Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.

*Capitulo 20: Sintiendo celos?

La luz del sol atravesaba dócilmente las cortinas de tul en la habitación e iluminando todo el lugar, a la vez dejando tras de si, una cálida sensación en el ambiente.

Los rayos acariciaban traviesamente a un rostro que finalmente había encontrado un poco de paz al despuntar el amanecer, pero con su brillo despertaron poco a poco las esmeraldas con las que jugaba.

Candy abría lentamente los ojos tratando de recordar dónde estaba y qué es lo que había pasado...la luz del sol la cegaba un poco y su reacción fue apartarse de ahí buscando la sombras para poder ajustar su mirada al lugar.

Con sorpresa notó que aún seguía vestida con su atuendo de gala, sólo un cubre-camas la cobijaba ...ella no lo recordaba. Se talló los ojos para acostumbrarse a la luminosidad del lugar y cuando finalmente pudo enfocar bien, descubrió para su desconcierto, que el reloj marcaba más de medio día...en realidad eran las dos de la tarde!

De un salto se incorporó para poder cambiarse de ropa, sabía que la Tia Abuela la retaría si se enteraba que ella se había quedado en cama hasta esas horas. Se dirigió rápidamente al baño para poder sumergirse en la bañera. Con alegría notó que Dorothy ya la había preparado.

Al entrar pudo notar en el espejo las enormes ojeras que tenía...ahora empezaba a recordar; había estado llorando amargamente toda la noche y ahora sus ojos que estaban muy hinchados, eran los que pagaban las consecuencias.

Rápidamente se lavó la cara y se desvistió para sumergirse en el agua... aunque estaba un tanto fría por el tiempo en que tardó en usarse, la frescura del agua fue bienvenida y le sirvió para despejar los pensamientos de tristeza que llevaba consigo.

En eso oyó que alguien entraba en la habitación, seguramente era Dorothy
-Estoy en el baño!- dijo alzando la voz

La puerta se abrió y la mucama entró llevando en la mano su ropa para que se cambiara
-Buen día Candy, ¿Cómo te sientes?- la miraba preocupada
-Buen día Dorothy...ahora que estoy tomando un baño, mucho mejor- y dejo ver una sonrisa
-Nos preocupaste mucho a todos...la Tia Elroy y los otros se la ha pasado preguntando por ti toda la mañana-
-¿En serio?...lo siento- dijo bajando la mirada -no era mi intención que se preocuparan por mi...-
-El agua debe estar fría, no debiste meterte así, sal pronto antes de que enfermes de verdad y cámbiate...también te traje algo de comer, te espero afuera- y cerrando la puerta la dejó sola con sus pensamientos

Mientras miraba el agua, Candy recordó gradualmente todo lo que había acontecido la noche anterior. Hubieron muchas emociones pero ninguna le afecto tanto y fue tan profunda como la conversación con Annie. Pensó que desde ese momento tendría que alejarse un poco de ella, no era conveniente seguir con encuentros como este y lo mejor sería el evitarlos. Si, lo más sensato sería apartarse.

Pero por el momento, había algo más importante que hacer...tener en claro lo que pasó Archie. No quería que el sentimiento que ambos se tenían, cambiara por un malentendido. Se prometió darse tiempo para pensar en la decisión que tomaría...nunca había considerado a su galante primo como el joven por quien su corazón se inclinaría.

Pero pensándolo bien, nunca había meditado el concebir en amar a alguien más que no fuera su adorado Anthony. Desde que lo conoció, asumió que el cuento de Hadas lo viviría con él...sin embargo, ahora que no estaba, tendría que empezar a considerar a otros chicos y hasta entonces sólo Archie había dado muestras de afecto indicando que estaba interesado en ella.

Aún cuando todavía habían rastros de dolor en su corazón por la pérdida de Anthony, ya era tiempo de superar esas heridas...recordó que esa madrugada se había decido y prometido el cerrar ese capitulo...era ya el momento de seguir adelante y buscar su felicidad. Se dio cuenta de que no sería fácil, pero descubriría poco a poco lo que su interior le dictaminara para poder encontrar nuevamente el amor en alguien más.

Se sumergió en lo frío del agua para poder despejar sus pensamientos...estos se disiparon como si se hubieran disuelto por completo y emergió tomando una bocanada de aire que la revitalizó por completo. Se sintió mucho mejor!

