Capitulo 19
Candy retiró la mano de Terry de su seno. Estaban acostados en la cama, desnudos. Terry había se quedado dormido después de hacer el amor por quinta vez en la noche. No entendía como había dejado que eso sucediese, tendría que haber sido más fuerte, pero una vez que Terry comenzó a besarla, ella ya no puso parar.
Intentó ponerse de pie, pero no se dio cuenta que Chato yacía dormido en la alfombra de la habitación y lo pisó, alarmándose por el alarido que lanzó al sentir su colita aplastada.
- Lo siento – Le dijo Candy en voz baja, mientras se agachaba para alzar a su perro – Se que no te gusta dormir en el piso – Le besó su cabecita.
- ¿Qué sucede? – Preguntó un adormilado Terry.
- Nada.
Pero él se dio cuenta que ese "nada" en verdad significaba todo.
- ¿Te arrepientes de lo que ha pasado esta noche?
- Yo... no lo sé – Dijo, después de dudarlo unos segundos.
Terry se acercó a ella por detrás y le acarició los hombros cariñosamente.
- Está bien... entiendo cómo te sientes. No debí haber llevado las cosas hasta este punto cuando tú me habías pedido tiempo. Pero no pude evitarlo. Simplemente no puedo contenerme cuando te tengo tan cerca.
- Tampoco yo.
- Entonces no hay nada de lo que debas preocuparte – Le rodeo la cintura con los brazos, mientras le besaba tiernamente el cuello.
- Claro... no hay de qué preocuparse – Repitió Candy irónicamente. Pero Terry ya no la escuchaba, pues su mente estaba puesta en otras partes del cuerpo de ella.
ooo
-Felicidades, doctora Andrey. El tratamiento ha sido exitoso. Usted está embarazada.
Candy solo le contestó con una sonrisa forzada. Había pasado una semana y media desde aquel encuentro apasionado con Terry, y descubrió que si tenía que preocuparse.
Había deseado profundamente que el tratamiento diera resultado, pero ahora no podía estar segura de si lo había sido, por más que la doctora le dijera que sí. Claro, ella no sabía nada de aquella agotadora sesión de sexo sin protección que había tenido con Terry inmediatamente después de la inseminación.
Nunca había creído encontrarse en una situación semejante. La mayoría de las mujeres que tenían dudas sobre la paternidad de sus hijos habían estado con al menos dos hombres, pero ella solo con uno. Estaba segura que la incertidumbre la mantendría despierta los nueve meses que restaban de su embarazo.
De una cosa si estaba segura: este embarazo no sería igual al primero. Candy ya era mayor de edad, y no había sido un accidente. Era un bebé que ella había deseado con todo su corazón. Además, estaba completamente segura que Terry no le daría la espalda su ese bebé resultaba ser suyo. Tal vez no pudieran estar juntos, pero su hijo conocería a su padre.
Decidió volver al hospital. Ya se había tomado demasiados días libres, y no podía seguir dejando todo su trabajo en manos de sus empleados.
Entró a su oficina, y no le llamó la atención encontrarse un enorme ramo de de rosas sobre su escritorio. Terry se las había enviado. Su oficina parecía una tienda de obsequios para el día de San Valentín. Si bien Terry había respetado su decisión de tomarse un tiempo, le había estado enviando flores, bombones y peluches todos los días.
- ¿Estás segura que no estamos en el pabellón de pediatría? – Bromeó su secretaria, sacando un cerdito de peluche de la silla para sentarse.
- Son obsequios.
- Ya me di cuenta – Entonces sacó una pequeña libreta de su chaqueta – Has tenido varias llamadas esta mañana. Dos son de tu madre, para recordarte del almuerzo del sábado – Genial, lo había olvidado, tendría que contarle a sus padres la noticia de su embarazo, con todas sus dudas e inquietudes – También llamó un proveedor de insumos médicos, y algunos periodistas. Pero no te preocupes, les dije que estabas de licencia.
- Gracias – Después de esa fallida nota que había dado, no quería saber absolutamente nada más acerca de los periodistas.
