HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA JODIDASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!

Por fin estoy de vuelta por estos lugares y esta vez definitivamente si, por fin terminé mis éxamenes, YEIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

EA EA EA

Y para celebrar super-capitulo-largo!

Muchas gracias para esas nuevas personitas que le dieron una oportunidad a este fanfic, y contestando la pregunta de eLeTwihard que preguntó cuando iba a aparecer la escena de Bella en el cual di el adelanto en el capítulo 17, va a pasar en este cap :)

Hoy contesto los reviews abajo ^^ Y NO TE PIERDAS EL SUPER AVISO!

*Próximamente se actualizará las historias por este orden:

-Grizzly

-Imprimándome de ti

Música que inspiró este capítulo:

All my love-Majoz Lazer ft Ariana GrANDE
The Apology Song-(La Santa Cecilia)BSO El libro de la vida
Yo no soy tu marido-Nicky Jam ft Farruko
Best Mistakes-Ariana Grande
Love me harder-Ariana Grande ft The Weeknd
Pesadilla antes de Halloween-Gonzalo Caps
L. -Fergie
Santa tell me- Ariana Grande
I don't fuck with you-Big Sean


Capítulo 8: Una ex loca y una nueva novia

Edward maldijo por lo bajo pasando su mano por su pelo, ella había malinterpretado todo. Frustrado volvió a entrar a su oficina azotando la puerta mientras pensaba lo histérica que podía resultar su nueva-casi- novia. Kate, era una vieja amiga y si, habían compartido cama pero eso había sido antes de conocer a Victoria, en su etapa de chico malo; cuando se habían vuelto a reencontrar Kate era oficialmente lesbiana, llevaban muchos años siendo cercanos e incluso Kate le había financiado su empresa en un principio. Pero hace algunas semanas lo había llamado llorando, su novia la había dejado plantada en el altar, estaba destrozada y él le había propuesto viajar a Nueva York a distraerse un poco. Sin embargo Bella no le había ni siquiera dejado explicarle todo, aunque tal vez no debería haber arrancado por la parte en la que se había acostado con ella...Las mujeres podían ser TAN HISTÉRICAS.

En todo esto pensaba cuando alguien tocó la puerta suavemente dos veces, él suspiro deshaciendo el nudo de su corbata mientras miraba su reflejo en el enorme ventanal.

—Ahora estoy ocupado —su voz sonó un poco más dura de lo que pretendía.

Pero esta vez para su sorpresa la puerta se abrió y una mujer con una amplia sonrisa entró cerrando la puerta apoyando su espalda en ella. Edward rodó los ojos listo para despedir a quién quisiera que acabase de entrar.

— ¿Ni siquiera para mí, Eddie?

Edward se quedó congelado sintiendo como el aire se le iba de sus pulmones, sintió su boca seca a medida que se giraba viéndola, Victoria lo miraba ladeando su cabeza sonriendo coma toda una niña buena. Su perfume importado se había propagado en el ambiente, su cabello pelirrojo caía largo y liso más allá de sus caderas y de un tono mucho más claro de lo que recordaba. Mientras iba bajando pudo recrear unas curvas bien pronunciadas, sus pechos obviamente eran falsos, Edward no recordaba que tuviera semejante delantera cuando estaban juntos, más bien ella siempre había sido un poco plana; sus labios parecían haber seguido el mismo camino. Toda ella parecía sacada de una mansión Playboy, su voz seguía siendo jodidamente aguda y con ese toque meloso mientras que su piel había adquirido un tono artificial, le parecía una versión mala de Lindsay Lohan.

— ¿No te alegras de verme, Eddie...? —ella frunció su pequeña nariz y él notó que tenía más pecas que antes. Exagerando su andar de felina se acercó hasta él y le sonrió de medio lado.

—Qué quieres Victoria —agradeció en silencio el poder haber recuperado su habla, rápidamente se giró mirando por el ventanal nuevamente, intentando mantener su fachada de hombre superado, maldita mujer.

—Bueno, pasaba por la ciudad...Y vi ciertas revistas Eddie.

—Oh no me digas... —hazlo una ceja escéptico mientras veía como el reflejo de la mujer se colocaba detrás de él, quedando a su misma altura gracias a sus tacones.

—Pensé que tal vez podríamos ir a comer y ponernos al día... —le sonrió de esa manera angelical que a Edward tanto le gustaba—. Como en los viejos tiempos amor.

—Basta, dime qué es lo que has venido a hacer a mi oficina —este se giró enfrentándola mirándola rabioso, sentía que iba a matar a esa mujer—. Si mal no recuerdo estabas en alguna parte de Alaska muy a gusto gastándote mi dinero, ¿has viajado solo para comer conmigo?

—No entiendo que viste en ella Edward —su tono de voz había cambiado drásticamente convirtiéndose en puro hielo. Sonrió de manera sombría—. Pero deberías tener cuidado, quizás le pueda pasar algo...

Edward la miró sorprendido y sin pensar la cogió de sus brazos arrinconándola contra su escritorio, el sonido de la madera rasgando el suelo fue lo único que se escuchó después del gemido de sorpresa que había escapado de la pelirroja.

— ¡Ni se te ocurra Victoria! —Edward pegó su rostro al de ella frunciendo su ceño demostrándole su punto—. Te juro que si le haces algo se me va a olvidar que eres mujer...

—Oh por Dios Edward, ¿qué te hizo su coño? —gimió por lo bajo, el hombre le estaba ejerciendo más presión de lo que ella esperaba y por dentro le daba un poco de pánic al ver los lazos que había formado con la chiquilla—. Pensé que te alegrarías de verme.

—No sigo siendo ese mocoso estúpido loco por tu belleza, que por cierto empieza a cobrarte factura la edad... —Edward sonrió de medio lado soltándola mientras acomodaba su traje.

— ¡Cómo te atreves! —Ella lo miró furibunda mientras frotaba sus brazos, desde luego esa niña le había pegado más fuerte de lo que ella creía—. Todos babean por mí y lo sabes.

—Cuando estás con una mujer con un cuerpo tan juvenil y suave empiezas a notar las diferencias digamos con una mujer de treinta...

Esta se abalanzó sobre él perdiendo el poco control que le quedaba, pero Edward fue más rápido y la detuvo cogiéndola de sus muñecas evitando que rasguñase su cara con sus largas uñas acrílicas. Ambos se miraron unos segundos, Edward estaba asqueado, su perfume le hacía picar la nariz y le revolvía el estómago, sin embargo una parte de él estaba comenzando a derrumbarse. Una puerta se abrió y Emmett entró revisando sus papeles, al alzar su vista se quedó mirando la escena en shock.

