Barty se quedó donde estaba. Miró el cuerpo inerte de Levana y no pudo sentir más que lástima por ella. ¿Lástima? Siendo sincero…No sentía nada, se sentía vacío, como si todos sus sentimientos hubieran desaparecido junto con su libertad. ¿Quién querría libertad cuando podría ser mano derecha del Maestro? Indiferencia fue lo que se sintió capaz de sentir.

Las palabras de Wist aún resonaban en su cabeza, la risa de Bellatrix, las miradas nefastas de Lestrange, los quejidos de Levana, la voz ridícula de Amycus…Pero lo que más destacaba podían ser sus palabras.

Fin del acto, había dicho Bellatrix. Ella estaba satisfecha de lo que había logrado y Rabastan irradiaba la misma felicidad. ¿Y Barty?
La misma expresión de siempre era la que mantenía él en su rostro.

Tragó saliva lentamente y se alejó de la sala sin decir palabra. Sabía que todo había pasado pero que nada había pasado en realidad. En un momento todo volvería a ser como antes…O eso creyó.

Subió rápido las escaleras y se encerró en la habitación como hacía a diario.

¿Quién era Barty Crouch Jr?

Había nacido en cuna privilegiada, con sangre Black/Crouch. Pero tenía el des fortunio de ser hijo de Bartemius Crouch…
Barty sacudió la cabeza, dejando su vida pasada a un lado.

Bartemius había cambiado mucho desde niño. Fue criado estrictamente, pero era sumamente consentido por su madre, quien le dio todo lo que hubiera querido. Era sumamente egocéntrico, heredado de su padre, quien cargaba un importante puesto en el ministerio de magia y era verdaderamente inteligente, con una mente tan retorcida capaz de ayudar al señor Tenebroso a cualquier plan que se le ofreciera. Algo así era Barty, un hombre con dos metas en la cabeza: Ser diferente a su padre y hacer que el Señor Tenebroso tomara el poder de todo mundo mágico. Sólo así, Barty sería honrado y aplastaría como el insecto que era, a su padre y a sus colegas…

Bartemius caminó por la habitación completamente vacía. Sintió el hielo rozar sus mejillas y saboreó el frío tiempo que hacía en esos momentos.
Llegó directo hacia donde la cama tendida estaba. Siempre había sido muy pulcro, aún sin tener la necesidad de Winky y sus orejas andantes por su hogar.

No se podía quitar las palabras de Wist de la cabeza. Aún ese "Lo hice por ti" lo hacía pensar.
Si tan solo ella pudiera saber que aún la quería. Era mentira todo lo que le había dicho a Lestrange, era mentira desmentir lo que sentía por ella y era una verdadera estupidez haberla guiado hasta ahí.
Anne no podía correr la misma suerte que ellos, ellos ya se habían comprometido. Por un momento pensó que ella lo hacía por el mismo deseo sobre la magia oscura, pero no; ella lo había hecho por él.
Ahora venía la parte donde Barty se arrepentía. Tendría que hablar con ella en algún momento o sino seguir con su plan de ignorarla hasta que se hartase y decidiese huir de ahí…Aunque ya todo era demasiado tarde.

Ahora maldecía a Regulus, a Amycus y a todos los que habían hecho sentir bien en aquella casa a Wist. Hasta Narcissa, quien esperaba un hijo, hubiera sido más considerada y alejar a su mejor amiga de ahí.
Pero…Considerándolo, era lógico todo. Si Narcissa no hubiera recogido a Wist y la hubiera traído a Grimmauld Place, quizá Narcissa ya estaría o torturada o muerta.

El acontecimiento de hoy era algo decisivo, era algo que Barty ya no podía cambiar. ¿Todo en realidad seguiría normal?

Barty en realidad ya no sabía si estaba tomando el rumbo correcto…
"¡No Bartemius! No puedes cambiar tu manera de pensar por una chica. Ella ha cambiado, al igual que tú. Ella ha tenido hijos, ha estado casada, ha de amar a Carrow más de lo que te amó a ti."

