Listo, nueva entrega :3. Mi inspiración andaba media fulera, pero ahora volví con todo.
Espero que les guste!
Comprendió que todo fue un error y fueron emboscados demasiado tarde.
Se sentía mareada, con unas fuertes nauseas que amenazaban su garganta y presa del pánico, aunque aún no despertara de ese extraño limbo en el que se encontraba.
- Maggie… Maggie…. Despierta…- La muchacha rezongó y se encogió en donde se encontraba tirada, se sintió molesta al no poder reconocer la voz que quería despertarla. - Maggie…-
- Daryl…- Pidió la chica con voz débil. -
- Maggie, soy yo, Sasha… Daryl no está aquí, ¿tú estabas con él? -
- ¿Quién es Daryl? ¿El prometido? - Una voz nueva entraba por el oído de la chica Greene. -
- No, no es su prometido, es su esposo, la gente no se compromete simplemente en esta época, Eugene. - Una voz irritada, de una mujer, tomaba poder sobre la voz autómata y profunda del tal Eugene. Maggie aun no abría los ojos, no se sentía lista. -
Terminus no resultó ser lo que esperaban. Habían entrado cautelosamente, no por la entrada principal, sino por detrás, de forma silenciosa, para comprobar que el lugar era seguro. Se asombraron de la organización y docilidad de la gente, la forma en que se trataban y miraban.
Como si compartieran un gran secreto entre todos ellos.
Sintió el frío del colt sobre su nuca y todo su cuerpo tembló. Daryl se echó como una fiera sobre el que osó tocarla con un arma y todo fue de mal en peor. Luego de unos cruces violentos de palabras, y mucha mediación de un hombre llamado Garret, las aguas se calmaron.
Es decir, ¿Quién no reaccionaría así ante la violación de su propiedad? (N/A: ¡Tómenlo como para la entrada ilegal a Terminus o del hombre hacía "su" Maggie, a su gusto!)
Una vez aclarado todo, Maggie pidió ir al baño, moría de ganas hace rato, de ir a un lugar decente y no el medio de la nada, cubriéndose por arbustos. Una muchacha de rizos bonitos la escolto, mientras los demás seguían en tratativas de arreglos y presentaciones. Volteó en el momento que sabía que su grupo la iba a perder de vista, y allí estaba. Vigilando como un halcón a su presa, sin perderla de vista, con el rictus enojado al saber que desde ese punto no podía verla más. Ella le sonrió.
Mientras se lavaba las manos en el baño, un hermoso y limpio baño, mucho más relajada, comenzó a observar los detalles de la estructura, la forma tan grácil que tenía Tonia, su escolta, de hablar y se dejó hasta sonreír levemente ante el cumplido que la chica les dio a sus ojos.
Camino de vuelta, metida en sus tontas cavilaciones, el destello de un reloj, que salía del bolsillo de Garret, mientras iba a su encuentro, la hizo detener de golpe, sintiendo que el aire de sus pulmones se iba, que entre latido y latido había un minuto de lapso.
Ese era el reloj de su padre, Hersell. Su padre se lo había regalado a Glenn. Glenn, no Garret, GLENN. ¿Qué hacía ese hombre con el reloj? Miro a Tonia y abrió los ojos alarmada al reconocer el collar que tenía en su cuello. Era de Sasha, el que le había obsequiado su hermano Tyresse.
El resto sucedió demasiado rápido. Recordaba haber tacleado al hombre para abrirse paso y gritar a pleno pulmón "ES UNA TRAMPAAA" y luego la voz de Sasha despertándola.