— ¿Qué hace la zorra aquí? —atinó a decir mientras parpadeaba varias veces.

—Ella ya se iba, ¿verdad Vicky? —Edward soltó a la mujer caminando lentamente hacia atrás, recordaba que odiaba que la llamaran de esa manera.

—Tendrás noticias mías Edward, aún no hemos terminado esto —Victoria lo fulminó con la mirada dándose la vuelta y pasando al lado de Emmett con la cabeza bien alta.

Una vez la mujer salió de la estancia y comprobando que estaba en el ascensor, Emmett se volvió mirando a su hermano con expresión seria. Edward se sentó notando náuseas y sus manos temblaban ligeramente aun notando el calor de la piel de aquella mujer.

— ¿Estás bien hermano? —Emmett se acercó rascando su nuca sin saber bien qué hacer.

—Llama a Jasper, necesito que terminéis de ocuparos de todo lo de Kate —centró su vista en su Tablet encendiéndola y accediendo a su cuenta bancaria, el trabajar le mantendría distraído—. Comeré con ella a la una en el restaurante de siempre, nos veremos allí.

—Está bien, oye...Respecto a Bella...

—Me encargaré de ella después — sin esperar respuesta cogió su celular buscando entre sus contactos, Emmett asintió y salió de la oficina. Sabía perfectamente lo que debía hacer. Tres tonos más tarde alguien le respondió su llamada.

Más te vale que sea jodidamente urgente o iré a tu casa y te pondré una bala en la puta cabeza maldito hijo de puta —la voz al otro lado sonaba entre molesta y adormecida, Edward rodó los ojos divertido.

—Necesito que investigues a alguien —hizo una ligera pausa sonriendo de medio lado—. Y pensé en mi buen amigo Grizzly para hacerlo, personalmente.

No te va a salir de gratis querido Cullen, mi culo cuesta dinero.

—Pensé que diez de los grandes te podrían hacer levantar de la cama —Edward sonrió de medio lado introduciendo su clave bancaria esperando acceder a sus datos.

No me levanto de la cama por menos de veinte pero eres un buen aliado y amigo, que mierda necesitas.

—Victoria Sutherland, habría llegado hace algunos días a Nueva York —terminó de transferir el dinero a la cuenta de Grizzly mientras escuchaba el sonido de un mensaje nuevo entrar en el teléfono de su amigo.

Sabes, esa no es forma de conocer a una dama —hubo unos segundos de silencio—. Vas putamente en serio ¿verdad?

—Es mi ex, está un tanto loca y ha amenazado a mi novia —enfatizó la última parte mientras giraba su silla mirando por el gran ventanal viendo las gotas caer—. Acaba de estar en mi oficina. Necesito sus últimos movimientos de un año para aquí más o menos.

Dame unos días.

—Necesito que seas muy cuidadoso, estamos tratando con una auténtica perra loca. Voy a transferir otros treinta mil si me dices que mierda hace en Nueva York.

Estás hablando con Grizzly hermano, voy a destripar a esa puta.

Edward colgó mirando su teléfono, Grizzly era bueno en su trabajo, por algo era el rey absoluto de los bajos fondos, era un gran cabrón con recursos y un maldito psicópata, pero era su amigo. Realmente no se fiaba de las buenas intenciones de su ex novia y no le gustaba nada que estuviera en la misma ciudad en donde estaba su chica, debía formalizar las cosas con Bella rápidamente y si hacía falta contratarle guardaespaldas, lo haría.

.

.

La tarde estaba cayendo y Bella de Edward no sabía nada, furiosa quizás no fuera el punto. Quería arrancarle la cabeza literalmente. A él y a su perrita rubia pero luego de una charla en familia con Alice y Rose había decidido ir a ahogar sus penas en un bar nuevo que habían abierto en Midtown del estilo Mexicano y al parecer habían decorado todo con el día de los muertos que sería la próxima semana, allí se encontrarían con Jacob y su futura novia, Bella estaba impaciente por conocerla. Alice y ella se habían recorrido la Quinta Avenida de arriba abajo en busca de un buen conjuntito para la noche tan especial que tendría con su príncipe azul al otro día. Decir que Alice estaba emocionada era decir poco, no es como si fuera virgen pero era aquel hombre el que la hacía sentirlo como si lo fuera, estaba nerviosa y con un poco de angustia al pensar que quizás ella no cumpliera las expectativas que James tenía del sexo, si mal no recordaba había salido con una potente pelirroja que era una tigresa en la cama. Pero eso era agua pasada y Alice conseguiría colarse en su corazón de una vez y lo haría con aquella lencería fina de Victoria Secret.

Decididas fueron hacia el departamento de Alice que estaba a pocas calles del nuevo bar, sería algo informal y ambas estaban un poco cansadas, Alice se decidió por una camiseta lencera sin mangas de seda y unos pantalones vaqueros acampanados a juego con unas cuñas altas. Bella contagiada por el look veraniego de su amigo y por la noche calurosa que hacía, algo raro de ver a esas alturas del año, se decantó por unos shorts de cintura alta en azul marino muy pegados al cuerpo y un crop top manga tres cuartos con rayas blancas y azules. Alice le había elegido unas sandalias en color rojo y había pintado sus labios del mismo color. Ambas se miraron sonriendo conformes y tomaron sus abrigos saliendo hacia el bar, esta vez tuvieron que esperar una larga media hora para poder entrar. Pero había valido la pena. El bar lucía listo para celebrar la noche de los muertos, velas de calaveras estaban dispersas por las pequeñas y acogedoras mesas de madera con las sillas pintadas en colores chillones y variados. A lo lejos sonaba una ranchera en inglés y Bella tuvo que aceptar que sonaba muy bien aunque seguía prefiriendo una en español, las camareras llevaban largos vestidos y los hombres iban vestidos de toreros, colgaban esqueletos del techo y había una gran tumba falsa en donde se encontraba la cabina del dj, rodeado de velas, flores, más calaveras y algunas ofrendas. Una catrina las guio por el pintoresco lugar hasta una de las mesas en donde Jacob sonreía mirando hacia la barra llena de gente, al verlas amplió su sonrisa y se levantó abrazándolas.

—Oh Jake, te eché de menos —Alice besó su mejilla y se sentó en la mesa observando el lugar—. Es genial este sitio, contagia el espíritu del día de los muertos... Pero aún falta una semana.

