Summary: ¿Qué pasa cuando las cosas no van bien, y la confianza se pierde? ¿Y descubres que toda tu vida está basada en mentiras? El miedo te ciega... Y escapas... Lejos. Muy lejos. Donde ellos no te encuentren. Y conoces a personas que cambian tu vida. La luz esta en donde menos la busques... Pero las cosas no mejoran ante sus ojos y la venganza las impulsa. Sin darse cuenta de que su felicidad de extinguía poco a poco. Y están perdiendo algo más fuerte...
el amor.

Disclaimer: ¡No soy J.K Rowling ni Stephanie Meyer! Por lo tanto, nada de esto me pertenece, exceptuando uno que otro personaje que es inventado POR MÍ… y creo que ni siquiera hay T.T

Aclaración: Si te gustan: Ginny, Ron y Harry, es mejor que ni leas esta historia. ¡O me odiaran de por vida!

Está basada en Amanecer, pero Reneesme no nace ^^

Agradecimiento:

Perse B.J

Sweet Dream'S fairy Cullen

Herms Wylde

Sita-Bloody

Sussi mg

Arvilly

Sophie

[***] ¡Cambio de escena!


Hermione había estado muchas veces en peligro, desde pequeña siempre lograba meterse en problemas, y cuando conoció a Harry Potter, las cosas empeoraron.

Pero jamás había sentido tanto miedo a morir como justo en este instante, no quería morir a manos de Jacob Black, por un motivo muy simple y a la vez complejo: Lo amaba.

Retrocedió, tropezando con sus propios pies, viendo como el enorme lobo parecía estar peleando contra la oscura maldición. Pero esta seguía siendo fuerte, y Hermione temía que no iba a poder romperla.

Jacob Black seria su verdugo.

Lejanamente escuchó como Malfoy maldecía entre decirle que no era de mucha ayuda soltar tacos como loco… ¿pero de que serviría? él no tenía forma de ayudarle, estaba firmemente atado a un árbol y su varita estaba en las manos de Ginevra Weasley. Y tampoco contaban con Ronald Weasley, por que parecía estar disfrutando el macabro espectáculo.

— ¡Jake! –suplicó la castaña viendo al lobo con angustia:- ¡Jake, tu puedes, no le hagas caso a la maldición, lucha…!

—No, zorra él no puede contra mí. ¡Hazle daño! ¡Ahora!

Jacob gruñó lanzándose sobre Hermione, la castaña sollozó y cerró sus ojos sabiendo que era su fin.

[***]

Cho dio un grito ahogado al ver que Riley caía al suelo encadenado. Joder, eso estaba mal.

¡Muy mal!

Potter se giró apuntándola con su varita, con sus ojos brillando con macabra satisfacción. Ella suspiró temblorosamente, asustada y aquello pareció divertirlo. Cho apretó su mandíbula y miró fijamente a Riley, esperando que en cualquier momento, se levantara, pero él simplemente parecía estar fuera del juego.

¿Estaba muerto? Su corazón se detuvo ante aquella pregunta. No. Riley…

—No muevas ni un puto músculo, Chang, o el jodido vampiro arderá. Quiero que te acerques a la ventana sigilosamente y veas que está sucediendo, comenta todo con cada uno de los detalles... –exigió Harry con una mueca de molestia.

—G-Ginevra… Tiene a Ronald y Malfoy encadenados a un árbol. J-Jacob esta… oh dios… él esta…

— ¿Atacando a Granger? –preguntó Harry lamiendo sus labios con diversión.

—S-si. –susurró Cho viendo la escena desesperada.

— ¿Y Lovegood?

—E-Está observando todo.

—Que morbosa. –dijo Harry con tono juguetón. Cho tuvo ganas de vomitar pero se contuvo para no darle en el gusto:- ¿Qué más? Mira bien, Chang, o asesino a tu vampiro.

No soy su vampiro, Potter, pero planeo serlo.

Cho miró perpleja al vampiro atado, que parecía estar más muerto que vivo. Pero aquella voz no venía de él.

Parecía propagarse por todo el lugar.

Potter se giró con cara de espanto, apuntándola con la mano temblorosa, ella notó enseguida que pasaba.

Con el que Harry Potter había peleado todo este tiempo no era Riley, oh, no, aquel parecía ser una simple marioneta. Sin poder evitarlo una sonrisa orgullosa se deslizó en su rostro.

