Capítulo 5

Más allá

En cuanto el destello de luz se apagó notaron como hacían pie de nuevo, abriendo los ojos y contemplando sus alrededores. Se encontraban en un claro rodeado de frondosa vegetación, una ligera brisa mecía las ramas de los árboles y al fondo se podía escuchar el murmullo de un arroyo. Definitivamente ya no estaban en las tierras vetustas.

-¿Esto es Alicornia?-inquirió Applejack, curiosa.

-Sí, son las afueras. Vamos, por aquí-indicó Luna.

Atravesaron el bosquecillo, el cual era parcialmente iluminado por la luz de la Luna, la cual se veía claramente entre las copas de los árboles; vieron varias luciérnagas revoloteando entre los árboles y escucharon en la distancia el croar de varias ranas. En cuanto salieron de allí a través de un sendero muy bien delimitado, vieron entonces las primeras casas de una ciudad con un estilo arquitectónico que nunca antes habían visto.

A primera vista no se parecía para nada a la típica ciudad promedio de Ecuestria; las fachadas y frontales de la gran mayoría de las casas se caracterizaban por ser angulosas y simétricas, con marcadísimos elementos decorativos a lo largo y ancho de todas sus esquinas, con diseños rectos y puntiagudos. Los tejados a dos aguas coronaban las alturas, que no superaban los dos o tres pisos, y casi siempre se remataban con pináculos, veletas o pequeños pararrayos. Porches, galerías, ventanas mirador, torrecillas, soportales y arquerías, todas ellas rematadas en todo momento por las esquinas, completaban el conjunto, dando una sensación de orden y suntuosidad bastante notable. Las calles estaban empedradas e iluminadas mediante farolas de lo más brillantes, aunque no vieron a nadie paseando por ellas debido a la cerrada noche. Aun así esto no importó a las chicas, las cuales observaban todo lo que las rodeaba con una infinita curiosidad y visiblemente sorprendidas.

-Vaya, es… distinto, no me lo imaginaba así-murmuró Applejack.

-¡Es fastuoso, magnífico, fabuloso, jamás pensé que vería una arquitectura semejante! ¡Qué belleza, qué ángulos, qué simetría!-exclamó Rarity, encantada.

-Nunca antes había visto una ciudad semejante…-admitió Rainbow.

-Ni la verás jamás, Alicornia es única en ese sentido, fue construida para simbolizar la paz y la prosperidad producto de la victoria tras el fin de las Guerras Vetustas antes de la época pre ecuestriana. Debido a esto al estilo arquitectónico en sí lo llamaron victoriano, aunque por lo que tengo entendido también tomaron inspiración de otras fuentes provenientes de las antiguas razas ahora extintas, o algo por el estilo, no sé mucho de arquitectura-explicó Luna en ese momento.

-Entiendo… ¿a dónde vamos ahora?

-Al único sitio donde podemos quedarnos… seguidme-indicó la alicornio oscura.

Un tanto extrañadas debido a ese comentario, las ponis la siguieron mientras seguían contemplando las calles y todo lo que las rodeaba; además de las casas en sí y su particular estilo, también destacaba la presencia de muchas áreas verdes, pequeños parques igual de ornamentados con fuentes, estatuas de ponis, alicornios u otros elementos florales y estéticos, llenos de vegetación y color. Las pisadas de sus cascos resonaban en todo momento debido a las pequeñas piedras que sembraban las calles, perdiéndose poco a poco en la distancia.

Finalmente, y tras un breve paseo, llegaron a una casa que hacía esquina con una intersección, era de dos pisos, de color blanca con los tejadillos de color rojizo, con amplios ventanales mirador, pequeños porches en los aleros, terracitas y una pequeña torrecilla en la parte trasera. Unas escaleras precedían a la puerta, la cual estaba resguardada en el interior de un pequeño porche, Luna se adelantó y, antes de llamar, dejó escapar un hondo suspiro, como si le diera reparo hacerlo.

-¿Se encuentra bien, princesa?-inquirió Rarity, extrañada por su actitud.

-Sí, sí, sólo… hace mucho tiempo que no… es igual, ahora os explicaré.

Antes de que nadie dijera nada más, Luna asió la aldaba de la ricamente ornamentada puerta con su magia y llamó con ella. Tras unos breves pero intensos segundos la abrieron, al tiempo que una suave voz comentaba.

-Pero bueno, quién llama a estas ho…

Sin embargo se detuvo en seco en cuanto vio quién había llamado, quedándose en el sitio y mirando atentamente a todas desde el umbral. Se trataba de una alicornio de pelaje blanco y crin y cola color rojo amaranto, sus ojos eran azulados y su marca de belleza era una pluma con un tintero. Con la boca medio abierta y los ojos muy abiertos de la sorpresa, llegó a murmurar.

-Luna…

Ante eso la aludida casi se obligó a hablar, saludando de seguido.

-Hola mamá…

Ese comentario pilló por sorpresa a las demás, que abrieron sus bocas en un gesto de infinita incredulidad. Antes de que alguien pudiera decir nada más, la madre de Luna indicó.

-Pasad, pasad, no os quedéis fuera.

Por dentro la casa era igual de ostentosa que por fuera o incluso más; maderas labradas cubrían tanto el suelo como parte de las paredes, dándole un aspecto de lo más señorial y cuidado. Alfombras de vivos colores y con formas geométricas cubrían gran parte de los suelos, todo el salón estaba cubierto por una, los muebles de caoba brillaban por sí solos y una chimenea hecha de piedra remataba el conjunto. El resto de muebles también sobresalían en ese sentido, destacando sobre todo la presencia de multitud de estanterías llenas de libros y otros materiales. Algunos cuadros colgaban de algunas paredes, representando hermosos paisajes. Vistosos cortinajes cubrían las ventanas mirador que daban a la calle y una señorial lámpara de araña con multitud de velas encendidas daban luz al cuarto.

En un momento dado, la madre de Luna habló.

-Qué sorpresa, no te esperaba para nada…

-Ah, sí, es que… ha ocurrido algo, no sé si ya lo habrás visto o no…

Ante eso la alicornio blanca no dijo nada, como si de alguna forma ya lo supiera, sin embargo no tardó demasiado en pronunciarse al respecto.

-Vimos la luna hace una semana y supe que algo había ocurrido, no estábamos seguros de lo que era hasta hace poco. Cuéntame…

Luna volvió a suspirar, con algo de pesar, y la explicó lo mismo que explicó tanto a los duques de Maretonia como a Mwanajuma. Su madre la estuvo escuchando con atención, sin decir nada, y una vez que terminó volvió a hablar.

-Entiendo que te duela, cariño, pero cabe destacar que no es culpa tuya.

Ante eso la alicornio oscura no dijo nada, sin apenas mirarla, sin embargo la alicornio blanca se dirigió a las demás y las miró con gesto maternal y comprensivo.

-Y en cuanto a vosotras debéis haber pasado por mucho, gracias por cuidar de mi hija. Aunque qué descortés soy, perdonadme, yo soy Lauren, la madre de Luna. Encantada.

-Igualmente…-murmuraron todas a la vez.

-Debéis estar agotadas, el viaje hasta aquí ha debido ser muy largo ¿por qué no subís a descansar? Hay habitaciones de sobra arriba.

Las chicas no pusieron ningún impedimento al respecto, ya que después de todo razón no la faltaba; Luna ayudó a su madre a acomodarlas lo mejor posible, ocupando un par de habitaciones con tres camas cada una. Al poco de tocar las camas las ponis cayeron dormidas rápidamente, uniéndose en ese sentido a Fluttershy, y una vez solas ambas alicornios bajaron de nuevo al salón para hablar más cómodamente. Lauren miró a su hija con pesar, diciéndoselo todo en nada; por su parte Luna no pudo más y se echó a llorar entre sus patas, al tiempo que era consolada por ella.

-Lo siento… lo siento, lo siento… es culpa mía…

-No, cariño, no, nada de eso, sabes que no es así…

-¡Pero es así! ¡No hice nada por evitarlo, y ahora… ahora…! ¡Oh, mamá, me siento tan inútil!

-Tú no eres ninguna inútil, Luna, sé que no es fácil para ti, lo que ha pasado es terrible, pero no puedes dejar que te pese así. Esas ponis te han seguido hasta aquí y confían en ti, debes de ser fuerte por ellas y por el futuro. Y yo sé que eres capaz de todo y más para recuperar a tu hermana.

