Hola, holaaaaa!

Wow, veo el numero 20 en este capitulo? Que grandioso! Ya veinte? La verdad un gusto ver que se interesan por cada capitulo!

Con respecto a este capitulo. Va a haber sorpresas, pero si no es la que esperan, no desesperen (ay la rima) Lo que quieren ya en unos capítulos vendrá... ¿y que pasará? ¿cómo sera el reencuentro? ¿cómo les gustaría que fuera? ¿quieren que aparezcan otros avengers?

EloraP: Me encanta que te hayas dado cuenta. Pues cuando vi el ultimo capitulo de Carter, creo que la idea se me vino a la cabeza de inmediato. Leí por la web que el doctor Fennhoff esta ahí para ayudarlo a Zola en el tema del Winter Soldier. Y yo también lo pensé. Amo como marvel pone todo en un orden que te da gusto ver las películas. Todo,Todo tiene que ver con todo. Si, apareció Tony y en este cap también va a aparecer. Y algún otro nuevo personaje ;) Espero te guste! Saludos!

Nastinka: Como me dijo una lectora: No sigas el ejemplo de Lucy y sus amigos, para salir de algún problema el alcohol no es la respuesta. Dejando ya eso de lado, me dio risa tu review por que a mi me pasa lo mismo. No se si conté, pero tengo una lista de posibles maridos, y son todos actores hermosos y que posiblemente nunca voy a conocer... Y claramente, todos tienen de 30 para arriba y yo tengo 21 jajaja. pero bueno... Si algún día quieren, subo la lista y ustedes me dicen que les parece. Gracias de nuevo. besotes! P.D: Steve no es que no lo devuelva, Bucky no quiere volver, chau! :/

Dharia McLahan: Pues aquí tienes mas :D

Lula182: Hola nueva lectora! Precisamente por eso me gusta marvel, por que también tienen una linea de tiempo y todas sus series y películas están unidas. Me encanta que te guste el fanfic, espero que eso siga así. Amo interactuar con ustedes, me encanta charlar con otras fans en el mundo. Nos seguimos hablando por acá! Besote

P.D: respecto a tus respuestas: Loki es muy genial :3 El mio es Iron Man, Los X-men fueron los primeros supereroes que conocí (de marvel) por lo tanto soy muy fan, desde muy niña.

Enjoy!


Capítulo 20

Caminaba despacio por un enorme bosque nevado. Mis pisadas quedaban marcadas en las muchas capas de nieve.

Pero no tenía frío, lo cual era extraño. Yo tenía puesto solo un vestido color azul, que me llegaba hasta la rodilla y además caían pequeños copos de nieve del cielo encapotado.

Caminé sin parar lentamente mientras miraba a mí alrededor, no se veía ni una estrella, y tampoco la luna.

No sabía por qué estaba allí, ni tampoco como había llegado. Había árboles y pinos a mis costados. Eran tan densos que no se podía ver a través de ellos.

Parecía estar dentro de un juego, un juego de terror. Me comencé a asustar y empecé a caminar más rápidamente.

De pronto llegué a un claro, que parecía estar en el centro de ese inmenso bosque. Me quedé quieta como una estatua unos instantes. No sabía que hacer ahora.

¿Cómo saldría de aquel lugar?

En otras circunstancias ese bosque me hubiera parecido muy bonito, pero la soledad y el silencio me habían empezado a asustar.

Miré otra vez a mí alrededor, para ver si algo había cambiado. No, a todos mis lados árboles, nieve y más árboles.

Comencé a caminar a paso inseguro, más al centro y cuando me fui acercando, vi algo allí que no había visto antes.

En medio del claro, danzando en el aire, habían pequeñas bolitas de luz que parecían levitar por arte de magia.

Eran varias lucecitas, y todas brillaban con la misma intensidad, me quedé con la boca abierta por unos segundos.

Seguía estando sola en ese lugar y con cuidado, me acerqué cada vez más y más a las luces danzantes.