- Su esposo es Glenn, no Daryl. - Dije Sasha con voz neutra. - Vamos, cariño, despierta. - Le dijo dulcemente mientras la tomaba por ambos hombros y enderezaba. -
- ¿Dónde está Glenn? - Dije con sentimiento de culpa, al haber escuchado la charla entre los extraños. Abrió los ojos lentamente y no le sorprendió notar que estaban en casi penumbras. - ¿Está aquí? -
- Maggie, no, él no está aquí. - Sasha se dejó caer frente a ella con cuatro personas detrás, mirándola expectante. - ¿Qué demonios paso allí afuera? -
- Ustedes también cayeron en la trampa, por lo que veo. - Maggie hizo una mueca de dolor y se tocó detrás de la cabeza. Sus dedos revelaron que tenía sangre y una herida abierta. -
- No es profunda, no necesitarás puntos. - Dijo la chica de voz irritante. -
- Gracias. ¿Tú eres…? -
- Rosita. - Dijo rápidamente la chica, de modo impaciente. - Él es Eugene, no sabe relacionarse con la gente y él es Abraham. - Maggie vio que el hombre doblaba su peso y la miraba de una manera especial, como si le importara su bienestar, sin conocerla. - A Bob estimo que ya lo conoces. -
- Demonios, Rosita. - Abraham adelanto dos pasos y le tendió la mano a Maggie para que se reincorporara. - Déjala respirar. -
- No hay tiempo para respirar, Abe, tenemos que armar un maldito plan y salir de aquí. - Dijo la mujer sin tapujo, enojada. - Dime, por favor, que hay alguien allí afuera que puede ayudarnos. - Maggie apoyo la espalda contra la pared, en ese aparente conteiner donde estaban encerrados. - Dime que fueron lo suficientemente inteligentes de dejar a alguien aguardando en caso que esto saliera mal. -
- ¿Tú lo hiciste? - Increpó Maggie enojada con la actitud de la morena. Aún su mundo daba vueltas y esa mujer la hostigaba con preguntas con respuestas que no tenía para dar. -
- ¡Perfecto… Perfecto! Moriremos aquí. - Dijo Rosita pateando un costado del conteiner con profundo dolor. -
- Encontraremos la solución. - Dijo Bob, con una calma común en él. - ¿Verdad, Sash? -
- Sasha…- Maggie miro a su amiga, buscando una respuesta que no estaba segura de querer saber. -
- No.- Dijo Sasha bajando la cabeza. Maggie sintió su garganta arder. No se había dado el lujo de pensar en ella desde que la perdió; no merecía sentir nada. - Ella no escapo con nosotros, no sabemos dónde está Beth. - ¿Acaso tú sabes de…? -
- No.- Dijo la chica con culpabilidad. No tenía rastro de su hermano. - En un principio fuimos Daryl y yo. Luego encontramos a Rick, Michonne y Carl. No sé dónde están ni que paso… yo. -
- Seremos comida, eso va a pasar. - Dijo Eugene haciendo que Maggie gire la cabeza con violencia hacía él. Fue una forma peculiar de decirlo. Como si indicara un dato estadístico, no la verdad horrenda que dijo. -
- ¿Qué demonios dices? - Maggie encontró raro a ese hombre. -
- Hay un 90% de probabilidad que hoy seamos comida. - Dijo nuevamente el hombre serio, mirando al suelo. - Garret y todos los de Terminus son caníbales. -
La primera reacción de Maggie fue levantar las cejas y reír ante el comentario de ese extraño. La pasividad y seriedad del resto hizo que cambiara su semblante y comenzara a sudar y temblar como una hoja.
¿Qué clase de chiste macabro era eso? ¡¿Caníbales?! No era suficiente con muertos vivientes, aparentemente.
- ¡DARYL! - Maggie giro sobre sus talones, sin importarle parecer desquiciada, una mala persona o lo que fuere, necesitaba verlo ahora. - ¡DARYL! ¿Dónde demonios estas? - Grito enojada mientras golpeaba con fuerza la pared de contenedor donde estaban. - ¡DIXON! - Grito dando un último golpe, siendo totalmente consciente de que Sasha y Bob estaban detrás de ella y sabían su relación con Glenn. - DARYL! -
- ¡Maggie! -
Todos se quedaron en silencio con los ojos agrandados mirando la pared, alguien había respondido.
- ¡Demonios, Greene! ¿Eres tú? -
Maggie se dio el lujo de sonreír levemente hacia la pared, evitando que los demás la vieran.
- Si, si ¡soy yo! - Miro al resto asustada, y volvió a pegarse contra la pared. - ¡Estoy con Bob y Sasha! ¡Estamos bien!, pero…-
- ¡¿Pero qué?! ¡No es momento de jugar conmigo, Greene! - El rostro de Maggie se violentó de un fuerte rojo que rogo que nadie pudiera ver. -
- ¡Son Caníbales! - Grito Eugene pegándose al lado de Maggie, para tomar su acústica del lugar. Maggie dio dos pasos atrás, esperando la reacción del Dixon menor. -
- ¡Por supueeeeesto que lo son, MIERDA! - Se escuchó un fuerte ruido, como un golpe, reaccionando ante la realidad. -
- ¡Sasha! ¡Bob! - Rick tomaba el lugar de Daryl. - ¿Hace cuánto están aquí? -
- ¡Hace…! -
- ¡MUCHA CHARLA POR AQUÍ! -
Todos se quedaron en vilo, ya que la voz vino de afuera de los contenedores. Se escuchó como pasaban el filo de un cuchillo por el lateral de las cajas gigantes, simplemente para asustarlos.