Ante eso la alicornio oscura no supo bien qué decir, quedándose entre las patas de su madre mientras pensaba en lo que la había dicho; desde lo sucedido con Nightmare Moon nunca se había considerado alguien fuerte, cierto era que había mejorado mucho sus habilidades sociales desde entonces, sin embargo algo de ese temor y resquemor a lo que pudiera pasar siempre había estado ahí, acompañándola en todo momento. Antes de que toda esa situación se diera había estado cumpliendo con sus obligaciones diligentemente, pero ahora sentía que no era digna ni capaz de afrontar toda la responsabilidad de recuperar Ecuestria ella sola. En ese sentido la compañía de las demás había sido vital, y no quería defraudarlas, ya que después de todo confiaban en ella. Y Celestia seguía estando muy presente en sus pensamientos.

-Entonces… ¿no estás decepcionada conmigo?

-Luna, eres mi hija ¿cómo voy a estar decepcionada? Ha sido algo que ni tu ni nadie hubiera podido prever, y en ese sentido es simple ver que Twilight tan sólo es una víctima más. Has sido muy valiente a la hora de afrontar lo sucedido y saber qué hacer a continuación. No estás sola, Luna…

Las palabras de su madre, claras y concisas, la ayudaron a verlo un poco mejor, sin poder evitar volver a derramar unas pocas lágrimas.

-Oh, mamá… te he echado tanto de menos…

-Lo sé, yo también, cariño.

-Había veces que no me sentía capacitada para el puesto, sin embargo Tia siempre estuvo ahí, apoyándome. Es por eso por lo que me duele tanto, mamá. Ella siempre me ayudó a salir adelante, y sin embargo fui incapaz de ayudarla cuando más me necesitaba…

-Lo hecho, hecho está, cariño, no podemos cambiar el pasado. Pero sí podemos cambiar el presente, para así cambiar el futuro. Tú eres fuerte, Luna, posees una fuerza interior que tú misma debes descubrir. Yo siempre voy a estar ahí para ti, apoyándote y guiándote cuando más lo necesites. Recuérdalo.

-Gracias, mamá. Te quiero…

-Y yo a ti, cielo…

Ambas alicornios siguieron abrazadas un rato más hasta que finalmente Luna se calmó; en cuanto estuvo mejor, Lauren se apresuró a cambiar de tercio.

-En cuanto al asunto que nos atañe, mañana iremos a hablar con el Consejo y decidiremos entre todos una pauta de actuación.

-Supongo que ellos también están al tanto ¿no?

-Sí, pero su santidad no las tiene todas consigo, dice que debemos ser prudentes y no exponernos…

-Oh, por supuesto, no me esperaba menos de él…-murmuró Luna con tonito y girando los ojos.

Debido sobre todo a la naturaleza agnóstica y fría de Luna para con la religión primalicorniana, lo que dijera o dejara de decir su santidad la importaba entre poco y nada. En cuanto a Lauren se refería no había ningún problema en ese aspecto, puesto que en parte pensaba como su hija, pero guardaba cierto respeto a su figura ya que consiguió reunificar a los pueblos y fue él quien logró apartar Alicornia del resto del mundo, convirtiéndolo así en un bastión para la esperanza y refugio para muchas especies que, por aquel entonces, se encontraban amenazadas.

-Sé que no es plato de buen gusto para ti, pero te voy a pedir que hagas un esfuerzo, después de todo fue él quien consiguió…

-Sí, sí, lo sé, tranquila, es sólo que… ya sabes cuál es mi postura.

Ante eso Lauren no dijo nada, asintiendo con la cabeza y sonriendo a su hija, comentando de seguido.

-Has crecido tanto… puede que tú no lo veas, pero yo sí, y ahora eres toda una yegua hecha y derecha. Estoy orgullosa de ti, Luna…

Ante eso la aludida quiso decir algo al respecto, sin embargo la alicornio blanca la cortó enseguida.

-Sí, independientemente de cualquier otra cosa.

Luna no pudo evitar sonreírla, sin decir nada más, y ambas alicornios se retiraron a dormir. Mañana iba a ser un día largo. Y debían de estar descansadas para afrontarlo.


Fluttershy abrió lentamente los ojos sintiendo como la sensación de abatimiento y aplomo se levantaba, siendo sustituida por un fresco y de lo más reconfortante descanso. Nunca antes se había sentido tan descansada como en ese momento, dándola la sensación de que había salido de un sueño de lo más ligero.

Sin embargo se extrañó enseguida al ver que no estaba en ningún lugar que ella conociera; la habitación era espaciosa y de lo más lujosa, todo estaba hecho de madera labrada y unas densas cortinas de color rojo satén evitaban que la luz del día se colara en ella. Miró a su alrededor y vio a Applejack y Rarity durmiendo a pierna suelta en unas camas contiguas, las vio tan tranquilas que prefirió no despertarlas, optando por descubrir ella misma dónde se encontraba.

Salió de la habitación a un pasillo que discurría en horizontal y acababa en unas suntuosas escaleras labradas en madera de nogal, la pegaso se quedó anonadada por el lujo que la rodeaba, ya que no estaba acostumbrada para nada al tener un hogar mucho más humilde. Bajó las escaleras guiada por un dulce olor hasta llegar a un gran salón, donde había comida dispuesta en una espaciosa mesa. Alrededor el resto de elementos estaban dispuestos de manera ordenada, aunque la llamó la atención una serie de fotos en las que aparecían algunas caras familiares. Se sorprendió mucho al ver tanto a la princesa Luna como a la princesa Celestia de potrillas; la primera se caracterizaba por tener una crin y una cola muy distintas a las actuales, con un tono azulado mucho más pálido y con un peinado más corto y no tan pronunciado. Por su parte Celestia era algo más alta y estilizada que Luna, su crin y cola eran algo más largos aunque tenían la particularidad de poseer un color rosado pálido en vez de tener su tono tricolor característico. Las dos aparecían juntas, sonrientes y felices, junto a una alicornio blanca de crin y cola rojizas que no supo identificar. Justo al lado había otra foto de un poni de tierra de pelaje marrón claro, crin y colas rizadas y de un tono amarronado más oscuro y ojos color café. Tenía además una perilla de un tono más moreno que complementaba el conjunto y sonreía a cámara en un gesto de infinito cariño.

-Buenos días.

Esa súbita voz asustó a Fluttershy, la cual dejó escapar un pequeño gritito, dándose la vuelta y viendo a la misma alicornio blanca cargando una bandeja con su magia.

-Oh, perdona, no quería asustarte… Fluttershy ¿verdad?

-Ah, sí…-murmuró la aludida tímidamente.

-Encantada, anoche llegaste KO, ya me dijo Luna que te indujo algo de sueño para que te calmaras. Yo soy Lauren, su madre.

-Oh, encantada… ¿dónde está la princesa?

-Ha salido un momento a comprar y a hacer unas cosas, llegará enseguida.

Lauren dejó la bandeja en la mesa, vaciando su contenido en ella y llenándola un poco más; había de todo, desde magdalenas, muffins, varias torres de tortitas con nata y caramelo, huevos revueltos, tostadas, mantequilla, mermeladas de varios sabores entre ellos arándanos, melocotón y fresa, varias jarras de leche tanto fría como caliente, chocolate, café y fruta de todo tipo. Fluttershy se quedó anonadada por la cantidad de comida que había, Lauren comentó al respecto.

-Lo sé, quizás me he pasado un poco, normalmente no suelo hacer tanto, pero dado que tengo invitados no quería que nadie se quedara con hambre.

-No tenía que haberse molestado, yo con poco me conformo…

-Oh, no te preocupes, no es molestia, después de todo me gusta mucho cocinar. Ve sentándote ya si quieres.

Con algo de recelo la pegaso se sentó en la silla más próxima a ella, mirando algo cortada a la alicornio sin saber muy bien qué decir; en un momento dado Lauren comentó.

-Vi que estabas mirando las fotos ¿te han llamado la atención?

-Ah, sí, un poco…

Lauren cogió con su magia la foto en la que salía ella con sus hijas de pequeñas, esbozando una radiante sonrisa y murmurando de seguido.

-Ay, míralas, parece que haya sido ayer… buenos tiempos aquellos, aquí no teníamos problemas, sin embargo no se podía decir lo mismo allí fuera. Lo que ahora son las tierras vetustas antes era un enorme campo de batalla. Muchas razas, entre ellos ponis, se vieron obligados a desplazarse, muchos vinieron aquí en busca de refugio, sin embargo no podíamos albergarlos a todos al ser demasiados, por lo que teníamos que hacer una selección. Por aquel entonces era muy joven y mis hijas aún no habían nacido.

-Entonces ¿esta foto es posterior?-inquirió Fluttershy, curiosa.

-Sí, aunque aún seguían habiendo conflictos que surgían de vez en cuando, por lo que muchos salían fuera a sofocar las revueltas. Entre ellos mi Craig…

Acto seguido cogió la foto del semental que vio antes, esta vez el gesto de Lauren se entristeció, al tiempo que comentaba.

