Parte XX

En la radio de un taxi sonaba una canción…

...hubo un tiempo en que les hubiera creído, si me dijeran que tu no podrías ser verdad, más que sólo una ilusión de amor, pero entonces me encontraste y todo cambio, y creo en algo otra vez, mi corazón entero siempre será tuyo…

T – Señorita… - me dijo el taxista, me miraba por el espejo, pero yo me encontraba sumida en mis pensamientos, escuchando con atención la música de la radio y mirando por la ventana, el cielo de Boston que había amanecido con un sol imponente estaba comenzado a nublarse amenazando con una inminente tormenta.

dile al mundo que al fin estamos bien, te elijo a ti, seré tuya y serás mía, te elijo a ti, te elijo a ti, no somos perfectas, pero aprenderemos de nuestros errores y mientras lo hacemos, probare mi amor por ti, no tengo miedo a todos los elementos a los que no estoy preparada, pero estoy dispuesta, y aún mejor, llegué a ser tu otra mitad…

T - señorita… – volvió a decir un poco más fuerte, se había girado para mirarme, me sobresalte – lo siento, es que hemos llegado a la dirección que me dio… - no sabía cuánto tiempo había permanecido el taxi sin movimiento, pero ya estábamos frente a mi casa.

M – lo lamento, me distraje – fue lo único que pude decir, saque el dinero del bolsillo de mis jeans y pague, no espere el cambio y baje del auto sin agradecerle al joven taxista, todo lo que estaba haciendo en ese momento era en automático, no pensaba en los movimientos que hacia mi cuerpo, mi cabeza estaba en otro lado, lo único que sabía era que no traía las llaves de mi casa, pero por fortuna siempre tenía un repuesto oculto cerca, abrí y entre, una vez cerrada la puerta me recargue en ella, suspire varias veces, el día había sido agotador y ni siquiera había terminado.

Fui directo a la cocina, tome una botella de vino y me serví una copa, esta vez sin seguir las reglas de etiqueta llene la copa hasta el tope y acto seguido me la bebí toda, eso estaría bien, por ahora, para relajar mi cuerpo, el cual estaba adolorido y cansado, muy, muy cansado.

Subí las escaleras lentamente hasta llegar a mi habitación, se me paso por la mente que debía tomar una ducha con agua tibia para destensar los músculos o tan sólo cambiarme de ropa o que tal vez los analgésicos hubieran sido mejor opción que la copa de vino, era igual, estaba agotada, no pensaba con claridad, de hecho, llevaba meses sin hacerlo.

Me senté en el borde de la cama y sin pensarlo me deje caer en ella, mis piernas quedaron colgando, no tenía ganas de quitarme los tenis, permanecería así unos minutos y después le pediría a mi cuerpo que hiciera un último esfuerzo para cambiarme y poder meterme por completo a la cama, cerré mis ojos un par de segundos, suspire, el cansancio me estaba venciendo y si seguía así me dormiría por completo.

Decidí levantarme para quitarme la ropa sucia, quizás la ducha era una buena opción… sí, debía ducharme, así desaparecía el toque de Alice de mi cuerpo y la sangre que aún estaba en mis manos de cuando revise la herida de Frost, que sin darme cuenta había manchado mi camisa blanca y mis jeans, no sé cómo en realidad, no había prestado atención a ello… me desnude, no tenía ganas de llenar la bañera, así que la regadera con agua tibia estaría bien.

-ooooo-

Veinte minutos después, cuando Maura salía del cuarto de baño con sólo una toalla alrededor de su cuerpo sujeta a la altura de sus pechos, el pelo mojado y descalza, se encontró directamente con la mirada de una mujer que yacía sentada en el borde de la cama, quedando justo frente a ella.

M – suspiro antes de hablar - Jane… - Maura se sentía tan casada para discutir de nuevo, sólo quería meterse a la cama y que el mundo siguiera su curso sin ella por un par de horas - ¿Qué haces aquí? – le pregunto cerrando la puerta del baño y quedándose en el mismo sitio, no quería acercarse a Jane, eso no sería bueno.

