbert camino por la habitación de una manera sublime, elegante y sumamente atractiva para cualquier hombre que posara la mirada en su deslumbrante andar.

Y finalmente la mas tímida, y la ultima del grupo. Una hermosa morena, con una belleza del mismo nivel que las otras dos chicas. Ella usaba un vestido de tirantes de un azul petróleo, de tela ligera que daba la imagen de flotar alrededor de la perfecta silueta de la morena, llegaba hasta las rodillas y mostraba unas piernas doradas y largas, que terminaban en unos pequeños pies enfundados en sandalias doradas, planas. Los cabellos normalmente lacios, estaban recogidos en complicados caminos trenzados, cuyo recorrido terminaban en su nuca, un mechón rebelde adornaba su rostro. Ojos de un hipnotizante tono chocolate, mejillas bañadas en un ligero rubor, labios de u tono rojo intenso natural y largas y espesas pestañas que flotaban cual mariposas que decoraban ese hermoso rostro angelical y de belleza palpable que atraía miradas por doquier. Elena Gilbert siguió a sus dos amigas, concentrando la mirada en sus pasos y tratando de no llamar demasiado la atención, aun avergonzados sus movimientos eran fluidos, como si cada paso fuese una floritura del mas sublime Ballet, inconscientes movimientos perfectos. Su tarea no obtenía resultados, ya que cada mirada de ese futuro bar estaba puesta en ellas.

-Damon- chillo alegremente la rubia soltando a la espalda de su hermano mayor, mientras le besaba sonoramente la mejilla. Las dos morenas la seguían unos pasos detrás.

-Care, como siempre preciosa- le contesto con una sonrisa mientras le devolvía el abrazo y la posicionaba a su lado. Caroline solo asintió, conocedora de esa información. La rubia incito a sus amigas a que se acercaran, hasta que estas se pusieron a su lado –Kath, te ves muy guapa- la halago con una sonrisa ganándose una mirada divertida de la castaña, y un asentimiento, volteo un poco mas hasta detenerse en la castaña que miraba fijamente el suelo –Lena, te ves excepcionalmente perfecta- le susurro en un tono suave con un rastro seductor, provocando que la morena levantara la mirada, demostrando así su aumentado sonrojo a su pequeño publico, y sonrió, una sonrisa dulce y leve, para después susurrar un gracias.

-¿No nos piensas presentar, Salvatore?- pregunto Mason de improvisto.

-Ya las conoces, Mason- respondió algunos segundos después, aun con la mirada perdida en Elena.

-Puedo hacerlo dos veces- respondió divertido el moreno acercándose a las chicas –Mason Lockwood, hermosas jovencitas- se presento ofreciéndoles la mano.

-Katherine Gilbert- respondió Kath con una sugerente sonrisa, tomando su mano ligeramente.

-Un placer, Katerina- respondió con una sonrisa, y en un falso tono ingles, antes de depositar un beso en el dorso de la mano de la chica, provocándole una ligera sonrisa.

-Caroline Salvatore- se presento Care con una sonrisa traviesa, mientras le ofrecía ella la mano –hermana de este- dijo señalando a Damon divertida, quien bufo ofendido por ese ¨este¨ -y creo que novia de tu sobrino- dijo sonriente -Tyler- agrego rápidamente. Mason asintió.

-Ha mencionado que salía con una bonita rubia- dijo como no queriendo la cosa –pero jamás imagine que fuese con la hermosa e intocable hermanita de Damon Salvatore- agrego con una sonrisa traviesa –maldito suertudo- añadió con una sonrisa, ganándose un codazo de Damon, el que provoco que se alejara y pusiera claras muestras de paz.

-Y la ultima, ¿cuál es tu nombre, hermosa?- pregunto curioso Mason, centrando su atención en la morena sonrojada que tenia enfrente.

-Elena Gilbert- respondió con una sonrisa tímida.

-¿Gilbert?- pregunto Klaus que hasta ese momento se mantenía en silencio –¿son hermanas?- pregunto después, del asentimiento de Elena. Las dos eran sumamente hermosas y encontraba un ligero parecido entre ellas.

