Capítulo 20

A los dos días fue Takeshi quien le comunicó a Becky que lo mejor sería repartirse el trabajo para la exposición de aquél viernes. La irlandesa no comprendía la forma fría y distante como la trataba el muchacho, pero dado que su orgullo feminista podía más en ocasiones, aceptó aquella moción.

Fue así que el día de la exposición Takeshi y Becky expusieron de forma separada cada uno un tanto del tema que les había tocado. Como el trabajo dentro de todo estaba completo, el maestro de Historia les dio un 10, nota que enorgulleció a la muchacha. Sin embargo, desde hacía días aquellas pequeñas victorias personales no tenían el mismo gusto al no tener a quién restregárselas en la cara, porque sea que Paola la ignoraba o simplemente andaba demasiado distraída, ella y Becky ni se miraban.

-Pasen Wakabayashi y Dugatkin –ordenó el profesor finalmente y Paola junto a Matías se pusieron al frente del curso llevando consigo un elegante y bonito juego de katanas- Comiencen...

Ayumi observaba con orgullo a su novio, que simplemente hizo el trabajo de "modelar" las espadas, mientras la germano japonesa exponía todo lo investigado. Cuando finalizaron el maestro les comunicó que se habían ganado un 9, ya que la única pregunta que le hizo a Matías él no la supo responder porque casi se durmió de pie esperando a que su compañera termine.

-Estuviste genial –le dijo Ayumi antes de ir a almorzar- Esas katanas estaban lindísimas

-Claro que mejor habría sido que comentara aunque sea el título –dijo Takeshi con burla al escucharla, mientras Matías bostezaba y salía acompañado de su novia

-Oye, Wakabayashi –dijo Becky, deteniendo su camino- El Director me pidió que te comunicara que nos levantó el castigo...

-Bien –murmuró Paola sin mirarla, intentando irse

-Espera...yo... –balbuceó la irlandesa, nerviosa sin saber por qué- Sobre Ken...

-No quiero oírlo –la interrumpió súbitamente- Es decir...realmente no me importan las explicaciones

-Pero todos se...

-Paola, ¿vienes o no? –preguntó Kazuki apareciendo en el umbral de la puerta- Hoy hay tonkatsu y Shimano está haciendo la fila

-¿Fila para una porción? –casi rió Paola

-Ya sabes cómo es, vamos –insistió su amigo haciendo un gesto con la cabeza

-De verdad no importa –dijo Paola antes de salir, mirando a Becky por vez primera con cierta simpatía que dejó atónita a la otra chica

Cuando llegaron al comedor notaron que efectivamente se había armado un gran alboroto por obtener una porción de una de las especialidades de los cocineros del colegio. Shimano estaba casi sin aire siendo empujado por el montón de gente detrás de él, mientras se veía claramente a Matías, al final de todos, empujando sin vergüenza, con Ayumi a un costado mirando apenada.

-¡No te preocupes Ayumi, conseguiré el tonkatsu para ti! –gritaba sin dejar de empujar

-¿Qué es todo esto? –preguntó Becky sorprendida al llegar

-Yo no le pedí tonkatsu, le dije que prefiero el guiso de res –murmuró Ayumi completamente roja, mientras su amiga evitaba la risa- Pero no me oye...

-Valiente caballero azul te conseguiste –comentó la chica de ojos grises bastante divertida

-¡Vamos Shimano, no te dejes! –lo alentaba Matsuki fuera de la fila- ¡Consíguenos 4 porciones y todo tu tormento acabará!

-¿No sería mejor que tú también hagas fila? –se mosqueó el aludido, bastante adolorido

-No, para qué si ya estás tú –contestó cínicamente su amigo

-Kazuki, prefiero el guiso –dijo Paola sensibilizada al ver la incómoda posición de Shimano

-¡Claro que no! Tadashi nos conseguirá tonkatsu –dijo Kazuki decidido, acercándose también a alentar a su amigo

-Son el colmo –bufó la Wakabayashi divertida dirigiéndose a su sitio

Camino a su mesa alguien, a duras penas, salió de la fila y casi chocó contra ella.