- Y una mujer ha venido a verte varias veces.
- ¿Una mujer?
- Si, una rubia.
- Que raro... ¿Dijo algo?
- No, solo que quería hablar contigo. Dijo que volvería luego.
Y así lo hiso. Solo había pasado una hora, cuando esa misteriosa rubia apareció nuevamente, entrando altaneramente a la oficina de Candy, sin haber pedido permiso.
- Susana... – No le sorprendió mucho verla. A decir verdad, le extrañaba que hubiese tardado tanto en aparecer. Sabía que ese encuentro era inminente.
Susana de acercó hacia el escritorio y se sentó en la silla frente a Candy, mirándola altivamente con aires de superioridad. Dio una vista rápida a la oficina, y posó sus ojos en una fotografía enmarcada que estaba sobre el escritorio. En ella aparecía Terry, sentado en el sofá, con Chato en su regazo.
- ¿Por qué tienes una fotografía de Terry?
- ¿Por qué no? – Candy no iba a dejar intimidarse por ella.
- ¿Es que acaso no sabes que él y yo estamos juntos?
- ¿Es que acaso no sabes que han pasado nueve años?
- Estuvimos separados un tiempo. Pero Terry decidió volver conmigo ahora que piensa quedarse en Nueva York. Siempre me ha amado a mí. Yo fui la única mujer en su vida.
- Entonces dime una cosa... ¿Por qué te niega frente a todos? Dices que te ama, pero si en realidad te amara, lucharía por ti – Había sido un buen golpe, y a Susana le costaría refutarlo, pero no pensaba darse por vencida.
- Vamos a tener un hijo – Ella probablemente también, pensó Candy.
- Él dice que estás loca.
- ¡Eso lo has dicho tú! – Susana se exalto – Es por esa estúpida nota que has dado ¿Quién te crees para decir cosas de mi vida que no son ciertas?
- Pregúntale a Kerry Watson si no son ciertas – Dijo Candy con humor.
- ¿Qué culpa tengo yo si ella rodó por las escaleras?
- Ambas sabemos que los hechos fueron algo confusos.
- Es porque siempre me has tenido envidia. No soportabas que Terry me amara a mí, porque de ti no sabía ni tu nombre – Candy se entristeció, pues sabía que eso era cierto. Terry nunca se había dado cuenta de su existencia hasta que le toco ser su tutora. Susana se dio cuenta de su pequeño triunfo y sonrió de medio lado - ¿Sabes porque se acostó contigo aquella noche?
- ¿Qué dices? – Eso sí tomó a Candy por sorpresa ¿Cómo se había enterado Susana de esa situación tan bochornosa para ella?
- No te sorprendas... él me lo contó todo – No era cierto, lo había escuchado accidentalmente mientras se lo contaba a Anthony – Te llevó en su auto a ese lugar donde nosotros habíamos estado tantas veces. Se sentía tan culpable que no pudo ocultármelo. Por supuesto que me enfade con él al principio, pero luego me explicó que no había significado nada, que todo había sido un error ¿Y sabes que más me contó? – Candy tenía ganas de llorar, pero no pensaba darle el gusto a Susana – Me contó que solo estuvo contigo porque le diste lastima. Eras tan fea que ningún chico se fijaba en ti, y decidió agradecerte la ayuda que le diste de esa forma.
- No es cierto – Dijo Candy con firmeza, aunque las palabras de Susana le dolieron más de lo que parecía.
- Sabes que sí lo es – Susana se puso de pie, sintiendo que había cumplido con su cometido – Espero que ahora que sabes la verdad, dejes de interponerte entre Terry y yo. Vamos a tener un bebé, y no creo que quieras sentirte culpable por privar a mi hijo de su padre.
Candy pensó en su propio bebé. Si su hijo resultaba ser de Terry, tampoco permitiría que se criara sin su padre, no podía hacerle eso. Pero dudaba que el hijo de Susana, si es que en verdad existía, fuera de Terry.