—Ya sabes, estrategias de marketing, pero se lo han montado bien —él se sentó dejando una silla a su lado enfrente a Alice viendo a Bella sentarse al lado de su amiga—. Y bueno, ¿ansiosas?

—Sabes que sí, ¿y bien, dónde está? —Bella rebuscó con su mirada curiosa alrededor, olvidando por un momento lo molesta que estaba con Edward.

—Ha ido a por algunas calaveras de azúcar, quiero que entendáis algo antes...

— ¡Hola chicas!

Ambas se giraron y Alice dio un pequeño grito de sorpresa, ante ellas estaba Renesmee Cullen, sonriendo amigable. Bella tragó duro maldiciendo para sus adentros a Jacob, Edward lo iba a matar y posiblemente ella también. La joven al no obtener respuesta se sentó al lado de su novio y lo miró algo nerviosa, ambas mujeres se giraron y Bella se cruzó de brazos.

—Detalles ahora —su voz sonó dura y pudo ver a Jacob sonreír aliviado.

—Ok, detalles, si, ok.

A lo largo de la siguiente media hora se dedicaron a escuchar como Jacob había conocido a Renesmee en el aeropuerto y luego se habían reencontrado en la fiesta, hacía cuestión de algunas semanas Renesmee lo había vuelto a llamar para ver si podía conseguirle algún trabajo, la idea de Renesmee era independizarse y Jake le ayudó a conseguir algo a medio tiempo en una cafetería cercana al taller de su familia. Se veían a diario y pronto los sentimientos comenzaron a tomar forma, ambos estaban un poco inseguros respecto a cómo se lo tomaría su familia de comenzar algo serio pero ambos parecían realmente felices, como si fuera amor a primera vista, al contrario de lo que Bella pudo esperar, su amor se veía muy sólido y adulto. No parecía un amor de verano ni de dos adolescentes, Bella se maldijo, lo suyo con Edward básicamente lo era, no podía opinar de los demás cuando salía con un maldito niñ...No, no salían. Se volvió a concentrar en la charla y a medida que más conocía a Renesmee más le agradaba, era una madre preocupada a pesar de su corta edad y tenía las cosas bastantes claras. Pidieron una ronda de tragos charlando animadamente de trivialidades, Bella se sentía cómoda con su nuevo grupo de amigos, la música era pegadiza y alegre y al pedir el segundo trago el cual venía muy cargado comenzó a sentirse más desinhibida. Desgraciadamente Jacob tenía que llevar a Renesmee de vuelta a donde un coche la estaría esperando para llevarla a la casa de los Cullen y luego de despedirse amorosamente de ambas mujeres prometiéndoles volver a verse se fueron, al menos tardarían un buen rato y Alice no perdió ocasión para pedir más bebidas con nombres extraños. La música comenzó a sonar cada vez más baja y el Dj avisó segundos más tarde que ya estaba abierta la pista latina, la nueva música contagió su cuerpo con ganas de fiesta.

Tráeme otro volcán chico sexy—Bella le sonrió de medio lado al camarero mientras tomaba nota y Alice intentaba contener a su amiga, ella se mantendría un poco menos borracha para controlar a Bella hasta que Jacob llegara.

Bella no tardo en convencer a Alice de ir a la pista y ambas bailaron juntas riendo y haciendo poses sugerentes llamando la atención de algunos solteros del bar, sin embargo declinaron todas las ofertas y siguieron bailando juntas. Bella cantaba las canciones alzando sus manos y meneando sus caderas, el alcohol comenzaba a surgir efecto y Edward comenzó a ser solo un nombre borroso en su mente, Alice le insistía en ir a sentarse un rato y mientras su amiga iba al baño, Bella se sentó en la mesa sonriendo borracha. Jugueteó con su teléfono tentada de llamar al cabrón de su jefe, pero todo le daba vueltas y temía terminar llamando a su padre o peor aún a su madre. Su madre...Si su madre la viera ahora mismo, con sus piernas abiertas y su sugerente atuendo muy lejos de lo que una niña bien londinense se pondría le daría un ataque. Se revolvió el pelo un tanto acalorada y al girar su cara se encontró con otro camarero sexy el cual le sonreía, sus oídos estaban tapados y el hombre tuvo que acercársele y decirle en su oído derecho que la bebida venía de su amiga Alice, para que se animara un poco. Ella asintió levantando su dedo pulgar y acepto la copa, era de un color totalmente cristalino, de un solo trago se lo llevó a sus labios y acto seguido comenzó a toser sintiendo su garganta arder, sus ojos se pusieron vidriosos, estaba muy cargado, pasados algunos minutos Bella sonrió completamente ebria.

Cuando Alice salió pudo ver a Bella bailando muy sugerente en la pista, varios hombres la miraban mientras ella jugueteaba con su crop top intentando subirlo para arriba, su amiga corrió hacia ella horrorizada apartándola de la pista de baile.

—Bella, ¿qué haces? —Alice tomó su cara y la observó unos segundos, su mirada estaba perdida y reía todo el tiempo—. ¡Bella joder que te pasa!

—Y-yo no...Hm. —Bella cerró sus ojos intentando pensar lo que estaba tratando de decir y entre risas le susurro—. Quiero, quierooooo más de esooo que me comprast-te...

— ¿Qué? —Abrió grande sus ojos cogiendo con ambas caras la cara de su amiga—. Bella, yo no te compré nada, ¿quién te lo dio? ¡Bella mírame!

—Yo...n-no me siento...bien... —Bella se recargó en la pared, su cabeza daba vueltas y no podía distinguir ya a su amiga.

—Mierda Bella. —Alice cogió a uno de los camareros exigiendo saber quién le había traído la copa a su amiga, rápidamente le trajeron agua pero Bella era incapaz de tragar y se había manchado toda su ropa.

El camarero que le había traído la copa le dijo que una tal Alice le había dado una copa que supuestamente le acaban de servir pidiéndole el favor de llevarlo a la mesa de su amiga, para que se animara. Alice comenzó a hiperventilar, de las dos, era la que mejor iba y rápidamente tomo su teléfono pensando en llamar 911 podrían haber drogado a Bella y de ser así llamarían a Charlie seguramente, al familiar más cercano...No, desde luego Charlie las iba a matar a ambas. Sin pensarlo mucho marcó el número de su salvador, rogando porque atendiera.

— ¿Alice?

—J-Jasper... —Alice estaba al borde de las lágrimas mirando como su amiga estaba completamente ida y no parecía reaccionar a nada—. Necesito que vengas a por nosotras, Bella...No está bien, le han dado una copa que no sé qué contenía.