Genial…Ahora la historia se repetía.

-¿CROUCH?-Sonaron unos golpes en la puerta. La voz era conocida…Hablando del rey de roma.

Barty miró de mala gana la puerta, esperando a escuchar de nuevo la réplica. Amycus estaba fuera y no sabía con qué razón.

-¡Crouch, ábreme!-Ordenó Amycus, dando de nuevo golpes a la puerta.

Barty no se levantó de donde estaba. Con varita en mano, Barty hizo un movimiento de muñeca y la puerta se abrió con brusquedad, dejando entrar a un Amycus contrariado. Se cerró la puerta tras de él y entonces Amycus encaró a Barty.

-Explica. ¿Qué fue toda esa escena de abajo?- Amycus venía armado con su varita, como sería obvio. Apuntaba a Barty y éste sin embargo le devolvía la mirada con astucia y sin preocuparse en realidad. Sabía que Amycus no lo mataría. ¿Un crucio? ¿Acaso en serio pensaba atacarlo a él?

-¿Tengo que saber yo?

-Estabas involucrado, ¿Qué no?- Amycus entrecerró los ojos, como si sospechara algo.

-¿Complot? Estás loco, Carrow. Largo de aquí. No sé por qué me vienes a preguntar todo esto.

-Wist ha usado el Avada Kedavra. No creo que haya sido a la ligera, Crouch. Ella no es así.

-Escúchate nada más, Carrow. Pero mira nada más; el gemelo está enamorado- Barty inquirió, con un tono meloso para Amycus. El pelinegro lo miró con mala cara.

-¿Qué quieres decir, Crouch? No seas idiota. No puedo enamorarme- Amycus desvió su fría mirada hacia otro lado, esquivando ante todo a Barty, quien se burlaba ahora de él.

-No me engañas. No defiendes a esa mujer por nada. Si hubiera sido otra hubieras optado por ignorar lo que pasó y listo. En cambio estás defendiéndola.

-No defendí a nadie en esas palabras, Crouch. Solamente quiero saber qué planea Bellatrix en todo esto. Y no, no estoy enamorado de Wist.-Sus palabras eran mitad verdad, mitad mentira. Obviamente no podía soltarle a Barty la verdad. Para empezar, ambos habían sido mejores amigos en el colegio y Barty había sido pareja "oficial" de ella, más como su "buen" amigo, Amycus tenía que guardar para siempre lo que había sentido y lo que al parecer volvía a sentir por ella. Luego, ambos…los tres ya eran mortífagos y era imposible enamorarse y aparte aún le costaba trabajo no escuchar ridícula la palabra amor a Carrow.

Barty no dijo nada más. Amycus solo lo miró con algo de recelo. Sabía que en Bartemius nunca había que confiar, ya que nunca se sabía qué era lo que pasaba por su retorcida mente y qué era lo que en realidad iba a hacer o cómo iba a actuar.

-Está bien.-Dijo solamente Barty. Ya no había sonrisas en su rostro, ya no había ningún gesto de burla, ya ni siquiera tenía su varita en alto.

El chico castaño se levantó de la cama como si Amycus ya se hubiera ido y empezó a caminar hacia una mesita. Cada paso que daba volvía loco a Carrow.

-¿Está bien? ¿Sólo dirás eso, Bartemius?- Amycus no se la podía creer. Barty era un tipo tan brillante que no iba a desistir con un "está bien". Amycus parecía en verdad furioso, y apretaba la mandíbula, sin desviar su mirada de Barty.

-Sí.

Amycus se acercó a él, con un par de zancadas. No pudo resistir tanta indiferencia por parte de él en ese momento.

Amycus tomó a Barty por las solapas de su capa y lo acercó a él, obligando al alto mortífago a mirarlo. Barty a penas y se inmutó, miró con curiosidad al que era su mejor amigo y levantó una ceja, con ese gesto tan arrogante que era propio en él.
Carrow seguía con la varita en mano y apuntaba con ella a la quijada de Barty. Miraba con rabia al mortífago. Lo empujó a la pared, mas no lo soltó.