-Perdón –dijeron ambos y ella se percató que se trataba de Ken

-Yo... –intentó alegar él

-Está bien, no pasó nada –dijo Paola sin mirarlo, caminando hacia su mesa donde ya estaban Koike y Kojiro- ¿Ustedes ya comieron?

-No, preferimos que la hostilidad cese y comer lo que haya –respondió Koike con una sonrisa- ¿Y tú?

-Kazuki dice que Shimano va a conseguirnos tonkatsu –contó Paola, siéndole indiferente el hecho de ver a Ken sentándose a la misma mesa

-Toma –ofreció sin más el Karate keeper, deslizando su bandeja- Es tonkatsu

-Yo...eh...está bien –balbuceó la Wakabayashi aun sin mirarlo- Cómelo, te lo ganaste

-No, por mi está bien, esperaré con Kojiro a coger lo que sobre

-No lo quiero –dijo Paola decidida negando con la cabeza- Es tuyo, así que cómelo

-Vamos Paola, acéptalo –la animó Takeshi, que acababa de llegar- Mira que no siempre lo hacen

-No

-No te hagas de rogar, tiene buena pinta –se entrometió Kojiro aburrido

-¡No! –estalló ella- No quiero nada de... –pero se calló de repente- No quiero

Takeshi la miró confundido, Kojiro de reojo a Ken y éste bajó la cabeza con tristeza.

-Al fin... –exclamó Tadashi acercándose con la ropa completamente desarreglada- Toma, tonkatsu para ti –dijo alcanzándole una bandeja a Paola

-¿Y Kazuki y Yutaka?

-Ah, se metieron en la fila –respondió Shimano, sentándose a comer- No tengo tantas manos para coger cuatro bandejas

Kazuki y Matsuki estaban dentro de la fila, empujando al lado contrario al que empujaba Matías, creando una especie de sándwich humano, mientras Becky y Ayumi los observaban con una gran gota en la cabeza.

El fin de semana Paola volvió a pasarla en su casa, pese a la presencia de su abuela, ya que hallaba más fácil enfrentarla a ella que evitar a Ken. Takeshi fue a visitarla, quedando asombrado como siempre que iba de la elegancia del lugar.

-Ven, vamos a buscar algún juego de mesa –le dijo Paola subiendo las escaleras hacia el segundo piso- Y no te preocupes, mi abuela fue a jugar rummy con sus amigas

Ambos entraron a una gran habitación que tenía la distribución de una oficina. Allí Paola se puso a buscar en algunos cajones algún juego divertido y cuando lo halló, encontró también una bonita botella con diseños en el cristal y color llamativo.

-Mira –le dijo, mientras dejaba la caja del juego sobre una pequeña mesa de allí mismo- ¿Qué será?

-Pues debe ser alcohol, mejor déjala donde estaba –sugirió Takeshi, sentándose sobre la alfombra

-No, porque me gustó –se obstinó Paola intentando abrirla- Vaya, está bien cerrada

-Paola, déjala, no sea que tu abuela descubra que estuviste hurgando sus cosas

-Ni siquiera las toma, sólo compra estas cosas costosas para lucirlas –respondió su amiga, esforzándose para sacarle la tapa- ¡Ya está!

La Wakabayashi acercó la nariz para sentir el aroma del contenido, sin embargo contra todas sus expectativas, el olorcito de aquella bebida era dulzón y como de uva.

-Humm...huele bien, siente –dijo, acercando la botella a la nariz de su amigo

-Pues sí, pero ya déjala donde estaba

-No, quizá sabe bien –añadió buscando una copa y sirviéndose un poco- Humm...¡sabe rico!

-Pero es alcohol –la regañó Takeshi

-Deja de hacerte el monje, ¡toma un poco! –le dijo Paola obligándolo a tomar un sorbo de la copa- ¿Viste?