— ¿Qué? Respira, a ver ¿en dónde estáis?

—A dos calles del Parque Madison Square, en la 25 con la Avenida Lexington, estamos en un bar mexicano... Por favor, ven rápido.

Jasper agradeció seguir aún en Manhattan, rápidamente se excusó de su cena con una adinerada mujer casada que postulaba al título de su nueva amante y tomó rumbo a donde Alice le había indicado, contactó con su padre que sabía estaba de guardia en el hospital indicándole que llevaría a Bella en estado desconocido posiblemente drogada, su padre le dijo que tendría todo listo para la llegada de la joven. Tomó una larga respiración y marcó por el manos libres el número de su hermano, rogando por qué no armara un escándalo.

¿Edward? Creo que deberías venir ahora mismo a Broodway.

¿Jasper? ¿Qué está pasando? —La voz de su hermano sonaba cansada y sin ánimos para juegos de adivinanzas, pudo escucharlo maldecir a algún conductor.

— ¿Estás aún en Times Square?

—Sí, maldita sea que pasa.

—Bella está borracha junto con Alice en un bar mexicano a pocas calles del teatro, en la 25 con la Avenida Lexington .Creo que le pusieron algo en la copa a Bella...

Al otro lado de la línea solo se pudo oír el rugido de un motor acelerando. Genial, el bar tendría suerte si conservaba los cimientos, aceleró intentando llegar antes que su hermano pero el tráfico no estaba de su lado, cuando intentaba buscar el local pudo ver el flamante coche de su hermano estacionado en la esquina, con una de las puertas traseras abiertas y a su hermano pequeño con medio cuerpo dentro. Aparcó detrás de él dejando el intermitente puesto y buscó con su mirada a Alice, esta salía completamente pálida del bar, rápidamente se acercó para comprobar como estaba. Ambos siguieron a Edward, el cual ya había cargado en su coche a Bella y conducía rápidamente hacia el hospital, tendría que pagar muchas multas de tráfico, prácticamente estaba saltándose todos los semáforos en rojo, Alice iba a su lado callada y con la mirada vidriosa. La noche había terminado de una manera demasiado triste, al llegar Carlisle se hizo cargo de su amiga el resto de la noche y luego de unas pruebas de sangre les informó que Bella tenía altos niveles de alcohol en su cuerpo llegando a uno con cinco gramos por litro, tal vez producidos por beber algo superior a los setenta grados pero estaba fuera de peligro, aun así estaría toda la noche en el hospital hasta mañana por la mañana que se despertara. Tendría una gran resaca y posiblemente tuviera que estar uno o dos días en cama.

Edward mandó a Jasper a acompañar a Alice a casa no sin antes escuchar como cancelaba su cita con James después de algunas explicaciones, Jasper se había marchado con una gran sonrisa es su rostro. El resto de la madrugada se había pasado observando a Bella, podría haber sido algo mucho peor, podrían haberla drogado. Seguía sin comprender como había sido capaz de ingerir tantísimo alcohol y sin dudarlo partió por la mañana en busca de explicaciones. Para cuando Bella se despertó a la una de la tarde del día siguiente, Edward la miraba serio y con los brazos cruzados. Ella tragó duro, estaba en graves problemas.

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Bella POV

Decir que Edward me había gritado, sería decir poco. Luego de media hora de reprocharme lo increíblemente inmadura que había sido y como me había expuesto ante gran cantidad de personas con intenciones obscenas me prohibió salir sin su tutela. Como si tuviera jodidos quince años. Aún estaba un poco mareada y mi estómago ardía al igual que mi garganta, mi mente estaba en blanco después de que Jacob se fuera y posiblemente hubiera bailado en poses un poco Nicki Minaj pero tampoco podía haber sido tan malo. Alice vino a visitarme mientras le aplicaba a Edward la ley de hielo, se notaba que no había dormido bien y me miraba igual de enfadada que él, hoy era el día de regañar a Bella.

— ¿Cómo te sientes? —Alice se sentó en la silla al lado de mi cama una vez Edward se marchó en busca de mis papeles para darme el alta.

—Bien, aun no recuerdo demasiado...

—Realmente me preocupaste maldita zorra —suspiró llevando una mano a su pecho teatralmente—. Pensé que estabas drogada, no entiendo quién te mandó ese trago en mi nombre.

— ¿Recibí un trago en tu nombre? —Alcé mi ceja confusa sin terminar de creerle.

—Sí, hiciste cosas raras y estabas al borde del coma etílico. Me asusté y llamé a Jasper pero Edward apareció y —hizo una pausa pensativa, parecía debatirse entre contármelo o no—. Él te sacó del bar en brazos, da gracias que nadie te reconoció Bella, le decías cosas horribles mientras te sacaba del local. Vomitaste de camino al hospital y cuando llegamos Edward tenía rasguñaduras tuyas en los brazos.

Me quedé helada, sabía que estaba enfadada con él pero no recordaba haber hecho todas esas cosas, un sentimiento de culpa se instaló en mi pecho, la había cagado.

—Parece que Edward fue esta mañana pidiendo las copias de vigilancia, ya consiguieron saber qué es lo que bebiste —mojó sus labios rápidamente mientras abría grande sus ojos—. Y creo que ha hecho que despidieran al encargado o algo así. También lleva su ropa de ayer, ha estado aquí toda la noche después de lo mal que te comportaste.

—Yo, no sé qué me pasó Alice, sabes que yo nunca soy así —cubrí mi cara con mis manos mientras ahogaba un gemido de frustración.

—Tranquila, creo que él solo estaba muy atemorizado, parecías muerta Bella cuando te pusieron en esa camilla, no respondías a nada... —Alice me acarició mi cabello mientras sonreía un poco triste—. Nos asustaste mucho pero realmente no fue tu culpa, no estabas tan borracha cuando te dejé. No te tendría que haber dejado pero me encontré con Jacob, me dijo que se iba a casa si queríamos ir con él y yo le dije que no...Fui una estúpida.

—Oye Alice, esto no fue tu culpa, más bien yo lo siento por haber estropeado tu cita con James, sé lo ilusionada que estabas —un nudo se formó en mi garganta incapaz de ocultar por más tiempo mi tristeza, pequeñas lágrimas se amontonaron en mis ojos.

—No te preocupes, tú eres más importante además él lo supo entender muy bien y si no lo entendió no me importa, eres como mi hermana, no iba a dejarte aquí sola.