Cuando estaba solo a unos centímetros, fui levantando mi brazo con la palma de mi mano abierta para poder tocarlas, pero cuando uno de mis dedos tocó una de ellas, un sonido molesto comenzó a llegar a mi mente.

El sonido una y otra vez, parecía inundar todo a mi alrededor y soplar con el viento, que sacudía las ramas de los arboles altos

Luego las luces se movieron rápidamente y me rodearon, comenzando a repetir mi nombre con voces femeninas, angelicales. Una y otra vez.

Entre el ruido del viento, y las voces misteriosas, me cubrí las orejas con las dos manos, desesperada. Cerré los ojos con fuerza y desee con todo mi corazón que se detuvieran.

Abrí los ojos, estaba todo oscuro a mí alrededor, exceptuando el celular que vibraba en la mesita de luz. Era el despertador.

Todo había sido un sueño, uno muy extraño.

Ahora si sentía el frío, pero la temperatura ahora había mejorado, igualmente estaba para estar abrigado y yo lo estaba, mucho. Perecía una oruga gigante.

Como siempre hacia, uno de mis brazos se sacrificó por el resto del cuerpo y salió por debajo de las colchas para apagar el despertador.

Cuando el ruido molesto por fin dejó de escucharse, salí a regañadientes de la cama y como era mi nueva costumbre, me tiré al suelo a hacer treinta lagartijas.

Luego practiqué mis golpes en el saco de boxeo -que seguía colgando del techo de mi habitación- Y después pasé hacia el baño sin mirar cierto espejo de la cómoda, que tenía cierta foto.

Si se lo preguntan, pasaron dos largas semanas y seguía sin tener ninguna noticia. Yo ya estaba mucho mejor.

Entré a la bañera y usé jabón.

Los primeros días habían sido duros, y hasta esperaba que el volviera, entrara por la puerta y me abrazara diciéndome al oído que todo iba a estar bien.

Pero no había sido así, y yo tenía que ser fuerte y superarlo. Claro, decirlo era más fácil que hacerlo.

Pero la intención es la que cuenta.

Salí de la corta ducha y luego de vestirme rápidamente, me lavé los dientes mientras escuchaba radio.

Solo música, no las noticias, no quería saber nada sobre nadie.

De la nada en la radio se escuchó una canción…

'Losing him was blue like I'd never known

Missing him was dark grey all alone

Forgetting him was like trying to know somebody you never met

But loving him was red

Loving him was red'

-¿Esto es una broma? Lo que me faltaba…- dije enojada a la radio, que no tenía la culpa, giré el dial y así cambie la radio inmediatamente.

Era alguna canción de Ac/dc que no conocía la que escuchaba luego, mientras me hacia una trenza cosida en el pelo.

Hoy no iba directamente a la cafetería, hoy primero iba a la universidad.

Si, se terminaban las vacaciones.

Pero eso me ponía feliz, otra vez aprender, leer nuevos libros, estudiar, no poder usar el cerebro más que para ello.

Justo lo que necesitaba.

Me terminé de poner los tacones sentada en la cama y luego de tomar mi bolso con las libretas nuevas, y salí de mi habitación.

Ruidos provenían de la cocina. Sonidos hogareños. Sonreí cálidamente mientras caminaba por el pasillo hacia la cocina.

Cuando entré, el abuelo se acababa de sentar en su silla de siempre y al verme llegar me saludó con una gran sonrisa.

-Buenos días ¿preparada para el primer día de clases?- preguntó mientras se untaba mantequilla en las tostadas.

-Nunca.- le contesté riendo.

Tomamos el desayuno en silencio, mientras él escuchaba a Frank Sinatra.

A mí me daba igual, alguna canción me gustaba así que no me queje. En algún momento el comenzó a tatarear las canciones, mientras tomaba de su té.

-¿Llevas tu inhalador?- preguntó de repente Rup, esta vez seriamente.

Yo me encogí de hombros mientras masticaba un trozo de pancakes con sirope, tragué rápidamente.