— ¿Cómo?

Eh, aquí estoy. –dijo Riley apoyado en el umbral de la puerta con una enorme sonrisa. Potter se giró y lo apunto pero después, escucharon otra voz desde el otro lado.

¡No, Potter, estoy aquí!

Aquí estoy, Potter.

¿Asustado, Potter?

Eh, por aquí.

¡Morocha, que gusto verte!

— ¿Q-que demonios?

Cho se preguntaba lo mismo. ¿Cómo podía haber más de un Riley? Eso no era poción multijugo, parecía haberse multiplicado por… muchos. Al verlos, le dieron ganas de llorar, pero en vez de eso ella rompió a reír, aliviada.

¡Avada kadavra!

El hechizo que Harry Potter envió hacia ella, reboto, chocó en una pared y esta se derrumbó aplastando en el proceso a un Riley, los otros corrieron hacia Harry y lo empezaron a rodear.

Cho boqueo asombrada al ver que aquel proceso parecía ser equivalente a lo que hacían los dementores. Escondió la cara en el pecho de Riley quien suspiro y le susurró que la pesadilla estaba acabando. Y ella no creyó, no lo hizo, hasta que vio caer al niño-que-vivió-dos-veces al suelo, desmayado.

Riley le devolvió su varita y amarraron a Potter, para después levitarlo hacia la salida, listos para ir a ayudar a Hermione…

Cho esperaba que no fuese demasiado tarde.

[***]

Seth tapó con suavidad la boca de Luna y susurró que se mantuviese callada, a cambio recibió un asentimiento afectado. Las lágrimas de la rubia empaparon sus manos, y él sintió que una parte de su ser comenzaba a destrozarse ante el dolor de su imprimación. Iba a asesinar a quien la volviera a hacer llorar.

Ella se levantó pausadamente, preocupándose de por ningún motivo llamar la atención de los protagonistas de la escena que se desarrollaba frente a ambos.

De la mano, la arrastro hacia la casa, ahí Luna vio perpleja que estaba lleno de metamorfogos y también…

—Nott. –dijo Luna perpleja.

—Ey, ¿Por qué no me recuerda a mí?

Parkinson.

—Si te recuerda.

—Es una Revenclaw.

Las hermanas Greengrass.

—Cierren la boca, quiero acción.

Zabini.

— ¿Qué hacen aquí? –preguntó ella perpleja.

—Malfoy dijo que aquí habría un montón de diversión.

—Oh, eso es pura mierda. Aunque sonemos Gryffis queremos ayudar.

Luna parpadeo y rompió a llorar angustiada. Seth la abrazó con tanta fuerza que por un segundo creyó que iba a romper sus huesos, hasta que ella alzó su rostro y lo miró fijamente, con tanta adoración y sentimientos que él de inmediato tuvo un muy mal presentimiento.

—Te amo. –susurró Luna antes de darle un apretón en su mano derecha y después girarse a ver a los Slytherin's:- Agradezco su ayuda, pero este lugar está listo para explotar, creo que lo mejor que pueden hacer es sacar a las personas del pueblo.

—Vale, ¿y la acción?

—Zabini, no seas idiota y apresúrate –masculló Daphne empujándolo. Los cinco desaparecieron y Luna clavó sus azules ojos en los de Sam.

—Tienen que ayudar a Jake a romper la maldición. Piensen en los momentos que le han visto con Hermione, hablen de sus propios sentimientos hacia él, recuérdenle quien…

La voz de la rubia se cortó repentinamente y se quedó prendida a la salida de la casa. Cho cojeaba hacia ella, con Riley justo atrás levitando a Harry Potter.

—Hay que tomar por sorpresa a Ginevra. Y se perfectamente cómo –informó Cho mientras una gran sonrisa se hacía presente en sus labios:- Chicos, encargaos de Jake y cuando rompan la maldición díganle que actúe igual. Contamos con ustedes. Seth, debes ir con ellos.

—No.

—Seth, debes ir.

—No –repitió él con desespero, Luna apretó sus labios en una mueca de gravedad y tomó su cara entre sus manos, viéndolo tan seria que aquel sentimiento de que todo iba mal logró empeorar.

—Escúchame, Seth, estaré bien. Hazle caso a Cho, Riley nos cuidara.

—Olvídalo.

