Cada vez es más duro el actualizar, la vida casi no me da tiempo libre. Espero que les guste el capítulo y no olviden dejar un comentario, si así lo quieren. Espero que hayan tenido unas felices Pascuas
Nos vemos en el siguiente capítulo
– Nadie se mete con mi Reina de Wonderland.
Una sonrisa arrogante se dibujó en los labios del espíritu del invierno al mismo tiempo que el brillo aumentaba su intensidad, voló a gran velocidad hasta que llegó al último lugar en el que había visto al Rey de las Pesadillas, aunque toda esa emoción desapareció cuando se percató de que él no estaba ahí, y que no tenía idea de cómo encontrarlo, tal vez si debió de haber aceptado la ayuda de Norte, solo pudo suspirar derrotado por su falta de pericia, estaba por darse un golpe en la cara cuando escuchó la risa del gato.
–Tan atento como Alice, no hay duda que los dos tienen esa increíble perspicacia para pensar antes de actuar.
–Tu sarcasmo en tan obvio como mis ganas de estrangularte –sonrió con cierta malicia.
–Tienes razón, es de mala educación indicar lo que ya se sabe –la burla en la voz del gato molestaba al Guardián.
– ¿Sabes algo? siempre estuve en contra del maltrato animal, pero sabes cómo sacar de quicio.
El gato solo desapareció ante el comentario del chico, Jack comenzó a sobrevolar la zona donde había visto a Pitch ser tragado por sus pesadillas, pero no había rastro de su presencia, sabía que con cada minuto perdido Alice podría estar sufriendo en esa especie de coma y lo peor es que ese gato tenía razón sobre su falta de planificación, la improvisación era su mejor cualidad, aunque en esta situación era un problema al no dar los resultados esperados.
Voló por Burgess hasta que todo el lugar estaba cubierto de nieve y escarcha, estaba por regresar a su casa cuando recordó aquella estación de tren, su instinto indicaba con fuerza que fuera hacia allá, así que confiando en aquel presentimiento se marchó, con ayuda del viento llegó tan rápido como se lo permitían las corrientes.
Al llegar comenzó a buscar aquella placa, el símbolo de Alice seguía ahí, el verlo le dio una pequeña descarga de optimismo, era bueno que nunca hubieran intentado remodelarla, aunque al estar ahí un recuerdo fugaz sobre la primera vez que estuvo en ese lugar llegó a la memoria del chico.
…
Había sucedido hace unos 70 años aproximadamente, se había perdido al intentar seguir a Norte en su recorrido para dar los más increíbles regalos a los niños de todo el mundo, cansado buscó un poco de refugio en aquella construcción.
Tan pronto como entró sintió un escalofrío, también un olor dulzón con aceite inundó su nariz causándole un ligero malestar. Estaba por marcharse cuando se percató de una flor morada, brillaba de una forma algo extraña, aunque eso no evitaba que se viera atraído por ella, cuando estaba a unos cuantos centímetros de ella se dio cuenta de la dulce esencia que desprendía, estaba por tocarla cuando el brillo hizo destacar una vieja placa.
Había varios papeles, imposible de leer ante esa luz y por el obvio desgaste del tiempo, sin embargo, pudo sentir el relieve de la marca en la placa, era como una especie de herradura. Quería explorar un poco más del lugar cuando volvió a escuchar las campanadas del trineo, sin más salió volando.
…...
–¿Quién diría que tiempo después conocería a la dueña del símbolo? –sonrió ligeramente, pero se borró al mismo tiempo que pensó en Alice –te prometo que estarás bien.
Estaba por salir de ahí cuando una voz familiar lo llamó.
–Bienvenido Jack –una voz rasposa inundó el lugar – ¿qué haces aquí?
–Buscándote, hay varios asuntos pendientes que arreglar–los puños del guardián estaban tan fuertemente apretados que se volvieron tan blancos como la nieve que comenzaba a inundar la vieja estación.
– Eso es cierto, además de que son bastante interesantes, aunque tomando en cuenta que en nuestro último encuentro dejé en coma a cierta joven, pensé que vendrían todos... Los maravillosos Guardianes que no pudieron salvar a la pequeña Alice, ni en esta vida ni en la anterior –una mueca burlona se formó en el rostro de Pitch.
– ¡No hables de ella! ¡Es tu culpa que ella esté así! –los copos de nieve comenzaban a juntarse en un pequeño torbellino alrededor del espíritu del invierno –¡No más juegos Pitch! ¡Quítate de mi camino y no te haré daño! –amenazó, apretando sus dientes.