-Sí, pero no he tenido ningún episodio últimamente desde…- los dos esquivamos nuestras miradas- Bueno ya sabes…- seguí con voz débil.

-Me alegra oír eso, pero por las dudas lleva uno en la cartera, nunca se sabe.

-Eso haré- acordé decididamente, levantándome de mi silla. Mi desayuno había desaparecido y ya tenía la panza llena. Yo saludé a mi abuelo con un pequeño beso en la mejilla.

-¡Mucha suerte hoy, Lucy!

Le guiñé un ojo desde la puerta de la cocina.

-Gracias igualmente.

Lo saludé con una mano y luego me fui hacia la puerta del edificio, mientras me terminaba de poner la campera y tomaba mi mochila.

Tomé mi bicicleta y pedalee hacia mi nuevo destino. No era lejos y cuando llegué seguía como nueva.

Dejé la bicicleta en el estacionamiento y me puse la mochila al hombro al empezar a caminar hacia el campus.

Me tocaba con el profesor Willis en la clase número tres, a las ocho de la mañana.

Literatura del siglo XXI, la cual seguro me iba a perecer muy genial.

Cuando se hicieron las ocho menos diez minutos, yo ya estaba sentada en la primera fila del gran salón. Viendo llegar a los demás alumnos.

Guardé dos lugares para dos de mis mejores compañeros. No sabíamos quién era el profesor Willis, esperaba que no fuera muy aburrido.

Cuando tocaron las ocho llegaron Rose y su hermano mellizo Joey.

Se sentaron en los lugares que les había guardado, ellos eran los únicos que me gustaban de toda la clase.

-¿Cómo te fue en las vacaciones?- preguntó Rose, mientras sacaba un cuaderno y lo ponía en la mesita. Ella sonreía animadamente, yo le devolví la sonrisa.

-Movida, muy movida.

-Yo sigo sin novio- para ella lo único que importaba era tener novio- ¿y tú?

Yo me aclaré la garganta y miré hacia el suelo.

-Yo sigo soltera, libre…

Justo, por suerte para mí, llegó el profesor, poniendo un silencio inmediato en toda la clase.

Era un tipo de unos sesenta años, clavo, y vestido con un impecable traje gris. Se puso del otro lado del atril, dejando su maletín en la mesa, al pasar.

-Soy su nuevo profesor de literatura moderna. Me llamo Matthew Willis y veo que hay básicamente alumnos nuevos.- Nos miró agudamente y pareció recorrer con la vista a toda la clase en solo un segundo.

-Me atrevo a confesarles, con mucho pesar para ustedes, que no vamos a leer crepúsculo y tampoco nada de ese tipo. Pues eso no vale la pena que lo estudiemos.

Yo me quise reír, pero me tape la boca con la mano, y más gracioso fue, cuando vi que a mi alrededor, varias mujeres en el salón ponían caras de ofendidas, mientras que otras ponían cara de orgullosas y asentían en acuerdo. A mí me daba igual.

Se dio la lista de libros para estudiar en el año.

La agenda de exámenes a dar en el año y luego comenzó a hablar de las reglas en la clase, a lo cual, varios cayeron dormidos en cuestión de minutos.

Sonó el timbre a la hora prevista y salimos ordenados hacia la salida, y luego al patio que estaba entre los edificios de la universidad.

Había gente sentada en los bancos del jardín a mí alrededor.

-Bueno, yo me tengo que ir al trabajo.- les anuncié a mis amigos, los dos me sonrieron y me saludaron

-Oh bueno, nos vemos.- se despidió Joey de mí, para luego salir caminando al lado de su hermana.

Fui derecho hacia donde había dejado mi bicicleta. Cuando la tomé, a mi espalda, sentí una voz aguda, muy molesta. Ya sabía de quien era.

Me di la vuelta.

-Susan, que gran gusto verte- le dije falsamente.

-¡Lucy! – Me saludó con voz más alta d la necesaria.- sigues con tu bicicleta.- dijo mientras miraba mi transporte con un poco de asco.