-Este fue Craig, mi marido y el padre de Luna y Celestia. Vino por primera vez a Alicornia durante los primeros desplazamientos, se quedó sin hogar y huyó con la poca familia que le quedaba. Por aquel entonces no había controles y todo el mundo pedía asilo, ellos fueron de los primeros en venir. Y en medio de toda esa situación nos conocimos y nos enamoramos. Vivimos una historia de amor de esas que aparecen en los libros, casi tan bonita que no parecía real. Éramos felices, pero él no podía perdonar a aquellos que le quitaron todo, por lo que se enroló en la Guardia Alicorniana para luchar y poner fin a las guerras. Por aquel entonces Celestia ya había nacido y Luna estaba en camino, no lo detuve puesto que entendía su corazón, y sabía que no podía hacer nada por detenerle. Siempre nos apoyamos y nos entendíamos, éramos uno sólo. Y por eso no le dije nada. Le dejé partir. Y, de alguna forma, nuestro amor le daba fuerzas para seguir adelante. Volvía de vez en cuando de visita, llegó a conocer a Luna, se quedaba unos pocos días y luego volvía al campo de batalla. La situación se mantuvo así un tiempo hasta que un día… un capitán llegó a casa y me entregó sus pertenencias. Fue el día más triste de toda mi vida. Perdí una parte de mí, pero aun así seguí adelante por mis hijas.

El silencio posterior fue un tanto incómodo, sobre todo para la pegaso, quien se apresuró a murmurar.

-Lo siento mucho, no pretendía hacer que se sintiera mal…

-No te preocupes, no podías saberlo, de hecho lo cuento siempre que puedo, es una forma de purgar los malos pensamientos, expresarlos, para así dejarlos ir. Gracias por escucharme, Fluttershy. Luna tenía razón acerca de ti.

Ante eso la aludida no pudo evitar enrojecer profusamente, sin saber muy bien qué decir, aunque en ese momento oyeron la puerta principal abrirse y cerrarse, al tiempo que la aludida entraba cargada con varias bolsas.

-Ya estoy aquí… ah, hola Fluttershy, ya has despertado…

-Buenos días, princesa Luna…

-Veo que ya has conocido a mi madre… ¿de qué hablabais?

-De los viejos tiempos ¿te acuerdas de esta?-inquirió Lauren, pasándola la foto.

Luna la miró, esbozando una sonrisita y murmurando de seguido.

-Ah, sí… viejos tiempos desde luego.

-Y tanto, pero parece que hayan sido ayer.

-¿Puedo hacer una pregunta, princesa?

-Claro, Fluttershy, dispara.

-Me ha llamado la atención, sus crines y sus colas eran muy diferentes a las de ahora ¿hay alguna razón al respecto?

-Ah, sí, las crines, uno de los grandes misterios de Ecuestria…-murmuró Lauren, divertida.

-Vamos, mamá, tampoco es para tanto…-comentó Luna, rodando los ojos.

-Usted sin embargo no tiene ese efecto, señora Lauren…-observó la pegaso.

-Llámame Lauren, querida… ¿La vas a contar?

-Sí, sí… es sencillo, cuando fuimos creciendo y nuestros poderes de alicornio comenzaron a manifestarse las crines fueron cambiando en consonancia. Tras mi regreso ese efecto se perdió, pero sólo fue temporal, en cuanto logré asentarme de nuevo lo volví a recuperar.

-Oh, entiendo…

Estuvieron hablando un rato más de cosas más vanas, hasta que en un momento dado las demás se despertaron y se unieron al desayuno; la primera en llegar fue Pinkie atraída por el olorcillo de los muffins y las tortitas, quedándose embelesada ante su sola visión.

-¡Oh, qué buena pinta tienen! ¿Los has hecho tú, Lauren?

-Sí, hice los suficientes para todos.

-¡Qué bien! ¡Mañana me encargo yo del desayuno, así pruebas los míos!

-Me parece bien, puedo ayudarte si quieres…

-¡Vale, cuantos más seamos más divertido será!

El resto del desayuno fue de lo más agradable y distendido, hablando de todo un poco y resolviendo sobre todo algunas dudas y preguntas por parte de las demás.

-¿Me permite una pregunta, señora Lauren?-inquirió Applejack en un momento dado.

-Claro, adelante, y llamadme Lauren, por favor.

-Está bien. Tengo una duda acerca de dónde entras tú en todo esto. Ecuestria se fundó con la unión de las tres tribus ponis, pero las princesas no llegaron a reinar hasta un tiempo después ¿en qué momento sucedió eso?

Ante esa pregunta Lauren sonrió, comprendiendo lo que quería decir, y enseguida comenzó a explicar.

-Sí, ciertamente es confuso y no hay muchos registros al respecto, el caso es que Ecuestria en sus primeros momentos no tenía a nadie que la gobernara, y al principio hubieron muchos problemas relacionados con el hecho de quién debía mandar. Dado que nadie quería perder lo que se había conseguido con tanto esfuerzo, los unicornios pidieron ayuda a Alicornia y, tras una rápida reunión por parte del Consejo, se decidió instaurar una monarquía regentada al menos por un alicornio. Hubo algo de disparidad al respecto, pero finalmente se llegó a un consenso y una alicornio salió elegida.

-¡Déjame adivinar! ¡Tú!-exclamó Pinkie, divertida.

-Exactamente. Al principio no las tenía todas conmigo, ya que todo esto me pilló poco tiempo después de que Craig muriera, y no estaba muy animada en ese sentido. Sin embargo varios viejos amigos aquí me apoyaron para que saliera elegida, y también obtuve un poco de ayuda por parte de Star Swirl el Barbudo, que fue precisamente el representante de Ecuestria que nos pidió una mediación en toda esa situación. Accedí entonces a ser reina de Ecuestria y me mudé allí con mis hijas.

-Oh, ya veo, entonces fue en ese momento cuando las princesas llegaron… sin embargo no me suena que hubiera un reinado previo al de las princesas-murmuró Applejack, extrañada.

-Sí, a mí tampoco…-asintió Rarity.

-Extraño…

-Ya, eso es porque mi reinado sólo fue regente, la idea era ir preparando a mis hijas para que fueran ellas quienes guiaran al pueblo cuando estuvieran listas-aclaró Lauren rápidamente.

-Así es, durante unos pocos años mi madre fue reina regente mientras que nosotras nos fuimos preparando para la tarea, ya que nadie quería que todo el poder recayera sobre un solo poni. Durante ese tiempo fuimos aprendiendo sobre tratamientos protocolarios y todas esas cosas aburridas, y Star Swirl nos enseñó también cosas sobre magia, fue prácticamente nuestro mentor en ese sentido.

-¿Y el sol y la luna?-inquirió Rainbow en ese momento.

-Esa fue una tarea de la que me estuve ocupando yo durante mucho tiempo gracias a lo que mis padres me enseñaron, y al igual que ellos hicieron conmigo, yo enseñé tanto a Luna como a Celestia dar ese empujoncito, ganándose así sus marcas de belleza. Asumo que si lo preguntas es porque estaréis al tanto…-murmuró Lauren.

-Sí…

-Vale, aunque os voy a pedir que no se lo contéis a nadie, por favor.

-Descuida, somos una tumba-aseguró la pegaso, haciendo un gesto con su casco.

En ese momento Luna aprovechó para retomar la historia.

-Finalmente, y tras una larga formación, llegó el momento de ascender al trono. Mi madre abdicó en nosotras y, para evitar tener que hacer distinciones entre las dos, decidimos conservar nuestros títulos de princesas para así poder gobernar de forma igualitaria y equitativa.

-Pero entonces ¿cómo es que Ecuestria siguió siendo un reino? ¿No tendría que haberse convertido en un principado?-observó en ese momento Rarity.

-Esa es una muy buena pregunta, seguramente Luna tenga una respuesta al respecto…-murmuró Lauren, divertida.

La aludida sonrió de igual manera, comentando rápidamente.

-Técnicamente es un principado, pero decidimos conservar la denominación de reino en honor al tiempo en que mi madre fue reina regente, después de todo, aunque casi nadie se acuerde ya, ella fue la primera gobernanta de Ecuestria.

-No hacía falta que os molestarais…-murmuró la alicornio blanca, restándole importancia.

-¿Qué dices? Trajiste paz y estabilidad mientras nos formábamos, no digas tonterías, tú fuiste la primera en asentar las bases de la Ecuestria actual. Si bien las actuales generaciones puede que no te recuerden, esa tierra siempre te recordará por lo que fuiste. Su reina.

Ante eso Lauren no pudo evitar sonrojarse ligeramente, esbozando una sincera sonrisa y murmurando de seguido.

-Gracias, hija…

Ambas alicornios se sonrieron con cariño, diciéndoselo todo en nada, y las demás se quedaron en silencio y particularmente encantadas con la historia. Sin embargo Applejack seguía con ganas de saber más, comentando de seguido.