-Sabe bien, pero tiene alcohol –tosió Takeshi

-Obvio que sí, porque ES alcohol –puntualizó su amiga- ¡Ya sé! –exclamó sentándose frente a él aun con la botella en mano

-Ay no

-Jugaremos a las preguntas y quien no responda se toma media copa

-Yo no quiero jugar con esas reglas –se opuso el japonés frunciendo el ceño- Ni tú ni yo bebemos, nos puede sentar fatal

-Pero algún día debemos aprender ¿no?

-No es buena idea

-Vamos Takeshi, no huele fuerte como el whisky y además sabe dulce –lo animó Paola

-No, mejor no

Pero como Takeshi usualmente perdía tiempo sugiriéndole algo a Paola, el juego de preguntas y respuestas comenzó con la penitencia pertinente. Dado que no todos los sirvientes de la casa se encontraban allí y que la Nana Tomiko confiaba en el buen comportar de la chica por lo que había salido, ambos estaban prácticamente solos.

Así que una hora después del comienzo del juego, Paola y Takeshi estaban más felices y hablaban más alto de lo usual.

-¡Ahora yo! –gritó Takeshi con las mejillas algo rojas- Esta no te la sabes, ¿cuál es el animal que produce el sonido más fuerte?

-¡Genzo gruñendo!, jaja –respondió Paola riendo hasta caer de espaldas

-Jaja, no, no era él –rió también Takeshi- ¡Es la ballena!

-Casi que igual, bah. Ya me aburrí ¡hic! –hipó la chica, tapándose divertida la boca

-Yo también –murmuró Takeshi yendo a gatas a echarse junto a ella- ¿Y ahora qué hacemos?

-Miremos el techo ¡hic! –sugirió Paola, quedándose allí tendidos y en silencio unos segundos- Oye Takeshi ¿tú crees que soy una tarada?

-No, ¿por qué? –contestó él adormilado, mientras creía ver una cara sonriente en el blanco techo

-Porque creo que Ken me tomó por tarada, jaja –rió exageradamente- ¡Hic!

-Nah, no lo creo, Ken te aprecia –dijo Takeshi tranquilamente- Me parece que el alcohol se te subió y no sabes lo que dices

-¡Claro que sé! –exclamó Paola ofendida, sentándose de un brinco- ¿O acaso me estás diciendo borracha?

-No estás borracha, sólo algo confundida

-¿Y tú qué? ¿no estás mal?

-Yo sólo tengo sueño –admitió Takeshi bostezando

-Oye Takeshi, ¿qué harías si de ebria y tú así dormidito, te abuso? –preguntó Paola seriamente

-¿Eh? –se extrañó su amigo- Jajajaja, ¿tú me qué? Jaja –rió tanto que se dobló ahí sobre la alfombra

-Jajaja, pues eso ¿por qué no?

-Jajaja, para hacer algo primero debes de querer y no creo que tú quieras –siguió riendo Takeshi sin poder cesar

-Jaja, vamos, si ya una vez nos ennoviamos sin querer –siguió Paola sin dejar la risa

-Jajaja, pues en eso tienes razón

-Claro, jajaja –continuó la chica- Jaja, ¿por qué reímos tanto?

-Jaja, no sé, supongo que de tu propuesta, jaja

-No me cree, jaja. Entonces ¿tú abusarías de alguien?

-¿Yo? Jajaja, no creo

-¿Ni a la chica de la que estás enamorado? –trató de calmarse Paola tomando aire, mientras su amigo seguía riendo

-Jajaja, a ella menos –siguió Takeshi, con el comentario su risa había sido avivada- Jaja, ya me veo, entrando en la biblioteca para...jajaja

-Jajaja, en la biblioteca

-Jajaja, es que ella siempre está ahí o en el club de Literatura, jaja

-Jajaja, vaya monja ¿quién es, eh?, jaja

-Becky –dijo callándose de pronto, pero luego comenzó a reír- Jajaja, ¡qué tal la confesión!, jaja

-Jajaja, vaya gustos, jaja –rió Paola cayendo nuevamente sobre la alfombra- Jaja, pero ella está con Ken

-Jaja, lo sé, ¿no es irónico?

Poco a poco la risa de ambos fue cesando, pero sin embargo su estado etílico no pasaba.