Salió prontamente de la tina y de inmediato se vistió. Al salir su amiga la estaba esperando con una sorpresa...la Tia Abuela había venido a corroborar si la joven se encontraba bien.

La anciana la miraba seria y ella sólo acertó a saludarla
-Buenos días Tia-
-Veo que ya estas mejor, y no son días, son tardes-
-Si...me siento mejor, gracias-
-Anoche debiste haberme dicho que no te sentías bien... nos preocupaste a todos-
-Lo siento- respondió bajando la cabeza -... no fue mi intención-
-Me alegro que Stear te haya acompañado, por lo menos alguien cuido de ti mientras no te sentías bien-

Al escuchar el nombre de su primo, levantó la mirada
-¿Stear?- se le había olvidado por completo que fue él quien la acompañó a su habitación
-¿Acaso no lo recuerdas?- la miró con sorpresa
-Bueno, si...Stear me trajo aquí y...- la chica empezó a recordar todo...de cómo el joven la había ayudado al llevarla a su habitación para que nadie viera cuando estuvo a punto de llorar en plena fiesta
-Le pregunté si se necesitaba llamar al doctor pero me dijo que insististe en no hacerlo, pero por las dudas ya está aquí y va a revisar que estés bien, te noto pálida y no tienes buen semblante- agregó firmemente
-Yo...me siento mejor...no creo que sea para tanto-
-No me contradigas, el doctor subirá en un momento...además necesitas estar bien, tienes exámenes en el colegio esta semana y con jaquecas no podrás rendir nada bien- y encaminándose a la puerta agregó -después de que te revise el médico quiero que permanezcas aquí y descanses- y mirando a la mucama finalizó -Dorothy, en cuanto el doctor salga de aquí dile que lo espero en la biblioteca, te quedarás a cargo de Candice y me informarás de todo- finalmente salió cerrando la puerta tras de si.

Ambas jóvenes se miraron aliviadas y Dorothy le comentó

-Lo siento, no tuve tiempo de avisarte que te estaba esperando-

-No te preocupes Dorothy...-

-Dime una cosa Candy, ¿Qué te sucedió anoche? Te ves pálida y cansada-

-...este, pues...anoche...yo...- Candy no sabía si contarle o no, definitivamente no podía mencionar la charla de Annie -...no me sentía bien porque recordé mucho a Anthony...- sabía que mentía, pero la excusa era en parte verdad

-Vamos Candy, no pienses así...se muy bien lo que el joven Anthony significó para ti...pero deberías superar eso para darte cuenta de que tal vez haya otro joven que siente algo muy especial por ti-

-¿A quién te refieres?- preguntó muy sorprendida

-...- la mucama la miraba con dilema, no sabía si decirle que había notado que uno de los jóvenes Cornwell le tenía ciertas atenciones y un parecía tener un cariño muy especial por ella

La charla fue interrumpida cuando el galeno tocó la puerta y Dorothy de inmediato le dio paso para que examinara a la joven.

Después de revisarla, el Dr. Jacobs le dijo que su diagnóstico apuntaba que las jaquecas probablemente eran a causa cansancio por estudiar tanto y por la falta de apetito, la encontraba muy delgada. Le recetó ácido acetilsalicílico (que años después sería conocido como Aspirina) para controlar los dolores de cabeza. También pidió que comiera más y que por el día de hoy solamente descansara.

Al terminar la consulta, Candy comió algo para poder tomar el medicamento y sin más, el doctor dio por concluida su visita y se retiró seguido por Dorothy.

La joven quedó nuevamente sola en la habitación con sus pensamientos...se sentó al borde de la cama y mirando por la ventana se cuestionaba...

-¿A quién se referiría Dorothy cuando mencionó que había alguien más que sentía algo por mi? ¿Acaso se trataba de Archie?- no podía pensar en alguien más...

Pero sintió un hueco en el estómago al pensar que tal vez se refinería a Neil...sacudiendo la cabeza rechazó esta idea. El joven Leegan nunca se había portado amable con ella y mucho menos frente a los demás, solamente había mostrado ser afable con ella durante su encuentro en al terraza la noche anterior.

Su mente trataba de ver y recordar detalles tanto de Archie como de Neil, buscaba en sus memorias indicios que le dijeran si había algo que confirmara sus sospechas.

De Neil no pudo encontrar nada, pero de Archie fue todo lo contrario.