—Seth, lo haces o dejas morir a toda esta gente inocente.

—E-es…

—Por favor, Seth. –suplicó Luna bajando la voz, mientras se escuchaba lejanamente hablar a Malfoy.- Mira, solo estamos perdiendo tiempo.

—Seth, necesitamos más ayuda. Aurores, grábatelo en la cabeza. Aurores: Tonks y Shacklebolt. –dijo con seriedad Cho.- Solo esos dos, Seth, que sea en silencio y diles que Hermione Granger está en peligro, asegúrate que nadie los vea.

—Que te lleve Nott –indicó Luna empujándole con suavidad:- él sabe dónde ir.

—Si no vuelvo a verte…

—Juro que lo volverás hacer –dijo Luna con solemnidad. Seth se abalanzó hacia ella y la besó con desesperación, antes de retroceder y entrar en fase, silenciosamente sus compañeros de manada le siguió, sin mirar atrás. Cuando estuvo él lo suficientemente lejos, la rubia le mostró a Cho sus dedos cruzados:- No puedo jurar si no estoy segura.

—Este es el plan –susurró Cho asintiendo con comprensión, mientras sus manos estaban firmemente unidas a las de Riley.

[***]

Hermione tragó en seco, y sollozó afirmando su estomago con fuerza, sintiendo como la sangre se deslizaba por sus dedos.

—Jake… -suplicó desesperada, mientras él enseñaba sus colmillos de forma amenazante.- Jake, por favor, detente.

—Ginevra, si continuas con esto…

— ¿Te perderé, Draquito? –preguntó la pelirroja con voz tranquila. El rubio frunció su ceño, pero antes de poder hablar, ella echó su cabeza atrás y soltó carcajadas desequilibradas:- ¡Mientes! ¡Desde el principio, me mentiste! ¡Jugaste conmigo solo por que querías a esta zorra! ¡Merece todo esto, no, no, ella merece más! ¡¿Por qué siempre merece más? ¡Solo es una idiota sangre sucia! ¡¿Por qué no te enamoraste de mí, Draco? ¡Contesta!

—No la amo –dijo él con tranquilidad:- No la amo, Ginevra. Es ridículo. ¿Yo enamorado de la sangre sucia? Por favor. Solo quería humillarla, equivocaste todo…

Sí, claro. Como si fuera a creer esa mierda –espetó Ginny alzando su mentón para esconder el temblor en sus labios, pero Draco lo vio y se concentró en verla fijamente, mientras escuchaba la pesada respiración de Ronald. ¿Cómo podía sentirse excitado al ver el daño que le estaban haciendo a Hermione? Era simplemente repugnante.

—Se razonable, Ginevra, ¿Por qué yo amaría a esa asquerosa impura? Piénsalo… -La voz del rubio resonó por el lugar, suave, tentadora. La pelirroja lo miró embobada para después negar y apretar su mano contra su varita.

— ¡Cállate, Draco!

—Es que necesito explicarte…

— ¡No quiero! ¡Cállate!

Hermione gritó, llamando la atención de todos, los ojos grises de Draco se oscurecieron al ver que el inmenso lobo estaba desgarrando la camiseta de la castaña. Ginevra alzó una ceja y bufó.

—Dije, que le haría daño. ¿Pero violarla? Para eso habría utilizado a Ronnie. Te habría encantado, ¿verdad hermanito?

—Sip, pero míranos, tienes a tu amor y a tu hermano amarrados a un árbol mientras un lobo intenta violar a tu enemiga, que mierda es el destino ¿no?

—Sí que lo es. –respondió Harry Potter saliendo de entre los matorrales.

— ¡Harry! –exclamó Ronald asombrado.

— ¿Qué haces aquí? ¿No te estabas encargando de Chang y el vampiro hermano de la perra?

—Ya lo hice.

— ¿Los borraste del mapa?

—Sí que lo hice. Fue jodidamente divertido verla suplicando porque detuviese el fuego…

— ¡Harry ayúdame!

— ¿Por qué lo haría, Ronald?

— ¿Por qué eres mi mejor amigo? Venga, desátame de una puta vez.

—No te encargaste de Lovegood.

— ¡¿No lo hizo?

—No. Tuve que hacerlo yo…

— ¿La asesinaste?

—Claro. ¿Por quién me tomas?