J – verificar que llegaras bien a casa – Jane le dedico una tímida sonrisa a Maura - quería saber cómo te sientes…

M – ahora le preocupa cómo me siento, ¿casi un año después?, pensó Maura y comenzó a molestarse - Estoy bien, no necesito que ahora cuides de mí – le dijo molesta – lo que si necesito es vestirme, para poder descansar, puedes irte por favor, me has visto, llegue bien, sal de mi habitación – le pidió cortante, tratando de mirarla de frente.

J – no estás bien – Jane se puso de pie y camino hacia Maura, dudaba a cada paso que daba buscando la mirada de Maura quien involuntariamente se iba haciendo hacia atrás hasta que no quedo espacio y su espalda choco lentamente con la puerta del cuarto de baño – nada bien Mau – a Maura le pareció que Jane trataba de leer sus pensamientos y la manera en que la miraba la estaba poniendo nerviosa.

M – eso no te interesa Jane – trataba de mantenerse firme, cualquier movimiento que hiciera Jane, ella no iba a perder tan fácil, sujeto con fuerza su toalla sobre su pecho para que no se cayera -estoy demasiado cansada para hablar contigo - Jane seguía acercándose a ella ignorando lo que Maura decía - no es el momento… - Maura guardo silencio cuando tuvo a Jane a pocos centímetros de ella, mirándola a los ojos.

J – necesito decirte algo, es importante y si no lo hago hoy no sé cuándo voy a poder hacerlo – Maura le dedico media sonrisa de incredulidad - ¿Qué es gracioso?

M – no contesto esa pregunta, aunque tenía suficientes cosas que decir - no tengo ganas de escuchar nada de lo que vas a decir y tampoco quiero darte el tiempo para hacerlo, ¿qué te parece si regresas otro día?, quizás un día que el domingo caiga entre semana – Jane levanto una ceja, Maura sonaba a sarcasmo puro, estaba enojada con Jane y ahora si no se iba a comportar civilizadamente, ya no.

J – me lo merezco Mau, lo sé, sé que es tarde para decirte las cosas y quizás no es el momento apropiado – los ojos de Jane comenzaron a aguarse, Maura la miro curiosa - pero míranos, nunca encontramos ese momento y he estado a punto de perderte demasiadas veces este año que una más no lo soportaría – por la mejilla derecha de Jane se escurrió una lagrima, Maura se sorprendió, nunca había visto a Jane llorar así de rápido, quería limpiar sus lágrimas, no le gustaba ver a Jane así, pero se contuvo – si no quieres nada de mi ahora, lo aceptare, pero déjame decirte todo lo que siento por favor.

M – Jane… no quiero ser grosera contigo, pero… - Maura veía a los ojos a Jane, se veía tan vulnerable, tanto como ella lo había estado ese año, quería leerla a través de sus ojos, quería buscar que esperaba Jane de ella en ese momento, pero sólo encontró sinceridad y dolor, levanto su mano izquierda y con el pulgar limpio las lágrimas de Jane.

J – Mau… - lo dijo en un susurro.

M – Jane, hemos perdido cariño, se necesitó todo un melodrama para que llegaras hasta mí, realmente en este momento estoy cansada, mi cuerpo esta exhausto y mi mente ni siquiera sabe que estoy haciendo contigo… - suspiro, el rehusarse a hablar con Jane no era lo que hubiera hecho hace dos días, pero ahora era lo que debía hacer por su propio bien.

J – Maura por favor – suplico, cerro el espacio que había entre ellas colocando su frente en la de Maura y cerro sus ojos, Maura no sabía cómo reaccionar ante eso, se quedó inmóvil.

M – Jane… - dijo en un susurro – quizás después podamos hablar, yo… no estoy lista ahora…

J – pero lo estabas antes, hasta que lo arruine… - sintió el aliento cálido de Jane sobre su rostro y eso la desequilibro.