Ambas nos abrazamos mientras yo lloraba en su hombro ligeramente, estaba confusa, debía hablar con Edward. Alice se marchó con la promesa de pasar el domingo por casa para acompañarme un rato y comer juntas, también supe que Rosalie se retrasaría unos días más y volvería el siguiente viernes, eso me puso un poco deprimida, necesitaba de sus consejos. Una vez que ella se fue Edward apareció con mis papeles y los firmé mientras él me dejaba un bolso sobre la cama y mirándome una sola vez se marchó fuera de la habitación, suspiré tragando duro mirando en el interior. Había comprado un pijama de franela en un lila claro, una sudadera que identifiqué como suya, ropa interior y unas botas con peluche dentro. Me lo puse resignada pensando en donde habría quedado la ropa que Alice me había prestado, una vez lista tomé el bolso y salí de la habitación con los papeles en la mano, él por supuesto ya me esperaba fuera con una botella de Gatorade que me la dio mientras caminábamos por los pasillos. Abrí y cerré mi boca varias veces buscando las palabras adecuadas pero su semblante se mantenía mirando al frente y serio, al subir al elevador tomó mi mano sujetándola firmemente mientras bajábamos hasta el sótano, varios paparazzis nos esperaban y él me colocó la capucha tapando mi vista para que los flashes no me cegaran; nos hacían preguntas de todo tipo, incluso me preguntaron si estaba embarazada, atónita me dejé guiar hasta el coche y no fui capaz de darme cuenta hasta varios minutos después que Edward entró a lo que parecía un McAuto, nunca había estado en uno, generalmente Mike nunca iba a un McDonald's en Londres ni por asomo. Pidió varias cosas, lo miré sorprendida de que tuviera tanto hambre, me pasó la comida y seguimos conduciendo pero sin embargo no íbamos hacía mi casa, pude reconocer la Quinta Avenida a lo lejos y miré a Edward con un interrogante pintado en mi rostro, él sin embargo no soltó palabra. Estacionamos entre la Quinta Avenida y la Avenida Madison, mientras sentía mis piernas temblar, reconocía muy bien su edificio con un toldo blanco impoluto y letras plateadas, el mismo botones con pinta de ruso jodido y las mismas personas que me habían atendido anteriormente nos dieron la bienvenida mientras él solo se limitaba a asentir guiándome al interior del edificio, mantenía su rostro impasible mientras sentía apretar su agarre en mi cintura. Quizás estaba un poco enfadado, quizás un poco mucho.

—Come.

Diez minutos más tarde estaba sentada sobre un carísimo sofá de terciopelo mirando por el ventanal hacia el Central Park, impresionada por las vistas, esto no se parecía en nada a mi departamento. Polla bonita estaba sentando en frente de mí mientras desenvolvía más bolsas de comida chatarra pero con un olor tentador.

—No tengo hambre —me sentí orgullosa de mi determinación y baile interiormente.

—Me da igual si lo tienes o no, come. La comida te hará sentir mejor, llevas más de seis horas con un suero pegado a tu muñeca.

Suspiré, él tenía razón. Fingí no tener demasiado interés en la comida mientras tomaba entre mis manos una hamburguesa triple, fallé estrepitosamente al emitir un mini orgasmo ante su sabor. Él deslizó por la mesa un vaso grande y frío de Coca Cola mientras me miraba sonriendo de medio lado, se acomodó en el sofá mirando hacia Central Park. Era cómodo poder comer en frente de un hombre que no vigilaba cuantas calorías comías, en total ingerí dos menús completos y dos postres, una vez me sentí satisfecha suspiré mirándole, estaba cansada de no hablarle.

—Lo siento —mi cerebro intentaba buscar una excusa lo suficientemente buena pero ciertamente no la había—. Yo, hm, bueno realmente quería emborracharme pero no de esta manera, siento haberte dicho las cosas que posiblemente dije, haberte arañado...

—Tenías miedo, no parabas de decirme lo gilipollas que habías sido al confiar en mí —su voz sonó suave pero aún seguía con su vista pérdida en Central Park—. En parte tengo la culpa, debería haberte dicho que iría a cenar con ella, quién era, mucho antes.

—No, bueno...Si, si tendrías que habérmelo dicho —me mordí la lengua, no tendría que haber murmurado eso.

—Pero tú también fallaste en no decirme donde irías, te llamé miles de veces.

—Eso no puede ser, estuve pegada al teléfono... —No me hacía mucha gracia confesárselo pero ya que íbamos a ser sinceros, debía contarle todo.

—Al de tu departamento, tu teléfono me mandaba al buzón de voz, Tanya no pagó el importe telefónico de la empresa aún, por eso llamé a tu casa. —Él me miró fijamente mientras hacía una mueca—. Tampoco tenías encendido el GPS, no podía buscarte.

—Estuve toda la tarde con Alice de compras, no pasé por casa... —Las cosas empezaban a cobrar más sentido, bajé mi mirada mordiendo mi labio nerviosa.

—Kate es una amiga Bella, una buena amiga y además oficialmente lesbiana.

Alcé mi vista sorprendida sin dejar de parpadear.

Golpe bajo.

—No quise comentarte nada, no lo sé, quizás para evitar una escena de celos, Victoria siempre me hacía esto y yo... —Pareció darse cuenta de que la había nombrado y calló abruptamente.

—Está bien, bueno yo no hubiera puesto pegas, al fin y al cabo juegan en el mismo equipo, ¿no? —Sonreí tímidamente acomodándome mejor en el sofá.

—Exacto, es como el hermano pequeño que nunca tuve... —Él se levantó sonriendo ampliamente sentándose desenfadado a mi lado mirándome.

—Lo siento, tuve miedo, realmente no sé si podría superar otra vez pasar por lo mismo, tendría que haberte dejado explicarte...

—Tranquila —uno de sus dedos viajó hasta mis labios sellándolos y se acercó hasta mí serio—. Nunca más lo vuelvas a hacer, júramelo Bella. Podrías haber entrado en un coma, ¿entiendes eso nena?

Asentí hipnotizada rindiéndome ante sus ojos verdes y penetrantes, um...penetración. Él acortó las distancias dándome un dulce beso sonriendo, ambos estábamos mucho más relajados.

—Recuérdame —beso— que te compre —beso— ese conjunto —beso— tan sexy —beso— que llevabas ayer...