- No nos gusta la carne tensa. - Dijo Garret contra el contenedor. Dejando escapar un quejido de felicidad ante toda la carne que tenían a disposición. - ¿Maggie? ¿Sunshine? -
Maggie busco resguardo tras Bob y Abraham, que sorpresivamente se puso delante de ella, protegiéndola. Todos estaban en silencio.
- No me gusto como arruinaste el plan. - Garret comenzó a afilar el cuchillo contra el borde del contenedor. - Eso no se hace, así que por ello…- Suspiro profundamente. - Serás la primera. -
Maggie se llevó las manos a la boca, no iba a permitir que ese maldito la escuchara preocuparse o sufrir. "Deben verte valiente, por más que no lo sientas en ese momento" pensó la granjera con la voz de Dixon metida en su cabeza.
- ¿Ahora no hablas? - Continuo Garret pegado al conteiner; podían ver su sombra en el suelo. - Te daré un motivo para hacerlo. El arquero también será el primero contigo, ya que me rompió mucho las bolas la forma en que ataco a Tim. Es salvaje, y los toros salvajes solo sirven para carnearse y comer. -
- ¡Maldito hijo de puta! - Maggie se abrió paso entre los hombres y pateo con todas sus fuerzas la pared donde Garret se apoyaba. El hombre rio con saña, estando afuera. -
- ¡Esa es la Maggie que me comeré! Jajaja, lo siento, cariño, no será en la manera que imaginas. -
- ¡Te voy a matar, maldito hijo de puta! - Daryl gritaba y golpeaba el panel desde el otro contenedor. - ¡Te arrancaré la cabeza! -
Daryl siguió insultando hasta el cansancio, mientras Maggie se dejaba caer al suelo, preocupada.
¿Hasta ahí habían llegado? ¿Tanto sobrevivir para llegar a un punto donde iba a ser devorada por otro humano, y no convertido en caminante, precisamente?
¿Glenn ya había muerto a manos de Garret? ¿Beth?
Se encogió en el rincón, superada por la situación, cuando escucho gente caminando por el techo y un fuerte ruido.
Sus ojos tomaron en cámara lenta como la granada de humo caía frente a ella y se cubrió el rostro, con el corazón roto y muerto de miedo.
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- Maggie… Maggie despierta. - Era esa voz, su voz rasposa y molesta que la quería sacar del segundo sueño profundo que tenía en el día. - Maggs…-
Maggie abrió los ojos molesta y todo volvió a darle vueltas.
- Jamás me digas así. - Dijo tajante mientras le corría la mano que tocaba su rostro. Estaba enojada con el mundo, y enojada consigo misma. Sólo Glenn le decía Maggs, Glenn el hombre que ella olvido rápidamente por un Dixon, le aclaraba su mente. -
- Te diré como yo quiera, eres mía. - Dijo Daryl de forma posesiva, dejando relucir su naturaleza violenta, sexual y arrebatadora en todo su esplendor. -
- ¿Qué demonios te pasa? - Dijo Maggie intentando no sonrojarse ante las palabras del cazador. Se reincorporo del todo, quedando sentada a su lado. - ¿Qué hablamos un día atrás? - Maggie hacía puchero sin darse cuenta, mientras se ataba los cordones e intentaba descifrar donde demonios se encontraban ahora. - ¿Dónde están los demás? -
- Un día atrás no sabíamos a ciencia cierta qué íbamos a ser comida, Maggie, así que te repito, te diré como se me cante las ganas. -
- ¿Ese bello carácter que tienes, es porque vamos a morir? - Dijo de forma burlona, mientras se levantaba e intentaba tocar las paredes en busca de una puerta. El lugar estaba helado. -
- No seas imbécil, tu sarcasmo es por la misma mierda. - Dijo Daryl tirado en el suelo mirándose las uñas. - Ya revisé todo, no hay salida, es como un puto frigorífico. -
- ¿Frigorífico? Estos tipos se toman las cosas en serio. - Maggie de dejo caer a su lado. - ¿Esto es todo, Daryl? - Maggie había cambiado el tono de voz. No usaba el sarcasmo como escudo esta vez. - ¿Todo lo que pasamos, con Shane… El Gobernador... El maldito Len, ¿para terminar así? -
- No sumaste a Merle en tus penurias. - Le dijo Daryl mirándola sin escrúpulos, haciéndola sentir levemente inhibida. ¿Qué demonios le pasaba? ¿Ese era el Daryl "pre-muerte"? -
- Dejo de serlo desde que me encamé al hermano. - Dijo Maggie levantando la ceja en forma coqueta. ¿Qué demonios le sucedía? ¿Estaba a punto de morir y reaccionaba así? ¿Sarcástica, burlesca y pretendiendo que nada le importaba? -
- Oh, sutil y directo, Greene- Rio Daryl de costado mientras se relajaba del todo el en suelo. - Jamás pensé que moriríamos así. - Admitió el hombre colocando ambas manos detrás de su cabeza. -
- Yo tampoco. - Susurró Maggie colocándose sobre uno de los brazos de Daryl y abrazándolo de costado. - Estoy aterrorizada. -
- No lo pareces. -
- Tu tampoco, y sé que lo estás. - Dijo la chica segura de lo que decía. –
Estuvieron en silencio alrededor de cinco minutos, hasta que Daryl rompió el silencio.