-¿Y a dónde fuiste tras abdicar?

-Volví aquí a Alicornia, donde siempre viví. El resto, ya es historia.

Tras la historia el desayuno se concretó y, tras terminar y recogerlo todo, salieron a la calle para dirigirse al centro de la ciudad.

A la luz del día Alicornia se veía distinta, sus empedradas calles se llenaron de ponis, llamando gratamente la atención de las chicas.

-Anda, aquí hay ponis también-comentó Rainbow en un momento dado.

-Sí, estos ponis son los descendientes directos de los que vivieron en su día en Ponyland antes de las Guerras Vetustas. Vinieron a Alicornia buscando refugio y residen aquí desde entonces-reveló Lauren en ese momento.

-Supongo porque no tenían donde volver…-murmuró Fluttershy, algo triste por ellos.

-Exacto.

Si algo destacaba de esos ponis era sobre todo sus facciones, mucho más rectas y alargadas que la de los ponis que vivían en Ecuestria; sus rostros, aunque felices y contentos, todavía conservaban de alguna forma algo de melancolía por su antiguo hogar, como si aún lo recordaran tras todo ese tiempo. Muchos de ellos saludaron a Lauren al pasar, deteniéndose un par de veces para hablar con un par de ancianos, prosiguiendo la marcha al poco rato.

Pasando entonces por una amplia plaza ajardinada, vieron entonces otras razas completamente desconocidas que sorprendieron gratamente a todas por igual. Cerca de una gran fuente que soltaba chorros de agua hacia arriba y hacia los lados, vieron unas criaturas con las patas traseras y la cola de un poni pero con las cabezas, las garras y las alas de un águila, siendo una especie de cruce de lo más singular. Llevadas por la curiosidad preguntaron a Lauren al respecto, la cual las explicó con sumo gusto.

-Esos son hipogrifos, del antiguo reino de Hipoggrifia, actualmente destruido durante las Guerras Vetustas. Vivían en una montaña al sur de las tierras vetustas, pero los conflictos acabaron por extenderse más allá y su especie fue amenazada. La reina Novo plantó cara, pero mandó a su hija, la princesa Skystar, junto con varios de sus súbditos a que pidieran asilo aquí, con la intención de ir luego ella tras defender su posición. Sin embargo nunca llegó. Viven aquí desde entonces.

Aparte de los hipogrifos también vieron una especie de loros de gran tamaño, con extremidades en vez de alas y unas fuertes patas con garras que les permitían estar de pie sobre ellas, manteniéndose erguidos, quizás lo que más las llamó la atención. La pertinente explicación de Lauren las puso en contexto.

-Loros de Ornithia, un antiguo gran asentamiento comercial ahora desaparecido durante las Guerras Vetustas. No constituían de por sí un reino como tal, se destacan por ser viajeros y muy aventureros, algunos siguen viajando por toda Equus cubriendo rutas comerciales, la más conocida es la capitana Celaeno.

-Entonces ¿son como piratas?-inquirió Rainbow.

-No como tal, sí es cierto que antes se dedicaban a la piratería durante los tiempos de las Guerras Vetustas, pero ahora son más comerciantes y exploradores que otra cosa.

-¡Mola!

Aun así eso no fue todo, también vieron una especie de gatos más grandes de lo normal, que se mantenían erguidos sobre sus patas de manera muy similar a la de los loros. Lauren se explayó de igual manera con ellos.

-Gatos de Abyssinia, otro reino desaparecido durante las Guerras Vetustas. Vivían muy al norte de las tierras vetustas, sus reyes trataron de defender en todo momento su posición, pero no pudieron contener la amenaza y se vieron obligados a evacuar Panthera, la capital del reino. Viajaron hacia el sur tratando de alcanzar Alicornia, perdiendo a muchos por el camino. A pocos kilómetros de distancia, el rey se sacrificó para que su mujer y el resto de su pueblo pudieran llegar a tiempo.

Otras razas que también vieron por allí fueron una especie de ciervos y renos muy parecidos a los ponis, pero con rasgos más prominentes y destacados; Lauren también las explicó al respecto.

-Ciervos y renos mágicos de los bosques del suroeste, unas frondosas florestas que cubrían gran parte de los territorios meridionales de las tierras vetustas. Esta especie fue una de las que más sufrieron las Guerras Vetustas, estuvieron al borde de la extinción, llegaron muy pocos aquí, pero con el tiempo consiguieron aumentar considerablemente su población. Algunos viven aquí, en la ciudadela, aunque la gran mayoría reside en los bosques de las afueras.

Las chicas se quedaron ciertamente impresionadas ante la gran diversidad de razas que habitaban Alicornia, aunque, aun a pesar del nombre, no vieron ni un solo alicornio aparte de Luna y Lauren, llegando a comentarlo al respecto.

-Sí, es algo irónico de por sí, pero lo cierto es que los alicornios somos una minoría aquí en Alicornia-admitió Lauren.

-¿Y eso por qué?-inquirió Rarity, extrañada.

-Antes éramos muchos más, pero el número fue decreciendo con el tiempo, y sí, las Guerras Vetustas tuvieron mucho que ver, aunque otros factores también influyeron-explicó Luna.

-Así es, durante los tiempos de mis padres los alicornios éramos cazados por otras razas que nos veían como una amenaza debido a nuestro gran poder. De hecho, gran parte de las Guerras Vetustas se libraron con algunos de los nuestros de por medio, y muchos murieron en cruentas batallas tratando de defender a Alicornia y las otras razas que ésta protegía. Si bien los primeros alicornios fundaron este lugar, al final acabaron siendo una minoría dentro de su propio hogar-explicó Lauren con todo detalle.

-¿Y dónde están ahora?-inquirió Pinkie, curiosa.

-Siguen viviendo aquí, por supuesto, de hecho los pocos que quedamos ocupamos altos cargos en la estructura organizativa de Alicornia. El Consejo al que vamos a ir a visitar ahora está compuesto mayoritariamente por ellos, junto con los representantes de todas las razas que viven aquí.

Atravesaron gran parte de la ciudadela hasta llegar a otra amplia plaza que presidía un gran edificio con un aspecto muy similar a todos los que habían estado viendo hasta ahora, aunque mucho más grande y suntuoso si cabía; una alta torre con reloj se alzaba sobre los tejados a dos aguas rematados con pináculos y torrecillas de todo tipo, los ventanales eran amplios y espaciosos, y la entrada estaba ubicada en un gran pórtico de entrada suntuosamente decorado.

En frente del edificio había un pequeño espacio verde con una estatua de piedra en el centro, en la cual aparecían dos alicornios: un imponente semental con regia mirada hacia el frente sostenía un sol en el casco izquierdo y el otro, una apuesta yegua que miraba con gesto suave hacia el infinito, sostenía una luna en el casco derecho. La marca de belleza del semental consistía en un sol resplandeciente, muy similar a la de Celestia, y la de la yegua se trataba de una luna llena, parecida a la de Luna. Al verlos las chicas reaccionaron, suponiendo enseguida quienes eran, sin embargo Lauren confirmó lo evidente adelantándose y comentando.

-Estos fueron mis padres, Solar Corona y Tranquility Sea. Fueron los primeros alicornios en consagrar su vida a la ciencia estudiando a los respectivos astros que daban forma a nuestro sistema terrestre. Si no lo hubieran hecho nunca, nadie hubiera sido capaz de prever lo que pasaría. Su sacrificio permitió que Equus siguiera adelante.

-Así es, mientras que los demás se limitaban a rezar al Primer Alicornio rogándole por nosotros, ellos hicieron todo lo posible para evitar el desastre-añadió Luna con cierto énfasis.

Ante ese comentario Lauren no dijo nada, aunque sí comentó al respecto.

-Por aquel entonces la religión primalicorniana estaba muy arraigada tanto en los ponis como en los propios alicornios que la profesaban, y no se solía explicar todo lo que nos rodeaba con hechos sino con suposiciones y supersticiones. Esto condenó al ostracismo a mis padres, los cuales siguieron investigando por su cuenta, descubriendo muchas otras cosas por el camino. Se podría decir que ellos fueron los primeros astrónomos de la historia. Y eso permitió expandir el conocimiento que ellos mismos aunaron a lo largo de toda su vida.

-Así es, todo lo que sé de astronomía, la luna, las estrellas e incluso de magia onírica fue por mi abuela, que escribió un montón de libros y ensayos al respecto. Los estuve estudiando a lo largo de toda mi vida, y fue gracias a ella por lo que me volví una experta en la materia. Mi hermana hizo lo mismo con los estudios de mi abuelo, especializándose en física solar, de partículas y evolución estelar-apuntó Luna.