Era obvio, tenía una bicicleta en la mano y su tono no me había gustado para nada, pero disimulé mi disgusto.

-Sí, es verdad.- contesté con emoción falsa.

Ella dejó de sonreír al pasar su vista por mi cuerpo. En su boca se formó una 'o' gigante.

-Debajo de todo ese abrigo pareces estar muy flaca… o muy en forma.

-Oh, no sabes cuánto.- le contesté con malicia.

Miró a mis costados, como buscando algo.

-¿y Rose? ¿Sigue buscando novio?- agregó con una risita que no me gustó.

Respiré hondo y conté hasta diez.

-Se fue a clase.

-¿Y tú? Hace unas semanas me encontré con un pajarito y me contó que estabas de novia…- abrí los ojos con sorpresa, maldita Amy y sus chimentos.

Mi sonrisa desapareció y ya no pude ocultar mi desagrado.

-No, estoy soltera y muy orgullosa de ello.

Ella puso una cara de pena, en su cara de perra.

-Uh, que mal...- exclamó, pero se notaba que esa noticia le había gustado.- supongo que no estas preparada para una relación estable, como la que tengo yo.

Asentí, haciendo oídos sordos a las cosas que decía. Mi cuerpo pedía con urgencia darle una buena paliza, pero no lo merecía.

Mi mente perdió la calma y sonreí falsamente.

-Pobre tu novio, no sé cómo hace para aguantarte.- ella quedó estupefacta por mi franqueza.-Ahora si me disculpas, tengo que irme al trabajo.

Me alejé de ella con gusto, mientras pedaleaba. Rápidamente doblé la esquina, para alejarme y no cometer un asesinato.

Cuando llegué a la cafetería, entré haciendo toda una escena.

Caminé de la puerta hacia donde estaba Amy en el mostrador.

-Amy ¿qué le dijiste a la estúpida de Susan sobre mí?

Amy, que había estado atendiendo a unos clientes, pidió un minuto para poder responderme.

-Lo siento.- dijo sinceramente.- le dije que estabas de novia… Ella siempre es tan pedante y no me pude resistir.- rodó los ojos.

-Sí, ya me di cuenta, hoy casi la golpeo con mi bicicleta en la cabeza.

-Oh no le prestes atención, solo esta celosa.

-No entiendo a qué le tiene celos.- murmuré más para mi misma, negando lentamente,- Soy una chica normal.

-Ambas sabemos que eso no es verdad.- Amy terminó la conversación guiñándome un ojo y luego yo le sonreí.

-Bueno, me voy a cambiar, tu sigue atendiendo.- y ella asintió mientas se volvía a los clientes otra vez.

Fui hasta la habitación de atrás y me puse el delantal.

En el trabajo, nada raro o extraño sucedió. Solo una cosa. Un pajarillo había entrado por la puerta y luego había salido, exaltando a toda la clientela.

Lo entendía, hacia mucho frio afuera y adentro había calefacción.

-Muy bien- murmuré, poniendo mi delantal perfectamente doblado, dentro de mi bolso.-me voy a casa.

Ya eran las siete y media de la noche y Amy ya estaba por cerrar la cafetería.

-Nos vemos mañana.- se despidió Amy de mí, dándome un beso en la mejilla

-¡Chau!

Las calles a esa hora de la noche, estaban frías, oscuras y vaporosas.

Cuando llegué a mi calle, todo parecía normal, pero yo sentía que algo raro pasaba, que alguien me estaba observando.

Caminé como si no pasara nada, dejé la bicicleta y fui hasta la puerta del edifico. Entré, cerré y dentro del ascensor, subí hasta el piso número siete.

Cuando llegué al pasillo, saqué la llave de mi bolso y di pasos tranquilos hasta la puerta del apartamento.

Iba a poner la llave en su cerradura, cuando me di cuenta que algo raro sucedía.

La madera alrededor de la cerradura estaba rota, toda quebrada, como si alguien hubiera entrado.