Muchas fueron las ocasiones en que el joven se portó galante...desde que se conocieron fueron varias las insinuaciones que tuvo para con ella. Desde ese día en la cascada cuando se vieron por vez primera y hasta el baile con Antony, Archie galanteaba abiertamente con ella...ya fuera con guiños, besándole la mano o con palabras dulces, como el de llamarla "traviesa" o "señorita gatita".

Solamente sus coqueteos disminuyeron cuando supo que el elegido de Candy fue su primo Anthony. Pero aún así, los galantes modos de su primo siempre estuvieron presentes.

Fue entonces que sus cavilaciones se distrajeron por algo que le llamó la atención...un papel que estaba sobre la cómoda y del que no se había percatado antes. Se levantó para tomarlo y para su sorpresa vio que se trataba de una nota de Stear; la abrió con cuidado y entonces leyó...

"Candy, espero que te sientas mejor. Tuve que decirle a la Tia Abuela que tenías una leve jaqueca y que insististe en no llamar al médico. Mañana ella te preguntará por lo ocurrido, por favor dile que no fue nada grave y que sólo querías descansar. No se bien qué fue lo que te ocurrió pero quiero que sepas que puedes contar conmigo y si en algún momento necesitas hablar, sabes bien que estaré ahí para apoyarte. Te veo durante el desayuno...Buenas noches. Stear"

Con sorpresa descubrió que todo este asunto había salido bien librado con la Tia Elroy gracias a la intervención de Stear...el joven había procurado ocultar todo sucedido la noche anterior ante la Tia y su plan dio resultado.

Sin embargo, aunque la nota la recibió tarde, todo salió bien librado; la supuesta jaqueca resultó ser el pretexto perfecto y la Tia Abuela no sospechaba nada. Se sintió muy aliviada y a su vez, estaba muy agradecida con el joven inventor.

Pero algo la angustió en ese momento y fue el que su primo la hubiese visto tan mal. Gracias a él ninguna otra persona se percató de lo desconsolada que había estado anoche y sentía que le debía una explicación...pero, ¿le diría lo que pasó con Annie?...no, eso era imposible ya que se descubriría el secreto de la joven Britter. Tal vez podría hablarle lo que pasó en la terraza... pero, hablarle de lo que sospechaba de Archie la puso aún más nerviosa...de alguna forma sintió que no era lo correcto. Entonces, ¿Qué le diría?

En ese momento, le vino otro recuerdo que la consternó más. En su mente se plasmó nuevamente la imagen de Stear bailando con aquella chica y Candy sintió un gran vacío en el estómago. Recordó el impacto que le causó el verlos bailando juntos...

Desafortunadamente, son muchas las ocasiones en que la mente puede llevarnos a suposiciones erróneas y eso era lo que le estaba sucediendo a Candy. Todo lo que estaba aconteciendo le abrumaba y confundía mucho, sus pensamientos revolotearon sin cesar sacando vagas conclusiones. Cuando no se está enfocado y uno se deja llevar por las emociones, sin pensar fríamente, las deducciones pueden ser completamente erróneas. Y peor aún, el actuar bajo este inestable estado emocional, puede acarrearnos graves consecuencias.

La joven rubia pensaba en Stear y súbitamente recordó las palabras escritas en aquel papel que encontró en su libro...sin bases suficientemente validas y dejándose llevar por sus emociones, concluyó que tal vez el joven inventor se refería a esa chica y era a ella a quien le dedicaba esas tiernas palabras. Algo muy dentro de Candy se inquietó de sobremanera.

El pensar que hubiera otra persona en la vida del inventor la incomodó mucho, el joven se había convertido en su gran apoyo y amigo...desde que se conocieron, ambos llevaron una gran amistad y si había alguien en quien ella podía confiar plenamente, se trataba definitivamente de Stear.

Últimamente habían tenido un acercamiento, no sólo por lo del colegio, sino como parte de una gran amistad que estaba surgiendo. El compartir con el inventor sus pequeños logros, sus gustos, los anhelos...y como lo hizo la noche anterior, también sus tristezas, la hacían sentir bien a su lado.

Pero ahora que entraba en escena otra chica en la vida de Stear, sintió que las cosas cambiarían entre ellos... y no le gustó para nada la idea. Tal vez su primo ya no tendría tiempo para disfrutar en mutua compañía y era muy probable que toda su atención se fijará en su nueva amiga. Con dolor Candy comprendió que tal vez esto significaba el inicio del fin de la tierna amistad que había surgido entre ellos. ¿Porqué tenía que pasar esto? ¿Porqué las cosas tenían que cambiar? Se preguntaba una y otra vez.