Tras esa detallada explicación las ponis miraron con admiración la estatua, llegando a apreciar todo lo que realmente hicieron por el mundo. Finalmente se dirigieron al edificio del Consejo cruzando la calle y entraron en él a no más tardar.

El interior era casi tan opulento por dentro como por fuera o incluso más, sin embargo a esas alturas no se esperaban otra cosa, por lo que lo dejaron estar, ya que después de todo había cosas más importantes que hacer en ese momento.

Guiadas por Lauren en todo momento, subieron al piso superior y continuaron por un alargado pasillo hasta llegar a una puerta cerrada; Lauren llamó a la puerta con su casco, al tiempo que una voz desde dentro indicó.

-Adelante.

Nada más entrar en lo que parecía ser un pequeño despacho, se encontraron entonces con otra alicornio blanca que, al ver a Lauren, exclamó.

-¡Lauren, querida, aquí estás!

-Hola Bonnie…

Ambas se dieron un efusivo abrazo, al tiempo que la primera se dirigió a las demás para presentar a la nueva alicornio.

-Chicas, os presento a Bonnie, ella fue quien me enseñó todo lo que sé sobre arte y confección, fue prácticamente mi maestra cuando era pequeña.

-Oh, vamos, yo sólo te enseñé lo básico, luego fuiste tú quien fue progresando con tu talento natural…

-No te quites mérito, anda…

El aspecto de Bonnie era parecido al de Lauren y, al mismo tiempo, diferente; su pelaje era blanco como la nieve y en su rostro se podía notar que había vivido mucho, notándose en ese sentido su edad, aunque sin ser especialmente acuciante. De ojos azules, crin rubia pálida cortita y cola algo más larga, su marca de belleza consistía en la silueta negra de un poni coronada por un vistoso arcoíris. Llevaba además un colgante en el cuello con una pequeña joya roja incrustada y unas gafas de media luna con montura roja.

-No es por mérito, querida, simplemente te enseñé todo lo que sé, eso es todo-murmuró Bonnie, cortante.

-Que es mucho más de lo que hubiera podido pedir-añadió Lauren, con convicción.

-Oh, por favor, demasiado crédito le das a esta vieja alicornio…

-¿Todavía sigues con eso? Si te conservas estupendamente…

-Oh, querida, puede que por fuera aún me vea algo lozana, pero por dentro este viejo cuerpo no me da tanta cancha…

-Ah, tonterías…

-Sí, tonterías, tú espera a que tengas mi edad y luego ya hablamos… si es que sigo viva, claro.

-Bonnie…

Las demás las observaron atentamente con gestos divertidos al ver la tan cercana relación que tenían y la forma de hablar entre ellas, llena de una confidencia y confianza bastante notables. Sin embargo, en cuanto vio a Luna Bonnie exclamó.

-¡Vaya, pero si es la pequeña Luna! Bueno, pequeña, ya no lo es tanto, estás hecha toda una yegua…

-Ah, sí… hola-saludó la aludida, no muy segura de si la conocía o no.

-Es posible que no te acuerdes de Bonnie, eras muy pequeña por aquel entonces, y nos fuimos a Ecuestria poco después-comentó Lauren en ese momento.

-Ah, ya veo…

-Me alegro de volver a verte… ¿y vosotras quienes sois?-inquirió entonces la vieja alicornio, fijándose en las demás.

Antes de que pudieran decir algo, Lauren se adelantó y murmuró.

-Son las ponis de las que te hablé la otra noche, por lo que ha pasado…

La cara de Bonnie dibujó un gesto afligido por ellas, comentando de seguido.

-Ah, sí… hacía mucho tiempo que nada perturbaba la paz que últimamente se había asentado tanto, es una pena que os obligaran a marcharos. Sin embargo no os preocupéis, el Consejo tomará una decisión al respecto, aunque primero deben escuchar vuestros alegatos.

En ese momento se oyó entonces los tonos de los cuartos del reloj carillón de la torre, marcando en punto y tocando las doce.

-¿Vamos yendo ya?

-Sí, venga.

Salieron de su despacho, el cual destacaba sobre todo por la cantidad de cuadros pintados por ella misma que había, y se dirigieron a unas puertas dobles de madera labrada que había frente a las escaleras; nada más abrirlas cruzaron por un oscuro pasillo que desembocaba directamente en un pequeño hemiciclo que encaraba una angosta tribuna situada justo enfrente de una gran cristalera que dejaba pasar una blanca luz que era coloreada por las vidrieras que remataban el gran ventanal. No había nadie en ella, pero en cuanto se dieron la vuelta vieron que la gran mayoría de asientos estaban ocupados por varios alicornios, la gran mayoría yeguas, junto con unos pocos sementales. Algunos eran de mediana edad, como Lauren, mientras que otros parecían ser de edad más avanzada, parecida a Bonnie, aunque su aspecto contrastaba mucho con otros más ancianos. El resto de asientos estaban ocupados por otras razas, entre ellas vieron a la princesa hipogrifo Skystar, la antigua reina de Abyssinia o un loro de Ornithia, entre otros.

Las siete ponis subieron por unas escaleras que bordeaban el vomitorio y ocuparon varios asientos en las primeras filas, junto a varios alicornios jóvenes y de mediana edad. Una alicornio jovencita de pelaje dorado, crin y cola de colores fríos y ojos oscuros, con una marca de belleza en forma de círculos concéntricos, se dirigió a Luna al verla.

-¡Luna, qué sorpresa, cuánto tiempo sin verte!

-¡Gold Lily, me alegro de volver a verte! Te ves estupenda…

-No tanto como tú, me encanta tu estilo, se nota que eres descendiente de Tranquility Sea…

-Ah, venga, déjalo ya, no hemos venido aquí a hablar de eso.

-Es verdad… oye ¿te acuerdas de Sterling?

Nada más decirlo, la aludida se adelantó comentando.

-Como no se acuerde de mi es para matarla… en el buen sentido, claro está.

Sterling era una alicornio de la misma edad que Luna y Gold Lily, su pelaje era de un tono lavanda claro, su crin y cola era multicolor, muy parecida a las de Rainbow, y sus ojos eran de un color más oscuro. Su marca de belleza era una flor de loto blanca.

-¡Por supuesto! ¿Cómo me voy a olvidar de ti? Me alegro mucho de veros…

En cuanto todas ocuparon sus respectivos asientos, Luna aclaró a las chicas rápidamente.

-Viejas amigas de cuando vivía aquí, solíamos jugar juntas de pequeñas.

-Sí, hasta que nos dejó aquí abandonadas, te parecerá bonito…-la reprendió en ese momento Gold Lily, con gesto divertido.

-Oiga, usted perdone, no todos los días te piden que te encargues de un reino recién instaurado.

-Ya lo sé, tonta, te estoy tomando el pelo…

-No, si ya veo que no has perdido tu toque…-murmuró Luna, resignada.

-Por supuesto, eso jamás…

-Y yo la ayudo, por supuesto-añadió Sterling, divertida.

-Menudo par… por cierto ¿qué ha sido de Bright Skies? ¿No ha venido?-inquirió Luna para cambiar de tema.

-Qué va, está muy ocupada siendo madre…

-Ah, ya… espera ¿¡qué?!

-¡Lo que oyes! nació hace nada, es una potrilla monísima, la ha llamado Skyla, luego vamos a verla, la hará ilusión volver a verte…

Luna quiso decir algo al respecto, muy interesada, sin embargo en ese momento se oyó una serie de golpes en el suelo y todo el mundo guardó silencio rápidamente. En cuanto las demás miraron al frente, vieron entonces a un muy anciano alicornio sentado en la tribuna, presidiéndola él sólo y anunciando en ese momento.

-Se abre la sesión extraordinaria del 20 de abril del año 1251 de esta era, en la que trataremos el tema de la inminente amenaza que se cierne sobre el mundo desde Ecuestria. Comenzaremos con una oración al Primer Alicornio para que nos guíe y proteja a todos en estos tiempos tan difíciles…

Ante eso Luna soltó un respingo, queriendo decir algo al respecto, sin embargo su madre la dio un toque con su casco en una pata y se tuvo que reprimir, con gesto molesto. Los demás juntaron sus cascos mientras comenzaban a rezar, el resto de razas hicieron lo propio hacia sus deidades, sin que nada ni nadie rompiera el absoluto silencio que se echó sobre el hemiciclo.

Finalmente, y una vez que terminó la oración, se abordó el tema en cuestión.

-Muy bien, comienza entonces el periodo de alegatos y explicaciones, princesa Luna, cuando usted quiera-indicó el anciano alicornio.

La aludida se levantó de su asiento con gesto serio, dirigiéndose a la tribuna y comenzando a explicar la situación a todos los presentes, siendo prácticamente la misma explicación que dio tanto a los duques de Maretonia como a Mwanajuma. Todos los presentes estuvieron escuchando atentamente, Rarity aprovechó ese momento para preguntarle algo a Lauren.