– Esa es una oferta muy tentadora, pero creo que podrías ofrecerme algo mejor, y más cuando sepas que tengo lo que necesitas para despertar a Alice –los ojos del espíritu perdieron un poco ese brillo atemorizante –¿quieres hacer un trato? –ofreció su mano al chico, una escena bastante similar entre ellos, solo que en esta ocasión Alice no podía defenderse, aunque eso pensó de Hadita en su momento también.
El chico se quedó observando al espíritu frente a él, meditando sus opciones, había llegado a este enfrentamiento sin intenciones de dejarle hablar, quería hacerle sufrir lo que los Guardianes y él estaban sintiendo respecto a Alice, pero la vida de ella estaba pendiendo de un hilo, por lo que cualquier opción podría ser viable para el Espíritu del Invierno, pensó lo que iba a hacer, relajó sus hombros y su respiración antes de acercarse lentamente a su contrincante.
–Gracias por la oferta –acercó su mano al Rey de las Pesadillas, cuando la sujetó usó su escarcha para lastimarlo –Pero no gracias, ahora dame el libro si quieres que esto no empeore –colocó su cayado lo más cerca del cuerpo del moreno.
–Vaya Jack, todavía me pregunto porque te sigo subestimando –se burló mientras limpiaba la escarcha de su manga –y también sigo sin entender porque actúas así, primero ayudas a los Guardianes, los mismo que te ignoraron por mucho tiempo y ahora quieres salvar a una chica que no conoces, que te ha tratado tan mal por lo que pude ver a través de mis pesadillas, por no hablar de que los traicionó.
–Ella no es como tú dices, la manipulaste a tu antojo aprovechando que estaba asustada por no tener sus poderes ¡eres despreciable! –atacó con una fuerte descarga de hielo dirigida hacia Pitch.
–No arruinarás mis planes esta vez Jack –invocó a sus pesadillas, las cuales comenzaron a atacar sin piedad al chico –esto se ha vuelto un poco más personal que en nuestro último combate.
Jack comenzó a congelar a todas, sin importar la cantidad, sabía que el brillo indicaba que su poder estaba al nivel de las circunstancias, el optimismo parecía embargarlo, la furia que sentía causaba que atacara con mayor ferocidad, su mente estaba enfocada en derrotar a cada una de ellas sin perder de vista a su líder, al menos así lo era hasta que Cheshire apareció.
-El libro está en ese portal, se cómo las sombras y lograrás pasar.
El muchacho, aunque confundido por las palabras del gato, se fue acercando al lugar que le había indicado, las pesadillas se volvieron más agresivas y el progresivo cansancio del Guardián empeoraba la situación, las creaciones de arena oscura aprovechaban el mínimo descuido para lastimar al espíritu, Jack estaba por llegar a su límite cuando se arrojó al portal.
Agotado, intentó recuperar el aliento perdido mientras seguía tirado en el suelo, al abrir sus ojos, una pura y completa oscuridad fue lo que le recibió del otro lado, usando un poco del brillo tintineante proveniente de su bastón fue iluminando su camino hasta que sus ojos, ya acostumbrados a la penumbra, buscaron por toda la guarida el libro, sin embargo, tuvo que esconderse cuando volvió a escuchar la voz de Pitch, se escabulló detrás de lo que parecía ser una pared con ayuda del viento para silenciar lo más que podía sus pisadas, ocultó su bastón para evitar que el brillo delatara su posición, al instante en que desvió su mirada se percató de que este había desaparecido, suspiró algo aliviado ante eso, no obstante, el encontrarse en completa oscuridad le hacía sentirse en desventaja, más al percatarse de que el lugar era un laberinto sin salida, estuvo buscando por todas partes algún camino junto con el libro, evitando hacer ruido, pues el mínimo que hiciera podía significar que Pitch lo descubriera.
Llegó a una puerta negra, congeló las cadenas que la cubrían y entró, una parte de él pensó que se podía tratar de una trampa, pero ignoró aquella voz al momento que pensó en Alice, al adentrarse se dio cuenta de que parecía una sala ceremonial.
En el centro del lugar había una especie de altar que tenía unas ataduras y un espejo, encima de este había un diamante negro, se acercó con cuidado para tomarlo cuando percibió los restos de arena negra, auxiliado con la ayuda del poco viento que había en el lugar logró levitar lo suficiente para tocar el diamante solo para sentir un fuerte escalofrío, se arrepintió al instante, por unos segundos revivió sus peores recuerdos, los gritos de desesperación de su hermana, el agua inundando sus pulmones al mismo tiempo que la frialdad de la misma entumía todo su cuerpo evitando que pudiera hacer algo para salvarse.