Comencé a reír avergonzada mientras me colocaba a horcajadas sobre él y cogía su cara entre mis manos repartiendo besos suaves sobre su cara, ambos unimos nuestra frente suspirando aliviados. Sus manos no tardaron en colarse dentro de mi ropa mientras reíamos de manera pícara, dos horas más tarde dormíamos abrazados entre sábanas desechas, ambos sabíamos que no había sido solo sexo lo que habíamos compartido. Edward estaba comenzando a gustarme a otro nivel y mi corazón parecía preparado para dar el siguiente paso.

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Ese día y el siguiente me quedé en su casa, con la excusa según él, de mantenerme vigilada por si debíamos volver al hospital. Edward me compró el dichoso conjuntito el sábado y ambos pasamos parte del domingo en la playa a las afuera de Nueva York estrenándolo. Entre castillos de arena y flashes, los paparazzis no paraban de pedirnos fotos y al otro día me concedieron mi foto favorita, en donde Edward me cargaba hasta la orilla del mar en brazos, ambos descalzos y riendo. Los medios ya daban por confirmada nuestra relación y se especulaban incluso un posible embarazo, lo cual sonaba tremendamente surrealista pero mi mujer madura interior sintió mariposas en el estómago ante ese posible hecho. El martes Alice me llamó diciéndome que acompañaría a James en un viaje de trabajo, que llegaría el viernes por la mañana para comprar nuestros disfraces de Halloween, casi lo había olvidado por completo, ese mismo día llegaría Rosalie. Mi madre llamó el miércoles, llorando y entre gritos histéricos me pidió explicaciones, al parecer en Londres no había tardado en llegar la noticia, discutimos y la Tercera Guerra Mundial se formó en mi salón durante esa tarde, en donde contesté llamados de mi padre, de familiares cercanos e incluso de la mismísima Ángela pidiéndome dejar ya esa vida loca que llevaba en Nueva York que todos me habían perdonado por lo de la boda. Me habían PERDONADO, entre gritos conseguí colgarle y desconecté la línea. Ese día lloré mucho, quizás como nunca había llorado, Edward se mantuvo a mi lado, apaciguando mis lágrimas, esa noche no hubo sexo, dormimos juntos abrazados por primera vez toda la noche.

Pero el jueves, Edward me despertó completamente pálido, todo pasó demasiado lento como una película de terror en blanco y negro. Me vestí rápidamente y nos pusimos en marcha, aún era de noche y hacía frío, sentía a Edward hablarme mientras recorríamos las calles vacías pero no podía oírlo, estaba en shock. Entramos en la sala de urgencias y pude ver a un Jasper con los ojos vidriosos y con su cara deformada en una mueca de dolor, sus puños estaban hinchados y algo enrojecidos. La madre de Alice estaba de viaje y mi padre también, la única familia que tenía ahora mismo era yo, Carlisle me dejó pasar intentando consolarme diciendo que presentaba contusiones leves pero que estaba sedada debido a que había llegado a la sala de urgencias casi ahogada por culpa de hiperventilar sin parar. Alice yacía en la cama completamente pálida con pequeños cardenales en sus brazos y en la mandíbula, también parecía tenerlos por el resto del cuerpo, estallé en lágrimas pensando como James podía haberle hecho algo así. Entre rabia y dolor salí encontrándome con Edward intentando calmar a su hermano en la sala de espera privada, Jasper no dejaba de pegar puñetazos a la pared, retrocedí hasta esconderme de nuevo en la habitación al lado de la puerta, escuchando sorprendida ante la actitud del sosegado Jasper Cullen.

—Lo quiero muerto, lo quiero muerto Edward.

—Jasper...

—Llama a Grizzly, dile que pagaré quinientos mil dólares si lo mata hoy mismo.

—No sabes lo que estás diciendo Jasper... —Edward se interpuso entre la pared y su hermano, pude ver como caían pequeñas gotas de sangre de las manos de Jasper.

—Lo quiero ver muerto, quiero que pague su dolor, quiero que sienta el mismo dolor que le provocó a ella ¡Maldita sea hazlo Edward!

—No, primero hablaremos, contrataremos unos buenos abogados, le denunciaremos Jasper.

—No, quiero que sufra. Diablos, ¿y si le hubiera pasado a tu novia eh? ¿Y si James iba a por ella?

Hubo un momento de silencio y negué varias veces sin comprender lo que estaba escuchando.

—Esto no lo vamos a solucionar así, vamos a hablarlo, no puedes ir por ahí matando a la gente Jasper.

—Se lo merece, maldito hijo de puta.

Escuché de nuevo más golpes y me asomé para ver a Edward forcejear con su hermano.

—Basta, lárgate, no creo que quieras que ella despierte y te encuentre así, ve a que te curen.

—Tú no lo entiendes...

—Ahora, ella va a despertar dentro de poco y necesita ver caras amigas que la puedan contener. He llamado a Rosalie, está tomando un vuelo hacia aquí, ha pasado por una situación traumática, no querrás que te vea así, créeme.

Pensativa, volví hacia la habitación de Alice, sentía miedo pero la rabia parecía ganarle a lo lógica e interiormente desee que Jasper lo mandara matar.

Las siguientes horas fueron duras, Alice se había despertado y se había desmayado de la conmoción y luego había vuelto a despertar chillando asustada, entre tres enfermeras lograron contenerla. Había llorado alrededor de hora y media, se negó a comer y apenas podía entrelazar dos frases, nunca había visto a Alice así. Sin embargo me quedé a su lado tomando su mano durante toda la mañana, conseguí que volviera a dormirse por su propia voluntad cuando sentí gritos provenientes de la sala fuera de la habitación privada que le habían dado a Alice, esa voz se me hacía demasiado conocida. Aun podía ver los manchones de sangre en la pared en donde Jasper había descargado su ira, mi rubia amiga gritaba a Jasper exigiendo saber la dirección de James. Estaba vestida con ropa de calle y sin una gota de maquillaje, noté sus ojos rojos e hinchados cuando volteó a verme por una fracción de segundo antes de seguirle gritando a Jasper, Emmett y Edward entraron observando la escena igual de sorprendidos que yo. Emmett intentó contenerla pero ella comenzó a pegarle en el pecho, sus puños diminutos impactando en el torso musculoso del hermano mediano de los Cullen no parecía infligir ningún tipo de dolor y Emmett se quedó quieto aguantando los golpes y la palabrería que no llegué a comprender en un perfecto francés que Rosalie le gritaba una y otra vez entre lágrimas. Decidí actuar de una vez y separé a Rosalie de Emmett conduciéndola hacia la habitación de Alice para intentar calmarla. Fue peor. Se largó a llorar al verla y tuve que encerrarla en el baño para que no despertara a Alice, media hora más tarde sentadas en el frío suelo Rosalie me contó lo que había pasado en París.