-¿Puedo hacerte una rápida pregunta, Lauren?

-Claro, dime.

-¿Quién es el anciano alicornio que está sentado en lo alto de la tribuna?

-Es Primal Faith, el Sumo Sacerdote Primalicorniano, el máximo líder y representante de la religión primalicorniana, ya que precisamente fue aquí donde surgió por primera vez. Guía a los sacerdotes y obispos y establece leyes y normas dentro del sistema religioso primalicorniano, y aquí en Alicornia es el máximo representante y líder tanto político como espiritual.

-Oh, ya veo…

Una vez que Luna terminó de explicar la situación, llegó el turno de las preguntas por parte de todos los presentes, contestándolas de la mejor forma posible. Les habló de Sauron y del anillo en el que había surgido, corrompiendo así a Twilight y extendiendo sus sombras por toda Ecuestria.

-Seguramente habréis visto cómo una sombra ha ido creciendo desde el este, aunque él no pueda vernos aquí, nosotros a él sí, no podemos ignorar el hecho en sí-argumentó Luna.

-Ya, vale, pero ¿quién o qué es ese tal Sauron? ¿Sabemos algo de él, algo que nos ayude a derrotarlo?-inquirió en ese momento un alicornio de edad avanzada.

-Me temo que aún no tengo la respuesta a esas preguntas, no es un enemigo que hayamos visto antes, y sé que eso es una potencial debilidad, pero tal y como yo lo veo es una razón más para volvernos fuertes y prepararnos para la guerra que se avecina…

La palabra guerra se extendió por el hemiciclo, levantando una súbita algarabía que acalló a Luna rápidamente; los alicornios cerraron los ojos con gestos aprensivos, y las demás razas se revolvieron en sus asientos, inquietas. Antes de que Luna pudiera volver a hablar, la reina de Abyssinia se levantó en ese momento y comenzó a hablar.

-¿Puedo decir algo, Su Santidad?

-Adelante-indicó Primal Faith, con gesto contrariado.

-Creo que hablo por todos los aquí presentes cuando digo esto. Las Guerras Vetustas desgarraron por completo nuestros hogares y nuestras vidas, fueron más de cien años de pérdidas, dolor y sufrimiento. Gracias a Alicornia hemos podido salir adelante y disfrutamos de una más que merecida paz. Espero que la princesa Luna pueda comprender el alcance y gravedad de sus palabras, nadie quiere volver a pasar por lo que hemos pasado.

Un murmullo de asentimiento se extendió esta vez por todo el hemiciclo, al tiempo que Luna pensaba bien lo que diría a continuación.

-Por supuesto que lo comprendo, yo misma también he tenido mis propios demonios internos, todos los presentes aquí han sufrido de alguna u otra manera. Pero no podemos ignorar el peligro al que el mundo está expuesto. Puede que nosotros aquí estemos a salvo, pero el resto de Equus no tiene la suerte que Alicornia tiene. No les estoy pidiendo que se unan a la causa, pero sí que la apoyen, necesitamos todos los respaldos que podamos obtener para llevar la voz por todo Equus y tomar medidas al respecto.

Aun a pesar de sus palabras conciliadoras, no todos lo tenían consigo, inseguros de lo que podría salir de todo esto; por un momento se montó una buena algarabía en el hemiciclo que Primal Faith se apresuró a calmar.

-¡Orden, orden, por favor, seamos comedidos! Entiendo su punto perfectamente, princesa Luna, pero como comprenderá necesitará algo más para respaldar todas sus afirmaciones…

-Tengo cinco testigos que han venido conmigo y pueden reafirmar todo lo que yo misma les he contado-asintió Luna, contundente.

-Veamos pues lo que tienen que contarnos.

La primera en salir a la tribuna fue Rainbow, la cual habló de forma contundente y precisa.

-Miren, no me voy a andar por las ramas, les voy a contar lo que hay. La que fue mi mejor amiga ahora se ha convertido en un monstruo sediento de poder que lo ha conquistado todo a su paso y no tiene intención de parar hasta que todo el mundo esté a sus cascos. Entiendo perfectamente que lo han pasado mal, después de todo he estado en las tierras vetustas, pero entiéndanos ustedes a nosotros. Nuestra tierra está en peligro, nuestras familias y amigos están bajo su poder, y hemos tenido que dejar atrás todo eso para tener una oportunidad de recuperarlos a todos. Mi tierra me necesita y no pienso dejarla de lado, y si ustedes no nos ayudan, por mí vale, pero no veré motivo alguno para seguir estando aquí. He dicho.

Las firmes y directas palabras de la pegaso no parecieron amilanar mucho a los presentes, ya que después de todo no dijo nada distinto a lo que Luna expuso; Rainbow volvió a su asiento contrariada y con ganas de marcharse dando un portazo, pero se contuvo.

La siguiente en hablar fue Apppejack, la cual también fue con la sinceridad por bandera.

-Miren, les seré franca, sé lo que es perder a algo o a alguien. No les voy a sermonear al respecto, pero sí les voy a apelar a su buena voluntad. Si por algo me caracterizo es porque digo las cosas tal y como son y porque sé empatizar con los demás, después de todo he pasado por eso. Así que por favor… apóyennos en nuestra causa. Ayúdennos a erradicar el mal de nuestro hogar. A recuperar a nuestros amigos y familias. Después de todo, no hay nada más importante para mí.

Esta vez las palabras honestas de la poni de tierra fueron mejor recibidas, haciendo pensar a unos cuantos y dejando callados al resto. La siguiente en intervenir fue Pinkie, la cual intentó por todos los medios de relajar el tenso ambiente,

-¡No soy muy buena con las palabras, pero intentaré expresarme lo mejor que pueda! Yo no soy la típica poni que se derrumba a las primeras de cambio, y es por eso por lo que he podido mantener la entereza hasta llegar aquí. Siempre intento ver el lado bueno de las cosas, pero cuando pienso en mi hogar y en lo que está por venir, me cuesta un poco seguir sonriendo. Porque sé que, en esta situación, no es fácil sonreír. Pero aun así lo intento, porque sé que es lo que mi familia y amigos querrían. No querrían verme triste y deprimida, aun a pesar de que tendría motivos para estarlo. Sé que lo han pasado mal, pero también sé que ahora son felices aquí, lo pude ver en sus gentes por las calles, todos sonreían porque aquí están seguros libres de todo mal. Pero mi gente no puede decir lo mismo en estos momentos. Por eso les pido… les pido que reconsideren la situación. La princesa Luna ha hecho todo lo posible para que lleguemos hasta aquí, y sin ella no creo que lo hubiéramos conseguido. Así que por favor… échennos un casco. Gracias.

Las palabras de Pinkie sorprendieron tanto a los demás como a sus propias amigas, que no se esperaban para nada verla tan seria y, al mismo tiempo, tan suelta en sus palabras. Normalmente ella siempre era muy simple en ese sentido, por lo que verla en ese plan fue chocante cuanto menos. En cuanto a los demás, sus palabras tuvieron el efecto deseado, dejando a todos pensando por igual.

Rarity fue la siguiente en hablar, la cual se explayó a gusto y como sólo ella sabía hacerlo.

-Distinguidos miembros de esta única comunidad, me dirijo a ustedes desde la más absoluta humildad. Antes que nada quiero agradecerles por su cordialidad y hospitalidad al acogernos aquí desinteresadamente. Al igual que mis amigas, yo también he perdido mucho por el camino antes de llegar aquí, he tenido que dejar atrás a familia y amigos y eso es algo que me pesa mucho más de lo que yo misma hubiera podido imaginarme. Ha habido veces que me he sentido impotente, pero aun así hemos conseguido salir adelante gracias a la constancia de la princesa Luna, que también lo ha dejado todo atrás para conseguir lo que ahora parece imposible. No les voy a pedir que nos ayuden, pero sí que comprendan nuestra situación. No sabemos si volveremos a ver a nuestras familias. No sabemos siquiera si conseguiremos recuperar nuestro hogar. Pero sí que sabemos algo. Lo intentaremos sin vacilar. Porque después de todo es nuestro hogar. Y si por algo merece la pena luchar, ésa sería una de esas cosas. Muchas gracias.

La fina labia de la unicornio blanca tuvo el efecto deseado, cada vez más gente parecía estar pensándoselo detenidamente, lo que seguramente auguraba algo bueno. Finalmente llegó el turno de Fluttershy, la cual hizo un notable esfuerzo por subir a hablar delante de tantos ojos que la miraban atentamente.