-Me di cuenta que me gustaba cuando estuve contigo –confesó Takeshi entrecerrando los ojos, mientras creía ver el rostro de Becky en el techo- No sé cómo, pero supongo que su cambio de actitud hacia mí me lo hizo descubrir

-Pero la atracción no es amor

-Lo sé, pero yo supe que estaba enamorado cuando me dolió el corazón al verla abrazada de uno de mis mejores amigos y que él le confesaba sus sentimientos –contó con cierta amargura

-Yo me enamoraría de ti –murmuró Paola, echándose de costado, mirándolo

-Sólo tú –sonrió él observándola de reojo

-Esa monja es muy tonta por no valorarte

-A ella le gusta Ken, no puedo hacer nada contra eso –susurró Takeshi frotándose los ojos

-Y Ken está enamorado de ella –añadió Paola con tristeza

-¿Tú por qué estás peleada con él? –quiso saber Takeshi echándose también de costado

-Porque es un cobarde idiota –sonrió la chica débilmente

-Pero es tu amigo –siguió él, frotándose con dos dedos la nariz que le picaba

-Yo no lo quiero como amigo –dijo Paola bostezando- Y se lo dije, pero él no me quiere

-Vaya, qué tonto –comentó mirándola con tristeza- Oye, creo que mejor me voy

-¿Por qué?

-Mañana tenemos clases y tengo mucho sueño –dijo Takeshi intentando ponerse de pie

-¿Y si te quedas aquí?

-No, no puedo deshonrar tu casa –alegó haciéndose el diplomático, mientras tambaleante se dirigía a la puerta- Nos vemos mañana

-¡Takeshi! –gritó Paola echada de vientre sobre la alfombra- Gracias por todo...

-¡Kampai! Digo...de nada –bromeó él sonriendo y marchándose, mientras la chica se acomodaba para quedarse allí dormida

En el colegio Toho algunos se habían ya regresado de sus casas y planeaban algo interesante para hacer en la noche. Como Shimano y Koike habían decidido que los domingos serían "Domingos de cine" alquilaron una película en una video tienda cercana, y ya que Ken y Kojiro estaban allí, reunieron a los demás en aquél dormitorio aun pese a las quejas de su capitán.

-Esto es el colmo –gruñó Kojiro sintiéndose invadido

-¿Qué alquilaste? –preguntó Ken curioso, sentándose frente al televisor

-"Las ninfas del Nilo" –respondió Tadashi- No había mucho de dónde elegir, como es fin de semana se habían llevado las mejores; y yo aproveché y me fui a una sección que estaba más vacía que las demás

-¿Y de qué trata la película? –quiso saber Furuta algo desconfiado de que Shimano haya sido el encargado de traerla

-Supongo que de algo de Historia –se encogió de hombros el "encargado"- La caja sólo lleva el título

-¡Aquí están las palomitas! –exclamó Koike divertido, sentándose cerca de la televisión- Acércate capitán, no seas tímido

-¿Dónde están los demás? –protestó Kojiro acercándose

-No llegaron –contestó Hideto comiendo palomitas

-Bueno, ponla –pidió Ken aburrido y Tadashi puso el "encender"

Los créditos iniciales de la película comenzaron y ni bien hubieron pasado unos minutos de la aparición de los personajes todos quedaron con los ojos como platos y boquiabiertos. Hasta Koike dejó caer de su abierta boca las palomitas de maíz que se había metido, dándose cuenta entonces que aquella cinta tenía de todo, menos Historia.

Takeshi llegó a duras penas hasta su colegio, luchando contra el sueño en el taxi. Para su fortuna Matías, que también acababa de entrar luego de dar un paseo ya que Ayumi no estaba, lo vio tambaleante y corrió en su auxilio.

-¿Qué tomaste que estás así? –le preguntó el argentino, cargándolo de un brazo

-Una cosa bieeeeeeeeeeeen rica y dulce –dijo Takeshi en voz alta- ¡Sabía a uva!