M – lo siento Jane… no puedo… – Maura cerro los ojos y suspiro - todo me ha dolido, me hiciste pedazos, te necesitaba la primera vez que pase por el secuestro, te necesitaba en las noches, en mis pesadillas, yo estuve siempre para las tuyas y ni por ser amigas estuviste para las mías, me alejaste, me fuiste sacando de tu vida lenta y dolorosamente cada día – guardo silencio, tratando de que la voz no se le quebrara, las lágrimas comenzaron a apoderarse de ella - me vuelven a llevar y casi muero Jane – Maura abrió los ojos y se alejó de Jane - y en esos días te acostaste con Casey, sabias que no lo amabas, estoy muy segura que no lo hacías, ¿creíste que eso te iba a quitar el deseo que sentías por mí? – se le escurrían las lágrimas pero ahora hablaba con enojo - sé que me deseabas, sé leer a las personas y te conozco, sabía que a veces me veías diferente, podía reconocer tus miradas e iba moviéndome hacia ti tan lento como tú me lo permitías, paso a paso para no asustarte… - Jane se sorprendió ante esa confesión - ¿por qué Jane?, ¿por qué te acostaste con él?, pase el peor susto de mi vida cuando pensé que podías estar embarazada… ni siquiera estar secuestrada me dio tanto miedo, porque por tu forma de ser estoy segura que te hubieras atado a Casey aunque no lo amaras… - Maura seguía enojada y llorando.

J – yo… no sé porque lo hice... creí que él me ayudaría de alguna manera… pero no estaba pensando, quería sacar de mi mente la manera en la que te estaba viendo últimamente… yo… no sentí nada con él… - Maura negó con un movimiento de cabeza.

M – No me interesa lo que paso esa noche Jane, créeme que no quiero detalles – dijo furiosa – ya que habías hecho mal eso y te habías dado cuenta de ello, debiste detenerme cuando me iba a Nueva York o al menos debiste llamarme, platicar conmigo de Alice, decirme que pasaba en tu vida, no dejarme a la deriva para que me inventara un tonto plan para conquistarte… - Maura negó con un movimiento de cabeza cuando Jane quiso acercarse a ella - este último año de mi vida giro en torno a ti… sabes, quería que me vieras, que vieras que eso que sentías no estaba mal, que yo también lo sentía y lo quería, quería que eso se transformara en más, en algo físico, en algo tangible, quería que supieras que se siente despertar por las mañanas con alguien que te ama y que ha estado para ti siempre, incondicionalmente, quería ver esos hermosos ojos color chocolate al despertar, escuchar tu voz ronqueta hablarme al oído, te lo he ofrecido todo y tú lo has echado a la basura, todo por motivos insignificantes, por prejuicios obsoletos, por miedo…

J – yo…

M - ¡¿tú qué Jane?! – dijo exaltada – tenía pensado gritarte todo, pero de tanto que tengo reservado para ti ya no sé qué decirte, de todas maneras da igual, compartimos la culpa, yo también soy responsable de esto por no dejarte las cosas claras desde el principio pero no quería que salieras corriendo – suspiro, algo que había en la cama llamo su atención - ¿Qué es esto? – se acercó a su cama, lo que vio la sorprendió, las cartas que le había escrito a Jane estaba extendidas sobre la cama acompañadas de una rosa – yo escribí eso, esta rosa… - miro a Jane - ¿de dónde has sacado mis cartas?... yo no… no te las di, sólo te di una… y esta – tomo una de las hojitas que estaba más maltratada – yo la tire a la basura.

J – Nuestras madres y Arizona me las hicieron llegar - contesto simplemente.

M – hizo una mueca y negó con la cabeza – ¿Cómo? – Jane iba a hablar – ¿sabes qué?, no, no quiero escucharlo, sólo quiero que salgas de aquí de una buena vez y me dejes sola – dijo furiosa, se dirigió al armario para ponerse una bata y poderse alejar unos minutos de Jane, antes de regresar con Jane suspiro varias veces.

J – no puedo y no quiero irme – Jane se volvió a acercar a Maura cuando esta regreso a la habitación, esta vez lo hizo con paso decidido.

M – no te acerques a mi Jane – Jane ignoro lo que dijo y para sorpresa de Maura la envolvió con sus brazos, la cabeza de Maura encajo perfecto en el cuello de Jane, Maura no sabía cómo reaccionar con Jane así, demoro unos segundos para protestar y se dio cuenta que Jane había aprisionado sus brazos a los lados y no se podría liberar tan fácilmente – ¡suéltame! - forcejeo con Jane – ¡Jane!, ¡suéltame! – Jane la abrazaba con fuerza.