La suma de sensaciones era abrumadora y eso que el contacto había sido efímero. La fuerte ola de emociones dejó pasmado al espíritu, el dolor en su cuerpo parecía tan fresco como si lo estuviera viviendo en ese momento, casi podía saborear el agua, tosió un poco y su necesidad por respirar le generó una pequeña histeria, su cabeza le daba vueltas, quería gritar, llorar lo que fuera que le quitara esa sensación.
Se dejó caer abrazando sus rodillas con su cabeza escondida en el gorrito de su sudadera, con el paso de los minutos la sensación parecía disiparse, una vez que logró recuperarse de aquella conmoción terminó de observar aquel lugar. Su respiración y ritmo cardíaco seguían bastante agitados, pero le ayudaba a mantenerse el recordar a los Guardianes, a Jamie y a sus amigos, los pocos momentos tranquilos en Wonderland.
–¿Qué clase de lugar es este?
–Uno donde Alice estuvo –Cheshire le contestó apareciendo sobre la mesa –las plantas indican el camino –señaló unas extrañas plantas de las que emanaba un débil brillo, las hubiera ignorado de no ser que ya la habías visto durante su viaje a Wonderland y su fresco recuerdo sobre la estación.
–Lo más probable es que el libro esté aquí, solo tenemos que encontrarlo y nos marchamos de aquí ¿cierto? –el gato asintió –muy bien, ahora si fuera Pitch donde ocultaría un libro mágico…
–Hay diferentes formas de ocultar cosas, pero la perspectiva siempre ayuda al observador. No todo lo que vemos es lo que hay.
Por unos segundos se quedó observando al gato, sus palabras a pesar de guardar un importante significado no parecían tener sentido, odiaba que la criatura no fuera directa, esos acertijos podían exasperar a cualquiera, sin embargo, cuando Jack entendió su frase comenzó a cubrir el lugar con su escarcha, así podría ver si había oculto entre la oscuridad, además de darle una pequeña ventaja si Pitch entraba al recinto, una vez cubierto todo el lugar inició su búsqueda.
–Siempre fui bueno para encontrar cosas.
….
– ¿Quién eres tú?
Alice se quedó viendo a la silueta femenina, cualquiera pensaría que se trataba de su reflejo, pero aquel ámbar en los ojos de ella, al igual que el cabello ondulado la descubrían como una impostora. Aunque sabía que había visto ese rostro en alguna parte, tal vez no con esas facciones sino con unas más…
Miles de preguntas inundaron su mente, toda esta situación parecía tan surreal, ni siquiera sus viajes a Wonderland la liaban tanto, quería que todo se detuviera para encontrarle sentido, quería ignorar las preguntas, huir de todos sus problemas, sin embargo, el recordar su visión del incendio le dio un poco de fuerza para seguir.
Impulsada por un breve instante de curiosidad y valor, se levantó para confrontar aquella silueta, acercó su mano lentamente al espejo, pero el corazón de la chica dio una fuerte punzada de dolor cuando quiso tocar el espejo.
–Eres más fuerte de lo que creí Alice.
–¿Quién eres tú? –repitió su pregunta, ignorando por completo el comentario de la chica del espejo –no recuerdo haber tenido ojos ámbar, ni siquiera cuando me drogaban en Ruthledge.
–Soy alguien que al igual que tú perdió a su familia y no pudo evitarlo.
La respuesta de la chica la desconcertó por completo, estaba segura que podía tratarse de otro engaño de su mente, pero había algo en esa chica que le daba confianza para acercarse a ella.
– ¿Por qué me buscas? ¿qué haces aquí?
– Busco la forma de ayudarnos, tienes que despertar o seguirás explorando este lugar hasta que la oscuridad que te golpeó te corrompa.
– La oscuridad no me preocupa.
– Debería, el perder la luz que todavía posees te llevaría a la destrucción o a algo peor.
– ¿Cómo sabes tanto?
– Porque yo perdí mi familia ante la oscuridad… fue hace tanto tiempo que ni siquiera puedo recordar nuestros momentos felices, lo que sí recuerdo es que mi padre me amaba y yo a él, éramos inseparables desde la muerte de mi madre, o lo éramos hasta que la oscuridad llegó. Él era un capitán de la guardia del imperio, era el mejor, y cuando la guerra arrasó con casi todo lo que conocimos él decidió sacrificarse para poder asegurarse de que aquella oscuridad no se liberara y volviera a atacar. Se alejó de mí para que tuviera un buen futuro, pero sus planes fallaron.