Barty tuvo que evitar reír.

-Escúchame bien, Crouch. Esa chica me importa, sí, me importa demasiado como para saber qué fue lo que planeaste junto con Bellatrix y con Lestrange. No me creas idiota, yo sé que estás detrás de lo que pasó, te vi llegar con tu sonrisa de "no se metan conmigo" y entonces todo pasó. No la estoy defendiendo, no tendría sentido hacerlo. ¡Está bien, lo admito!- Amycus hizo una pausa antes de que dijera en un tono de voz elevado, sin embargo lo suficientemente bajo para que solo Barty lo escuchara;- ¡Amo a Annelyne Wist!

Barty sonrió satisfecho. Siempre obtenía lo que quería.

-Excelente, Carrow-Dijo Barty, tomando su varita y apuntando al pecho del mortífago pelinegro.- ¿Ves? Yo nunca miento y mucho menos me equivoco. Vas a arrepentirte por lo que me acabas de confesar, Carrow, claro que lo harás. Y no solamente recibirás castigo por mí…-Una sonrisa torcida apareció en el rostro frío de Barty, quien de nuevo se burlaba de Amycus.-Bien, alguna vez fuiste mi mejor amigo. Pero, oh vaya, hemos crecido y ya no estamos en el colegio, Carrow, para que me vengas con esas tonterías. Ya no somos unos adolescentes ¿Escuchaste?

Amycus no dijo nada. Sentía de un momento a otro que Barty iba a hacerle algo, su varita estaba firmemente apuntando hacia su pecho y en cualquier momento podría decirle adiós a la vida o sufrir un crucio letal.

Barty sonrió. Esa sonrisa cínica que al propio Carrow; el maestro de la arrogancia y el cinismo, ahora temía por su vida y miraba con temor a Barty.
Barty entonces levantó su varita y mencionó: Crucio…Haciendo que Amycus frente a él, se retorciera del dolor, quedando en el suelo y apretando los dientes para no gritar.
Barty detuvo el maleficio y con el uso simple de la varita, hizo que su amigo se levantara del suelo, quedando a flote y justo delante de él.

-Entonces ¿Te quedó claro? ¿O te lo digo una vez más?- Barty. El temible Barty Crouch Jr. Amycus respiraba agitadamente, mirando con rabia al mortífago poderoso que justo lo había puesto a maleficio. Levantó muy débilmente su varita. Entonces Barty lo soltó y éste cayó al suelo con un sonido estrepitoso.

-Ya verás…Crouch- Dijo con trabajos Carrow, con la varita en alto y mirando con resentimiento a su amigo.

-No vale la pena, Amycus. Estás demasiado débil para siquiera quitarme la varita.- Dijo Barty con media sonrisa. Se hincó, mirando a su amigo de frente, quien aún estaba en el suelo con esa lastimera posición.-No me obligues a usar un Oblivate en ti…Vamos, Carrow. Por los viejos tiempos.

Amycus no podía responder. Cualquier cosa que hiciera ahora estaría usada en su contra.

-Entonces no le comentarás a nadie sobre esto. Ni siquiera a Alecto…Si no quieres que ella sufra la misma suerte.- Barty sonrió y le revolvió el cabello negro a Amycus, quien lo miró con rabia y contrariado.-Y claro, no olvides que yo siempre consigo lo que quiero.

Amycus trató de levantarse poco a poco del suelo. Había quedado humillado frente a Barty. Barty por lo tanto camino hacia la ventana y se sentó en el marco de ésta, mirando a nada en lo particular, ignorando ya la presencia de Carrow.

Amycus salió de la habitación, con un dolor horrendo en el pecho, provocado por el Crucio. Dejó a solas a Bartemius. No iba a volver a entrar ahí ni loco.

En cuanto caminaba hacia su habitación se encontró con quien menos esperaba…