J – no lo hare – le dijo suavemente al oído, no le costaba retener a Maura – me vas a escuchar de una buena vez y lo que sea que vaya a pasar lo vamos a resolver ahora porque ni tu ni yo podemos más con esto – Maura forcejeo un poco más para liberarse, el aliento de Jane sobre su oreja le causaba escalofríos – después te liberare, lo prometo, sólo quédate quieta unos minutos, puedes decidir qué hacer conmigo cuando deje de hablar – Jane sintió el suspiro de Maura sobre su cuello y la quietud en la que se quedó después, así que ahí estaba su chance – gracias… - Maura cerro sus ojos, se sentía débil, cansada, ya no quería ir en contra de la marea – te debo tantas explicaciones que de verdad no sé por dónde comenzar, pero creo que para empezar debo decirte que te aleje y deje que te fueras porque estaba terriblemente asustada por lo que estaba sintiendo por ti Mau, no quería perderte al decirte algo inadecuado, no quería hacerte sentir incomoda, no quería hacer un mal movimiento cuando estuviéramos a solas y te sintieras mal estando conmigo, yo no veía que estuvieras enamorada de mí, soy terrible para eso del amor, sé que todo esto es mi culpa, pero tenía miedo de lastimarte, soy mala para las relaciones, mala hasta el extremo, equivocarme con los demás no me importa, pero equivocarme contigo y perderte me daba demasiado miedo… eres lo más bonito que tengo, la luz en mi trabajo, en mis días malos, me conoces mejor que mi propia madre y por todo eso no quería arriesgarme - Maura suspiro de nuevo – lo de Casey, como te dije antes, no tengo excusa para eso, lo hice y acepte las consecuencias de ello, y sé que me equivoque pero ese capítulo está cerrado para siempre, la vez que llamaste y él contesto ya habíamos terminado, me hizo una escena horrible en la comisaria y estaba en mi casa temprano para disculparse y despedirse, contesto el móvil porque yo estaba ocupada atendiendo otra llamada en una línea que me habían dado en el FBI, es una larga historia pero Cavanaugh llego a un acuerdo con el FBI para que me permitiera cazar a Alice, pero bueno esa llamada hizo que no pudiera hablar contigo después, me fui de encubierto en su búsqueda, trate de encontrarla pero todo lo que me dejaba sólo era para distraerme, no podía llamarte, ya sabes cómo es, eso mismo me mantuvo ocupada esta semana que regresaste, estabas en Boston y ella te quería, podía estar más cerca de ti de lo que yo creía y tenía miedo por eso trate de encontrarla a toda costa pero ella me venció esta vez y llego hasta ti, cosa que no pienso volver a permitir, no te dije que ella estaba libre porque no quería que estuvieras asustada pero por lo veo lo has manejado muy bien – guardo silencio un segundo y tomo aire - sé que no puedo deshacer lo que ya hice mal y te pediré perdón toda la vida por lo terrible que la has pasado a causa mía, porque aceptémoslo es mi culpa y viviré con ello presente, eso me recodara cada día que te debo hacer feliz toda una vida porque te lo mereces y porque sé que puedo dártelo… - Jane aflojo el abrazo para que Maura hiciera lo que mejor le pareciera, soltarse o quedarse como estaban, ya no sabía que más decirle, esa era toda la verdad, Maura se quedó en la misma posición - me dijiste que tu cuerpo estaba exhausto y que tu mente no sabía que estabas haciendo conmigo, pero tu corazón Mau, ¿Qué dice? – el silencio se hizo presente unos minutos, Maura deslizo sus brazos por la cintura de Jane para abrazarla.

M – realmente desea que tu explicación sea suficiente para una persona tan fría como yo…

J – Mau - Jane se separó un poco, sin soltarse de Maura para mirarla a los ojos.

-ooooo-

En la cafetería del aeropuerto de Boston cuatro mujeres conversaban…

E – Cariño, ¿estas completamente segura de que era buen momento para que Jane fuera tras Maura? - pregunto a su hija que tomaba tranquilamente una taza de café.

Ang – quizás Maura necesitaba descansar antes de hablar con Jane, el día no ha sido el mejor para ella, ni para ninguna de nosotras.

Ari – miro a Constance antes de hablar, ella le asintió con un movimiento de cabeza – Maura esta exhausta y harta de todo, debe explotar y quebrarse hoy, reclamar todo lo que tenga que reclamar, gritar todo lo que ella quiera en este momento que tiene la adrenalina a todo lo queda, es decir, hoy Maura necesita ser simplemente Maura, no la heredera Isles, no la doctora, no la patóloga forense, hoy sólo necesita ser Maura – se encogió de hombros.