-Eh, esto… yo… perdónenme si me ven algo cohibida, es que no suelo hablar mucho en público… no soy del tipo de poni que se suelta a hablar así sin más. Normalmente me suelo soltar más en compañía de mis animales, los cuales he tenido que dejar atrás. No sé cómo estarán, si se encontrarán bien atendidos, y eso me angustia mucho… por eso yo… yo…

Sin embargo no pudo continuar, teniendo que bajar de la tribuna y volviendo a su asiento, toda roja y con los ojos vidriosos. La corta intervención de la pegaso conmovió a muchos de los presentes, incluso algunos alicornios la animaron un poco para gratitud de Fluttershy.

Una vez que todas llegaron a hablar, hubo un breve lapso de tiempo en el cual todo el mundo estuvo reflexionando al respecto antes de que Primal Faith volviera a hablar.

-Bien, muchas gracias por sus intervenciones, señoritas. Por mi parte se refiere entiendo su dolor y no tengo impedimento alguno en ayudarlas en lo que haga falta, pero eso no es algo que deba decidir sólo yo. Ahora se procederá a la votación, cuando ustedes quieran, señores y señoras.

Acto seguido comenzó el proceso de votación para decidir finalmente si se involucraban en el conflicto, pudiendo aportar reflexiones varias al respecto; varios ujieres se pasaron por todos los asientos recogiendo los votos en varias urnas que luego se llevaron ante Primal Faith, escrutándolos en su presencia y pasándole los resultados en cuanto terminaron.

-Muy bien, a la vista de los resultados arrojados por la votación, gana el sí pero con matices.

Eso descolocó en parte tanto a Luna como a las chicas, siendo la primera en comentar al respecto.

-¿Con matices? ¿Qué quiere decir eso?

-Quiere decir, princesa Luna, que Alicornia les ayudará principalmente con apoyo externo pero sin entrar en conflicto directo armado como tal. Al parecer no todos están dispuestos a volver a luchar por una causa que no les concierne, y hasta cierto punto puedo entenderlo, vaya…

Esto dejó perpleja tanto a Luna como a Lauren, Bonnie y a las demás, la primera en comentar al respecto fue Rainbow.

-¿¡Qué?! O sea ¿¡que se rajan?!

-No nos rajamos, señora mía, simplemente tomamos un papel no tan activo en la lucha, eso es todo, no queremos volver a sufrir como lo hicimos antaño-se apresuró a comentar la reina de Abyssinia, sin florituras.

-No podemos arriesgarnos a tomar partido en una guerra en la que no se puede saber con certeza a quién va a favorecer la balanza. Al menos durante las Guerras Vetustas sabíamos a lo que nos enfrentábamos, en este caso estamos totalmente expuestos, y eso es algo que no podemos arriesgar así sin más-añadió en ese momento el representante de los loros.

-Estamos muy cansados de tantas guerras, sólo queremos vivir en paz…-murmuró un poni de tierra muy anciano, descendiente de los antiguos ponis de Dream Valley.

Ante todo eso la pegaso multicolor quiso decir algo, enfadada, sin embargo en ese momento Bonnie se puso en pie, aclarándose la garganta y comenzando a hablar.

-Me hace gracias que tú digas eso, Old Serendipity, después de todo eras el que más abogabas por la lucha durante las Guerras Vetustas.

El aludido se quedó un tanto cortado, como si le diera reparo dirigirse a ella, sin embargo se apresuró a comentar al respecto.

-Pero ahora esto es distinto, señorita Bonnie, míreme ¿tengo acaso aspecto de poder seguir luchando? El tiempo no perdona, al menos a alguien como yo…

El ceño de Bonnie se frunció ligeramente, como si estuviera recordando algo distante, comentando acto seguido.

-Tiempo… sí, ha pasado mucho tiempo, y aun a pesar de los años no sigo siendo la misma que fui por aquel entonces. Recuerdo cuando Dream Valley estaba bajo mi protección y cómo fallé intentando proteger a los ponis cuando más me necesitaban. Y no es como si tus antepasados pidieran constantemente mi ayuda, pero se confiaban demasiado la gran mayoría de las veces. Y hoy parece suceder lo mismo aquí y ahora. Puedo llegar a entender que algunos no estéis tan dispuestos a apoyar en la lucha, pero no puedo entender que dejéis de lado una cuestión tan importante como la protección de toda Equus. Vale que ya no estamos ahí como antes, pero seguimos atados a la tierra que una vez nos vio crecer. Espero que todo esto les sirva de algo a Luna y sus amigas, pero una cosa está clara. Si no conseguimos detener la amenaza y la seguridad de Alicornia queda comprometida, no seré yo quien os pida cuentas. He dicho.

Las palabras de Bonnie resonaron por todo el hemiciclo claras y concisas, dejando a todos callados e incapaces de rebatirla en ninguno de los aspectos. Primal Faith aprovechó para mediar y poner fin al debate.

-Apreciamos sus palabras, señorita Bonnie, pero la decisión ha sido tomada de manera unánime y justa. Alicornia les proveerá de medios y herramientas para la consecución de sus objetivos, pero nada más. Se levanta la sesión.

Y así, tras un rápido y seco mazazo, la sesión fue disuelta y todo el mundo fue desocupando sus asientos, haciendo corrillos y hablando en petit comité; por su parte tanto Luna como Lauren, Bonnie y las demás salieron del hemiciclo, buscando un lugar donde hablar más cómodamente.

-¡Esto es indignante, no me esperaba para nada semejante dejadez! ¡Sigo pensando que separarse de Equus fue un error, les ha hecho crecer en una comodidad y seguridad insana!-masculló Luna, alterada.

-Estoy de acuerdo contigo, hija, pero no hay mucho más que podamos hacer, la decisión ha sido tomada de manera conjunta y unánime-le recordó Lauren, con calma.

-¡Ya lo sé, mamá, pero aun así! ¡Tú has visto lo mismo que yo! ¡Es increíble! ¿¡Desde cuando Alicornia se achica de esta manera?! ¡¿Dónde quedó la proclama de proteger y servir al desamparado?! ¡Esto no era lo que nos contaban de pequeñas!

-Lo sé, lo sé…

Antes de que las dos dijeran nada más, Bonnie se adelantó comentando.

-No tiene caso que os comáis la cabeza con esto, la decisión ha sido tomada y no tenemos más que acatarla. Ni siquiera yo puedo influir en alguien como Primal Faith.

-¿Y qué hay de nosotros? ¿No nos van a ayudar?-inquirió en ese momento Rainbow, aún enfadada.

-Sí y no, Rainbow, sí y no.

-¿Sí y no? ¡Esto es ridículo, si no quieren ayudarnos que nos lo digan y se acabó, nos buscaremos la vida!-exclamó Rainbow lo suficientemente alto como para algunos la oyeran.

Tuvieron que marcharse de allí para poder calmar a la pegaso mientras se dirigían a otra parte.

-Sigo pensando que todo esto es un error, una potencia como esta no debería limitarse a ayudarnos con materiales, equipo y poco más, la Guardia Alicorniana es una de las más implacables y constantes que conozco-argumentó Luna, aún algo molesta.

-Hace años que no entrenan, después de todo ya no tienen que defender nada. Sigue estando ahí, pero de forma más ceremoniosa que otra cosa. No creo que te fuera a servir de mucho a decir verdad-murmuró en ese momento Bonnie, para su eterna consternación.

-Genial, no sólo no obtengo la ayuda que esperaba sino que además el sitio que más he admirado se ha convertido en una comunidad apática y comodona.

-No digas eso, puede que no os ayuden apropiadamente, pero podéis aprovechar lo que os han ofrecido-trató de animarla su madre.

-Supongo… agh, ya no sé ni qué pensar acerca de dónde iremos a continuación después de esto…-masculló Luna, algo abatida.

-No te preocupes, cielo, entre todas iremos pensando en algo, yo te ayudaré.

-Gracias, mamá…

-Vamos a comer algo… ¿quieres unirte a nosotras, Bonnie?

-Gracias, querida, iré encantada.

Dado que a nadie le apetecía cocinar en esos momentos, buscaron un restaurante en la zona comercial de la ciudadela y se quedaron allí a comer mientras hablaban de todo un poco y se olvidaban de los más recientes acontecimientos.

-¿Puedo preguntarla algo, señorita Bonnie?-inquirió Applejack en un momento dado.

-Claro, querida, y llámame Bonnie, por favor, al menos me harás olvidar lo vieja que soy…

-Está bien. Cuando interviniste antes llegaste a comentar que Dream Valley estaba bajo tu protección, sin embargo no recuerdo que ninguno de los cuentos llegara a mencionar a ninguna alicornio en ellos ¿cómo es eso?

Ante esa pregunta la alicornio rubia esbozó una melancólica sonrisa, al tiempo que su mente parecía perderse en tiempos y lugares distantes; sin embargo no tardó apenas en contestar a su pregunta.