—Perdón, Harry, es que esto me tiene muy nerviosa. –dijo Ginevra con los ojos fijos en los verdes del chico.

—Si estás nerviosa, no podrás disfrutar de esto.

—Tienes razón –susurró ella frunciendo su ceño. Él se encogió de hombros y la abrazó con suavidad, escondiendo una sonrisa de triunfo cuando se relajó contra su pecho.

Por fin, las cosas iban a terminar.

[***]

Luna asintió, haciendo una seña para que mantuviesen el silencio, Shacklebolt la miró como si estuviese viendo un fantasma, y lo más probable es que así lo creyeran por la apresurada historia que les contó Tonks. Las habían tachado de traidoras y tras eso hicieron una falsa declaración en la cual dijeron que Hermione Granger, Luna Lovegood y Cho Chang fueron asesinadas por tener la marca oscura.

Detrás de ella, Theodore asintió, preparado.

Cho desde los matorrales de enfrente, negó con suavidad e hizo un movimiento para que se mantuviesen ahí.

Solo un poco más, se dijo la rubia. Solo un poco más y la pesadilla acabaría. No había visto a Seth desde después de haberle jurado que volvería. Cosa, de la cual ya había asumido no cumpliría. Lo sabía. Ella debía ser la que moría aquella noche para salvar a los demás.

Inspiró profundamente y esperó…

Esperó que el final llegase.

Cho asintió rápidamente y Luna con un grito que tomó por sorpresa a todos se abalanzo hacia Ginevra, aprovechando la inesperada acción Theodore rompió el hechizo que mantenía cautivo a Draco y Jacob cargó a Hermione justo antes de que desaparecieran aferrados a Kingsley Shacklebolt. Harry Potter, cayó al suelo, rendido. Y Ginevra aulló de dolor mientras intentaba quitarse a la rubia de encima, pero aquello no fue fácil.

Cho y Theodore se marcharon con un fuerte plop, cargando a Malfoy que al parecer estaba mal herido. Riley con la varita en la sien de Potter lo obligó a moverse, iban directo a Azkaban. Escuchó un aullido justo antes de que Ginevra se soltara y gritando blasfemias apretara el botón llevándoles directo a la muerte.

[***]

La explosión resonó con tanta fuerza que Seth y sus compañeros de manada tuvieron que tapar sus oídos. El suelo se estremeció con violencia, y Leah desprevenida cayó de culo al suelo, pero ella no se levantó se quedó ahí y de un momento a otro comenzó a llorar.

Seth sintió un fuerte dolor en el pecho y sus rodillas comenzaron a fallar, tanto que tuvo que apoyarse en el árbol que estaba más cerca. Su estomago se anudo y comenzó a sentir nauseas. El terror lo invadió y lo supo, se trataba de Luna. Se giró pero su camino fue bloqueado por Leah, Sam y Paul.

— ¡¿Qué hacen? ¡Déjenme pasar! ¡Déjenme!

—Lo siento, Seth, pero no podemos.

— ¿Qué? ¡Joder, Sam, Luna está ahí, hay que…!

— ¡Es muy peligroso, Seth! ¡No podemos-! –las palabras de Leah fueron ahogadas por una nueva explosión, mucho más fuerte. El humo comenzó a hacer que sus ojos picaran, ¿o eran las lágrimas? No importaba. Seth retrocedió, y se transformó, segundos después estaba corriendo a buscar a su imprimación rogando silenciosamente que no fuera tarde.

[***]

Jacob vio la palidez de Hermione y sin poder evitarlo sollozó, ella estaba así por su culpa. Miró sus manos y supo que por mucho que lo negara él también era un monstruo. Había dañado a su imprimación, a su alma gemela, sus oscuros pensamientos fueron detenidos cuando el hombre que los trajo entró con tranquilidad a la habitación.

— ¿Jacob Black? Lamento no haberme presentado antes, soy Kingsley Shacklebolt. Acabo de hablar con la doctora que atendió a Hermione. –el hizo una pausa, esperando que Jacob dijese algo pero el chico solo se quedo ahí con los ojos vacios fijos en la castaña:- Ella está bien, las heridas son superficiales así que con un par de pociones y un par de hechizo estará como nueva.

Jamás iba a estar como nueva, las marcas quedarían para siempre ahí, recordándole el daño que había producido. Jacob se sintió asqueado de sí mismo y aparto la vista de Hermione, él entendería si ella no quería continuar a su lado. Suspiró, cansado y Kingsley aclaró su garganta.