- ¿Sabes una cosa, Susy? – Candy la miró fijamente a los ojos – Eres una arpía – El rostro de Susana se desencajó – Siempre lo has sido, desde que íbamos a la escuela. Y no creo ni una palabra de lo dices. Tal vez en la escuela llegaste a ser una de las chicas más populares, pero nunca desee ser como tú. Siempre fuiste superficial y vacía por dentro.
- ¡Cállate! – Le gritó – No te atrevas a volver a hablarme de ese modo, o sino...
- ¿O sino qué? – La enfrentó Candy - ¿Vas a arrojarme por las escaleras como a Kerry? Ya no estamos en la escuela, y tu padre no podrá defenderte. Además, ya no soy la misma de antes, a diferencia de ti, que a pesar de los años que han pasado, no has madurado absolutamente nada ¿Qué has hecho de tu vida, Susy? No tienes una carrera, ni un trabajo. Ni siquiera tienes una vida. Sigues siendo la misma adolecente prepotente y caprichosa de siempre.
- Eres una estúpida – Salió furiosamente de la oficina de Candy sintiéndose humillada.
ooo
Susana no volvió a aparecer en los días siguientes, pero si se encargo de seguir difundiendo su historia a todos aquellos periodistas que quisieran escucharla.
Por recomendación de Robert, Terry decidió no volver a hablar sobre el tema. Cada día se encerraba en su despacho de la empresa para tratar de no pensar en Candy. Lo volvía loco saber que aún no podía acercarse a ella, y no sabía cuánto tiempo más iba a soportar.
Eran alrededor de las ocho de la noche cuando el timbre de su apartamento sonó. Estaba preparando la comida, y lo dejó un rato para ir a abrir la puerta.
- Candy – Dijo gratamente sorprendido al ver a la rubia, quien venía acompañada por Chato – Pasa, por favor.
- Gracias.
- Me sorprende que hayas venido – Le dijo muy sonriente – Estoy cocinando pasta ¿Te quedaras a comer?
- No lo sé...
- He estado muy solo últimamente. Necesito alguien que me haga compañía.
- De acuerdo.
Candy no sabía qué era lo que la había impulsado a ir a la casa de Terry. Tal vez era que lo extrañaba demasiado, o la necesidad de contarle lo de su embarazo.
- ¿Cómo está el bebé? – Le preguntó Terry, mientras servía dos platos con espagueti.
- ¿Cómo lo sabes? – Candy se alarmó.
- Tú me lo dijiste ¿Recuerdas?
Entonces Candy comprendió a lo que él se refería. Terry aún creía que el bebé que estaba esperando era producto de la inseminación. Y tal vez así lo fuera, pero tal vez no.
- Necesito hablarte de eso.
- También yo – Terry dejó los platos sobre la mesa y se agachó para estar a la altura de Candy. Le tomó las manos fuertemente – Ya te he dicho que no me importa si vas a tener un hijo. Aún quiero casarme contigo, y criaré a ese bebé como si fuera mío. Le daré mi apellido y...
- Terry – Lo frenó ella.
- No, déjame continuar – Posó una de sus manos en el vientre de Candy - Amaré a este bebé más que a nada en el mundo, aparte de ti, claro... y Chato – Agregó después de ver hacia donde se encontraba el perro, comiéndose uno de los almohadones que su madre le había regalado. A Terry no le importó, pues nunca le habían agradado esos almohadones – Y solo porque se trata de tu hijo, porque es parte de ti.
- Oh, Terry – Candy se emocionó ante sus palabras – Tengo que contarte algo – Le dijo al borde de las lágrimas.
- ¿Qué? ¿Es algo malo? – Comenzó a preocuparse - ¿Le pasó algo al bebé?
- No, no... Él está bien. Pero hay algo que debes saber.
- Dime...
- Hay posibilidades de que este bebé sea tuyo.
- ¿Cómo dices? – Preguntó Terry confundido – Si te has hecho la inseminación ¿Cómo puede ser mío?
- ¿Recuerdas que hicimos el amor poco después de la inseminación?