-No. Somos primas- contesto Elena en un tono suave –vivimos como hermanas, pero somos primas- agrego con una sonrisa tímida.

-Vale- comprendió asintiendo con una sonrisa –es un placer Kath, Care y Lena- dijo con una sonrisa deslumbrante –por cierto, soy Niklaus Mikaelson- se presento con una ligera reverencia provocando ligeras risitas por parte de las chicas.

-Dueño de este bar- agrego orgulloso Kol, pasando un brazo por sus hombros. Klaus se encogió de hombros.

-Maldito ricachón- se burlo Mason, mientras le golpeaba ligeramente las costillas –ahora señoritas, se les antoja una copa- las guio a la barra Mason.

En ese momento llego Tyler, quien se llevo a Caroline, un poco mas lejos del grupo. Kath comenzó a conversar con Mason, con las intenciones tan claras como el agua. Y Elena noto que su noche seria bastante larga.

-Damon, por favor baja de una buena vez- volvió a suplicar Elena cuando vio como el moreno tiraba la botella vacía. Su equilibrio se mostraba afectado por todo ese alcohol y la chica temía que esa caída estuviese mas cerca de lo que quería.

-Nop- se volvió a negar el moreno, carcajeándose ante algún pensamiento que no había desvelado –me gusta aquí- agrego arrastrando las palabras, otro síntoma del gran avance del alcohol en Damon.

-Si no bajas tu- le amenazo Elena –subiré yo. Y, Damon, te aseguro que no te gustara la manera en la que te baje- termino su amenaza tajante.

-Inténtalo- la reto el moreno, quien se deshacía de su cazadora ante un calor aparente, que solo él sentía.

Elena bufo molesta, cachando en el aire la cazadora de Damon. El móvil salió disparado del bolsillo y callo al suelo, con pesadez lo tomo y sin poder evitarlo leyó el mensaje que brillaba en la pantalla.

Noche de chicas con Bekah. Me quedo de nuevo en su casa. Nos vemos temprano, pásalo bien con Kol. Lexi.

El mensaje llamo su atención. ¿Acaso Lexi no había pasado la noche con Damon después de la fiesta del compromiso? ¿Acaso Damon no se metió inmediatamente debajo delas sabanas de Lexi? ¿Acaso aun había una oportunidad?. Con esas preguntas circulando su cabeza, Elena dejo la cazadora a un lado del tronco, a un lado de sus tacones, y observo el árbol con detalle. Si lo veía de esa manera, no era tan difícil de trepar, considerando que un Damon ebrio lo había podido trepar, una Elena con vestido también debería.

Decidida empezó con su tarea. Después de un largo rato, y de asegurarse que el vestido estaba perfecto, Elena llego a al rama en la que Damon estaba jugando a hacer equilibrio y lentamente se acerco a él.

Sin darle tiempo a procesarlo, Damon la envolvió en sus brazos y de un rápido movimiento estrello sus labios contra los de la morena. Ese beso tan precipitado y un tanto furioso, la tomo por sorpresa, dejándola inmóvil entre sus brazos. Noqueándola lo suficiente como para no notar, como la rama crujía ante el peso de ahora dos personas y como finalmente cedía ente este.

Aun abrazados, ambos cayeron al pasto. Damon recibió el golpe del pasto contra su espalda, quejándose levemente. La castaña ni siquiera parpadeaba, aun sorprendida por ese repentino beso.

-Siento incomodarte, Lena- interrumpió sus pensamientos Damon -pero necesito urgentemente vomitar, y estoy seguro de que no quieres que lo haga en tu hermoso rostro- dijo en un tono divertido –así que me permites- pregunto un tanto incomodo, las nauseas con cada palabra eran peores. La castaña reacciono con las ultimas palabras, asintiendo y bajándose de su pecho, liberándolo.

Damon corrió ante el sitio mas alejado posible de ella, para de manera escandalosa depositar el contenido de su estomago.

Elena se acerco lentamente, aun sumergida en sus pensamientos, para asegurarse de que el moreno no se ahogara. Llego hasta él, y removió sus cabellos de su frente perlada de sudor, acariciándolos suavemente, con ternura. Ignorando las arcadas de Damon, aun sumisa en sus pensamientos.