—Yo estaré afuera, cualquier cosa que necesites ve a buscarme.

— ¿Cuándo despertara?

—Aún no sabemos. En minutos u horas…

—Quiero que me lleve de regreso a Forks.

— ¿Qué? –preguntó el hombre perplejo. Jacob apretó su mandíbula y lo miró con expresión sombría.

—Volveré a Forks.

—Okay, esperaré afuera.

Jacob asintió viendo como el hombre se marchaba, por la forma en que lo miró, no estaba de acuerdo con su decisión, pero a él le daba igual. Sus ojos se clavaron en las horribles heridas de Hermione y deseo haber podido romper la maldición antes de hacerle daño. Apretó sus labios en una firme línea, decidido a irse. Se levantó e intentó moverse, intentó, pero no pudo. Los ojos de la chica estaban entreabiertos, y su mano sostenía la suya con debilidad.

—No te vayas. –pidió ella con esfuerzo. Jacob sintió que un nudo se formaba en su estomago pero no fue capaz de verla.

—Tengo que hacerlo, Hermione. Debo volver con mi manada y…

—No te vayas –repitió ella, esta vez con más fuerza.

— ¿Por qué?

—Me gustaría que comenzáramos a salir, puedes partir por besarme. –susurró Hermione con suavidad. Jacob frunció su ceño y la miró avergonzado.

—Te hice daño.

Ella se mantuvo en silencio y él no alzó su mirada, la mano perdió su fuerza y se alejó con suavidad, eso era lo que más temía: el rechazo.

—Nos hicimos daño, Jake, recuerda que nada de esto hubiese sucedido de no ser por mí. –ella suspiró cansada y cerró sus ojos:- Ve, Jacob, vuelve con la manada. Tal vez, algún día podremos volver a vernos.

Así fue como Jacob Black se marchó sin mirar atrás.

[*]

Luna tosió, mirando su mano y suspirando al ver la sangre que tenia, eso era obviamente un mal síntoma. Intentó levantarse, pero el peso que había sobre ella no permitía moverse, inspiró entrecortadamente y sus ojos revolotearon, no sería capaz de mantenerlos abiertos por mucho más tiempo.

No viviría.

No volvería a ver la encantadora sonrisa de Seth, no escucharía las risas de sus amigas y no iba a poder ver florecer el amor que le rodeaba.

Al menos, pudo vengar la muerte de su padre.

Sonrió de forma irónica y volvió a toser, sintiendo como a su alrededor el fuego comenzaba a volverse aun más intenso, devorando todo lo que estaba a su paso. Entonces, de forma asombrosa, un enorme lobo saltó por encima de unos matorrales que estaban ardiendo. Ella no necesito dar otra mirada para saber de quién se trataba.

— ¡Debes irte, Seth! Es muy peligroso… es…

Seth gruñó y se lanzó sobre el árbol que tenia sobre su estomago, Luna gritó cuando cedió y cayó fuera de su cuerpo. El dolor rayaba lo insoportable.

—Ni pienses morirte, Luna Lovegood, tienes una promesa por cumplir.

Ella sonrió mientras gruesas lágrimas se deslizaban por su rostro. Si, iba a luchar por vivir, aunque eso se veía difícil.

Lo haría por Seth.

Viviría por amor.

[*]

—Cho, ¿estás bien?

—Sí, está todo bien. ¿Cómo se encuentra Hermione?

—Ha llorado desde que despertó. Creo que voy a asesinar a ese imbécil hijo de…

—Ey, ey, tranquilo. Jacob ya ha decidido, para bien o mal tenemos que respetar aquello.

— ¿sabes, Chang? Me gustas, de verdad, así que sale conmigo.

—Sigue intentándolo, Riley, tal vez, algún día, llegues a llamar mi atención.

Los dos se dieron una divertida mirada antes de que el chico tomara su rostro con brusquedad y uniera sus labios en un desesperado beso. Sus manos la rodearon y jadearon ante la pasión que desbordaban juntos.

¿Qué importaba el pasado? Debían vivir el presente, y eso, era juntos. Y al futuro que le dieran. Cho ya no iba a vivir con miedo, porque su único enemigo estaba siendo juzgado y justamente encarcelado.

Por fin, eran libres.