- Sí, pero...
- La inseminación artificial no te garantiza 100 % de posibilidades de concebir un bebé. Generalmente las mujeres se hacen el tratamiento más de una vez antes de poder concebir.
- Pero a ti si te ha dado resultado – Candy asintió.
- Es posible que el bebé sea producto de la inseminación, pero también es probable que sea tuyo. De aquella noche - Terry se quedó paralizado, sin poder decir una sola palabra. Candy se asusto y tomó su rostro con las manos – Terry, dime algo.
- Entonces... – Habló él por fin – El hijo que esperas también puede ser mío.
- Eso es lo que he dicho – Una amplia sonrisa apareció en el rostro de Terry, y se incorporó para abrazarla fuertemente, pero sin aplastar su vientre.
- No puedo creerlo ¡Esto es fantástico!
- Pero Terry... es solo una posibilidad.
- ¿Es que no lo entiendes? – Preguntó Terry, radiante de felicidad.
- Pues no...
- No importa si el bebé tiene mi sangre o no. Lo que me acabas de contar significa que el niño siempre formará parte de mí, tanto como de ti. En cierta manera, es como si también yo lo hubiera procreado. No importa si comparte mi ADN.
- No lo había pensado de ese modo – Dijo Candy pensativa. Él tenía razón, el bebé era prácticamente de los dos – Pero... ¿No te interesa saber si es en verdad tuyo?
- Es mío – Afirmó él.
- Ya sabes a lo que me refiero...
- Y yo ya te lo he explicado. No me interesa hacer ninguna prueba de ADN. El hijo que esperas es mío, sea como sea, y nadie podrá cambiar esa realidad. Ningún examen genético podrá mostrar decidir si el niño no es mi hijo.
- Terry...
Candy no pudo abstenerse a las ganas que tenía de besarlo. Todo era demasiado perfecto. Pero había algo que debían aclarar. Interrumpió el beso y lo miró a los ojos.
- ¿Qué sucede? – Terry quería ir directo a la cama, pero ella seguía poniéndoselo difícil.
- ¿Le contaste a Susana lo que paso aquella noche hace nueve años?
- ¿Qué? ¡Claro que no! ¿De dónde has sacado eso?
- Ella me lo dijo.
- ¿Cuándo?
- Esta tarde. Vino a verme al hospital. Aparentemente para pedirme que deje de entrometerme entre ustedes.
- Maldita Susana – Murmuró él – Te juro que nunca le he contado nada de lo que sucedió entre nosotros. No tengo idea de cómo se enteró.
- Ella me dijo que lo hiciste por lastima – Candy bajó la vista, avergonzada.
- ¿Quieres saber en verdad porque lo hice?
- ¿Por qué?
- Porque en aquel entonces, aún sin saberlo, ya me estaba enamorando de ti.
- Pero dijiste que había sido un error.
- Solo porque pensé que estabas arrepentida. Además, en aquel momento era un joven irresponsable. Bueno... hasta hace poco lo era.
- Entonces... ¿Quieres decir que me amabas aún cuando era fea?
- No eras fea – Candy le lanzó una mirada furiosa – De acuerdo, tal vez no me había fijado en ti antes, y tal vez al principio creí que no eras muy agraciada, pero supe ver la belleza que hay en tu interior, y por eso me enamoré de ti.
Candy se conformó con su respuesta y se acercó sensualmente hacia él. Terry creyó que al fin podrían pasar a la cama.
- ¿Sabes en que estoy pensando? – Le dijo al oído.
- ¿En qué? – Terry sintió como su miembro comenzaba a erguirse.
- En que se nos enfriará la comida.
- Eres mala – Se separó de ella y volvió su atención a los platos de espagueti, consciente de que cuanto más rápido comieran, antes estarían en la cama.
Continuará...
Gracias por los reviews, y perdón si tardo un poco en publicar los capítulos. Es que estoy con unos problemitas, pero prometo que todas mis historias van a llegar al final.
Espero que les guste este capítulo =)
Besossssssssssss
