EPÍLOGO.

Vísperas de Navidad.

-Es la última cena familiar antes de que nos vayamos. Date prisa si no quieres que lleguemos tarde, Ethan.

El niño asintió mientras se colocaba la camisa correctamente.

-Mami ¿Por qué este año no pasamos la navidad con los abuelos?

Edward acarició la mejilla de su pequeño de cuatro años.

-Noah, nos vamos a Holanda ¿Recuerdas? La familia de mami.

-Cierto…

El niño sonrió a su padre e intentó treparse a la cama grande de sus padres. Su hermano mayor fue por detrás y le ayudó a sentarse.

-Quédate quieto si no quieres que mamá nos regañe por que vas hecho un desastre.

Susurró arreglándole el cabello castaño. Los hermanos eran demasiado parecidos y compartían el color verde en sus ojos al igual que su padre.

Edward se acercó a su esposa y le besó la mejilla.

-Siéntate un rato, yo me ocupo.

-De acuerdo.

Estaba exhausta. Había tenido una mañana agitada y el peso de su creciente barriga de siete meses no le daba mucho espacio para la caminata. Desde su lugar observó a Edward tratando de ocuparse de sus dos hijos. Luego de su casamiento había llegado Noah, se parecía tanto a Edward y a Ethan que parecía que ella no había interferido en el asunto. Tres años y un poco más, el tercero venían en camino. Ian Cullen.

Tres niños, quién lo hubiera dicho.

-Bella ¿Dónde está mi chaqueta?

-En el cesto de ropa limpia.

Estaba por ponerse de pie y su esposo la detuvo.

-Iré por ella.

Edward caminó rápidamente hacia la galería fuera de la cocina y deseó no haberlo hecho.

Brutus!

Vociferó.

El ex cachorro estaba repleto de lodo y se revolcaba en la ropa limpia. Bella iba a matarlo porque debería haberlo atado a su correa y lo había olvidado.

-De verdad, te subestimé.

Murmuró mientras volvía la ropa al lavadero y lo sacaba fuera. El perro de Ethan había crecido tres veces su tamaño y ahora era una enorme bestia de cabello blanco, travieso y gran creador de desastres.

-¿Qué pasó?

Ethan apareció y se cubrió la boca antes de reírse.

-Mamá va a matarte.

-Es tu perro, no debería ser mi responsabilidad. Lo acordamos, Ethan.

Estaba furioso.

-Está a dos pasos de estar patitas en la calle.

-Oh, vamos. Has dicho eso unas mil veces.

Gruñó y salió sacudiendo su chaqueta.

-No me provoques.

Ethan terminó por acomodar el desastre antes de que su madre se diera por enterada, corrió antes de que lo dejaran en casa y se perdiera la reunión en casa de los padres de Edward.

-¡Oh, cariño! ¡Mira que grande estás!

-¡Abuela!

Noah corrió a los brazos de Esme. Edward ayudó a Bella a bajar y le sostuvo el postre que había preparado. Ethan saludó a sus abuelos y entró en búsqueda de Nick.

-Bella, no te hubieras molestado.

-Descuida, no es un problema.

Carlisle se les unió.

-Hijo.

-Padre ¿Cómo has estado?

-Bien ahora que los veo ¿Qué pasó el último mes que habían desaparecido?

Bella se adentró a la casa.

-Hemos estado hasta la coronilla con la empresa y los niños. Ethan está terminando sus exámenes, Noah comenzó la sala de cuatro y este señor en camino…

Señaló su vientre suavemente.

-… ha estado demasiado inquieto.

-¡¿A dónde crees que vas?!

Rosalie corrió detrás de una regordeta con vestido y pañales, Emmet reía mientras cargaba con Joseph desde el estómago.

-¿Qué ocurre?

-Mel se niega a comer sus verduras.

Esme tomó al niño en brazos.

-¿Qué hay de Jo?

-El comió ambas.

Todos estallaron en risas.

-¡Hola, hola!

Un coro de cinco voces chillaron al unísono y los padres gimieron por la agudeza.

-Alice Cullen esa no es forma de alborotar a los niños.

-Lo siento mamá.

Rió mientras se acercaba con Mel en los brazos.

-Pero mira que hermosa princesa tenemos aquí, que lindo vestido ¿quién lo diseñó?

La pequeña de cuatro años y grandes ojos azules reenseñó una sonrisa enorme.

