Y ya que Clarissa lo está curando…
- ¿Dónde dejé la bolsa? -susurré al entrar, la encontré en el baúl con la caja de pociones y salí con ella. Metí el libro ahí. Regresé rápido con él.- Quítate el suéter.
- Ah... -sonrió.- En eso no te preocupes, ya veremos qué hacer. ¿La encontraste?
La vio, se encogió de hombros y le hizo caso.
Asentí.-Está checando el brazo de Henry, están cerca de su casa.
- Perfecto, ¡vamos! -la tomó de la mano y la jaló para correr.
Lo fulminé con la mirada y estiré la manga de su playera, no sería suficiente con remangarla.- Quítate la playera también -me hinqué en el suelo y busqué la caja de pociones de mi bolsa.
Intenté correr a la misma velocidad que él, pero era muy rápido para mí.
-Está bien.-sonrió al ver que lo ayudaría con su brazo y se quitó la playera.
Saqué dos frascos y una venda. Me levanté mientras revisaba que fueran las pociones correctas. Al asegurarme, lo miré y me quedé congelada un momento, pero no pude evitar sonrojarme un poco.- Extiende el brazo -susurré mientras destapa un frasco con los dientes y evitaba no pensar en él.
Nick se dio cuenta de que ella era aún muy pequeña para seguir su paso y desaceleró un poco.- Lo siento.
Henry extendió el brazo sin despegar su mirada de ella, casi quiso reír.
-Descuida.-sonreí.
Concéntrate, tu madre nunca se inmuta con cosas así... ¡pero ella lleva años haciendo esto! Le coloqué unas gotas de la poción en el moretón del brazo y otras en la venda. Debería ser ilegal tener un cuerpo así cuando sólo tienes 13 años. Envolví su brazo cuidadosamente, evitando cruzar nuestras miradas.
Entonces, como Nick disminuyó su paso, tardarían más tiempo en llegar.- ¿Qué podemos hacerle de broma? -susurró más para sí mismo mientras pensaba.
Henry no podía despegar su mirada de ella, pensamientos llegaron a su mente incitándolo a que revelara su secreto pero los reprimió y se limitó a observarla.
Me atreví a mirarlo mientras terminaba de vendarlo. Me sonrojé más y me apresuré con la venda.- Ya está tu brazo -me mordí el labio inferior mientras me agachaba a guardar mis pociones de nuevo.
-Henry... estás loco.-pensó y se agachó frente a ella.-Gracias.-le ayudó a guardar sus cosas, agarró "por accidente" su mano.
- De nada. No tienes que ayud... -cuando vi como agarraba mi mano, la retiré rápido y me puse de pie.- Creo que mejor me voy. Tienes que descansar.
-Espera.-se puso en pie y la acorraló, se le quedó viendo.
Lo miré nerviosa.- En serio, es mejor que descanses.
-Espera...-le acomodó un mechón de cabello y se acercó a ella.
Me hundí un poco al ver que se acercaba a mí pues no tenía a donde ir.- Henry, vete a descansar.
-Espera...-terminó de cubrir el espacio entre ellos y la besó.
Abrí los ojos sorprendida y alejé su cara de mí con una mano.- ¿Qué haces?
-Lo siento...yo...-se arrepintió de lo que había hecho, pero ya no había vuelta atrás.-Me gustas...
Fruncí el ceño.- ¿Que tú qué? -no quite mi mano de su cara.
-Me gustas.- se sintió nervioso pero se mantuvo firme al pronunciar esas palabras.
- O sea, ¿cómo? -entrecerré los ojos.- Creí que te gustaban todas las chicas con las que has salido.
Negó.- Ellas solo eran para olvidarme de ti pero pues no funcionó.
- ¿Me estás diciendo que las usaste? -levanté una ceja.
Negó.-Son chicas lindas y todo... pero no son tú.
- ¿Cómo que no son yo? -mantuve mi rostro inexpresivo.
-No hay nadie como tú... nadie podría ser jamás como tú.-sonrió.-Me gustaste desde que te vi.
- Lo siento, pero no me gustas... -lo miré esperando su reacción.
Sintió que se le rompía el corazón.- Ah... bueno... -no supo qué decir, suspiró, se dio media vuelta y se acercó a la entrada a la sala común.
- ¡Hey! No he terminado -fruncí el ceño.- Vuelve.
Suspiró, volteó y se acercó a ella lo más inexpresivo que pudo.- ¿Sí?
Me colgué a su cuello y le di un beso en la mejilla.- No me gustas, me encantas -le dije al oído.
Se sorprendió y sonrió, la abrazó por la cintura y la acercó más a él.-Me alegra oír eso princesa Clarissa.-le dio un beso.
Correspondí su beso alegremente y me colgué más de él, separándome unos centímetros del suelo.
La sostuvo en el aire y le dió vueltas, sonrió y la besó de nuevo.
Quise reírme de que me diera vueltas como una niña pequeña pero me interrumpió con otro beso. Recordé que tenía herido el brazo y me separé de él.- Lo siento, no recordaba tu brazo, ¿estás bien? -pregunté mientras lo revisaba.
Rió un poco.-Estoy bien.-acarició su mejilla.
Puse mi mano sobre la suya que estaba en mi rostro y sonreí. Iba a abrazarlo cuando me di cuenta de algo y me sonrojé.
-¿Qué pasa?-la miró algo intrigado.
Lo señalé.- No te has puesto la playera -agaché la mirada, aún más sonrojada.
Rió y se la puso.-Listo.
Me reí también, aunque una parte de mí decía que era mejor no abrir la boca. Se veía bien sin playera. Lo abracé y recargué mi cabeza sobre su hombro.
La abrazó y acarició su cabello, sonriente. -Ya no les quiero hacer ninguna broma.-susurré a Nick, estábamos escondidos viéndolos y listos para soltarles una araña gigante encima.
Nick asintió y volvió la araña a su tamaño. Se deslizó lentamente para acercarse a nosotros. Cerré los ojos y olí su cuello. Sonreí.- Lavanda...
Le dio un beso en la frente y sonrió. Caminé detrás de Nick tratando de no hacer ruido.
- Ahora entiendo porque el aroma de la lavanda me relaja tanto -no abrí los ojos.- Es parecido a tu olor.
Henry rió un poco y acarició su cabello, con los ojos cerrados también.
- Extraño destino. Ese ha sido tu aroma favorito desde niña -dijo Nick sin poder aguantar más. Abrí los ojos lentamente, lo miré pero no le dije nada.
Henry abrió los ojos y nos miró, sin dejar de abrazarla ni un solo segundo. Yo no dije nada estaba encantada con la escena frente a nosotros.
Seguí mirando a mi primo y con la mirada le señalé a Kailen. Sonreí y él negó con la cabeza. Suspiré pero no me moví.
Henry rió, los miré sin entender, besó su mejilla y me encogí de hombros.-Creo que entraré ya a la sala común.-dije.
Nick asintió.- Yo haré lo mismo -me reí de los dos y miré a Henry.
Se encogió de hombros y le dio un beso. Sonreí, me despedí y entré. Henry solo la miraba a ella, sonriente, queriendo quedarse con ella.
Nick también se despidió y se fue.
Ya sin nadie más ahí Henry se sintió con mayor libertad y entonces la besó de nuevo.
Me pegué más a él y enredé mis manos en su cabello.- Es más cómodo cuando estamos solos, ¿no?
La atrajo más a él.- Así es.-puso una mano en su mejilla y la besó.
Fin