-Vaya, cómo se nota que no sabes tomar

-¿Muchito? –preguntó el japonés con cierto cinismo de ebrio

-Muchito –asintió Matías seriamente

Llegaron hasta su habitación, y como la puerta no tenía el seguro Matías la abrió sin más para no molestar a nadie. En cuanto entraron se toparon con una imagen bastante sui generis en la pantalla de la televisión, que dejó con cara de susto al argentino y a Takeshi casi le quitó la borrachera.

-Eh, perdón, no quería interrumpir –dijo Matías apenado- Yo sólo les vine a dejar a su amigo

-Oigan ¿por qué están viendo una porno? –preguntó Takeshi curioso aun afectado por su etílica sinceridad

Inmediatamente Tadashi apagó la televisión muy ruborizado, porque no había podido reaccionar antes, de hecho ninguno de los que allí estaban. Kojiro se puso de pie de un brinco y no hallaba la manera de disimular la vergüenza, hasta que sintió el olor a alcohol de su pequeño amigo.

-Bueno, me voy –anunció Matías, marchándose rápidamente, seguido de un silencioso Furuta

-Tomen, les dejo las palomitas, ya me dio sueño –dijo algo contrariado Koike, saliendo también

-Eh...yo vuelvo por la cinta mañana –alegó Tadashi, marchándose a toda prisa

-Vaya, qué picarones, las cosas que ven –sonrió Takeshi con burla, tumbándose en su cama

-¿Se puede saber dónde estabas? –gruñó Kojiro

-No me cambies de tema –se burló su amigo

-¿Qué cosa trajo Shimano? –murmuró Ken confundido

-¿Por qué estás borracho?

-No estoy borracho, sólo un poquito tomado

-¿Poquito? Bastante –comentó el Karate keeper avergonzado queriendo cambiar de tema

-Paola y yo estábamos jugando a las preguntas y nos hicimos penitencia

-¿Paola? –repitió Ken interesado

-Sí, Paola. Hoy la fui a ver

-Ustedes un día nos van a matar de un coraje –protestó Kojiro yendo a mojarse el acalorado rostro

-¿Y cómo está? –preguntó Ken seriamente

-Bien...pero bien enojada contigo, jaja

-Deja de burlarte

-Perdón, ¡hic!

-¿Te dijo algo de mi? –preguntó Ken curioso

-Tal vez –se hizo el interesante Takeshi, incorporándose para sacarse la ropa

-Ya deja de reírte –pidió el karate keeper molesto, auxiliándolo para que no se caiga luego de tambalear

-¡No me toques! –gritó Takeshi de repente, empujándolo

-Qué te pasa, cálmate ya –intervino Kojiro saliendo del baño

-Me la quitaste, pero no importa, yo sé perder –murmuró el mediocampista, con los ojos adormilados, señalando a Ken- Todo porque eres de mis mejores amigos

-¿De qué estás hablando? –se extrañó Ken

-¡No finjas!

-Mejor duérmete –sugirió el Tigre japonés descubriendo la cama- Mañana hablaremos

-Sólo te pido algo –continuó Takeshi ignorándolos, apoyando sus manos sobre el pecho del portero del Toho- Cuídala y quiérela, ella es una gran persona aunque los demás digan que no, por eso yo la quiero

-Acuéstate Takeshi –dijo Ken, creyendo que se refería a Paola

-¡Promételo!

-Lo prometo, ahora duérmete

-Si tú dijiste que estás enamorado de ella, yo te creo, y por eso también creo que te la mereces –continuó ya acostado- Porque yo no se lo pude decir a tiempo

-Duérmete –repitió Kojiro de pocas pulgas

-Si pudiera me enamoraría de otra, pero no puedo –murmuró Takeshi aun con los ojos ya cerrados- Ella descubrió mi corazón...

-¿Pero estás con ella, no? Paola te eligió a ti –dijo Ken con una pequeña sonrisa de amargura

-¿Paola qué tiene que ver? –pregunto Takeshi abriendo nuevamente los ojos mientras Kojiro rodaba los ojos impaciente

-Que me estás hablando de ella

-Jajaja, claro que no –aclaró el Pequeño filigranista echándose a reír- No finjas demencia

-No te entiendo

-¡Ya basta! –estalló Kojiro- Tú duérmete y tú vete a tu cama

-Sí papi –se burló Takeshi, acostándose sobre su vientre y echándose a dormir

-Pero...