-Tía Al.

-Exacto y por eso… ¡no deberías andar corriendo con él!

Sentenció con el ceño fruncido y aparente mal humor para que la niña entendiera. Se la entregó a su madre.

-Gracias.

Alice fingió sorprenderse mientras la miraba por completo.

-¿Qué pasó contigo hoy?

-He corrido toda la casa en tacones. No puedo soportarlo más. ¡Voy a regalarlos!

Emmet soltó una carcajada y mientras se abrazaba a su mujer y tomaba a la niña en sus brazos.

-No exageres, cariño.

-En verdad, Alice, no sé como lo hace. Él solo lo dice y los niños lo obedecen. Es una especia de semidios o algo así ¿acaso no soy más bella y más mandona que él?

-Tiene un extraño don, olvídalo. ¡Tengo algo tan emocionante que contarte…!

Esme se acercó a Bella y la condujo hasta el comedor.

-¿Ha podido tu hermano aceptar la invitación?

-Seguro, estará en camino.

-¿Viene solo?

-Con Emily y Sophie.

-¡Estupendo!

Bella se dejó caer a un lado de su primogénito.

-¿Estás cansada? ¿Deseas algo?

Acarició la mejilla de Ethan.

-Para nada, sigue con tu charla que voy a ocuparme de la de los grandes.

Le guiñó un ojo y él le dedicó una sonrisa antes de voltearse.

-Hermosa.

Edward la besó en los labios rápidamente mientras tomaba asiento a la mesa a su lado.

-¿Qué hay de Noah?

-Con Carlisle.

Ella sonrió. Con el paso de los años, Edward había mejorado notablemente la relación con su y su esposa. Así como ellos habían unificado aún más la suya. El timbre resonó en el comedor. Antes de que pudiera ponerse de pie Alice gritó que ella abría.

Bella se puso de pie lentamente con ayuda de Edward y caminó hacia el recibidor con el gran peso de su vientre.

-¡Jasper!

Ambos se giraron sorprendidos. Sintió interrumpir una especie de burbuja.

-¿Es tu hermano?

-Claro, Jasper ella es Alice, mi cuñada.

Jasper le sonrió a la morena.

-Un placer, de nuevo.

Bella prefirió no interferir, aunque claramente, lo atiborraría en preguntas más tarde. Dejó a los dos mientras cruzaban unas palabras y se llevó a Emily a la cocina.

-¿Oh, quién es esta preciosa muñeca?

Esme dejó la fuente de comida en la mesa y se giró hacia Bella.

-Esme, te presento a mi sobrina, Emily.

-Es hermosa ¿Dónde está tu hermano?

-Con Alice.

La mujer sonrió y Bella soltó una carcajada.

-¡Casamentera!

Esme batió sus pestañas inocentemente.

-No tengo idea de qué hablas.

Edward le acomodó la silla a su lado y ella le dedicó una sonrisa.

-Gracias, la verdad es que tu pequeño hijo aquí dentro debe tener el peso de Brutus.

Él soltó una carcajada y le besó los labios.

-Lo cargaría por ti, pero ya sabes… fui ocupado con la función más fácil.

Ella empequeñeció los ojos.

-Embustero.

-Por eso me elegiste.

Le guiñó un ojo y le dio un rápido beso, ella rió.

-Es una pena que Mery no pudiera venir.

-Bueno, podrás verla para después de nuestro regreso. ¿Aún estás ansiosa?

-Ni que lo digas. Pero quiero hacerlo antes de que nazca el bebé.

-De acuerdo.

Bella recargó su cabeza sobre el hombro de él. Miró a su alrededor. Emmet parecía sumergido en un espacio diferente mientras miraba a Rosalie, con los mellizos en brazos devorando toda la comida. Nick e Ethan reían a carcajadas a su lado mientras que en la otra punta la pequeña Sophie lloraba y Alice trataba de ayudaba a Jasper a calmarla. Emily y Noah estaban en sintonía en el suelo a un lado de Esme y Carlisle.

-¿No crees que tenemos una hermosa familia?

Ella se giró hacia Edward y le sonrió.

-¿Valió la pena, no?

-Más que eso.

Le besó los labios y acarició su vientre.

-Con lo que va a encontrarse Ian…

Bella rió y volvió a besarlo.

-Ya quisiera verlo.

End.


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