Escrito por: Tenou Haruka
Capítulo 19. Prueba en Astrea
Astrea era un asteroide traicionero. El clima era muy cálido y
el territorio desértico totalmente, pero ésa era una
ventaja para ellas: el enemigo no tendría dónde
esconderse.
El cielo
no tenía nubes, el sol castigaba sin piedad el árido
terreno que pisaban. Los pies se hundían en la arena y el olor
a azufre provocó un ataque de tos a Ami cuando llegaron al
asteroide. Había llegado el momento en que las princesas de
los planetas interiores debían someterse a la prueba.
Minako se convirtió en guía provisional, ya que su
madre era líder de las Inner Senshi y ella, al convertirse en
Guerrero Venus, seguramente también heredaría ese
cargo.
Ami se colocó
un visor sobre los ojos, utilizándolo como escáner para
localizar al enemigo, un grupo de 12 criaturas sacadas de las
mazmorras del Palacio de la Luna.
Aquellos seres, humanos, demonios y bestias de cualquier tipo, tenían
a su favor el ansia de supervivencia y el deseo de libertad. Ahora
eran máquinas de matar. Las princesas tenían a su favor
los años de práctica en combate y estrategia, ganar
sería un juego de niños... en teoría.
Rei se quedó en la retaguardia, cubriendo las espaldas de Ami
mientras Makoto, la más fuerte físicamente de las
cuatro, se ponía en cabeza para recibir al enemigo.
"Ganarán sin problemas", comentó Usagi con la
mirada fija en el monitor que mostraba los movimientos de las
princesas. "Vamos, Rei", susurró entre dientes.
El rostro de Lady
Urano, a través de las ojeras, mostraba seguridad, firmeza.
Ella creía en las chicas que sus compañeras y ella
misma habían entrenado desde que eran unas niñas; ahora
tenían ya los 16, estaban a punto de ser nombradas Guerreros,
¿cómo no confiar en ellas?
La Reina Serenity miraba el monitor con recelo. Las Outer Senshi
habían entrenado bien a las princesas de los planetas cálidos.
Era una lástima que la muerte de Saturno y la de Neptuno, más
recientemente, hubieran dejado a Lady Urano amargada y triste. Aunque
no se llevó nunca bien con Neptuno, supuso que debía
ser muy duro ser la única Outer Senshi original con vida.
"SUPREM THUNDER!"
"CRESCENT BEAM!"
Los dos ataques conjuntados de Makoto y Minako dieron de lleno en
tres de los doce enemigos, dejándolos fuera de combate.
Era notable el grado
de compenetración entre aquellas dos chicas, que habían
vivido juntas y eran amigas desde la más tierna infancia,
desde que Lady Júpiter y su marido murieron dejando a Makoto
huérfana, al cuidado de Lady Venus.
Lady Urano sonrió satisfecha. Sintió un agudo y
doloroso pinchazo en el pecho, cuando la melancolía, la
soledad y la añoranza por los viejos tiempos se apoderó
de su corazón. Makoto y Minako eran como ella y Atlantis antes
de convertirse en Guerreros. Fuertes, jóvenes, vitales...
amigas. El miedo y una ley que prohíbe las relaciones
sentimentales entre las Guerreros le hizo enterrar sus sentimientos
por Lady Neptuno pero se conformó siempre con la amistad
desinteresada que le ofrecía aquella joven de ojos marinos,
cabello azul y sonrisa contagiosa.
"Son una pareja formidable, ¿no te parece, Lady Urano?"
preguntó la Reina Serenity, mirando de soslayo a la Guerrero
del Cielo. "Me recuerdan a Haruka y a Michiru".
"Haruka y Michiru son mejores, están más
compenetradas y son más fuertes en todos los aspectos",
respondió Lady Urano con la mirada perdida en el monitor.
"pero sí, yo también creo que Makoto y Minako son
una pareja formidable."
"Ellas nunca podrían igualar el grado de compenetración
de Haruka y Michiru", comentó Usagi, segura de sí
misma.
"Con un
poco de entrenamiento mejorarán seguro", respondió
su madre.
"Hay
cosas que ni siquiera un duro entrenamiento pueden conseguir, madre",
sonrió Usagi.
"¿A qué te refieres?" preguntó la
Reina mirando escéptica a su hija.
Usagi suspiró nostálgica, mirando la pantalla en la que
aparecían sus amigas luchando.
"Haruka y Michiru comparten algo superior a la amistad que une a
Minako y a Makoto. Éso las hace más fuertes",
volvió a suspirar. "las convierte en invencibles."
La Reina Serenity miró
significatívamente a Lady Urano, que bajó la vista,
mirando al suelo de forma sombría.
"Ya hablaremos de esto, Lady Urano", murmuró
Serenity duramente.
Makoto sonrió cuando vio caer a los primeros monstruos y
corrió hacia el resto del grupo, que se acercaba a ellas a
gran velocidad.
"¡Espera, insensata!" le gritó Ami, extrayendo
un mini-ordenador del bolsillo de la falda. "¡¡Los
que quedan son más fuertes que los dos que hemos vencido!"
Pero Makoto ya no
escuchó a nadie. Sólo sentía los latidos
acelerados de su corazón tronando en los tímpanos, la
adrenalina subiendo por la espina dorsal mientras el sudor se
acumulaba en la frente y le hacía cosquillas al bajar por el
rostro. El "Suprem Thunder" la había dejado cansada,
pero aún podría realizar un "Sparkling Wide
Pressure", su segundo ataque, si era necesario. Minako salió
corriendo tras su compañera al escuchar el aviso de Ami,
gritando a su casi hermana que retrocediera y las esperase.