-No es el momento para charlar con él, mejor déjalo para mañana –sugirió el moreno jugador mirándolo severamente

-Está bien... –suspiró Ken resignado bien picado por el bichito de la curiosidad

Al día siguiente, como se esperaba, Takeshi amaneció con un gran dolor de cabeza, naúseas y sin poder recordar lo que había pasado. Por su parte Paola había sido descubierta a medianoche por su abuela, aun dormida en el despacho murmurando cosas inteligibles mientras de sus ojos brotaban abundantes lágrimas.

La señora Wakabayashi le había pedido al mayordomo que la llevase a su habitación. Entonces recordó que cuando la muchacha era aún una niña pequeña y se sentía triste, solía esperar a sus padres recostada sea sobre la alfombra o sobre un sillón, esperando quizá la llegada que nunca se daría. Así que la mujer supuso que algo le había ocurrido a Paola, sin percatarse siquiera de la botella vacía que estaba al pie del sillón.

El sonido de las campanadas que indicaban el ingreso a las aulas del Instituto Toho resonaba por todo el lugar: horrible situación para alguien con resaca. En sus asientos Paola y Takeshi se cubrían los oídos como podían, mientras los demás los miraban extrañados, todos excepto Matías que fingía desconocer lo pasado el día anterior.

-Si me dan náuseas saldré corriendo –murmuró Takeshi tomándose la cabeza

-Por si acaso yo traje una bolsita –notificó Paola más muerta que viva, apoyando la cabeza sobre su mesa

-La próxima vez jugamos a dar penitencias de verdad –se lamentó el muchacho sintiendo la boca amarga

-Ok. Preferiría encuerarme a quedar así otra vez –musitó su amiga sin moverse

-No me refería a eso –se sonrojó el otro ante tal declaración

-Wakabayashi –dijo severamente Becky acercándosele

-No me molestes monja, no estoy como para aguantarte

-Si estás enferma no deberías venir –siguió la chica de ojos grises, ignorando el insulto

-¿Te estás preocupando por mí? –se extrañó Paola levantando la cabeza, mientras Takeshi fingía dormir

-Distraes a los demás, ¿no te fijaste? –inventó Becky frunciendo el ceño

-Pues entonces que no me miren –concluyó la Wakabayashi, tumbándose otra vez sobre su mesa

-Tú también deberías ir a la Enfermería, Sawada –añadió la delegada sin mirar al chico, retornando a su asiento

-Como sea –soltó Takeshi en un gruñido

-¡Jóvenes! –saludó con emotividad un joven maestro de ojos castaños- ¿No son lindos los lunes? –preguntó sonriendo de oreja a oreja mientras sus alumnos lo miraban con cara de demente

-¡Mejores son los viernes! –comentó Matías desde el fondo, provocando risas disimuladas

-Buen apunte joven extranjero, buen apunte –dijo el profesor sonriendo tranquilamente- ¿Pero qué tenemos aquí? ¿dos muertos vivientes?

-Buen día señor –murmuró Takeshi levantándose apenas

-Buenos días joven Sawada, buenos días señorita Wakabayashi

-Ya le dije que me llamo Paola –gruñó la aludida sin incorporarse

-Veo que tuvieron un fin de semana bastante movidito

-Y que lo diga –contestó ella con cinismo

-Señorita Wakabayashi, ¿me haría el favor de sentarse bien? –pidió el profesor sin perder la paciencia

-Señor Sakurai, ¿me haría el favor de dejar de llamarme por mi apellido? –devolvió Paola mejorando la postura

-Bueno, Paola –puntualizó el hombre- Siéntese bien por favor, que la clase va a comenzar

-Pero rapidito ¿no? Que hoy no aguanto demasiado –contestó Paola sin vergüenza, mientras Takeshi disimulaba la risa

-Comencemos –dijo el maestro ignorando la tan sabida malacrianza de la germano japonesa

Pasados unos minutos, mientras todos estaban ocupados en hacer unos mapas, el señor Sakurai llamó a Paola hasta su escritorio.