– ¿Lo asesinaron?
– No, lo dominó la oscuridad, absorbió todo de él mediante engaños hasta que su luz se extinguió y no quedó nada de que algún día fue –una lágrima solitaria resbaló por su mejilla –ese día la oscuridad volvió a atacar y esta vez todo terminó. No dejes que eso te suceda, tus seres queridos quedan marcados de por vida.
– En eso te equivocas, no hay nadie que se preocupe por mí o que me quiera.
– Todos tenemos a alguien –sonrió tiernamente –los Guardianes se preocupan por ti, ellos hicieron un poco más feliz tu infancia hasta que el fuego te arrebató todo.
– Por favor… no –sollozó Alice –Haré lo que me pidas, pero no toques ese tema.
– Tal vez no pudiste salvarlos, pero puedes salvar a muchos más de esa oscuridad… solo tienes que seguir la luz –la chica parecía ir desvaneciéndose como si de una moribunda luz de vela se tratara.
– ¡Espera, todavía no sé quién eres! ¡No te vayas! ¡Tengo otras preguntas! –trató de sujetar su mano, pero era humo negro –eres su hija, la del guardapelo –susurró Alice, antes de desmayarse.
– Las respuestas que buscas irán apareciendo si eres lo suficientemente fuerte.
Cuando abrió sus ojos se percató de que estaba en la misma habitación del principio, con la única diferencia de que ninguna de las puertas brillaba, la luz del lugar emanaba del suelo. Se reincorporó lentamente, y más al sentir otra punzada en su pecho.
– Tengo que salir de aquí –se dijo a sí misma.
…
El espíritu del invierno después de varias horas de búsqueda encontró el libro que Norte le había indicado, pero tan pronto como lo tomó una tormenta de arena negra azotó el lugar, Jack se preparó para el siguiente combate, o eso pensó, Cheshire había aparecido de la nada, tomó el diamante y lo llevó lejos de aquel lugar siguiendo las flores de la chica.
Pitch los atacó con todo su arsenal, el joven espíritu estaba seguro que, de no ser por el gato, el Rey de las Pesadillas ya lo hubiera ejecutado de la misma forma que había hecho con Alice.
Estuvieron corriendo, Jack intentaba defenderse, sin embargo, las pesadillas estaban coléricas, querían destruir a los intrusos. Todo parecía ir empeorando hasta que vieron una rendija, lo suficientemente grande para que escaparan a la luz, estaban por escapar cuando una sombra sujetó el tobillo del Guardián, usando la poca energía que tenía lanzó una descarga de hielo congelando todas las pesadillas en un radio de 5 metros, lastimando a Pitch lo suficiente como para poder escapar. Estando fuera de su guarida, huyeron con ayuda del viento lo más rápido que pudieron.
Después de horas de vuelo lograron llegar al Taller de Norte, todos los Guardianes corrieron a su auxilio y al verlo en ese estado se prepararon para el enfrentamiento, Hada ayudó a Jack a recuperar el aliento.
Norte lo cargó y lo llevó a su habitación, donde fue atendido por los yetis, sus heridas eran graves, pero no lo suficiente para que se quedara quieto ante lo que había conseguido, cuando terminaron de atenderlo Bunnymund entró.
– ¿QUÉ DEMONIOS ESTABAS PENSANDO AL CONFRONTAR A PITCH TÚ SOLO? –su voz delataba la preocupación que sentía – ¡PUDO HABER SIDO PEOR!
– Oh vamos Conejo, él no puede contra mí –sonrió altaneramente –estoy bien, además Alice es quien importa en estos momentos.
– Tienes que descansar, después hablaremos de esto.
– NO CONEJO –lo detuvo.
–Te quedas a descansar, terminaste muy malherido por culpa de ese –suspiró para intentar relajarse, pero sus puños cerraban lo delataban –no podemos perder a nadie más.
– Estoy bien, lo prometo… Conejo, por favor escúchame, tal vez Alice no tenga más tiempo –el nombre de la chica hizo reaccionar sus orejas –tengo el libro, solo hay que descubrir como despertarla y asunto arreglado.