Me asusté, pero rápidamente me puse con la mente en blanco para pensar mejor.

Saqué el arma que tenía desde la vez del callejón, en mi bolso y le saqué el seguro, casi sin pensar.

Golpee la puerta, para entrar, lo más silenciosamente que pude, y entré de costado para que el objetivo fuera más pequeño.

La ventana estaba abierta, pasaba el viento frío que hacían volar las cortinas. Todo a mí alrededor estaba destrozado.

La mesa de comedor, era lo único que quedaba en pie. Había vidrios, sillas y papeles rotos por todo el lugar. Comencé a observar todo con atención, me pareció ver algo que se movía junto a la mesa del living y me acerqué rápidamente.

Lo que vi al acercarme me horrorizó.

Arriba de un charco enorme de sangre escarlata, había alguien. Allí en el suelo, herido, ensangrentado, estaba mi abuelo Rupert.

-NO, no, nonoonono…- pedí al cielo con todo mi corazón, sin control.

Comencé a respirar dolorosamente, y me arrodillé junto a mi abuelo, mientras mis manos temblorosas buscaban alguna herida.

De mis ojos caían lágrimas que no me dejaban ver con claridad. Pensé que había llegado muy tarde y me fije por si había pulso o algo, pero antes de poder corroborarlo, me asusté mucho cuando mi abuelo se despertó con un quejido doloroso y abrió los ojos, para verme a mí.

-¿Abuelo, que sucedió?- Pregunté con voz urgente y dolorida, mientras el parecía asustado y miraba atrás mío. Estaba paralizado, no podía moverse, luchaba para poder respirar.

-Te est..estaba… esper…ando- Movió una de sus manos en un puño con torpeza y luego abrió su palma delante de mis ojos.

Dentro, había un pen-drive, color plateado, moderno- lo que me pareció extraño, pues él no sabía mucho de tecnología.-Pero lo que más me llamo la atención, fue que en una parte del aparatito, había un símbolo que al principio no pude distinguir.

Lo tomé entre mis dedos, mirándolo con atención. Y pude ver que en el símbolo había un pequeño pájaro con alas abiertas.

Desconcertada, pues seguía sin saber sobre que era, junté mis cejas. Miré nuevamente a mi abuelo, respiraba más lentamente.

-Aguanta, voy a llamar a urgencias…- hice ademán para levantarme, pero el abuelo, -con una fuerza que no creía posible en alguien tan herido como el- me sujetó de la manga, para que no dejara su lado.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas, me mataba verlo así.

-¿Qué es esto?- le mostré el pen-drive.- él lo miró y luego desvió la vista hacia mí.

-Eso es mi legado… Tu… Legado.-murmuró con voz pastosa.

De mis ojos caían grandes lágrimas, no sabía qué hacer.

-Todo va a estar bien, todo va a estar bien- seguía yo repitiéndole una y otra vez.

Me di cuenta por fin, donde estaba la herida, justo en el pecho, de donde salía mucha sangre. Comencé a presionar con torpeza, pues mi cabeza daba vueltas.

No sabía qué hacer, mi mente estaba perdida, no tenía control y mi llanto era insoportable de escuchar, hasta para mí misma.

-¿Quién te hizo esto?- le pregunte con un horror que nunca había encontrado en mi propia voz.

En lugar de responder, miró hacia mi espalda y abrió mucho los ojos, temblaba de pies a cabeza, lo que estuviera viendo, era algo que le daba mucho miedo.

Algo que nunca había visto en el: miedo.

-Es una trampa- escuché que decía con su último aliento, y con sorpresa, sentí un gran golpe en uno de mis costados, que me hizo volar hasta la mesa del comedor, lejos del cuerpo de mi abuelo.

James Pov

Estaba caminando por una calle no muy transitada. El cielo estaba cubierto de nubes grises y blancas. Mi brazo robótico molestaba un poco, suponía que hoy iba a haber tormenta.

Estaba un poco molesto, nervioso y ansioso.