-Para que despierte de una vez hágame el favor de llevar esto al 3°-C –pidió él, entregándole a Paola unos reportes

-Ni que fuera su mensajera –balbuceó la chica medio dormida

-No sea grosera y haga lo que le pido por favor –sonrió el maestro para luego desviar la mirada hacia un libro que tenía sobre Geografía Sudamericana

-Bueno –gruñó Paola rodando los ojos y dirigiéndose a la puerta cuando recién se percató del nombre que llevaban aquellos trabajos- ¡Qué! Oiga señor, yo no puedo llevar esto, que lo haga otro

-Llévelos usted Paola y pasaré por alto el hecho que se haya puesto a roncar en mi clase

-Yo no ronqué –se quejó ella haciendo un puchero

-Vaya de una vez

Paola miró a su profesor con coraje, dio violentamente la media vuelta y salió dando un portazo. Cuando al fin llegó hasta el curso mencionado tomó aire y tocó la puerta. Una chica de cabello corto negro le abrió sonriendo.

-Ah, eres tú Paola –le dijo sin dejar de sonreír

-¿Y su maestro? –preguntó la Wakabayashi curiosa

-No llegó, se reportó enfermo –contó la chica- ¿Necesitas a alguien?

-¿Qué? –reaccionó la otra chica luego de divagar unos segundos sobre que habría sido genial que el maestro de Geografía no fuese esa mañana por una varicela muy contagiosa

-¿Buscas a alguien? –repitió la chica de cabello corto

-¡Ah sí! –sonrió de repente Paola- Busco al "gatito"

-¿Gatito?

-Sí, "gatito"

-¿Es la mascota de alguien o qué? –preguntó confundida la otra chica

-¿Quién es Mizumi? –preguntó otro muchacho acercándose a la puerta- Ah, Wakabayashi-chan

-Ni soy "chan", ni soy Wakabayashi –protestó Paola

-¿Buscas a alguien?

-Vengo a devolverle estos reportes del maestro de Geografía al gatito –insistió Paola mostrando los documentos

-¿Cuál gatito? –preguntó otra vez el chico

-¡Aish! Mejor déjenme pasar –bufó la germano japonesa abriéndose paso, buscando el sitio de Ken y acercándosele- Toma, de parte del señor Sakurai –le dijo poniendo los documentos sobre su mesa

-¿Tú eres el "gatito"? –se burló el muchacho- Vaya apodito, jaja

-¿Gatito? –repitió Ken confundido mirando a Paola- ¿Yo?

-Sí, tú, gatito –repitió Paola orgullosa sonriendo de oreja a oreja mientras todo el resto del curso se echaba a reír

-Ah, ya me acordé –balbuceó Ken sonrojado recordando la escena aquella de cuando había descubierto a la chica husmeando en la puerta de su dormitorio

-Menudo apodo te puso –se burló Kazuki asientos más allá- Mira que fuiste original Paola, Ken tiene muchas dotes menos las de un gato, jaja

-Wazowsky –dijo de repente Paola observando a Kazuki, imitando la voz de la niña de la película, desatando nuevamente la risa general

-Jaja, a Kazuki le tocó peor –reía Imai casi doblado en dos

-¡Cómo que Wazowsky! –fingió indignarse Eirina siguiéndole el juego- ¿Acaso estoy redondo y verde?

-No, pero eso es lo de menos –explicó su amiga tranquilamente, mientras Ken esbozaba una sonrisa

-Si me preguntan, prefiero ser "Gatito" que Wazowsky –aclaró el karate keeper fingiendo que ordenaba sus recién entregadas hojas

-Bueno, cumplida mi tarea, yo ya me voy –se despidió Paola dirigiéndose a la salida

-¡Salúdanos al señor Sakurai! –gritó alguna chica del curso con una risita

-¡Adiós Buu! –dijeron un par de voces que luego se echaron a reír

-¿Ya no están peleados? –se extrañó Kojiro cuando la chica se hubo ido

-No lo sé –se encogió de hombros Ken mirando hacia la puerta- Con Paola nunca sé nada