– Lo haremos nosotros, tú debes recuperarte, Pitch no dejará que las cosas se queden así. La última vez que nos adelantamos a sus planes, terminamos casi sin poder y los niños sin Pascua, no podemos darnos ese lujo con la Navidad tan cerca –le dijo antes de cerrar la puerta.
Jack quiso levantarse, pero el dolor parecía empeorar con cada movimiento. Poco a poco comenzó a moverse para alcanzar su cayado, al menos le serviría de apoyo cuando caminara.
– Cheshire, ¿dónde estás? Tenemos que ayudar a Alice –su respiración comenzaba a agitarse por el esfuerzo – ¡Cheshire!
–Tan testarudo como Alice, pero tienes razón el tiempo corre y no perdona. Pásame el libro y vamos hacia donde está ella.
El par caminó silenciosamente para evitar que los descubrieran, al llegar al cuarto de Alice se percataron de que su respiración parecía más estable que cuando se habían ido, eso era una buena señal ¿no? Se acercaron a ella, Cheshire colocó el diamante y lo bañó con la arena que había dejado Meme antes de irse.
– ¿Cómo es que siempre sabes qué hacer? –le preguntó al verlo tan seguro de lo que hacía.
– Simple, observo y aprendo desde las sombras, además de que Alice siempre le gustó leer. Todo lo que ella sabe, pero reprime lo voy agregando a mis conocimientos. Aunque no estoy seguro si funcione por completo.
– Es nuestra única oportunidad.
Jack abrió el libro justo donde Pitch había dejado un separador Corrupción de almas leyó, rápidamente comenzó a buscar entre las páginas algo para despertarla del coma, buscó con detenimiento cada página, sin resultados satisfactorios. Era frustrante, todo ese esfuerzo para nada, quiso arrojar el libro por la ventana, cuando escuchó un tintineo muy familiar.
–Hola Meme –sonrió despreocupadamente –creí que estarías con Norte buscando a Pitch –le habló, pero el Guardián de los Sueños se quedó viendo el diamante, una gran sonrisa iluminó su rostro y materializó sus látigos de arena –al parecer sabes cómo funciona esto ¿no? –él solo asintió.
Meme lanzó una gran bola de arena de sueños hacia el diamante, cubrió la herida de Alice y la sujetó con sus látigos.
Lanzó otra descarga, fue tan potente que dejó cegó al espíritu del invierno.
…...
Alice estuvo corriendo, abriendo las diversas puertas, pero todos sus intentos fueron inútiles, se dejó caer sobre sus piernas, el dolor la dejaba sin aliento, aunque este parecía ir disminuyendo, se reincorporó y volvió a intentar. Incluso había intentado atravesar el espejo, pero había obtenido como recompensa un fuerte golpe en su nariz.
Suspiró y frustrada ante la situación golpeó el espejo hasta que sus nudillos se tornaron rojos del incesante castigo, quería llorar, estaba enfadada, pero también estaba confundida, quería regresar a su hermoso refugio y dejar todos estos problemas atrás. O al menos poder usar sus armas para sentirse un poco más segura.
Se levantó y recorrió cada una de las puertas otra vez, ya había perdido la cuenta de cuantas veces había hecho eso, sin embargo, sabía que tarde o temprano algo iba a suceder.
– Cheshire, por favor –lo llamaba entre pequeños sollozos –quien sea, por favor ayúdeme –se dejó caer sobre sus piernas y las abrazó con fuerza.
De pronto un sentimiento de alivio comenzó a embargarla, se aferró a él mientras mantenía cerrados los ojos, poco a poco sentía su conexión con Wonderland, era como si Cheshire la estuviera esperando. Los abrió lentamente, solo para cerrarlos otra vez ante aquella potente luz, atraída por el mismo se levantó y fue hacia él.
Sintió calidez, aunque por unos segundos le pareció verse recostada, sin más se desmayó.
Quería seguir descansando, pero el ruido de las voces a su alrededor se lo impedía, por un momento su mente regresó a Ruthledge, de forma bruta reaccionó de un brinco para alejarse de los dueños de esas voces, aunque la hacerlo un fuerte dolor en el pecho le cortó la respiración, esa sensación ya la tenía harta, no era normal que la sintiera por tanto tiempo.
Una mano se posó suavemente en su hombro, quiso soltarse, sin embargo, sus ojos regresaron a la normalidad y se dio cuenta de que conocía al dueño de la mano, no era propio de ella, pero quería comprobar si ya no estaba en aquel lugar. Sujetó la mano y sin pensarlo lo abrazó.
– Es bueno verte despierta Alice –le sonrió Jack.