Rei soltó una maldición por lo bajo y lanzó un
"Burning Mandala" hacia el grupo de criaturas demoníacas
que se acercaba a ellas.
"SHINING AQUA ILLUSION!"
Una lluvia de burbujas de color azul salieron de las manos de
Ami, rodeando el campo de batalla de una niebla espesa. Ami llamó
a las demás y se arreplegaron, esperando a que, cuando la
niebla se disipase, el enemigo se sintiera desorientado. En ese
momento tendrían unas décimas de segundo para lanzar un
ataque cada una. Minako organizó a sus compañeras para
que dirigieran sus ataques de forma ordenada y esperaron.
Los
segundos que tardó la niebla en disiparse fueron eternos. Los
labios secos, los ojos enrojecidos por la arena del desértico
planeta, los nervios a flor de piel... la niebla se disipó y
resonaron cuatro gritos en Astrea.
"BURNING MANDALA!"
"SUPREM THUNDER!"
"SHABON SPRAY!"
"CRESCENT BEAM!"
Truenos, rayos, chorros de agua congelada y ardientes llamas rodearon
a las cuatro princesas que, extenuadas, se limitaron a contemplar los
efectos que creaban sus poderosos ataques. Los demonios caían
de uno en uno, quemados, electrizados, congelados... el humo fue
cegándolas al levantarse como un muro a su alrededor. Habían
ganado, un silencio mortal se adueñó del escenario.
Makoto dio un salto de
alegría y abrazó a Ami, riendo y gritando. Minako se
arrodilló en el suelo, dando las gracias a los dioses que la
habían dejado salir ilesa de aquel primer combate. Rei suspiró
aliviada y llamó a las demás para teleportarse de
vuelta a la Luna.
Usagi se limpió las lágrimas de
los ojos y dio las gracias a la diosa de la Luna por no dejar que les
pasara nada malo a sus amigas. De repente, un destello entre los
cadáveres amontonados atrajo su atención y vio cómo
un rayo letal aparecía dirigiéndose... ¡¡¡hacia
REI!
Acumulando
energía se teleportó en el tiempo que dura un parpadeo
hasta Astrea. La Reina Serenity, aturdida, llamó a su hija,
pero ya era tarde. Había desaparecido de la sala. Lady Urano
soltó una maldición y corrió al monitor pero la
conexión con Astrea se perdió, debido a un estallido de
energía que tuvo lugar de forma repentina.
La princesa de la Luna apareció en el momento del ataque en
Astrea. Dio vueltas mirando a su alrededor en busca de Rei pero sólo
veía humo. De repente vio sombras entre la niebla y echó
a correr, mas cuando llegó junto a sus compañeras las
encontró arrodilladas alrededor de la morena princesa de
Marte, intentando reanimarla. Makoto se encontraba al lado del
cadáver del último enemigo, el que había atacado
a Rei. La joven yacía en el suelo inconsciente y sangraba
profusamente de una herida que tenía en el pecho.
"¡¡¡¡REEEEEIIIII!" gritó
Usagi, presa de un ataque de terror. Ami se puso el visor frente a
los ojos y realizó un chequeo médico a la joven
inconsciente, levantando los ojos tristemente a Usagi.
"No sé si saldrá de ésta", murmuró
al borde del llanto.
"¡DE ESO NADA!" exclamó la princesa de la
Luna. "¡Rei va a ponerse bien!"
Usagi depositó las manos sobre el pecho de Rei, con lágrimas
corriendo libremente por sus mejillas y cayendo sobre sus manos y
sobre el pecho de su amiga.
"No voy a dejar que te mueras, ¿me oyes?" gritó,
sollozando. De repente, de sus manos comenzó
a salir un destello de luz dorada, muy ténue al principio,
brillante más tarde. El plateado cabello de la princesa de la
Luna comenzó a flotar llevado por una brisa provocada por la
energía desplegada. Las demás princesas dejaron espacio
a Usagi para que se concentrara con tranquilidad.
"No permitiré que me dejes", susurró Usagi.
En cuestión de
minutos todo el cuerpo de Rei fue consumido por la luz. Al
desaparecer, Astrea se sumió en penumbras. Usagi se quedó
arrodillada al lado de Rei, respirando con dificultad, exhausta. Ami
se inclinó sobre la joven princesa de Marte y vio que el pecho
de la yaciente se levantaba y se agachaba de forma rítmica,
débil pero constante. Sonrió y puso una mano sobre el
hombro de la princesa de la Luna.
Usagi levantó la vista,
aturdida, y vio que Rei respiraba casi con normalidad. Ami la dejó
a solas con Rei y se fue a comunicarles la buena noticia a Makoto y a
Minako, que estaban comprobando si los demás enemigos habían
muerto. Usagi lo había conseguido, se sintió útil
por primera vez en su vida. Dejándose llevar por las
emociones, se inclinó sobre Rei y ligeramente, la besó
en los labios. Por alguna extraña razón, se sentía
jubilosa, feliz. Se sentía ligera como una pluma y se dio
cuenta de que sus ojos seguían llorando, aunque ahora de
alegría.
Se
puso en pie y, junto con las demás princesas de los planetas
interiores, se teleportó de vuelta a la Luna, transportando el
cuerpo de Rei.