En ese momento, Candy sin siquiera imaginarlo, empezó a sentir algo que nunca antes había experimentado, o por lo menos no lo había sido tan fuerte como lo era ahora...ella sin querer empezó a ser intranquilizada por un sentimiento confuso y éste estaba lleno de aprensión...se trataba del viejo enemigo del amor, los celos!

Todo sus consideraciones fueron interrumpidas cuando Dorothy entró para llevarle una charola con el té, de inmediato la chica puso todos sus pensamientos a un lado y le preguntó

-Dime Dorothy...¿Has visto a Stear?-

-Al joven Stear lo vi hace un rato- respondió intrigada mientras le servía la bebida caliente

-Quisiera hablar con él Dorothy, le podrías pedir por favor que venga a verme- la miraba expectante mientras saboreaba del té

-Creo que eso no será posible Candy, los jóvenes partieron al colegio hace ya unas horas-

El rostro de Candy reflejaba una marcada desilusión, obviamente ya no fue posible verlo ese día y tendrían que esperar hasta el siguiente fin de semana para hacerlo; así mismo, tampoco podría agradecerle por todo lo que la ayudó...esto también tendría que esperar.

Al notar Dorothy su cambio, la miró extrañada

-Ambos jóvenes estuvieron muy preocupados por ti y querían venir a verte, pero la Sra. Elroy se los prohibió...dijo que tenías que mantener reposo bajo las órdenes del médico-

-Entonces...Stear...¿Quería venir a verme?- respondió emocionada

-Si Candy...sólo me preguntó por ti una vez que el médico te vino a ver y al saber que estabas mejor se encerró en su habitación. Ya no lo vi sino hasta que partieron, se le veía muy cansado...- concluyó

-Gracias Dorothy...puedes retirarte- dijo decepcionada

La mucama tomó la charola y observó con curiosidad el rostro de la chica. Algo le estaba sucediendo y ese mutismo no era usual en Candy. Definitivamente algo la estaba inquietando y por su actitud para con Stear, supuso que el joven esta involucrado en el asunto de alguna manera.

Dorothy se alejó y cuando salió de la habitación, se quedó un momento de pie en el pasillo mientras sonreía gustosa...

Candy siempre había sido muy amable con ella y hasta la consideraba su amiga, por esto la mucama la estimaba mucho y le tenía gran aprecio, disfrutaba el trabajar para ella.

Fueron muchos los infortunios de la joven rubia en el pasado, pero parecía que ahora todo estaba cambiando para bien. Aún con todos los contratiempos y las situaciones en contra, Candy era tenaz y persistía con ahínco para en encajar en su nuevo mundo para por fin, llegar a ser feliz.

Muchos fueron los cambios desde que llegó por primera vez a la Mansión como hija adoptiva de la familia...pero ahora, Dorothy era testigo del mayor cambio en Candy...era el más importante desde que el joven Anthony murió. Con beneplácito, la mucama supo distinguir algo que su joven amiga aún no había percibido y que la estaba confundiendo en ese momento.

Dorothy creía firmemente que todo este comportamiento, sólo le indicaba una cosa y ésta era más que obvia para ella...Candy se estaba nuevamente ilusionando con alguien!

Un pensamiento invadió la mente de Dorothy en ese momento y la puso más que feliz...la joven mucama rogaría a los cielos por su amiga ya que sabía con certeza que Candy estaba en camino de enamorarse.

Al sentir nuevamente la ilusión tocando su puerta, la chica había ya dado el primer paso. Nuevamente la joven Ardley se estaba abriendo para dejar que alguien volviera a entrar y llenar su vida...tal vez y ojalá, en esta ocasión, sería para el resto de su vida.


Notas:

De nuevo, muchísimas gracias a todos por sus comentarios...a los invitados (Guest) que me regalan uno, les agradezco mucho la gentileza por tomarse el tiempo de escribirme un mensaje.

Es mi costumbre responder a todos y cada uno de ellos, pero con los que aparecen sin cuenta en esta página, no me es posible hacerlo. Así que desde aquí les digo...MUCHAS GRACIAS!

Todas sus palabras son un gran incentivo para mi! por eso continúo con la historia.

Les mando un abrazo enorme en donde quiera que se encuentren!

Adriana