Se había acostado con Emmett, luego de un desfile. Había sido grandioso y Rosalie se sintió muy cómoda al día siguiente mientras desayunaban entre besos prometiéndose reunirse lo antes posible nuevamente, sin embargo cuando Emmett volvió a Nueva York se enteró de que había viajado con otra modelo y al parecer habían ido a cenar luego del vuelo y no conforme habían salido de fiesta juntos en donde se los vio muy acaramelados. Como mujer me sentí ultrajada al igual que mi amiga pero como amiga de ambos intenté calmarla explicándole que Emmett no era así, sin embargo Rosalie no escuchó a razones y terminó llorando nuevamente entre mis brazos por toda la situación en general.

Esa noche nos quedamos junto a Alice, Rose había conseguido que comiera algo y al día siguiente mientras Charlie y la madre de Alice iban a visitarla luego de haber viajado abruptamente para verla, aprovechamos para ducharnos y cambiarnos. A la vuelta mientras la madre de Alice se despedía de ella debido a que tenía que volver a viajar Charlie y Edward charlaban animadamente en la sala de espera, sentí estúpidas mariposas en mis estómago ante la escena tan natural que veían mis ojos. Charlie apenas había cruzado dos palabras con Mike en todo lo que llevábamos juntos, luego de una promesa de salir a pescar junto a Edward, Charlie me dijo que llevara a Alice al departamento en el Soho y nos quedáramos el tiempo que hiciera falta. El viernes a la tarde decidimos que celebraríamos Halloween para animar a Alice y los chicos fueron los encargados de ir a comprar los adornos mientras nosotras buscábamos los disfraces, el sábado por la noche nos presentamos vestidos de vampiros y Alice lloró entre risas al vernos nuestras pintas. Pusimos algo de música en bajo y trajimos camuflado en bolsos algo de comida y refrescos, maquillamos a Alice y nos dedicamos a celebrarlo entre historias de terror y anécdotas de la infancia. Nunca tuve un Halloween mejor que ese.

Para el miércoles de la semana siguiente Alice estaba instalándose en casa de Charlie luego de que le dieran el alta esa misma tarde, Rosalie también había decidido quedarse en casa y las tres llegamos a la conclusión el sábado que deberíamos vivir juntas de por vida hasta hacernos viejitas. Jasper se dejó ver a lo largo del fin de semana trayéndole pequeños regalos a Alice y ambos se podían enfrascar horas hablando de arte o literatura, Rose seguía sin querer hablar con Emmett y me encontraba en la difícil tarea de hacer de paloma mensajera entre ambos. Emmett juraba que aquella chica era amiga, amiga de la infancia y que había viajado con ella para pedirle consejo sobre cómo empezar una relación con Rose, obviamente a mi rubia amiga le omití ese pequeño detalle. En cuanto a Edward y a mí, vivíamos nuestro amorío por las calles de Manhattan sin escondernos y el lunes durante una cena en casa de Charlie, delante de todos nuestros amigos, me pidió salir oficialmente. Alice gritó tan fuerte que la vecina de abajo vino a ver si estábamos bien. Obviamente le dije que sí, interiormente realicé un millón de veces el baile de la victoria, extrañas mariposas escaparon de mi boca entrando en Edward y ambos tuvimos el mejor sexo de mi vida esa noche. Sin embargo no todo era de color de rosa, podía seguir oyendo en las madrugadas llorar a Alice y solía dormir o con Rose o conmigo muchas noches, no quiso salir y tampoco ir a trabajar, tenía ahorros y su madre le había pasado una gran suma de dinero esperando que eso tapara su ausencia, estaba tranquila respecto a eso.

—Vestiros, vamos a salir a alquilar trajes —Alice apareció en la cocina sonriendo ampliamente, dos semanas más tarde había hecho algunos progresos y ayer había salido a comer con Jasper al restaurante debajo de casa—. Iremos a Staten Island el sábado.

— ¿Qué? —Rosalie la miró con una ceja alzada sin entender—. El viernes tengo un desfile pequeño duende, no podré ir.

—Irás. Bella tú también —Alice sonrió de manera inocente mientras aleteaba sus pestañas sin parar—. Lo haréis por mí, ¿a qué shi?

—Espera, ¿por qué debemos ir a Staten Island? —Hice una mueca ante el tono meloso e infantil de Alice.

—Muy buen punto —tomó entre sus manos su Tablet y nos mostró lo que parecían varias fotos de gente disfrazada como en la Edad Media—. Iremos a la fiesta de la manzana, hay música medieval, un mercadillo enorme y la gente se dedica a probar las manzanas en todas sus variedades.

—Básicamente quieres que vayamos a una americanada más. —Rosalie negó varias veces.

—Oh venga, será mi primera salida luego de... —Alice hizo una mueca dándonos a entender su punto—. Y además ya les dije a los chicos que iréis.

— ¿Chicos? —Rosalie y yo formulamos la misma pregunta, sorprendidas.

—Estarán Jacob, Renesmee y el pequeño Yaakov. Emmett, Edward, Jasper... —Alice sonrió feliz y no pude resistirme ante ese arcoíris que expulsaba de sus ojos.

—Está bien...

—Te rindes muy fácil Bella... —Rose se dio media vuelta volviendo a su ordenador pero pude ver una pequeña sonrisa adornando sus labios.

El sábado llegó mucho más rápido de lo que pretendíamos, me encontré en el baño de Charlie vistiéndome de campesina junto con Rosalie que intentaba contener sus senos dentro de aquel falso corsé. Alice se movía por toda la habitación parloteando sin parar de lo tarde que íbamos a llegar mientras yo terminaba de hacerme unas suaves ondas, de repente mi teléfono se iluminó y un mensaje de Edward sobre que estaba llegando me hizo sonreír. Entre risas al vernos disfrazadas bajamos a la planta baja cuando el teléfono de la casa comenzó a sonar.

—De seguro es Charlie... Hola papi —mi voz sonó cantarina y estaba seguro de que iba a tener que aguantar a mi padre riéndose de mi durante un mes.

— ¿Isabella?

Sentí mi sonrisa desvanecerse lentamente y miré mi reflejo en la ventana, el color se había ido de mi cara. Ese era Mike, mi ex, llamándome luego de dos meses sin preocuparse en saber mi paradero. El mismo que se había acostado con su amante en el coche, el mismo por el cual mí mejor amiga mintió...