Estaba molesto por que no entendía por qué arriesgaba a que me descubrieran, para ver a una simple muchacha que había conocido ayer. Nervioso porque desde el momento que vi a esa chica, allí tirada en el suelo, desesperada por vivir, sentí algo cálido en mi corazón congelado, y ansioso por que lo que más quería en este momento era llegar a donde ella estaba.

Lucy.

La había seguido desde su casa, hasta la cafetería, donde parecía trabajar.

La miré desde la cuadra de enfrente. En ese momento limpiaba una mesa del otro lado del vidrio de las enormes ventanas.

Era muy bonita, pero eran sus ojos color celestes helados, los que me habían dejado sin habla. Y su sonrisa. La había visto poco, pero cuando sonreía, la habitación parecía iluminarse, como si fuera el sol de cada día.

Después de unos buenos minutos mirando a lo lejos me decidí y crucé la calle lentamente.

Con el tiempo que había pasado, la chica ya se había movido de los sillones de las ventanas, a la barra de la cafetería.

Entré, había varios grupos de personas sentados, animados, charlando e interactuando entre ellas. Otros estaban solos, y tenían un aparato fino y duro entre las manos, por el que deslizaban los dedos, negué con la cabeza, no entendía el futuro.

Suspiré con angustia mientras me dejaba caer en uno de los bancos de metal que estaban en la barra, esperé cabizbajo, mientras sentí que la chica del callejón y otros dos muchachos discutían animadamente sobre algo.

Los miré con atención por debajo de mi gorra. Pude escuchar una parte de la conversación.

'Era necesario, lo sabes.' Dijo la chica con pelo marrón, tenía el pelo sujeto por una colita y se había olvidado de un mecho que caía sobre su frente, sus ojos brillaban con humor. Sonreí mientras su imagen me dejaba sin aliento. El chico con el que estaba hablando tenía unos guantes de lana apoyados en el mostrador y los miraba con odio.

Apareció una rubia un poco más bajita que la otra chica y empezó a hablarles.

'Que están cuchicheando ahora. ¿Harry tienes un nuevo novio?'- comentó la rubia, lo que hizo que el chico llamado Harry comenzara a despotricar sobre eso.

Dejé de prestarles atención y me desabroché la campera de cuero, pues allí adentro había calefacción y me estaba empezando a dar mucho calor.

De repente sentí que alguien estaba respirando muy cerca de mí y cuando volví la cabeza hacia delante, vi que la chica de los ojos celestes y pelo marón ondulado me miraba con atención.

Al mismo tiempo que ella se daba cuenta de quién era yo, yo abrí los ojos sorprendido. Ella tenía los codos apoyados sobre la mesa y me miraba con atención. Miró para los costados disimuladamente y luego se acercó unos centímetros hacia mí y me habló en un susurro como si fuera un viejo amigo y tuviéramos un secreto.

'¿Qué haces aquí?'- se la veía preocupada, y no dejó de mirar hacia todos lados, yo estaba muy nervioso, hacía mucho tiempo en el que no hablaba con una chica. Se sentía como la primera vez. Y así era, -más o menos-, pues de mi vida solo recordaba pequeñas partes.

Me aclaré la garganta, pues creía que mi voz iba a salir muy horrible, o que tal vez ni siquiera tenía voz.

-Quería ver cómo te habías recuperado.- le dije con sinceridad. Y ni yo sabía por qué me preocupaba tanto por ella. Ya había hecho lo suficiente,- lo que siempre hacía-, y ya la había ayudado, pero todo este tiempo no había podido olvidarme esos ojos.

-¿No sabes que existen los móviles? Me podías haber mandado un mensaje o llamarme.

Oh no, no quería que ella sacara el tema de los aparatos vibrantes esos. Parecían hechos con magia que nunca había imaginado que conocería. Si le decía que no sabía cómo usar un móvil, sabría que soy un raro y se iba a alejar de mí. Me moví incomodo, me arreglé la manga de la chaqueta de cuero, para que no se me viera el brazo.

