Día 20: Skip nº 2

Suspira cerrando los ojos algo cansada, en sus manos se enrollaba una taza de café humeante que le brindaba un poco de calidez y esconde parte del rostro en la mullida bufanda que rodeaba su cuello; el sonido del suave móvil colgado en la puerta le alerta la entrada de un nuevo cliente al pequeño café.
Un adorable sonrojo sube a sus mejillas al percatarse de quien se trataba.

Una figura alta, de líneas marcadas por el ejercicio se veía refugiada del frío gracias a una chaqueta de cuero negro y encima un gran abrigo blanco con negro en diseño abstracto, de su cabello azabache sobresalía una cinta decorativa color azul turquesa y sus piernas largas en un pantalón de vestir, Choi Minjung siempre lograba robarle la respiración.

Observa atenta como la chica ordena una bebida con una sonrisa, y no puede evitar juguetear con los dedos sobre la tapa del vaso que contenía su extraña combinación de café y chocolate mientras suspira derrotada, ella en verdad sentía deseos de que poder solo acercarse a la chica y hablarle, eso era lo que su amiga Gibwoon le había aconsejado que hiciera pero ella en su naturaleza asustadiza y tímida, sentía un nudo en la garganta ante la mera idea de dirigirle palabra a la mayor. Ensimismada en sus revoltosos pensamientos no se da cuenta de una sombra que se le acerca hasta que siente como le tocan suave el brazo, Taeyeon se gira confundida.

No puede esconder su impresión cuando nadie más que la misma Minjung se encontraba a pocos pasos de su persona y le sonreía con su distintiva y clásica expresión de dulzura y calidez.

—¿Puedo sentarme? —Taeyeon escanea con prisa sus alrededor encontrando que, de hecho habían mesas vacías en el local pero aun así la mayor decidía pedirle el compartir el asiento, asiente atontada parpadeando varias veces en un gesto que a la recién llegada se le tornaba divertido y adorable. —Gracias, Taeyeon-ah. —La castaña no puede evitar el señalar a la chica que ahora ocupaba el asiento frente suya totalmente asombrada, sin tomar en consideración que quizás el gesto podía ser considerado ofensivo aunque a Minjung no parecía molestarle en absoluto.
—¿Me conoces? —A la más pequeña no le queda otra opción que ladear el rostro extrañada y Minjung suelta una risita por lo bajo; posando un brazo sobre la mesa y apoyando su rostro con una mano sonríe sin dejar de observar las acciones la castaña. —¿Cómo? —La morena se endereza y rebusca entre los bolsillos de su chaqueta una pequeña nota que, por el tiempo, parecía estar arrugada pero a Taeyeon no se le dificultaba en absoluto el reconocerla.
Allí estaba esa curiosa y pequeña nota que le había dejado a la mayor una fría mañana de invierno; Taeyeon avergonzada, esconde más el rostro en la bufanda aunque no pierde el contacto visual con Minjung y es capaz de escuchar como la morena le habla en susurros.
—Gracias. —Acto seguido Minjung le acaricia el cabello despeinándole un poco con cariño y luego de ojear el reloj pulsera en su muñeca, descubre que es hora de marcharse. Quizás había sido demasiado corto pero aun así estaba agradecida.

Minjung llevaba ya algunas semanas inquita luego de encontrar aquella pequeña pero encantadora nota que le había alegrado la mañana y le había motivado a trabajar más duro en los entrenamientos; al principio no tenía la más mínima idea de quien podría ser la responsable de tal gesto, pero luego de escuchar entre pasillos como su compañera de clase Gibwoon le comentaba a su amiga en común, Eunsook, el gesto de la pequeña dongsaeng llamada Taeyeon, ella se había dedicado a encontrar a la chica. Y luego de unas cuantas horas de soborno hacia la misma Gibwoon, Minjung había logrado localizar a Taeyeon.

Lo que jamás se había imaginado era que Taeyeon en cuestión era aquella pequeña persona que ella había comenzado a encontrar en medio de la multitud en sus partidos y competiciones. Aun sin saber quién era, Minjung agradecía cada grito de victoria y en fondo le llenaba de orgullo el leer su nombre en pancartas que la pequeña sostenía a modo de apoyo.

—Nos vemos luego Taeyeon-ah. —Hace una leve reverencia y luego de acariciarle el cabello por última vez, Minjung se encamina a las afueras del local a donde fuese que sus pies le decían que debía estar a aquellas horas.
Taeyeon solo puede contemplar embobada como la chica se aleja con paso lento y aunque la mayor no le pueda ver, asiente varias veces como queriendo cerciorarse de la promesa hecha al aire acerca de un nuevo encuentro.

La poca esperada vibración que generaba su celular dentro del bolsillo de su abrigo le sorprende y una vez que tiene el aparato entre las manos, un furioso sonrojo sube a sus mejillas. No era otra que su amiga Gibwoon.

Es una cita.