C – espero que en ese arrebato no tome malas decisiones – dijo tomando un sorbo de té.

Ari – no tendría por qué tomarlas Constance, todo lo que tenga que decirle a Jane no será mentira, le toca a Jane aguantarse y pelear por ella.

E – ese es el problema, Jane – negó con un movimiento de cabeza – lo siento Ángela, pero tu hija a veces me saca de quicio.

Ang – lo sé, a mí también – le sonrió a Ellen – algunas veces mi hija es un caso perdido … sólo espero que luche por Maura y no se dé por vencida.

Ari – miren… como ya saben esta mañana antes de que pasara lo de Maura fui a hablar con Jane – Constance miro a Ellen, esta se encogió de hombros y negó con la cabeza, no sabía que le había dicho su hija a Jane ni que le había contestado esta, no hubo tiempo para hablar con Arizona después de que se fueron del departamento de Jane – ella había decidido ir por Maura, aventarse al vacío – sonrió – me dijo que no tenía un plan pero que iría por ella, en eso la llamaron y todo se echó a perder, pero lo importante de esto es que ella ya está decidida a estar con Maura de una vez por todas y si eso implica luchar con todo lo que ha hecho mal, lo hará, así que crucen los dedos y esperen que hoy salgan cosas de buenas.

C – espero que así sea Arizona – Arizona sonrió y asintió con un movimiento de cabeza.

E – cariño, es casi la hora de salida – le dijo mirando su reloj.

Ari – si madre, bueno, es hora de que me despida de ustedes – les sonrió a las tres mujeres, Constance pago la cuenta y se levantaron para acompañar a Arizona.

E – cariño te veré en dos semanas – se sonrieron y se abrazaron.

Ari – por supuesto Ma.

C – me saludas a Callie, cielo y nos llamas cuando llegues – se despidieron con dos besos, al más puro estilo de Constance Isles.

Ari – fue un placer conocerte más Ángela, espero verte en el cumpleaños de Sofía – le sonrió a Ángela.

Ang – gracias, intentare estar allí o al menos que Jane este presente.

Ari – todas lo esperamos – les sonrió a las tres mujeres, les dijo adiós una última vez e iba entrando a la sala de espera de su vuelo cuando se dio media vuelta y les dijo – una cosa más, la próxima vez que Maura y yo estemos en la misma habitación podrían no dejarme sola con ella – las mujeres sonrieron, no entendían por qué de ese comentario - algo me dice que querrá vengarse por unas cuantas cosas en cuanto me vea, me aterra no saber que va hacer en mi contra y parte de la culpa es de ustedes, si muero mi esposa no estará muy contenta – les hizo un puchero y las mujeres se empezaron a reír.

-ooooo-

Me encantaría decir que soy fuerte, que puedo despojarme de mis sentimientos tan fácilmente, pero la verdad es que no, las cosas eran más fáciles cuando no conocía el amor de verdad, sobreviví a una infancia llena de lo material pero carente de afecto, me hice una mujer independiente, inteligente y exitosa sin necesitar las influencias de mis padres, aprendí a disfrutar de la soledad, luego apareció ella y cambio mi mundo por completo, si me mirara al espejo en este momento estoy segura que no me reconocería, así de frágil, sin mi raciocinio habitual, sin mi mente funcionando al mil por ciento, pero no tenía nada de malo, ¿cierto?, estaba bien si por un momento me rendía y era simplemente Maura, si dejaba mi temperamento y mi ego a un lado, si cedía a mi deseo como cualquier ser humano, me lo merecía… si me dejaba llevar no significaría que le estaba poniendo las cosas en bandeja de plata, ¿o sí?, no, creo que no… pero necesitaba que se quedara conmigo, que me abrazara, necesita sentir su calor, la necesitaba para sentirme segura porque en sus brazos y bajo su cuidado me he sentido segura siempre… desde que la conozco ha intentado protegerme de todo, y este último año hasta de ella misma me ha querido proteger.

J - sabes que no eres fría – me sonrió - no con las personas adecuadas – la mire acusadoramente, estaba metiéndome para no hacerme sentir mal y corrigió - al menos conmigo no lo eres.