Después de un horroroso día de resaca, y de prometerse que en su vida volverían a beber una gota de alcohol, Paola y Takeshi no hallaban la hora de recostarse en su mullida y calientita cama. Sus amigos ni mencionaron el hecho de verlos algo extraños, porque la vergüenza de la noche anterior los hizo evitar preguntas personales. Claro que Kojiro iba a conversar con Takeshi sobre su irresponsable actuar, pero tampoco le convenía que su pequeño amigo recordase el tipo de película que los encontró viendo.

Desconociendo las distintas anécdotas, Kawabe intentó animar a sus amigos invitándolos a pasar un fin de semana en la casa que tenía en Okinawa.

-Uy, así el capitán podría aprovechar de visitar a su "novia de verano" –se burló Koike poniendo cara de interesante, ganándose una mirada de odio del aludido

-No creo que mi abuela me deje –murmuró Paola, con la cabeza apoyada en la mesa, deseando que de una vez sus amigos terminasen de hablar para irse a dormir

-No seas pesimista, ni le preguntaste –se lanzó a animarla Ken, probando suerte al esperar la respuesta que ella le daría

-Es que es un caso perdido –respondió la chica, sorprendiendo a todos por su calma- Seguro querrá acompañarme y toda la cosa

-Si no vas porque irá tu ex novio y te sentirás incómoda, si prefieres no lo invito a él –ofreció Katsuharu, a sabiendas de que Takeshi estaba sentado a su lado

-Vaya, qué amable, gracias –dijo Takeshi con ironía, levantando un poco la cabeza para mirarlo, ya que también la tenía apoyada sobre la mesa

-No es por Takeshi, y con él me llevo bien sea mi novio o no –aclaró Paola

-¿Entonces es por Ken? –preguntó Shimano- Porque también podemos prescindir de su presencia

-Qué buenos amigos tenemos –gruñó Ken mirando de reojo al chistosito

-Ja, ya les dije que es por mi abuela –aclaró la germano japonesa incorporándose apenas

-¿Y si le dices que irás con Naoko? –propuso Imai sonriendo

-O sea, que iría con Naoko no sería mentira –dijo Matsuki desconfiado- Lo incierto es si ella estaría con Paola, estando tú también allí

-¿Por quién nos tomas? –se quejó Hiroshi sonrojándose

-Vamos Paola, pregúntale –la animó Kazuki terminando de comer su cena- Igual no pierdes nada

-Bueno, pero si se ofrece a acompañarme de chaperona, ¡no voy!

Habiendo quedado todos en pedir permiso y proveerse de los medios para ir hasta Okinawa, se fueron retirando hacia sus habitaciones.

-Bonita aparición la tuya hoy en mi salón –comentó Ken tranquilamente

-¿A que sí? –dijo Paola con sarcasmo esbozando una media sonrisa

-"Gatito"

-Era eso o "Bruce Lee"

-Supongo que igual no habría podido elegir –suspiró Ken mirándola de reojo

-Nop, la verdad no –admitió ella divertida- Además tú ya dijiste que el apodito te gustaba, ¿no?

En el ingreso a los pasillos de división de ambos sectores de dormitorios, los muchachos se despidieron de Paola y desaparecieron lentamente.

-¡Eh Ken! –gritó Paola antes de dar media vuelta

-¿Eh? –musitó él, con cierta emoción al saber que la muchacha dejaba de ignorarlo

-Si no voy yo, ¿por qué no invitas a tu novia? Seguro la pasarían muy bien y así no se desperdiciaría un lugar

-Pero Onkawa y yo... –intentó explicarle

-No digas que no, pregúntale –insistió la chica, haciendo un gesto de despedida con la mano para después irse

-...no somos novios –suspiró Ken en voz baja, bastante agobiado ya por el mal entendido

N.d.a. El tonkatsu es una chuleta de cerdo frita (deliciosa *o*). Wazowsky, Buu y "el gatito" son personajes de la serie animada Monsters Inc.