Algunos minutos después Damon se incorporo, pálido y con expresión cansada. Elena lo apoyo en sus hombros y lo saco de ese lugar, regresando por la cazadora y sus zapatos. Aun descalza Elena camino, con Damon apoyado en ella, hasta el auto de este ultimo. Con un esfuerzo supremo lo subió a la parte delantera de ese Ferrari negro, ya que la trasera era inexistente, y lo acomodo en el asiento.

Solo después de asegurarse que Damon estuviese cómodo y seguro en el asiento, arranco el motor con dirección a la casa del muchacho, a una velocidad lenta para no marearlo aun mas. Volteaba en cada alto para mirar al chico que se mantenía dormido a su lado dormido, con una ternura y cariño tangibles para cualquiera.

Como amaba a ese idiota.

Elena miraba enfurruñada la copa que descansaba enfrente de ella. Las palabras de Damon y Jeremy volvían a su cabeza, una y otra vez.

¨Elena no bebe¨, ¨Elena no es esa clase de chica¨, ¨Elena no es así¨… ¿Así? Así como, divertida, espontanea, agradable, destacable, valiente.

Esas sencillas, y no malintencionadas palabras de Damon, aun atormentaban su mente. Ella podía no beber, pero se consideraba alguien divertida, espontanea y agradable, y quería que los demás la viesen así.

Decidida y sin pensar las consecuencias, Elena se llevo la copa a los labios y se la tomo de un trago. Les demostraría cuan equivocados estaban.

Elena Gilbert no era ninguna cobarde, y se encargaría de demostrárselo.

Elena bebió es noche mas de lo que podría haber contado, mas de lo que podría haber imaginado, y mucho mas de lo que habría debido. Cuando se detuvo, después de largas e incoherentes platicas con prácticamente extraños, pero gracias a las cuales consiguió la muy preciada amistad de Klaus, pruebas de una valentía y desfachatez que no poseía a menos de tener varios litros de alcohol en la sangre, Damon la saco del lugar y trato de llevarla a casa.

Tarea que Elena no le puso fácil. Se escapo de él, vomito sus bonitos zapatos, se tiro en la calle creyendo que era la cosa mas divertida del mundo, se negó a subir al auto, se subió al capo y fingió ser una ave, y finalmente se quedo dormida en el pasto, después de haber llorado por haber pisado una flor que había en el suelo. Finalmente la llevo a casa, a su casa para no darle un susto de muerte a Miranda y Grayson, y un castigo de por vida a Elena. La llevo en brazos, le recogió el cabello cuando regreso al inodoro para depositar mas del contenido de su estomago, y finalmente la arropo, después de quitarle el vestido, juraba no haber visto nada, aun cuando Elena se la puso difícil moviéndose descontrolada. Al haber podido finalizar su misión, Damon se quedo dormido a un lado de Elena, observando a la pequeña borracha, dormir.

El trayecto fue rápido. En menos de 20minutos habían llegado a la mansión. Parecía vacía, pero procuro no hacer ruido para no despertar a nadie.

Con muchos tropiezos y ligeros golpes, Elena llego con un Damon semiinconsciente a su habitación. La vio demasiado ordenada, perfecta, y le pareció extraño dada la mala tendencia por el desorden del moreno. Pero le quito importancia al notar que Damon caía de sus brazos al suelo. Haciendo uso de fuerza que no tenia, Elena logro meterlo dentro de la cama. Con trabajo le quito la ropa, los zapatos y procurando no ver, ese cuerpo que ya conocía, los pantalones, hasta dejarlo en calzoncillos. Lo metió bajo las sabanas.

-Buenas noches, Encantador- susurro mientras acariciaba su mejilla en un ritmo suave y tranquilizador. Trayendo consigo su propio sueño. Elena cayo rendida tras haber cumplido su promesa. Había cuidado a Damon.

Espero pronto actualizar, pero por lo mientras les dejo con este capitulo, que es mucho mas largo que los otros. Espero les guste. Les recuerdo lo del beta… y espero sus hermosos reviews. Besos, Victoria.