M – querrás decir entonces que no lo soy en tus manos – señale la posición en la que estábamos, abrazadas, separadas el espacio justo para vernos a los ojos, sujetándonos por la cintura, ambas con los ojos irritados, frágiles como nunca antes, sin barreras de por medio, me dio una sonrisa de medio lado.

J – ¿quieres comprobarlo científicamente? - ¿acaso estábamos coqueteando?, así de rápido habíamos regresado a ser Jane y Maura, la mire curiosa para que se explicara mejor – sólo… - fue diciendo lentamente, hipnotizándome, acercándose a mí – debes… - estaba más cerca, yo estaba perdida en su mirada, mis labios se entreabrieron inconscientemente – permitirme... – sus suaves labios llegaron a los míos – besarte – dijo sobre mis labios, tan condenadamente sexy, si tratara de describir la sensación me sería imposible, mis labios respondieron con tranquilidad, probando la dulzura de los labios de Jane, nuestro beso se fue intensificando poco a poco hasta el punto de quedarnos sin aliento, no nos alejamos mucho, nos miramos a los ojos – tienes unos labios muy suaves, tu piel… – subió una mano a la altura de mi cara, cerré mis ojos, acaricio mi mejilla, mis labios, abrí mis ojos, tome su mano y la apreté.

M – sólo quiero dejar en claro – susurre – que pase lo que pase hoy – puse su mano en mi cintura, y las mías se fueron a la suya, pero hice trampa, yo acaricie su piel suavemente, su playera me lo permitía con facilidad y no habría tanto problema en deshacerme de su ropa, Jane no detuvo mis caricias - no está del todo arreglado – asintió sin moverse, dejándome hacer lo que estaba haciendo, mis manos desabrocharon su pantalón, esos jeans desgastados siempre la hacían lucir juvenil y sexy - estaré enfada un tiempo – subí mis manos por la curva de su cintura hasta su región axilar para deslizar su playera y deshacerme de ella, Jane cerro sus ojos y no protesto, estaba usando la ropa interior a juego, un conjunto negro, absolutamente maravilloso, pase un dedo suavemente por la parte de sus pechos que dejaba ver el sostén – hermosa… - lo dije suavemente, más que para Jane para mí y continúe con lo que estaba diciendo - hasta que logres convencerme – Jane asintió - te costara muchas cenas, muchas rosas, muchas cartas…

J – lo que quieras – detuvo mis manos cuando paseaban de regreso a su cintura, tenía escalofríos, lo podía sentir en su piel, realmente estaba bromeando, si tenía pensado hacerme la difícil posterior a esta noche, pero todo dependía de lo que ella hiciera, si se portaba bien y regresaba a ser mi Jane por mi estaba bien con eso – veo sus caras, se están preguntando que si así de fácil se resuelve todo, pues sí, la amo, la deseo, al final de cuentas soy sólo una mujer amando a otra, si estoy equivocándome al caer así de sencillo, quiero hacerlo, quiero tirarme al precipicio - me empujo suavemente para que me sentara en el borde la cama, le sonreí, se quitó los tenis y deslizo su pantalón bajo mi atenta supervisión – lo que tú quieras de mí, es tuyo – quedo sólo en ropa interior para mí, me mordí el labio inferior, absolutamente sexy, pero su comentario no me agrado del todo, se acercó a mí, se reclino un poco y me beso - ¿pasa algo?– me pregunto al notar mi suave respuesta a su beso.

M – la mire a los ojos – no quiero hacer esto si no quieres Jane – me miro confusa.

J – No te entiendo…

M – dijiste que lo que quiera de ti es mío, sólo necesito saber si… ¿tú también lo quieres?, es decir, ¿lo deseas? – pregunte con miedo – no quiero esto porque te sientas culpable o porque sientas lastima hacia mí, no quiero dar un paso falso de nuevo… – puso un dedo sobre mis labios, me tomo de la barbilla y sonrió.

J – lo entiendo, tranquila, puedo dejarte en claro todo lo que quieras, voy a disipar hasta la última de tus dudas cada que lo necesites – bajo su mano por mi cuello en una suave caricia y recorrió la parte de mi pecho que dejaba expuesta mi bata, suspire pesadamente - lo quiero, no sabes cuánto lo he deseado, ni desde cuándo Mau… - me decía la verdad lo podía ver – lo quiero… todo – me miro con deseo.