-No sé cómo se usan esas cosas- dije tímidamente, mirando mis zapatos.

Ella sonrió casi imperceptiblemente por algo, y mi corazón dejo de latir, hasta que sentí una voz a lo lejos que se nos acercaba.

'¿Todo bien Lucy?- dijo la chica rubia que venía caminando hacia nosotros y luego se ponía al lado de Lucy.

Siguió hablando pero no le preste atención. Era linda, pero no tan linda como Lucy. Vi como interactuaba con su amiga, para poder entender los modismos de esta época

Vi que ellas dos me miraban con atención, como esperando algo. Me sorprendí un poco, pero luego me recompuse y sonreí como pude.

¿Qué me había preguntado?

-James, soy James.

La chica, me saludó con la mano y yo asentí lo más amablemente posible.

-Hola, James. Amy ¿tú conoces a James?- Lucy se puso un poco nerviosa, pero su amiga no se dio cuenta. En un intento de parecer casual ella se puso el mechón de pelo que a mí me había alucinado, detrás de la oreja.

-Oh sí, es un viejo amigo…- contestó Lucy, y yo asentí, para no dejarla en evidencia. Pero la única verdad es que lo que menos quería era ser su amigo.

Quería que el recuerdo siguiera, pero como había pasado en todas esas semanas, supe que el recuerdo terminaba cuando mi mente quedaba de repente totalmente en blanco.

Cuando volví a abrir mis ojos, el lugar era el mismo de siempre, con las personas de siempre. A mis costados seguían estando Steve, -el cual me miraba con una sonrisa torcida- y Stark, -el cual asentía sonriendo de oreja a oreja.-

-¿Qué sucede?- pregunté asustado.

-Eso mismo le pregunté yo a Steve y el no dijo ni una palabra…- contestó Stark, mirándome de costado.- Vamos, cuéntanos que te hacia sonreír de esa manera…

Al otro lado, Steve ya no estaba sonriendo y detuvo a Stark de seco.

-Oye Tony, déjalo tranquilo, a él no le gusta hablar de ella.

-¿Así que una chica, eh? – Stark me guiñó el ojo, yo me quise mover, pero Steve me sujetó.

-Todavía falta una hora de sesión… Solo no le prestes atención a Stark.- yo asentí y miré directamente a Stark.

-Ella ya está muy lejos, no la merezco, pero… - No pude terminar la oración, pero era obvio lo que quería decir. La cara de pena de Steve era muy evidente.

-Oh, no te preocupes…Seguro que tienes oportunidad con Romanoff…-comenzó Stark a decirme, yo lo miré con enfado, todo lo tomaba a pura broma, iba a responderle que eso era imposible, pero otra persona desde lejos empezó a hablar.

-Pueden dejar de hablar.- dijo sin fijar su vista en nosotros, mientras miraba atentamente a unas computadoras- Justo estaba haciendo una lectura buena de sus ondas cerebrales dañadas y comenzaron a parlotear…

Stark se encogió de hombros.

-Vamos a darle a Banner lo que quiere, que si no vamos a tener un gran problema verde aquí.

-Te escuché Tony…- dijo la voz del doctor Banner, que ahora se ocultaba atrás de unos papeles con muchas lecturas de pruebas que me habían hecho en el correr de las semanas.

-Bueno es hora de otro paseo por la selva de los recuerdos.- y después de escuchar la voz de Stark no escuché más nada.


Oh por Dios! ¿que pasará ahora con Lucy? ¿quién la rescatará del asesino misterioso?

Obviamente la familia de Lucy tiene muchos secretos. Los Pearsons son todos unos mentirosos de nacimiento.

¿cuáles son esos secretos?

¿Esos secretos, cambiarán la vida de Lucy, si es que sobrevive?

¿Quién quiere darle a Susan unos buenos golpes con la bicicleta?

Ya no puedo esperar por sus respuestas! Ni a escribir el próximo capitulo!

Besoteeeee