—Mike...Vaya que sorpresa... —Pude sentir a las chicas rodearme al escuchar su nombre.

—Lo sé, yo... ¿Cómo estás Isabella? Realmente necesitaba hablar contigo — ¿su voz siempre había sido tan chillona? —. Creo que debemos aclarar algunas cosas.

—Verás, yo creo que no hay nada que aclarar Mike —me sentí triunfal al conseguir que mi voz no temblase pero sentía ligeras náuseas invadirme por momentos.

—Fui un estúpido Isabella...

En eso estábamos de acuerdo.

—Intuyo que no me has llamado para decirme solamente lo obvio Mike.

Rosalie aplaudió en silencio guiñándome un ojo mientras Alice suspiraba de puro nerviosismo, no sabía cuánto tiempo podría seguir resistiendo esta fachada de indiferencia sin conseguir terminar gritándole como una loca.

—Tu madre está preocupada de las influencias que puedas estar recibiendo allí Isabella...Me gustaría que volvieras aquí, con nosotros, a tú sitio.

— ¿Y tu novia Mike? ¿Qué dirá ella? —Rodé los ojos cansada mirando el reloj de la cocina, los chicos debían estar por llegar.

—Hemos roto Isabella, me di cuenta de lo mucho que te...

—No lo digas —me eché para atrás involuntariamente mientras sentía a mis amigas acariciar mi espalda dándome ánimos, tomé una larga respiración cerrando mis ojos.

—Pero...yo te amo Bella.

Sonaba falso y me di cuenta que no sentí nada cuando me lo dijo, no había mariposas. Abrí mis ojos y enfoqué mi vista sobre las calles del Soho, perdiéndome en ellas.

—Yo no —me quedé un momento pensativa—. E-estoy...estoy enamorada de alguien más...

De repente, allí estaba él, en la calle de en frente de mi edificio, apoyado sobre la puerta de su coche, mirando directamente a mi ventana, sonriendo sólo para mí; pequeños rayos de sol se filtraban en su pelo bailando con el viento frío, era realmente él. Había llegado antes de lo previsto...

Se sentía bien, se sentía correcto.

Sonreí desviando mi mirada hacia otra lado sonrojada, estaba preparada.

—Debo colgar, nos vemos.

Y así, di por finalizada mi tortuosa relación con Mike, mi prometido que me había engañado en la boda de mi mejor amiga, por el cual había viajado a Nueva York y había abandonado todo lo que conocía. Ahora Edward era mi futuro aunque él aun no lo supiera.

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James despertó de repente cuando el agua helada impactó en su cara. Comenzó a maldecir en voz baja mientras intentaba recordar que había ocurrido, había estado jugueteando con una prostituta de lujo y ahora estaba atado a una silla en lo que parecía un sótano oscuro que olía a sangre seca mezclado con orina, maldijo por lo bajo. Le costó enfocar su vista en la oscuridad pero pudo notar dos grandes sombras en una esquina del diminuto cuarto, de repente alguien encendió la luz y le dejó ver a su perro, un precioso labrador muerto a sus pies. Gritó de rabia intentando ver quién se atrevía a hacerle eso a su mascota, ante él apareció un hombre jodidamente grande, su piel tostada y su pelo despeinado le hizo helar la sangre, mientras subía pudo ver las cicatrices subir por su torso desnudo hasta su cara. Sabía quién era y en ese momento supo que nunca saldría de ese cuarto.

—Hasta que te despiertas maldito hijo de puta. —Sonrió de medio lado el hombre mientras se agachaba tocando la cabeza del perro inerte—. Estuvimos por tu casa, tienes una madre encantadora.

James lo miró sorprendido de que supieran su dirección real e intentó levantarse de la silla furioso.

—Yo que tú no lo haría... —Grizzly se dejó caer cansado en un sofá polvoriento—. Verás tengo interés en saber por qué alguien me ha ofrecido medio millón por matarte.

Su voz era tan fría y en sus ojos no había falsedad, realmente iba a matarlo. James cerró los ojos maldiciéndolo, tendría que haber matado a esa pequeña zorra.

—Vamos a jugar a un juego, tú me dirás para quién trabajas... —Grizzly comenzó a desabrocharse su cinturón y a James se le erizó la piel, ese tío estaba pirado—. Si no eres sincero, te ahogaré y luego te mataré.

Se levantó caminando lentamente hacia un James el cual había comenzado a llorar, odiaba a esa maldita zorra, iba a matarla si salía de esta.

—Empecemos... —Grizzly ajustó su cinturón en su cuello y tiró del mismo ahogándolo ligeramente—. Dime un nombre.

— ¡No!

—Respuesta incorrecta —tiró nuevamente esta vez más fuerte mientras veía al hombre comenzar a toser fuertemente—. Segunda oportunidad.

—Vete al infierno maldito hijo de puta —James gritó con todas sus fuerzas poniéndose rojo mientras sentía el agarre sobre su cuello cada vez más fuerte.

—Respuesta incorrecta.

Grizzly sonrió de manera perversa mientras les hacía un gesto a dos hombres que aún se hallaban en las penumbras esperando pacientemente en silencio.

—Quizás un rato con ellos te refresque la memoria, volveré dentro de un momento... —Observó a los hombres desprender sus pantalones y rápidamente salió de la habitación caminando por el largo pasillo con los gritos de James resonando mientras subía las escaleras, amaba los gritos de terror.


Y esto llega a su fin, no queda mucho más de esta segunda temporada SNIF SNIF

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Yoliki: Gracias por comentar nena! Besitoooos

Tata XOXO: Demasiadas preguntas jajajaja Espero que este capi te haya resuelto todas esas dudas!

Ale74: Que sádico todo!JAJAJAJA pronto sabremos como termina Bella en esta historia...

ELIZABETH: Siempre adoro tus comentarios jajaja muchas gracias por estar siempre ahí y gracias por pasarte por mi nueva historia!^^

jolie love: OHHHHHHHHHHHHHHHHHH, gracias por comentar después de leerte la historia entera, aprecio el hecho de que sigas el hilo de la historia a pesar de tener un final un poco trágico, pero habrá una continuación tranquila :)

camilaflordeloto: Me alegro que te gustaraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, estaremos viendonos entonces en la continuación MUAJAJAJAA

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AVISO: SE CONFIRMA LA TERCERA TEMPORADA DE JODIDAMENTE JODIDO, LA ÚLTIMA PARTE Y DESENLACE FINAL PRÓXIMAMENTE.

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Tu y yo nos estamos viendo próximamente! ^^

Twitter: evelinaaa20