M - ¿estas… segura? – yo tenía derecho a tener miedo, no quería tenerla y después perderla, no lo soportaría, si me entregaba a ella no habría vuelta atrás.

J – muy, muy segura – se acercó a mí para besarme – podrías… - decía sobre mis labios – subir un poco a la cama – la mire a los ojos, asentí, subí a la cama apoyándome en mis codos, sin perderla de vista, sin cambiar de posición, llegue a la cabecera de cama y me apoye en ella, subió tan lentamente a la cama siguiendo mi camino, su escultural cuerpo bronceado me derretía, todo estaba tan bien en ella, era demasiado hermosa, me dejaba sin aliento – puedo… - la mire curioso, acaricio mis muslos por debajo de la bata – puedo… sentarme – me señalo con una mirada donde quería sentarse, tengo que admitir que estaba demasiado nerviosa, demasiado asustada, tenía demasiadas emociones encontradas para hacer el amor con ella, el día no me había dejado preparada para esto, nunca pensé que todo esto la traería hacia mí, suspire, debía calmarme, la deseaba, estaba enojada pero la deseaba, ¡maldita sea! - ¿estás bien?... – asentí, no puede formular palabras, mi corazón latía más rápido de lo normal - ¿crees que no es una buena idea?... podemos parar ahora… aunque... – la tome del brazo y la jale hacia mí, a modo de que se sentara en mis muslos.

M – lo quiero, estoy muy nerviosa y asustada, demasiado asustada – coloqué mis manos en sus caderas y comencé a acariciar su piel desnuda, subí mis manos por su espalda en una tierna caricia – pero… quiero hacerlo – la mire a los ojos – sólo debes estar consciente de que esto cambiara las cosas entre nosotras dos.

J – me sonrió – sólo íntimamente ¿cierto?, porque nuestra relación funcionaba muy bien antes de todo este desastre – Jane estaba muy segura y decidida, yo en cambio estaba demasiado asustada, quizá porque no podía aceptar que después de tanto esfuerza ella llegara así, tan fácil a mí, cuando yo ya me había dado por vencida.

M – ya estaba bien, quiero a Jane, la deseo, la quiero conmigo siempre, esto era lo que deseaba, tenerla entre mis brazos, ¡para Maura!, has que tu cabeza pare, usa sólo tus emociones por unas horas – sí, esto cambia el modo de vernos personalmente – le sonreí – lo demás seguirá igual – asintió.

J - perfecto… - se acercó a besarme tan delicadamente, succiono mi labio inferior antes de separarse un poco, nos miramos a los ojos.

M – ¿no quieres tener citas antes de acostarte conmigo?, ¿ver si somos compatibles? – le sonreí - ¿ver si me soportaras o algo así?

J – sonrió ampliamente – simplemente estas nerviosa Mau – descubierta, cuando hablo de más es porque estoy nerviosa - pero lo haremos a tu ritmo… hemos tenido citas, vivíamos casi juntas, conozco a tus padres, tu entorno, te conozco a ti más de lo que debería – paso sus manos nuevamente por la parte de mi pecho que dejaba al descubierto mi bata y siguió su camino encima de ella hasta llegar a la cinta que mantenía cerrada mi bata – conoces a mi familia y no saliste corriendo, creo que sólo por eso podría casarme contigo mañana mismo – desenredo el nudo y quito la cinta, abrió mi bata, me mordí el labio cuando note que me inspeccionada con su mirada, regreso su vista a mis ojos, me deseaba, le había gustado lo que vio, paso sus manos a su espalda para desabrocharse el sostén y rápidamente lo arrojo al piso y sin que me diera cuenta sus panties también desaparecieron, en un segundo ella estaba sentada de nueva cuenta sobre mis muslos pero desnuda, encontrándose mi piel con su piel y yo estaba malditamente nerviosa, respirando con dificultad, mi corazón latiendo a mil por hora, tenía miedo, pero ella estaba allí, abriéndome su corazón sin restricciones y yo debía dejarle en claro cuánto la amaba para que nunca se fuera de mi lado.

Nota: Hola, volví jeje, espero que sigan por aquí y les guste este capitulo... Gracias por esperar, muchas muchas gracias a los que siguen aquí.

ZoeRguez