- No quiero verte morir. - Dijo Daryl y Maggie tuvo un deja vú de cuando vivieron momentáneamente en la casa en medio de la nada, luego de los campos de golf, cuando Daryl se emborrachó. -
- Tal vez nos maten por separado, así no me ves morir y no tensan nuestras carnes. - Susurró Maggie mientras se tocaba el muslo y lo apretaba. Rieron momentáneamente hasta que el silencio los acobardo. - Cuando desperté en el conteiner… No sabía dónde me encontraba, no sabía que paso, solo que tu olor no estaba cerca de mí. - dijo Maggie sintiendo que el brazo de Daryl se tensaba. - Cuando pude articular palabra… yo…- Maggie levanto la cabeza y busco en la penumbra los ojos de Daryl. - Pregunté por ti y no por Glenn. - Dijo confiándole un gran secreto. -
- Es lógico, dado que hace unos meses no sabes nada de él. - Dijo Daryl luego de carraspear incómodo. -
- No lo entiendes… Garret tenía el reloj de mi papá colgado en su bolsillo. El mismo que le regalo a Glenn; por eso me di cuenta de la trampa- Maggie bajo la cabeza confundida. - Es extraño. Hace un día te dije que solo quería tu amistad, que quería saber si Glenn vivía y no vivir con culpa… Y ante el primer indicio de que él puede que esté vivo o no… Pregunto por ti. - Admitió la chica con pesar. -
- Maggie…-
- No, no me hables con ese tono, lo odio. - Dijo Maggie levantándose y quedando sentada en el suelo. - Es el tono que usas cuando sabes que soy un desastre al que debes corregir. - Dijo ella. -
- Mierda, Greene, ¿Todo eso sacas de un "Maggie"? -
Maggie levanto las cejas en forma molesta y bufó.
- Esta correcto que muera así. Soy una pésima persona. -
- ¿Tú? - Dijo Daryl levantándose a la par de ella. - Me estuve encamando a la esposa de un amigo. A sabiendas de lo que hacía. Tu acababas de perder a tu padre, no tiene lógica lo que hacías, pero yo si sabía y…- Dejo de hablar al ver el rostro de Maggie surcado en lágrimas. - Maggie…-
- No podemos morir así…- Maggie se dejó caer en el pecho de Daryl, dejándose rebalsar de sentimientos y temores. - No hemos terminado aún. - Dijo la chica triste. - No he terminado aún. -
- Lo sé. - El hombre hablo al cabo de un rato, y ella pensó que estaba llorando, por eso no lo hizo antes. -
- Tiene que haber una salida de aquí, Daryl. - Maggie se separó de su pecho y lo miro con sus grandes ojos verdes. -
- No la hay. - Daryl le devolvió la mirada, perdiéndose en ella. - Créeme que busque salida, pero no hay salida de aquí. - Dijo mirándola intensamente. -
Ambos sabían que él no se refería al frigorífico, pero nadie lo dijo en voz alta. No había salida para lo que sentían, sin importar lo culpable o mal que se sintiera hacerlo. Estaban atrapados en cuerpo y alma.
Ella del menor de los Dixon.
El, de la granjera de carácter insoportable.
No era amor, era algo más. Y estaba a punto de terminar para siempre.