-Eso es porque nunca hubo una estructura de facto ni en Dream Valley ni en toda Ponyland. Los ponis de por aquel entonces vivían felices y contentos en su comunidad, al menos la gran mayoría de las veces, pero en ocasiones eran atacados por enemigos con oscuros propósitos, quizás tú misma sepas de algunos…

-Sí, claro, recuerdo a Hydia y sus hijas Reeka y Draggle, Beezen, los Raptorians, Squirk…

-Bien, veo que te contaron muchas historias… el caso es que al ver el constante peligro al que estaban expuestos, yo misma les ofrecí seguridad y protección para que pudieran vivir mejor, y aunque en un principio aceptaron, casi nunca llegaron a pedirme ayuda más allá de cómo decorar su castillo o montar festivales varios-murmuró Bonnie, con tonito entre divertido y afligido.

-¿En serio?-inquirió Applejack, anonadada.

-Sí, querida mía, sí, esos ponis vivían la vida como si fuera de color de rosa, y si sucedía algo al final se las apañaban ellos solos, olvidándose de mí en el proceso. Nunca fueron particularmente apegados con otros que no fueran ellos mismos, y eso repercutió de cierta forma en su futuro más inmediato.

-Ya veo, entonces por eso sufrieron tanto en las Guerras Vetustas…-murmuró Fluttershy en ese momento.

-Exacto, traté de salvar a todos los que pude, pero yo nunca he sido una luchadora, sino una artista, una creadora, y muchos murieron sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Aun a pesar de estar bajo mi protección, les fallé miserablemente…

-¡Pero si ni siquiera se acordaban de ti, menudos ingratos! ¡Esos ponis eran unos ingenuos!-exclamó Rainbow, acalorada.

Bonnie esbozó una triste mirada ante eso, comentando de seguido.

-De cierta forma, sí, sí que lo eran, además de muy obstinados, olvidadizos y en ocasiones un tanto egocéntricos. Pero eran buenos ponis al fin y al cabo, y nunca hacían daño a nadie, no se merecían un destino tan cruel, y por eso quise ayudarles. Y cuando más me necesitaron, yo les fallé…

Bonnie giró la cabeza hacia otro lado, mirando al infinito con sus gafas de media luna y perdiéndose en sus recuerdos más recónditos de su mente; las demás se miraron entre sí un tanto mal por ella, sin embargo en ese momento Lauren la habló.

-Ya hemos hablado de esto, Bonnie, no te tortures más, ni tú ni nadie estaba preparado para todo lo que llegamos a sufrir. Es algo que pasó y debemos aprender a vivir con ello, por mucho que nos pese. Después de todo yo también tengo cosas de las que me arrepiento…

Ante eso la alicornio rubia la miró como una madre, llegando a murmurar de improviso.

-Ah, a veces me olvido de que me conoces más que yo a mí misma… gracias, cariño.

Eso llamó la atención de Pinkie, la cual llegó a inquirir en ese momento.

-Oye, una pregunta ¿desde cuándo os conocéis?

Ambas alicornios se miraron con sorpresa, diciéndoselo todo en nada, y siendo Bonnie la primera en comentar.

-¿Las cuento yo o las cuentas tú?

-Cuéntaselo tú, que sé que lo estás deseando…

-Serás boba…

Lauren se rió tontamente, a lo que Bonnie rodó los ojos y se apresuró a contar la historia.

-Pues a ver, prácticamente la conozco desde que ella era una pequeñísima potrilla casi recién nacida de no mucho más de cuatro o cinco meses de tiempo. Un día me dirigía a la academia de bellas artes de Alicornia en la que doy clases, y antes de entrar por la puerta principal me topé con esta pequeña diablilla jugueteando con un guijarro sin inmutarse siquiera. Cualquier otro potrillo de su edad estaría llorando desesperadamente, pero ella estaba inusitadamente tranquila, sin nadie más con ella. La llevé conmigo a clase, ya que después de todo llegaba tarde, y pasé toda la mañana con ella entreteniéndola con mis pinturas y acuarelas entre clase y clase. La verdad es que me lo pasé muy bien con ella, y me hizo sentirme joven otra vez tras tanto tiempo sola. Siempre quise ser madre, sin embargo nunca encontré a alguien con quien compartir mi vida y formar una familia. Y entonces ella apareció de repente…

En ese punto Lauren retomó la historia con una gran sonrisa en su rostro, cosa que sorprendió gratamente a Luna, como si hiciera mucho tiempo desde que la veía sonreír así.

-Si todavía os preguntáis que qué hacía yo sola en medio de ninguna parte, eso tiene una sencilla explicación. Cuando era pequeña era tremendamente revoltosa…

-¡No! ¿¡En serio?!-soltó su hija en ese momento, sorprendidísima.

-Muy en serio, tendrías que haberla visto en sus primeros años, no paraba quieta ni un solo segundo-aseguró Bonnie con mucha seriedad.

-¿¡Y luego me echabas la bronca a mí cuando era pequeña?! ¡Si eso es cierto he salido prácticamente a ti!-exclamó Luna, entre ofendida y asombrada.

-No, tú has salido más a tu abuela en muchos aspectos, no es lo mismo…-murmuró Lauren, haciéndose la sueca.

-¡No me vengas con esas, exijo más información!-exclamó la alicornio oscura, enervada.

-¡Yo te lo puedo contar todo, querida!-anunció Bonnie, divertida.

-¡Suficiente, ya sigo yo! Como iba diciendo, era un trasto, y en uno de los paseos matutinos por el parque con mi madre, me las apañé para salir del cochecito y llegar hasta la academia medio gateando medio volando. Pasé la mañana con Bonnie y luego por la tarde me devolvió con mis padres, eso es todo.

-¡Estaban que se subían por las paredes, sobre todo tu abuelo! normalmente era un semental de lo más afable y cercano, pero ese día estaba hecho una furia y parecía brillar como el sol o incluso más, no fue hasta cuando apareció tu madre cuando se tranquilizó, pero luego le echó una bronca a tu abuela de campeonato…-añadió en ese momento Bonnie.

-¡Bonnie, ya está bien!-exclamó Lauren, todo azorada.

-¡Cuéntame más, necesito más información, mi madre no es la que yo pensaba que era!-masculló Luna, ávida de saber más.

-Huy, tenemos que ponernos muy al día, querida…

Para entonces las demás trataban de no estallar en carcajadas allí mismo, demasiado entretenidas ante la desternillante situación, sin embargo no pudieron más y se rieron con ganas. Tanto Luna como Lauren y Bonnie se unieron a los pocos segundos y, por un instante, no parecía que hubiera una guerra en ciernes más allá de las inaccesibles y alejadas fronteras de Alicornia. Durante unos breves e intensos segundos, Equus volvía a estar en paz, o al menos esa era la sensación. Casi.


¡Por fin, ya está terminado! Eso ha sido de lo más laborioso, he tenido que medir palmo a palmo todo lo que quería contar y hacerlo bien para que se entendiera igual de bien, ya que es de vital importancia para entender éste y mis otros fics de ponis, incluso me ha obligado a cambiar un par de cosas en anteriores capítulos. Pero bueno, ya está terminado, y con él la primera parte del Libro II, por así decirlo. A partir de aquí la historia comenzará a tomar un mayor ritmo e irán pasando muchas más cosas, pero de momento pararé aquí la tanda de capítulos y me pondré a otra cosa, pero tampoco quería dejar en el tintero tanta información, así que ahí está. Ahora hablemos de Lauren y Bonnie.

Por si aún no estaba del todo claro, son prácticamente los OCs de Lauren Faust, la creadora de MLP Friendship is Magic, y Bonnie Zacherle, la creadora original de MLP, infinita e inexplicablemente menos conocida que la primera cuando esto no debería ser así, pero bueno, comentarios subjetivos aparte. Todos conocemos al OC de Faust, pero si queréis ver cómo es el de Bonnie id al deviantart de Willisninety-six, el creador de este OC. Conoceremos más de su relación y su pasado en siguientes capítulos, pero mientras tanto deleitaos con esa cercanía tan divertida entre las dos.

Por otro lado habréis notado que al final he optado por integrar ciertos elementos de la película y los cómics en mi headcanon, pero con cierta reinterpretación entre medias, para no hacer un simple copia y pega y ya está. Al final me ha venido bien y todo, puesto que no sabía muy bien cómo definir la población de Alicornia, pero ahora con todos estos añadidos adquiere algo más de cuerpo y consistencia.

En cuanto a la estancia en Alicornia no se hará muy larga, este capítulo le he dedicado enteramente a esto al ser el primero en contar la llegada y el primer contacto, pero en siguientes capítulos volveremos con Twilight y su colega Sauron XD pero mientras tanto, yo me pondré con otra cosa para dejar macerar a la historia y que ésta se vaya asentando.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!